• 𝖀𝖓... ¿𝖗𝖔𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖋𝖆𝖒𝖎𝖑𝖎𝖆𝖗?
    Categoría Original
    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: Eʀɪɴ



    𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑

    El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar.

    Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias.

    Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad.

    Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor.

    Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo.


    𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖

    El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos.

    Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto.

    Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien.

    Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer.
    El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso.

    Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo.

    —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí.

    Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás.

    —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: [Black.Rose] 𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑 El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar. Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias. Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad. Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor. Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo. 𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖 El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos. Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto. Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien. Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer. El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso. Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo. —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí. Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás. —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
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    Grupal
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    Cualquier línea
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    Disponible
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  • El tintinear de la campanilla anunció el cierre de la tienda por última vez aquella tarde. Carmina giró el letrero hacia el "cerrado" y permaneció unos segundos observando el cristal de la puerta, como si estuviera reuniendo fuerzas antes de marcharse.

    Había sido un día largo.

    Y, sinceramente, ya no estaba segura de cuándo había dejado de serlo.

    Con las manos en los bolsillos de su abrigo, caminó sin rumbo fijo hasta un pequeño parque no muy lejos de allí. El sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados. A esa hora, el lugar estaba tranquilo; apenas algunas personas dispersas aprovechaban los últimos momentos de luz.

    Eligió una banca algo apartada y se dejó caer sobre ella con un suspiro pesado.

    Después de unos instantes, sacó un cigarrillo. Lo encendió con movimientos automáticos, fruto de la costumbre más que del deseo. Observó cómo el humo se elevaba lentamente frente a ella antes de perderse en el aire.

    —Solo necesito resolver una cosa a la vez... una sola cosa. —murmuró para sí.

    Apoyó los codos sobre las rodillas y se pasó una mano por el rostro.

    La tienda.

    Las cuentas.

    Su abuela.

    El futuro.

    Todo parecía mezclarse en una maraña imposible de desenredar.

    Soltó una pequeña risa sin humor.

    —Qué gracioso... Siempre encuentro una solución para los problemas de los demás, pero cuando se trata de los míos no tengo idea de qué hacer. —

    Dio otra calada al cigarrillo.

    Allí podía hablar sola si quería. Nadie la miraría extraño. Y, más importante aún, no tendría que fingir que todo estaba bien para evitar preocupaciones innecesarias.

    —Quizá estoy cansada... —admitió en voz baja, observando el suelo bajo sus pies. — O quizá solo estoy fingiendo demasiado bien que puedo con todo. —

    El viento movió suavemente algunas hojas cercanas.

    Por primera vez en todo el día, el silencio parecía dispuesto a escucharla.
    [dream_silver_wolf_339]
    El tintinear de la campanilla anunció el cierre de la tienda por última vez aquella tarde. Carmina giró el letrero hacia el "cerrado" y permaneció unos segundos observando el cristal de la puerta, como si estuviera reuniendo fuerzas antes de marcharse. Había sido un día largo. Y, sinceramente, ya no estaba segura de cuándo había dejado de serlo. Con las manos en los bolsillos de su abrigo, caminó sin rumbo fijo hasta un pequeño parque no muy lejos de allí. El sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados. A esa hora, el lugar estaba tranquilo; apenas algunas personas dispersas aprovechaban los últimos momentos de luz. Eligió una banca algo apartada y se dejó caer sobre ella con un suspiro pesado. Después de unos instantes, sacó un cigarrillo. Lo encendió con movimientos automáticos, fruto de la costumbre más que del deseo. Observó cómo el humo se elevaba lentamente frente a ella antes de perderse en el aire. —Solo necesito resolver una cosa a la vez... una sola cosa. —murmuró para sí. Apoyó los codos sobre las rodillas y se pasó una mano por el rostro. La tienda. Las cuentas. Su abuela. El futuro. Todo parecía mezclarse en una maraña imposible de desenredar. Soltó una pequeña risa sin humor. —Qué gracioso... Siempre encuentro una solución para los problemas de los demás, pero cuando se trata de los míos no tengo idea de qué hacer. — Dio otra calada al cigarrillo. Allí podía hablar sola si quería. Nadie la miraría extraño. Y, más importante aún, no tendría que fingir que todo estaba bien para evitar preocupaciones innecesarias. —Quizá estoy cansada... —admitió en voz baja, observando el suelo bajo sus pies. — O quizá solo estoy fingiendo demasiado bien que puedo con todo. — El viento movió suavemente algunas hojas cercanas. Por primera vez en todo el día, el silencio parecía dispuesto a escucharla. [dream_silver_wolf_339]
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  • gracias a un demonio ingenuo, logre obtener muestras de sangre, ahora con mi experimentación esta en desarrollo la manipulación de las sombras, no solo el transporte vía enlace de sombras , desde hoy el rey de las sombras emerge y nadie podrá evitar mi sometimiento , por ahora todo es teórico pero empecemos hoy para terminar mañana
    gracias a un demonio ingenuo, logre obtener muestras de sangre, ahora con mi experimentación esta en desarrollo la manipulación de las sombras, no solo el transporte vía enlace de sombras , desde hoy el rey de las sombras emerge y nadie podrá evitar mi sometimiento , por ahora todo es teórico pero empecemos hoy para terminar mañana
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  • dia quien sabe
    hoy sucumbi a mis deseos no se por que sigo haciéndolo, podría darme un tiro y evitarlo pero para fingir ser una blanca paloma, yo tambien disfruto hacerlo, ahora con mi técnica de sombra soy casi imparable mi propio éxito me condena a seguir

    enserio necesito, encontrar una forma de evitarlo pero por ahora disfrutaré de mi víctima

    pero si les soy sinceros hay muchos objetivos fuera de mi liga pero no crean estar a salvo el desarrollo de mi nueva tecnica sera la cereza del pastel
    dia quien sabe hoy sucumbi a mis deseos no se por que sigo haciéndolo, podría darme un tiro y evitarlo pero para fingir ser una blanca paloma, yo tambien disfruto hacerlo, ahora con mi técnica de sombra soy casi imparable mi propio éxito me condena a seguir enserio necesito, encontrar una forma de evitarlo pero por ahora disfrutaré de mi víctima pero si les soy sinceros hay muchos objetivos fuera de mi liga pero no crean estar a salvo el desarrollo de mi nueva tecnica sera la cereza del pastel
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  • Il nostro primo appuntamento
    Fandom OC
    Categoría Romance
    Después de recoger a su jefe en el aeropuerto, se apresuró a terminar sus pendientes y, una vez que se aseguró de dejar todo en orden, solicitó permiso para salir. Cuando Alessandro se lo concedió, se apresuró a cambiarse para salir. Envió un mensaje a Danielle:

    Lamento la demora. En unos minutos estoy contigo.

    Puso en el auto las flores y condujo por los diferentes atajos que conocía de la ciudad para evitar el tráfico y así poder llegar más rápido a su destino. Al hacerlo, bajó de su auto y llamó a quien sería su acompañante.

    — Perdón por el retraso. Ya estoy aquí.
    Después de recoger a su jefe en el aeropuerto, se apresuró a terminar sus pendientes y, una vez que se aseguró de dejar todo en orden, solicitó permiso para salir. Cuando Alessandro se lo concedió, se apresuró a cambiarse para salir. Envió un mensaje a Danielle: 📱Lamento la demora. En unos minutos estoy contigo. Puso en el auto las flores y condujo por los diferentes atajos que conocía de la ciudad para evitar el tráfico y así poder llegar más rápido a su destino. Al hacerlo, bajó de su auto y llamó a quien sería su acompañante. 📱 — Perdón por el retraso. Ya estoy aquí.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    10
    Estado
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  • -Ya casi estaba por amanecer, había sido una larga noche persiguiendo a su víctima, un cambia formas (De nombre Smy) que se hacía pasar por niños para engañar a los más pequeños y hacerles cosas horribles. Finalmente lo había alcanzado, cuando lo tuvo acorralado, lo empujó contra una pared, lo que lo hizo chocar la cara contra el muro.-

    S: A-agh!! Espera... P-podemos habl-

    -Smy intento poner sus mano sobre su cara para defenderse, pero fue pateado en el pecho contra la pared nuevamente, Teo lo sujeto de las muñecas, liberando un frío que pronto le congelo los antebrazos. Después comenzó a pisarle el rostro, de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. La sangre salpicaba contra la pared y el suelo. Smy comenzó a llorar de dolor mientras escupía sangre en el suelo.-

    S: P-por favor... ¡Cof cof! no l-lo volveré a- ¡COF!... A-ah por favor... T-te lo ruego... Ya me has golpeado s-suficiente, por favor...

    -Teo miro a Smy fijamente, viéndolo poner sus manos sobre su rostro para evitar más posibles golpes.-

    Tienes razón... ya te he golpeado lo suficiente...

    -Una leve luz comenzó a formarse en la palma de su mano, la aparición de leves brazas uniéndose en lo que se convertiría una bola de fuego terminaron por flamear sobre la piel del mago.-

    S: ¡¿Q-que estás haciendo?! ¡N-no puedes!, ya dije que no lo volveré a-

    -El rostro de Smy entro en contacto con la bola de fuego la cual se expandió en una explosión de llamas que lo rodearon por completo, ardiendo en el calor extremo hasta que su cuerpo dejo de retorcerse, el cadáver continuo quemandose hasta convertirse en cenizas que se llevó el viento.-

    Uff... Que asco me dan estos tipos, ahora si... a cobrar lo mío y comer una buena hamburguesa.
    -Ya casi estaba por amanecer, había sido una larga noche persiguiendo a su víctima, un cambia formas (De nombre Smy) que se hacía pasar por niños para engañar a los más pequeños y hacerles cosas horribles. Finalmente lo había alcanzado, cuando lo tuvo acorralado, lo empujó contra una pared, lo que lo hizo chocar la cara contra el muro.- S: A-agh!! Espera... P-podemos habl- -Smy intento poner sus mano sobre su cara para defenderse, pero fue pateado en el pecho contra la pared nuevamente, Teo lo sujeto de las muñecas, liberando un frío que pronto le congelo los antebrazos. Después comenzó a pisarle el rostro, de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. La sangre salpicaba contra la pared y el suelo. Smy comenzó a llorar de dolor mientras escupía sangre en el suelo.- S: P-por favor... ¡Cof cof! no l-lo volveré a- ¡COF!... A-ah por favor... T-te lo ruego... Ya me has golpeado s-suficiente, por favor... -Teo miro a Smy fijamente, viéndolo poner sus manos sobre su rostro para evitar más posibles golpes.- Tienes razón... ya te he golpeado lo suficiente... -Una leve luz comenzó a formarse en la palma de su mano, la aparición de leves brazas uniéndose en lo que se convertiría una bola de fuego terminaron por flamear sobre la piel del mago.- S: ¡¿Q-que estás haciendo?! ¡N-no puedes!, ya dije que no lo volveré a- -El rostro de Smy entro en contacto con la bola de fuego la cual se expandió en una explosión de llamas que lo rodearon por completo, ardiendo en el calor extremo hasta que su cuerpo dejo de retorcerse, el cadáver continuo quemandose hasta convertirse en cenizas que se llevó el viento.- Uff... Que asco me dan estos tipos, ahora si... a cobrar lo mío y comer una buena hamburguesa.
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  • La pequeña iglesia de madera se alzaba a medio terminar en el centro del pueblo. Las paredes apenas alcanzaban la altura de un hombre y el techo todavía era un esqueleto de vigas desnudas. Alrededor, las casas mostraban el mismo aspecto de abandono y miseria: ventanas cubiertas con tablas, huertos secos y rostros marcados por semanas de hambre.

    Entre el polvo y los tablones trabajaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. Sus manos estaban cubiertas de tierra mientras ayudaba a levantar una de las paredes. Cerca de la obra, varias ollas humeaban sobre un fuego improvisado.

    "Padre... tenemos hambre". Murmuró uno de los aldeanos, observando la escasa comida que quedaba.

    El cura dejó el martillo a un lado y miró la fila de personas que aguardaban. No había mucho: apenas unas pocas papas que había racionado cuidadosamente. Sin embargo, tras días explorando los alrededores, había encontrado un terreno fértil junto al río donde ya comenzaban a crecer nuevos cultivos. Tomó una de las ollas y comenzó a repartir las porciones.

    -Niños y mujeres comerán primero.

    Algunos hombres intercambiaron miradas preocupadas y replicando: "Pero padre."

    -Los hombres comeremos cuando sus estómagos estén saciados

    Continuó con firmeza.

    -Ningún niño de este pueblo volverá a acostarse con hambre mientras yo pueda evitarlo.

    El silencio se extendió entre los presentes. Las porciones eran pequeñas, pero suficientes para devolver algo de color a los rostros agotados. Los niños se acercaron tímidamente con sus cuencos, y las madres recibieron la comida con ojos humedecidos.

    El cura señaló entonces hacia las afueras del pueblo, donde varias hileras de tierra recién removida se extendían bajo el sol.

    -Hoy comemos poco. Mañana plantaremos más. Y cuando llegue la cosecha, este pueblo no dependerá de la caridad de nadie.
    La pequeña iglesia de madera se alzaba a medio terminar en el centro del pueblo. Las paredes apenas alcanzaban la altura de un hombre y el techo todavía era un esqueleto de vigas desnudas. Alrededor, las casas mostraban el mismo aspecto de abandono y miseria: ventanas cubiertas con tablas, huertos secos y rostros marcados por semanas de hambre. Entre el polvo y los tablones trabajaba el joven cura de gorra de caza roja y abrigo oscuro. Sus manos estaban cubiertas de tierra mientras ayudaba a levantar una de las paredes. Cerca de la obra, varias ollas humeaban sobre un fuego improvisado. "Padre... tenemos hambre". Murmuró uno de los aldeanos, observando la escasa comida que quedaba. El cura dejó el martillo a un lado y miró la fila de personas que aguardaban. No había mucho: apenas unas pocas papas que había racionado cuidadosamente. Sin embargo, tras días explorando los alrededores, había encontrado un terreno fértil junto al río donde ya comenzaban a crecer nuevos cultivos. Tomó una de las ollas y comenzó a repartir las porciones. -Niños y mujeres comerán primero. Algunos hombres intercambiaron miradas preocupadas y replicando: "Pero padre." -Los hombres comeremos cuando sus estómagos estén saciados Continuó con firmeza. -Ningún niño de este pueblo volverá a acostarse con hambre mientras yo pueda evitarlo. El silencio se extendió entre los presentes. Las porciones eran pequeñas, pero suficientes para devolver algo de color a los rostros agotados. Los niños se acercaron tímidamente con sus cuencos, y las madres recibieron la comida con ojos humedecidos. El cura señaló entonces hacia las afueras del pueblo, donde varias hileras de tierra recién removida se extendían bajo el sol. -Hoy comemos poco. Mañana plantaremos más. Y cuando llegue la cosecha, este pueblo no dependerá de la caridad de nadie.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    | Lo malo de usar lentes, es que ya no podré evitar leer los flameos en el lol...
    Ahora sí sabré que dicen.
    ;~;
    | Lo malo de usar lentes, es que ya no podré evitar leer los flameos en el lol... Ahora sí sabré que dicen. ;~;
    Me enjaja
    Me entristece
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  • Shane Miller Bianca Auditore

    -Las chicas con ayuda de la muchacha espectral lograron llegar al Reino de Esper. Un mundo que consta de pequeñas islas artificiales y futuristas con estructuras de una tecnología casi de otro planeta, todo en un líquido Iónico parecido al mar. Una vez ahí me reuní junto a ellas en la entrada.-

    Bienvenidas. Este es el mundo el cual gobierno. El mega Archipiélago de Esper. Tierra del Ethernium y mis constructos podrán ayudar en la batalla.

    -Con el chasquido de mis dedos una luz azul nos transporta a una sala de Reuniones donde aprovecho de usar a algunos constructos voladores como drones que alumbran una luz blanquecina que cura mis heridas.-

    Verán, la situación es grave......primero....digamos que 'Jero' está siendo consumido por su contraparte original, a quien yo siempre me refiero cuando hablo con él. 'Crosis.' Mi nombre real Dracónico es 'Dromar'. Ambos somos Dragones Primordiales, partes fragmentadas del Ur-Dragón. El primer espécimen de dicha especie, dividido en 5 partes con conciencia propia, osea nosotros, y cada uno de nosotros creó un plano de existencia según nuestros propios criterios. Estos mundos son Bant, Naya, Esper, Jund y Grixis. Este último es gobernado por Crosis. 'Jero' para ustedes.

    Les explico todo esto porque la maldición que el Ur-Dragón lanzó sobre Jero al momento de ser juzgado fue que en el momento que el volviera a transformarse en dragón primordial, perdería sus recuerdos y conciencia actuales, por eso su naturaleza violenta Grixiana se ha estado manifestando, transformándose de a poco en el Tirano de Grixis que solía ser junto a sus horrores y Aberraciones.

    Por eso nuestros objetivos que debemos llevar a cabo son 2:

    1- Evitar que Jero se transforme en el Dragón Crosis. Si eso pasa, no volverá nunca más a ser el mismo.

    2- Evitar que vuelva a Grixis y reclame el trono. Si eso pasa la invasión de los horrores a este mundo sería inminente.

    Por eso chicas, debemos detener el deterioro de nuestro amigo y hermano. ¿Puedo contar con ustedes?
    [ShaneMiller2000] [Freaky_Ghost_Ovni_531] -Las chicas con ayuda de la muchacha espectral lograron llegar al Reino de Esper. Un mundo que consta de pequeñas islas artificiales y futuristas con estructuras de una tecnología casi de otro planeta, todo en un líquido Iónico parecido al mar. Una vez ahí me reuní junto a ellas en la entrada.- Bienvenidas. Este es el mundo el cual gobierno. El mega Archipiélago de Esper. Tierra del Ethernium y mis constructos podrán ayudar en la batalla. -Con el chasquido de mis dedos una luz azul nos transporta a una sala de Reuniones donde aprovecho de usar a algunos constructos voladores como drones que alumbran una luz blanquecina que cura mis heridas.- Verán, la situación es grave......primero....digamos que 'Jero' está siendo consumido por su contraparte original, a quien yo siempre me refiero cuando hablo con él. 'Crosis.' Mi nombre real Dracónico es 'Dromar'. Ambos somos Dragones Primordiales, partes fragmentadas del Ur-Dragón. El primer espécimen de dicha especie, dividido en 5 partes con conciencia propia, osea nosotros, y cada uno de nosotros creó un plano de existencia según nuestros propios criterios. Estos mundos son Bant, Naya, Esper, Jund y Grixis. Este último es gobernado por Crosis. 'Jero' para ustedes. Les explico todo esto porque la maldición que el Ur-Dragón lanzó sobre Jero al momento de ser juzgado fue que en el momento que el volviera a transformarse en dragón primordial, perdería sus recuerdos y conciencia actuales, por eso su naturaleza violenta Grixiana se ha estado manifestando, transformándose de a poco en el Tirano de Grixis que solía ser junto a sus horrores y Aberraciones. Por eso nuestros objetivos que debemos llevar a cabo son 2: 1- Evitar que Jero se transforme en el Dragón Crosis. Si eso pasa, no volverá nunca más a ser el mismo. 2- Evitar que vuelva a Grixis y reclame el trono. Si eso pasa la invasión de los horrores a este mundo sería inminente. Por eso chicas, debemos detener el deterioro de nuestro amigo y hermano. ¿Puedo contar con ustedes?
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    fotito casual para evitar que se muera esto xD
    recuerda escribirme si gustas un rol del tipo que prefieras! ♡
    aveces demoro un poco en responder por mi trabajo pero siempre lo hago. besitos ♡
    fotito casual para evitar que se muera esto xD recuerda escribirme si gustas un rol del tipo que prefieras! ♡ aveces demoro un poco en responder por mi trabajo pero siempre lo hago. besitos ♡
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