• Shoko nunca había sido de muchas palabras, pero eso no significaba que no pensara demasiado en las cosas. O en las personas. Especialmente en los chicos con los que pasaba la mayor parte de sus días.

    Nanami, Haibara, Gojo y Geto. Todos tan distintos y, sin embargo, ahí estaban, compartiendo misiones, almuerzos y, en ocasiones, cigarrillos a escondidas (bueno, eso último solo con Geto).

    Nanami era… correcto. Esa era la mejor palabra para describirlo. Se tomaba todo demasiado en serio, incluso cuando no era necesario. Le gustaban las reglas, la estructura, el orden, cosas que en su mundo rara vez existían. A veces era agotador verlo tan rígido, pero Shoko sabía que en el fondo, esa seriedad era su forma de lidiar con la realidad. O más bien, de aferrarse a algo cuando todo a su alrededor era un caos. Y, en cierta forma, lo admiraba por ello.

    Haibara era el contrario absoluto. Era de los pocos que aún conservaba algo parecido a una inocencia genuina. Siempre con una sonrisa, con una actitud optimista que rozaba la necedad. En otra vida, en otro contexto, Haibara podría haber sido simplemente un chico común, ajeno a maldiciones y a muertes prematuras. Y aunque a veces le daban ganas de decirle que fuera un poco más realista, nunca lo hizo. Porque parte de ella quería creer que alguien como él podía existir en ese mundo sin que la tragedia lo tocara. (Pero sabía que no era así.)

    Gojo era… bueno, Gojo. Un torbellino de ego y talento. Demasiado fuerte para su propio bien, demasiado molesto para el de los demás. A veces se preguntaba si en su cabeza había siquiera un momento de silencio. Pero Shoko también sabía que, bajo toda esa confianza desbordante, había algo más. Algo que ni siquiera él entendía del todo. Por eso se hacía el payaso, por eso hablaba más de la cuenta, por eso nunca se detenía. Porque si lo hacía, tendría que pensar en lo que realmente significaba ser "el más fuerte". Y, por muy inmaduro que fuera, Shoko no le deseaba ese tipo de soledad a nadie.

    Y luego estaba Geto.

    Si Gojo era un torbellino, Geto era la calma antes de la tormenta. Inteligente, carismático, con una voz serena que hacía que todo pareciera menos terrible de lo que realmente era. Había algo en él que hacía fácil confiar, fácil escuchar. Fácil… querer. Era su compañero de cigarrillos, el que entendía que a veces no era necesario hablar para compartir un momento. Pero también era el que miraba demasiado. El que pensaba demasiado. El que se hacía preguntas que nadie más quería hacerse.

    Shoko había aprendido a no apegarse demasiado a las cosas. Pero a veces se preguntaba si, en algún rincón de su mente, había creído que siempre estarían juntos. Que, por más que el mundo los golpeara, ellos seguirían encontrando la forma de reírse de todo.

    (Qué ingenua.)

    Tiempo después, cuando las cosas cambiaron—cuando Geto cambió—, Shoko recordaría esas tardes en la azotea, esos silencios compartidos, esos cigarrillos encendidos que se consumían entre ellos.

    Y pensaría que tal vez, en algún momento, había querido a todos ellos más de lo que se permitió admitir.
    Shoko nunca había sido de muchas palabras, pero eso no significaba que no pensara demasiado en las cosas. O en las personas. Especialmente en los chicos con los que pasaba la mayor parte de sus días. Nanami, Haibara, Gojo y Geto. Todos tan distintos y, sin embargo, ahí estaban, compartiendo misiones, almuerzos y, en ocasiones, cigarrillos a escondidas (bueno, eso último solo con Geto). Nanami era… correcto. Esa era la mejor palabra para describirlo. Se tomaba todo demasiado en serio, incluso cuando no era necesario. Le gustaban las reglas, la estructura, el orden, cosas que en su mundo rara vez existían. A veces era agotador verlo tan rígido, pero Shoko sabía que en el fondo, esa seriedad era su forma de lidiar con la realidad. O más bien, de aferrarse a algo cuando todo a su alrededor era un caos. Y, en cierta forma, lo admiraba por ello. Haibara era el contrario absoluto. Era de los pocos que aún conservaba algo parecido a una inocencia genuina. Siempre con una sonrisa, con una actitud optimista que rozaba la necedad. En otra vida, en otro contexto, Haibara podría haber sido simplemente un chico común, ajeno a maldiciones y a muertes prematuras. Y aunque a veces le daban ganas de decirle que fuera un poco más realista, nunca lo hizo. Porque parte de ella quería creer que alguien como él podía existir en ese mundo sin que la tragedia lo tocara. (Pero sabía que no era así.) Gojo era… bueno, Gojo. Un torbellino de ego y talento. Demasiado fuerte para su propio bien, demasiado molesto para el de los demás. A veces se preguntaba si en su cabeza había siquiera un momento de silencio. Pero Shoko también sabía que, bajo toda esa confianza desbordante, había algo más. Algo que ni siquiera él entendía del todo. Por eso se hacía el payaso, por eso hablaba más de la cuenta, por eso nunca se detenía. Porque si lo hacía, tendría que pensar en lo que realmente significaba ser "el más fuerte". Y, por muy inmaduro que fuera, Shoko no le deseaba ese tipo de soledad a nadie. Y luego estaba Geto. Si Gojo era un torbellino, Geto era la calma antes de la tormenta. Inteligente, carismático, con una voz serena que hacía que todo pareciera menos terrible de lo que realmente era. Había algo en él que hacía fácil confiar, fácil escuchar. Fácil… querer. Era su compañero de cigarrillos, el que entendía que a veces no era necesario hablar para compartir un momento. Pero también era el que miraba demasiado. El que pensaba demasiado. El que se hacía preguntas que nadie más quería hacerse. Shoko había aprendido a no apegarse demasiado a las cosas. Pero a veces se preguntaba si, en algún rincón de su mente, había creído que siempre estarían juntos. Que, por más que el mundo los golpeara, ellos seguirían encontrando la forma de reírse de todo. (Qué ingenua.) Tiempo después, cuando las cosas cambiaron—cuando Geto cambió—, Shoko recordaría esas tardes en la azotea, esos silencios compartidos, esos cigarrillos encendidos que se consumían entre ellos. Y pensaría que tal vez, en algún momento, había querido a todos ellos más de lo que se permitió admitir.
    Me entristece
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  • Hubo un tiempo en el que cada día se sentía igual. Despertar no era más que un acto mecánico, como si su cuerpo estuviera en movimiento, pero su mente se hubiera quedado atrapada en un lugar oscuro del que no podía escapar. Se levantaba, se vestía con precisión, ajustando cada detalle de su atuendo como una armadura que ocultaba el caos dentro de él. Por fuera, todo parecía estar en su lugar: la postura firme, la mirada fría, el aire de alguien que tiene el control. Pero nadie sabía lo que ocurría cuando las luces se apagaban y la soledad se hacía más densa.

    La depresión lo abrazó en silencio, como una sombra que poco a poco se fue apoderando de cada parte de su vida. Al principio, no entendía lo que sucedía. Solo sentía un cansancio que no desaparecía, una tristeza inexplicable que no podía nombrar. Las cosas que solían hacerlo feliz perdieron su brillo, y las conversaciones se convirtieron en ruido distante. Se aisló sin darse cuenta, alejándose de quienes lo querían, porque explicar lo que sentía parecía imposible. ¿Cómo describir un dolor que no tiene una causa clara? ¿Cómo pedir ayuda cuando ni siquiera entiendes por qué te estás hundiendo?

    Hubo noches en las que el peso de sus pensamientos se volvió insoportable. Se quedaba despierto, mirando el techo, preguntándose si alguna vez volvería a sentirse normal. Durante el día, seguía adelante por inercia, fingiendo que todo estaba bien, mientras por dentro se sentía vacío. No lo hablaba con nadie. No porque no quisiera, sino porque pensaba que nadie lo entendería. Así que sonreía cuando debía hacerlo, respondía "estoy bien" aunque cada parte de él gritaba lo contrario, y seguía avanzando, incluso cuando no veía una razón para hacerlo.

    Pero un día, algo cambió. No fue de golpe, ni fue fácil. Fue un proceso lento, casi imperceptible al principio. Se cansó de vivir atrapado en esa oscuridad y decidió, aunque no tenía fuerzas, buscar una salida. Comenzó por cosas pequeñas: salir a caminar cuando su cuerpo quería quedarse en la cama, responder un mensaje cuando prefería estar en silencio. Fue difícil, porque luchar contra la depresión es como caminar con una carga invisible, pero siguió avanzando, paso a paso. Aprendió a hablar, a dejar de guardar todo dentro. Y, poco a poco, las cosas que creía perdidas comenzaron a regresar.

    Ahora, cuando se mira en el espejo, ya no ve a alguien que está roto. Sigue teniendo días difíciles—porque sanar no es lineal—pero ya no se siente atrapado en la oscuridad. Aprendió que no tenía que hacerlo solo, que pedir ayuda no lo hacía débil. Y, sobre todo, entendió que merecía sentirse bien, merecía tener paz. Ya no usa su apariencia como una máscara, porque no tiene miedo de mostrar quién es realmente. El dolor ya no lo define. Es parte de su historia, sí, pero no es todo lo que es. Y por primera vez en mucho tiempo, cuando mira hacia adelante, ve un futuro que vale la pena seguir construyendo.
    Hubo un tiempo en el que cada día se sentía igual. Despertar no era más que un acto mecánico, como si su cuerpo estuviera en movimiento, pero su mente se hubiera quedado atrapada en un lugar oscuro del que no podía escapar. Se levantaba, se vestía con precisión, ajustando cada detalle de su atuendo como una armadura que ocultaba el caos dentro de él. Por fuera, todo parecía estar en su lugar: la postura firme, la mirada fría, el aire de alguien que tiene el control. Pero nadie sabía lo que ocurría cuando las luces se apagaban y la soledad se hacía más densa. La depresión lo abrazó en silencio, como una sombra que poco a poco se fue apoderando de cada parte de su vida. Al principio, no entendía lo que sucedía. Solo sentía un cansancio que no desaparecía, una tristeza inexplicable que no podía nombrar. Las cosas que solían hacerlo feliz perdieron su brillo, y las conversaciones se convirtieron en ruido distante. Se aisló sin darse cuenta, alejándose de quienes lo querían, porque explicar lo que sentía parecía imposible. ¿Cómo describir un dolor que no tiene una causa clara? ¿Cómo pedir ayuda cuando ni siquiera entiendes por qué te estás hundiendo? Hubo noches en las que el peso de sus pensamientos se volvió insoportable. Se quedaba despierto, mirando el techo, preguntándose si alguna vez volvería a sentirse normal. Durante el día, seguía adelante por inercia, fingiendo que todo estaba bien, mientras por dentro se sentía vacío. No lo hablaba con nadie. No porque no quisiera, sino porque pensaba que nadie lo entendería. Así que sonreía cuando debía hacerlo, respondía "estoy bien" aunque cada parte de él gritaba lo contrario, y seguía avanzando, incluso cuando no veía una razón para hacerlo. Pero un día, algo cambió. No fue de golpe, ni fue fácil. Fue un proceso lento, casi imperceptible al principio. Se cansó de vivir atrapado en esa oscuridad y decidió, aunque no tenía fuerzas, buscar una salida. Comenzó por cosas pequeñas: salir a caminar cuando su cuerpo quería quedarse en la cama, responder un mensaje cuando prefería estar en silencio. Fue difícil, porque luchar contra la depresión es como caminar con una carga invisible, pero siguió avanzando, paso a paso. Aprendió a hablar, a dejar de guardar todo dentro. Y, poco a poco, las cosas que creía perdidas comenzaron a regresar. Ahora, cuando se mira en el espejo, ya no ve a alguien que está roto. Sigue teniendo días difíciles—porque sanar no es lineal—pero ya no se siente atrapado en la oscuridad. Aprendió que no tenía que hacerlo solo, que pedir ayuda no lo hacía débil. Y, sobre todo, entendió que merecía sentirse bien, merecía tener paz. Ya no usa su apariencia como una máscara, porque no tiene miedo de mostrar quién es realmente. El dolor ya no lo define. Es parte de su historia, sí, pero no es todo lo que es. Y por primera vez en mucho tiempo, cuando mira hacia adelante, ve un futuro que vale la pena seguir construyendo.
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  • - Un escenario de pesadilla es el resultado de las guerras. pero , en algunos casos es mucho más que eso. habian cuerpos esparcidos por todo el lugar no cuerpos humanos, sino algo mucho peor. podrían describirse como trolls, orcos o alguna clase de bestia de las cuevas que habian salido al exterior a buscar alimento. porque más allá habia un pueblo destrozado aún con las flamas de las casas encendidas totalmente destruidas.

    Parece ser que alguien o algo les dio su fin ya que todas estas monstruosidades estaban muertas en aquel lugar. curiosamente algunas tendrían marcas de espada , mordidas provocadas por alguna clase de can gigante y además sus cuerpos atravesados con estacas de hielo.

    más allá en la entrada de ese pueblo que ya se le puede decir fantasma en un charco de su propia sangre estaba el cuerpo de un joven mago quien habia sido el ganador de este encuentro. pero, no pudo salvar a los pobladores de este lugar.

    Estaba ahí herido, ensangrentado con flechas atravesando algunas partes de su cuerpo . habia perdido algunos dedos y a su lado su espada ( que tambien es su canalizador de magia) partido a la mitad. si bien, pudo detener a estos monstruos en su rostro se puede ver la frustración de no poder haber llegado a tiempo a defender a estas personas,aunque tiene la tranquilidad de que sus muertes fueron vengadas decide entonces cerrar sus ojos -
    - Un escenario de pesadilla es el resultado de las guerras. pero , en algunos casos es mucho más que eso. habian cuerpos esparcidos por todo el lugar no cuerpos humanos, sino algo mucho peor. podrían describirse como trolls, orcos o alguna clase de bestia de las cuevas que habian salido al exterior a buscar alimento. porque más allá habia un pueblo destrozado aún con las flamas de las casas encendidas totalmente destruidas. Parece ser que alguien o algo les dio su fin ya que todas estas monstruosidades estaban muertas en aquel lugar. curiosamente algunas tendrían marcas de espada , mordidas provocadas por alguna clase de can gigante y además sus cuerpos atravesados con estacas de hielo. más allá en la entrada de ese pueblo que ya se le puede decir fantasma en un charco de su propia sangre estaba el cuerpo de un joven mago quien habia sido el ganador de este encuentro. pero, no pudo salvar a los pobladores de este lugar. Estaba ahí herido, ensangrentado con flechas atravesando algunas partes de su cuerpo . habia perdido algunos dedos y a su lado su espada ( que tambien es su canalizador de magia) partido a la mitad. si bien, pudo detener a estos monstruos en su rostro se puede ver la frustración de no poder haber llegado a tiempo a defender a estas personas,aunque tiene la tranquilidad de que sus muertes fueron vengadas decide entonces cerrar sus ojos -
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  • ・‥…━━━━━━━ꜱᴛᴀʀᴛᴇʀ━━━━━━━…‥・

    Quien osara ascender todas las vetustas gradas de piedra que serpenteaban por la montaña habría de recibir una vital visión del destino; pero primero debía enfrentar no solo la extenuante fatiga del cuerpo, sino el juicio inexorable del alma, pues se decía que cada peldaño arrancaba un velo de la mente, exponiendo al viajero a sus más hondos temores y pecados olvidados... la niebla perpetua que cubría el sendero no era sino el aliento de aquellos que habían sucumbido en su ascenso, atrapados entre la ambición y la condena.

    A los pies de la montaña, congregábanse foráneos de miradas crédulas, guerreros con cicatrices de hierro y aventureros consumidos por preguntas que jamás debieron formularse, algunos preparándose con fervor para la subida y otros, espectros aún vivos, descendiendo en un mutismo sepulcral, sus ojos vacíos por visiones que la lengua no osaría describir.

    Aquel día, una mujer de ojos vendados se hallaba cerca del torii sagrado, umbral entre lo mundano y lo divino, su figura envuelta en un aire de inexorable predestinación; su postura, inmóvil, sugería a los ojos ajenos que parecía contemplar la idea de la peregrinación hacia lo más alto...
    ・‥…━━━━━━━ꜱᴛᴀʀᴛᴇʀ━━━━━━━…‥・ Quien osara ascender todas las vetustas gradas de piedra que serpenteaban por la montaña habría de recibir una vital visión del destino; pero primero debía enfrentar no solo la extenuante fatiga del cuerpo, sino el juicio inexorable del alma, pues se decía que cada peldaño arrancaba un velo de la mente, exponiendo al viajero a sus más hondos temores y pecados olvidados... la niebla perpetua que cubría el sendero no era sino el aliento de aquellos que habían sucumbido en su ascenso, atrapados entre la ambición y la condena. A los pies de la montaña, congregábanse foráneos de miradas crédulas, guerreros con cicatrices de hierro y aventureros consumidos por preguntas que jamás debieron formularse, algunos preparándose con fervor para la subida y otros, espectros aún vivos, descendiendo en un mutismo sepulcral, sus ojos vacíos por visiones que la lengua no osaría describir. Aquel día, una mujer de ojos vendados se hallaba cerca del torii sagrado, umbral entre lo mundano y lo divino, su figura envuelta en un aire de inexorable predestinación; su postura, inmóvil, sugería a los ojos ajenos que parecía contemplar la idea de la peregrinación hacia lo más alto...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Ir a echarle un vistazo a las obras maestras de esta mujer. No hay palabras para describir las maravillas que redacta.

    La van a pasar muy bien.
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    𝘌𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘚𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴
    Fandom Ninguno
    Categoría Suspenso
    〈 𝑺𝒕𝒂𝒓𝒕𝒆𝒓 𝒂𝒃𝒊𝒆𝒓𝒕𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒄𝒖𝒂𝒍𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂 ♡

    𝑪𝒐𝒏𝒕𝒆𝒙𝒕𝒐: 𝑬𝒏 𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝑴𝒐́𝒊𝒓𝒊𝒍, 𝒍𝒂 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒓𝒐𝒕𝒂, 𝒅𝒆𝒔𝒈𝒂𝒓𝒓𝒂𝒅𝒂 𝒆𝒏𝒕𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒍𝒖𝒛 𝒚 𝒍𝒂 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅. 𝑬𝒍 𝒗𝒂𝒄𝒊́𝒐 𝒏𝒐 𝒆𝒔 𝒔𝒐𝒍𝒐 𝒍𝒂 𝒂𝒖𝒔𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂 𝒅𝒆 𝒎𝒂𝒕𝒆𝒓𝒊𝒂, 𝒔𝒊𝒏𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒛𝒂 𝒑𝒂𝒍𝒑𝒂𝒃𝒍𝒆 𝒒𝒖𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒔𝒖𝒎𝒆 𝒚 𝒅𝒆𝒔𝒑𝒐𝒋𝒂 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒅𝒆 𝒔𝒊𝒈𝒏𝒊𝒇𝒊𝒄𝒂𝒅𝒐. 〉

    𝘌𝘭 𝘱𝘢𝘪𝘴𝘢𝘫𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪́𝘢 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥 𝘢𝘣𝘳𝘶𝘮𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘦𝘳𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘢. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘯𝘰, 𝘯𝘪 𝘦𝘭 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘳 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘩𝘰𝘫𝘢𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘴𝘰 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘱𝘢𝘴𝘰, 𝘯𝘪 𝘦𝘭 𝘴𝘶𝘴𝘶𝘳𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘦𝘻 𝘥𝘦𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰. 𝘌𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘴𝘰 𝘺 𝘷𝘪𝘤𝘪𝘢𝘥𝘰, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘦𝘯𝘷𝘰𝘭𝘷𝘦𝘳𝘭𝘰 𝘵𝘰𝘥𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘯𝘰 𝘱𝘶𝘥𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘤𝘢𝘱𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘱𝘦𝘴𝘰. 𝘓𝘢 𝘢𝘵𝘮𝘰́𝘴𝘧𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘢𝘳𝘨𝘢𝘥𝘢, 𝘵𝘦𝘯𝘴𝘢𝘥𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘩𝘪𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘳𝘪́𝘢 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘦𝘳𝘴𝘦 𝘦𝘯 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘲𝘶𝘦, 𝘱𝘰𝘳 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘯𝘢 𝘳𝘢𝘻𝘰́𝘯, 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘪́𝘢 𝘪𝘯𝘵𝘢𝘤𝘵𝘰. 𝘚𝘪𝘯 𝘦𝘮𝘣𝘢𝘳𝘨𝘰, 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘧𝘰𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘮𝘢, 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘰𝘣𝘴𝘦𝘳𝘷𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯 𝘢𝘣𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘩𝘰𝘳𝘪𝘻𝘰𝘯𝘵𝘦, 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰, 𝘢𝘯𝘩𝘦𝘭𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘨𝘶𝘭𝘭𝘪𝘳𝘭𝘰.

    𝘌𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰, 𝘤𝘶𝘣𝘪𝘦𝘳𝘵𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘮𝘢𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘩𝘰𝘫𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘢𝘴 𝘺 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢 𝘩𝘶́𝘮𝘦𝘥𝘢, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘭𝘦𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘪𝘴𝘭𝘢𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘳𝘪𝘵𝘮𝘰 𝘯𝘢𝘵𝘶𝘳𝘢𝘭. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘴𝘦𝘯̃𝘢𝘭𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘥𝘢, 𝘯𝘪 𝘥𝘦 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘯𝘪 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘤𝘢𝘥𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢. 𝘛𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘪𝘯𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘣𝘳𝘢𝘻𝘢𝘣𝘢 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘳𝘪𝘯𝘤𝘰́𝘯 𝘺 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘨𝘳𝘪𝘦𝘵𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘱𝘢𝘪𝘴𝘢𝘫𝘦, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘩𝘶𝘣𝘪𝘦𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘤𝘦𝘥𝘦𝘳 𝘴𝘶 𝘱𝘢𝘴𝘰 𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘶𝘯 𝘷𝘢𝘤𝘪́𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘰𝘯𝘢𝘣𝘢. 𝘓𝘢 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢, 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘧𝘪𝘳𝘮𝘦, 𝘥𝘢𝘣𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘴𝘦𝘳 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘱𝘢 𝘧𝘪𝘯𝘢 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘶𝘯 𝘢𝘣𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘪𝘯𝘴𝘰𝘯𝘥𝘢𝘣𝘭𝘦, 𝘶𝘯 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘤𝘪𝘰 𝘷𝘢𝘤𝘪́𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪́𝘢 𝘪𝘯𝘧𝘪𝘯𝘪𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰.

    𝘓𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭𝘦𝘴, 𝘦𝘹𝘵𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘨𝘳𝘢𝘯𝘥𝘦𝘴 𝘮𝘢𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘢𝘥𝘢𝘴, 𝘴𝘦 𝘢𝘭𝘢𝘳𝘨𝘢𝘣𝘢𝘯 𝘺 𝘴𝘦 𝘳𝘦𝘵𝘰𝘳𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘦𝘯 𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘢𝘴, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘢𝘥𝘢 𝘭𝘢𝘴 𝘮𝘰𝘷𝘪́𝘢. 𝘓𝘢 𝘭𝘶𝘻, 𝘵𝘦𝘯𝘶𝘦 𝘺 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦, 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘭𝘢𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦𝘮𝘢𝘴𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘳𝘵𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘰𝘱𝘢𝘤𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦𝘭 𝘦𝘯𝘵𝘰𝘳𝘯𝘰. 𝘕𝘰 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘴𝘰𝘯𝘪𝘥𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘪𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘦𝘭 𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦𝘯𝘵𝘦, 𝘯𝘪 𝘦𝘤𝘰𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘳𝘢𝘫𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘢𝘭𝘨𝘶́𝘯 𝘪𝘯𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘰 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰. 𝘌𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘳𝘢 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘢 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘱𝘪𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘨𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘪𝘰́𝘯, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘳𝘰𝘥𝘦𝘢𝘣𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘣𝘶𝘳𝘣𝘶𝘫𝘢 𝘢 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢𝘳. 𝘠, 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘧𝘰𝘯𝘥𝘰, 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘭𝘭𝘢́ 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥, 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘯𝘴𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘷𝘢𝘤𝘪́𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘪́𝘢 𝘴𝘦𝘳 𝘭𝘭𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘪𝘴𝘵𝘪́𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘤𝘢𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘰𝘤𝘶𝘱𝘢𝘥𝘢, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘢 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘮𝘰𝘳𝘰𝘯𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘢.

    𝘈 𝘭𝘰 𝘭𝘦𝘫𝘰𝘴, 𝘦𝘭 𝘤𝘳𝘶𝘫𝘪𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘳𝘰𝘮𝘱𝘪𝘰́ 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦, 𝘵𝘢𝘯 𝘴𝘶𝘵𝘪𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘯𝘤𝘪𝘱𝘪𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘳𝘪́𝘢 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘤𝘰𝘯𝘧𝘶𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯 𝘴𝘪𝘮𝘱𝘭𝘦 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰, 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘯𝘰 𝘭𝘰 𝘦𝘳𝘢. 𝘌𝘳𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘵𝘶𝘳𝘣𝘢𝘣𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘢𝘭𝘮𝘢 𝘴𝘪𝘯 𝘲𝘶𝘦𝘳𝘦𝘳𝘭𝘰, 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘦𝘯𝘪𝘳 𝘥𝘦𝘭 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘢𝘣𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘩𝘦𝘤𝘩𝘰. 𝘜𝘯 𝘨𝘰𝘭𝘱𝘦 𝘴𝘦𝘤𝘰, 𝘭𝘦𝘫𝘢𝘯𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘷𝘢𝘯𝘦𝘤𝘪𝘰́ 𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘦𝘳 𝘪𝘥𝘦𝘯𝘵𝘪𝘧𝘪𝘤𝘢𝘳𝘭𝘰. 𝘌𝘭 𝘴𝘶𝘦𝘭𝘰, 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘳𝘣𝘦𝘳 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘴𝘦𝘯̃𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪́𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘦𝘤𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘰. 𝘊𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘳𝘦𝘴𝘰𝘯𝘢𝘳 𝘤𝘰𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘢𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘱𝘰𝘥𝘪́𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘳, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘷𝘪𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘥𝘰, 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥𝘰, 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘭𝘰 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘣𝘢 𝘢𝘷𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘭𝘭𝘢́ 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘱𝘳𝘰𝘱𝘪𝘰 𝘭𝘪́𝘮𝘪𝘵𝘦.

    𝘓𝘢𝘴 𝘳𝘢𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭𝘦𝘴, 𝘳𝘪́𝘨𝘪𝘥𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘴𝘶 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥, 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢𝘯 𝘩𝘢𝘣𝘦𝘳 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘢𝘯𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰 𝘪𝘯𝘢𝘭𝘵𝘦𝘳𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘪𝘨𝘭𝘰𝘴. 𝘊𝘢𝘥𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘰𝘴 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭𝘦𝘴 𝘴𝘦 𝘢𝘭𝘻𝘢𝘣𝘢 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘰𝘴𝘵𝘶𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘢𝘣𝘴𝘰𝘭𝘶𝘵𝘢 𝘪𝘯𝘮𝘰𝘷𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘧𝘪𝘨𝘶𝘳𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢𝘥𝘢𝘴, 𝘯𝘰 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘷𝘪𝘷𝘰𝘴. 𝘓𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘴𝘶𝘴 𝘳𝘢𝘮𝘢𝘴 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘮𝘰𝘷𝘪́𝘢𝘯. 𝘌𝘭 𝘦𝘴𝘱𝘢𝘤𝘪𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘦𝘭𝘭𝘢𝘴 𝘴𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪́𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘭𝘢𝘳𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘣𝘦𝘳𝘪́𝘢, 𝘱𝘦𝘳𝘰, 𝘦𝘯 𝘤𝘢𝘮𝘣𝘪𝘰, 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘧𝘦𝘤𝘵𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘢𝘭𝘪𝘯𝘦𝘢𝘥𝘰, 𝘴𝘪𝘯 𝘥𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘴𝘪𝘰́𝘯. 𝘠 𝘢𝘶́𝘯 𝘢𝘴𝘪́, 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘦𝘹𝘵𝘳𝘢𝘯̃𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘵𝘶𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘳𝘰𝘥𝘦𝘢𝘣𝘢, 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤𝘪́𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘢𝘧𝘪𝘢𝘳 𝘭𝘢 𝘯𝘢𝘵𝘶𝘳𝘢𝘭𝘦𝘻𝘢 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰. 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘦𝘯𝘥𝘪𝘥𝘰 𝘦𝘯𝘵𝘳𝘦 𝘥𝘰𝘴 𝘮𝘶𝘯𝘥𝘰𝘴: 𝘶𝘯𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘶𝘻, 𝘲𝘶𝘦 𝘺𝘢 𝘴𝘦 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘷𝘢𝘯𝘦𝘤𝘪𝘥𝘰, 𝘺 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘥𝘦 𝘰𝘴𝘤𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥, 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘧𝘰𝘯𝘥𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘯𝘢𝘥𝘢, 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘵𝘳𝘢𝘨𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘢 𝘴𝘶 𝘱𝘢𝘴𝘰.

    𝘌𝘭 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘤𝘳𝘦𝘤𝘪𝘰́ 𝘮𝘢́𝘴 𝘥𝘦𝘯𝘴𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘴𝘪𝘰́𝘯 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘰 𝘪𝘯𝘤𝘦𝘴𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦 𝘦𝘭 𝘢𝘪𝘳𝘦. 𝘊𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘢𝘴𝘰 𝘴𝘦 𝘴𝘦𝘯𝘵𝘪́𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘰, 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘤𝘢𝘥𝘢 𝘶𝘯𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘮𝘱𝘶𝘫𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯𝘢 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘻𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦, 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘢𝘳𝘪𝘢𝘮𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘰 𝘩𝘢𝘤𝘪́𝘢 𝘢𝘷𝘢𝘯𝘻𝘢𝘳, 𝘴𝘪𝘯𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰 𝘢𝘳𝘳𝘢𝘴𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘶𝘯 𝘭𝘶𝘨𝘢𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘥𝘪́𝘢 𝘷𝘦𝘳, 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘶𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘵𝘪𝘯𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦 𝘦𝘯𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘢𝘣𝘢 𝘮𝘢́𝘴 𝘢𝘭𝘭𝘢́ 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘤𝘰𝘮𝘱𝘳𝘦𝘯𝘴𝘪𝘰́𝘯. 𝘊𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘦𝘭 𝘷𝘢𝘤𝘪́𝘰 𝘥𝘦𝘵𝘳𝘢́𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘴𝘰𝘮𝘣𝘳𝘢𝘴, 𝘦𝘭 𝘢𝘣𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘢́𝘳𝘣𝘰𝘭𝘦𝘴 𝘰𝘤𝘶𝘭𝘵𝘢𝘣𝘢𝘯, 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘱𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘭𝘰 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦𝘴𝘢𝘳𝘢, 𝘢 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘢𝘥𝘪𝘦 𝘫𝘢𝘮𝘢́𝘴 𝘩𝘢𝘣𝘪́𝘢 𝘳𝘦𝘨𝘳𝘦𝘴𝘢𝘥𝘰.
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  • Tener un poco de tiempo para si mismo no es un problema, solo unos minutos, solo unas horas y cada amigo cercano desaparece de la vista, como la neblina junto al río al amanecer, como la espuma luego de un tiempo, muy lentamente, su vitalidad desciende hasta solo quedar un tenue recuerdo de su vida, bien o mal vivida, es un suspiro de lo que nunca se puede experimentar en la carne de un inmortal. Aceptarlo fue fácil, una o dos décadas bastan para entender que los rasgos distintivos y habilidades misteriosas son sinónimo de larga vida  '¡Que gran regalo! Uno que brindan los cielos' pero la realidad es mas cruel y dolorosa de la que los celestiales quisieran siquiera proveer '¡Demonio de las profundidades!' Las palabras correctas para describir a un brujo, mitad de algo, mitad del demonio, mayor o menor no quita ser descendencia de un ser de entre las dimensiones. Vaya soledad, es pesada, triste, sin fin, ojalá termine pronto, ojalá no termine nunca... que perdido puede encontrarse uno con tantas personas vivas alrededor para aferrarse y perderse, fijarse a la tierra, observando el tiempo pasar.
    Tener un poco de tiempo para si mismo no es un problema, solo unos minutos, solo unas horas y cada amigo cercano desaparece de la vista, como la neblina junto al río al amanecer, como la espuma luego de un tiempo, muy lentamente, su vitalidad desciende hasta solo quedar un tenue recuerdo de su vida, bien o mal vivida, es un suspiro de lo que nunca se puede experimentar en la carne de un inmortal. Aceptarlo fue fácil, una o dos décadas bastan para entender que los rasgos distintivos y habilidades misteriosas son sinónimo de larga vida  '¡Que gran regalo! Uno que brindan los cielos' pero la realidad es mas cruel y dolorosa de la que los celestiales quisieran siquiera proveer '¡Demonio de las profundidades!' Las palabras correctas para describir a un brujo, mitad de algo, mitad del demonio, mayor o menor no quita ser descendencia de un ser de entre las dimensiones. Vaya soledad, es pesada, triste, sin fin, ojalá termine pronto, ojalá no termine nunca... que perdido puede encontrarse uno con tantas personas vivas alrededor para aferrarse y perderse, fijarse a la tierra, observando el tiempo pasar.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ¡Hola FicRolers!
    ¡Hoy os traigo palabras y expresiones para describir un beso!

    Espero que os sirvan de ayuda y os ayuden a describir esas escenas ♥

    Recordad darle a "me gusta" a la fanpage para no perderos ninguno de los artículos futuros. Y echad un vistazo a los demás artículos ya escritos ;)

    #RolSage3D #AyudaRolSage #AyudaNuevosUsuarios
    ¡Hola FicRolers! ¡Hoy os traigo palabras y expresiones para describir un beso! Espero que os sirvan de ayuda y os ayuden a describir esas escenas ♥ Recordad darle a "me gusta" a la fanpage para no perderos ninguno de los artículos futuros. Y echad un vistazo a los demás artículos ya escritos ;) #RolSage3D #AyudaRolSage #AyudaNuevosUsuarios
    PALABRAS Y EXPRESIONES PARA HABLAR DE... ¡BESOS! 💋
    ¡Hola FicRolers! ✨ Hoy os traigo un articulo donde recojo verbos, palabras y expresiones para... ¡hablar de besos!  ¡Los besos en el rol narrativo pueden ser pura magia! Son esos momentos que hacen que el corazón lata más rápido, que los lectores contengan la respiración y que los personajes revelen sus emociones más profundas. Desde...
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  • Está seguro que las serpientes que viven en sus brazos y hombros no son parte del cuerpo original de Lavos, no sabe como describirlo, son seres con voluntad o espíritu propio, susurran algo que no es capaz de entender.

    La sangre de Lavos es el combustible para manipular los elementos, el catalizador, el puente entre los elementos que surgen en el ambiente, las serpientes tienen más secretos que revelar, pero desconfían del titiritero y solo le han susurrado en idioma ajeno al orokin, mucho menos al vacío.

    "Creo que por culpa con Chroma, me llevo bien con reptiles, eh?"

    Piensa el tenno, quien aun poseyendo el cuerpo de Lavos, está en un campo de pruebas para acostumbrarse a las habilidades o talentos del cuerpo nuevo.
    Está seguro que las serpientes que viven en sus brazos y hombros no son parte del cuerpo original de Lavos, no sabe como describirlo, son seres con voluntad o espíritu propio, susurran algo que no es capaz de entender. La sangre de Lavos es el combustible para manipular los elementos, el catalizador, el puente entre los elementos que surgen en el ambiente, las serpientes tienen más secretos que revelar, pero desconfían del titiritero y solo le han susurrado en idioma ajeno al orokin, mucho menos al vacío. "Creo que por culpa con Chroma, me llevo bien con reptiles, eh?" Piensa el tenno, quien aun poseyendo el cuerpo de Lavos, está en un campo de pruebas para acostumbrarse a las habilidades o talentos del cuerpo nuevo.
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  • «Fibrosarcoma.

    ¿Sabes cómo se pesca a los calamares? Los viajes duran meses, incluso años. Los trabajadores siempre son gente pobre, enferma, ex-convictos, ancianos que no encuentran otro modo de sobrevivir; gente que ha sido marginada y olvidada. Solos en la mitad del oceáno, los extraños se convierten en familia.

    No por gusto, claro. Es necesidad. La necesidad humana de tener algo de lo cual sostenerse cuando no hay nada más que oscuridad.

    Oscuridad. ¿Hay mejor palabra para describir al mar por la noche. Un vacío insondable que te hace encarar cosas que no sabían que estaban dentro de ti. El calamar se pesca de noche, después de todo, cuando sus hábitos de caza y reproducción los acercan a la superficie.

    "¿Qué los atrae?"

    ¿Nadie se había hecho antes esa pregunta? Los incandescentes faros del barco pesquero en medio de la penumbra deberían ser como los ojos de un monstruo para los calamares. ¿Puedes imaginarlo? ¿Ser uno de ellos, en tu elemento, en tu cotidianidad, y ser extraído por seres incomprensibles que irrumper en tu mundo desde lo incognoscible?

    ¿Qué los atrae? ¿Por qué no huyen al ver la luz? Nadie me respondió. Nadie lo sabía. A nadie le importaba.

    El compuesto en la tinta del calamar es tóxico, pero sólo para ciertas células.

    Es veneno.

    Pero un veneno selectivo. Amable, casi. Las células de fibrosarcoma, una especie de tumor maligno, son especialmente suceptibles a los compuestos tóxicos de la tinta del calamar.

    Esas células, y ninguna otra. Veneno que se vuelve cura.

    ¿Qué los atrae? ¿Qué es lo que encuentran tan atractivo de la luz, si tras ella sólo hay muerte y crueldad? De esa muerte, sin embargo, nace una esperanza, un veneno que no es veneno, sangre que no es sangre pero da vida de cualquier manera.

    Tristeza. Fue la primera vez que sentí tristeza.»
    «Fibrosarcoma. ¿Sabes cómo se pesca a los calamares? Los viajes duran meses, incluso años. Los trabajadores siempre son gente pobre, enferma, ex-convictos, ancianos que no encuentran otro modo de sobrevivir; gente que ha sido marginada y olvidada. Solos en la mitad del oceáno, los extraños se convierten en familia. No por gusto, claro. Es necesidad. La necesidad humana de tener algo de lo cual sostenerse cuando no hay nada más que oscuridad. Oscuridad. ¿Hay mejor palabra para describir al mar por la noche. Un vacío insondable que te hace encarar cosas que no sabían que estaban dentro de ti. El calamar se pesca de noche, después de todo, cuando sus hábitos de caza y reproducción los acercan a la superficie. "¿Qué los atrae?" ¿Nadie se había hecho antes esa pregunta? Los incandescentes faros del barco pesquero en medio de la penumbra deberían ser como los ojos de un monstruo para los calamares. ¿Puedes imaginarlo? ¿Ser uno de ellos, en tu elemento, en tu cotidianidad, y ser extraído por seres incomprensibles que irrumper en tu mundo desde lo incognoscible? ¿Qué los atrae? ¿Por qué no huyen al ver la luz? Nadie me respondió. Nadie lo sabía. A nadie le importaba. El compuesto en la tinta del calamar es tóxico, pero sólo para ciertas células. Es veneno. Pero un veneno selectivo. Amable, casi. Las células de fibrosarcoma, una especie de tumor maligno, son especialmente suceptibles a los compuestos tóxicos de la tinta del calamar. Esas células, y ninguna otra. Veneno que se vuelve cura. ¿Qué los atrae? ¿Qué es lo que encuentran tan atractivo de la luz, si tras ella sólo hay muerte y crueldad? De esa muerte, sin embargo, nace una esperanza, un veneno que no es veneno, sangre que no es sangre pero da vida de cualquier manera. Tristeza. Fue la primera vez que sentí tristeza.»
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    Voy a agregar una regla más a mi compendio titulado "Soy un Roler Viejo y Amargado".

    No me copypasteen los diálogos de ChatGPT, por favor.

    Estoy muy a favor de la utilización de IAs para facilitar el trabajo, para dar contexto, describir escenas, acciones, oneshots, pero para de plano rolear con una máquina descontextualizada y sin alma, voy y roleo en CharacterAi ¿Verdad?

    Tampoco se nieguen a ustedes mismo el placer de crear.
    Voy a agregar una regla más a mi compendio titulado "Soy un Roler Viejo y Amargado". No me copypasteen los diálogos de ChatGPT, por favor. Estoy muy a favor de la utilización de IAs para facilitar el trabajo, para dar contexto, describir escenas, acciones, oneshots, pero para de plano rolear con una máquina descontextualizada y sin alma, voy y roleo en CharacterAi ¿Verdad? Tampoco se nieguen a ustedes mismo el placer de crear.
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