• Hoy me la voy a pasar bebiendo para entrar en calor y luciendo mis regalos de acero, un bonito collar, un anillo y una pulsera de Aurora Cupper
    Hoy me la voy a pasar bebiendo para entrar en calor y luciendo mis regalos de acero, un bonito collar, un anillo y una pulsera de [glow_beryl_hippo_480]
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  • Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años.

    Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos.

    La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado.
    Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo.

    ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos.

    No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico.

    ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían.

    Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
    Desde lo alto de la azotea, Lyra había dejado que la ciudad se desdibujara ante sus ojos. Donde ahora se alzaban edificios fríos y luces constantes, su memoria insistía en devolverle otras formas, calles estrechas, piedra húmeda, sombras profundas donde la noche parecía respirar. Lugares que ya no existían, pero que para ella seguían intactos. Allí había corrido cuando apenas tenía nueve años. Huía de los Varkhûn, vampiros sanguinarios para quienes la sangre noble era ofrenda y destino. Incluso siendo una niña, Lyra lo sabía. Sabía que su linaje la marcaba, que por sus padres su sangre tenía valor. Aquella noche no corría solo para escapar...corría porque iba a ser sacrificada. Porque debía morir junto a ellos. La lluvia había caído sin piedad, empapándole el cabello, cegándole los ojos. Sus rodillas y brazos estaban cubiertos de raspones, la piel ardiendo con cada tropiezo, pero no se había detenido. El miedo era más fuerte que el dolor. Solo pensaba en esconderse, en seguir adelante, en no desobedecer la última voz que había escuchado. Su madre se había arrodillado frente a ella, con una calma rota que no encajaba con el horror de la noche. Con manos temblorosas le había colocado el collar alrededor del cuello, ajustándolo con cuidado, como si ese gesto pudiera protegerla del mundo. ♧ Corre, Lyra -le había susurrado -No mires atrás. Pase lo que pase… yo siempre estaré en tu corazón -Entonces corrió...corrió aferrándose a esas palabras. No miró atrás. No vio cómo sus padres se quedaban. No vio cómo la noche los reclamaba. Solo apretó el collar contra su pecho, creyendo que aquel objeto era lo único que la mantenía con vida. Lo único que le quedaba de ellos. No murió esa noche. No como estaba escrito. Vivió gracias al sacrificio de sus padres, y esa verdad se había convertido en una herida silenciosa que el tiempo nunca cerró. Ahora, siglos después, Lyra suspiró despacio. El sonido se perdió en el aire nocturno. Sus dedos rozaron el collar con un gesto cansado, nostálgico. ♧ Suficiente -se dijo a sí misma -Los lamentos no traen a los muertos de vuelta -su mente, traicionera, insinuó otra posibilidad -A menos que… no - Se obligó a apartar ese pensamiento. Comunicarse con ellos, buscar sus voces más allá del velo, era demasiado arriesgado. Ya lo había intentado una vez. Recordaba demasiado bien cómo había terminado. Nada había salido como esperaba… y las consecuencias aún la perseguían. Cerró los ojos un instante, dejando que la nostalgia se drenara de su mente. Cuando volvió a abrirlos, la ciudad seguía allí, viva e indiferente. Ella permanecía inmóvil, con el peso del pasado colgando de su cuello, que parecía recordarle los estragos de su yo de la niñez.
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  • Hiro: Oh hermanito esto... esto es... :"0

    (Inmediatamente se coloca la mitad de su collar y abraza a NOOV ᵉˡ ᶜʰᶤᶜᵒ ʳᵒᵇᵒᵗ con mucha fuerza)

    Hiro: Te quiero mucho, NOOV... eres un lindo hermano, y siempre estaré ahi para ti X"C!

    Hiro: Oh hermanito esto... esto es... :"0 (Inmediatamente se coloca la mitad de su collar y abraza a [n.o.o.v] con mucha fuerza) Hiro: Te quiero mucho, NOOV... eres un lindo hermano, y siempre estaré ahi para ti X"C!
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    Relato en Post y comentario de la imagen 🩷

    No puedo mantener la compostura.
    Cuando por fin la veo, cuando su figura rompe la línea del horizonte y su energía lunar me alcanza… me rompo.
    Corro hacia ella y la abrazo como si el cuerpo me ardiera por dentro. Lloro contra su pecho.

    Jennifer no dice ninguna de sus frases afiladas ni de sus bromas del caos.
    No.
    Ella me abraza más fuerte, me acuna contra su collar de reina y… le cae una lágrima.

    Jennifer: “Shhh… ya está, pequeña. Respira conmigo… Respira como mamá.”

    La palabra mamá no nace de su boca: nace de su alma. Es instintiva, primigenia, como si su propia sangre reconociera algo que su mente aún no ha alcanzado.
    Y lo entiende.
    Sin que yo tenga que explicarlo.
    Sin que exista ninguna duda entre nosotras.

    Se da cuenta de que yo no pertenezco a este tiempo.
    De que soy su hija.

    Jennifer: “Esto significa…” —su voz tiembla, pero no de miedo— “…que finalmente voy a encontrar a esa persona que tanto tiempo llevo buscando. Y voy a tener una preciosa hija con ella.”

    Su abrazo se vuelve eterno.
    Mi pecho se abre.
    Y en ese momento lo siento: un poder antiguo despierta dentro de mí, como si el eclipse hubiera estado esperándome desde antes de nacer.

    Cierro los ojos.

    Y allí está la mirada del Caos, afilada, danzante, clavándose en mí desde las sombras.
    Hakos Baelz.
    Observándome.
    Sonriendo con esa chispa de destino inevitable.

    En esa oscuridad también veo a mi madre, a mis hermanas, a Akane… y todas y cada una de las transformaciones del linaje Queen. Sus ecos, sus pieles, sus luces y abismos.
    Y por primera vez, entre ellas, la mía.

    Una figura elegante.
    Piel totalmente roja, como el corazón de un eclipse en llamas.
    Una sombra viva y un sol sangrante al mismo tiempo.

    Abro los ojos.

    Y mi piel es roja como el fuego.
    Un poder nuevo ruge dentro de mí, como un idioma que siempre estuvo ahí pero que hasta ahora no había podido pronunciar.

    Lili: “Necesito encontrar a Veythra.”

    Arc aparece sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado presente.

    Arc: “No la encontrarás aquí.”
    Da un paso hacia atrás, su forma comienza a difuminarse bajo la luz moribunda del eclipse.
    “Tu tiempo aquí… ha terminado.”
    Relato en Post y comentario de la imagen 🩷 No puedo mantener la compostura. Cuando por fin la veo, cuando su figura rompe la línea del horizonte y su energía lunar me alcanza… me rompo. Corro hacia ella y la abrazo como si el cuerpo me ardiera por dentro. Lloro contra su pecho. Jennifer no dice ninguna de sus frases afiladas ni de sus bromas del caos. No. Ella me abraza más fuerte, me acuna contra su collar de reina y… le cae una lágrima. Jennifer: “Shhh… ya está, pequeña. Respira conmigo… Respira como mamá.” La palabra mamá no nace de su boca: nace de su alma. Es instintiva, primigenia, como si su propia sangre reconociera algo que su mente aún no ha alcanzado. Y lo entiende. Sin que yo tenga que explicarlo. Sin que exista ninguna duda entre nosotras. Se da cuenta de que yo no pertenezco a este tiempo. De que soy su hija. Jennifer: “Esto significa…” —su voz tiembla, pero no de miedo— “…que finalmente voy a encontrar a esa persona que tanto tiempo llevo buscando. Y voy a tener una preciosa hija con ella.” Su abrazo se vuelve eterno. Mi pecho se abre. Y en ese momento lo siento: un poder antiguo despierta dentro de mí, como si el eclipse hubiera estado esperándome desde antes de nacer. Cierro los ojos. Y allí está la mirada del Caos, afilada, danzante, clavándose en mí desde las sombras. Hakos Baelz. Observándome. Sonriendo con esa chispa de destino inevitable. En esa oscuridad también veo a mi madre, a mis hermanas, a Akane… y todas y cada una de las transformaciones del linaje Queen. Sus ecos, sus pieles, sus luces y abismos. Y por primera vez, entre ellas, la mía. Una figura elegante. Piel totalmente roja, como el corazón de un eclipse en llamas. Una sombra viva y un sol sangrante al mismo tiempo. Abro los ojos. Y mi piel es roja como el fuego. Un poder nuevo ruge dentro de mí, como un idioma que siempre estuvo ahí pero que hasta ahora no había podido pronunciar. Lili: “Necesito encontrar a Veythra.” Arc aparece sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado presente. Arc: “No la encontrarás aquí.” Da un paso hacia atrás, su forma comienza a difuminarse bajo la luz moribunda del eclipse. “Tu tiempo aquí… ha terminado.”
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    No puedo mantener la compostura.
    Cuando por fin la veo, cuando su figura rompe la línea del horizonte y su energía lunar me alcanza… me rompo.
    Corro hacia ella y la abrazo como si el cuerpo me ardiera por dentro. Lloro contra su pecho.

    Jennifer no dice ninguna de sus frases afiladas ni de sus bromas del caos.
    No.
    Ella me abraza más fuerte, me acuna contra su collar de reina y… le cae una lágrima.

    Jennifer: “Shhh… ya está, pequeña. Respira conmigo… Respira como mamá.”

    La palabra mamá no nace de su boca: nace de su alma. Es instintiva, primigenia, como si su propia sangre reconociera algo que su mente aún no ha alcanzado.
    Y lo entiende.
    Sin que yo tenga que explicarlo.
    Sin que exista ninguna duda entre nosotras.

    Se da cuenta de que yo no pertenezco a este tiempo.
    De que soy su hija.

    Jennifer: “Esto significa…” —su voz tiembla, pero no de miedo— “…que finalmente voy a encontrar a esa persona que tanto tiempo llevo buscando. Y voy a tener una preciosa hija con ella.”

    Su abrazo se vuelve eterno.
    Mi pecho se abre.
    Y en ese momento lo siento: un poder antiguo despierta dentro de mí, como si el eclipse hubiera estado esperándome desde antes de nacer.

    Cierro los ojos.

    Y allí está la mirada del Caos, afilada, danzante, clavándose en mí desde las sombras.
    Hakos Baelz.
    Observándome.
    Sonriendo con esa chispa de destino inevitable.

    En esa oscuridad también veo a mi madre, a mis hermanas, a Akane… y todas y cada una de las transformaciones del linaje Queen. Sus ecos, sus pieles, sus luces y abismos.
    Y por primera vez, entre ellas, la mía.

    Una figura elegante.
    Piel totalmente roja, como el corazón de un eclipse en llamas.
    Una sombra viva y un sol sangrante al mismo tiempo.

    Abro los ojos.

    Y mi piel es roja como el fuego.
    Un poder nuevo ruge dentro de mí, como un idioma que siempre estuvo ahí pero que hasta ahora no había podido pronunciar.

    Lili: “Necesito encontrar a Veythra.”

    Arc aparece sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado presente.

    Arc: “No la encontrarás aquí.”
    Da un paso hacia atrás, su forma comienza a difuminarse bajo la luz moribunda del eclipse.
    “Tu tiempo aquí… ha terminado.”
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    No puedo mantener la compostura.
    Cuando por fin la veo, cuando su figura rompe la línea del horizonte y su energía lunar me alcanza… me rompo.
    Corro hacia ella y la abrazo como si el cuerpo me ardiera por dentro. Lloro contra su pecho.

    Jennifer no dice ninguna de sus frases afiladas ni de sus bromas del caos.
    No.
    Ella me abraza más fuerte, me acuna contra su collar de reina y… le cae una lágrima.

    Jennifer: “Shhh… ya está, pequeña. Respira conmigo… Respira como mamá.”

    La palabra mamá no nace de su boca: nace de su alma. Es instintiva, primigenia, como si su propia sangre reconociera algo que su mente aún no ha alcanzado.
    Y lo entiende.
    Sin que yo tenga que explicarlo.
    Sin que exista ninguna duda entre nosotras.

    Se da cuenta de que yo no pertenezco a este tiempo.
    De que soy su hija.

    Jennifer: “Esto significa…” —su voz tiembla, pero no de miedo— “…que finalmente voy a encontrar a esa persona que tanto tiempo llevo buscando. Y voy a tener una preciosa hija con ella.”

    Su abrazo se vuelve eterno.
    Mi pecho se abre.
    Y en ese momento lo siento: un poder antiguo despierta dentro de mí, como si el eclipse hubiera estado esperándome desde antes de nacer.

    Cierro los ojos.

    Y allí está la mirada del Caos, afilada, danzante, clavándose en mí desde las sombras.
    Hakos Baelz.
    Observándome.
    Sonriendo con esa chispa de destino inevitable.

    En esa oscuridad también veo a mi madre, a mis hermanas, a Akane… y todas y cada una de las transformaciones del linaje Queen. Sus ecos, sus pieles, sus luces y abismos.
    Y por primera vez, entre ellas, la mía.

    Una figura elegante.
    Piel totalmente roja, como el corazón de un eclipse en llamas.
    Una sombra viva y un sol sangrante al mismo tiempo.

    Abro los ojos.

    Y mi piel es roja como el fuego.
    Un poder nuevo ruge dentro de mí, como un idioma que siempre estuvo ahí pero que hasta ahora no había podido pronunciar.

    Lili: “Necesito encontrar a Veythra.”

    Arc aparece sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado presente.

    Arc: “No la encontrarás aquí.”
    Da un paso hacia atrás, su forma comienza a difuminarse bajo la luz moribunda del eclipse.
    “Tu tiempo aquí… ha terminado.”
    Relato en Post y comentario de la imagen 🩷 No puedo mantener la compostura. Cuando por fin la veo, cuando su figura rompe la línea del horizonte y su energía lunar me alcanza… me rompo. Corro hacia ella y la abrazo como si el cuerpo me ardiera por dentro. Lloro contra su pecho. Jennifer no dice ninguna de sus frases afiladas ni de sus bromas del caos. No. Ella me abraza más fuerte, me acuna contra su collar de reina y… le cae una lágrima. Jennifer: “Shhh… ya está, pequeña. Respira conmigo… Respira como mamá.” La palabra mamá no nace de su boca: nace de su alma. Es instintiva, primigenia, como si su propia sangre reconociera algo que su mente aún no ha alcanzado. Y lo entiende. Sin que yo tenga que explicarlo. Sin que exista ninguna duda entre nosotras. Se da cuenta de que yo no pertenezco a este tiempo. De que soy su hija. Jennifer: “Esto significa…” —su voz tiembla, pero no de miedo— “…que finalmente voy a encontrar a esa persona que tanto tiempo llevo buscando. Y voy a tener una preciosa hija con ella.” Su abrazo se vuelve eterno. Mi pecho se abre. Y en ese momento lo siento: un poder antiguo despierta dentro de mí, como si el eclipse hubiera estado esperándome desde antes de nacer. Cierro los ojos. Y allí está la mirada del Caos, afilada, danzante, clavándose en mí desde las sombras. Hakos Baelz. Observándome. Sonriendo con esa chispa de destino inevitable. En esa oscuridad también veo a mi madre, a mis hermanas, a Akane… y todas y cada una de las transformaciones del linaje Queen. Sus ecos, sus pieles, sus luces y abismos. Y por primera vez, entre ellas, la mía. Una figura elegante. Piel totalmente roja, como el corazón de un eclipse en llamas. Una sombra viva y un sol sangrante al mismo tiempo. Abro los ojos. Y mi piel es roja como el fuego. Un poder nuevo ruge dentro de mí, como un idioma que siempre estuvo ahí pero que hasta ahora no había podido pronunciar. Lili: “Necesito encontrar a Veythra.” Arc aparece sin hacer ruido, como si siempre hubiera estado presente. Arc: “No la encontrarás aquí.” Da un paso hacia atrás, su forma comienza a difuminarse bajo la luz moribunda del eclipse. “Tu tiempo aquí… ha terminado.”
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  • Sonidos en el bosque
    Fandom Mahou Tsukai No Yome/OC
    Categoría Fantasía
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA.

    En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante.

    En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo.

    La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento.

    El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable.

    Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado.

    —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba.

    Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta.

    Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue?

    Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad.

    Miró… y esperó.
    Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA. En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante. En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo. La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento. El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable. Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado. —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba. Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta. Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue? Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad. Miró… y esperó. Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
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    Grupal
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  • NUEVA ORLEANS — DOS DÍAS DESPUÉS
    Fandom Resident evil y hazbin hotel
    Categoría Acción
    El aire era espeso, húmedo, cargado de jazz callejero mezclado con conversaciones, carcajadas y algo más oscuro que reptaba entre las sombras como un eco antiguo. Camino por las calles angostas, observando altares improvisados, murales de vudú, collares de cuentas colgando de los balcones.

    Cada paso parecía más… dirigido.
    Como si alguien—o algo—empujara sus talones.

    Lleguo a un barrio viejo, casi abandonado, donde los turistas no entraban. El suelo estaba húmedo por una lluvia que no recordaba haber visto caer. Un farol parpadeaba.

    Y entonces la radio en su bolsillo cobró vida.
    La estática no era normal; tenía ritmo… tenía intención.

    La saco y lo levanto a la altura del casco de una motocicleta abandonada.

    —Bien… ya estoy aquí —dijo, mirando la calle vacía frente a mí—. Nueva Orleans, como pediste.
    Así que dime…
    Se quedo quieto, sintiendo cómo un escalofrío subía por su columna.

    —¿Estoy caliente… o frío?

    ꧁༒☬𝓐𝓛𝓐𝓢𝓣𝓞𝓡 𝓡𝓔𝓓 𝓓𝓔𝓜𝓞𝓝 𝓞𝓥𝓔𝓡𝓛𝓞𝓡𝓓☬༒꧂
    El aire era espeso, húmedo, cargado de jazz callejero mezclado con conversaciones, carcajadas y algo más oscuro que reptaba entre las sombras como un eco antiguo. Camino por las calles angostas, observando altares improvisados, murales de vudú, collares de cuentas colgando de los balcones. Cada paso parecía más… dirigido. Como si alguien—o algo—empujara sus talones. Lleguo a un barrio viejo, casi abandonado, donde los turistas no entraban. El suelo estaba húmedo por una lluvia que no recordaba haber visto caer. Un farol parpadeaba. Y entonces la radio en su bolsillo cobró vida. La estática no era normal; tenía ritmo… tenía intención. La saco y lo levanto a la altura del casco de una motocicleta abandonada. —Bien… ya estoy aquí —dijo, mirando la calle vacía frente a mí—. Nueva Orleans, como pediste. Así que dime… Se quedo quieto, sintiendo cómo un escalofrío subía por su columna. —¿Estoy caliente… o frío? [Alastor_rabbit]
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  • -miren les queria enseñar un espejo que me regalo mi mamá por que al fin pude toma runa forma fisica- con emocion metio una de sus manos dentro del pelaje de su cuello y se dispuso a rebuscar ahsta que saco algo -vez a que no... espera este es un colar... espareme, no esto tampoco, no... esto es de mi hermano por que lo tengo yo?... espera te juro que lo tengo- de la frustracion empezo a buscar con ambas manos dentro de su pelaje dejando caer joyas, monedas, collares y hasta un gato cayo de su pelaje hasta que porfin saco lo que buscaba -AJA! te dije que lo tenia, a que esta bien hermoso con su cisne?- sonrio orgulloso tratando de ocultar la pila de objetos detral de el
    -miren les queria enseñar un espejo que me regalo mi mamá por que al fin pude toma runa forma fisica- con emocion metio una de sus manos dentro del pelaje de su cuello y se dispuso a rebuscar ahsta que saco algo -vez a que no... espera este es un colar... espareme, no esto tampoco, no... esto es de mi hermano por que lo tengo yo?... espera te juro que lo tengo- de la frustracion empezo a buscar con ambas manos dentro de su pelaje dejando caer joyas, monedas, collares y hasta un gato cayo de su pelaje hasta que porfin saco lo que buscaba -AJA! te dije que lo tenia, a que esta bien hermoso con su cisne?- sonrio orgulloso tratando de ocultar la pila de objetos detral de el
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  • Sí debía de ser sincera, le hubiera gustado poder posponer por mucho más tiempo todo aquello y no precisamente por que le doliera o no quisiera dar ese paso, finalmente, era algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo. Pero el tener que verbalizarlo, enfrentarse a él y a su opinión... No era fácil.

    Llevaba la correa de Artto en la mano, después de terminar de sacar y limpiar toda su madriguera, la peliverde había dado un último paseo con él. Cuando por fin le retiró el collar improvisado y quedó sin correa, el bichejo tardó un momento en entender que pasaba. Fue una despedida corta, el lagarto se perdió rápidamente entre las dunas.

    Nelliel se dijo que tenía que asegurarse que no le pasaría nada, simple excusa para no tener que regresar todavía al palacio. Ya no tenía nada más que hacer ahí. Hueco Mundo ya no significaba nada para ella, ni tampoco sentía ya conexión con aquella arena. Era momento de dejarlo todo atrás.

    MIentras sus pasos se dirigían de nuevo a Las Noches, el peso que se había ido en cuanto tomó la decisión de irse poco a poco se fue instalando de nuevo, aunque esta vez, reconocía la diferencia; no era cansancio, era miedo. Le tenía un temor atroz a lo que tenía que hacer. En Hueco Mundo nunca había terminado de sentirse aceptada, incluso cuando no conocía más, sin embargo, admitía que lo más parecido que había tenido a un momento de felicidad había sido con el peliazul.

    Inspiró hondo, una vez parada frente a la puerta de su habitación. Sí, Huco Mundo ya no era su hogar y ya no significaba nada, pero él seguía siendo su compañero, por más distancia que pusieran, por más que su relación se haya fracturado. Tocó un par de veces la puerta, tragando saliva.

    — ¿Grimmjow?

    Grimmjow Jaegerjaquez
    Sí debía de ser sincera, le hubiera gustado poder posponer por mucho más tiempo todo aquello y no precisamente por que le doliera o no quisiera dar ese paso, finalmente, era algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo. Pero el tener que verbalizarlo, enfrentarse a él y a su opinión... No era fácil. Llevaba la correa de Artto en la mano, después de terminar de sacar y limpiar toda su madriguera, la peliverde había dado un último paseo con él. Cuando por fin le retiró el collar improvisado y quedó sin correa, el bichejo tardó un momento en entender que pasaba. Fue una despedida corta, el lagarto se perdió rápidamente entre las dunas. Nelliel se dijo que tenía que asegurarse que no le pasaría nada, simple excusa para no tener que regresar todavía al palacio. Ya no tenía nada más que hacer ahí. Hueco Mundo ya no significaba nada para ella, ni tampoco sentía ya conexión con aquella arena. Era momento de dejarlo todo atrás. MIentras sus pasos se dirigían de nuevo a Las Noches, el peso que se había ido en cuanto tomó la decisión de irse poco a poco se fue instalando de nuevo, aunque esta vez, reconocía la diferencia; no era cansancio, era miedo. Le tenía un temor atroz a lo que tenía que hacer. En Hueco Mundo nunca había terminado de sentirse aceptada, incluso cuando no conocía más, sin embargo, admitía que lo más parecido que había tenido a un momento de felicidad había sido con el peliazul. Inspiró hondo, una vez parada frente a la puerta de su habitación. Sí, Huco Mundo ya no era su hogar y ya no significaba nada, pero él seguía siendo su compañero, por más distancia que pusieran, por más que su relación se haya fracturado. Tocó un par de veces la puerta, tragando saliva. — ¿Grimmjow? [6espada]
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  • Damon uso el poco control que aún tenía con Caroline, hizo que apareciera en casa, fue ella quién lo liberó se metió por el medio nuestro sobrino, no lo consiguió Damon lo asesinó.
    Su muerte salvo a Caroline, no fue agradable que que enterrarlo.

    El collar que llevaba Caroline y que se suponía que se la regaló mi hermano, se lo dio a Aria Turner.
    Resulto que una de las antepasadas de Aria era una bruja, uso el collar para encerrar a Katherine y otros vampiros.
    Su antepasada logró introducirse en el cuerpo de Aria para destruirlo, fui con Hannah para detener a mi hermano.
    Ella también es una bruja igual que Aria.

    Logró deshacerse para siempre del collar, Damon llegó antes y la mordió pero Hannah uso su magia y consiguió detenerlo.


    Por mi cumpleaños me visitó mi mejor amiga Lexis, a la noche lo celebramos, desconocía que ciertos miembros el pueblo están buscando al vampiro que ya asesinado varías veces y que mi propio hermano se unió a ellos.

    Y él mismo acabo con mi mejor amiga.

    Ahora hay un tercer vampiro que ha llegado Mystic Falls debemos encontrarlo y destruirlo.
    Damon uso el poco control que aún tenía con Caroline, hizo que apareciera en casa, fue ella quién lo liberó se metió por el medio nuestro sobrino, no lo consiguió Damon lo asesinó. Su muerte salvo a Caroline, no fue agradable que que enterrarlo. El collar que llevaba Caroline y que se suponía que se la regaló mi hermano, se lo dio a Aria Turner. Resulto que una de las antepasadas de Aria era una bruja, uso el collar para encerrar a Katherine y otros vampiros. Su antepasada logró introducirse en el cuerpo de Aria para destruirlo, fui con Hannah para detener a mi hermano. Ella también es una bruja igual que Aria. Logró deshacerse para siempre del collar, Damon llegó antes y la mordió pero Hannah uso su magia y consiguió detenerlo. Por mi cumpleaños me visitó mi mejor amiga Lexis, a la noche lo celebramos, desconocía que ciertos miembros el pueblo están buscando al vampiro que ya asesinado varías veces y que mi propio hermano se unió a ellos. Y él mismo acabo con mi mejor amiga. Ahora hay un tercer vampiro que ha llegado Mystic Falls debemos encontrarlo y destruirlo.
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