• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    //No es a malas de verdad . Si hago limpieza es porque veo que no hay interacción o que nuestros personajes es difícil que calcen en la historia. Estoy aquí para rolear, no para tener una respuesta social. No se lo tomen a mal, por favor.Si quieren trama, yo encantado. Mi personaje se puede adaptar a épocas y lugares diferentes sin perder su hilo conológico narrativo. En la ficha se explica cómo puede viajar entre lugares y tiempos. Pero de algunos no veo publicaciones donde pueda encajar y veo que me llegan notificaciones de amistad que luego no escriben interesados en alguna trama. Así que si ven que les borro es por eso. Y si al hacerlo desean volver a agregarnos, espero lo entiendan y gracias .//
    //No es a malas de verdad 🙏. Si hago limpieza es porque veo que no hay interacción o que nuestros personajes es difícil que calcen en la historia. Estoy aquí para rolear, no para tener una respuesta social. No se lo tomen a mal, por favor.Si quieren trama, yo encantado. Mi personaje se puede adaptar a épocas y lugares diferentes sin perder su hilo conológico narrativo. En la ficha se explica cómo puede viajar entre lugares y tiempos. Pero de algunos no veo publicaciones donde pueda encajar y veo que me llegan notificaciones de amistad que luego no escriben interesados en alguna trama. Así que si ven que les borro es por eso. Y si al hacerlo desean volver a agregarnos, espero lo entiendan y gracias 🫂.//
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  • 𝗥𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝘂𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹. 𝗘𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹: '𝗟𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗷𝗮𝗽𝗼𝗻𝗲́𝘀' (๑•̀ㅂ•́)و✧
    — 𝗣𝗮́𝗴𝗶𝗻𝗮 𝟰𝟳

    「¡𝐃𝐄𝐒𝐂𝐔𝐁𝐈𝐄𝐑𝐓𝐎ⵑ 𝐄𝐋 𝐇𝐎𝐒𝐓 𝐌𝐀́𝐒 𝐄𝐗𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐕𝐎 𝐃𝐄 𝐓𝐎𝐊𝐈𝐎」
    ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: 𝚈𝙾𝚂𝙷𝙸𝙼𝙸𝙽𝙴-𝚂𝙰𝙽 (ノ◕ヮ◕)ノ:・゚✧*
    Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (。♡‿♡。), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche.
    "𝙽𝚘 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚊𝚋𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎́", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "𝙻𝚕𝚎𝚐𝚞𝚎́ 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚞𝚗 𝚠𝚑𝚒𝚜𝚔𝚢 𝚢 𝚜𝚊𝚕ɪ́ 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚊 𝚋𝚒𝚕𝚕𝚎𝚝𝚎𝚛𝚊 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚕 𝚌𝚘𝚛𝚊𝚣𝚘́𝚗 𝚙𝚎𝚜𝚊𝚍𝚘, 𝚢 𝚞𝚗 𝚏𝚎𝚕𝚒𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚍𝚘𝚜 𝚖𝚎𝚝𝚛𝚘𝚜 𝚊𝚏𝚎𝚛𝚛𝚊́𝚗𝚍𝚘𝚜𝚎 𝚊 𝚖𝚒 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚒𝚛𝚖𝚎. 𝙽𝚘 𝚜𝚎́ 𝚜𝚒 𝚏𝚞𝚒 𝚊 𝚞𝚗 𝚑𝚘𝚜𝚝 𝚌𝚕𝚞𝚋 𝚘 𝚊 𝚊𝚍𝚘𝚙𝚝𝚊𝚛 𝚞𝚗 𝚐𝚊𝚝𝚘 𝚌𝚊𝚕𝚕𝚎𝚓𝚎𝚛𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚝𝚛𝚊𝚓𝚎 𝚍𝚎 𝚜𝚒𝚛𝚟𝚒𝚎𝚗𝚝𝚊".

    Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "𝚞𝚗 𝚝𝚜𝚞𝚗𝚍𝚎𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚊𝚕" (⁄ ⁄>⁄ ▽⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada.
    Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (┛◉Д◉)┛彡┻━┻.

    —¿𝗩𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼?
    —𝗦𝗶 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝘃𝗶𝘃𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗮, 𝘀𝛊́ (◕‿◕)♡

    ⊹  ︶︶  ୨୧  ︶︶  ⊹

    ​—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua.
    ​Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello.

    ​𝗣𝗵𝗼𝘁𝗼𝘀𝗵𝗼𝗽.

    ​La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración.
    ​Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo?

    ​—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente.

    ​Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo.
    ​Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más.
    ​"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..."

    ​Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento.
    ​Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa?
    ​Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    𝗥𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝗧𝘂𝗿𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗜𝗻𝘁𝗲𝗿𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹. 𝗘𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗘𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹: '𝗟𝗼𝘀 𝘀𝗲𝗰𝗿𝗲𝘁𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗴𝘂𝗮𝗿𝗱𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘁𝗲𝗻𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗷𝗮𝗽𝗼𝗻𝗲́𝘀' (๑•̀ㅂ•́)و✧ — 𝗣𝗮́𝗴𝗶𝗻𝗮 𝟰𝟳 「¡𝐃𝐄𝐒𝐂𝐔𝐁𝐈𝐄𝐑𝐓𝐎ⵑ 𝐄𝐋 𝐇𝐎𝐒𝐓 𝐌𝐀́𝐒 𝐄𝐗𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐕𝐎 𝐃𝐄 𝐓𝐎𝐊𝐈𝐎」 ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: 𝚈𝙾𝚂𝙷𝙸𝙼𝙸𝙽𝙴-𝚂𝙰𝙽 (ノ◕ヮ◕)ノ:・゚✧* Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (。♡‿♡。), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche. "𝙽𝚘 𝚎𝚜𝚙𝚎𝚛𝚊𝚋𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚘 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚎𝚗𝚝𝚛𝚎́", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "𝙻𝚕𝚎𝚐𝚞𝚎́ 𝚋𝚞𝚜𝚌𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚞𝚗 𝚠𝚑𝚒𝚜𝚔𝚢 𝚢 𝚜𝚊𝚕ɪ́ 𝚌𝚘𝚗 𝚕𝚊 𝚋𝚒𝚕𝚕𝚎𝚝𝚎𝚛𝚊 𝚟𝚊𝚌ɪ́𝚊, 𝚎𝚕 𝚌𝚘𝚛𝚊𝚣𝚘́𝚗 𝚙𝚎𝚜𝚊𝚍𝚘, 𝚢 𝚞𝚗 𝚏𝚎𝚕𝚒𝚗𝚘 𝚍𝚎 𝚌𝚊𝚜𝚒 𝚍𝚘𝚜 𝚖𝚎𝚝𝚛𝚘𝚜 𝚊𝚏𝚎𝚛𝚛𝚊́𝚗𝚍𝚘𝚜𝚎 𝚊 𝚖𝚒 𝚖𝚊𝚗𝚐𝚊 𝚌𝚞𝚊𝚗𝚍𝚘 𝚒𝚗𝚝𝚎𝚗𝚝𝚊𝚋𝚊 𝚒𝚛𝚖𝚎. 𝙽𝚘 𝚜𝚎́ 𝚜𝚒 𝚏𝚞𝚒 𝚊 𝚞𝚗 𝚑𝚘𝚜𝚝 𝚌𝚕𝚞𝚋 𝚘 𝚊 𝚊𝚍𝚘𝚙𝚝𝚊𝚛 𝚞𝚗 𝚐𝚊𝚝𝚘 𝚌𝚊𝚕𝚕𝚎𝚓𝚎𝚛𝚘 𝚌𝚘𝚗 𝚝𝚛𝚊𝚓𝚎 𝚍𝚎 𝚜𝚒𝚛𝚟𝚒𝚎𝚗𝚝𝚊". Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "𝚞𝚗 𝚝𝚜𝚞𝚗𝚍𝚎𝚛𝚎 𝚍𝚎 𝚖𝚊𝚗𝚞𝚊𝚕" (⁄ ⁄>⁄ ▽⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada. Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (┛◉Д◉)┛彡┻━┻. —¿𝗩𝗼𝗹𝘃𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘃𝗶𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿𝗹𝗼? —𝗦𝗶 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝘃𝗶𝘃𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮 𝗻𝗼𝘁𝗮, 𝘀𝛊́ (◕‿◕)♡ ⊹  ︶︶  ୨୧  ︶︶  ⊹ ​—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua. ​Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello. ​𝗣𝗵𝗼𝘁𝗼𝘀𝗵𝗼𝗽. ​La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración. ​Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo? ​—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente. ​Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo. ​Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más. ​"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..." ​Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento. ​Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa? ​Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
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  • —Hay encuentros que no necesitan palabras… solo dejan una calma distinta, como si algo encajara sin hacer ruido.

    Elohim Rosenlicht
    🌹❣️💋 —Hay encuentros que no necesitan palabras… solo dejan una calma distinta, como si algo encajara sin hacer ruido. Elohim Rosenlicht❤️
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  • ♡: Encontré dentro de una caja algunos de los libros que solía leer cuando era pequeño y me sorprende lo bien que se han conservado. Después de tanto tiempo la tarta de manzana sigue siendo mi postre favorito.

    Hmm...tal vez mañana me ponga a leer un rato de camino al trabajo, ahora creo que iré a comprar algunas manzanas.
    ♡: Encontré dentro de una caja algunos de los libros que solía leer cuando era pequeño y me sorprende lo bien que se han conservado. Después de tanto tiempo la tarta de manzana sigue siendo mi postre favorito. Hmm...tal vez mañana me ponga a leer un rato de camino al trabajo, ahora creo que iré a comprar algunas manzanas.
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  • La tarde iba pintando el cielo de hermosos colores rosas, lilas y azules que pronto se oscurecerían lo suficiente para dar paso a la noche. Las personas ya iban saliendo de sus trabajos o estaban dirigiéndose a casa, entre otras cosas.

    Naelune, por ejemplo, caminaba por las calles en busca de algo interesante, alguna emoción para absorber o alguna situación que presenciar, lo que fuese para sacarse el aburrimiento de encima.

    Ese día estaba siendo agobiantemente tranquilo, incluso para el caos que solía ser la ciudad. Eso la dejaba en un punto casi desconcertado, pero siempre podía crearse sus propias oportunidades. Para ello, necesitaba a alguien que gritara "elígeme", así que se puso a observar a las personas pasar, atenta a lo que percibía de cada una.

    Pero, de la nada, sintió que algo no encajaba. Había algo, no, alguien, que no se esperaba en la ecuación, no estaba demasiado lejos, pero tampoco le detectó de forma inmediata.

    Jotaro Tanaka
    La tarde iba pintando el cielo de hermosos colores rosas, lilas y azules que pronto se oscurecerían lo suficiente para dar paso a la noche. Las personas ya iban saliendo de sus trabajos o estaban dirigiéndose a casa, entre otras cosas. Naelune, por ejemplo, caminaba por las calles en busca de algo interesante, alguna emoción para absorber o alguna situación que presenciar, lo que fuese para sacarse el aburrimiento de encima. Ese día estaba siendo agobiantemente tranquilo, incluso para el caos que solía ser la ciudad. Eso la dejaba en un punto casi desconcertado, pero siempre podía crearse sus propias oportunidades. Para ello, necesitaba a alguien que gritara "elígeme", así que se puso a observar a las personas pasar, atenta a lo que percibía de cada una. Pero, de la nada, sintió que algo no encajaba. Había algo, no, alguien, que no se esperaba en la ecuación, no estaba demasiado lejos, pero tampoco le detectó de forma inmediata. [lunar_topaz_raven_411]
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  • Summer parecia estar rebuscando entre cajas viejas revicitando memorias atra vez de fotos hasta encontrar una la cual abrazaria con cariño -abuela.... aun recuerdo tu receta de galletas especial- dejo salir un suspiro triste antes de continuar buscando -mi abuelita Consuelo.... ella y mi abuelito Fausto fueron los que me acogieron cuando llegue a paldea, cuando apena ser aun niño que no entendia que pasaba y aun lloraba por regresar a casa con sus padres... ellos se aseguraron de no soltarme cuando mas lo necesitaba fueron los mejores....- se limpio una lagrima que se le escapaba por las memorias

    https://music.youtube.com/watch?v=_kM3-mwcrP0&si=_raP3Olq1Mlj6z42
    Summer parecia estar rebuscando entre cajas viejas revicitando memorias atra vez de fotos hasta encontrar una la cual abrazaria con cariño -abuela.... aun recuerdo tu receta de galletas especial- dejo salir un suspiro triste antes de continuar buscando -mi abuelita Consuelo.... ella y mi abuelito Fausto fueron los que me acogieron cuando llegue a paldea, cuando apena ser aun niño que no entendia que pasaba y aun lloraba por regresar a casa con sus padres... ellos se aseguraron de no soltarme cuando mas lo necesitaba fueron los mejores....- se limpio una lagrima que se le escapaba por las memorias https://music.youtube.com/watch?v=_kM3-mwcrP0&si=_raP3Olq1Mlj6z42
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  • La felicidad, un estado tan efímero que duele; meta inalcanzable tras la que todos corren...

    — Me cansé... — Murmuró Nairis. La lluvia ya no era una molestia, al menos era una sensación real. El frío que sentía sería el ancla para mantenerla en la realidad. — Es estúpido... — Un suspiro escapó sus labios.

    Caminó por las calles encharcadas con su mente como única compañera, con sus pensamientos como tortura; al menos no había silencio, fruto de la lluvia que arremetía contra ella.

    Parece que no importaba lo que se esforzara por encajar en algún lado, nada daría frutos, nada se mantendría y es que, como muchos dicen, las mentiras tienen las patas cortas.

    El mundo era su escenario.
    Su forma de ser su actuación.
    Pero siempre que se acababa la función y se cerraba el telón, el resultado era el mismo; un vacío que devoraba toda emoción.

    Las risas no le pertenecían, pero tampoco lo hacían los llantos.
    Nadie podía afirmar conocerla con certeza, por cercano que fuera, entonces ¿Qué debía hacer?

    Se refugió brevemente en un callejón. — Todo se irá a la mierda tarde o temprano... — Suspiró nuevamente, el frío le calaba hasta los huesos. — Quizás es momento de dejarme ir... — Cerró los ojos mientras reflexionaba. — O de dejarme ver... — Se abrazó a si misma ¿Cuánto tardaría en explotar?
    La felicidad, un estado tan efímero que duele; meta inalcanzable tras la que todos corren... — Me cansé... — Murmuró Nairis. La lluvia ya no era una molestia, al menos era una sensación real. El frío que sentía sería el ancla para mantenerla en la realidad. — Es estúpido... — Un suspiro escapó sus labios. Caminó por las calles encharcadas con su mente como única compañera, con sus pensamientos como tortura; al menos no había silencio, fruto de la lluvia que arremetía contra ella. Parece que no importaba lo que se esforzara por encajar en algún lado, nada daría frutos, nada se mantendría y es que, como muchos dicen, las mentiras tienen las patas cortas. El mundo era su escenario. Su forma de ser su actuación. Pero siempre que se acababa la función y se cerraba el telón, el resultado era el mismo; un vacío que devoraba toda emoción. Las risas no le pertenecían, pero tampoco lo hacían los llantos. Nadie podía afirmar conocerla con certeza, por cercano que fuera, entonces ¿Qué debía hacer? Se refugió brevemente en un callejón. — Todo se irá a la mierda tarde o temprano... — Suspiró nuevamente, el frío le calaba hasta los huesos. — Quizás es momento de dejarme ir... — Cerró los ojos mientras reflexionaba. — O de dejarme ver... — Se abrazó a si misma ¿Cuánto tardaría en explotar?
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  • Nueva administración
    Fandom OC
    Categoría Original
    Con Jason Elaris y quien se quiera unir.

    En la trastienda, la habitación del fondo, subiendo por las escaleras de la derecha, estaba abierta de par en par, el interior estaba impecable, intacto, todas las cosas permanecían en su lugar, las sábanas blancas, limpias.

    Al bajar por las escaleras, se encontraba una mesa con una libreta llena con una lista de recursos que en su momento se escribieron y marcaron, un inventario, una pluma negra de alguna especie de ave desconocida y un tintero con un líquido carmesí en su interior.

    Los estantes organizados, cada uno con recursos diferentes, todos etiquetados con una caligrafía impecable.

    Al abrir la puerta de la trastienda, el bar, la barra, cada una de las copas y tazas estaban debidamente acomodadas.
    Impecables.
    Relucientes.

    La cafetera permaneció encendida preparando el suficiente café para cinco o seis personas.
    Sobre la barra, descansaba un paño blanco.

    Los asientos debidamente limpios, donde alguna vez alguien sin un techo para descansar, optó por dormir.

    Algunos clientes habituales en el bar, susurraban al ver el lugar más impecable que nunca. La rockola reproduciendo rock de los 80's a un volumen moderado.

    Algunas cajas de pizza descansaban en la esquina de la barra, calientes, recién compradas. Sobre de ellas, varios sobres blancos, cuidadosamente cerrados y marcados cada uno con la misma caligrafía de las etiquetas de la trastienda.

    Y una fotografía de cinco personas en la playa, finamente enmarcada en un cuadro de madera de ébano.

    En la entrada, se encontraban dos siluetas, dos viejos amigos, cómplices, que se conocían casi desde los inicios de la humanidad.

    El más alto, llevó la mano hacia el bolsillo del pantalón y sacó un juego de llaves, depositándolas con calma y lentitud en las manos de su interlocutor.

    - Te quedas a cargo. Es hora, Jay.

    Las palabras escaparon de sus labios, con la calma y tesitura habitual del dueño del bar.

    Colocó una mano sobre el hombro del peliplata.

    - Los sobres tienen cartas de despedida, así como un cheque por medio millón para cada quién, correspondientes al pago por el tiempo que han estado todos en el bar.

    Explicó calmadamente, al tiempo que se ajustaba las mangas de la camisa y se colocaba un par de guantes de cuero sin las últimas falanges.

    - Hay uno para cada quién. Nairis, Windburn, Lyra, El pequeño Al, y tú.

    Después de decir esto, un par de alas negras con tintes rojos se desplegaron de su espalda.

    - También, hay una para Saya.

    Las palabras salieron con dolor y un nudo en la garganta, respiró profundo antes de exhalar todo el aire contenido.

    - Me hubiera gustado decirle las cosas de frente.

    Admitió con pesar en el rostro, sacudió las alas y dirigió la mirada al cielo.

    - Disfruta tu vida, Jay. Tal vez después nos encontremos de nuevo.

    En un parpadeo, donde antes se encontraba el dueño del bar, solo había una pluma flotando lentamente hacia el suelo.
    Con [jay.elaris] y quien se quiera unir. En la trastienda, la habitación del fondo, subiendo por las escaleras de la derecha, estaba abierta de par en par, el interior estaba impecable, intacto, todas las cosas permanecían en su lugar, las sábanas blancas, limpias. Al bajar por las escaleras, se encontraba una mesa con una libreta llena con una lista de recursos que en su momento se escribieron y marcaron, un inventario, una pluma negra de alguna especie de ave desconocida y un tintero con un líquido carmesí en su interior. Los estantes organizados, cada uno con recursos diferentes, todos etiquetados con una caligrafía impecable. Al abrir la puerta de la trastienda, el bar, la barra, cada una de las copas y tazas estaban debidamente acomodadas. Impecables. Relucientes. La cafetera permaneció encendida preparando el suficiente café para cinco o seis personas. Sobre la barra, descansaba un paño blanco. Los asientos debidamente limpios, donde alguna vez alguien sin un techo para descansar, optó por dormir. Algunos clientes habituales en el bar, susurraban al ver el lugar más impecable que nunca. La rockola reproduciendo rock de los 80's a un volumen moderado. Algunas cajas de pizza descansaban en la esquina de la barra, calientes, recién compradas. Sobre de ellas, varios sobres blancos, cuidadosamente cerrados y marcados cada uno con la misma caligrafía de las etiquetas de la trastienda. Y una fotografía de cinco personas en la playa, finamente enmarcada en un cuadro de madera de ébano. En la entrada, se encontraban dos siluetas, dos viejos amigos, cómplices, que se conocían casi desde los inicios de la humanidad. El más alto, llevó la mano hacia el bolsillo del pantalón y sacó un juego de llaves, depositándolas con calma y lentitud en las manos de su interlocutor. - Te quedas a cargo. Es hora, Jay. Las palabras escaparon de sus labios, con la calma y tesitura habitual del dueño del bar. Colocó una mano sobre el hombro del peliplata. - Los sobres tienen cartas de despedida, así como un cheque por medio millón para cada quién, correspondientes al pago por el tiempo que han estado todos en el bar. Explicó calmadamente, al tiempo que se ajustaba las mangas de la camisa y se colocaba un par de guantes de cuero sin las últimas falanges. - Hay uno para cada quién. Nairis, Windburn, Lyra, El pequeño Al, y tú. Después de decir esto, un par de alas negras con tintes rojos se desplegaron de su espalda. - También, hay una para Saya. Las palabras salieron con dolor y un nudo en la garganta, respiró profundo antes de exhalar todo el aire contenido. - Me hubiera gustado decirle las cosas de frente. Admitió con pesar en el rostro, sacudió las alas y dirigió la mirada al cielo. - Disfruta tu vida, Jay. Tal vez después nos encontremos de nuevo. En un parpadeo, donde antes se encontraba el dueño del bar, solo había una pluma flotando lentamente hacia el suelo.
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    Cualquier línea
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  • Se ha metido dentro de su caja, se siente un poco mal.

    Se siente solo...
    Se ha metido dentro de su caja, se siente un poco mal. Se siente solo...
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  • Cuando ve a Penélope salir de su cueva con esa pedazo de caja, él coge su propio regalo, pero espera a que su chica le entregue el regalo, y después cuando llega Hotch, todos pueden ver como el mundo desaparece para ella, así que espera de forma paciente, hasta que puede acercarse a 𝑹𝒐𝒘𝒂𝒏 𝑯𝒂𝒍𝒆 .

    — ¡La mujer del momento! felicidades, guapa. Se que esto te va a gustar, tan solo... espero que tengas reproductor, y si no... ¿Para el año que viene?
    Cuando ve a Penélope salir de su cueva con esa pedazo de caja, él coge su propio regalo, pero espera a que su chica le entregue el regalo, y después cuando llega Hotch, todos pueden ver como el mundo desaparece para ella, así que espera de forma paciente, hasta que puede acercarse a [RO.WAN] . — ¡La mujer del momento! felicidades, guapa. Se que esto te va a gustar, tan solo... espero que tengas reproductor, y si no... ¿Para el año que viene?
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