• Mí reinicio es única ey explícitamente para mí señor Samael, el dueño de mi cuerpo y mente.
    Mi vida le pertenece al sabio y poderoso portador de la luz. Mi señor Samael ~
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    Después de haber estado meditando tanto tiempo, por eso hay tantas telarañas en mi cuenta.
    Por fin he tomado una decisión, el final de Cressida Fife es definitivo.
    Esta cuenta va a cambiar por completo, va a ser un cambio bastante radical y tengo muchas ganas.
    Después de haber estado meditando tanto tiempo, por eso hay tantas telarañas en mi cuenta. Por fin he tomado una decisión, el final de Cressida Fife es definitivo. Esta cuenta va a cambiar por completo, va a ser un cambio bastante radical y tengo muchas ganas.
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  • Disputa familiar
    Fandom OC
    Categoría Suspenso
    Lyra Velvetthorn

    Una invitación había sido entregada...

    Era una noche fría pero de cielo despejado, la luna llena se alzaba en el cielo nocturno, proyectando su luz sobre el lugar que Morana había elegido para la reunión.

    Morana se encontraba lejos de la ciudad, en un lugar que era desconocido para cualquiera que no fuera un conocido cercano suyo. Era una catedral de arquitectura gótica, un estilo que siempre fue del gusto de Morana. La luz lunar entraba a través de los vitrales, permitiendo ver sus patrones con más claridad...

    Un hombre rubio siendo enviado a la pira... Una mujer de mirada plateada observando en la distancia... La misma mujer alzando una espada... Una cruz ornamentada siendo partida...

    Narraban una historia; su historia.

    Era un lugar sagrado, uno de los pocos lugares que se mantuvieron en pie tras la guerra del siglo XIV, un lugar construido con la sangre y el sudor de aquellos que en su momento sirvieron a Morana.

    La catedral había sido un punto de encuentro recurrente para Morana, y hoy la usaría una vez más para hablar con su nuera. Un tema importante acontecía, su ahijado le había comentado ciertos... Detalles sobre la vampira, y pensó que podría sacar partido de la situación...

    ¿Será que al fin encontraría diversión en la monotonía de su vida?¿Sería la vampira lo suficientemente audaz como para evitar los juegos mentales de Morana? Habría que verlo.

    Mientras Morana se encontraba en su asiento, esperaba a que la contraria se hiciera presente, era cuestión de tiempo que apareciera...
    [Bloody_Doll] Una invitación había sido entregada... Era una noche fría pero de cielo despejado, la luna llena se alzaba en el cielo nocturno, proyectando su luz sobre el lugar que Morana había elegido para la reunión. Morana se encontraba lejos de la ciudad, en un lugar que era desconocido para cualquiera que no fuera un conocido cercano suyo. Era una catedral de arquitectura gótica, un estilo que siempre fue del gusto de Morana. La luz lunar entraba a través de los vitrales, permitiendo ver sus patrones con más claridad... Un hombre rubio siendo enviado a la pira... Una mujer de mirada plateada observando en la distancia... La misma mujer alzando una espada... Una cruz ornamentada siendo partida... Narraban una historia; su historia. Era un lugar sagrado, uno de los pocos lugares que se mantuvieron en pie tras la guerra del siglo XIV, un lugar construido con la sangre y el sudor de aquellos que en su momento sirvieron a Morana. La catedral había sido un punto de encuentro recurrente para Morana, y hoy la usaría una vez más para hablar con su nuera. Un tema importante acontecía, su ahijado le había comentado ciertos... Detalles sobre la vampira, y pensó que podría sacar partido de la situación... ¿Será que al fin encontraría diversión en la monotonía de su vida?¿Sería la vampira lo suficientemente audaz como para evitar los juegos mentales de Morana? Habría que verlo. Mientras Morana se encontraba en su asiento, esperaba a que la contraria se hiciera presente, era cuestión de tiempo que apareciera...
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  • ────Cuidado, Gorgona. Si sigues golpeando de esa forma tan bruta, terminarás partiendo la forja en dos –le advertí a Ferrus.

    Ella resopló. No levantó la vista para mirarme, y contrario a lo que le dije, comenzó a golpear el metal con más fuerza de la necesaria. La base sólida sobre la que trabajábamos fue sabia y supo absorber sus brutales impactos. Poco refinados, como era su costumbre. Me irritaba cuando hacía eso.

    ────El metal no necesita halagos –gruñó absorta en su labor–. Necesita disciplina. Aguantar.

    ────Claro que sí –respondí, ladeando la cabeza. A diferencia suya, cada impacto de mi martillo sobre el bloque era preciso, exacto. Tomé el metal con las pinzas, me calentó el rostro al alzarlo frente a mí–. El metal de este no solo será certero en combate, despertará admiración en cualquiera que vea quién lo está portando.

    ────Un arma no es un accesorio de belleza. –replicó. Hizo un ademán despectivo, ceñuda, como si hubiera desafiado cualquier lógica existente. Por fin me miraba–Además, ¿qué es esa cosa?

    Abrí los ojos, exageradamente ofendida.

    ────Que comentario tan cruel. «Esa cosa», como tú lo llamas, no solo será hermoso, será devastador con quién se interponga en su camino en la Gran Cruzada.

    Ferrus negó con la cabeza y retomó su trabajo. Jamás se lo dije, pero era adorable cuando lograba sacarla de sus casillas. Su ceja espesa dramatizaba sus gestos, el color le trepaba por el cuello y un brote de manchas rojas le salpicaba el rostro severo. Parecía una fresa fresca salida de los jardines de Iax. Solo que si yo le hincaba el diente, lo que explotaría no sería precisamente un sabor que se quedaría impreso en mi boca.

    ────Si se rompe en batalla, no vengas llorando.

    ────Si se rompe –sonreí–, será porque la galaxia no estaba preparada para él. Y tú sabes bien que, para cualquier cosa que pase en mis manos, eso es... imposible.

    Fui infantil en ese instante y le sacudí de lado a lado el bloque incandescente junto a ella. Solo con Ferrus me permitía bromear de esa forma. El metal emitió un leve zumbido. Casi un ronroneo de un felino peludo.

    ────¿Ves? Le agradas. Pero... –hice una pausa y miré el bloque como si fuera mi mayor confidente– yo te agrado más, ¿verdad?

    ────Cersei, estoy a punto de arrojar a tu amiguito a la lava, como sigas así.

    ────Una amenaza vacía. No lo admites, pero puedes observar la calidad y la perfección con la que esta arma se está forjando. Te conozco, Ferrus, y sé que nunca dejarías salir de tu forja una pieza tan bien trabajada sin terminar.

    Su columna permaneció quieta por un momento. La siguiente sucesión de golpes sobre el yunque confirmó mis sospechas. Ella nunca permitiría que se corriera la voz de que un trabajo mal hecho había salido del calor de su forja.

    ────Haces demasiadas bromas –gruñó. Más golpes brutales se precipitaron sobre el metal, este se desplegó como un pergamino antiguo sobre nuestro espacio de trabajo. Lo que estaba creando sería una espada–. Hablas mucho y trabajas tan poco.

    Le sonreí, dejé mis herramientas a un lado y me senté en el borde del área de trabajo. El sudor me resbalaba por la piel como una película líquida de la que quería deshacerme con el vapor de una ducha caliente.

    ────Porque eres aburrida hasta la muerte.

    ────Idiota.

    ────Una idiota perfecta –la corregí–. Y tú una herrera cabeza dura... con gran talento.

    Levanté una ceja cuando me observó de reojo. Yo no exageraba; no era un elogio dicho a la ligera, jamás lo eran. Ferrus era una herrera excepcional, nadie superaba su destreza en el arte de la forja. Ningunas manos podrían igualarla, ni replicar nada de lo que ella era capaz de hacer. Y aún así allí estaba yo, aceptando aquel desafío, apunto de descubrir quién de las dos sería capaz de crear el arma perfecta. La respetaba.

    Entonces la vi. Justo debajo de su mejilla, se dibujó una sonrisa. La primera en aquellas interminables horas. No recuerdo cuánto tiempo pasamos dentro de esa forja, trabajando hombro con hombro, rodeadas por el incesante golpear de los martillos, intercambiando insultos y bromas sanas que nos lanzábamos mutuamente. El metal siseó al enfriarse, hasta que su brillo se apagó.

    Esos largos días dieron dos frutos. Yo forjé un martillo de guerra, recio y de peso formidable. En la cabeza tenía esculpida una gloriosa águila, su pico se alzaba amenazante, marcando el punto de impacto, capaz de someter a una montaña. Lo llamé Rompeforjas.

    Ferrus, en cambio, fabricó una espada dorada que ardía permanentemente, conteniendo en su hoja afilada el calor de la forja. Su nombre era Filo de Fuego.

    Me quedé sin palabras al observar su creación en sus manos. Filo de Fuego era imponente, pensé en las tantas formas con las que se podría bailar con ella en el campo de batalla; perforando el acero y cauterizando heridas al mismo tiempo que las trazaba sobre la piel. Bajé a Rompeforjas y mi frente ante la Gorgona. Admití mi derrota, su espada era mejor que mi martillo.

    Y para mi sorpresa, ella hizo exactamente mismo.

    Intercambiamos nuestras armas; yo me quedé con la espada, y ella con el martillo. La forja no solo moldeó a nuestras creaciones, también una amistad que creíamos eterna. Hasta que el destino la puso a prueba de la peor forma posible.

    Y... esa fue toda la historia. ¿Quieres más vino de la victoria? Yo sí. Aún conserva ese sabor añejado que Eidolon le dio al barril. Sería una descortesía desperdiciarlo. Mi garganta está seca.
    ────Cuidado, Gorgona. Si sigues golpeando de esa forma tan bruta, terminarás partiendo la forja en dos –le advertí a Ferrus. Ella resopló. No levantó la vista para mirarme, y contrario a lo que le dije, comenzó a golpear el metal con más fuerza de la necesaria. La base sólida sobre la que trabajábamos fue sabia y supo absorber sus brutales impactos. Poco refinados, como era su costumbre. Me irritaba cuando hacía eso. ────El metal no necesita halagos –gruñó absorta en su labor–. Necesita disciplina. Aguantar. ────Claro que sí –respondí, ladeando la cabeza. A diferencia suya, cada impacto de mi martillo sobre el bloque era preciso, exacto. Tomé el metal con las pinzas, me calentó el rostro al alzarlo frente a mí–. El metal de este no solo será certero en combate, despertará admiración en cualquiera que vea quién lo está portando. ────Un arma no es un accesorio de belleza. –replicó. Hizo un ademán despectivo, ceñuda, como si hubiera desafiado cualquier lógica existente. Por fin me miraba–Además, ¿qué es esa cosa? Abrí los ojos, exageradamente ofendida. ────Que comentario tan cruel. «Esa cosa», como tú lo llamas, no solo será hermoso, será devastador con quién se interponga en su camino en la Gran Cruzada. Ferrus negó con la cabeza y retomó su trabajo. Jamás se lo dije, pero era adorable cuando lograba sacarla de sus casillas. Su ceja espesa dramatizaba sus gestos, el color le trepaba por el cuello y un brote de manchas rojas le salpicaba el rostro severo. Parecía una fresa fresca salida de los jardines de Iax. Solo que si yo le hincaba el diente, lo que explotaría no sería precisamente un sabor que se quedaría impreso en mi boca. ────Si se rompe en batalla, no vengas llorando. ────Si se rompe –sonreí–, será porque la galaxia no estaba preparada para él. Y tú sabes bien que, para cualquier cosa que pase en mis manos, eso es... imposible. Fui infantil en ese instante y le sacudí de lado a lado el bloque incandescente junto a ella. Solo con Ferrus me permitía bromear de esa forma. El metal emitió un leve zumbido. Casi un ronroneo de un felino peludo. ────¿Ves? Le agradas. Pero... –hice una pausa y miré el bloque como si fuera mi mayor confidente– yo te agrado más, ¿verdad? ────Cersei, estoy a punto de arrojar a tu amiguito a la lava, como sigas así. ────Una amenaza vacía. No lo admites, pero puedes observar la calidad y la perfección con la que esta arma se está forjando. Te conozco, Ferrus, y sé que nunca dejarías salir de tu forja una pieza tan bien trabajada sin terminar. Su columna permaneció quieta por un momento. La siguiente sucesión de golpes sobre el yunque confirmó mis sospechas. Ella nunca permitiría que se corriera la voz de que un trabajo mal hecho había salido del calor de su forja. ────Haces demasiadas bromas –gruñó. Más golpes brutales se precipitaron sobre el metal, este se desplegó como un pergamino antiguo sobre nuestro espacio de trabajo. Lo que estaba creando sería una espada–. Hablas mucho y trabajas tan poco. Le sonreí, dejé mis herramientas a un lado y me senté en el borde del área de trabajo. El sudor me resbalaba por la piel como una película líquida de la que quería deshacerme con el vapor de una ducha caliente. ────Porque eres aburrida hasta la muerte. ────Idiota. ────Una idiota perfecta –la corregí–. Y tú una herrera cabeza dura... con gran talento. Levanté una ceja cuando me observó de reojo. Yo no exageraba; no era un elogio dicho a la ligera, jamás lo eran. Ferrus era una herrera excepcional, nadie superaba su destreza en el arte de la forja. Ningunas manos podrían igualarla, ni replicar nada de lo que ella era capaz de hacer. Y aún así allí estaba yo, aceptando aquel desafío, apunto de descubrir quién de las dos sería capaz de crear el arma perfecta. La respetaba. Entonces la vi. Justo debajo de su mejilla, se dibujó una sonrisa. La primera en aquellas interminables horas. No recuerdo cuánto tiempo pasamos dentro de esa forja, trabajando hombro con hombro, rodeadas por el incesante golpear de los martillos, intercambiando insultos y bromas sanas que nos lanzábamos mutuamente. El metal siseó al enfriarse, hasta que su brillo se apagó. Esos largos días dieron dos frutos. Yo forjé un martillo de guerra, recio y de peso formidable. En la cabeza tenía esculpida una gloriosa águila, su pico se alzaba amenazante, marcando el punto de impacto, capaz de someter a una montaña. Lo llamé Rompeforjas. Ferrus, en cambio, fabricó una espada dorada que ardía permanentemente, conteniendo en su hoja afilada el calor de la forja. Su nombre era Filo de Fuego. Me quedé sin palabras al observar su creación en sus manos. Filo de Fuego era imponente, pensé en las tantas formas con las que se podría bailar con ella en el campo de batalla; perforando el acero y cauterizando heridas al mismo tiempo que las trazaba sobre la piel. Bajé a Rompeforjas y mi frente ante la Gorgona. Admití mi derrota, su espada era mejor que mi martillo. Y para mi sorpresa, ella hizo exactamente mismo. Intercambiamos nuestras armas; yo me quedé con la espada, y ella con el martillo. La forja no solo moldeó a nuestras creaciones, también una amistad que creíamos eterna. Hasta que el destino la puso a prueba de la peor forma posible. Y... esa fue toda la historia. ¿Quieres más vino de la victoria? Yo sí. Aún conserva ese sabor añejado que Eidolon le dio al barril. Sería una descortesía desperdiciarlo. Mi garganta está seca.
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  • Así como lo es la noche, soy bueno para guardar tus secretos. Por nefasto o prohibido que sea lo que hayas hecho, sólo escucharé la historia y mis labios estarán cerrados. ~

    ¿Qué, no me crees? Puedo ser muchas cosas, pero cumplo mi palabra.
    Así como lo es la noche, soy bueno para guardar tus secretos. Por nefasto o prohibido que sea lo que hayas hecho, sólo escucharé la historia y mis labios estarán cerrados. ~ ¿Qué, no me crees? Puedo ser muchas cosas, pero cumplo mi palabra.
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  • Se había levantado y de muy mal humor aquel día. ¿Y cómo no hacerlo? Nadie en el cielo parecía reparar en la muerte de Adán... ¿Es que siquiera a alguien le importaba? No se trataba de alguien cualquiera... ¡Y su muerte no era un detalle menor!

    Su cabello despeinado, incluso parecía haber un rastro de lágrimas ya secas en sus ojos mientras caminaba casi en pisotones por las calles de la ciudad celestial, sin importarle cuando chocó a un ángel. Por supuesto, ni siquiera se disculpó.
    Su mano se apretó con más fuerza alrededor del mango de una espada que parecía no querer soltar últimamente. Su mirada cada vez más oscura... Bajaría. Bajaría al infierno y le haría ver a cada pecador pero, sobretodo a esa princesita, lo que ocurría cuando se metían con el cielo. Y ningún redimido iba a cambiar eso.

    A sus oídos de repente llegó una voz, conocida, dolorosa para su pecho pero que la hizo detener su andar en seco.

    — ¿Adán?... —

    Debía estar alucinando, debía estar imaginandoselo de nuevo. Sacudiendo su cabeza pero por inercia comenzando a caminar con paso apresurado, casi corriendo cuando creyó volver a oír su voz. Empujó a algunos ángeles en su apuro y no le importó, no cuando la visión le llegó.
    Deteniendo su andar de repente, el estridente sonido metálico de su espada resonó cuando se soltó de su mano abruptamente. Sus ojos abiertos de par en par con expresión perpleja cuando se encontró con Adán allí parado; vivo.
    Su labio inferior tembló un momento y su mirada se volvió acuosa.

    — ¡¡Adán!! —

    Gritó antes de salir corriendo donde él, abrazándolo con fuerza sin dudar un momento
    Se había levantado y de muy mal humor aquel día. ¿Y cómo no hacerlo? Nadie en el cielo parecía reparar en la muerte de Adán... ¿Es que siquiera a alguien le importaba? No se trataba de alguien cualquiera... ¡Y su muerte no era un detalle menor! Su cabello despeinado, incluso parecía haber un rastro de lágrimas ya secas en sus ojos mientras caminaba casi en pisotones por las calles de la ciudad celestial, sin importarle cuando chocó a un ángel. Por supuesto, ni siquiera se disculpó. Su mano se apretó con más fuerza alrededor del mango de una espada que parecía no querer soltar últimamente. Su mirada cada vez más oscura... Bajaría. Bajaría al infierno y le haría ver a cada pecador pero, sobretodo a esa princesita, lo que ocurría cuando se metían con el cielo. Y ningún redimido iba a cambiar eso. A sus oídos de repente llegó una voz, conocida, dolorosa para su pecho pero que la hizo detener su andar en seco. — ¿Adán?... — Debía estar alucinando, debía estar imaginandoselo de nuevo. Sacudiendo su cabeza pero por inercia comenzando a caminar con paso apresurado, casi corriendo cuando creyó volver a oír su voz. Empujó a algunos ángeles en su apuro y no le importó, no cuando la visión le llegó. Deteniendo su andar de repente, el estridente sonido metálico de su espada resonó cuando se soltó de su mano abruptamente. Sus ojos abiertos de par en par con expresión perpleja cuando se encontró con [D1ckM4ster] allí parado; vivo. Su labio inferior tembló un momento y su mirada se volvió acuosa. — ¡¡Adán!! — Gritó antes de salir corriendo donde él, abrazándolo con fuerza sin dudar un momento
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  • Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo.

    Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido?

    Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante.
    Jae: —Es lo que haremos.
    Elena: —Uh.. bien.

    Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres Veythra Lili Queen Ishtar , Axel Koroved , Usagi , Rhett Zakharov ,Tobıαs Novαkovıc , Zagreo the Dark Demon Greek Mitology Verónica Valentine , Oliver Ishtar y Ryuリュウ・イシュタル・ヨキン Ishtar Yokin efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-).
    Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso.
    Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía.
    Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?.
    Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso..
    Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya-
    Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina"
    Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto?
    Jae:— Así es cariño.
    Elena: —Uh... bien.
    Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego.
    Elena: —Esa fue una buena escena.
    Jae: —Bastante inesperada.
    Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett.

    Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia.

    Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo?
    Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas.
    Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso.
    Elena: —Ups...

    Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
    Limbus company no se hace cargo de las lesiones ni muertes de este capítulo. Jae: —Elena.. cariño.. nos han entregado el reporte sobre la operación 1 de los cazadores. ¿Qué te parece si lo leemos lo más resumido? Elena: —Es más fácil solo mencionar lo importante. Jae: —Es lo que haremos. Elena: —Uh.. bien. Jae: Bien empezare.. Los cazadores de nombres [Lili.Queen] , [Akly_5] , [us4gi] , [theannoyingcriminal75] ,[phantasm_winter], [Dark_Demon] [fire_ruby_bull_303], [Incub_Oli_Berry] y [Ryu] efectuaron está búsqueda de manera.. satisfactoria (claro-). Elena: Al principio ellos no tuvieron alguna idea que hacer pero una de ellas al ver la presencia de la anomalía le otorgó respeto y un ejercicio psicológico amistoso. Jae: Mientras un rubio enfadaba a la anomalía. Elena: Algunos decidieron en querer matarla. Pero otros sólo querían aprender de ella. Como es el caso del cazador uh.. ¿Tobias? Y.. ¿Ryu? Oh. También de una tal ¿Veythra?. Jae: Siendo así, los que estaban a favor de matar eran el rubio Cazador llamado Oliver y otro aquel que tuvo problemas y un diálogo amistoso con la anomalia. Parecía que lo iba a adoptar. Curioso.. Elena: Aquel demonio que insistía en matar al final no estaba consiente para contarlo. Vaya- Jae: Lo principal de esta operación era recabar información cosa que apesar de haber iniciado con el pie izquierda y sus desacuerdos. Pudieron dar información importante sobre aquella anomalia cual nombramos "Domina" Elena: — Faust se encargará de la actualización ¿cierto? Jae:— Así es cariño. Elena: —Uh... bien. Jae: Para finalizar, Veythra fue capaz de respetar a la anomalía entregándole una reliquia antigua ademas que gracias a la cazadora Verónica pudieron detectar que la anomalia era algo sensible al fuego. Elena: —Esa fue una buena escena. Jae: —Bastante inesperada. Jae: Oh también indica aquí que hubieron lazos amistosos entre el cazador demonio Zagreo y el cazador Rhett. Elena: A concluir, esta misión ha sido satisfactoria, apesar de que incluso uno de los cazadores, al parecer uno de los más mentalmente inestables llamado axel, ayudará a calmar el caos que se hacia. Jae: —¿Qué te pareció este Canto cielo? Elena: —Habitual.. apenas han visto la punta del iceberg. Las anomalías débiles deben ser capturadas. Jae: —eh.. cariño.. no podemos decir eso. Elena: —Ups... Limbus company agradece la participación de los cazadores. Estén atentos para la próxima misión.
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  • Ángeles con armas... Diablos con leyes...
    Fandom Deadly Class / Marvel
    Categoría Crossover
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!***



    ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar



    ‎— L-Lo siento...



    ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus *



    ‎( Aquí vamos... )



    ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
    ‎***¡PIP! ¡PIIIIIIP!*** ‎ ‎ ‎ ‎— ¡Muévete del camino! —gritaba un sujeto desde su camioneta, pues el semáforo ya estaba en verde, pero un repartidor se encontraba verificando la dirección del pedido en lugar de avanzar ‎ ‎ ‎ ‎— L-Lo siento... ‎ ‎ ‎ ‎* El repartidor avanzó de una vez y siguió su ruta. Se detuvo apresurado en un complejo departamental; se aseguró de que su moto estuviera bien estacionada para que no le esperara una multa a su regreso y, con eso listo, entró al lobby. Allí fue recibido por una recepcionista que le indicó con pesar que su pedido iba al último piso... y no había ascensor. Ella le dijo que podía dejar el pedido allí, pero el repartidor solo levantó la mano para que se detuviera; se notaba su pesar al escuchar la noticia, pero su buen humor no se apagó. Él, con una sonrisa y agradeciendo, fue hasta las escaleras y comenzó a subir. Levantaba la mirada levemente para notar si había cámaras y, efectivamente, en cada piso había una colocada de manera que se viera tanto la escalera de bajada como la de subida... Pero había un punto ciego en el descanso entre un piso y el otro. Allí, en ese espacio, fue donde el "repartidor" se quitó la mochila, la abrió y sacó la comida. En un compartimento escondido tenía un rifle de francotirador desarmado, una pistola con silenciador, un pasamontañas, una sábana y un inhibidor láser (un puntero que, al apuntar a una cámara, crea una interferencia que impide que esta grabe debidamente) que necesitara para cubrir la cámara del último piso y así acceder a la azotea. En cuestión de minutos, el joven "repartidor optimista" ya no estaba. Ya no había gorra de la compañía de pedidos; la chaqueta con el logo del trabajo fue reemplazada por una completamente negra. Ahora solo había un chico dispuesto a matar. A eso era a lo que venía Marcus * ‎ ‎ ‎ ‎( Aquí vamos... ) ‎ ‎ ‎ ‎* Este no era el primer rodeo del chico. Desde que llegó a Hell's Kitchen ha perpetrado dos asesinatos diferentes en menos de dos meses, ambos exitosos, y ahora iba por el tercero: un senador corrupto que estaba celebrando una gala en un hotel de lujo que le quedaba justo en la mira desde la azotea de aquel departamento. La verdad era que Marcus no había sido atrapado hasta ahora porque planea muy bien sus movimientos; los arduos años encerrado en una academia donde solo te enseñan el arte de arrebatar una vida lo han vuelto un joven meticuloso. Había investigado la estructura de aquel edificio; su ubicación era perfecta, ya que está ubicado estratégicamente en una calle elevada que le da visión directa a las ventanas del hotel. Además, sabía cuándo llegaba el cambio de turno en la recepción para que su falta de registro se perdiera el tiempo suficiente mientras investigaban. Su plan de escape era recoger la sábana con los residuos de pólvora y el casquillo para no dejar evidencia, bajar por las escaleras externas traseras, quitarse el pasamontañas, darle la vuelta a su chaqueta (dejando a la vista el lado de repartidor), ponerse la gorra de la compañía nuevamente y marcharse como si nada antes de que la policía llegara al lugar. Marcus ya está listo, apostado sobre la sábana con su rifle de precisión ya armado y apuntando a su objetivo. Él no busca dinero; busca justicia poética por el cierre de los hospitales psiquiátricos que destruyeron su vida hace años... El seguro ya estaba quitado, tenía al bastardo en la mira y solo era cuestión de disparar. Pero el joven asesino no estaba tomando algo en cuenta: desde que llegó a la ciudad, había escuchado rumores de un supuesto "Diablo" que custodiaba el lugar y castigaba a los criminales. No era el primer rumor de vigilantes que escuchaba, pero sí era probable que fuera el primero con el que se encontraría... *
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Parece que el estereotipo de pelinegro mafioso ha muerto y ahora todos quieren ser rubios con fedora. (?)
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  • -solamente lleva 1/3 de su embarazo y ya se quiere morir por las náuseas descontroladas que le dan. Hoy no amaneció con ánimos de nada, quizás demasiado hormonal no puede evitar mirar con recelo y tristeza a las parejas animales siendo una familia para cuidar a sus crías en cambio ella...
    Apretó la mano contra su vientre con fuerza, si quiera está en condiciones para ser madre/padre solter@? Serán ellos contra un mundo cruel e injusto que desprecia a los seres que tiene que hacer el trabajo sucio por los demás -
    -solamente lleva 1/3 de su embarazo y ya se quiere morir por las náuseas descontroladas que le dan. Hoy no amaneció con ánimos de nada, quizás demasiado hormonal no puede evitar mirar con recelo y tristeza a las parejas animales siendo una familia para cuidar a sus crías en cambio ella... Apretó la mano contra su vientre con fuerza, si quiera está en condiciones para ser madre/padre solter@? Serán ellos contra un mundo cruel e injusto que desprecia a los seres que tiene que hacer el trabajo sucio por los demás -
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