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    Lista para la boda de una buen amiga Soomin Park
    ‍ ‍ ‍‍ ‍
    Vestido diseñado por Lillith Swan
    Tacones : Louboutin
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    𝗜𝗻𝘀𝘁𝗮𝗴𝗿𝗮𝗺 𝗣𝗼𝘀𝘁 « @.MKirijo Lista para la boda de una buen amiga [The_Perverse_Muse] ‍ ‍ ‍‍ ‍ Vestido diseñado por [CxLillith] Tacones : Louboutin ︎────────────────── ︎≡ ↴ ⌂ ⌕ ⊞ ♡
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  • —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!.

    *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente*

    "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family".


    —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!.

    De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste
    "La Rosa Violeta Celestial".
    En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol.
    —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!. *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente* "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family". —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!. De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste "La Rosa Violeta Celestial". En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol. :STK-11: :STK-11: :STK-45: :STK-47: :STK-64: :STK-69: :STK-84: :STK-75:
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  • — Así que el consejero necesita la ayuda de una amiga, dime, ¿Que necesitas?

    Le echara una mano para quitarle ese malestar que carga encima.
    — Así que el consejero necesita la ayuda de una amiga, dime, ¿Que necesitas? Le echara una mano para quitarle ese malestar que carga encima.
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  • Sabes algo, sea lo que sea que estas haciendo no lo dudes, si le has puesto tu corazón ¡Tú puedes lograrlo!. Lo estas haciendo bien. -Trata de animar a su amiga Babs.-
    Sabes algo, sea lo que sea que estas haciendo no lo dudes, si le has puesto tu corazón ¡Tú puedes lograrlo!. Lo estas haciendo bien. -Trata de animar a su amiga Babs.-
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  • —De nada preciosa, felicidades Mitsuru Kirijo
    Abrazo a quien antaño fue mi jefa y nunca va a dejar de ser una muy buena amiga.
    —De nada preciosa, felicidades [Thxicewoman] Abrazo a quien antaño fue mi jefa y nunca va a dejar de ser una muy buena amiga.
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  • Todo comenzó con una mirada perdida.

    La ciudad estaba envuelta en esa niebla espesa que a veces parece no querer irse nunca, como si Morvain misma respirara tristeza. Las luces de los postes apenas lograban abrirse paso entre la lluvia. Las gotas caían con rabia, golpeando el pavimento como si quisieran despertar a quienes aún caminaban dormidos por la vida.


    Morvain. Un nombre que resuena como un susurro entre las montañas, una ciudad encajada en los brazos de los Andes, donde el aire es tan delgado como las mentiras que sus habitantes susurran al oído. Para los de afuera, un sueño pintado de mercados coloridos y cielos que rozan las nubes. Para los de adentro, una jaula de ladrillos y tradiciones, donde el invierno congela las sonrisas y el verano las derrite hasta convertirlas en algo irreconocible.

    Fue aquí, entre calles empinadas y miradas que esquivan la luz, donde ellos se encontraron. Dos extraños cuyos pasos fueron dibujados por el mismo destino oscuro.


    Dicen que los dos caminaban por la misma calle sin saberlo, a pocos pasos de distancia, respirando el mismo aire helado, compartiendo la misma sensación de estar perdidos, aunque no se miraran… todavía.

    Jhosh, caminaba con la cabeza baja, con los hombros vencidos por el peso de algo que aún no se atrevía a nombrar. Iba rumbo a ese lugar al que llamaba “hogar”, aunque en el fondo sabía que no lo era. Era solo un espacio habitado por voces que no entendía, que juzgaban sin preguntar. Caminaba lento, sin apuro, como si no quisieras llegar. Como si cualquier otro lugar fuera mejor que ese.

    Mientras tanto, Khrist, reía. Caminando con sus amigas entre bromas y chismes, envuelto en esa ligereza que a veces usan los que también cargan lo suyo pero no lo muestran. Su risa se confundía con la lluvia, y su mirada, aunque viva, se perdía de tanto en tanto entre los rostros de los demás. Y entonces ocurrió.

    Un cruce de caminos. Un cruce de miradas.

    “Por un instante, los ojos de Khrist se cruzaron con los de Jhosh , simplemente fue coincidencia o tal vez algo más, entre esa pequeña vista que duró apenas un segundo, dio paso a el saber de la existencia del uno como del otro

    Jhosh, seguía caminando. No se detuvo. No hizo ningún gesto. Pero algo en el se rompió un poco más o, quizás, comenzó a despertar. Khrist, giro la cabeza. Lo vio alejarse entre la multitud, como si lo conociera de antes, como si su corazón supiera algo que su mente aún no entendía. Pero también continuo con su camino.

    Así es Morvain: una ciudad que encierra historias en sus esquinas, que guarda secretos entre sus cerros. Una ciudad donde amar todavía se siente como un delito para algunos, y donde ser diferente es, muchas veces, un acto de valentía silenciosa.

    En esta ciudad nacieron ellos, en ese lugar se cruzaron. Y aunque ninguno lo sabía, esa noche marcó el inicio de algo más grande. Porque así empieza esta historia, con una mirada bajo la lluvia, con una duda en el pecho, con dos almas que se rozaron sin tocarse.

    Yo estaba ahí. Yo los vi. Y aunque en ese momento no entendí el peso de lo que presenciaba, ahora lo sé: fue el comienzo de todo. De una historia que no fue perfecta, pero que merecía ser contada. Una historia que no fue feliz… pero fue real.

    Porque a veces, en las ciudades que parecen dormidas, también nacen revoluciones invisibles. A veces, en las jaulas, también se sueña.

    Todo comenzó con una mirada perdida. La ciudad estaba envuelta en esa niebla espesa que a veces parece no querer irse nunca, como si Morvain misma respirara tristeza. Las luces de los postes apenas lograban abrirse paso entre la lluvia. Las gotas caían con rabia, golpeando el pavimento como si quisieran despertar a quienes aún caminaban dormidos por la vida. Morvain. Un nombre que resuena como un susurro entre las montañas, una ciudad encajada en los brazos de los Andes, donde el aire es tan delgado como las mentiras que sus habitantes susurran al oído. Para los de afuera, un sueño pintado de mercados coloridos y cielos que rozan las nubes. Para los de adentro, una jaula de ladrillos y tradiciones, donde el invierno congela las sonrisas y el verano las derrite hasta convertirlas en algo irreconocible. Fue aquí, entre calles empinadas y miradas que esquivan la luz, donde ellos se encontraron. Dos extraños cuyos pasos fueron dibujados por el mismo destino oscuro. Dicen que los dos caminaban por la misma calle sin saberlo, a pocos pasos de distancia, respirando el mismo aire helado, compartiendo la misma sensación de estar perdidos, aunque no se miraran… todavía. Jhosh, caminaba con la cabeza baja, con los hombros vencidos por el peso de algo que aún no se atrevía a nombrar. Iba rumbo a ese lugar al que llamaba “hogar”, aunque en el fondo sabía que no lo era. Era solo un espacio habitado por voces que no entendía, que juzgaban sin preguntar. Caminaba lento, sin apuro, como si no quisieras llegar. Como si cualquier otro lugar fuera mejor que ese. Mientras tanto, Khrist, reía. Caminando con sus amigas entre bromas y chismes, envuelto en esa ligereza que a veces usan los que también cargan lo suyo pero no lo muestran. Su risa se confundía con la lluvia, y su mirada, aunque viva, se perdía de tanto en tanto entre los rostros de los demás. Y entonces ocurrió. Un cruce de caminos. Un cruce de miradas. “Por un instante, los ojos de Khrist se cruzaron con los de Jhosh , simplemente fue coincidencia o tal vez algo más, entre esa pequeña vista que duró apenas un segundo, dio paso a el saber de la existencia del uno como del otro Jhosh, seguía caminando. No se detuvo. No hizo ningún gesto. Pero algo en el se rompió un poco más o, quizás, comenzó a despertar. Khrist, giro la cabeza. Lo vio alejarse entre la multitud, como si lo conociera de antes, como si su corazón supiera algo que su mente aún no entendía. Pero también continuo con su camino. Así es Morvain: una ciudad que encierra historias en sus esquinas, que guarda secretos entre sus cerros. Una ciudad donde amar todavía se siente como un delito para algunos, y donde ser diferente es, muchas veces, un acto de valentía silenciosa. En esta ciudad nacieron ellos, en ese lugar se cruzaron. Y aunque ninguno lo sabía, esa noche marcó el inicio de algo más grande. Porque así empieza esta historia, con una mirada bajo la lluvia, con una duda en el pecho, con dos almas que se rozaron sin tocarse. Yo estaba ahí. Yo los vi. Y aunque en ese momento no entendí el peso de lo que presenciaba, ahora lo sé: fue el comienzo de todo. De una historia que no fue perfecta, pero que merecía ser contada. Una historia que no fue feliz… pero fue real. Porque a veces, en las ciudades que parecen dormidas, también nacen revoluciones invisibles. A veces, en las jaulas, también se sueña. 🦋💖
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  • ──── Hey tú me recuerdas a ella. Chiquita, enojona, comelona. ¿De casualidad sabes usar el arco? Hahahaha!! ─

    Acaricia al michi antes de sentir de nuevo esa nostalgia por su mejor amiga.
    ──── Hey tú me recuerdas a ella. Chiquita, enojona, comelona. ¿De casualidad sabes usar el arco? Hahahaha!! ─ Acaricia al michi antes de sentir de nuevo esa nostalgia por su mejor amiga.
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  • 𝕱𝖔𝖗𝖌𝖔𝖙𝖙𝖊𝖓 𝖓𝖎𝖌𝖍𝖙
    Categoría Slice of Life
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse.

    La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón.

    — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.—

    Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas.

    — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso.

    Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra.

    — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex.

    — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo.

    Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
    La noche parecía una burla a su soledad. Los ruidos de una ciudad que jamás dormía invadían su cabeza tal se tratase de una maldición, apenas eran cerca de las diez de la noche pero Alex no quería ni tocar su teléfono, era la noche de Halloween, y aparentemente una de sus amigas del trabajo (quizá la única que medio conocía realmente a Alex, sin llegar a saber todo) insistía en que salieran, le parecía un desperdicio que prefiriera quedarse en casa y no ir a enfiestarse. La puerta sonó como si la tocaran con desesperación, Alex se aproximó rápidamente porque parecía que alguien necesitaba algo con urgencia. Una vez que abrió la puerta ahí estaba, una hermosa rubia vestida de maid, entró antes de que la pelirroja cerrara la puerta de un empujón. — ¡Alessandra Bennet! — nadie, absolutamente nadie sabía que se llamaba así. Achinó la mirada con cierto desprecio. — Deja de sufrir por lo que no fue y vamos a ese bar, la fiesta de Halloween estará increíble y quizá ya te consiga un novio porque tu soledad me está deprimiendo.— Alex negó, no necesitaba un novio. — Ni siquiera tengo un disfraz de Halloween y no pretendo ir como... Sirvienta. — alzó una ceja, cuando menos lo pensó, Jen sacó una caja, que efectivamente traía un disfraz, peluca negra incluso y zapatillas. — Nadie sabrá que eres tú si no quieres, pero salgamos de aquí y ya. Arréglate rápido que yo estaré haciéndome un sándwich. — ya ni siquiera podía decir que no, Jen hasta había gastado dinero en eso. Cuando salió perdió su más grande característica, no había cabello rojo, ahora era pelinegra y con un velo que ocultaba parte de su rostro, veía bien porque era delgado, pero de afuera hacia adentro si parecía otra. — Eh... Pero te ves increíble, nos iremos en mi coche porque te voy a traer, Alex. — Sí, si. No voy a conseguir novio ni nada de eso, pero te acompañaré. El lunes me iré de la ciudad y será la última vez que me arrastras en los pies. — Alex misma rió, de alguna manera Jen era la única que lograba sacarla de casa después del trabajo. Cuando llegaron al lugar, las luces neón parecían reinar, pero Alex ni siquiera bebía ya, así que se acercó a pedir unas botellas de agua. Pero mientras ella hacía eso, Jen parecía haber encontrado más amigos, por lo que el bartender le obseauió un par de tragos, no era buena bebiendo pero tampoco quería pasarla aburriendo a los demás con su aura.
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  • Buenas tardes, te deseo un feliz día de la madre
    Gracias por darme un hombre tan maravilloso y una amiga con la que nunca me aburro Phoebe Spellman
    Buenas tardes, te deseo un feliz día de la madre Gracias por darme un hombre tan maravilloso y una amiga con la que nunca me aburro [IcexW1]
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  • #SeductiveSunday
    ¿Estas bien? Si necesitas ayuda, mi deber como trazacaminos es dar una mano amiga.
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