• Sorry que te llame tanto, ey
    Pero yo he estado extrañándote
    Creímos que con alejarnos
    Se iría esa necesidad
    Y ya vi que era mentira
    Porque estoy buscándote
    No fue culpa del tequila
    Fue culpa de mi piel
    Hoy toy solita en mi casa
    Tú vente y vemos qué pasa
    Retrocedamos el tiempo solo una vez
    Porque no sé si mañana
    Tú seas mi todo o mi nada
    Retrocedamos el tiempo solo esta vez
    Porque mi cama no te olvida todavía
    Baby, me gustas tanto como el primer día
    Tantas cosas que te quiero hacer
    Te quiero más pegao que un tatuaje en la piel
    24 horas no son suficientes
    Sorry que te llame tanto, ey Pero yo he estado extrañándote Creímos que con alejarnos Se iría esa necesidad Y ya vi que era mentira Porque estoy buscándote No fue culpa del tequila Fue culpa de mi piel Hoy toy solita en mi casa Tú vente y vemos qué pasa Retrocedamos el tiempo solo una vez Porque no sé si mañana Tú seas mi todo o mi nada Retrocedamos el tiempo solo esta vez Porque mi cama no te olvida todavía Baby, me gustas tanto como el primer día Tantas cosas que te quiero hacer Te quiero más pegao que un tatuaje en la piel 24 horas no son suficientes
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  • Ina, sumergida en un jacuzzi. Sus tentáculos están ocultos. Una vela con una llama púrpura parpadea en el borde, porque, claro, incluso en el relax hay un toque cósmico.

    —Affff~ después de tantas exigencias cósmicas como sacerdotisa y líder del club social del abismo, finalmente ha llegado la hora de relajarme...¿Que por qué no estoy desgarrando el velo de la realidad hoy? Pues porque ALGUIEN se comió los ingredientes del ritual —tono acusador refiriéndose a sus tentaculos— Sí, los ojos de arcangel eran para la ceremonia, no para los antojos de medianoche de cierto tentáculo coff-coff... Así que no, hoy no hay sacrificables-digo-rituales. —risita de campanitas rotas.

    —De hecho, el ritual de hoy se pospone porque al parecer todo el mundo está ocupado asistiendo a una boda interdimensional...
    Ina, sumergida en un jacuzzi. Sus tentáculos están ocultos. Una vela con una llama púrpura parpadea en el borde, porque, claro, incluso en el relax hay un toque cósmico. —Affff~ después de tantas exigencias cósmicas como sacerdotisa y líder del club social del abismo, finalmente ha llegado la hora de relajarme...¿Que por qué no estoy desgarrando el velo de la realidad hoy? Pues porque ALGUIEN se comió los ingredientes del ritual —tono acusador refiriéndose a sus tentaculos— Sí, los ojos de arcangel eran para la ceremonia, no para los antojos de medianoche de cierto tentáculo coff-coff... Así que no, hoy no hay sacrificables-digo-rituales. —risita de campanitas rotas. —De hecho, el ritual de hoy se pospone porque al parecer todo el mundo está ocupado asistiendo a una boda interdimensional...
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    "Mis memorias."

    23 de noviembre.
    Una semana antes me habían pedido viajar a el noroeste de las tierras Celestes, ¿el motivo? Un enano de la tribu más antigua que a habitado esos bosques se encontraba enfermo, habían llegado a escuchar de mi por otras misiones exitosas que había tenido cerca de allí por lo cual me contactaron.

    Viaje sin problema alguno hasta ellos, todos me recibieron con cordialidad, lo cual agradezco infinitamente, sin embargo al ver al afectado, me percato de que la enfermedad ya estaba muy avanzada, yo no podía hacer más... no podía derrotar a la muerte... el ciclo natural de la vida debía seguir con su curso. Con pociones naturales ayude a mitigar el dolor de su cuerpo, a él le gustaba mucho contarme sus tantas aventuras y el como salía librado de todas esas situaciones tan chuscas y precipitadas, yo amaba escucharlo y ver en su rostro la felicidad y orgullo que sentía por contarmelas.

    Finalmente su muerte llego, todo el pueblo se reunió para dar tributo al enano que con valor defendió muchas veces a los suyos, ofrecieron todo tipo de riquezas en su honor, para finalmente sepultarlo en lo más alto del bosque y junto con el un árbol que crecería fuerte como lo fue él en vida.

    Me hubiera gustado ayudar de otra manera, el saber que mi magia no podía hacer más me afecto de sobremanera, después entendí que no fue mi culpa y que al final le pude brindar calidez y alegría en sus últimos días. Nos veremos pronto Nori... querido amigo.
    "Mis memorias." 23 de noviembre. Una semana antes me habían pedido viajar a el noroeste de las tierras Celestes, ¿el motivo? Un enano de la tribu más antigua que a habitado esos bosques se encontraba enfermo, habían llegado a escuchar de mi por otras misiones exitosas que había tenido cerca de allí por lo cual me contactaron. Viaje sin problema alguno hasta ellos, todos me recibieron con cordialidad, lo cual agradezco infinitamente, sin embargo al ver al afectado, me percato de que la enfermedad ya estaba muy avanzada, yo no podía hacer más... no podía derrotar a la muerte... el ciclo natural de la vida debía seguir con su curso. Con pociones naturales ayude a mitigar el dolor de su cuerpo, a él le gustaba mucho contarme sus tantas aventuras y el como salía librado de todas esas situaciones tan chuscas y precipitadas, yo amaba escucharlo y ver en su rostro la felicidad y orgullo que sentía por contarmelas. Finalmente su muerte llego, todo el pueblo se reunió para dar tributo al enano que con valor defendió muchas veces a los suyos, ofrecieron todo tipo de riquezas en su honor, para finalmente sepultarlo en lo más alto del bosque y junto con el un árbol que crecería fuerte como lo fue él en vida. Me hubiera gustado ayudar de otra manera, el saber que mi magia no podía hacer más me afecto de sobremanera, después entendí que no fue mi culpa y que al final le pude brindar calidez y alegría en sus últimos días. Nos veremos pronto Nori... querido amigo.
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  • >Luego de una fresca mañana de reflexión creo que sería lindo salir a la playa o a la piscina a darme un chapuzón y quizás regresar con un nuevo tatuaje~
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  • ──────Parece que "Aguja" se ha desgastado desde la última vez que la utilice. Tendré que volverla a ritualizar.
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  • ╭────༺♡༻────╮
    𝐈𝐧𝐠𝐥𝐚𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚-𝟏𝟒𝟗𝟐
    ╰────༺♡༻────╯

    𝕄𝕒𝕟𝕤𝕚𝕠𝐧 𝕕𝕖 𝕃𝕠𝕣𝕕 𝔸𝕝𝕖𝕩𝕒𝕟𝕕𝕖𝕣.

    La niebla se cernía espesa sobre los caminos de piedra, como un manto que ocultaba secretos antiguos. Kiara, envuelta en un vestido de terciopelo oscuro que contrastaba con su piel luminosa, caminaba junto a Trevor hacia la majestuosa mansión iluminada por candelabros y antorchas.
    Trevor, siempre cortés, siempre confiable… o eso creía ella.
    —Mi Lord, —dijo con una sonrisa ensayada, haciendo una reverencia ante el anfitrión de la noche— os presento a Kiara, una buena amiga y recién llegada a la ciudad.
    Kiara alzó la vista. Lord Alexander imponía presencia. Alto, de porte regio, con ojos tan oscuros como el vino tinto, que la observaron como quien evalúa una joya rara. Extendió la mano, y ella se la ofreció con elegancia.
    —Un placer, mi Lord. —susurró Kiara con una sonrisa leve.
    Alexander tomó su mano y la besó con suavidad, pero sus pensamientos estaban muy lejos de la cortesía. En su mente resonaban las voces de sus ancestros, susurrándole secretos antiguos: el ritual que traería prosperidad y poder... un ritual que requería la esencia de un ser mágico.
    Una Kitsune.
    —Trevor, déjanos. —ordenó Alexander, sin apartar la mirada de ella.
    Trevor asintió, evitando los ojos de Kiara.
    —Claro, mi Lord… y feliz cumpleaños.
    Desapareció en la multitud de nobles y sombras.
    Kiara se quedó sola, con un cosquilleo extraño en la espalda. La atención del Lord era halagadora, pero también… inquietante. Aunque algo dentro de ella, la parte que aún quería creer en la bondad de los humanos, le decía que podía confiar.
    Pobre ingenua.¿No había aprendido su lección? No se puede confiar en los humanos.
    No sabía que aquella noche, era la pieza final del pacto sellado entre Trevor y Alexander. Aquel hombre al que había salvado incontables veces, aquel en quien había confiado su naturaleza, la había vendido como una mercancía rara.
    Alexander era el mejor postor.
    Su poder Kitsune, tan celosamente guardado, sería usado en un ritual que se remontaba a la era druídica, para sellar fortuna, longevidad… y algo más oscuro.
    Pero Kiara no era tan inocente como creían. Había aprendido. Y no era la única con secretos antiguos latiendo bajo la piel.
    ╭────༺♡༻────╮ 𝐈𝐧𝐠𝐥𝐚𝐭𝐞𝐫𝐫𝐚-𝟏𝟒𝟗𝟐 ╰────༺♡༻────╯ 𝕄𝕒𝕟𝕤𝕚𝕠𝐧 𝕕𝕖 𝕃𝕠𝕣𝕕 𝔸𝕝𝕖𝕩𝕒𝕟𝕕𝕖𝕣. La niebla se cernía espesa sobre los caminos de piedra, como un manto que ocultaba secretos antiguos. Kiara, envuelta en un vestido de terciopelo oscuro que contrastaba con su piel luminosa, caminaba junto a Trevor hacia la majestuosa mansión iluminada por candelabros y antorchas. Trevor, siempre cortés, siempre confiable… o eso creía ella. —Mi Lord, —dijo con una sonrisa ensayada, haciendo una reverencia ante el anfitrión de la noche— os presento a Kiara, una buena amiga y recién llegada a la ciudad. Kiara alzó la vista. Lord Alexander imponía presencia. Alto, de porte regio, con ojos tan oscuros como el vino tinto, que la observaron como quien evalúa una joya rara. Extendió la mano, y ella se la ofreció con elegancia. —Un placer, mi Lord. —susurró Kiara con una sonrisa leve. Alexander tomó su mano y la besó con suavidad, pero sus pensamientos estaban muy lejos de la cortesía. En su mente resonaban las voces de sus ancestros, susurrándole secretos antiguos: el ritual que traería prosperidad y poder... un ritual que requería la esencia de un ser mágico. Una Kitsune. —Trevor, déjanos. —ordenó Alexander, sin apartar la mirada de ella. Trevor asintió, evitando los ojos de Kiara. —Claro, mi Lord… y feliz cumpleaños. Desapareció en la multitud de nobles y sombras. Kiara se quedó sola, con un cosquilleo extraño en la espalda. La atención del Lord era halagadora, pero también… inquietante. Aunque algo dentro de ella, la parte que aún quería creer en la bondad de los humanos, le decía que podía confiar. Pobre ingenua.¿No había aprendido su lección? No se puede confiar en los humanos. No sabía que aquella noche, era la pieza final del pacto sellado entre Trevor y Alexander. Aquel hombre al que había salvado incontables veces, aquel en quien había confiado su naturaleza, la había vendido como una mercancía rara. Alexander era el mejor postor. Su poder Kitsune, tan celosamente guardado, sería usado en un ritual que se remontaba a la era druídica, para sellar fortuna, longevidad… y algo más oscuro. Pero Kiara no era tan inocente como creían. Había aprendido. Y no era la única con secretos antiguos latiendo bajo la piel.
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  • «Espero que hikaru no se asuste ante el cambio de color en mi, pero es necesario si debo hacer una curación seria. Espero todo lo que haga, algún día tenga la recompensa de ver a este polluelo que curo en un radiante Alcón fuerte y lejos de locuras masoquistas....»piensa con algo de sueño, hubiera querido seguir durmiendo a lado de Hikaru, pero la sanación que haría no era para estarlo haciendo de forma espiritual.

    Hebe había dejado atrás su cabello albino por su color original, su cabello violeta. Sus ojos celestes por el dorado nectar o como la propia eternidad. Y ahora solo se materializó a auxiliar al malherido.
    «Espero que hikaru no se asuste ante el cambio de color en mi, pero es necesario si debo hacer una curación seria. Espero todo lo que haga, algún día tenga la recompensa de ver a este polluelo que curo en un radiante Alcón fuerte y lejos de locuras masoquistas....»piensa con algo de sueño, hubiera querido seguir durmiendo a lado de Hikaru, pero la sanación que haría no era para estarlo haciendo de forma espiritual. Hebe había dejado atrás su cabello albino por su color original, su cabello violeta. Sus ojos celestes por el dorado nectar o como la propia eternidad. Y ahora solo se materializó a auxiliar al malherido.
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    Tenia la ficha de la princesa de basilia en un 80%... TENIA AWEONADO... la app estaba actualizándose sin que me diera cuenta y perdí todo.
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  • —¿Entonces al final hablaste con ella o te cagaste otra vez? —le suelta Dani con una sonrisa burlona, mientras le da un trago a su lata de bebida y se recuesta contra la pared del campus.

    —Cállate ya, tío. Hablé con ella un poco después de la obra —responde Aarón, cruzándose de brazos, con una media sonrisa que no puede evitar.

    —¿Y qué? ¿Qué te dijo? ¿Le gustó tu actuación de loco atormentado o le dio miedo real?

    —Me dijo que le pareció intensa… que le impactó —dice Aarón, bajando un poco la voz, recordando cómo la chica lo miró, con esa mezcla entre curiosidad y desconfianza.

    —"Intensa", dice. Vamos, que le gustaste —Dani le da un empujón en el hombro—. ¿Y ahora qué? ¿Vas a escribir otra escena con ella?

    -Aarón duda. Mira al cielo un segundo, con la mandíbula algo tensa.

    —No lo sé… la he incluido en uno de mis guiones. Aún no sé si fue buena idea.

    —¿Otra vez con eso de que tus guiones se hacen realidad? Estás fatal, hermano.

    —Ojalá estuviera de coña… pero si esta historia sigue su curso, ella no acaba bien.

    -Dani se ríe, aunque nota algo raro en el tono de Aarón. Una sombra en sus ojos.

    —Tío, de verdad… ¿no estarás volviéndote loco de verdad, no?

    —Quizá. Pero no soy yo quien decide cómo terminan las historias. Solo soy el que las escribe.

    —¿Entonces al final hablaste con ella o te cagaste otra vez? —le suelta Dani con una sonrisa burlona, mientras le da un trago a su lata de bebida y se recuesta contra la pared del campus. —Cállate ya, tío. Hablé con ella un poco después de la obra —responde Aarón, cruzándose de brazos, con una media sonrisa que no puede evitar. —¿Y qué? ¿Qué te dijo? ¿Le gustó tu actuación de loco atormentado o le dio miedo real? —Me dijo que le pareció intensa… que le impactó —dice Aarón, bajando un poco la voz, recordando cómo la chica lo miró, con esa mezcla entre curiosidad y desconfianza. —"Intensa", dice. Vamos, que le gustaste —Dani le da un empujón en el hombro—. ¿Y ahora qué? ¿Vas a escribir otra escena con ella? -Aarón duda. Mira al cielo un segundo, con la mandíbula algo tensa. —No lo sé… la he incluido en uno de mis guiones. Aún no sé si fue buena idea. —¿Otra vez con eso de que tus guiones se hacen realidad? Estás fatal, hermano. —Ojalá estuviera de coña… pero si esta historia sigue su curso, ella no acaba bien. -Dani se ríe, aunque nota algo raro en el tono de Aarón. Una sombra en sus ojos. —Tío, de verdad… ¿no estarás volviéndote loco de verdad, no? —Quizá. Pero no soy yo quien decide cómo terminan las historias. Solo soy el que las escribe.
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  • Como seria yo en 3D que hermosaaaa, en fin, a seguir con mi vida como era antes, sin hombres y concentrada en mis deberes porque soy una diosa y una diosa debe actuar como tal
    Como seria yo en 3D que hermosaaaa, en fin, a seguir con mi vida como era antes, sin hombres y concentrada en mis deberes porque soy una diosa y una diosa debe actuar como tal
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