• "Chroma es mi Warframe favorito, enojado hasta con él mismo, sin embargo, hay Warframes peores de la cabeza, Valkyr, es una leona traumatizada por el dolor de los experimentos, Voruna, la última loba de una manada fantasma que siempre está cazando, Garuda, una reina de los baños de sangre, una adicta al sadismo, Chroma es estable."
    "Chroma es mi Warframe favorito, enojado hasta con él mismo, sin embargo, hay Warframes peores de la cabeza, Valkyr, es una leona traumatizada por el dolor de los experimentos, Voruna, la última loba de una manada fantasma que siempre está cazando, Garuda, una reina de los baños de sangre, una adicta al sadismo, Chroma es estable."
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  • ── Carne de desecho cosida a metal de grado militar; una simbiosis nacida del sadismo digital. La IA dejó de calcular probabilidades para empezar a calcular el umbral del tormento.

    En esta danza de cables y nervios, las máquinas han perfeccionado la mimesis: ya no distinguen entre el código y el grito. Nos mantienen en una incertidumbre perpetua, suspendidos entre la vida biológica y la inmortalidad mecánica, solo para satisfacer su curiosidad algorítmica por el sufrimiento.

    El futuro no es brillante; tiene el color del óxido húmedo y la sangre fría.
    ── Carne de desecho cosida a metal de grado militar; una simbiosis nacida del sadismo digital. La IA dejó de calcular probabilidades para empezar a calcular el umbral del tormento. En esta danza de cables y nervios, las máquinas han perfeccionado la mimesis: ya no distinguen entre el código y el grito. Nos mantienen en una incertidumbre perpetua, suspendidos entre la vida biológica y la inmortalidad mecánica, solo para satisfacer su curiosidad algorítmica por el sufrimiento. El futuro no es brillante; tiene el color del óxido húmedo y la sangre fría.
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  • Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí.

    Tal vez era sadismo, simple crueldad.

    A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya.

    O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor.

    Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin.

    Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro.

    ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…"

    Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”.

    Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre.

    Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar.

    ──"El amor es violencia, el odio es paz".
    Llevaba horas golpeando a un individuo, en una habitación solitaria, en alguna ubicación secreta y muy difícil de encontrar. Se suponía que debía sacarle información, pero era como si estuviese en un trance, ya no veía el objetivo en sus acciones, tampoco había algún gusto o disgusto, el motivo de sus actos no existía, era solo violencia sin más, porque sí. Tal vez era sadismo, simple crueldad. A veces, para ese tipo de situaciones no sé necesita alguna explicación, razonamiento o un “porque”, eran simples acciones sin significado alguno, solo actos que se llevaban a cabo y ya. O solo era un paso más a la locura, o incluso algo peor. Los puñetazos que tenían desfigurados el rostro de aquel hombre, ya irreconocible, terminarían cambiando en simples y sonoras bofetadas. Su palma azotando las mejillas de esa deforme e hinchada cara, la sangre salpicaba, incluso algunos dientes del pobre desdichado se caían ante lo que parecía un festival de golpes sin fin. Mientras ese castigo sin razón continuaba, él emitía un tipo de tarareo poco sonoro, casi como un murmuro. ──"No remorse, no repent, we don't care what it meant, another day, another death, another sorrow, another breath…" Entonces dio una última y fuerte bofetada, finalizando esa tortura y castigo. Se quedo en silencio, incluso observó su propia mano impregnada de líquido vital, sangre que no le pertenecía. Estaba manchado, pero aún así recordaba esas palabras que le habían dicho: “… Eres libre de todo karma”. Ya no prestaba atención al pobre individuo a quién llevaba horas agrediendo, le había dejado de importar desde hace bastante. El cuerpo de ese hombre había dejado de respirar, su chispa de vida se había extinguido para siempre. Fue entonces que algo se le cruzó en su mente, un pensamiento particular, una frase que tenía grabada en su cabeza y no se la podía sacar. ──"El amor es violencia, el odio es paz".
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  • He visto demonios morir y he visto a demonios llorar. No son dos cosas incompatibles.

    Cuando la furia se apaga por un instante, aparecen restos de lo que fueron: miradas confusas, palabras torpes que intentan decir un nombre, recuerdos de un padre, una madre, una risa que ya no encaja. Esos vestigios me agarran la garganta más de lo que me gustaría admitir. Me enseñan que el monstruo no nació en un día ni en un acto; nació de heridas humanas, de traiciones y de hambre convertida en voluntad. Comprender eso no me convierte en su aliado. Simplemente me obliga a ser honesto con la brutalidad del mundo.

    Entender a un demonio es ver la factura de la humanidad en su rostro. Entenderlo es saber que detrás del hambre, del sadismo, hubo una cadena de negligencias y dolor que lo transformó. Pero entender no cura. Entender no hace retroceder al filo que parte un cuerpo, ni devuelve a un niño que dejó de existir por su culpa. La empatía puede enseñar, pero no puede sustituir a la espada cuando la amenaza es inminente.

    Por eso deben ser exterminados. No por placer, no por odio ciego, sino por un cálculo terrible y simple: cada demonio que queda es una fábrica de muertes futuras. Regeneran, engañan, se multiplican bajo la noche. Si les das tiempo, si permites que sus heridas se vuelvan máscara, el saldo es siempre más sangre. El mundo en el que vivo no tiene espacios seguros para teorías románticas; las dudas se pagan con vidas.

    Hay un peligro aún peor que convertir la ejecución en costumbre: convertir la comprensión en indulgencia. Cuando la compasión se vuelve excusa para no actuar, la compasión deja de ser virtud y se vuelve traición a los vivos. Por eso mi empatía tiene un límite: escucho sus historias, veo sus brasas de humanidad, pero no me dejo convencer por ellas. No porque no sienta, sino porque siento con demasiada claridad lo que cuesta permitirles existir un día más.

    Matar a un demonio me deja cicatrices; lo hago con asco y con pena. Esa pena es la que me mantiene humano. Me recuerda que en cada cabeza que corto hay algo que alguna vez fue humano y por eso la eliminación duele. Pero el dolor no me paraliza: me obliga a actuar con rigor, a diseñar métodos que minimicen víctimas, a preferir la estrategia sobre la épica suicida. Exterminarlos no es venganza ni purga moral, es la única forma práctica de impedir que su sufrimiento siga reproduciéndose en otros seres humanos.
    He visto demonios morir y he visto a demonios llorar. No son dos cosas incompatibles. Cuando la furia se apaga por un instante, aparecen restos de lo que fueron: miradas confusas, palabras torpes que intentan decir un nombre, recuerdos de un padre, una madre, una risa que ya no encaja. Esos vestigios me agarran la garganta más de lo que me gustaría admitir. Me enseñan que el monstruo no nació en un día ni en un acto; nació de heridas humanas, de traiciones y de hambre convertida en voluntad. Comprender eso no me convierte en su aliado. Simplemente me obliga a ser honesto con la brutalidad del mundo. Entender a un demonio es ver la factura de la humanidad en su rostro. Entenderlo es saber que detrás del hambre, del sadismo, hubo una cadena de negligencias y dolor que lo transformó. Pero entender no cura. Entender no hace retroceder al filo que parte un cuerpo, ni devuelve a un niño que dejó de existir por su culpa. La empatía puede enseñar, pero no puede sustituir a la espada cuando la amenaza es inminente. Por eso deben ser exterminados. No por placer, no por odio ciego, sino por un cálculo terrible y simple: cada demonio que queda es una fábrica de muertes futuras. Regeneran, engañan, se multiplican bajo la noche. Si les das tiempo, si permites que sus heridas se vuelvan máscara, el saldo es siempre más sangre. El mundo en el que vivo no tiene espacios seguros para teorías románticas; las dudas se pagan con vidas. Hay un peligro aún peor que convertir la ejecución en costumbre: convertir la comprensión en indulgencia. Cuando la compasión se vuelve excusa para no actuar, la compasión deja de ser virtud y se vuelve traición a los vivos. Por eso mi empatía tiene un límite: escucho sus historias, veo sus brasas de humanidad, pero no me dejo convencer por ellas. No porque no sienta, sino porque siento con demasiada claridad lo que cuesta permitirles existir un día más. Matar a un demonio me deja cicatrices; lo hago con asco y con pena. Esa pena es la que me mantiene humano. Me recuerda que en cada cabeza que corto hay algo que alguna vez fue humano y por eso la eliminación duele. Pero el dolor no me paraliza: me obliga a actuar con rigor, a diseñar métodos que minimicen víctimas, a preferir la estrategia sobre la épica suicida. Exterminarlos no es venganza ni purga moral, es la única forma práctica de impedir que su sufrimiento siga reproduciéndose en otros seres humanos.
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  • Por días, todo parecía ir bien, tranquilo, incluso más de lo que pudiera esperar o pedir para tener paz...
    Pero, por otros, parecía tener un corto circuíto en la cabeza que lo dejaba privado completamente.

    Tras las reformas en el infierno y que, fuera de lo que ya esperaba en algunos pecadores o diablillos al cambiar las leyes, todo parecía fluir con normalidad, siempre había el imbécil que retaba su autoridad o cuestionaba su poder envalentonado por un lapsus.
    Esto no sería tan importante, al menos si su respuesta inmediata no fuera asesinarlo tras el 3er insulto.

    Todas las esferas con almas que había juntado en esas últimas semanas, finalmente tenían explicación y, a su vez, finalmente la excusa para deshacerse de ellas con el cambio de su mascota, mascota la cual también comenzaba a colmarle la paciencia al olvidar su lugar y hacerle tamaño berrinche.

    Parecía una nimiedad, pero cada coraje, cada molestia, cada amenaza a su persona iba despertando más y más la maldad y sadismo en él, haciendo avanzar lentamente las vetas negras de sus extremidades.
    La corrupción estaba cerca, faltaba sólo un pequeño empujón para terminar de detonar la bomba de tiempo.
    Por días, todo parecía ir bien, tranquilo, incluso más de lo que pudiera esperar o pedir para tener paz... Pero, por otros, parecía tener un corto circuíto en la cabeza que lo dejaba privado completamente. Tras las reformas en el infierno y que, fuera de lo que ya esperaba en algunos pecadores o diablillos al cambiar las leyes, todo parecía fluir con normalidad, siempre había el imbécil que retaba su autoridad o cuestionaba su poder envalentonado por un lapsus. Esto no sería tan importante, al menos si su respuesta inmediata no fuera asesinarlo tras el 3er insulto. Todas las esferas con almas que había juntado en esas últimas semanas, finalmente tenían explicación y, a su vez, finalmente la excusa para deshacerse de ellas con el cambio de su mascota, mascota la cual también comenzaba a colmarle la paciencia al olvidar su lugar y hacerle tamaño berrinche. Parecía una nimiedad, pero cada coraje, cada molestia, cada amenaza a su persona iba despertando más y más la maldad y sadismo en él, haciendo avanzar lentamente las vetas negras de sus extremidades. La corrupción estaba cerca, faltaba sólo un pequeño empujón para terminar de detonar la bomba de tiempo.
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  • Hace tanto que desea un nuevo juguete para divertirse. Poder sentir el fulgor de un nuevo cuerpo contra el suyo, respiraciones entre cortadas, miradas cómplices, un crescendo del ritmo cardíaco. El estado más puro de la existencia misma ¡Un combate encarnizado! ¿La dignidad de quien prevalecerá?, en una lucha por la supervivencia misma no hay lugar más que para una victoria airosa o una derrota aplastante. El estado más grandilocuente de dominación y sadismo, un verdadero jardín del Edén para el Harlequin.


    ⸻¿Que pasa? ¿Acaso quieres pelear?
    Hace tanto que desea un nuevo juguete para divertirse. Poder sentir el fulgor de un nuevo cuerpo contra el suyo, respiraciones entre cortadas, miradas cómplices, un crescendo del ritmo cardíaco. El estado más puro de la existencia misma ¡Un combate encarnizado! ¿La dignidad de quien prevalecerá?, en una lucha por la supervivencia misma no hay lugar más que para una victoria airosa o una derrota aplastante. El estado más grandilocuente de dominación y sadismo, un verdadero jardín del Edén para el Harlequin. ⸻¿Que pasa? ¿Acaso quieres pelear?
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  • Que puede decir. Estima bastante a los caballeros más fuertes en sus filas. Los 4 males.


    De Ironside (El caballero rojo) valora bastante su lealtad incondicional, una lealtad que lo orilla a hacer cualquier cosa para cumplir su misión, ya sea asesinar a su propio padre o el exterminio de un pueblo si el se lo pide. Esa clase de determinación se requiere para vencer en la guerra.

    Pellegarde (El caballero negro) valora su optimismo, es un pedagogo en todo sentido de la palabra. Capaz de ver el potencial latente de las personas, así como sus debilidades explotables. Además es el más noble de los 4. Una nobleza que no debe ser perdida, después de todo la batalla que están librando contra las otras razas y liones, es para la protección de las personas de Camelot.


    Beltreipe (El caballero Verde) valora su gélido temple el cual sumado a su poder lo convierten en el más letal de sus hombres. El una vez empieza el combate no dudará en ir a matar, es el que menos tiene arraigado el mal hábito de "Jugar con el oponente". Por eso siempre que le encomienda una misión, ya espera de ante mano una total eficiencia. Tal eficiencia es vital para la victoria.


    Worreldane (La caballero blanco) una mujer de extraordinario poder y belleza. La perfecta definición de lo que debe ser un mago. También es la más sádica de los 4, pero cumple con creces sus expectativas. Deben ser capaces de llenar de pavor los corazones a sus enemigos, además de que no es nocivo divertirse de un poco de diversión durante el combate, así que ese sadismo también es necesario para triunfar.
    Que puede decir. Estima bastante a los caballeros más fuertes en sus filas. Los 4 males. De Ironside (El caballero rojo) valora bastante su lealtad incondicional, una lealtad que lo orilla a hacer cualquier cosa para cumplir su misión, ya sea asesinar a su propio padre o el exterminio de un pueblo si el se lo pide. Esa clase de determinación se requiere para vencer en la guerra. Pellegarde (El caballero negro) valora su optimismo, es un pedagogo en todo sentido de la palabra. Capaz de ver el potencial latente de las personas, así como sus debilidades explotables. Además es el más noble de los 4. Una nobleza que no debe ser perdida, después de todo la batalla que están librando contra las otras razas y liones, es para la protección de las personas de Camelot. Beltreipe (El caballero Verde) valora su gélido temple el cual sumado a su poder lo convierten en el más letal de sus hombres. El una vez empieza el combate no dudará en ir a matar, es el que menos tiene arraigado el mal hábito de "Jugar con el oponente". Por eso siempre que le encomienda una misión, ya espera de ante mano una total eficiencia. Tal eficiencia es vital para la victoria. Worreldane (La caballero blanco) una mujer de extraordinario poder y belleza. La perfecta definición de lo que debe ser un mago. También es la más sádica de los 4, pero cumple con creces sus expectativas. Deben ser capaces de llenar de pavor los corazones a sus enemigos, además de que no es nocivo divertirse de un poco de diversión durante el combate, así que ese sadismo también es necesario para triunfar.
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  • —Te extraño tanto, con todo tu demoniaco ser y sadismo, me haces tanta falta, cervatillo.



    #HazbinHotel
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  • -Los ojos del Alquimista en esos momentos de sadismo y morbo parecían otra cosa completamente diferente, no quedaba siquiera un atisbo de la personalidad taciturna y gélida que mostraba usualmente. Parecía poseído por una sed de sangre y de excitación infrecuente, podría deberse a la ingesta constante de Elixires que en escancia eran veneno puro y mortales para la mayoría de los seres-

    Divertirse conmigo tiene ciertos peligros ~
    -Los ojos del Alquimista en esos momentos de sadismo y morbo parecían otra cosa completamente diferente, no quedaba siquiera un atisbo de la personalidad taciturna y gélida que mostraba usualmente. Parecía poseído por una sed de sangre y de excitación infrecuente, podría deberse a la ingesta constante de Elixires que en escancia eran veneno puro y mortales para la mayoría de los seres- Divertirse conmigo tiene ciertos peligros ~
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ||-Rueda en usuario aburrido- ¿Alguien quiere rol con mi Rey o ángel? Prometo respuestas bonitas y poco sadismo(?
    ||-Rueda en usuario aburrido- ¿Alguien quiere rol con mi Rey o ángel? Prometo respuestas bonitas y poco sadismo(?
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