• Sin afán de ofender a nadie, pero yo creo que si nunca has tenido ni siquiera un pequeño roce con la autoridad, tu vida es bien aburrida, hehe. ✧
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  • >> Si le preguntasen cómo habia ocurrido no habría sido capaz de dar una explicación consciente. Puede que el cansancio y el estrés acumulado, o puede que la necesidad de estar con él después de tanto tiempo… No estaría segura. Siquiera cuando despertó envuelta en el reconocido olor de la colonia de Marcus y su loción de afeitado, sintiendo el calor de su cuerpo bajo el propio allá donde su cuerpo estaba apoyado. Dejó ir un ligero sonido remolón al notar la mano de Marcus acariciando su cabello. Y, sabedora de donde se encontraba, cómo y por qué, aun asi esbozó una sonrisa inevitable en el mismo momento en que sus dedos se deslizaban por su mejilla. La pelirroja movió el rostro para ocultarlo un instante contra el pecho del auror. Porque sabia que, en cuanto se incorporase, tendría que volver a la vida real.

    Pero, al final lo hizo. Se frotó el rostro con una mano y se incorporó para mirar a través de la ventana donde comprobó que Marcus tenia razon. La tormenta habia pasado y el sol ahora brillaba arrancando destellos suave sobre la nieve acumulada.



    Marcus Byrne
    >> Si le preguntasen cómo habia ocurrido no habría sido capaz de dar una explicación consciente. Puede que el cansancio y el estrés acumulado, o puede que la necesidad de estar con él después de tanto tiempo… No estaría segura. Siquiera cuando despertó envuelta en el reconocido olor de la colonia de Marcus y su loción de afeitado, sintiendo el calor de su cuerpo bajo el propio allá donde su cuerpo estaba apoyado. Dejó ir un ligero sonido remolón al notar la mano de Marcus acariciando su cabello. Y, sabedora de donde se encontraba, cómo y por qué, aun asi esbozó una sonrisa inevitable en el mismo momento en que sus dedos se deslizaban por su mejilla. La pelirroja movió el rostro para ocultarlo un instante contra el pecho del auror. Porque sabia que, en cuanto se incorporase, tendría que volver a la vida real. Pero, al final lo hizo. Se frotó el rostro con una mano y se incorporó para mirar a través de la ventana donde comprobó que Marcus tenia razon. La tormenta habia pasado y el sol ahora brillaba arrancando destellos suave sobre la nieve acumulada. [MarcxsB]
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  • La capital del país en el nació Astoreth tenía por nombre “Ashlor”. Se extendía durante muchas millas, abarcando una gran cantidad de terreno, y lo más increíble a la vista (al menos desde fuera) era la gran muralla que rodeaba todo el perímetro. En el interior, todos los edificios eran grandes y hermosos, y sumamente resistentes para soportar el peso de los propios dragones cuando no hacían uso de su apariencia humana.

    El palacio real, las innumerables bibliotecas (cargadas hasta arriba de miles de libros), los extensos jardines llenos de cientos de colores y otros edificios principales eran sin duda las cosas más llamativas (y con razón) del interior de la muralla.

    Sin embargo, Astoreth podía añadir una cosa más a esas obras de la arquitectura: las termas. Agua cristalina, tan caliente que podía llegar a quemar a algunos, pero que limpiaba el cuerpo e incluso lo sanaba. La dragona amaba pasar allí un par de horas, disfrutando de la sensación que dejaba esa agua tan mágica.

    — ¿𝑄𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑎𝑟𝑚𝑒? 𝑌𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑎, 𝑦𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑒𝑛𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑡𝑖 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟 𝑜 𝑛𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑜𝑟.
    La capital del país en el nació Astoreth tenía por nombre “Ashlor”. Se extendía durante muchas millas, abarcando una gran cantidad de terreno, y lo más increíble a la vista (al menos desde fuera) era la gran muralla que rodeaba todo el perímetro. En el interior, todos los edificios eran grandes y hermosos, y sumamente resistentes para soportar el peso de los propios dragones cuando no hacían uso de su apariencia humana. El palacio real, las innumerables bibliotecas (cargadas hasta arriba de miles de libros), los extensos jardines llenos de cientos de colores y otros edificios principales eran sin duda las cosas más llamativas (y con razón) del interior de la muralla. Sin embargo, Astoreth podía añadir una cosa más a esas obras de la arquitectura: las termas. Agua cristalina, tan caliente que podía llegar a quemar a algunos, pero que limpiaba el cuerpo e incluso lo sanaba. La dragona amaba pasar allí un par de horas, disfrutando de la sensación que dejaba esa agua tan mágica. — ¿𝑄𝑢𝑖𝑒𝑟𝑒𝑠 𝑎𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎ñ𝑎𝑟𝑚𝑒? 𝑌𝑜 𝑛𝑜 𝑡𝑒𝑛𝑔𝑜 𝑝𝑟𝑜𝑏𝑙𝑒𝑚𝑎, 𝑦𝑎 𝑑𝑒𝑝𝑒𝑛𝑑𝑒 𝑑𝑒 𝑡𝑖 𝑟𝑒𝑠𝑖𝑠𝑡𝑖𝑟 𝑜 𝑛𝑜 𝑎𝑙 𝑐𝑎𝑙𝑜𝑟.
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  • Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙


    ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad.

    El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían.

    Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado.

    Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón.

    Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar.

    No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener.

    Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad.

    La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro.

    —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da?

    —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad.

    Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba?

    —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos.

    Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida.

    Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas.

    Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual.

    — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo.


    『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo
    Pʀɪᴍᴜs Mᴀʟᴇғɪᴄᴀʀɪᴜᴍ .Ⅰ - ☨ ─────── 〘 C O M U N I Ó N 〙 ──── En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad. El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían. Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado. Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón. Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar. No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener. Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad. La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frente──una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro. —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da? —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad. Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba? —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos. Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida. Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas. Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual. — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo. 『 Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo 』
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  • Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada.

    No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas.

    Lo siente en el aire...la guerra acecha
    Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
    Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada. No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas. Lo siente en el aire...la guerra acecha Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
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    •| Acabo de descubrir que cuando elimino un chat no solo se me elimina a mi si no que a la otra persona también…. Y yo que solo lo hacía para tener despejada la bandeja de mensajes

    De antemano pido perdón si teníamos un rol y lo cerré sin avisar. Pensaba que solo se me eliminaba a mí el chat y luego podía acceder a él. T.T
    •| Acabo de descubrir que cuando elimino un chat no solo se me elimina a mi si no que a la otra persona también…. Y yo que solo lo hacía para tener despejada la bandeja de mensajes 😭 De antemano pido perdón si teníamos un rol y lo cerré sin avisar. Pensaba que solo se me eliminaba a mí el chat y luego podía acceder a él. T.T
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  • –En la vida no se puede tener todo; sin embargo, es necesario aspirar a ello, porque la felicidad no es una meta sino un estilo de vida.
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  • Superar a mis compañeros siempre fue mi meta.

    El poder vencerlos y hacerme más fuerte me llenaba de emocion...
    Hace muchos años no tengo ningun compañero al que superar... No porque sea más fuerte o sea la más fuerte del mundo, hay muchas personas que me superan...
    Sino que esos compañeros ya no estan... Todos se fueron...

    Y se siente bien, me siento bien.
    Mi sonrisa es algo valioso, me decian los demás... Espero que desde el infierno vean mi sonrisa y sigan creyendo lo mismo.
    Superar a mis compañeros siempre fue mi meta. El poder vencerlos y hacerme más fuerte me llenaba de emocion... Hace muchos años no tengo ningun compañero al que superar... No porque sea más fuerte o sea la más fuerte del mundo, hay muchas personas que me superan... Sino que esos compañeros ya no estan... Todos se fueron... Y se siente bien, me siento bien. Mi sonrisa es algo valioso, me decian los demás... Espero que desde el infierno vean mi sonrisa y sigan creyendo lo mismo.
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    CURIOSIDADES DE REBEKAH MIKAELSON
    Algunas son sacadas de la wiki de la serie.
    1) Tiene varios apodos.
    2) Elijah es el que la cuida con ternura, en cambio Klaus a su manera.
    3)Desea ser humana y ser amada.
    4) Casi todos sus amados han sido asesinados por Klaus.
    5) Le gustaría ir a un baile de instituto.
    6) Es bastante rencorosa.
    7) Le teme al vínculo amistoso de Klaus con Sae.
    8) Es la vampira más vieja.
    9) Tiene a tener un fuerte temperamento.
    10) Actualmente no busca nada de vínculo amoroso.
    11) Quiere volver a New Orleans.
    CURIOSIDADES DE REBEKAH MIKAELSON ⚠️Algunas son sacadas de la wiki de la serie. 1) Tiene varios apodos. 2) Elijah es el que la cuida con ternura, en cambio Klaus a su manera. 3)Desea ser humana y ser amada. 4) Casi todos sus amados han sido asesinados por Klaus. 5) Le gustaría ir a un baile de instituto. 6) Es bastante rencorosa. 7) Le teme al vínculo amistoso de Klaus con Sae. 8) Es la vampira más vieja. 9) Tiene a tener un fuerte temperamento. 10) Actualmente no busca nada de vínculo amoroso. 11) Quiere volver a New Orleans.
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  • El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo.
    Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar.

    —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia.

    En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo.
    Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche.

    —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones.

    El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro.
    —No tienes collar... —comentó para sí mismo.

    Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza.
    Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente.

    —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato.
    Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine.

    [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito ]]
    El pasillo estaba completamente a oscuras cuando Mine llegó a la puerta de su casa. El silencio solo se rompió por el ruido de sus llaves, pero justo antes de entrar, sintió algo suave bajo su zapato. Entonces, se quedo quieto y miró al suelo. Era un gato negro, uno de esos callejeros que siempre tienen aspecto de no haber comido en días. El animal ni se inmutó; se limitó a mirarlo fijamente con unos ojos amarillos muy brillantes, como si estuviera juzgando a Mine antes de dejarlo pasar. —¿Otra vez tú? —suspiró Mine. Aunque se quejaba, su tono era más de resignación que de molestia. En cuanto abrió la puerta, el gato pasó por debajo de sus piernas y entró al apartamento como si fuera el dueño. No era el primero que lo hacía; ya iban tres ese mes. El anterior apenas duró un par de noches antes de irse, pero este gato parecía incluso mas necio que él mismo. Mine dejó el portafolios en la mesa y se quitó la chaqueta del traje, moviéndose despacio para soltar la tensión del día. Fue directo a la cocina por la bolsa de comida que había comprado la semana pasada. No es que quisiera tener una mascota, pero le parecía más sencillo darle de comer que tener al animal maullando en su puerta toda la noche. —Aquí tienes —dijo, dejando el plato en el suelo—. Come y vete, no te hagas ilusiones. El gato empezó a comer sin ninguna prisa. Mine se cruzó de brazos y se quedó mirándolo desde la entrada de la cocina. Él no era una persona afectuosa, pero cuando se acercó y le acarició el lomo, lo hizo con una suavidad que no encajaba con su apariencia de hombre duro. —No tienes collar... —comentó para sí mismo. Por un segundo imaginó cómo sería vivir con él, pero descartó la idea enseguida. Con su trabajo y las noches que pasaba fuera de casa, cuidar de alguien más era lo último que necesitaba... era un plan sin pies ni cabeza. Sin embargo, cuando el gato terminó su plato, se acercó a Mine y empezó a ronronear, frotándose contra su pantalón de vestir sin ningún miedo. Mine se agachó para quedar a su altura y lo miró seriamente. —Si mañana cuando abra los ojos todavía sigues aquí, entonces tendremos un trato. Y esa es la historia de como el gato adoptó a Mine. [[Recibo muchos gatitos en mi perfil por día, ¡No tengan miedo de mandarme mensaje! Soy buenito 🥺]]
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