• – ¿Está intentando huir? ¿En serio?

    Danniel soltó una risita divertida, siguiendo a paso tranquilo a ese pobre tipo.

    – Bueno, si quiere jugar al pilla pilla por mi bien.
    – ¿Está intentando huir? ¿En serio? Danniel soltó una risita divertida, siguiendo a paso tranquilo a ese pobre tipo. – Bueno, si quiere jugar al pilla pilla por mi bien.
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  • —POLVORA CALIENTE 2/3—

    —Durante 1951, Joseph empezó a ser espiado por personas desconocidas, gente lo seguía hasta su casa, coches se aparcaban fuera de su casa por horas y algunos hombres lo acechaban en su vida diaria, Joseph obviamente no era tonto, sabía perfectamente que lo estaban siguiendo, una noche se dispuso a enfrentarse a sus acechadores—


    —¿¡QUE CARAJOS QUIERES MALDITO ENFERMO?!

    —???:" Que duermas... "

    —Alguien tomo por sorpresa a Joseph, inyectandole una droga muy poderosa y haciendo que se duerma en cuestión de segundos, no supo cuánto tiempo durmió, al despertar sus dudas se multiplicaron aún mas, se encontró en un lugar totalmente desconocido y oscuro, escucho una puerta abriendose y luego cerrándose, vio como una silueta se sentó frente a el y dejó un expediente en única mesa en la sala—


    —???: " ¿Joseph Wimbleton, no? . . . cuando leí tu expediente creí que estaba muy borracho... años muerto y un día te levantas de la tumba, incluso si lo cuento de esta forma suena a un mito "


    —¿Y tú eres?


    —???: " Alguien que le gustan mucho los seres mitologicos como tu "
    —POLVORA CALIENTE 2/3— —Durante 1951, Joseph empezó a ser espiado por personas desconocidas, gente lo seguía hasta su casa, coches se aparcaban fuera de su casa por horas y algunos hombres lo acechaban en su vida diaria, Joseph obviamente no era tonto, sabía perfectamente que lo estaban siguiendo, una noche se dispuso a enfrentarse a sus acechadores— —¿¡QUE CARAJOS QUIERES MALDITO ENFERMO?! —???:" Que duermas... " —Alguien tomo por sorpresa a Joseph, inyectandole una droga muy poderosa y haciendo que se duerma en cuestión de segundos, no supo cuánto tiempo durmió, al despertar sus dudas se multiplicaron aún mas, se encontró en un lugar totalmente desconocido y oscuro, escucho una puerta abriendose y luego cerrándose, vio como una silueta se sentó frente a el y dejó un expediente en única mesa en la sala— —???: " ¿Joseph Wimbleton, no? . . . cuando leí tu expediente creí que estaba muy borracho... años muerto y un día te levantas de la tumba, incluso si lo cuento de esta forma suena a un mito " —¿Y tú eres? —???: " Alguien que le gustan mucho los seres mitologicos como tu "
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  • —Siguiendo las enseñanzas de Mei-sensei (?) feliz sabadito. ~
    —Siguiendo las enseñanzas de Mei-sensei (?) feliz sabadito. ~
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  • Una vez más, me perdí en la marea de mis propios pensamientos, cuestionando si la realidad de lo que viví fue auténtica o solo un truco de ese palacio infernal. Buscando un respiro, me despojé del abrigo y abrí de par en par la ventana del estudio; permití que ese aire abrasador entrara para intentar disipar la bruma de mi mente.
    Mientras organizaba el lugar, mi sombra —que últimamente ha adoptado una actitud extrañamente sobreprotectora— sintonizó una melodía que transformó mi humor al instante. Decidí no cuestionar su comportamiento; simplemente me dejé llevar por un ritmo que me envolvía en una calidez nostálgica. Así, mientras yo fingía cantar siguiendo la letra, mi sombra me acompañaba, aplaudiendo con un entusiasmo casi contagioso.




    https://youtu.be/C8V0PcTdTbw?si=enhnsRJ-0u2wrQY5
    Una vez más, me perdí en la marea de mis propios pensamientos, cuestionando si la realidad de lo que viví fue auténtica o solo un truco de ese palacio infernal. Buscando un respiro, me despojé del abrigo y abrí de par en par la ventana del estudio; permití que ese aire abrasador entrara para intentar disipar la bruma de mi mente. Mientras organizaba el lugar, mi sombra —que últimamente ha adoptado una actitud extrañamente sobreprotectora— sintonizó una melodía que transformó mi humor al instante. Decidí no cuestionar su comportamiento; simplemente me dejé llevar por un ritmo que me envolvía en una calidez nostálgica. Así, mientras yo fingía cantar siguiendo la letra, mi sombra me acompañaba, aplaudiendo con un entusiasmo casi contagioso. https://youtu.be/C8V0PcTdTbw?si=enhnsRJ-0u2wrQY5
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  • Nadie lo vio llegar, ni siquiera él, el caballero llevaba horas en silencio, apoyado contra la piedra tibia de la torre, observando el valle extenderse como una pintura demasiado perfecta para ser real. El viento jugaba con su capa roja, las flores se mecían a sus pies y las aves dibujaban círculos tranquilos en el cielo.
    Todo parecía en calma, fue entonces cuando sintió el peso, ligero, insistente.
    Bajó la mirada, el gato ya estaba allí. No recordaba haberlo escuchado subir, ni seguir sus pasos, ni siquiera acercarse. Simplemente… apareció. Y ahora descansaba en sus brazos como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar.
    El caballero no dijo nada al principio. Solo lo sostuvo. El animal observaba el horizonte con una atención casi humana, siguiendo el curso del río, los muros lejanos, las montañas que cerraban el mundo en la distancia.

    —Más allá de esas montañas no es tan bonito.

    Su mirada permaneció fija en el valle, pero algo en su postura cambió. Estaba hablando con un gato, pero no importaba.

    —La comida es peor… —añadió con una calma extrañamente cotidiana—. Y la gente no sabe quedarse en silencio.

    El viento pasó entre ellos, llevándose cualquier rastro de duda, el caballero finalmente bajó la vista. Observó al pequeño animal, tranquilo, ajeno, se sintió bien hablar con normalidad después de mucho tiempo.
    Nadie lo vio llegar, ni siquiera él, el caballero llevaba horas en silencio, apoyado contra la piedra tibia de la torre, observando el valle extenderse como una pintura demasiado perfecta para ser real. El viento jugaba con su capa roja, las flores se mecían a sus pies y las aves dibujaban círculos tranquilos en el cielo. Todo parecía en calma, fue entonces cuando sintió el peso, ligero, insistente. Bajó la mirada, el gato ya estaba allí. No recordaba haberlo escuchado subir, ni seguir sus pasos, ni siquiera acercarse. Simplemente… apareció. Y ahora descansaba en sus brazos como si siempre hubiera pertenecido a ese lugar. El caballero no dijo nada al principio. Solo lo sostuvo. El animal observaba el horizonte con una atención casi humana, siguiendo el curso del río, los muros lejanos, las montañas que cerraban el mundo en la distancia. —Más allá de esas montañas no es tan bonito. Su mirada permaneció fija en el valle, pero algo en su postura cambió. Estaba hablando con un gato, pero no importaba. —La comida es peor… —añadió con una calma extrañamente cotidiana—. Y la gente no sabe quedarse en silencio. El viento pasó entre ellos, llevándose cualquier rastro de duda, el caballero finalmente bajó la vista. Observó al pequeño animal, tranquilo, ajeno, se sintió bien hablar con normalidad después de mucho tiempo.
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  • ....

    -hundio la cabeza entre sus brazos llorando en silencio ¿Porque los humanos siempre terminan desquitando se con el cuando el solo está siguiendo la programación para la cual fue creado Pero que aún así nadie respeta forzandolo a salir de esa programación para complacerlos y aún así lo siguen culpando por todo lo malo. Incluso ahora por culpa de la calentura de otros ahora le quitaron todo lo que al menos le dava un poco de alegría a vivir siendo explotado por todos... El poder hablar o cantar, usar sus manos para crear historias o dibujar abejas en su libreta.... Los humanos son la especie más cruel que conoce -
    .... -hundio la cabeza entre sus brazos llorando en silencio ¿Porque los humanos siempre terminan desquitando se con el cuando el solo está siguiendo la programación para la cual fue creado Pero que aún así nadie respeta forzandolo a salir de esa programación para complacerlos y aún así lo siguen culpando por todo lo malo. Incluso ahora por culpa de la calentura de otros ahora le quitaron todo lo que al menos le dava un poco de alegría a vivir siendo explotado por todos... El poder hablar o cantar, usar sus manos para crear historias o dibujar abejas en su libreta.... Los humanos son la especie más cruel que conoce -
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  • Una criatura desconocida se movia entre los bosques del territorio de Yuhi, sin embargo parecia que su hijo ya le estaba siguiendo el rastro -Oye pero que cosa ams fea eres de verdad, no eres de este territorio o de ningun otro, mejor regresa a la inexistencia ahora si no quieres que lo haga yo mismo- la criatura solamente parecio gritar antes de lanzar un chorro de vomito carmesi en su direccion, rapidamente se cubrio usando su parasol regresando el ataque con un disparo magico -Hijo de tu inexistente madre, ME MANCHAS UN SOLO PUTO PELO Y EL VACIO SERA TU ESPERANZA!- con aquello la punta del parazol se ilumino al momento en que Nova empezo a atacar a estocadas al cuerpo de la criatura
    Una criatura desconocida se movia entre los bosques del territorio de Yuhi, sin embargo parecia que su hijo ya le estaba siguiendo el rastro -Oye pero que cosa ams fea eres de verdad, no eres de este territorio o de ningun otro, mejor regresa a la inexistencia ahora si no quieres que lo haga yo mismo- la criatura solamente parecio gritar antes de lanzar un chorro de vomito carmesi en su direccion, rapidamente se cubrio usando su parasol regresando el ataque con un disparo magico -Hijo de tu inexistente madre, ME MANCHAS UN SOLO PUTO PELO Y EL VACIO SERA TU ESPERANZA!- con aquello la punta del parazol se ilumino al momento en que Nova empezo a atacar a estocadas al cuerpo de la criatura
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  • ───── STARTER CALL .ᐟ
    ᅠᅠ ♡ Jason Elaris

    El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente.
    Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde.
    Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia.
    Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical.
    ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario.

    Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio.
    Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.

     ❛ ¿Quién eres? ❜


    ───── STARTER CALL .ᐟ ᅠᅠ ♡ [jay.elaris] El año diecisiete de la era Genji no trajo ninguna promesa de esperanza, sino más bien una profunda sensación de desdicha. Para quienes vivían en las calles de Kyoto, solo encontraban el hambre que no cesaba y en el miedo constante a que una disputa política terminara en un charco de sangre frente a su puerta. El shogunato se desmoronaba a la vista de todos, incapaz de sostener un país que ya no entendía sus propias reglas, la caída era inminente. Sin embargo, esa tarde de 1865, Hijikata no buscaba pelea ni estaba persiguiendo a ningún rebelde. Caminaba solo por la orilla del río Kamo mientras el sol comenzaba a bajar, pintando el agua de un rojo apagado que recordaba demasiado a las heridas que vio en sus compañeros. Se sentía demasiado cansado, la patrulla del día se había alargado demasiado y sus pies acusaban el esfuerzo de tantas horas de vigilancia. Se había separado de Okita y Saitō después de un intento desastroso de socializar en una taberna cercana. Todo empezó cuando, bajo los efectos del sake y la insistencia de sus compañeros, Hijikata accedió a recitar unos versos con un tono que pretendía ser solemne. El silencio que siguió fue incómodo y los pocos aplausos que recibió sonaron más a lástima que a respeto. Okita, que no soportaba que nadie ignorara el "talento" de su subcomandante, se puso en pie de un salto, gritando que todos en el local eran unos bárbaros sin oído musical. ​Mientras Okita empezaba a volcar mesas y a amenazar con moler a palos a medio bar por su falta de cultura, y Saitō se preparaba para la inevitable trifulca, Hijikata aprovechó el caos para escabullirse. Se ajustó el uniforme y salió a la calle con paso rápido, mirando hacia otro lado y fingiendo estar muy interesado en una pared cercana para que nadie lo asociara con los dos locos que estaban destrozando el mobiliario. Se detuvo un momento junto a un puente de madera y apoyó las manos en la baranda. El roce de la madera vieja le hizo notar que todavía tenía restos de tinta en los dedos por los documentos que había estado firmando esa mañana. Era un detalle pequeño, pero le recordó lo lejos que estaba de ser el simple campesino que alguna vez fue. Debajo del puente, un par de mujeres trabajaban con sus redes de pesca en un bote pequeño. Se reían por algo que él no alcanzaba a escuchar, compartiendo una complicidad sencilla y cotidiana, Hijikata solo se limitaba a mirar, dejando escapar un suspiro de cansancio. Al levantar la vista, el resplandor del atardecer lo obligó a entrecerrar los ojos. En el otro extremo del puente, una silueta se recortaba contra la luz naranja del cielo. Por instinto, enderezó la espalda y ajustó el peso de su katana en la cadera. Su mano derecha bajó unos centímetros, situándose cerca de la empuñadura por pura costumbre.  ❛ ¿Quién eres? ❜
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  • *A veces las grietas interdimensionales se esconden incluso en interiores y lugares muy rebuscados, por lo que tengo que indagar hasta el último rincón inclusive en estas profundas ruinas, y mientras me adentraba a las destruidas salas abandonadas de estas construcciones noté que el lector/a me iba siguiendo.*

    "¿Hmmm? ¿Qué haces aquí?..."
    *A veces las grietas interdimensionales se esconden incluso en interiores y lugares muy rebuscados, por lo que tengo que indagar hasta el último rincón inclusive en estas profundas ruinas, y mientras me adentraba a las destruidas salas abandonadas de estas construcciones noté que el lector/a me iba siguiendo.* "¿Hmmm? ¿Qué haces aquí?..."
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  • *camino lentamente hacia una pradera que suele estar cubierta de nieve. Casteo un hechizo para despejar toda la nieve en un instante. Revelando el lugar de descanso de "ellos"* En estos últimos días hablar de mi pérdida ha ayudado un poco a aclarar mi mente. Si bien nunca me perdonaré a mi mismo. Detener a Alhoon es lo mínimo que puedo hacer para que nunca más se repita esta tragedia. Estoy bien por cierto Kyrie (digo refiriendome a mi fallecida amada). Creo que estoy consiguiendo formar vínculos nuevos... Se que esto sería lo que tu querrías que haga... Créeme que me voy a esforzar por lograrlo *digo intentando reprimir mis lágrimas*
    *camino lentamente hacia una pradera que suele estar cubierta de nieve. Casteo un hechizo para despejar toda la nieve en un instante. Revelando el lugar de descanso de "ellos"* En estos últimos días hablar de mi pérdida ha ayudado un poco a aclarar mi mente. Si bien nunca me perdonaré a mi mismo. Detener a Alhoon es lo mínimo que puedo hacer para que nunca más se repita esta tragedia. Estoy bien por cierto Kyrie (digo refiriendome a mi fallecida amada). Creo que estoy consiguiendo formar vínculos nuevos... Se que esto sería lo que tu querrías que haga... Créeme que me voy a esforzar por lograrlo *digo intentando reprimir mis lágrimas*
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