୨୧⋆ moonlight .ᐟ 。˚ ⋆
⋆·˚ ༘ * sunrise 🔭
⌗♡ ✧ ‧₊˚ ✨ 𝔏 𝔲 𝔪 𝔦 𝔫 𝔢 〕-

нυмαη | нσяиу нσиєу
  • Género Femenino
  • Raza ¿Humana?
  • Fandom FC / Genshin Impact
  • Viajera
  • Soltero(a)
  • Cumpleaños 4 de abril
  • 22 Publicaciones
  • 17 Escenas
  • Se unió en agosto 2024
  • 90 Visitas perfil
Otra información
  • Tipo de personaje
    2D
  • Longitud narrativa
    Párrafo , Multi-párrafo , Novela
  • Categorías de rol
    Acción , Anime & Mangas , Aventura , Fantasía , Romance , Slice of Life , Videojuegos , NSFW (+18)
Fijado
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------> 𝐿𝓊𝓂𝒾𝓃𝑒 𝓉𝒽𝑒 𝒯𝓇𝒶𝓋𝑒𝓁𝑒𝓇 <------

| 𝑨𝒖𝒔𝒕𝒆𝒓𝒂 𝒚 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒆𝒎𝒑𝒐𝒓á𝒏𝒆𝒂, 𝒖𝒏𝒂 𝒈𝒖𝒆𝒓𝒓𝒆𝒓𝒂 𝒊𝒏𝒕𝒓é𝒑𝒊𝒅𝒂 𝒐 𝒖𝒏𝒂 𝒖𝒏𝒊𝒗𝒆𝒓𝒔𝒊𝒕𝒂𝒓𝒊𝒂 𝒂𝒗𝒆𝒏𝒕𝒖𝒓𝒆𝒓𝒂; 𝒅𝒐𝒔 é𝒑𝒐𝒄𝒂𝒔 𝒄𝒐𝒆𝒙𝒊𝒔𝒕𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒂𝒓𝒎𝒐𝒏í𝒂.|

♥ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩﮩ вαѕι¢ ιηƒσ ﮩﮩـ٨ﮩﮩـ٨ﮩ♥

╏╠══[𝍖𝍖 ❝𝐄𝐝𝐚𝐝❞ - 18 años
╏╠══[𝍖𝍖 ❝𝐄𝐬𝐭𝐚𝐭𝐮𝐫𝐚❞ - 1.62 Mts
╏╠══[𝍖𝍖 ❝𝐒𝐞𝐱𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝❞ - Bisexual

♥ﮩ٨ـﮩﮩ٨ـﮩﮩ єχтяα ∂αтα ﮩﮩـ٨ﮩﮩـ٨ﮩ♥

*⁠・↝𝑺𝒆𝒎𝒊 𝒄𝒂𝒏𝒐𝒏 / 𝑶𝑪
*⁠・↝𝑵𝒔𝒇𝒘/𝒔𝒇𝒘

𝐅𝐚𝐧𝐝𝐨𝐦: #GenshinImpact #FreeRol
𝐎𝐫𝐢𝐠𝐢𝐧𝐚𝐥 #Lumine

𝐛𝐲 𝐀𝐥𝐭𝐞𝐫𝐍𝐞𝐳
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    𝐿𝑎 𝑃𝑟𝑖𝑚𝑒𝑟𝑎 𝑦 𝐸𝑡𝑒𝑟𝑛𝑎 𝐿𝑙𝑎𝑚𝑎
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Ambient: https://youtu.be/reiZrOUYpjY?si=aBIYTpySt-M_Q6_g

    En el claro del bosque antiguo, donde la luz dorada se filtraba entre las hojas como un recuerdo que se niega a morir, Siegmeyer se arrodilló. Su armadura , marcada por el paso de incontables batallas, brillaba débilmente bajo el sol del atardecer. La capa roja, raída y descolorida por el tiempo, caía pesadamente sobre sus hombros. Su gran espada descansaba en su espalda, testigo silencioso de una pena que nunca sanaba.

    Habían pasado más de siglos. Y aun así, el dolor era fresco como la mañana en que la perdió. Su nombre era Liora. Su primer amor. La mujer que le enseñó que un corazón inmortal podía latir con la misma fuerza que uno mortal. La conoció cuando él aún era joven en espíritu, recién bendecido (o maldecido) con la inmortalidad. Ella era una simple sanadora de una aldea fronteriza, cabello castaño que brillaba como miel bajo el sol, ojos verdes llenos de una calidez que hacía que el mundo entero pareciera menos cruel. No era una guerrera, ni una princesa, ni una maga poderosa. Solo era ella y eso bastaba.

    Se enamoraron despacio, como crecen las flores silvestres primero como compañeros, ella curaba sus heridas después de cada batalla, riendo suavemente cuando él intentaba impresionarla con historias de dragones y ejércitos caídos. Eres un tonto Siegmeyer”, le susurraba mientras pasaba sus dedos por su rostro.

    Compartieron años que para él fueron un suspiro. Caminatas por este mismo bosque, noches bajo las estrellas donde ella apoyaba la cabeza en su pecho y soñaba en voz alta con una vida sencilla, una casa pequeña, hijos corriendo entre las flores, envejecer juntos. Siegmeyer nunca tuvo el valor de decirle que él no envejecería. Que mientras ella hablaba de canas y arrugas, él ya sabía que la vería marchitarse.

    La enfermedad llegó sin aviso. Una plaga oscura que ni sus hierbas ni sus oraciones pudieron detener. Siegmeyer lo intentó todo. Cabalgó días enteros en busca de curanderos legendarios, ofreció su propia sangre a dioses que en ese entonces creía, se arrodilló en templos olvidados rogando un milagro, pero nada funcionó.

    En sus últimos días, yacía en la cama de su humilde cabaña, frágil como una hoja seca. Tomó su mano grande y callosa entre las suyas, ya temblorosas y frías.

    —Prométeme algo. —Le dijo con voz débil pero serena—. No dejes que esto te convierta en piedra. Ama de nuevo. Ríe. Vive… por los dos. —

    El caballero que había enfrentado dragones y ejércitos sin temblar, rompió a llorar como un niño.

    —No puedo. — Susurró. — No quiero vivir sin ti. —

    Liora sonrió con esfuerzo, esa sonrisa que siempre lograba calmar sus tormentas internas.

    — Entonces vive por mí. Cada vez que protejas a alguien, cada vez que mires una flor silvestre o escuches el viento entre los árboles… que sea por mí. Yo estaré ahí, en tus recuerdos. No me dejes ir del todo. —

    Murió al amanecer, con la mano aún entrelazada con la de él. Siegmeyer se quedó allí, inmóvil, sosteniendo un cuerpo que ya no era ella. El sol salió igual que siempre, indiferente a su dolor.

    Siglos despues, cuando todo se habia tornado mas oscuro. Las lágrimas caían silenciosas bajo el yelmo. Había tenido otros compañeros desde entonces, y los había amado a cada uno. Pero ella fue la primera. Antes de marcharse, tocó con los dedos la pequeña piedra que había tallado siglos atrás junto al claro, solo un nombre y una frase sencilla.

    “Liora. Mi primer amanecer.”

    || Disculpen lo meloso. ||
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  • Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar.

    Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín.

    Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia.

    —Buenas noches.

    #FreeRol
    Una ligera nube de vapor emanó de sus labios tras un suspiro, dejando el libro sobre su pecho mientras se tomaba una pausa. Arropada por la quietud de la noche bajo el cielo estrellado y una luna brillante, Lumine reposaba la cabeza sobre una de las raíces de un gran roble en lo alto de una colina. El árbol, una figura imponente que dominaría la vista de cualquiera en la zona, le ofrecía el refugio perfecto. Y aunque quizá llamaba más la atención de lo que le gustaría, la suavidad del pasto, la brisa y el hermoso panorama resultaron demasiado tentadores como para dejarlos pasar. Tras un largo día persiguiendo jabalíes salvajes, jugando a la cazadora mientras lidiaba con un equipo incapaz de seguirle el ritmo, merecía un descanso real. Se había premiado con un generoso estofado hecho con la carne de la recompensa; el tazón vacío a su lado y la olla casi seca sobre las brasas de una fogata, daban fe del festín. Sin embargo, sus oídos captaron algo acercándose: pasos sobre la hierba subiendo la colina. Su espada reposaba a su izquierda, así que se mantuvo tranquila. Con las piernas descansando sobre la roca, observó a la figura en cuanto la tuvo a la vista, y anunció su presencia. —Buenas noches. #FreeRol
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  • La brisa agitó su cabello con suavidad al ritmo de la maleza a su alrededor. No había perdido su toque como cazadora; su espada yacía clavada a su lado sosteniendo un saco de pieles con una pequeña criatura aun viva dentro. No era habitual, pero a veces los que la contrataban deseaban acabar con ellas por cuenta propia..., algo relacionado a conservar la carne en el mejor estado posible.

    — ...

    Debía entregarla a alguien en especifico y en ese momento su cliente no estaba en su puesto. El asistente le dijo que volvería en un rato, así que se echó en la hierba justo fuera a descansar, quedándose viendo a la gente ir y venir por la calle.-
    La brisa agitó su cabello con suavidad al ritmo de la maleza a su alrededor. No había perdido su toque como cazadora; su espada yacía clavada a su lado sosteniendo un saco de pieles con una pequeña criatura aun viva dentro. No era habitual, pero a veces los que la contrataban deseaban acabar con ellas por cuenta propia..., algo relacionado a conservar la carne en el mejor estado posible. — ... Debía entregarla a alguien en especifico y en ese momento su cliente no estaba en su puesto. El asistente le dijo que volvería en un rato, así que se echó en la hierba justo fuera a descansar, quedándose viendo a la gente ir y venir por la calle.-
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  • —Esos si que fueron los seis meses mas largos de mi vida....

    -Musitó la rubia mientras alzaba los brazos y se estiraba ruidosamente bajo los inclementes rayos de sol aquella mañana en los terrenos de la catedral. La brisa a penas soplaba así que el calor era intenso; sin embargo esto no parecía molestarle en lo mas mínimo, más bien al contrario, una sensación de satisfacción la inundaba al saber que todo aquello había terminado-

    -En una de sus misiones había sido envenenada por la criatura a la que daba cacería. Lo que la mantuvo en cama por varios meses entre sudores fríos y sueños febriles. Ahora le debía un gran favor a la iglesia que la cuidó y consiguió los remedios que necesitaba.-

    -Dio un par de saltos, se inclino para alcanzar las puntas de sus pies con sus dedos, desperezó su espalda... se sentía un poco rígida, pero volvía a sentirse viva. Ahora debía volver a trabajar, nada en la vida es gratis.-
    —Esos si que fueron los seis meses mas largos de mi vida.... -Musitó la rubia mientras alzaba los brazos y se estiraba ruidosamente bajo los inclementes rayos de sol aquella mañana en los terrenos de la catedral. La brisa a penas soplaba así que el calor era intenso; sin embargo esto no parecía molestarle en lo mas mínimo, más bien al contrario, una sensación de satisfacción la inundaba al saber que todo aquello había terminado- -En una de sus misiones había sido envenenada por la criatura a la que daba cacería. Lo que la mantuvo en cama por varios meses entre sudores fríos y sueños febriles. Ahora le debía un gran favor a la iglesia que la cuidó y consiguió los remedios que necesitaba.- -Dio un par de saltos, se inclino para alcanzar las puntas de sus pies con sus dedos, desperezó su espalda... se sentía un poco rígida, pero volvía a sentirse viva. Ahora debía volver a trabajar, nada en la vida es gratis.-
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