• Una fina línea.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    [En el interior de la mansión Blutrichter]

    Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas.

    La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas.

    En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla.

    ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina.

    Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza.

    ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz.

    Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible.

    ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó.

    Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia.

    [Finalmente en el Vaticano]

    Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso.

    Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría.

    Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase.

    Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión.

    Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme.

    Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
    [En el interior de la mansión Blutrichter] Aunque rara vez se encontrase en la mansión de su familia, los pasillos ya le eran conocidos; demasiados años había pasado en este lugar, recordaba los entrenamientos como si aún estuviera pasando a través de ellos, entrenamientos tan violentos como eficaces, hechos para crear a los mejores cazadores que había, y es que de la familia Blutrichter no salían seres humanos, salían armas. La cazadora se detuvo frente a una puerta de adornos plateados, ojeando la manija se podían ver diferentes grabados del catolicismo, algo común en las pertenencias de la familia Blutrichter. Abrió la puerta y entró con paso rápido, y es que la habían llamado con prisas. En el centro de la sala había una luz, lugar donde se ubicaría la cazadora. Tratar de reconocer rostros era inútil, la oscuridad engullía a las personas que, con juicio, la observaban desde estrados posicionados para rodearla. ¿?: — Anneliese... — Dijo una voz grave, masculina. Podía reconocer esa voz, era su padre, el cabeza de la familia Blutrichter. Anneliese estaba firme, siempre lo estaba en presencia de sus superiores, pero la voz de su padre fue lo que hizo que tensara sus músculos. — Se ordenó mi presencia. — Pausó un segundo. — Anneliese se reporta, estado óptimo, lista para cumplir órdenes en nombre de los Blutrichter. — Dicho esto, una de sus rodillas besó el suelo y agachó la cabeza. ¿?: — Tenemos un nuevo destino para ti. — La voz pausó un momento antes de explicar la situación. — Se nos ha comunicado que el Vaticano requiere de nuestra ayuda, y como entenderás, debemos responder a este llamado. — La voz finalmente paró, permitiendo así a la cazadora alzar la voz. Anneliese alzó la cabeza lentamente antes de hablar. — ¿Bajo qué condiciones deberé operar? — Como era costumbre en ella, solicitaba toda la información disponible. ¿?: — Lo usual, pero esta vez se te asignará un compañero, desconocemos quién será, pero no dudamos que el Vaticano hará una buena elección. — Otra pausa. — En esta ocasión, serás portavoz de la familia, confío en que no fallarás. — Tras esto, el silencio reinó durante unos 15 segundos. — Retírate. — Finalizó. Sin esperar ni un segundo, la cazadora se retiró del lugar... Era momento de preparar el viaje, no fallaría a su familia. [Finalmente en el Vaticano] Los pasillos eran más angostos de lo que creía, llevaba rato siguiendo a alguien que, supuestamente, fue asignado para guiarla dentro del lugar. Sus ojos recorrían la figura del hombre tras cada paso, parecían haberse alejado bastante de cualquier oído curioso. Aunque había trabajado en misiones para el Vaticano varias veces, era la primera vez que se solicitaba su presencia directa a la hora de concretar la misión, era una experiencia nueva, pero no por ello estaba nerviosa, al contrario, tenía plena confianza en sus capacidades... Pero no sabía si podría decir lo mismo del compañero que se le asignaría. Tras otros 10 minutos de camino, llegaron a una puerta, grande, imponente "¿Por qué las proporciones eran tan exageradas en estos lugares?" Pensó, pero rápidamente empujó ese pensamiento a un lado cuando el hombre abrió la puerta, haciéndole señas para que entrase. Al entrar, el ambiente cambió por completo, los pasillos angostos se habían convertido en una gran sala con ornamentos que dejaban clara la riqueza que poseía el Vaticano, estaba claro que querían demostrar la grandeza del lugar, pero pese a lo que la cazadora pudiese pensar, esto sería una reunión. Frente a ella, en el centro de la sala se encontraban 5 hombres, todos la observaban con los mismos ojos vacíos, no sabía si la estaban juzgando o probando, pero sin perder el tiempo se colocó frente a ellos y alzó la voz. — Representando a la familia Blutrichter, Anneliese Blutrichter Eisenmark. — Habló alto y claro con voz firme. Los hombres se observaron entre si durante unos segundos, parece que estaban esperando a algo pero ¿A qué? Fue en ese momento que, desde la puerta de la que ella vino, se comenzaron a escuchar unos pasos aproximándose.
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    Tranquilidad. Eso es lo que siempre he buscado. De estar generalmente ocupado a poder tener de vez en cuando algún día libre, paseando por unos hermosos valles que comienzan a estar ligeramente nevados.
    No es algo frecuentado. De hecho se observa como un paraje virgen: tras una buena subida, esta se trata de una nava a mitad de subida bastante extensa donde además hay un gran lago. Solamente hay algunas huellas de animales, la población queda bastante lejos, hace tres horas que no veo a nadie y es lo que comenzará a ser un hermoso ocaso.
    Sin embargo, parece que no estoy solo. Si bien mis poderes evito usarlos, la cognición pasiva siempre mantiene mi cabeza ocupada percibiendo casi cada cosa en mi entorno. Y algo más está en alguna dirección cerca de mi. Esperaré a que se acerque, o se descubra. Quizás me esté siguiendo por algo, espere asaltarme...
    Tranquilidad. Eso es lo que siempre he buscado. De estar generalmente ocupado a poder tener de vez en cuando algún día libre, paseando por unos hermosos valles que comienzan a estar ligeramente nevados. No es algo frecuentado. De hecho se observa como un paraje virgen: tras una buena subida, esta se trata de una nava a mitad de subida bastante extensa donde además hay un gran lago. Solamente hay algunas huellas de animales, la población queda bastante lejos, hace tres horas que no veo a nadie y es lo que comenzará a ser un hermoso ocaso. Sin embargo, parece que no estoy solo. Si bien mis poderes evito usarlos, la cognición pasiva siempre mantiene mi cabeza ocupada percibiendo casi cada cosa en mi entorno. Y algo más está en alguna dirección cerca de mi. Esperaré a que se acerque, o se descubra. Quizás me esté siguiendo por algo, espere asaltarme...
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  • Mi piel todavía arde En todos los lugares que has tocado tan consciente No dejas lugar para esconderte No anoche No esta vez

    Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía

    ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera? todavía me duelen los ojos Luchando persiguiendo, persiguiendo luces mientras se forman siluetas detrás de mí
    Déjalos ir.

    Esta vez esperando un cambio No puedo luchar contra estas cadenas de todos los días. sangro para evitar el dolor Cada día me desvanezco más

    Desvanecerse un poco más Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera?
    Mi piel todavía arde En todos los lugares que has tocado tan consciente No dejas lugar para esconderte No anoche No esta vez Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera? todavía me duelen los ojos Luchando persiguiendo, persiguiendo luces mientras se forman siluetas detrás de mí Déjalos ir. Esta vez esperando un cambio No puedo luchar contra estas cadenas de todos los días. sangro para evitar el dolor Cada día me desvanezco más Desvanecerse un poco más Cierro los ojos para que el mundo no pueda verme. Y dibujar la silueta de una bailarina en mi cabeza No puedo mirar a través de tus ojos Pero mi mente traiciona la mía ¿Debería morir de hambre sin marcar? ¿O confesar mi ceguera?
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  • — Alguien me dijo que hay ocasiones en las que su única motivación del día es el café, y que mientras lo bebe, va surgiendo otra cosa que también lo motiva. Así que aquí estamos, siguiendo su consejo. (Mis excusas para beber más y más café)
    — Alguien me dijo que hay ocasiones en las que su única motivación del día es el café, y que mientras lo bebe, va surgiendo otra cosa que también lo motiva. Así que aquí estamos, siguiendo su consejo. (Mis excusas para beber más y más café) ☕
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  • —Otro día desperdiciado, caminando sin rumbo, siguiendo voces que ya no sé si son reales o están sólo en mi mente. Otro día haciendo lo único que puedo hacer: Seguir aquí.

    Faltan 215 trazos.
    —Otro día desperdiciado, caminando sin rumbo, siguiendo voces que ya no sé si son reales o están sólo en mi mente. Otro día haciendo lo único que puedo hacer: Seguir aquí. Faltan 215 trazos.
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  • Habia pospuesto su viaje en busca de la quimera a propósito. Por que sabía que Lupercalia estaba cerca, y por supuesto; no queria dejar a Aɱιɾ Tαɾιϙ solo. No por celos, no por inseguridad, si no por que genuinamente le apetecia pasar aquella fecha con él

    —¿Que me dices? ¿Te vienes conmigo al bosque?—le preguntó guiñándole un ojo, siguiendo la costumbre de la celebración, aunque claro estaba, que acabarían haciendo la suya propia. Pues realmente Antínoo nunca fue demasiado de seguir tradiciones, al ser solo medio humano y en ocasiones ir más a lo suyo, nunca mostró interés alguno en eso.

    Pero, los corazones cambian, y ahora el suyo estaba en manos de un pequeño lobo, para el que si eran importantes aquellas pequeñeces. Por lo tanto, ahora tambien lo serían para él, más que dispuesto a dejarse guiar por el menor, solo esperaba que este le tuviera paciencia, pues el hibrido era consciente de lo terco que era algunas veces.
    Habia pospuesto su viaje en busca de la quimera a propósito. Por que sabía que Lupercalia estaba cerca, y por supuesto; no queria dejar a [Litt1ewo1f] solo. No por celos, no por inseguridad, si no por que genuinamente le apetecia pasar aquella fecha con él —¿Que me dices? ¿Te vienes conmigo al bosque?—le preguntó guiñándole un ojo, siguiendo la costumbre de la celebración, aunque claro estaba, que acabarían haciendo la suya propia. Pues realmente Antínoo nunca fue demasiado de seguir tradiciones, al ser solo medio humano y en ocasiones ir más a lo suyo, nunca mostró interés alguno en eso. Pero, los corazones cambian, y ahora el suyo estaba en manos de un pequeño lobo, para el que si eran importantes aquellas pequeñeces. Por lo tanto, ahora tambien lo serían para él, más que dispuesto a dejarse guiar por el menor, solo esperaba que este le tuviera paciencia, pues el hibrido era consciente de lo terco que era algunas veces.
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  • -La lluvia caía sin tregua, golpeando el suelo de piedra con un ritmo constante, casi ceremonial. Cada gota resbalaba por el filo de Yamato, siguiendo la línea perfecta del acero como si lo venerara. Vergil permanecía en silencio en medio del claro, el abrigo oscuro empapado, el cabello plateado pegado a su rostro sin que ello pareciera importarle.
    Un movimiento.La katana se desenvainó en un destello azul.
    Un corte limpio atravesó el aire, tan preciso que la lluvia misma pareció dividirse ante él. Vergil avanzó un paso, luego otro, ejecutando una secuencia impecable de ataques: rápidos, controlados, sin desperdiciar energía. Cada golpe era una afirmación de dominio, no de furia.Su respiración era calma, medida… muy distinta al conflicto que se agitaba en su interior.-

    El poder no se concede

    —murmuró finalmente, con voz baja pero firme, mientras Yamato regresaba a su funda—.

    Se forja.

    -Alzó la mirada, como si sintiera una presencia más allá de la cortina de lluvia. Sus ojos azules, fríos y atentos, se clavaron en la oscuridad.-

    Si has venido a observar…

    —dijo sin volverse—.

    No interfieras.

    -La lluvia continuó cayendo.
    Y Vergil volvió a adoptar su postura, listo para el siguiente movimiento… o para lo que sea que el destino decidiera poner frente a él.-
    -La lluvia caía sin tregua, golpeando el suelo de piedra con un ritmo constante, casi ceremonial. Cada gota resbalaba por el filo de Yamato, siguiendo la línea perfecta del acero como si lo venerara. Vergil permanecía en silencio en medio del claro, el abrigo oscuro empapado, el cabello plateado pegado a su rostro sin que ello pareciera importarle. Un movimiento.La katana se desenvainó en un destello azul. Un corte limpio atravesó el aire, tan preciso que la lluvia misma pareció dividirse ante él. Vergil avanzó un paso, luego otro, ejecutando una secuencia impecable de ataques: rápidos, controlados, sin desperdiciar energía. Cada golpe era una afirmación de dominio, no de furia.Su respiración era calma, medida… muy distinta al conflicto que se agitaba en su interior.- El poder no se concede —murmuró finalmente, con voz baja pero firme, mientras Yamato regresaba a su funda—. Se forja. -Alzó la mirada, como si sintiera una presencia más allá de la cortina de lluvia. Sus ojos azules, fríos y atentos, se clavaron en la oscuridad.- Si has venido a observar… —dijo sin volverse—. No interfieras. -La lluvia continuó cayendo. Y Vergil volvió a adoptar su postura, listo para el siguiente movimiento… o para lo que sea que el destino decidiera poner frente a él.-
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  • No fue mi idea.

    Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio.

    Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios.

    Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere.

    No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
    No fue mi idea. Adrián insistió desde temprano, dijo que no buscaba nada elaborado, que bastaba con “resaltar lo que ya está”. Detesto cuando habla así, eh sobrevivido siglos sin necesitar adornos, aun así, cedí, quizá por curiosidad, quizá por cansancio. Puso algo sutil apenas sombra para profundizar la mirada, siempre dice eso, un poco de color en los labios. Luego salimos sin más explicación, el aire era denso, nublado. Yo estaba distraída, siguiendo mis propios pensamientos, cuando escuché el clic, ni advertencia ni permiso, giré el rostro demasiado tarde. Mi hermano ya tenía la cámara baja y esa expresión satisfecha cuando consigue lo que quiere. No me enojé, solo fue lo extraño. Tal vez porque entendí que no buscaba una imagen perfecta.
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  • —Soy un lobo solitario porque cuando confie en los demas me hicieron entender que vivimos en una sociedad... AUUUUUU ai- no se si era así la frase.. carajo-

    *Giko tratando de ser edgy y emo pero solo consiguiendo dar pena agena como estuvo haciendo estos días, ojala se le pase pronto está etapa cringe*
    —Soy un lobo solitario porque cuando confie en los demas me hicieron entender que vivimos en una sociedad... AUUUUUU 🦇 ai- no se si era así la frase.. carajo- *Giko tratando de ser edgy y emo pero solo consiguiendo dar pena agena como estuvo haciendo estos días, ojala se le pase pronto está etapa cringe*
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  • *chibi salía corriendo de un arbusto con un huevo en sus manitas, mientras corre gritaba y lloraba ya que un ganso lo estaba persiguiendo * ToT
    *chibi salía corriendo de un arbusto con un huevo en sus manitas, mientras corre gritaba y lloraba ya que un ganso lo estaba persiguiendo * ToT
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