-- me siento en mi escritorio mientras comienzo a escribir, en mi máquina de escribir; llenando la habitación con el sonido de las teclas siendo presionadas por mis patitas --
*Tac Tac*
"La vida de un crítico, es difícil, tener que pasar semanas investigando, preparándose, anotar apuntes, nutrirse del tema; no solo hablando en materia de la investigación requerida, sino, también el realizar la actividad, buscar los matices, las ideas que formaron el inicio de aquello a criticar y las vertientes que se generaron, en algunas veces, resultado también de la propia crítica hacia la versión más primitiva del tema..."
*Tac Tac*
"Me hace recordar, el inicio del crítico en sí, en el tiempo en que la critica tenía que venir ligada de la adulación, no porque los críticos de antes hayan sido unos románticos empedernidos, sino porque los criticables de antes podían arrancar tu cabeza en respuesta a una "ofensa". En ese sentido... ¡Si que eran unos románticos a la idea de seguir vivos!..."
*Tac Tac*
"Por eso, con la idea de aquellos valientes que me precedieron, vengo yo aquí ante ustedes, mis compañeros felinos, hijos de otra gata. A traer una crítica qué no está lejos, de ser controversial como en aquellos lejanos tiempos, vengo hacia ustedes, y hacia las "personas" que leen esto y no compartimos especie, a qué reflexionemos sobre mí argumento, y el como este puede abrirnos nuevos horizontes, heme aquí, mi argumento:..."
*Tac Tac*
-- nerviosamente acomodo mis lentes, tomo un suspiro y me dispongo a seguir escribiendo --
"Ante mi corta/larga vida, he llegado a muchas conclusiones, los gatos somos mejores en todo, pero vivimos en un estigma impuesto por aquellos que intentan comprendernos. Es así, que rompo el paradigma, y con toda la vehemencia de mi "yo" declaró: ¡El pollo es mejor que el pescado!, ¡He dicho!"
*Tac*
-- termino de escribir, firmo mi patita en la esquina de la hoja y la dejo, para el que quiera perder su tiempo leyendo este texto por completo, con cariño: Yo --
"Miau ♥️"
-- me siento en mi escritorio mientras comienzo a escribir, en mi máquina de escribir; llenando la habitación con el sonido de las teclas siendo presionadas por mis patitas --
*Tac Tac*
"La vida de un crítico, es difícil, tener que pasar semanas investigando, preparándose, anotar apuntes, nutrirse del tema; no solo hablando en materia de la investigación requerida, sino, también el realizar la actividad, buscar los matices, las ideas que formaron el inicio de aquello a criticar y las vertientes que se generaron, en algunas veces, resultado también de la propia crítica hacia la versión más primitiva del tema..."
*Tac Tac*
"Me hace recordar, el inicio del crítico en sí, en el tiempo en que la critica tenía que venir ligada de la adulación, no porque los críticos de antes hayan sido unos románticos empedernidos, sino porque los criticables de antes podían arrancar tu cabeza en respuesta a una "ofensa". En ese sentido... ¡Si que eran unos románticos a la idea de seguir vivos!..."
*Tac Tac*
"Por eso, con la idea de aquellos valientes que me precedieron, vengo yo aquí ante ustedes, mis compañeros felinos, hijos de otra gata. A traer una crítica qué no está lejos, de ser controversial como en aquellos lejanos tiempos, vengo hacia ustedes, y hacia las "personas" que leen esto y no compartimos especie, a qué reflexionemos sobre mí argumento, y el como este puede abrirnos nuevos horizontes, heme aquí, mi argumento:..."
*Tac Tac*
-- nerviosamente acomodo mis lentes, tomo un suspiro y me dispongo a seguir escribiendo --
"Ante mi corta/larga vida, he llegado a muchas conclusiones, los gatos somos mejores en todo, pero vivimos en un estigma impuesto por aquellos que intentan comprendernos. Es así, que rompo el paradigma, y con toda la vehemencia de mi "yo" declaró: ¡El pollo es mejor que el pescado!, ¡He dicho!"
*Tac*
-- termino de escribir, firmo mi patita en la esquina de la hoja y la dejo, para el que quiera perder su tiempo leyendo este texto por completo, con cariño: Yo --
"Miau ♥️"