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    Irura x Chloe

    ¡Ya dense un beso!
    Pongan más GL - grito de fan -
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  • Hoy tenía que presentarme a la universidad para entregarle mi proyecto final al profesor, ya solo me quedaría hacer el último examen y finalmente seré libre.
    Seguramente Robert Crawford ya habrá terminado la prueba que tenía hoy, la cuál decidiría si esta dentro del equipo de los SWAT
    Hoy tenía que presentarme a la universidad para entregarle mi proyecto final al profesor, ya solo me quedaría hacer el último examen y finalmente seré libre. Seguramente [Crawf1rd] ya habrá terminado la prueba que tenía hoy, la cuál decidiría si esta dentro del equipo de los SWAT
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  • — Auch....

    Aun le dolía la cabeza luego de dejar que usarán a Chroma como una bala de un cañón para tener un abordaje exitoso contra la galera enemiga, atravesando el vacío del espacio, la gruesa capa de metal y aterrizar con una ira incontenible por ser usado de esa manera, dejando ningún sobreviviente en el interior de la nave, excepto maquinistas y los no armados.
    — Auch.... Aun le dolía la cabeza luego de dejar que usarán a Chroma como una bala de un cañón para tener un abordaje exitoso contra la galera enemiga, atravesando el vacío del espacio, la gruesa capa de metal y aterrizar con una ira incontenible por ser usado de esa manera, dejando ningún sobreviviente en el interior de la nave, excepto maquinistas y los no armados.
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    Akane llevaba semanas sintiéndose agotada. Dormía, pero nunca descansaba realmente. El cansancio seguía acumulándose dentro de ella hasta que una noche apenas logró llegar a su habitación antes de caer sobre la cama todavía vestida. Pensó que cerraría los ojos solo un momento.

    Cuando despertó, la habitación estaba oscura. Se incorporó lentamente sintiendo el cuerpo extraño. La ropa le quedaba floja. Confundida, miró sus manos cubiertas por las mangas del vestido y una sensación incómoda le recorrió el pecho.

    Era más pequeña, Akane se levantó rápido y caminó hasta el espejo. El vestido rojo colgaba sobre su cuerpo como si perteneciera a alguien más. Pero al ver su reflejo, se quedó inmóvil.

    Su estatura había desaparecido, ya no superaba los 2 metros. La figura alta y elegante de su forma Elunia ya no estaba. Frente al espejo había una versión más humana y joven de sí misma. Entonces vio lo peor, su cabello era negro.

    Akane levantó lentamente una mano hacia su cabeza mientras observaba el reflejo en silencio. El plateado había desaparecido por completo, como si nunca hubiera existido. Durante siglos aquella apariencia había sido parte de ella, la prueba de la vida que vivió bajo el cielo de dos lunas.

    Y ahora estaba desapareciendo, Akane bajó lentamente la mirada mientras apretaba la tela sobrante del vestido entre sus dedos. Por primera vez sintió miedo de verdad. No porque hubiera perdido poder, sino porque comenzaba a sentir que el otro mundo también la estaba olvidando.
    Akane llevaba semanas sintiéndose agotada. Dormía, pero nunca descansaba realmente. El cansancio seguía acumulándose dentro de ella hasta que una noche apenas logró llegar a su habitación antes de caer sobre la cama todavía vestida. Pensó que cerraría los ojos solo un momento. Cuando despertó, la habitación estaba oscura. Se incorporó lentamente sintiendo el cuerpo extraño. La ropa le quedaba floja. Confundida, miró sus manos cubiertas por las mangas del vestido y una sensación incómoda le recorrió el pecho. Era más pequeña, Akane se levantó rápido y caminó hasta el espejo. El vestido rojo colgaba sobre su cuerpo como si perteneciera a alguien más. Pero al ver su reflejo, se quedó inmóvil. Su estatura había desaparecido, ya no superaba los 2 metros. La figura alta y elegante de su forma Elunia ya no estaba. Frente al espejo había una versión más humana y joven de sí misma. Entonces vio lo peor, su cabello era negro. Akane levantó lentamente una mano hacia su cabeza mientras observaba el reflejo en silencio. El plateado había desaparecido por completo, como si nunca hubiera existido. Durante siglos aquella apariencia había sido parte de ella, la prueba de la vida que vivió bajo el cielo de dos lunas. Y ahora estaba desapareciendo, Akane bajó lentamente la mirada mientras apretaba la tela sobrante del vestido entre sus dedos. Por primera vez sintió miedo de verdad. No porque hubiera perdido poder, sino porque comenzaba a sentir que el otro mundo también la estaba olvidando.
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  • ** Un dia normal, en la agencia de cazarrecompensas con Jack. **

    **- Bien Jack, vamos a grabar tu slogan como parte del gremio. Cuando estés listo, la dices al micrófono.

    ── ¡¡¡El que se viene más rápido se viene más veces!!!

    **- OYE PERO NO LO DIGAS ASÍ -

    ── ¡¡El que dispara más rápido, dispara más veces!!

    **- . . . . ¿por qué todo lo que dices suena mal? -

    ── ¡El que pone a prueba mi rapidez recibe dos cargas, una por reto y otra por gusto!

    **-...dejemos ese slogan, ya vete . -
    ** Un dia normal, en la agencia de cazarrecompensas con Jack. ** **- Bien Jack, vamos a grabar tu slogan como parte del gremio. Cuando estés listo, la dices al micrófono. ── ¡¡¡El que se viene más rápido se viene más veces!!! **- OYE PERO NO LO DIGAS ASÍ - ── ¡¡El que dispara más rápido, dispara más veces!! **- . . . . ¿por qué todo lo que dices suena mal? - ── ¡El que pone a prueba mi rapidez recibe dos cargas, una por reto y otra por gusto! **-...dejemos ese slogan, ya vete . -
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  • El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio.

    En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado.

    Qué poco entendían.

    La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada.

    Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso.

    Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
    El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio. En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado. Qué poco entendían. La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada. Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso. Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
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  • —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!.

    *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente*

    "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family".


    —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!.

    De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste
    "La Rosa Violeta Celestial".
    En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol.
    —¡Un muy feliz día de las madres a todas las madres del mundo!. *Entrega una tarjeta junto con unas flores y oso de peluche y una caja de chocolates de cereales y dulces naturales hechos por ella misma, que tenía forma de corazón, el escenario se veía muy lindo bien adornado con globos alusivos al día de la madre y en el fondo de tan bonita celebración había una gran pancarta que decía lo siguiente* "Because there's only one mother, thank you for existing and giving us life, for being true warriors in this world, and for always taking care of us and protecting us. Happy Mother's Day!" Happy Mother's Day to all the mothers of the world, with love from your family. Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, to my beloved Ficrol family". —¡Espero que en verdad os sea de agrado estas ofrendas con cariño, amor y aprecio para todas las madres del mundo!. De vuestra amiga y Hermana Lady Céleste "La Rosa Violeta Celestial". En nombre de mi amada familia Souvenir Ma Famille Le Jardin Des Meilleurs Amis, para mi querida y maravillosa familia FicRol. :STK-11: :STK-11: :STK-45: :STK-47: :STK-64: :STK-69: :STK-84: :STK-75:
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    *La gente entra y que se sienta,
    el técnico con prisas que enchufa,
    yo con el micro haciendo pruebas*

    SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!?

    Ejem!...

    Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a Vharkhul Braknak.

    Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro.

    No lo hago porque el rol fuese malo.
    No lo hago porque haya pasado nada turbio.
    Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable.

    De hecho, ocurre todo lo contrario.

    Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje.

    -Elevo la voz épicamente.-

    PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas.
    Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende.
    Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer.

    Khkhehe...

    -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.-

    Ñheñm...

    Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas.

    Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente.

    Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero.

    No voy a permitir que se ataque a nadie por esto.

    El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían.
    Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio.

    Algunas historias no terminan porque estén rotas.

    Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas.

    -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:-

    Fu*k it.
    *La gente entra y que se sienta, el técnico con prisas que enchufa, yo con el micro haciendo pruebas* SE ESCUCHA O NO SE ESCUCHA!? Ejem!... Hoy voy a borrar una parte importante del rol que he estado construyendo estos días junto a [lunar_turquoise_elephant_284]. Y antes de que empiecen los rumores, las interpretaciones raras o las ganas de señalar a alguien, quiero dejar algo muy claro. No lo hago porque el rol fuese malo. No lo hago porque haya pasado nada turbio. Y muchísimo menos porque la persona detrás de Vharkhul sea alguien desagradable. De hecho, ocurre todo lo contrario. Detrás del ogro que tantos juzgan por lo que escribe, existe una persona increíblemente amable, creativa y respetuosa. Alguien con quien fue muy fácil construir escenas, emociones y conflicto narrativo. Y creo que incluso eso quedó reflejado dentro del propio personaje. -Elevo la voz épicamente.- PORQUE hasta a las criaturas hechas para destruir se les pueden romper los esquemas. Incluso un monstruo puede empezar a sentir algo que no entiende. Incluso el Caos puede terminar enseñando humanidad sin querer. Khkhehe... -Pierdo un instante la concentración y tengo que retomar el texto con la mirada.- Ñheñm... Pero a veces amar a alguien también significa aceptar aquello que le duele, aunque tú no lo compartas. Y aunque nadie me haya obligado directamente a escoger, hay silencios, incomodidades y emociones que terminan convirtiéndose en una decisión igualmente. Así que prefiero cerrar esto aquí antes de que termine convirtiéndose en algo amargo para alguien a quien quiero. No voy a permitir que se ataque a nadie por esto. El rol fue precioso mientras existió de formas que muchas personas no entenderían. Y precisamente por eso merece desaparecer sin odio. Algunas historias no terminan porque estén rotas. Terminan porque alguien decidió proteger algo más importante que ellas. -Arranco el micro del atril y lo dejo caer mientras muestro a todos mi dedito favorito, el del medio, que acaba directamente metido en mi boca y sale lleno de babitas mientras pronuncio un buen:- Fu*k it.
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  • Somewhere in the gloom
    Far away from home
    There's a sacred room
    Where dreams are coming true.
    Somewhere in the gloom Far away from home There's a sacred room Where dreams are coming true.
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  • ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗.

    La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro.

    El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato.
    —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes.
    El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar.
    Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión.

    Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso.
    Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo.
    —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia.
    El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco.

    —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos.
    —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso.
    Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie.
    Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso.

    Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar.
    Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar.

    Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo.
    Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido.

    Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
    ༒ 𝕬𝖌𝖔𝖓𝖞 𝖎𝖓 𝕽𝖊𝖉 𝕸𝖎𝖓𝖔𝖗. La noche había vaciado las callejuelas de toda alma. Solo permanecía encendida la luz vieja y mortecina que colgaba frente a la taberna, balanceándose apenas con el viento y sobre el empedrado húmedo avanzó una figura cubierta de negro. El rechinar de la puerta y el lamento de la madera hicieron volver varios rostros hacia la entrada. Algunos la reconocieron de inmediato. —La Santa de los Venenos... — murmuró alguien entre dientes. El apodo cayó sobre Odette como saliva escupida al rostro. No es quien era ella. No era una santa y no era alguien que disfrutaba de envenenar. Odette Hemlock no era más que una herborista errante que conocía el lenguaje de las raíces, el aroma de las flores nocturnas y la frágil misericordia de la muerte. Había calmado agonías, sostenido cuerpos consumidos por la fiebre y ofrecido paz allí donde la medicina ya no alcanzaba. Que redujeran todo aquello a un vulgar sobrenombre le producía una silenciosa repulsión. Sin responder a las miradas, caminó entre las mesas, las conversaciones murieron a su paso. Al llegar a la barra dejó un par de monedas de cobre sobre la madera desgastada. El tabernero la observó con el ceño endurecido, sosteniendo una expresión demasiado firme para no delatar nerviosismo. —Solo necesito un poco de vino, caballero.— La voz de Odette descendió suave, somnolienta, como el perfume de las belladonas abiertas bajo la lluvia. El hombre apartó la mirada apenas un instante, como si despertara de un pensamiento extraño, y tomó uno de los tarros. Sirvió el vino desde un barril cercano y dejó el recipiente frente a ella con un golpe seco. —Aquí tiene, señora.— Odette no se inmutó ante el estruendo. Sentada sobre uno de los bancos, sostuvo el tarro entre sus dedos delgados, manchados por savia y pétalos. —Gracias.— Bebió despacio mientras sentía el peso de las miradas clavadas sobre su espalda. En algún rincón, un borracho murmuró una plegaria. Otro evitó siquiera levantar los ojos del vaso. Cuando terminó el último trago, acomodó nuevamente el bolso de cuero y se puso de pie. Cruzó la taberna envuelta en silencio y desapareció tras la puerta igual que había llegado: Sin ruido, sin despedidas. Parecía un ánima de paso. Durante unos breves segundos nadie habló. Luego las risas ebrias regresaron, ásperas y escandalosas, llenando otra vez el lugar. Odette abandonó la ciudad antes del amanecer y siguió el camino que sus pies quisieron tomar. Después de unos días, nadie volvió a verla. Ni siquiera la familia más pobre del pueblo. Aquellos cuyos hijos gemelos habían sido aquejados por la fiebre escarlata. Los mismos a quienes Odette ayudó a cambio de apenas dos monedas de cobre y un pedazo de pan endurecido. Y así, nadie la vio marcharse de la ciudad; simplemente dejó de estar allí...
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