Llevo veinte minutos observando en completo silencio la pared de color marfil, anoche trasnoche el calor no me dejaba pegar ojo por lo que nade un par de largos en la piscina del jardín trasero.
En el mundo mágico no existen los ventiladores ni tampoco los aires acondicionados, aunque los brujos tenemos la oportunidad cuando deseamos usamos nuestro trasladador.
Hasta hace dos días estado en una isla preciosa al sur de Noruega y la temperatura era la ideal para mí.
Si he regresado es por mi trabajó, todavía no han comenzado las vacaciones y ahora se viene el último empujón
Llevo veinte minutos observando en completo silencio la pared de color marfil, anoche trasnoche el calor no me dejaba pegar ojo por lo que nade un par de largos en la piscina del jardín trasero.
En el mundo mágico no existen los ventiladores ni tampoco los aires acondicionados, aunque los brujos tenemos la oportunidad cuando deseamos usamos nuestro trasladador.
Hasta hace dos días estado en una isla preciosa al sur de Noruega y la temperatura era la ideal para mí.
Si he regresado es por mi trabajó, todavía no han comenzado las vacaciones y ahora se viene el último empujón