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    ╔══════════════════════════════════════════╗
    ISTHARLUST HSS
    ╚══════════════════════════════════════════╝
    Neon Nights · Forbidden Desire

    IDENTIDAD DE LA REVISTA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Nombre: ISTHARLUST HSS
    Categoría: Glamour nocturno · Fantasía urbana · Romance élite
    Edición: Especial Vegas Neon
    Tono: Sensual, provocador, elegante
    Energía: Deseo, poder y libertad

    ISTHARLUST HSS explora el lado más atrevido del universo Ishtar:
    el deseo que no se esconde,
    la fantasía que camina entre humanos
    y el amor que desafía reglas.

    PROTAGONISTAS DE PORTADA

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    La Déesse Infernal

    Icono del deseo · Reina de la noche

    Piel azulada, cuernos de poder
    Alas demoníacas como símbolo de libertad
    Traje púrpura con detalles dorados
    Mirada que promete pecado y protección

    Presencia:
    No pertenece al mundo humano…
    pero esta noche lo reclama.

    La Musa Humana

    Deseo real · Corazón valiente

    Estilo urbano y sensual
    Fuerza, decisión y ternura
    Belleza natural sin artificios

    Presencia:
    No teme a lo prohibido.
    Camina junto al deseo sin bajar la mirada.

    CONCEPTO VISUAL

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Ubicación: Las Vegas Strip · Noche lluviosa
    Neones rosados y violetas
    Multitud, cámaras, miradas curiosas
    Asfalto mojado reflejando luces

    La escena representa un romance imposible hecho visible,
    una caminata donde el mundo observa…
    y ellas no se esconden.

    FILOSOFÍA ISHTAR · LUST EDITION

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━
    Ishtar demuestra que el verdadero poder
    es atreverse a sentir.

    No todo glamour es frío.
    No todo poder es silencio.
    A veces…
    el deseo camina de la mano

    ISTHARLUST HSS no provoca por escándalo.
    Provoca porque es real.

    ╔════════════════════════════╗
    ISTHARLUST HSS
    Donde el deseo brilla
    Y el amor no pide permiso
    ╚════════════════════════════╝
    ╔══════════════════════════════════════════╗ 💜✨ ISTHARLUST HSS ✨💜 ╚══════════════════════════════════════════╝ 🌃 Neon Nights · Forbidden Desire 🌃 🌌 IDENTIDAD DE LA REVISTA ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔮 Nombre: ISTHARLUST HSS 🔮 Categoría: Glamour nocturno · Fantasía urbana · Romance élite 🔮 Edición: Especial Vegas Neon 🔮 Tono: Sensual, provocador, elegante 🔮 Energía: Deseo, poder y libertad ISTHARLUST HSS explora el lado más atrevido del universo Ishtar: el deseo que no se esconde, la fantasía que camina entre humanos y el amor que desafía reglas. 👑 PROTAGONISTAS DE PORTADA ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 😈💜 La Déesse Infernal Icono del deseo · Reina de la noche 🔹 Piel azulada, cuernos de poder 🔹 Alas demoníacas como símbolo de libertad 🔹 Traje púrpura con detalles dorados 🔹 Mirada que promete pecado y protección ✨ Presencia: No pertenece al mundo humano… pero esta noche lo reclama. 🌙🔥 La Musa Humana Deseo real · Corazón valiente 🔸 Estilo urbano y sensual 🔸 Fuerza, decisión y ternura 🔸 Belleza natural sin artificios ✨ Presencia: No teme a lo prohibido. Camina junto al deseo sin bajar la mirada. 🌆 CONCEPTO VISUAL ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 📍 Ubicación: Las Vegas Strip · Noche lluviosa 💡 Neones rosados y violetas 📸 Multitud, cámaras, miradas curiosas 🌧️ Asfalto mojado reflejando luces La escena representa un romance imposible hecho visible, una caminata donde el mundo observa… y ellas no se esconden. 🖤 FILOSOFÍA ISHTAR · LUST EDITION ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Ishtar demuestra que el verdadero poder es atreverse a sentir. No todo glamour es frío. No todo poder es silencio. A veces… 💜 el deseo camina de la mano 💜 ISTHARLUST HSS no provoca por escándalo. Provoca porque es real. ╔════════════════════════════╗ 💜 ISTHARLUST HSS 💜 🌃 Donde el deseo brilla 🌃 🔥 Y el amor no pide permiso 🔥 ╚════════════════════════════╝
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    Si mandan solicitud tienen 3 dias para iniciar rol, no quiero simples adornos.
    En unos dias hare la ficha y reglas.
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  • 𝚁𝙴𝚃𝚄𝚁𝙽 𝚃𝙾 𝚃𝙷𝙴 𝙷𝚄𝙽𝚃
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    Desperto en el cuarto de motel que compartía con el mayor de sus hijos, giró la cabeza sobre la almohada y miró en dirección a la segunda cama individual; Dean dormía profundamente con una mano metida debajo de la almohada y rocando por lo bajo, pero no por aparentar un sueño profundo significaba que no iba a despertarse de golpe ante el menor ruido en la habitación por lo que tenia que ser cuidadoso. Probablemente jamás lo admitiria en voz alta, pero estaba orgulloso de los excelentes cazadores que había formado, estaba orgulloso de Dean y de Sam; a pesar de estar molesto con este último por haberse marchado del nido, estaba orgulloso de ellos por todas las criaturas que habían eliminado sin su ayuda.

    El reloj en la mesa de noche marcaba poco más de las cinco de la mañana, no era de extrañarse que despertara por si solo en ese horario. Una costumbre arraigada, forjada durante sus años en el ejército y gracias a eso no era esclavo de ningún despertador.

    Se deslizó con cuidado sobre el colchón, tratando de no provocar ningún chirrido de los resortes. Se colgó el bolso al hombro, tomo las llaves de la camioneta, dejo las del impala sobre la mesa y garabateo una nota rápida que decía: "Dean, volvere en un par de días. Encargate de la cacería programada para los próximos días, llevate el impala, nos vemos pronto". Dejo la nota sobre la mesa de noche, observo a su hijo dormir por un par de segundos y se escabullo de la habitacion sin hacer ruido.

    Una vez fuera, empujo la camioneta un par de metros para no despertar a Dean con el sonido del motor. Afortunadamente acababa de llegar un camión con una exhausto conductor con intención de pasar la noche en ese lugar y John aprovecho el sonido de ese motor para encubrir el de su camioneta.

    Encendió la radio cuando tomo el desvío hacia la carretera, envío un último mensaje tanto para Bill como para su esposa Ellen; comunicandoles que iba en camino hacia su bar; Harvelle's Roadhouse. Un refugio y punto de encuentro para cazadores, allí solían intercambiar armas, debatir sobre criaturas sobrenaturales y hasta disputarse quien o quienes se encargaban de eliminar a tal o cual bestia.

    Condujo durante tres horas, solo para encontrarse con un clima lluvioso al estacionar en la entrada del bar. Bajo de la camioneta usando su chaqueta como paraguas, en ese breve trayecto se percató de que habían algunos coches que veía por primera y asumió que habían cazadores nuevos. No estaba en desacuerdo con incluir a más mientras fuesen competentes, las nueva camadas eran hijos o incluso nietos de otros cazadores; pero al menos se contentaba en saber que solo recibiría cumplidos para sus propios hijos, no le había comentado a nadie lo de Sam y esperaba manterlo así.

    Cruzó la puertas de entrada y lo primero que vio fue a Bill regañando a su hija Jo. El hombre extendía la mano de forma impaciente, aguardando a que la rubia le entragase algo, definitivamente a su amigo le faltaba tener algo de "mano dura" y educadar mejor a su hija.

    Por curiosidad, se sentó en una banqueta de la barra para contemplar discretamente la escena. En ese momento Ellen apareció y le sirvió una botella de cerveza.

    ──Otra vez trato de cazar por su cuenta. No importa lo que su padre le diga, quiere formar parte de esto, pero aún no esta lista... No todos tenemos la suerte de tener unos muchachos tan obedientes como los tuyos, John── Le comento divertida, el experto cazador tomó el cumplido aunque no alardeo sobre ello.

    ──Mis hijos también tuvieron su etapa de rebeldía en la que se saltaban mis reglas. Lo único que necesitas para enderezarlos es ser estricto pero también se requiere mucha paciencia. ── Vio como Jo dejaba de mala gana un cuchillo sobre la mano de su padre y se marchaba por la puerta de atrás del bar, en donde tenían su hogar y John acoto algo más. ──No sean duros con ella, ya aprenderá...

    Eve Duvall
    Desperto en el cuarto de motel que compartía con el mayor de sus hijos, giró la cabeza sobre la almohada y miró en dirección a la segunda cama individual; Dean dormía profundamente con una mano metida debajo de la almohada y rocando por lo bajo, pero no por aparentar un sueño profundo significaba que no iba a despertarse de golpe ante el menor ruido en la habitación por lo que tenia que ser cuidadoso. Probablemente jamás lo admitiria en voz alta, pero estaba orgulloso de los excelentes cazadores que había formado, estaba orgulloso de Dean y de Sam; a pesar de estar molesto con este último por haberse marchado del nido, estaba orgulloso de ellos por todas las criaturas que habían eliminado sin su ayuda. El reloj en la mesa de noche marcaba poco más de las cinco de la mañana, no era de extrañarse que despertara por si solo en ese horario. Una costumbre arraigada, forjada durante sus años en el ejército y gracias a eso no era esclavo de ningún despertador. Se deslizó con cuidado sobre el colchón, tratando de no provocar ningún chirrido de los resortes. Se colgó el bolso al hombro, tomo las llaves de la camioneta, dejo las del impala sobre la mesa y garabateo una nota rápida que decía: "Dean, volvere en un par de días. Encargate de la cacería programada para los próximos días, llevate el impala, nos vemos pronto". Dejo la nota sobre la mesa de noche, observo a su hijo dormir por un par de segundos y se escabullo de la habitacion sin hacer ruido. Una vez fuera, empujo la camioneta un par de metros para no despertar a Dean con el sonido del motor. Afortunadamente acababa de llegar un camión con una exhausto conductor con intención de pasar la noche en ese lugar y John aprovecho el sonido de ese motor para encubrir el de su camioneta. Encendió la radio cuando tomo el desvío hacia la carretera, envío un último mensaje tanto para Bill como para su esposa Ellen; comunicandoles que iba en camino hacia su bar; Harvelle's Roadhouse. Un refugio y punto de encuentro para cazadores, allí solían intercambiar armas, debatir sobre criaturas sobrenaturales y hasta disputarse quien o quienes se encargaban de eliminar a tal o cual bestia. Condujo durante tres horas, solo para encontrarse con un clima lluvioso al estacionar en la entrada del bar. Bajo de la camioneta usando su chaqueta como paraguas, en ese breve trayecto se percató de que habían algunos coches que veía por primera y asumió que habían cazadores nuevos. No estaba en desacuerdo con incluir a más mientras fuesen competentes, las nueva camadas eran hijos o incluso nietos de otros cazadores; pero al menos se contentaba en saber que solo recibiría cumplidos para sus propios hijos, no le había comentado a nadie lo de Sam y esperaba manterlo así. Cruzó la puertas de entrada y lo primero que vio fue a Bill regañando a su hija Jo. El hombre extendía la mano de forma impaciente, aguardando a que la rubia le entragase algo, definitivamente a su amigo le faltaba tener algo de "mano dura" y educadar mejor a su hija. Por curiosidad, se sentó en una banqueta de la barra para contemplar discretamente la escena. En ese momento Ellen apareció y le sirvió una botella de cerveza. ──Otra vez trato de cazar por su cuenta. No importa lo que su padre le diga, quiere formar parte de esto, pero aún no esta lista... No todos tenemos la suerte de tener unos muchachos tan obedientes como los tuyos, John── Le comento divertida, el experto cazador tomó el cumplido aunque no alardeo sobre ello. ──Mis hijos también tuvieron su etapa de rebeldía en la que se saltaban mis reglas. Lo único que necesitas para enderezarlos es ser estricto pero también se requiere mucha paciencia. ── Vio como Jo dejaba de mala gana un cuchillo sobre la mano de su padre y se marchaba por la puerta de atrás del bar, en donde tenían su hogar y John acoto algo más. ──No sean duros con ella, ya aprenderá... [TREME.WITCH]
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  • ────
        Puedo salir. Puedo viajar. Puedo divertirme.
    Pero también se las nuevas reglas.
        Sí.
    ¿Alcohol? ¿drogas?
        No.
    Caricias, besos, insinuaciones.
        No.

    ¿él me lo prohibió?
        No.

    Yo he decidido jamás volverlo a hacer.
    Aún puedo gritar a la luz de la luna los versos de mis canciones favoritas.
    Aun puedo bailar y correr por las calles vacías.
    Pero sin una gota de alcohol en la sangre.
    Pero sin una pizca de estupefacientes.
         Por y para él.      La única persona que me ha amado en mi vida.     
    ────     Puedo salir. Puedo viajar. Puedo divertirme. Pero también se las nuevas reglas.     Sí. ¿Alcohol? ¿drogas?     No. Caricias, besos, insinuaciones.     No. ¿él me lo prohibió?     No. Yo he decidido jamás volverlo a hacer. Aún puedo gritar a la luz de la luna los versos de mis canciones favoritas. Aun puedo bailar y correr por las calles vacías. Pero sin una gota de alcohol en la sangre. Pero sin una pizca de estupefacientes.      Por y para él.      La única persona que me ha amado en mi vida.     
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  • — A ver, dejemos esto en claro.
    Mis armas, mis reglas. ¿Qué te sucede? ¿Desde cuándo me marcas para asegurarte de esto?... —
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  • El Eco del Frío Acero
    Fandom OC
    Categoría Original
    La oficina de Alaric Sterling era un santuario de mármol y acero pulido, un reflejo gélido de la determinación de su dueño. Los rascacielos de Seúl se extendían ante él, un lienzo de luces que no lograban calentar la frialdad que se había instalado en su pecho. Hacía unas semanas que él se había ido. Ni una nota, ni una llamada, solo el silencio ensordecedor que había dejado un vacío punzante. El CEO, el líder de la mafia, el Alfa Puro que lo tenía todo, se encontró de rodillas ante la huida de una sola persona.

    Pero Alaric Sterling no se permitía la debilidad. El dolor no era un lujo. Era un catalizador.

    Desde entonces, el trabajo se había convertido en su única amante, su única venganza. Cada negociación era más brutal, cada acuerdo más deshonesto. Su traje de tres piezas, impecable y caro, era una armadura. Su mirada, antes capaz de derretir el hielo, ahora era de acero forjado. Su aroma a sándalo y whisky se había vuelto más denso, más opresivo, anunciando su autoridad y su ira contenida.

    La voz de su asistente, una Beta eficiente y temerosa, lo sacó de sus pensamientos. "Señor Sterling, los hombres de los Kang están aquí. La reunión de las nueve."

    Alaric giró su silla de cuero negro, revelando una expresión que helaría la sangre de cualquiera. "Que pasen."

    No eran negociaciones, eran ejecuciones.

    Dos figuras entraron, hombres duros con rostros curtidos por años de servicio a los Kang, una familia rival que había osado cuestionar su autoridad en el puerto de Busan. Los Kang habían intentado desviar un envío, un cargamento de algo más que simple mercancía. Era un insulto.

    "Señor Sterling," dijo el primero, un Alfa corpulento con cicatrices, su voz forzadamente respetuosa. "Hemos venido a negociar el retraso del último cargamento."

    Alaric se puso de pie, su altura imponente empequeñeciendo a ambos. La oscuridad que lo había habitado desde el abandono se derramó en la habitación, un aura palpable de amenaza. No había necesidad de gritar. Su presencia lo decía todo.

    "¿Negociar?" La palabra salió de sus labios con la frialdad de una navaja. "Los Kang sabían las reglas. Un cargamento retrasado es un cargamento robado. Un robo es una afrenta."

    El segundo hombre, más joven y nervioso, intentó intervenir. "Hubo un malentendido, señor. Podríamos compensarle, doble, incluso el triple..."

    Alaric dio un paso al frente. Sus ojos, oscuros como el abismo, se fijaron en el Alfa corpulento. La mano de Alaric se levantó, no para golpear, sino para señalar la ventana que mostraba la ciudad.

    "¿Ven esas luces?" Su voz era un susurro mortal. "Cada una representa un dólar que he invertido, una vida que he arruinado, un obstáculo que he destruido para llegar a donde estoy."

    De repente, el Alfa corpulento cayó de rodillas, sin aliento, su rostro pálido. La presión invisible que Alaric ejercía era tan poderosa que el aire se volvió un muro. No era un ataque físico, era la manifestación pura de su dominio Alpha, intensificado por su ira.

    "Me deben. Y no me pagarán con dinero." Alaric miró al segundo hombre, que ahora temblaba incontrolablemente. "El mensaje es simple: la lealtad se paga con lealtad. La traición, con sangre."

    Los guardias de Alaric, figuras silenciosas y letales, entraron en la habitación. No hubo forcejeos, solo el sonido apagado de dos cuerpos siendo arrastrados fuera de la vista. La oficina quedó en silencio, con el aire aún cargado del aroma a miedo y la implacable presencia de Alaric.

    Volvió a su silla, el rostro inexpresivo. La ventana de su oficina reflejaba su soledad, la fría determinación de un hombre que había perdido la única calidez en su vida y ahora solo abrazaba el poder y la venganza. El eco del acero, el de las cadenas invisibles que ataban a sus enemigos, era el único sonido que podía calmar su corazón herido.
    La oficina de Alaric Sterling era un santuario de mármol y acero pulido, un reflejo gélido de la determinación de su dueño. Los rascacielos de Seúl se extendían ante él, un lienzo de luces que no lograban calentar la frialdad que se había instalado en su pecho. Hacía unas semanas que él se había ido. Ni una nota, ni una llamada, solo el silencio ensordecedor que había dejado un vacío punzante. El CEO, el líder de la mafia, el Alfa Puro que lo tenía todo, se encontró de rodillas ante la huida de una sola persona. Pero Alaric Sterling no se permitía la debilidad. El dolor no era un lujo. Era un catalizador. Desde entonces, el trabajo se había convertido en su única amante, su única venganza. Cada negociación era más brutal, cada acuerdo más deshonesto. Su traje de tres piezas, impecable y caro, era una armadura. Su mirada, antes capaz de derretir el hielo, ahora era de acero forjado. Su aroma a sándalo y whisky se había vuelto más denso, más opresivo, anunciando su autoridad y su ira contenida. La voz de su asistente, una Beta eficiente y temerosa, lo sacó de sus pensamientos. "Señor Sterling, los hombres de los Kang están aquí. La reunión de las nueve." Alaric giró su silla de cuero negro, revelando una expresión que helaría la sangre de cualquiera. "Que pasen." No eran negociaciones, eran ejecuciones. Dos figuras entraron, hombres duros con rostros curtidos por años de servicio a los Kang, una familia rival que había osado cuestionar su autoridad en el puerto de Busan. Los Kang habían intentado desviar un envío, un cargamento de algo más que simple mercancía. Era un insulto. "Señor Sterling," dijo el primero, un Alfa corpulento con cicatrices, su voz forzadamente respetuosa. "Hemos venido a negociar el retraso del último cargamento." Alaric se puso de pie, su altura imponente empequeñeciendo a ambos. La oscuridad que lo había habitado desde el abandono se derramó en la habitación, un aura palpable de amenaza. No había necesidad de gritar. Su presencia lo decía todo. "¿Negociar?" La palabra salió de sus labios con la frialdad de una navaja. "Los Kang sabían las reglas. Un cargamento retrasado es un cargamento robado. Un robo es una afrenta." El segundo hombre, más joven y nervioso, intentó intervenir. "Hubo un malentendido, señor. Podríamos compensarle, doble, incluso el triple..." Alaric dio un paso al frente. Sus ojos, oscuros como el abismo, se fijaron en el Alfa corpulento. La mano de Alaric se levantó, no para golpear, sino para señalar la ventana que mostraba la ciudad. "¿Ven esas luces?" Su voz era un susurro mortal. "Cada una representa un dólar que he invertido, una vida que he arruinado, un obstáculo que he destruido para llegar a donde estoy." De repente, el Alfa corpulento cayó de rodillas, sin aliento, su rostro pálido. La presión invisible que Alaric ejercía era tan poderosa que el aire se volvió un muro. No era un ataque físico, era la manifestación pura de su dominio Alpha, intensificado por su ira. "Me deben. Y no me pagarán con dinero." Alaric miró al segundo hombre, que ahora temblaba incontrolablemente. "El mensaje es simple: la lealtad se paga con lealtad. La traición, con sangre." Los guardias de Alaric, figuras silenciosas y letales, entraron en la habitación. No hubo forcejeos, solo el sonido apagado de dos cuerpos siendo arrastrados fuera de la vista. La oficina quedó en silencio, con el aire aún cargado del aroma a miedo y la implacable presencia de Alaric. Volvió a su silla, el rostro inexpresivo. La ventana de su oficina reflejaba su soledad, la fría determinación de un hombre que había perdido la única calidez en su vida y ahora solo abrazaba el poder y la venganza. El eco del acero, el de las cadenas invisibles que ataban a sus enemigos, era el único sonido que podía calmar su corazón herido.
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  • ⠀⠀⠀⠀Todo era absurdamente normal. Tan normal que parecía ofensivo. Kazuha estaba de pie en una cocina soleada, bañada por una luz demasiado dorada para ser real, con un olor a café y galletas de mantequilla recién horneadas que lo impregnaba todo. Era un lugar completamente desconocido para ella, pero demasiado familiar para su anfitrión. Y ella lo sabía, podía sentir el dulce aroma de una infancia que no le pertenecía.

    —Hmmm, vamos, sé que estás aquí, escondiéndote ~... —murmuró para si, mientras daba pasos lentos, cautelosos.

    Se supone que aquel lugar debería ser un lugar seguro. Extendió una mano, y una sensación de dolor leve le recorrió el brazo. Conceder tantos deseos seguidos los últimos días la había dejado débil, vaciada, como una batería gastada. Su magia respondía con lentitud, con un zumbido débil y doloroso. Necesitaba ese cristal de Luminara. Necesitaba ese recuerdo.

    Con un suspiro de esfuerzo, concentró un hilo de energía caótica en la yema de su dedo. El efecto fue inmediato. La luz solar perfecta se volvió más amarilla, luego verde, hasta teeminar convirtiéndose en un rojo enfermizo. El olor a café se volvió agrio, algo más similar al olor del vinagre.

    —Eso es. Así me gusta ~ —respiró, y una gota de sudor frío recorrió su sien.

    El sueño, herido, se defendió. Las paredes de la cocina se inclinaron hacía dentro, como si pidieran caerse en cualquier momento. Los muebles se alargaron, las sombras se retorcían. El chillido de una tetera surgió de ninguna parte, aumentando hasta convertirse en un grito desgarrador.

    El sueño se había convertido en pesadilla. Y en el corazón de toda pesadilla, late el recuerdo que la alimenta.

    Sonrió y siguió el sonido, esquivando las manos que emergían de la nevera y pisando el suelo que ahora se sentía blando, como gelatina. Finalmente lo vio, una puerta de armario bajo el fregadero, de la cual salió un brillo tenue.

    Al abrir la puerta, no había oscuridad. Había un instante congelado: un niño escondido, mirando a través de una rendija, presenciando algo que un niño nunca debería ver. El Recuerdo. Flotaba allí, un núcleo de dolor puro y brillante.

    —Mio —susurró, con una mezcla de triunfo y agotamiento.

    Sacó un cristal de Luminara en bruto de un bolsillo de su pantalón. Con una última y dolorosa descarga de voluntad, guió el recuerdo hacia el cristal. La escena congelada se comprimió, destellando una vez con una luz cegadora que quedó sellada dentro de la gema, que ahora titilaba con una luz carmesí profunda y cálida.

    La pesadilla se desvaneció instantáneamente alrededor de ella, como arena cayendo. La transición fue violenta. En un momento estaba en la pesadilla desvaneciéndose, sellando el recuerdo en el cristal de Luminara. Al siguiente, fue arrojada al vacío etéreo del Subplano del Sueño.

    Allí, entre planos, entre el espacio entre espacios, el aire no era aire, era una sustancia gélida y espesa de pesadillas colectivas que casi se resistía a ser respiraba. Remolinos de colores que susurraban silenciosamente giraban a su alrededor. No era un lugar, era la idea de un lugar. Y como ella ya sabía, estaba lleno de cosas hambrientas.

    Aún vulnerable y agotada por el esfuerzo de sostener el ritual de extracción, intento orientarse. El cristal de Luminara en su mano palpitaba, y vertia parte de la energía vital en ella, pero el proceso era lento, como una transfusión que apenas comenzaba.

    Entonces lo sintió. Una presencia fría y afilada que se movía contra la corriente del caos onírico, atraída por el destello de poder del cristal recién cargado.

    —No —logró gruñir, tratando de impulsarse lejos— Ahg, ¡¡¡Ahora no!!!

    Era tarde. Una sombra hecha de intención depredadora se lanzó hacia ella. No tenía garras, pero su esencia era un filo. Intentó desviarse, pero su agotamiento la traicionó.

    Un dolor agudo y frío le desgarró el costado, justo por debajo de las costillas. No sangró en el sentido tradicional; su esencia vital, su energía, brotó de la herida en un fino vapor rojizo brillante antes de que ella logrará empuñar la daga de obsidiana que escondía en el interior de sus botas y la clavara en la criatura, que se disolvió casi al instante en la nada, con una sonrisa, satisfecha con su bocado, había probado su esencia.

    —¡Maldita sea! —escupió, apretsndo la herida con la mano libre. El dolor era real, punzante, frío.

    Sabia las reglas. Lo que sucedía aquí, se plasmaba en su cuerpo físico. Con un acto final de voluntad, se concentró en su cuerpo físico, en la fría soledad de su mansión, y se aferró a aquella realidad como un ancla.

    Se despertó de golpe, incorporándose en el suelo de madera del salón principal con un jadeo áspero. La primera sensación fue el peso del cristal en su mano derecha. La segunda, el dolor ardiente y húmedo en el costado izquierdo.

    Bajó la mirada. Su blusa estaba empapada de una mancha oscura y húmeda que solo podía ser sangre. Al levantar la tela, reveló un corté limpio pero profundo, de cuyo centro emanaba un tenue resplandor ámbar, la marca residual inconfundible de una herida hecha con energía onírica.

    Un recordatorio. Un trofeo. Un precio adicional. Con un suspiro que era más de fastidio que de queja, se puso de pie y caminó haciendo un esfuerzo extra hacia el estante. Tomó un frasco de ungüento y vendas que siempre tenía a mano. Los negocios, como siempre, tenían sus costos operativos.
    ⠀⠀⠀⠀Todo era absurdamente normal. Tan normal que parecía ofensivo. Kazuha estaba de pie en una cocina soleada, bañada por una luz demasiado dorada para ser real, con un olor a café y galletas de mantequilla recién horneadas que lo impregnaba todo. Era un lugar completamente desconocido para ella, pero demasiado familiar para su anfitrión. Y ella lo sabía, podía sentir el dulce aroma de una infancia que no le pertenecía. —Hmmm, vamos, sé que estás aquí, escondiéndote ~... —murmuró para si, mientras daba pasos lentos, cautelosos. Se supone que aquel lugar debería ser un lugar seguro. Extendió una mano, y una sensación de dolor leve le recorrió el brazo. Conceder tantos deseos seguidos los últimos días la había dejado débil, vaciada, como una batería gastada. Su magia respondía con lentitud, con un zumbido débil y doloroso. Necesitaba ese cristal de Luminara. Necesitaba ese recuerdo. Con un suspiro de esfuerzo, concentró un hilo de energía caótica en la yema de su dedo. El efecto fue inmediato. La luz solar perfecta se volvió más amarilla, luego verde, hasta teeminar convirtiéndose en un rojo enfermizo. El olor a café se volvió agrio, algo más similar al olor del vinagre. —Eso es. Así me gusta ~ —respiró, y una gota de sudor frío recorrió su sien. El sueño, herido, se defendió. Las paredes de la cocina se inclinaron hacía dentro, como si pidieran caerse en cualquier momento. Los muebles se alargaron, las sombras se retorcían. El chillido de una tetera surgió de ninguna parte, aumentando hasta convertirse en un grito desgarrador. El sueño se había convertido en pesadilla. Y en el corazón de toda pesadilla, late el recuerdo que la alimenta. Sonrió y siguió el sonido, esquivando las manos que emergían de la nevera y pisando el suelo que ahora se sentía blando, como gelatina. Finalmente lo vio, una puerta de armario bajo el fregadero, de la cual salió un brillo tenue. Al abrir la puerta, no había oscuridad. Había un instante congelado: un niño escondido, mirando a través de una rendija, presenciando algo que un niño nunca debería ver. El Recuerdo. Flotaba allí, un núcleo de dolor puro y brillante. —Mio —susurró, con una mezcla de triunfo y agotamiento. Sacó un cristal de Luminara en bruto de un bolsillo de su pantalón. Con una última y dolorosa descarga de voluntad, guió el recuerdo hacia el cristal. La escena congelada se comprimió, destellando una vez con una luz cegadora que quedó sellada dentro de la gema, que ahora titilaba con una luz carmesí profunda y cálida. La pesadilla se desvaneció instantáneamente alrededor de ella, como arena cayendo. La transición fue violenta. En un momento estaba en la pesadilla desvaneciéndose, sellando el recuerdo en el cristal de Luminara. Al siguiente, fue arrojada al vacío etéreo del Subplano del Sueño. Allí, entre planos, entre el espacio entre espacios, el aire no era aire, era una sustancia gélida y espesa de pesadillas colectivas que casi se resistía a ser respiraba. Remolinos de colores que susurraban silenciosamente giraban a su alrededor. No era un lugar, era la idea de un lugar. Y como ella ya sabía, estaba lleno de cosas hambrientas. Aún vulnerable y agotada por el esfuerzo de sostener el ritual de extracción, intento orientarse. El cristal de Luminara en su mano palpitaba, y vertia parte de la energía vital en ella, pero el proceso era lento, como una transfusión que apenas comenzaba. Entonces lo sintió. Una presencia fría y afilada que se movía contra la corriente del caos onírico, atraída por el destello de poder del cristal recién cargado. —No —logró gruñir, tratando de impulsarse lejos— Ahg, ¡¡¡Ahora no!!! Era tarde. Una sombra hecha de intención depredadora se lanzó hacia ella. No tenía garras, pero su esencia era un filo. Intentó desviarse, pero su agotamiento la traicionó. Un dolor agudo y frío le desgarró el costado, justo por debajo de las costillas. No sangró en el sentido tradicional; su esencia vital, su energía, brotó de la herida en un fino vapor rojizo brillante antes de que ella logrará empuñar la daga de obsidiana que escondía en el interior de sus botas y la clavara en la criatura, que se disolvió casi al instante en la nada, con una sonrisa, satisfecha con su bocado, había probado su esencia. —¡Maldita sea! —escupió, apretsndo la herida con la mano libre. El dolor era real, punzante, frío. Sabia las reglas. Lo que sucedía aquí, se plasmaba en su cuerpo físico. Con un acto final de voluntad, se concentró en su cuerpo físico, en la fría soledad de su mansión, y se aferró a aquella realidad como un ancla. Se despertó de golpe, incorporándose en el suelo de madera del salón principal con un jadeo áspero. La primera sensación fue el peso del cristal en su mano derecha. La segunda, el dolor ardiente y húmedo en el costado izquierdo. Bajó la mirada. Su blusa estaba empapada de una mancha oscura y húmeda que solo podía ser sangre. Al levantar la tela, reveló un corté limpio pero profundo, de cuyo centro emanaba un tenue resplandor ámbar, la marca residual inconfundible de una herida hecha con energía onírica. Un recordatorio. Un trofeo. Un precio adicional. Con un suspiro que era más de fastidio que de queja, se puso de pie y caminó haciendo un esfuerzo extra hacia el estante. Tomó un frasco de ungüento y vendas que siempre tenía a mano. Los negocios, como siempre, tenían sus costos operativos.
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  • ⠀⠀
    ⠀⠀Una mirada confusa se presentó en su semblante, ¿realmente estaba pasando esto? No podía creerlo, parecía un cuento. ⸻De todas las personas... ¿tú?⸻ Alzó una ceja, curvada.

    ⠀⠀⸻Supongo que ya te cansaste de ser un debilucho. Bien, te voy a dar un par de clases de cómo evitar que te pateen el trasero⸻ El día estaba soleado, y no había turbulencias prontas, el viento era óptimo. Un buen día para un sparring, ¿quién lo diría?

    ⠀⠀⸻Un par de reglas antes: 1. no soy una nana, vas a entrenar con todo lo que conlleva. 2. no quiero quejas, tu elección, tus moretones. 3. claramente me contendré, pero no esperes que te dejaré golpear libremente, si quieres aprender, tendrá que ser con la experiencia de ser golpeado también⸻ Una vez establecidas esas reglas. Sonrió como siempre, canino y mordaz. ⸻¿Qué dices, princesa? ¡Prepárate!⸻ Se acomodó en el césped, mostrando una guardia algo alejada de las artes marciales modernas.

    ⠀⠀A ver la reacción del chico...


    Jean Phantomhive
    ⠀ ⠀⠀ ⠀⠀Una mirada confusa se presentó en su semblante, ¿realmente estaba pasando esto? No podía creerlo, parecía un cuento. ⸻De todas las personas... ¿tú?⸻ Alzó una ceja, curvada. ⠀⠀⸻Supongo que ya te cansaste de ser un debilucho. Bien, te voy a dar un par de clases de cómo evitar que te pateen el trasero⸻ El día estaba soleado, y no había turbulencias prontas, el viento era óptimo. Un buen día para un sparring, ¿quién lo diría? ⠀⠀⸻Un par de reglas antes: 1. no soy una nana, vas a entrenar con todo lo que conlleva. 2. no quiero quejas, tu elección, tus moretones. 3. claramente me contendré, pero no esperes que te dejaré golpear libremente, si quieres aprender, tendrá que ser con la experiencia de ser golpeado también⸻ Una vez establecidas esas reglas. Sonrió como siempre, canino y mordaz. ⸻¿Qué dices, princesa? ¡Prepárate!⸻ Se acomodó en el césped, mostrando una guardia algo alejada de las artes marciales modernas. ⠀⠀A ver la reacción del chico... ⠀ ⠀ [littl3gr3y]
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  • Fragmento: “Ruido blanco”
    El cuarto estaba sumido en un silencio tibio, solo interrumpido por el bajo vibrar de la música que salía de sus audífonos. Luna tenía los ojos entornados, clavados en quien la miraba como si pudiera leerle las intenciones con solo un parpadeo. Sus labios, carnosos y ligeramente entreabiertos, parecían estar a punto de confesar algo... o de exigirlo.

    Con la manga del suéter cubriéndole casi toda la mano, se apoyó en su palma, dejando caer un mechón de su cabello sobre el rostro.

    —¿Vas a seguir observando desde lejos o te vas a atrever a hablarme? —susurró, como quien conoce el efecto exacto de su voz.

    Jugaba con el piercing de su labio inferior, pasándolo con la lengua, como si cada gesto estuviera coreografiado para incendiar el aire.

    —No voy a repetirlo. Estoy de humor… para cosas que no se dicen en voz alta.
    Y tú pareces… perfecto para romper reglas.

    Una sonrisa ladeada se dibujó en su rostro. No era cálida. Era peligrosa. Como si supiera que después de esta noche, no ibas a poder quitártela de la cabeza.
    Fragmento: “Ruido blanco” El cuarto estaba sumido en un silencio tibio, solo interrumpido por el bajo vibrar de la música que salía de sus audífonos. Luna tenía los ojos entornados, clavados en quien la miraba como si pudiera leerle las intenciones con solo un parpadeo. Sus labios, carnosos y ligeramente entreabiertos, parecían estar a punto de confesar algo... o de exigirlo. Con la manga del suéter cubriéndole casi toda la mano, se apoyó en su palma, dejando caer un mechón de su cabello sobre el rostro. —¿Vas a seguir observando desde lejos o te vas a atrever a hablarme? —susurró, como quien conoce el efecto exacto de su voz. Jugaba con el piercing de su labio inferior, pasándolo con la lengua, como si cada gesto estuviera coreografiado para incendiar el aire. —No voy a repetirlo. Estoy de humor… para cosas que no se dicen en voz alta. Y tú pareces… perfecto para romper reglas. Una sonrisa ladeada se dibujó en su rostro. No era cálida. Era peligrosa. Como si supiera que después de esta noche, no ibas a poder quitártela de la cabeza.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ISHTAR BATTLE: “El Dios de la Danza vs La Bestia de la Tierra”

    Shiva (Record of Ragnarok) vs Yujiro Hanma (Baki)

    Escenario: El Anillo de los Mil Golpes
    Un coliseo flotante entre dimensiones, donde el suelo es de obsidiana que resuena con cada paso y las paredes están cubiertas con grabados de los más grandes guerreros de la historia. Un espacio creado para que la batalla no tenga límites… ni reglas.

    Inicio del Combate
    Shiva, el dios hindú de la destrucción, camina con cuatro brazos en sincronía perfecta, su cuerpo danzando con energía cósmica, el tercer ojo brillando con poder divino. Cada paso irradia una amenaza apocalíptica.

    Yujiro Hanma, el hombre más fuerte del mundo, aparece con su aura demoníaca, su espalda mostrando la cara del demonio, y una sonrisa confiada. “¿Un dios? No me impresiona. Yo soy el terror de la Tierra.”

    Choque y Habilidades
    Shiva (Record of Ragnarok)
    〷 Velocidad divina: Capaz de moverse y atacar más rápido que los ojos humanos pueden seguir.

    〷 Rudra Tandava: Su danza de destrucción, que lo hace casi imposible de predecir.

    〷 Cuatro brazos: Le permiten atacar, bloquear y contraatacar sin interrupción.

    〷 Resistencia sobrehumana: Puede pelear durante horas en calor extremo sin perder ritmo.

    〷 Fuego cósmico: Su cuerpo genera calor destructivo a medida que se intensifica el combate.

    〷 Ventaja: Técnica, resistencia divina, velocidad y ataques múltiples simultáneos.

    Yujiro Hanma (Baki)
    ❊ Fuerza inhumana: Capaz de detener terremotos con un puñetazo, matar elefantes con una bofetada.

    ❊ Reflejos monstruosos: Puede esquivar balas y relámpagos con pura anticipación y percepción.

    ❊ Control absoluto del cuerpo: Cada músculo funciona a nivel perfecto, lo que lo vuelve impredecible.

    ❊ Dominio marcial: Conoce todos los estilos de combate conocidos por la humanidad.

    ❊ Aura demoníaca: Solo su presencia intimida incluso a bestias y soldados entrenados.

    ❊ Ventaja: Pura fuerza bruta, instinto asesino, experiencia extrema y resistencia animal.

    Clímax del Combate
    Shiva lanza una secuencia de golpes en todas direcciones con su danza Tandava, cada uno incendiando el aire. Yujiro responde con un puñetazo directo que rompe la barrera sónica. El choque sacude el coliseo.

    Shiva aumenta la temperatura a niveles solares. Yujiro sonríe, sudando por primera vez, y contraataca con una técnica de presión arterial que detiene momentáneamente el flujo de sangre del dios.

    Shiva abre su tercer ojo, desatando su verdadero poder. Yujiro responde activando al 100% su forma demoníaca. El resultado es una explosión que fractura la realidad temporal del coliseo.

    Resultado Final:
    ⚔️ ISHTAR BATTLE: “El Dios de la Danza vs La Bestia de la Tierra” Shiva (Record of Ragnarok) vs Yujiro Hanma (Baki) 🏞️ Escenario: El Anillo de los Mil Golpes Un coliseo flotante entre dimensiones, donde el suelo es de obsidiana que resuena con cada paso y las paredes están cubiertas con grabados de los más grandes guerreros de la historia. Un espacio creado para que la batalla no tenga límites… ni reglas. ⚡ Inicio del Combate Shiva, el dios hindú de la destrucción, camina con cuatro brazos en sincronía perfecta, su cuerpo danzando con energía cósmica, el tercer ojo brillando con poder divino. Cada paso irradia una amenaza apocalíptica. Yujiro Hanma, el hombre más fuerte del mundo, aparece con su aura demoníaca, su espalda mostrando la cara del demonio, y una sonrisa confiada. “¿Un dios? No me impresiona. Yo soy el terror de la Tierra.” 💢 Choque y Habilidades 🔱 Shiva (Record of Ragnarok) 〷 Velocidad divina: Capaz de moverse y atacar más rápido que los ojos humanos pueden seguir. 〷 Rudra Tandava: Su danza de destrucción, que lo hace casi imposible de predecir. 〷 Cuatro brazos: Le permiten atacar, bloquear y contraatacar sin interrupción. 〷 Resistencia sobrehumana: Puede pelear durante horas en calor extremo sin perder ritmo. 〷 Fuego cósmico: Su cuerpo genera calor destructivo a medida que se intensifica el combate. 〷 Ventaja: Técnica, resistencia divina, velocidad y ataques múltiples simultáneos. 🦍 Yujiro Hanma (Baki) ❊ Fuerza inhumana: Capaz de detener terremotos con un puñetazo, matar elefantes con una bofetada. ❊ Reflejos monstruosos: Puede esquivar balas y relámpagos con pura anticipación y percepción. ❊ Control absoluto del cuerpo: Cada músculo funciona a nivel perfecto, lo que lo vuelve impredecible. ❊ Dominio marcial: Conoce todos los estilos de combate conocidos por la humanidad. ❊ Aura demoníaca: Solo su presencia intimida incluso a bestias y soldados entrenados. ❊ Ventaja: Pura fuerza bruta, instinto asesino, experiencia extrema y resistencia animal. 🔥 Clímax del Combate Shiva lanza una secuencia de golpes en todas direcciones con su danza Tandava, cada uno incendiando el aire. Yujiro responde con un puñetazo directo que rompe la barrera sónica. El choque sacude el coliseo. Shiva aumenta la temperatura a niveles solares. Yujiro sonríe, sudando por primera vez, y contraataca con una técnica de presión arterial que detiene momentáneamente el flujo de sangre del dios. Shiva abre su tercer ojo, desatando su verdadero poder. Yujiro responde activando al 100% su forma demoníaca. El resultado es una explosión que fractura la realidad temporal del coliseo. 🏆 Resultado Final:
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