• ┉ Se reunieron dos de las cosas que más me desagradan... Calor e insectos. ┉

    No puede con ese clima, no le importa el aspecto que tiene justo ahora.
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  • -La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir.

    Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud.

    Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar-

    ¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan.

    -Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión-

    Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no?

    -Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa-

    Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme.

    -La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo-

    Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
    -La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir. Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud. Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar- ¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan. -Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión- Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no? -Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa- Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme. -La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo- Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
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  • En aquel, 10 de diciembre del 1993, nació Sniffles. A sus 3 años aprendió a caminar y hablar. A sus 5 años ya estaba completamente listo para conocer el mundo. A sus 10 años, fue el mejor de su clase obteniendo una beca para la universidad. A sus 17 años, estudió Investigación en Ciencias de la Salud e Ingeniería Química y estuvo 4 años desempeñandose cómo paramédico. Y ya en sus 32 años, postuló para trabajar en un centro público de salud humana cómo médico general y fue aceptado. Su vida se resume en perfección.
    En aquel, 10 de diciembre del 1993, nació Sniffles. A sus 3 años aprendió a caminar y hablar. A sus 5 años ya estaba completamente listo para conocer el mundo. A sus 10 años, fue el mejor de su clase obteniendo una beca para la universidad. A sus 17 años, estudió Investigación en Ciencias de la Salud e Ingeniería Química y estuvo 4 años desempeñandose cómo paramédico. Y ya en sus 32 años, postuló para trabajar en un centro público de salud humana cómo médico general y fue aceptado. Su vida se resume en perfección.
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  • UMBRELLA CORPORATION
    DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S.
    CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO

    CALLSIGN: LONE WOLF
    NACIONALIDAD: Canadiense
    EDAD: 32–35 (aprox.)
    FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado)
    ESTADO CIVIL: No declarado
    CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados

    ESPECIALIZACIÓN:
    – Contención biológica en entornos urbanos
    – Extracción de activos de alto valor
    – Neutralización selectiva
    – Operaciones con visibilidad reducida

    EVALUACIÓN PSICOLÓGICA:
    Operativo altamente funcional.
    Tendencia al análisis independiente.
    Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados.
    Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada.

    OBSERVACIONES DE CAMPO:
    – Cumple órdenes sin demora visible.
    – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil.
    – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado.
    – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa.

    RIESGO:
    Moderado.
    No por inestabilidad, sino por criterio.

    NOTA INTERNA:
    El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad.
    Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos.

    Monitoreo pasivo recomendado.
    UMBRELLA CORPORATION DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S. CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO CALLSIGN: LONE WOLF NACIONALIDAD: Canadiense EDAD: 32–35 (aprox.) FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado) ESTADO CIVIL: No declarado CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados ESPECIALIZACIÓN: – Contención biológica en entornos urbanos – Extracción de activos de alto valor – Neutralización selectiva – Operaciones con visibilidad reducida EVALUACIÓN PSICOLÓGICA: Operativo altamente funcional. Tendencia al análisis independiente. Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados. Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada. OBSERVACIONES DE CAMPO: – Cumple órdenes sin demora visible. – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil. – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado. – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa. RIESGO: Moderado. No por inestabilidad, sino por criterio. NOTA INTERNA: El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad. Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos. Monitoreo pasivo recomendado.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.

    Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.

    Funcional.

    Siempre fue funcional.

    Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.

    Umbrella era un sistema.

    Un sistema sucio, pero coherente.

    Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.

    Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.

    Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.

    Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.

    Se quitó el casco esa noche.

    El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.

    Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.

    La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.

    Un civil.
    Un protocolo.
    Una instrucción clara.

    Sabía lo que era correcto.

    También sabía cuál era su contrato.

    El profesional ganó.

    El dinero llegó puntual.

    Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.

    No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
    Era un hombre que seguía funcionando.

    Aceptaba misiones.
    Optimizaba rutas de extracción.
    Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.

    Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.

    No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.

    Él no se detenía.

    Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.

    No era que su corazón bombease hielo.

    Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.

    Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.

    No estaba seguro de si algún día saldría.
    Tampoco estaba seguro de que quisiera.

    Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:

    Si deja de ser útil…
    ¿qué queda de él?
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre. Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista. Funcional. Siempre fue funcional. Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos. Umbrella era un sistema. Un sistema sucio, pero coherente. Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática. Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática. Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades. Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad. Se quitó el casco esa noche. El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable. Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden. La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible. Un civil. Un protocolo. Una instrucción clara. Sabía lo que era correcto. También sabía cuál era su contrato. El profesional ganó. El dinero llegó puntual. Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo. No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil. Era un hombre que seguía funcionando. Aceptaba misiones. Optimizaba rutas de extracción. Reducía variables humanas a probabilidades de fallo. Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no. No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse. Él no se detenía. Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente. No era que su corazón bombease hielo. Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara. Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar. No estaba seguro de si algún día saldría. Tampoco estaba seguro de que quisiera. Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente: Si deja de ser útil… ¿qué queda de él?
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  • Soy el médico de personas e ingeniero en robótica de una tripulación espacial.
    Soy el médico de personas e ingeniero en robótica de una tripulación espacial.
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  • #Undíaenlavidade Araminta Gunningworth


    La noche anterior ordené que me trajeran a las nueve y media el desayuno a mi habitación.
    Aproveche para decirla a la doncella que trajo la bandeja que avisara a mi hija Rosamund para que viniera, ayer salió a montar a caballo en compañía del señor Rockesby.
    La doncella que los acompañó no me contó nada digno de contar, menuda estúpida.

    Mi hija no se digno a venir, mi cuñada se adelantó y estuvieron conversando sobre esa salida toda la mañana.

    Estoy bastante furiosa pero lo escondo para mis adentros, consigo interceptar a mi hija mayor en la biblioteca.
    Lugar donde antes nunca llegaba a pasar, creía que podría librarse de su madre.
    Mis hijas siempre se equivocan, yo siempre consigo lo que quiero.

    Los Rockesby se marcharán pronto y ninguna de las dos conseguirá que el hijo mayor, le pida su mano a una de las dos.

    Tengo que actuar cuanto antes, no puedo continuar ni un mes más en el campo.

    Necesito volver a Londres.
    #Undíaenlavidade Araminta Gunningworth La noche anterior ordené que me trajeran a las nueve y media el desayuno a mi habitación. Aproveche para decirla a la doncella que trajo la bandeja que avisara a mi hija Rosamund para que viniera, ayer salió a montar a caballo en compañía del señor Rockesby. La doncella que los acompañó no me contó nada digno de contar, menuda estúpida. Mi hija no se digno a venir, mi cuñada se adelantó y estuvieron conversando sobre esa salida toda la mañana. Estoy bastante furiosa pero lo escondo para mis adentros, consigo interceptar a mi hija mayor en la biblioteca. Lugar donde antes nunca llegaba a pasar, creía que podría librarse de su madre. Mis hijas siempre se equivocan, yo siempre consigo lo que quiero. Los Rockesby se marcharán pronto y ninguna de las dos conseguirá que el hijo mayor, le pida su mano a una de las dos. Tengo que actuar cuanto antes, no puedo continuar ni un mes más en el campo. Necesito volver a Londres.
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    ╔═══════ ✦✧✦ ═══════╗
    𝕴𝖘𝖍𝖙𝖆𝖗’𝖘 𝕯𝖎𝖛𝖎𝖓𝖎𝖙𝖞
    Edición Imperial — Archivo Sagrado de Alta Nobleza
    ╚═══════ ✦✧✦ ═══════╝

    ╭─────────────── ❖ ───────────────╮
    ✧ FICHA EXTENDIDA CEREMONIAL ✧
    ╰─────────────── ❖ ───────────────╯

    ✦ EDICIÓN: Crimson Moon Sovereignty
    ✦ RANGO: Portada Imperial Absoluta
    ✦ ESTILO: Alta Costura Nocturna Aristocrática
    ✦ ESCENARIO: Escalinata Real bajo Luna Carmesí
    ✦ CATEGORÍA: Divinity Series — Reliquia Editorial

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    SOBERANOS DE PORTADA

    ╔═══ ༺𓆩♛𓆪༻ ═══╗
    METPHIES JAEGERJAQUEZ YOKIN ISHTAR
    CEO Supremo del Dominio Elegante
    ╚═══ ༺𓆩♛𓆪༻ ═══╝

    ✧ Aura: Autoridad que silencia multitudes
    ✧ Vestimenta: Traje imperial negro con capa de linaje
    ✧ Símbolo: Gema carmesí — sello de soberanía
    ✧ Presencia: Su sola llegada dicta protocolos

    Emblema conceptual:

    El poder verdadero no se anuncia… se percibe.

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    ╔═══ ༺𓆩𓆪༻ ═══╗
    SARVETHRA DOMINA TENEBRIS
    Emperatriz del Sur — Reina del Eclipse
    ╚═══ ༺𓆩𓆪༻ ═══╝

    ✧ Aura: Gracia letal celestial
    ✧ Vestimenta: Vestido púrpura imperial ceremonial
    ✧ Corona: Tiara solar ancestral
    ✧ Presencia: Cada paso suyo redefine la historia

    Emblema conceptual:
    Donde camina una emperatriz… nace un imperio.

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    NARRATIVA VISUAL

    Los flashes no iluminan.
    Obedecen.

    La escena retrata el instante posterior a una huida real entre mundos:
    no escapan… trascienden.

    El público no observa — presencia.

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    ✧ TITULARES SAGRADOS ✧

    ✦ The Royal Escape: A Journey of Two Worlds
    ✦ Elegance Under Moon: Behind Two Headlines
    ✦ Exclusive Interview
    ✦ Fashion of the Aristocracy

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    DIRECCIÓN CREATIVA

    ╭─〔 Concepto Central 〕─╮
    Elegancia bajo vigilancia divina
    ╰──────────────────────╯

    Inspiraciones ceremoniales:
    ✧ Dinastías eternas
    ✧ Óperas imperiales nocturnas
    ✧ Pactos aristocráticos dimensionales

    Mensaje editorial:

    La nobleza auténtica no busca atención… la provoca.

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    REGISTRO LORE IMPERIAL

    Nombre histórico de la edición:
    ✦ La Crónica del Pacto Lunar ✦

    Momento donde:
    *se reveló la alianza soberana
    *se unieron linajes eternos
    *nació la era aristocrática interdimensional

    ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━

    ╔═══════ ✦✧✦ ═══════╗
    ISHTAR’S DIVINITY
    La realeza no se proclama… se manifiesta.
    ╚═══════ ✦✧✦ ═══════╝
    ╔═══════ ✦✧✦ ═══════╗ 🌑 𝕴𝖘𝖍𝖙𝖆𝖗’𝖘 𝕯𝖎𝖛𝖎𝖓𝖎𝖙𝖞 🌑 Edición Imperial — Archivo Sagrado de Alta Nobleza ╚═══════ ✦✧✦ ═══════╝ ╭─────────────── ❖ ───────────────╮ ✧ FICHA EXTENDIDA CEREMONIAL ✧ ╰─────────────── ❖ ───────────────╯ ✦ EDICIÓN: Crimson Moon Sovereignty ✦ RANGO: Portada Imperial Absoluta ✦ ESTILO: Alta Costura Nocturna Aristocrática ✦ ESCENARIO: Escalinata Real bajo Luna Carmesí ✦ CATEGORÍA: Divinity Series — Reliquia Editorial ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 SOBERANOS DE PORTADA ╔═══ ༺𓆩♛𓆪༻ ═══╗ METPHIES JAEGERJAQUEZ YOKIN ISHTAR CEO Supremo del Dominio Elegante ╚═══ ༺𓆩♛𓆪༻ ═══╝ ✧ Aura: Autoridad que silencia multitudes ✧ Vestimenta: Traje imperial negro con capa de linaje ✧ Símbolo: Gema carmesí — sello de soberanía ✧ Presencia: Su sola llegada dicta protocolos Emblema conceptual: El poder verdadero no se anuncia… se percibe. ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ ╔═══ ༺𓆩👑𓆪༻ ═══╗ SARVETHRA DOMINA TENEBRIS Emperatriz del Sur — Reina del Eclipse ╚═══ ༺𓆩👑𓆪༻ ═══╝ ✧ Aura: Gracia letal celestial ✧ Vestimenta: Vestido púrpura imperial ceremonial ✧ Corona: Tiara solar ancestral ✧ Presencia: Cada paso suyo redefine la historia Emblema conceptual: Donde camina una emperatriz… nace un imperio. ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ 🌕 NARRATIVA VISUAL Los flashes no iluminan. Obedecen. La escena retrata el instante posterior a una huida real entre mundos: no escapan… trascienden. El público no observa — presencia. ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ ✧ TITULARES SAGRADOS ✧ ✦ The Royal Escape: A Journey of Two Worlds ✦ Elegance Under Moon: Behind Two Headlines ✦ Exclusive Interview ✦ Fashion of the Aristocracy ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ 🎭 DIRECCIÓN CREATIVA ╭─〔 Concepto Central 〕─╮ Elegancia bajo vigilancia divina ╰──────────────────────╯ Inspiraciones ceremoniales: ✧ Dinastías eternas ✧ Óperas imperiales nocturnas ✧ Pactos aristocráticos dimensionales Mensaje editorial: La nobleza auténtica no busca atención… la provoca. ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ 📜 REGISTRO LORE IMPERIAL Nombre histórico de la edición: ✦ La Crónica del Pacto Lunar ✦ Momento donde: *se reveló la alianza soberana *se unieron linajes eternos *nació la era aristocrática interdimensional ━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━ ╔═══════ ✦✧✦ ═══════╗ ISHTAR’S DIVINITY La realeza no se proclama… se manifiesta. ╚═══════ ✦✧✦ ═══════╝
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  • La sala de vigilancia de la base era poco más que unos cuantos contenedores metálicos acomodados como escritorios. El generador vibraba como un corazón enfermo mientras los soldados miraban pantallas llenas de estática e imágenes deshabitadas. Kalhi estaba de pie detrás de ellos, inmóvil.

    — Eh, Nigara, ¿Por qué te enviaron a ti en lugar de a un ingeniero? —Comentó uno, sin apartar la vista del monitor.

    — El equipo no es el problema, ya lo revisaron dos veces… —respondió otro con un bufido cansado.

    — ¿Y qué crees que es entonces? ¿Un fantasma? ¿Extraterrestres? Peor, ¿Un fantasma extraterrestre?

    Un par de risas aligeraron el ambiente. Kalhi no intervino.
    Las trampas electromagnéticas ya estaba activadas en cada muro junto a una cámara exterior, con sus lucecitas tiltilando en silencio. El primer pitido sonó tan bajo que casi pasó desapercibido, un bip digital que pasó a repetirse para convertirse en un chillido sostenido. En la pantalla del corredor lateral apareció una mancha. Las cámaras compensaban la exposición con retraso, generando una sucesión de imágenes fragmentadas donde patas largas y un cuerpo erróneo parecían surgir y desaparecer en el mismo fotograma.

    — Eso… eso es un error de compresión —dijo alguien.

    La criatura avanzó um paso, la mancha de estática se deformó alrededor de su cuerpo. Kalhi afiló apenas la mirada confirmando lo que ya sabía: la cosa estaba siendo obligada a aparecer gracias a las trampas.

    La cámara ajustó el ángulo, la escena quedó reducida a una imagen infrarroja rodeada por noche pura. Y en frente estaba la figura, inclinándose grotescamente bajo su propio peso, apoyada en extremidades demasiado largas que tocaban el suelo con una delicadeza antinatural. No había ojos distinguibles en la imagen, pero la sensación de ser observados atravesó la sala de control como flechas de hielo.

    — ¿Qué… qué mierda es eso? —susurró el técnico más joven, incapaz de apartar la mirada.

    Kalhi dio un paso hacia la puerta de salida, ajustó el cierre de su uniforme.

    — Intruso confirmado —dijo finalmente.
    La sala de vigilancia de la base era poco más que unos cuantos contenedores metálicos acomodados como escritorios. El generador vibraba como un corazón enfermo mientras los soldados miraban pantallas llenas de estática e imágenes deshabitadas. Kalhi estaba de pie detrás de ellos, inmóvil. — Eh, Nigara, ¿Por qué te enviaron a ti en lugar de a un ingeniero? —Comentó uno, sin apartar la vista del monitor. — El equipo no es el problema, ya lo revisaron dos veces… —respondió otro con un bufido cansado. — ¿Y qué crees que es entonces? ¿Un fantasma? ¿Extraterrestres? Peor, ¿Un fantasma extraterrestre? Un par de risas aligeraron el ambiente. Kalhi no intervino. Las trampas electromagnéticas ya estaba activadas en cada muro junto a una cámara exterior, con sus lucecitas tiltilando en silencio. El primer pitido sonó tan bajo que casi pasó desapercibido, un bip digital que pasó a repetirse para convertirse en un chillido sostenido. En la pantalla del corredor lateral apareció una mancha. Las cámaras compensaban la exposición con retraso, generando una sucesión de imágenes fragmentadas donde patas largas y un cuerpo erróneo parecían surgir y desaparecer en el mismo fotograma. — Eso… eso es un error de compresión —dijo alguien. La criatura avanzó um paso, la mancha de estática se deformó alrededor de su cuerpo. Kalhi afiló apenas la mirada confirmando lo que ya sabía: la cosa estaba siendo obligada a aparecer gracias a las trampas. La cámara ajustó el ángulo, la escena quedó reducida a una imagen infrarroja rodeada por noche pura. Y en frente estaba la figura, inclinándose grotescamente bajo su propio peso, apoyada en extremidades demasiado largas que tocaban el suelo con una delicadeza antinatural. No había ojos distinguibles en la imagen, pero la sensación de ser observados atravesó la sala de control como flechas de hielo. — ¿Qué… qué mierda es eso? —susurró el técnico más joven, incapaz de apartar la mirada. Kalhi dio un paso hacia la puerta de salida, ajustó el cierre de su uniforme. — Intruso confirmado —dijo finalmente.
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  • ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta".
    Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro.

    La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo.

    ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻

    ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia.

    Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo.
    ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos

    ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles.

    Solo habia un problema...
    No podian encontrar a "B"
    Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
    ​"Experimental", "Riesgosa", "Secreta". Eran palabras que los médicos pronunciaban con un peso clínico, casi fúnebre, mientras ella firmaba documentos que no podía leer. Para Yelena, sin embargo, no eran más que ruidos de fondo en un mundo que ya era demasiado silencioso y oscuro. La cirugía no era una opción, era un último recurso nacido de la desesperación de quien ya no recordaba el color del cielo. ​ ⸻ ¿Qué es lo peor que me puede pasar? No es como que pueda quedar más ciega. ⸻ ​Esa frase se convirtió en su escudo. La repetía con una sonrisa cínica cada vez que le advertían sobre los efectos secundarios no probados o la inestabilidad del procedimiento. Lo que Yelena no entendía es que "perder la vista" era un riesgo físico, pero lo que estaba en juego en esa mesa de operaciones era su propia existencia. Cuando entró al hospital, todavía era la última de una estirpe orgullosa. Pero bajo la luz cruda del quirófano, mientras el metal tocaba su piel, el monitor cardíaco trazó una línea plana que los registros oficiales no se molestaron en ocultar. Yelena Antonov fue pronunciada muerta a las 03:14 AM. Y con ese último suspiro... los Antonov se extinguieron por completo. ​No hubo funeral, ni herencias que reclamar. El nombre fue borrado de los censos, los archivos de nacimiento fueron triturados. Lo que saldría de ese quirófano horas más tarde no tendría apellidos, no tendría familia, ni un solo hilo que la uniera al mundo de los vivos ​"Ángel". Así la llamaban las enfermeras en susurros, casi con miedo de romperla. Se había convertido en una residente del hospital. En su ficha médica no figuraba una nacionalidad, ni una historia clínica previa. Era una hoja en blanco, un fantasma biológico caminando por pasillos estériles. Solo habia un problema... No podian encontrar a "B" Ella no queria quitarse los vendajes, no queria salir hasta que lo primero que vieran sus ojos, fuera a su Abel.
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