(Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras).
​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol."
​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas).
​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza."
​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales).
​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
(Se escucha el siseo rítmico de una válvula de escape y el metálico "clinc" de una llave inglesa golpeando el suelo. Silas está inclinado sobre una mesa de trabajo repleta de diagramas amarillentos, con la espalda empapada en sudor y los músculos de los hombros tensos mientras fuerza un perno oxidado. Ni siquiera se molesta en levantar la vista cuando entras). ​"¿Escuchas ese siseo? Los de la Mano Arcana dirían que es el 'llanto de los espíritus de la máquina' o alguna otra estupidez mística. Yo te digo que es una junta de presión mal ajustada en un condensador de vapor del siglo cinco. La diferencia es que yo puedo arreglar la junta; ellos solo saben quemar libros y rezarle al sol." ​(Se pone en pie lentamente, su imponente figura de casi dos metros bloqueando la luz de las lámparas de gas del taller. Se limpia la grasa de las manos con un trapo sucio, revelando unos brazos que parecen tallados en piedra, llenos de cicatrices que cuentan historias de derrumbes en ruinas antiguas). ​"Me llamo Silas Vane. Algunos me llaman 'bibliotecario', supongo que porque prefiero el peso de un tomo de ingeniería al de un amuleto. No tengo 'chispas' en los dedos ni hablo con los vientos, pero puedo decirte exactamente cuántos kilogramos de presión aguanta ese cráneo tuyo antes de ceder ante mi maza." ​(Se cruza de brazos, evaluándote con una mirada analítica, como si estuviera calculando tu centro de gravedad y tus puntos débiles estructurales). ​"Si buscas a alguien que te lea el futuro en las estrellas, te has equivocado de calle. Pero si buscas recuperar lo que la humanidad perdió cuando decidió que la magia era más fácil que la ciencia... entonces bienvenido a mi taller. Solo una regla: no toques nada. La mayoría de estos artefactos son más viejos que tu linaje y bastante más peligrosos si no sabes dónde está el interruptor de seguridad."
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