-La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud.
Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar-
¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan.
-Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión-
Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no?
-Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa-
Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme.
-La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo-
Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud.
Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar-
¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan.
-Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión-
Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no?
-Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa-
Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme.
-La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo-
Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.
-La mesa de madera crujió suavemente cuando el hombre se inclinó hacia delante. La luz cálida de las lámparas del local apenas lograba tocar sus ojos rojizos, que parecían observar demasiado… como si ya supiera más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Tomó el vaso con calma, haciendo girar lentamente el líquido ámbar en su interior. El hielo chocó contra el cristal con un sonido suave, casi relajante. Durante unos segundos no dijo nada. Solo miró al frente, a los ojos tratando de percibir hasta el mínimo cambio de actitud.
Tras unos segundos, dejó el vaso sobre la mesa soltando una sutil sonrisa, como si lograse haber descubierto algo con solo mirar-
¿Sabes?... lo curioso de la gente cuando miente... es que casi nunca es lo que dicen lo que los delata... sino justo lo contrario... lo que callan.
-Se recargó en el respaldo de aquella silla donde estaba sentado, cruzándose de brazos con una notoria actitud relajada, como si ya supiera lo que ocultaba, solo buscaba una confesión-
Tres personas desaparecieron esta semana... y curiosamente las tres se reunieron contigo... en el mismo distrito... coincidencia ¿no?
-Una de sus manos, la diestra, fue a adentrarse entre su gabardina, sacando así tres fotografías que, con la intención de que se revelara, las arrojó sobre la mesa-
Podemos seguir en esta conversación toda la noche, pero la verdad estoy empezando a aburrirme.
-La misma mano se elevó, tallando por un momento su nuca, al mismo tiempo que un bostezo se escuchó salir de sus labios, cerrando los ojos solo por un instante, y tras esto, volvió a verle de nuevo-
Así que, respóndeme... ¿que eres?... porque si dices que eres humano, podrás levantarte y seguir tu vida y que la policía se encargue de ti.... pero... si no lo eres... esto se pondrá mucho más divertido.