Es la misma situación todas las semanas. Siempre vuelve tarde, casi al último, a la sede de los caballeros para redactar los informes de sus actividades y de los temas que debe solucionar. El problema es que siempre deja todo al último, cuando no siempre está fresco el recuerdo en su memoria o cuando debe revisar entre un montón de papeles para encontrar lo que necesita. Testimonios, pistas, resumenes de investigación y una que otra queja para archivar están sobre su escritorio hasta el último minuto de la noche.
— Quizá debería cambiar mi método de trabajo para la siguiente semana. —Es la misma frase, la misma sugerencia, la misma posibilidad que el capitán desecha cuando otras activifades terminan ocupando su tiempo.— Ah, también debo pensar la siguiente prueba para Noelle y evitar que se meta en algún problema. Le prometí a Klee que la llevaría a jugar Invocación de los sabios y necesito un trago. —Carraspeó, porque sentía que la abstinencia de vino de diente de león estaba acabando con él y sus energías.— Barbatos iluminame o eliminame.
Es la misma situación todas las semanas. Siempre vuelve tarde, casi al último, a la sede de los caballeros para redactar los informes de sus actividades y de los temas que debe solucionar. El problema es que siempre deja todo al último, cuando no siempre está fresco el recuerdo en su memoria o cuando debe revisar entre un montón de papeles para encontrar lo que necesita. Testimonios, pistas, resumenes de investigación y una que otra queja para archivar están sobre su escritorio hasta el último minuto de la noche.
— Quizá debería cambiar mi método de trabajo para la siguiente semana. —Es la misma frase, la misma sugerencia, la misma posibilidad que el capitán desecha cuando otras activifades terminan ocupando su tiempo.— Ah, también debo pensar la siguiente prueba para Noelle y evitar que se meta en algún problema. Le prometí a Klee que la llevaría a jugar Invocación de los sabios y necesito un trago. —Carraspeó, porque sentía que la abstinencia de vino de diente de león estaba acabando con él y sus energías.— Barbatos iluminame o eliminame.
El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa.
En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa.
—Mmh…
murmuró mientras mordía una rebanada de pizza
—. Pepperoni. Clásico infernal.
Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente.
—“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…”
leyó en voz baja
—. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer.
Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación.
—¡Ey, no!
la limpió rápido con una servilleta
—. Esto vale más que la pizza… bueno… casi.
Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada.
—“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.”
alzó una ceja
—. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto.
Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas.
—Si combino este sello con un círculo de sangre…
murmuró pensativa
—. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad…
Miró su pizza.
—…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos.
Se recostó en el sofá con un suspiro dramático.
—Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes?
Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa.
En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa.
—Mmh…
murmuró mientras mordía una rebanada de pizza
—. Pepperoni. Clásico infernal.
Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente.
—“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…”
leyó en voz baja
—. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer.
Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación.
—¡Ey, no!
la limpió rápido con una servilleta
—. Esto vale más que la pizza… bueno… casi.
Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada.
—“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.”
alzó una ceja
—. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto.
Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas.
—Si combino este sello con un círculo de sangre…
murmuró pensativa
—. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad…
Miró su pizza.
—…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos.
Se recostó en el sofá con un suspiro dramático.
—Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes?
Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
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— No se equivoque: en el instante de mi invocación, el Grial graba en mi mente no solo su nombre, sino cada uno de sus hábitos y secretos. No necesito presentaciones ni protocolos de adaptación; soy su guardaespaldas perfecto porque le conozco mejor de lo que usted se conoce a sí mismo.
— No se equivoque: en el instante de mi invocación, el Grial graba en mi mente no solo su nombre, sino cada uno de sus hábitos y secretos. No necesito presentaciones ni protocolos de adaptación; soy su guardaespaldas perfecto porque le conozco mejor de lo que usted se conoce a sí mismo.
No, no voy a morir aquí
Si, cometí el error en confiar en el sapo del botones y en mi poder. Pero no permitiré que gane .... Gane....
El sapo del botones no es uno de mis pecados ?
Oh claro que sí
-sonrio alzando la vista al techo del objeto celestial que lo tenía encerrado e incomoda mente sujetado y demasiado solitario al punto de que no a dejado de hablar contigo mismo desde que su verdugo desapareció-
Pero que inteligente eres lu, claro que puedo castigar a el cuernudo rojo jajaja.... Ja.... Uhm... Pero primero necesito salir de aquí... Si tan solo hubiera alguien tan ingenuo pero fuerte como ... Cómo yo.....
-amplio aún más su sonrisa abriendo los labios en un sonoro chasqueo de lengua. Tiene en mente al ser indicado solo conoce a alguien que sería estúpidamente ingenuo pero quién podría tener un poder igual o superior al suyo como para liberarlo... ¿Liberarlo? No le bastará con salir de allí está agotado con las torturas y no se va a dar el lujo de ser capturado de nuevo .... Luego pensará en que hacer por ahora....
Lucifer uso su propia cola cortando el costado izquierdo de su cuerpo para usar su sangre como tinta para dibujar bajo sus pies el pentagrama de invocación el mismo que se suele usar para invocarlo a el, no sabe si funcionará para invocar a su contraparte pero ya no tiene más opciones ni ideas -
Lu, espero no estarte llamando en un momento incómodo pero necesito que aparezcas .... Y ojalá fuera de este domo o nos jodimos ambos ~
No, no voy a morir aquí
Si, cometí el error en confiar en el sapo del botones y en mi poder. Pero no permitiré que gane .... Gane....
El sapo del botones no es uno de mis pecados ?
Oh claro que sí
-sonrio alzando la vista al techo del objeto celestial que lo tenía encerrado e incomoda mente sujetado y demasiado solitario al punto de que no a dejado de hablar contigo mismo desde que su verdugo desapareció-
Pero que inteligente eres lu, claro que puedo castigar a el cuernudo rojo jajaja.... Ja.... Uhm... Pero primero necesito salir de aquí... Si tan solo hubiera alguien tan ingenuo pero fuerte como ... Cómo yo.....
-amplio aún más su sonrisa abriendo los labios en un sonoro chasqueo de lengua. Tiene en mente al ser indicado solo conoce a alguien que sería estúpidamente ingenuo pero quién podría tener un poder igual o superior al suyo como para liberarlo... ¿Liberarlo? No le bastará con salir de allí está agotado con las torturas y no se va a dar el lujo de ser capturado de nuevo .... Luego pensará en que hacer por ahora....
Lucifer uso su propia cola cortando el costado izquierdo de su cuerpo para usar su sangre como tinta para dibujar bajo sus pies el pentagrama de invocación el mismo que se suele usar para invocarlo a el, no sabe si funcionará para invocar a su contraparte pero ya no tiene más opciones ni ideas -
Lu, espero no estarte llamando en un momento incómodo pero necesito que aparezcas .... Y ojalá fuera de este domo o nos jodimos ambos ~
[LuciHe11]
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El mundo se plegó a un lado y me vi arrastrada hacia una ciudadela. Durante un instante —solo uno— mi mente proyectó un edificio imposible: cristal, luz, lujo. Un hotel que no debería existir aquí.
Parpadeé.
Y la visión se quebró.
La realidad corrigió el error con violencia. El mármol se volvió piedra oscura, las lámparas se transformaron en antorchas, y el aire se llenó de hierro y disciplina. Una fortaleza. No un refugio. No un hogar.
El tiempo me lo dijo sin palabras:
no perteneces a este momento.
Crucé las puertas.
Los reclutas me rodearon, hablándome en una lengua fragmentada, áspera, llena de órdenes y jerarquías. Entendía palabras sueltas, gestos, intenciones… pero no el significado completo.
Excepto uno.
En mi mente, claro como una cicatriz antigua, emergió un idioma que no necesitaba traducción.
Tharésh’Kael.
Las voces dejaron de importarme cuando el general se acercó. Su armadura estaba marcada por campañas largas, y sus ojos no mostraban miedo, solo cálculo.
—¿Has venido a combatir a la hija del monstruo? —preguntó—.
¿A Jennifer?
Ese nombre atravesó algo en mí.
Mis sentidos se afilaron. El pulso se aceleró. Una atracción oscura, casi obscena, se deslizó por mi pecho. No era odio. No era lealtad.
Era deseo de combate.
Luchar contra ella… contra mi hermana…
la idea me sedujo más que la promesa de estabilidad, más que la urgencia de mantener este cuerpo que apenas me sostenía.
Me giré sin responder.
Tomé una lanza de un estante cercano. Era roma, sin historia, sin gloria. Nada especial.
Pero cuando la golpeé contra el suelo…
La piedra resonó.
La magia Elunai brotó como un reflejo involuntario, clara, pura, incorrecta para este lugar y este tiempo. Las antorchas titilaron. Algunos retrocedieron.
Mis labios se movieron por primera vez.
—Jennifer Queen…
El nombre no fue un reto.
Fue una invocación.
Y en algún punto del tiempo, lo supe:
ella iba a sentirlo.
El tirón no fue físico.
Fue direccional.
El mundo se plegó a un lado y me vi arrastrada hacia una ciudadela. Durante un instante —solo uno— mi mente proyectó un edificio imposible: cristal, luz, lujo. Un hotel que no debería existir aquí.
Parpadeé.
Y la visión se quebró.
La realidad corrigió el error con violencia. El mármol se volvió piedra oscura, las lámparas se transformaron en antorchas, y el aire se llenó de hierro y disciplina. Una fortaleza. No un refugio. No un hogar.
El tiempo me lo dijo sin palabras:
no perteneces a este momento.
Crucé las puertas.
Los reclutas me rodearon, hablándome en una lengua fragmentada, áspera, llena de órdenes y jerarquías. Entendía palabras sueltas, gestos, intenciones… pero no el significado completo.
Excepto uno.
En mi mente, claro como una cicatriz antigua, emergió un idioma que no necesitaba traducción.
Tharésh’Kael.
Las voces dejaron de importarme cuando el general se acercó. Su armadura estaba marcada por campañas largas, y sus ojos no mostraban miedo, solo cálculo.
—¿Has venido a combatir a la hija del monstruo? —preguntó—.
¿A Jennifer?
Ese nombre atravesó algo en mí.
Mis sentidos se afilaron. El pulso se aceleró. Una atracción oscura, casi obscena, se deslizó por mi pecho. No era odio. No era lealtad.
Era deseo de combate.
Luchar contra ella… contra mi hermana…
la idea me sedujo más que la promesa de estabilidad, más que la urgencia de mantener este cuerpo que apenas me sostenía.
Me giré sin responder.
Tomé una lanza de un estante cercano. Era roma, sin historia, sin gloria. Nada especial.
Pero cuando la golpeé contra el suelo…
La piedra resonó.
La magia Elunai brotó como un reflejo involuntario, clara, pura, incorrecta para este lugar y este tiempo. Las antorchas titilaron. Algunos retrocedieron.
Mis labios se movieron por primera vez.
—Jennifer Queen…
El nombre no fue un reto.
Fue una invocación.
Y en algún punto del tiempo, lo supe:
ella iba a sentirlo.
El mundo se plegó a un lado y me vi arrastrada hacia una ciudadela. Durante un instante —solo uno— mi mente proyectó un edificio imposible: cristal, luz, lujo. Un hotel que no debería existir aquí.
Parpadeé.
Y la visión se quebró.
La realidad corrigió el error con violencia. El mármol se volvió piedra oscura, las lámparas se transformaron en antorchas, y el aire se llenó de hierro y disciplina. Una fortaleza. No un refugio. No un hogar.
El tiempo me lo dijo sin palabras:
no perteneces a este momento.
Crucé las puertas.
Los reclutas me rodearon, hablándome en una lengua fragmentada, áspera, llena de órdenes y jerarquías. Entendía palabras sueltas, gestos, intenciones… pero no el significado completo.
Excepto uno.
En mi mente, claro como una cicatriz antigua, emergió un idioma que no necesitaba traducción.
Tharésh’Kael.
Las voces dejaron de importarme cuando el general se acercó. Su armadura estaba marcada por campañas largas, y sus ojos no mostraban miedo, solo cálculo.
—¿Has venido a combatir a la hija del monstruo? —preguntó—.
¿A Jennifer?
Ese nombre atravesó algo en mí.
Mis sentidos se afilaron. El pulso se aceleró. Una atracción oscura, casi obscena, se deslizó por mi pecho. No era odio. No era lealtad.
Era deseo de combate.
Luchar contra ella… contra mi hermana…
la idea me sedujo más que la promesa de estabilidad, más que la urgencia de mantener este cuerpo que apenas me sostenía.
Me giré sin responder.
Tomé una lanza de un estante cercano. Era roma, sin historia, sin gloria. Nada especial.
Pero cuando la golpeé contra el suelo…
La piedra resonó.
La magia Elunai brotó como un reflejo involuntario, clara, pura, incorrecta para este lugar y este tiempo. Las antorchas titilaron. Algunos retrocedieron.
Mis labios se movieron por primera vez.
—Jennifer Queen…
El nombre no fue un reto.
Fue una invocación.
Y en algún punto del tiempo, lo supe:
ella iba a sentirlo.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
El mundo se plegó a un lado y me vi arrastrada hacia una ciudadela. Durante un instante —solo uno— mi mente proyectó un edificio imposible: cristal, luz, lujo. Un hotel que no debería existir aquí.
Parpadeé.
Y la visión se quebró.
La realidad corrigió el error con violencia. El mármol se volvió piedra oscura, las lámparas se transformaron en antorchas, y el aire se llenó de hierro y disciplina. Una fortaleza. No un refugio. No un hogar.
El tiempo me lo dijo sin palabras:
no perteneces a este momento.
Crucé las puertas.
Los reclutas me rodearon, hablándome en una lengua fragmentada, áspera, llena de órdenes y jerarquías. Entendía palabras sueltas, gestos, intenciones… pero no el significado completo.
Excepto uno.
En mi mente, claro como una cicatriz antigua, emergió un idioma que no necesitaba traducción.
Tharésh’Kael.
Las voces dejaron de importarme cuando el general se acercó. Su armadura estaba marcada por campañas largas, y sus ojos no mostraban miedo, solo cálculo.
—¿Has venido a combatir a la hija del monstruo? —preguntó—.
¿A Jennifer?
Ese nombre atravesó algo en mí.
Mis sentidos se afilaron. El pulso se aceleró. Una atracción oscura, casi obscena, se deslizó por mi pecho. No era odio. No era lealtad.
Era deseo de combate.
Luchar contra ella… contra mi hermana…
la idea me sedujo más que la promesa de estabilidad, más que la urgencia de mantener este cuerpo que apenas me sostenía.
Me giré sin responder.
Tomé una lanza de un estante cercano. Era roma, sin historia, sin gloria. Nada especial.
Pero cuando la golpeé contra el suelo…
La piedra resonó.
La magia Elunai brotó como un reflejo involuntario, clara, pura, incorrecta para este lugar y este tiempo. Las antorchas titilaron. Algunos retrocedieron.
Mis labios se movieron por primera vez.
—Jennifer Queen…
El nombre no fue un reto.
Fue una invocación.
Y en algún punto del tiempo, lo supe:
ella iba a sentirlo.
El tirón no fue físico.
Fue direccional.
El mundo se plegó a un lado y me vi arrastrada hacia una ciudadela. Durante un instante —solo uno— mi mente proyectó un edificio imposible: cristal, luz, lujo. Un hotel que no debería existir aquí.
Parpadeé.
Y la visión se quebró.
La realidad corrigió el error con violencia. El mármol se volvió piedra oscura, las lámparas se transformaron en antorchas, y el aire se llenó de hierro y disciplina. Una fortaleza. No un refugio. No un hogar.
El tiempo me lo dijo sin palabras:
no perteneces a este momento.
Crucé las puertas.
Los reclutas me rodearon, hablándome en una lengua fragmentada, áspera, llena de órdenes y jerarquías. Entendía palabras sueltas, gestos, intenciones… pero no el significado completo.
Excepto uno.
En mi mente, claro como una cicatriz antigua, emergió un idioma que no necesitaba traducción.
Tharésh’Kael.
Las voces dejaron de importarme cuando el general se acercó. Su armadura estaba marcada por campañas largas, y sus ojos no mostraban miedo, solo cálculo.
—¿Has venido a combatir a la hija del monstruo? —preguntó—.
¿A Jennifer?
Ese nombre atravesó algo en mí.
Mis sentidos se afilaron. El pulso se aceleró. Una atracción oscura, casi obscena, se deslizó por mi pecho. No era odio. No era lealtad.
Era deseo de combate.
Luchar contra ella… contra mi hermana…
la idea me sedujo más que la promesa de estabilidad, más que la urgencia de mantener este cuerpo que apenas me sostenía.
Me giré sin responder.
Tomé una lanza de un estante cercano. Era roma, sin historia, sin gloria. Nada especial.
Pero cuando la golpeé contra el suelo…
La piedra resonó.
La magia Elunai brotó como un reflejo involuntario, clara, pura, incorrecta para este lugar y este tiempo. Las antorchas titilaron. Algunos retrocedieron.
Mis labios se movieron por primera vez.
—Jennifer Queen…
El nombre no fue un reto.
Fue una invocación.
Y en algún punto del tiempo, lo supe:
ella iba a sentirlo.
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Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
Y bien? ¿Qué va a ser hoy? ¿Una poción? Un elixir? ¿Qué tal un pergamino de invocación? Todo brebaje muy especifico necesita ser pedido con anticipación ~♡
Y bien? ¿Qué va a ser hoy? ¿Una poción? Un elixir? ¿Qué tal un pergamino de invocación? Todo brebaje muy especifico necesita ser pedido con anticipación ~♡
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Battle Time: Goetia vs Godkiller – El Juicio Final de los Dioses
Escenario
El combate tiene lugar en el Trono del Fin de los Tiempos, un plano más allá del universo donde estrellas muertas flotan como cenizas en un océano de vacío. A lo lejos, una grieta cósmica divide el cielo en dos: un lado ardiendo en llamas doradas, el otro sumido en oscuridad sangrienta. Cada respiro de estos titanes es suficiente para hacer colapsar galaxias enteras.
El Choque
La figura imponente de Goetia, el rey demoníaco de la magia prohibida, aparece envuelto en una marea de llamas apocalípticas. Su torso resplandece con el núcleo de destrucción, un ojo ardiente que palpita con el poder de incontables almas sacrificadas. Su voz truena como un millón de tormentas:
— “¡Soy el fuego del final, la condena de los cielos y la extinción de la humanidad!”
Enfrente, el caballero eterno Godkiller se yergue con armadura oscura bañada en luz carmesí. En su mano porta la Hoja del Eclipse, un arma forjada para derribar divinidades. Su mirada es fría, calculadora, y cada paso que da resuena como un martillo golpeando el destino.
— “Dios o demonio… da igual. Mi espada fue hecha para matar a ambos.”
El choque comienza con un estallido de luz y oscuridad que rasga la eternidad.
Habilidades
⁘ Goetia
֎ Flame of Incineration: fuego místico capaz de reducir mundos enteros a cenizas.
֎ Ojo del Juicio: el núcleo en su pecho dispara rayos de energía que borran la existencia de todo lo que tocan.
֎ Magia Prohibida: manipula almas sacrificadas, usándolas como proyectiles, escudos o invocaciones.
֎ Inmortalidad Demoníaca: su cuerpo se regenera mientras exista odio y desesperación en el cosmos.
ꕤ Godkiller
⚜ Hoja del Eclipse: espada capaz de cortar conceptos divinos, anulando poderes “absolutos”.
⚜ Aura del Vacío: un campo de energía que debilita y corrompe cualquier poder celestial o infernal cercano.
⚜ Juicio Carmesí: descarga un tajo de energía roja que puede dividir montañas estelares y agujeros negros.
⚜ Voluntad del Guerrero Eterno: su fuerza aumenta cuanto más alto sea el poder de su oponente; entre más divina la amenaza, más letal se vuelve.
Clímax
Goetia desata su furia: mares de fuego dorado envuelven el campo, estrellas enteras son consumidas y lanzadas contra Godkiller como proyectiles. El caballero avanza entre el caos, su armadura resquebrajada pero su espada brillando con un fulgor inquebrantable.
El Ojo del Juicio dispara un rayo que atraviesa realidades, pero la Hoja del Eclipse corta la energía como si fuese aire. El universo se tambalea cuando ambos descargan sus ataques finales:
❁ Goetia lanza la Llama Final de la Extinción, un sol maldito que arde con toda su existencia.
❁ Godkiller responde con la Decapitación del Cielo, un tajo único que divide la luz, la oscuridad y el tiempo mismo.
La colisión provoca una explosión que desintegra el plano entero.
🌌🔥 Battle Time: Goetia vs Godkiller – El Juicio Final de los Dioses ⚔️
🌠 Escenario
El combate tiene lugar en el Trono del Fin de los Tiempos, un plano más allá del universo donde estrellas muertas flotan como cenizas en un océano de vacío. A lo lejos, una grieta cósmica divide el cielo en dos: un lado ardiendo en llamas doradas, el otro sumido en oscuridad sangrienta. Cada respiro de estos titanes es suficiente para hacer colapsar galaxias enteras.
⚔️ El Choque
La figura imponente de Goetia, el rey demoníaco de la magia prohibida, aparece envuelto en una marea de llamas apocalípticas. Su torso resplandece con el núcleo de destrucción, un ojo ardiente que palpita con el poder de incontables almas sacrificadas. Su voz truena como un millón de tormentas:
— “¡Soy el fuego del final, la condena de los cielos y la extinción de la humanidad!”
Enfrente, el caballero eterno Godkiller se yergue con armadura oscura bañada en luz carmesí. En su mano porta la Hoja del Eclipse, un arma forjada para derribar divinidades. Su mirada es fría, calculadora, y cada paso que da resuena como un martillo golpeando el destino.
— “Dios o demonio… da igual. Mi espada fue hecha para matar a ambos.”
El choque comienza con un estallido de luz y oscuridad que rasga la eternidad.
🔥 Habilidades
⁘ Goetia
֎ Flame of Incineration: fuego místico capaz de reducir mundos enteros a cenizas.
֎ Ojo del Juicio: el núcleo en su pecho dispara rayos de energía que borran la existencia de todo lo que tocan.
֎ Magia Prohibida: manipula almas sacrificadas, usándolas como proyectiles, escudos o invocaciones.
֎ Inmortalidad Demoníaca: su cuerpo se regenera mientras exista odio y desesperación en el cosmos.
ꕤ Godkiller
⚜ Hoja del Eclipse: espada capaz de cortar conceptos divinos, anulando poderes “absolutos”.
⚜ Aura del Vacío: un campo de energía que debilita y corrompe cualquier poder celestial o infernal cercano.
⚜ Juicio Carmesí: descarga un tajo de energía roja que puede dividir montañas estelares y agujeros negros.
⚜ Voluntad del Guerrero Eterno: su fuerza aumenta cuanto más alto sea el poder de su oponente; entre más divina la amenaza, más letal se vuelve.
⚡ Clímax
Goetia desata su furia: mares de fuego dorado envuelven el campo, estrellas enteras son consumidas y lanzadas contra Godkiller como proyectiles. El caballero avanza entre el caos, su armadura resquebrajada pero su espada brillando con un fulgor inquebrantable.
El Ojo del Juicio dispara un rayo que atraviesa realidades, pero la Hoja del Eclipse corta la energía como si fuese aire. El universo se tambalea cuando ambos descargan sus ataques finales:
❁ Goetia lanza la Llama Final de la Extinción, un sol maldito que arde con toda su existencia.
❁ Godkiller responde con la Decapitación del Cielo, un tajo único que divide la luz, la oscuridad y el tiempo mismo.
La colisión provoca una explosión que desintegra el plano entero.