• El silencio que de pronto envolvió el momento le incomodó. Demasiado emocional, demasiado íntimo. Retiró su mano después de unos segundos del hombro de su hijo mayor, asintiendo una única vez en su dirección.

    — Necesitas comer, ahora. El viaje será largo. —No era una pregunta ni sugerencia. Su tono lo dejó en claro, pero el caminito de arena que dejó cuando sus pies se elevaron del suelo lo reafirmó. — Mark, ¿Puedes volar ya?

    Y dicho eso, le hizo una señal a Oliver para que se acercara a su hermano, para que sirviera de apoyo.

    El peso de la angustia que había cargado en sus hombros el último par de meses se fue diezmando poco a poco, pero no había tiempo de festejar el alivio, la vida de su primogénito. La guerra los alcanzaría si no se apuraban y sabía que la Coalición no resistiría. Era su única oportunidad de terminar con el Imperio Viltrumita y ya habían perdido suficiente tiempo.

    No se quedó a esperar como es que Oliver ayudaba - O no - a Mark. Alzó el vuelo rápidamente hacia su refugio, para cortar unas lonchas de carne y servir rápido lo que podría ser su última cena en aquel lugar. Sin que lo vieran, se pasó la mano por la barba crecida, ahí donde el menor le había dado el golpe y tuvo que disimular la sonrisa de satisfacción.
    El silencio que de pronto envolvió el momento le incomodó. Demasiado emocional, demasiado íntimo. Retiró su mano después de unos segundos del hombro de su hijo mayor, asintiendo una única vez en su dirección. — Necesitas comer, ahora. El viaje será largo. —No era una pregunta ni sugerencia. Su tono lo dejó en claro, pero el caminito de arena que dejó cuando sus pies se elevaron del suelo lo reafirmó. — Mark, ¿Puedes volar ya? Y dicho eso, le hizo una señal a Oliver para que se acercara a su hermano, para que sirviera de apoyo. El peso de la angustia que había cargado en sus hombros el último par de meses se fue diezmando poco a poco, pero no había tiempo de festejar el alivio, la vida de su primogénito. La guerra los alcanzaría si no se apuraban y sabía que la Coalición no resistiría. Era su única oportunidad de terminar con el Imperio Viltrumita y ya habían perdido suficiente tiempo. No se quedó a esperar como es que Oliver ayudaba - O no - a Mark. Alzó el vuelo rápidamente hacia su refugio, para cortar unas lonchas de carne y servir rápido lo que podría ser su última cena en aquel lugar. Sin que lo vieran, se pasó la mano por la barba crecida, ahí donde el menor le había dado el golpe y tuvo que disimular la sonrisa de satisfacción.
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  • Había sido la persona con peor suerte del mundo. Y jamás pensó poder vivir aquella segunda vida. Cuando despertó en la nieve, confusa, adolorida y con una herida en el pecho que sanaba por si sola, cuando fue arrastrada hasta los laboratorios del doctor Fredrick Vought no imaginó que tendría salida... Que tendria una vida mejor.

    Nunca imaginó poder escapar. Y pudo hacerlo.
    Nunca imaginó poder tener una vida normal y lo logró...

    Y no imaginó nunca merecer que alguien la quisiera como ⋆ 𝚂𝙾𝙻𝙳𝙸𝙴𝚁 𝙱𝙾𝚈 ⋆ la quería. Cada vez que la miraba, con ese sentimiento reflejado en sus orbes verdes, Vanya se juraba a si misma que merecía la pena todo lo que habia pasado solo por sentirse entre sus brazos una sola vez.

    En tiempos de guerra, una guerra terrible, Soldier Boy habia sido su remanso de paz. Y no se imaginaba perderle...
    Había sido la persona con peor suerte del mundo. Y jamás pensó poder vivir aquella segunda vida. Cuando despertó en la nieve, confusa, adolorida y con una herida en el pecho que sanaba por si sola, cuando fue arrastrada hasta los laboratorios del doctor Fredrick Vought no imaginó que tendría salida... Que tendria una vida mejor. Nunca imaginó poder escapar. Y pudo hacerlo. Nunca imaginó poder tener una vida normal y lo logró... Y no imaginó nunca merecer que alguien la quisiera como [D0NTUSEDRUGS] la quería. Cada vez que la miraba, con ese sentimiento reflejado en sus orbes verdes, Vanya se juraba a si misma que merecía la pena todo lo que habia pasado solo por sentirse entre sus brazos una sola vez. En tiempos de guerra, una guerra terrible, Soldier Boy habia sido su remanso de paz. Y no se imaginaba perderle...
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  • Uno nunca se acostumbra del todo al frío. Aprende a cubrirse, a calentarse; que debe secarse los pies o perderá dedos; que el calor humano es raro y escaso.

    Se cubre mejor con la capa hasta el mentón y echa a andar. Sin rumbo. Como siempre.

    Luego está la nieve. Cruje. Te recuerda que está ahí. Que si uno la oye, otros también. La nieve deja rastro y cubre los muertos.

    La de hoy es demasiado blanca.

    Y entonces el pensamiento llega.

    Sin avisar.

    Habían transcurrido más de diez años. A veces sentía que podía oler el humo de aquella noche, pues no estaba adherido a su piel: lo estaba a su consciencia.

    El humo denso y negro fue un presagio. Tiró la leña al suelo y corrió tanto como le permitieron las piernas. Cuando llegó, lo que vio le golpeó tan fuerte que se atragantó con su propia saliva. El olor a humo. La nieve sucia por las pisadas. La choza ardía y los culpables seguían allí. Los reconoció a todos. Y ellos a él.

    Tiraron sus antorchas con prisa y sacaron sus armas. Él sujetaba hacha con ambas manos. La madera del asta crujió.

    Gritó tan fuerte que la garganta se agrietó. Y se abalanzó. No eran guerreros. No como él. No para él. No tenían la menor oportunidad y aún así, consiguieron lacerar la carne de Hakon. Un corte en el brazo. Un pinchazo en la pierna. Un golpe en las costillas. Pero uno a uno era masacrados.

    El hacha rodó por el aire y se clavó en un cráneo. Él recuperó una espada de la nieve y la usó para abrir vientres y atravesar corazones.

    Volvió a gritar con la boca desencajada. Los que quedaban dieron un paso atrás. Uno no retrocedió. Su saex se clavó en el abdomen de Hakon. Éste le miró a los ojos cuando le metió el filo en la boca y se lo sacó por la nuca. Aún temblaba cuando cayó a un lado, desangrándose.

    De los dos restantes, alguien importante de la asamblea, se arrodilló temblando. El otro, alguna vez le llamó por su nombre y esa noche se lanzó con la espada por delante. Hakon la desvió y sus hombros chocaron. La fuerza hizo rebotar al otro. Él no se movió ni un centímetro. Volteó la espada, golpeó con el pomo en la cara. La mandíbula se le dislocó. Lo derribó después. En el suelo le asestó tantos cortes, que toda su cara quedó salpicada.

    Se irguió y miró al último.

    La sangre resbalaba por el filo de su acero y caía gota a gota sobre la nieve.

    Rojo sobre blanco.

    El aire le quemaba los pulmones. La mandíbula estaba tan tensa, que las muelas chirriaron. Los músculos se endurecieron como el acero que empuñaba, y el cuero se quejó bajo los nudillos blancos.

    La choza seguía ardiendo y frente a ella siete cuerpos yacían sin vida en el suelo. Solo uno respiraba, entre sus semejantes. Sus ojos desorbitados entendieron que aquel hombre que tenía frente a él, no era un hombre común.

    No aquella noche.

    Y nunca más desde entonces.

    Tras la puerta que colgaba de una de sus bisagras, el pálido brazo de una mujer.

    Un pilar solo es una piedra alta y fría. Lo que lo hacía noble era sostener el arco con ella. El arco había caído.

    Hakon era solo un pilar sin nada que sostener.

    Salvo una espada.

    Y ese hombre con los ojos enrojecidos de dolor y rabia, la sostenía.

    Había cedido amargamente el control al dolor. La adrenalina le impedía sentir el profundo corte en su abdomen, o el frío que lo azotaba. El pulso acelerado le latía en las sienes como un tambor de guerra.

    Aquel hombre arrodillado balbuceaba súplicas que no estaban siendo escuchadas. Hakon ya no oía nada. Lo único que lo mantenía cuerdo yacía sin vida sobre un charco de sangre, dentro de un edificio de madera que se consumía y se desmoronaba.

    La cadena se había roto.

    —¡Hakon, por Odin! ¡No lo hagas!

    La bestia rugió.

    —¡Dónde estaba Odin esta noche!

    Fue un corte limpio y letal. La cabeza del desdichado cayó al suelo con un golpe seco. No rodó, se clavó en la nieve.

    Ese golpe se repite en su cabeza en ese instante. Su cuerpo incluso se resiente al revivir el momento y sus manos se aprietan en un gesto que logra contener sin esfuerzo.

    Un suspiro escapa entre sus labios.

    Corto. Fuerte.

    El vaho se expande hasta difuminarse ante sus ojos. En este momento más brillantes que hace un rato. Pero no se permite esa concesión, y afila la mirada antes de seguir descendiendo la ladera.
    Uno nunca se acostumbra del todo al frío. Aprende a cubrirse, a calentarse; que debe secarse los pies o perderá dedos; que el calor humano es raro y escaso. Se cubre mejor con la capa hasta el mentón y echa a andar. Sin rumbo. Como siempre. Luego está la nieve. Cruje. Te recuerda que está ahí. Que si uno la oye, otros también. La nieve deja rastro y cubre los muertos. La de hoy es demasiado blanca. Y entonces el pensamiento llega. Sin avisar. Habían transcurrido más de diez años. A veces sentía que podía oler el humo de aquella noche, pues no estaba adherido a su piel: lo estaba a su consciencia. El humo denso y negro fue un presagio. Tiró la leña al suelo y corrió tanto como le permitieron las piernas. Cuando llegó, lo que vio le golpeó tan fuerte que se atragantó con su propia saliva. El olor a humo. La nieve sucia por las pisadas. La choza ardía y los culpables seguían allí. Los reconoció a todos. Y ellos a él. Tiraron sus antorchas con prisa y sacaron sus armas. Él sujetaba hacha con ambas manos. La madera del asta crujió. Gritó tan fuerte que la garganta se agrietó. Y se abalanzó. No eran guerreros. No como él. No para él. No tenían la menor oportunidad y aún así, consiguieron lacerar la carne de Hakon. Un corte en el brazo. Un pinchazo en la pierna. Un golpe en las costillas. Pero uno a uno era masacrados. El hacha rodó por el aire y se clavó en un cráneo. Él recuperó una espada de la nieve y la usó para abrir vientres y atravesar corazones. Volvió a gritar con la boca desencajada. Los que quedaban dieron un paso atrás. Uno no retrocedió. Su saex se clavó en el abdomen de Hakon. Éste le miró a los ojos cuando le metió el filo en la boca y se lo sacó por la nuca. Aún temblaba cuando cayó a un lado, desangrándose. De los dos restantes, alguien importante de la asamblea, se arrodilló temblando. El otro, alguna vez le llamó por su nombre y esa noche se lanzó con la espada por delante. Hakon la desvió y sus hombros chocaron. La fuerza hizo rebotar al otro. Él no se movió ni un centímetro. Volteó la espada, golpeó con el pomo en la cara. La mandíbula se le dislocó. Lo derribó después. En el suelo le asestó tantos cortes, que toda su cara quedó salpicada. Se irguió y miró al último. La sangre resbalaba por el filo de su acero y caía gota a gota sobre la nieve. Rojo sobre blanco. El aire le quemaba los pulmones. La mandíbula estaba tan tensa, que las muelas chirriaron. Los músculos se endurecieron como el acero que empuñaba, y el cuero se quejó bajo los nudillos blancos. La choza seguía ardiendo y frente a ella siete cuerpos yacían sin vida en el suelo. Solo uno respiraba, entre sus semejantes. Sus ojos desorbitados entendieron que aquel hombre que tenía frente a él, no era un hombre común. No aquella noche. Y nunca más desde entonces. Tras la puerta que colgaba de una de sus bisagras, el pálido brazo de una mujer. Un pilar solo es una piedra alta y fría. Lo que lo hacía noble era sostener el arco con ella. El arco había caído. Hakon era solo un pilar sin nada que sostener. Salvo una espada. Y ese hombre con los ojos enrojecidos de dolor y rabia, la sostenía. Había cedido amargamente el control al dolor. La adrenalina le impedía sentir el profundo corte en su abdomen, o el frío que lo azotaba. El pulso acelerado le latía en las sienes como un tambor de guerra. Aquel hombre arrodillado balbuceaba súplicas que no estaban siendo escuchadas. Hakon ya no oía nada. Lo único que lo mantenía cuerdo yacía sin vida sobre un charco de sangre, dentro de un edificio de madera que se consumía y se desmoronaba. La cadena se había roto. —¡Hakon, por Odin! ¡No lo hagas! La bestia rugió. —¡Dónde estaba Odin esta noche! Fue un corte limpio y letal. La cabeza del desdichado cayó al suelo con un golpe seco. No rodó, se clavó en la nieve. Ese golpe se repite en su cabeza en ese instante. Su cuerpo incluso se resiente al revivir el momento y sus manos se aprietan en un gesto que logra contener sin esfuerzo. Un suspiro escapa entre sus labios. Corto. Fuerte. El vaho se expande hasta difuminarse ante sus ojos. En este momento más brillantes que hace un rato. Pero no se permite esa concesión, y afila la mirada antes de seguir descendiendo la ladera.
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  • Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada.

    No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas.

    Lo siente en el aire...la guerra acecha
    Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
    Bajo el manto estelar, mientras sus compañeros se entregan al sueño, él monta guardia con una misión silenciosa: transcribir cada detalle de la jornada. No lo mueve la soberbia ni el deseo de gloria, sino el miedo punzante a que sus vidas se disuelvan en el olvido o se deformen en leyendas vagas. Lo siente en el aire...la guerra acecha Aunque portan el estandarte blanco de la paz, recorren estas tierras buscando aliados y protección, con una urgencia desesperada por evitar que la llama de la vida se extinga en el continente.
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  • — Día 54 en soledad, ¿cuánto más se alargará esta tortura? —tacha el día (totalmente inventado) en un calendario de forma dramática como si estuviese en la guerra. (???)
    — Día 54 en soledad, ¿cuánto más se alargará esta tortura? —tacha el día (totalmente inventado) en un calendario de forma dramática como si estuviese en la guerra. (???)
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  • Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados.

    Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación.

    Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales.

    A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores.

    La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
    Nunca supimos con seguridad quiénes eran los sagrados, ni siquiera nos dimos cuenta de que vivían entre nosotros. No fue hasta que se mostraron ante los ojos como algo extraordinario. Fue a partir de entonces que comenzamos a venerarlos, aunque volvían a esconderse entre los mortales. No los distinguíamos entre nosotros, pero ya sabíamos que existían como dioses encarnados. Era nueve sagrados, y a cada uno se le veneró por cada uno de los conceptos que representaban en su forma terrenal: La Guardiana del Umbral era la patrona del cambio, de la transición y de los secretos; El Forjador de Cadenas era nuestro patrón de las leyes, de los juramentos y del orden; la Cantora de las Raíces no tardó en ser venerada como patrona de la familia, la comunidad y la naturaleza; el impredecible Bailarín del Abismo se convirtió en el patrón de la inspiración, la pasión y la rebeldía, siendo el favorito de los artistas y los revolucionarios; la Tejedora de Soles fue adorada como patrona del honor, el sacrificio y el vigor, siendo la preferida de los guerreros; el Cazador de Ecos fue venerado como patrón de la verdad, la memoria y la ciencia; la Sonriente sin Rostro fue quizás la más inquietante, a día de hoy es venerada como patrona del vacío, el olvido y la paz, y sus fieles son afligidos que buscan dejar atrás el dolor; el Navegante de las Brumas representa la tirada de los dados, el azar y la apuesta que se juega todo, patrón de los jugadores, los marinos y los aventureros; y por último el Alquimista Retorcido, patrón de los alquimistas, señor del renacimiento, la degradacion y la transformación. Su influencia, sus órdenes, moldearon el mundo, lo cambiaron dramáticamente, durante siglos hemos visto nacer y caer naciones. Hoy cinco de ellas son las que siguen en pie, pero la veneración de los nueve sagrados aún prevalece, y se dice que aún ahora siguen caminando entre los mortales. A día de hoy hemos visto un siglo entero de guerras y un siglo de relativa paz. Las canciones de los bardos ya no se escuchan junto al rasgueo de las cuerdas de un laúd. El crepitar del fuego se ha reemplazado por el chasquido de las teclas en un teclado, los códices se almacenan cada vez menos en grandes tomos y más en ordenadores. La magia antigua y la tecnología ahora caminan a la par, pero los sagrados aún caminan, las viejas razas coexisten como pueden en éste mundo y las viejas tradiciones se rehúsan a morir en éste mundo indistinguible. Grandes cambios se ven en el horizonte. Ya es un milagro que la paz durase un siglo, pero la generosidad del destino no es eterna…
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  • Ꭼꮮ ꭲꭼꮪꭲꮖꮐꮻ.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Illán

    ¿Quién diría que sus palabras no caerían en oídos sordos como de costumbre? ¿Quién diría que los hechos que atribuyó a su nombre no serían ignorados por los seres humanos?

    Había uno que no, un chamán.

    Desolado sería una palabra acorde para describir el lugar en el que se encontraban, un yermo donde la vida luchaba por sobrevivir en su día a día, un lugar que para muchos sería incluso triste, pero para Shamriel, era una belleza.

    Un lugar donde el conflicto era un estilo de vida, un lugar donde toda vida luchaba por sobrevivir, donde las vidas de los animales podían desaparecer de un momento a otro, donde sobrevivía el más fuerte; incluso en un ecosistema de esta naturaleza, Shamriel veía belleza.

    Frente a frente, un choque bastante claro, Shamriel, amante de la destrucción, creadora de conflicto, amante de toda pelea por pequeña que fuera contra Illán, un guerrero entrenado para proteger, decidido a no arrebatar vidas sin motivo aparente, un guardián, protector del equilibrio entre los planos.

    La sonrisa de Shamriel gozaba de confianza, rebosaba prepotencia, sus ojos miraban con desdén al humano que ante ella se encontraba, no por odio a él o sus ideales, sino por el simple hecho de ser humano.

    ⸻ Detener las guerras celestiales ¿Realmente te crees capaz de detener la rueda del destino? ⸻ La burla era clara en su tono. ⸻ Tu propia gente se dedicaba a la guerra antes de su extinción ¿Acaso no ves la belleza en la misma? ⸻ Optó por cuestionarlo, y es que es sabido que los chamanes andinos vivían en eterno conflicto, hasta su desaparición tras las invasiones españolas.
    [Cursed_Bastard] ¿Quién diría que sus palabras no caerían en oídos sordos como de costumbre? ¿Quién diría que los hechos que atribuyó a su nombre no serían ignorados por los seres humanos? Había uno que no, un chamán. Desolado sería una palabra acorde para describir el lugar en el que se encontraban, un yermo donde la vida luchaba por sobrevivir en su día a día, un lugar que para muchos sería incluso triste, pero para Shamriel, era una belleza. Un lugar donde el conflicto era un estilo de vida, un lugar donde toda vida luchaba por sobrevivir, donde las vidas de los animales podían desaparecer de un momento a otro, donde sobrevivía el más fuerte; incluso en un ecosistema de esta naturaleza, Shamriel veía belleza. Frente a frente, un choque bastante claro, Shamriel, amante de la destrucción, creadora de conflicto, amante de toda pelea por pequeña que fuera contra Illán, un guerrero entrenado para proteger, decidido a no arrebatar vidas sin motivo aparente, un guardián, protector del equilibrio entre los planos. La sonrisa de Shamriel gozaba de confianza, rebosaba prepotencia, sus ojos miraban con desdén al humano que ante ella se encontraba, no por odio a él o sus ideales, sino por el simple hecho de ser humano. ⸻ Detener las guerras celestiales ¿Realmente te crees capaz de detener la rueda del destino? ⸻ La burla era clara en su tono. ⸻ Tu propia gente se dedicaba a la guerra antes de su extinción ¿Acaso no ves la belleza en la misma? ⸻ Optó por cuestionarlo, y es que es sabido que los chamanes andinos vivían en eterno conflicto, hasta su desaparición tras las invasiones españolas.
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  • Contenido explícito //

    Si ella no aparecía aquella madrugada… volvería a esperarla la siguiente. Y si tampoco lo hacía la próxima, seguiría esperando cada una de ellas, tal y como le había prometido.

    No era por el simple hecho de conocer la salida real. Para él, ese detalle era lo de menos. Podría haber abandonado el castillo cuando quisiera, sin que nadie se diera cuenta desde el primer momento. Pero Kazuo era una persona de convicciones férreas, y si se había comprometido a seguir las indicaciones de sus anfitriones, así sería.

    Aquella misma mañana, Elizabeth, reina y soberana de Brattvåg, lo había liberado de sus cadenas. Le había pedido que se marchara, porque, de no hacerlo, solo estaría rodeado de guerra. Pero a él no le importaba; su vida ya era un cúmulo de pérdidas no superadas, de soledad perpetua y de una inmortalidad —y un cometido divino— que nunca había pedido. Sin embargo, cerca de ella, sentía un bálsamo fresco que calmaba ese dolor asfixiante.

    Si había algo de lo que podía arrepentirse, era de convertirse en el causante de la estabilidad mental de la reina. Pero era algo que Kazuo simplemente era incapaz de ignorar. Había un instinto casi primitivo que le impedía, tanto física como emocionalmente, abandonar aquel lugar… abandonarla a ella.
    ⚠️🔞 Contenido explícito 🔞⚠️ // Si ella no aparecía aquella madrugada… volvería a esperarla la siguiente. Y si tampoco lo hacía la próxima, seguiría esperando cada una de ellas, tal y como le había prometido. No era por el simple hecho de conocer la salida real. Para él, ese detalle era lo de menos. Podría haber abandonado el castillo cuando quisiera, sin que nadie se diera cuenta desde el primer momento. Pero Kazuo era una persona de convicciones férreas, y si se había comprometido a seguir las indicaciones de sus anfitriones, así sería. Aquella misma mañana, Elizabeth, reina y soberana de Brattvåg, lo había liberado de sus cadenas. Le había pedido que se marchara, porque, de no hacerlo, solo estaría rodeado de guerra. Pero a él no le importaba; su vida ya era un cúmulo de pérdidas no superadas, de soledad perpetua y de una inmortalidad —y un cometido divino— que nunca había pedido. Sin embargo, cerca de ella, sentía un bálsamo fresco que calmaba ese dolor asfixiante. Si había algo de lo que podía arrepentirse, era de convertirse en el causante de la estabilidad mental de la reina. Pero era algo que Kazuo simplemente era incapaz de ignorar. Había un instinto casi primitivo que le impedía, tanto física como emocionalmente, abandonar aquel lugar… abandonarla a ella.
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  • - cuando era pequeña a veces tenía mi mal genio, recuerdo que en esta foto me habían mencionado de un matrimonio junto a otro príncipe. Pero yo tenía el plan de ser una gran cocinera o granjera para mis maravillosas plantas.

    Cuando fuimos a ese reino para conocer a mi futuro prometido arreglado.. no me agrado para nada, era un total mimado, lo peor es que no tenía ni una pisca de modales básicos, no éramos para nada compatibles y recuerdo que jalo varias veces de mi cabello mientras me gritaba que parecía una "cabra pulgosa".

    Así que debido a ello dejamos de ir a aquel reino, es por eso que antes no estaba interesada en tener niños hasta mi adolescencia, dónde allí crié a varios niños de familias pobres por la escases de población durante la guerra.. es allí donde decidí tomar una última oportunidad al matrimonio.. ¡Pero no con ese niño mimado!

    - Freya parecía tener aún algo de rencor por aquel príncipe que sin importar que.. no se casaría nunca con el o trataría de impedirlo a toda costa -
    - cuando era pequeña a veces tenía mi mal genio, recuerdo que en esta foto me habían mencionado de un matrimonio junto a otro príncipe. Pero yo tenía el plan de ser una gran cocinera o granjera para mis maravillosas plantas. Cuando fuimos a ese reino para conocer a mi futuro prometido arreglado.. no me agrado para nada, era un total mimado, lo peor es que no tenía ni una pisca de modales básicos, no éramos para nada compatibles y recuerdo que jalo varias veces de mi cabello mientras me gritaba que parecía una "cabra pulgosa". Así que debido a ello dejamos de ir a aquel reino, es por eso que antes no estaba interesada en tener niños hasta mi adolescencia, dónde allí crié a varios niños de familias pobres por la escases de población durante la guerra.. es allí donde decidí tomar una última oportunidad al matrimonio.. ¡Pero no con ese niño mimado! - Freya parecía tener aún algo de rencor por aquel príncipe que sin importar que.. no se casaría nunca con el o trataría de impedirlo a toda costa -
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  • ⸻ Alguien como yo no necesita presentación... Solo... Observo ¿No? ⸻

    Cuando las aguas del diluvio arrastraron consigo todas las vidas mortales. ⸻ Un deleite a la vista... ⸻
    Cuando las llamas devoraron Sodoma y Gomorra. ⸻ Un espectáculo de luces y gritos. ⸻
    Cuando las plagas azotaron Egipto. ⸻ Lento y doloroso, para saborearlo mejor. ⸻

    ⸻ Oh ¿Cuántas muertes habrá provocado nuestro querido padre y su amor a los humanos? ⸻ Demasiadas para ser documentadas.
    ⸻ ¿Quién moverá ahora los hilos? ¿Quién ocupará el trono vacío en el cielo? ⸻ Cuando el rey de los cielos desaparece, el arma que apunte más alto ocupará su trono.
    ⸻ Ansío verlo, que las nubes se tiñan de rojo, que la sangre de mis hermanos llueva en tierra mortal, que sean sus vidas las que alimenten la vida bajo nosotros... ⸻

    ⸻ ¡Una guerra santa! ¡Como cuando causé el choque entre Miguel y Lucifer! ¡Como cuando guie a los ejércitos para que los caminos de Jerusalén se tiñeran de rojo con la sangre de los fieles! ¡¿Cuán afortunada puedo ser de vivir para ver semejante conflicto?! ⸻

    ⸻ Tomen asientos en primera fila, porque este episodio no nos lo podemos perder... ⸻
    ⸻ Alguien como yo no necesita presentación... Solo... Observo ¿No? ⸻ Cuando las aguas del diluvio arrastraron consigo todas las vidas mortales. ⸻ Un deleite a la vista... ⸻ Cuando las llamas devoraron Sodoma y Gomorra. ⸻ Un espectáculo de luces y gritos. ⸻ Cuando las plagas azotaron Egipto. ⸻ Lento y doloroso, para saborearlo mejor. ⸻ ⸻ Oh ¿Cuántas muertes habrá provocado nuestro querido padre y su amor a los humanos? ⸻ Demasiadas para ser documentadas. ⸻ ¿Quién moverá ahora los hilos? ¿Quién ocupará el trono vacío en el cielo? ⸻ Cuando el rey de los cielos desaparece, el arma que apunte más alto ocupará su trono. ⸻ Ansío verlo, que las nubes se tiñan de rojo, que la sangre de mis hermanos llueva en tierra mortal, que sean sus vidas las que alimenten la vida bajo nosotros... ⸻ ⸻ ¡Una guerra santa! ¡Como cuando causé el choque entre Miguel y Lucifer! ¡Como cuando guie a los ejércitos para que los caminos de Jerusalén se tiñeran de rojo con la sangre de los fieles! ¡¿Cuán afortunada puedo ser de vivir para ver semejante conflicto?! ⸻ ⸻ Tomen asientos en primera fila, porque este episodio no nos lo podemos perder... ⸻
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