Había permanecido lejos de los mortales más tiempo del habitual. La causa no era una guerra, ni una calamidad; es una disputa con uno de sus hermanos acerca de la decisión que él y otro oniro tomaron al abandonar sus deberes. Atrapado entre argumentos, reproches y  diferencias, el dios de los sueños relegó por un tiempo sus deberes, hasta que las aguas del conflicto comenzaron finalmente a calmarse.
Había permanecido lejos de los mortales más tiempo del habitual. La causa no era una guerra, ni una calamidad; es una disputa con uno de sus hermanos acerca de la decisión que él y otro oniro tomaron al abandonar sus deberes. Atrapado entre argumentos, reproches y  diferencias, el dios de los sueños relegó por un tiempo sus deberes, hasta que las aguas del conflicto comenzaron finalmente a calmarse.
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