-Las montañas parecian extenderse hasta tocar las Nubes. Cascadas cristalinas caian entre enormes acantilados cubiertos de flores salvajes, mientras arboles gigantescos de hojas esmeralda se alzaban como guardianes. Alli, sentado sobre una roca cubierta de musgo, se encontraba el Ogro observando el Paisaje, su cuerpo habia cambiado nuevamente, ya no se veia como un adolecente, se veia mas adulto pero con razgos mas humanos, su silencio era absoluto. Su enorme cuerpo seguia siendo imponente. Por primera vez en mucho tiempo, no miraba el horizonte buscando enemigos, recuerdos o amenazas-

-Un grupo de pequeñas criaturas aladas revoloteo cerca de el, ocultandose entre las enredaderas luminosas que colgaban de los arboles. El Joven Ogro las siguio con la mirada, curioso, casi fascinado. Una sonrisa apenas perceptible aparecio en su rostro cuando una de aquellas criaturas se poso sobre uno de sus cuernos. Antes, aquel instante habria pasado desapercibido. Ahora, en cambio, descubria que el mundo estaba lleno de detalles que jamas se habia detenido a contemplar-

"Te lastimaras pequeño animal.."

-La brisa calida agito su cabello negro mientras observaba el inmenso valle tropical que se extendia bajo sus pies. El rugido lejano de alguna bestia desconocida se mezclaba con el canto de aves de colores llamativos. No habia guerras, no habia tronos, ni responsabilidades pesando sobre sus hombros. Solo el sonido de la naturaleza viva a su alrededor y aquella sensacion extraña de estar viento todo por primera vez. Como si, despues de tantos años, el mundo hubiera recuperado parte de la magia que alguna vez perdio ante sus ojos-
-Las montañas parecian extenderse hasta tocar las Nubes. Cascadas cristalinas caian entre enormes acantilados cubiertos de flores salvajes, mientras arboles gigantescos de hojas esmeralda se alzaban como guardianes. Alli, sentado sobre una roca cubierta de musgo, se encontraba el Ogro observando el Paisaje, su cuerpo habia cambiado nuevamente, ya no se veia como un adolecente, se veia mas adulto pero con razgos mas humanos, su silencio era absoluto. Su enorme cuerpo seguia siendo imponente. Por primera vez en mucho tiempo, no miraba el horizonte buscando enemigos, recuerdos o amenazas- -Un grupo de pequeñas criaturas aladas revoloteo cerca de el, ocultandose entre las enredaderas luminosas que colgaban de los arboles. El Joven Ogro las siguio con la mirada, curioso, casi fascinado. Una sonrisa apenas perceptible aparecio en su rostro cuando una de aquellas criaturas se poso sobre uno de sus cuernos. Antes, aquel instante habria pasado desapercibido. Ahora, en cambio, descubria que el mundo estaba lleno de detalles que jamas se habia detenido a contemplar- "Te lastimaras pequeño animal.." -La brisa calida agito su cabello negro mientras observaba el inmenso valle tropical que se extendia bajo sus pies. El rugido lejano de alguna bestia desconocida se mezclaba con el canto de aves de colores llamativos. No habia guerras, no habia tronos, ni responsabilidades pesando sobre sus hombros. Solo el sonido de la naturaleza viva a su alrededor y aquella sensacion extraña de estar viento todo por primera vez. Como si, despues de tantos años, el mundo hubiera recuperado parte de la magia que alguna vez perdio ante sus ojos-
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