• "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia.
    Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad.

    —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.—

    "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente.
    Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva."


    https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
    "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia. Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad. —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.— "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente. Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva." https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
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  • — ¡Queridos espectros! Nos vamos de vacaciones... bueno, en realidad yo, ustedes se quedan al jale... Así que ya saben, no me molesten.
    — ¡Queridos espectros! Nos vamos de vacaciones... bueno, en realidad yo, ustedes se quedan al jale... Así que ya saben, no me molesten.
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  • Before the slaughter — The first session.
    Fandom OC
    Categoría Acción
    Illán

    Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez.

    Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía.

    Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender.

    El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado.
    El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo.
    Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella.

    En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma.

    Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente.

    Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
    [Cursed_Bastard] Los viajes de Nairis rara vez tenían propósito inocente; viajar con su maestro era sinónimo de trabajo, y para ese trabajo había que ensuciarse las manos. La muerte ya era algo normal para ella, pues ella misma había perdido la vida una vez. Desmontar sectas, exorcizar demonios, descubrir más sobre el gran esquema, el mundo en el que giraban cada día pertenecía más a voluntades que escapaban de su comprensión ¿Qué importaba? Su vida ya no le pertenecía... No desde que "eso" la seguía. Un espectro, jirones oscuros que trataban de asemejarse a un ser humano, una silueta de extremidades alongadas y rostro vacío que la observaba continuamente, que le susurraba en un idioma que solo ella era capaz de entender. El sueño se volvió un recuerdo lejano, pero su cuerpo ya no se sentía cansado. El mundo como lo conocía había cambiado, no en forma, pero entendió algo; tarde o temprano dejaría de existir, y ella podía sentirlo. Su libertad se volvió algo incierto; un debate constante entre su humanidad y los planes que el espectro parecía tener para ella. En todo esto, encontró un único propósito, averiguar más de su naturaleza, descubrir en qué se convirtió y no le importaba cuantas vidas tuviera que arrebatar en el proceso, pues la gente que más sabía, fueron los que le arrebataron la vida a ella misma. Entrenaba por si misma cada vez que podía, aprovechaba todo rato que tenía libre para tratar de pulir sus habilidades, para darle nuevos usos a la energía que solamente ella podía manipular, el Eco. Con el tiempo, vio que su entrenamiento cada vez daba menos frutos... Y en su falta de guía encontró a Illán, un chamán que protegía tanto a las personas como a los espíritus, el cual, en su desconocimiento sobre los propósitos de Nairis, accedió a entrenarla por petición de Nairis, y no pasó mucho hasta su primera sesión... No sabía lo que le esperaba, pero no se rendiría fácilmente. Habían quedado en un lugar apartado, sería lo mejor, Nairis escapó de sus responsabilidades para poder reunirse con él, ahora solo quedaba esperar...
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  • —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.—

    *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.*

    —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.—

    *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.*

    —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.—


    *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.*

    —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.—

    *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
    —Vaya, vaya... ¿pero qué tenemos aquí? Un pequeño extraviado. Qué desafortunado giro del destino, aunque, para ser honestos, tu verdadera desgracia no fue perder el camino, sino cruzarte en el mío. No te lo tomes como algo personal, simplemente naciste bajo una estrella muy mala.— *Un enjambre de mariposas negras comenzó a orbitar a la víctima, cerrando cualquier vía de escape antes de introducirse, una a una, bajo su piel.* —Vamos, no te resistas, es inútil. Mis pequeñas tienen un hambre voraz y tú resultaste ser el banquete perfecto.— *Mientras el dolor interno empezaba a desfigurar las facciones del humano, observé su desesperación con una fascinación casi artística.* —Ah, los humanos... tan indispensables para este mundo como irremediablemente inútiles. Veamos si guardas en tu interior ese brillo que tanto busco.— *Sin romper la superficie de su ropa ni dejar una sola herida abierta, deslicé mi mano a través de su pecho, navegando entre sus órganos con la intangibilidad de un espectro. Al retirar la mano vacía, chasqueé la lengua con fastidio.* —Otro cascarón vacío. Qué pérdida de tiempo... aunque supongo que no todo está perdido; al menos mis pequeñas se darán un festín.— *El cuerpo de la víctima comenzó a deformarse con bultos grotescos que se agitaban bajo la piel. De pronto, la carne cedió y una marea de mariposas negras brotó desde sus entrañas, dejando atrás solo un envoltorio de piel marchita y hueca.*
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  • - 𝗖𝘂𝗮𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗡𝗼. 𝗩𝗜𝗜 -

    Dia 11, post-despliegue.
    UBICACIÓN: Zona de observación
    CONDICIONES AMBIENTALES: La interferencia principal es conductual.

    𝙍𝙀𝙂𝙄𝙎𝙏𝙍𝙊:

    Los especímenes persisten en su simulación de normalidad casi adolescente. El Ejemplar Dorado ha sustituido fugas interdimensionales por "pijamadas". Uno de los Especímenes Carmesíes ha reducido el uso de su poder a abrir portales para evitar desplazamientos terrestres, y la manipulación probabilística a microescala, alterando sorteos escritos (papelitos para tareas domésticas) por autobeneficio. El Segundo Espécimen Carmesí, parece haberse resignado a su rol de ex-Vigilante, y su precisión en aperturas planares aparentemente ha mejorado.

    ¿Cómo se lleva a cabo una investigación de física arcana avanzada cuando los sujetos de estudio insisten en comportarse como personajes de una comedia televisiva humana? Los datos recopilados en las últimas 192 horas son: 71% interacciones sociales, 12% aperturas planares de riesgo nulo, 17% picos energéticos menores correlacionados con... ¿Emociones?.

    He considerado, en un momento de debilidad lógica, la provocación controlada. Inducir una situación de estrés o peligro moderado para forzar una manifestación significativa de poder. Sin embargo, el riesgo de que su reacción sea abrir un portal a un cine en lugar de defenderse, es altísimo.

    Nueva variable inquietante: Rastreo de conversaciones fragmentadas. Uno de los Especímenes Carmesíes ha verbalizado la intención de "ir a Nwitta". Esto es catastróficamente ambiguo. Si va y la capturan, mi espécimen principal será extraído. Fin de la observación. No es conveniente para mis objetivos. Peor aún, si el Espécimen Dorado (V.L.) es descubierta y extraída, el foco de los Vigilantes se intensificará aquí. Perdería el manto de la Operación que tanto me ha servido de cobertura. Ambos, resultados inaceptables.

    SINTESIS:
    Necesito que hagan algo relevante. Que usen su poder para algo que no sea evitar pagar una entrega a domicilio o ganar una discusión. Necesito un evento desencadenante limpio, medible, escalable y, preferiblemente, que no termine con todos nosotros en celdas contiguas en Nwitta.

    Mañana comenzaré a diseñar la "Prueba de Estímulo Controlado N°1". Debe parecer real, no atraer Vigilantes externos, y forzar el uso de magia de alto espectro (Nivel de distorsión de realidad >50 Dk). Si falla, lo más probable es que el evento culmine con los especímenes usando algún portal resultante para ir por helado.

    La ciencia, a veces, exige jugar sucio.

    - 𝙉.𝙎.𝘿.
    ( Nathair Soren Drakov | Vigilante de Élite, DAPE | Al borde de inducir un incidente internacional para obtener mejores gráficas )
    - 𝗖𝘂𝗮𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲 𝗖𝗮𝗺𝗽𝗼 𝗡𝗼. 𝗩𝗜𝗜 - Dia 11, post-despliegue. UBICACIÓN: Zona de observación CONDICIONES AMBIENTALES: La interferencia principal es conductual. 𝙍𝙀𝙂𝙄𝙎𝙏𝙍𝙊: Los especímenes persisten en su simulación de normalidad casi adolescente. El Ejemplar Dorado ha sustituido fugas interdimensionales por "pijamadas". Uno de los Especímenes Carmesíes ha reducido el uso de su poder a abrir portales para evitar desplazamientos terrestres, y la manipulación probabilística a microescala, alterando sorteos escritos (papelitos para tareas domésticas) por autobeneficio. El Segundo Espécimen Carmesí, parece haberse resignado a su rol de ex-Vigilante, y su precisión en aperturas planares aparentemente ha mejorado. ¿Cómo se lleva a cabo una investigación de física arcana avanzada cuando los sujetos de estudio insisten en comportarse como personajes de una comedia televisiva humana? Los datos recopilados en las últimas 192 horas son: 71% interacciones sociales, 12% aperturas planares de riesgo nulo, 17% picos energéticos menores correlacionados con... ¿Emociones?. He considerado, en un momento de debilidad lógica, la provocación controlada. Inducir una situación de estrés o peligro moderado para forzar una manifestación significativa de poder. Sin embargo, el riesgo de que su reacción sea abrir un portal a un cine en lugar de defenderse, es altísimo. Nueva variable inquietante: Rastreo de conversaciones fragmentadas. Uno de los Especímenes Carmesíes ha verbalizado la intención de "ir a Nwitta". Esto es catastróficamente ambiguo. Si va y la capturan, mi espécimen principal será extraído. Fin de la observación. No es conveniente para mis objetivos. Peor aún, si el Espécimen Dorado (V.L.) es descubierta y extraída, el foco de los Vigilantes se intensificará aquí. Perdería el manto de la Operación que tanto me ha servido de cobertura. Ambos, resultados inaceptables. SINTESIS: Necesito que hagan algo relevante. Que usen su poder para algo que no sea evitar pagar una entrega a domicilio o ganar una discusión. Necesito un evento desencadenante limpio, medible, escalable y, preferiblemente, que no termine con todos nosotros en celdas contiguas en Nwitta. Mañana comenzaré a diseñar la "Prueba de Estímulo Controlado N°1". Debe parecer real, no atraer Vigilantes externos, y forzar el uso de magia de alto espectro (Nivel de distorsión de realidad >50 Dk). Si falla, lo más probable es que el evento culmine con los especímenes usando algún portal resultante para ir por helado. La ciencia, a veces, exige jugar sucio. - 𝙉.𝙎.𝘿. ( Nathair Soren Drakov | Vigilante de Élite, DAPE | Al borde de inducir un incidente internacional para obtener mejores gráficas )
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  • ¡Soy toda una White Lantern!... Esgrimo la luz blanca de la Vida entre mis dedos. Y a su vez tengo todo el espectro de la luz bajo control.
    Amor, Compasión, Esperanza, Voluntad, Miedo, Avaricia, Ira y Muerte.
    ¡Soy toda una White Lantern!... Esgrimo la luz blanca de la Vida entre mis dedos. Y a su vez tengo todo el espectro de la luz bajo control. Amor, Compasión, Esperanza, Voluntad, Miedo, Avaricia, Ira y Muerte.
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  • ❝𝑳𝒐𝒔 𝒕𝒓𝒆𝒔 𝒕𝒐𝒒𝒖𝒆𝒔❞
    Fandom Supernatural
    Categoría Acción
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ♥ 𝑠𝑡𝑎𝑟𝑡𝑒𝑟 𝑝𝑎𝑟𝑎:
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⚆ Dean 𝕎inch𝙚s𝐭er



    La pelirroja había viajado por prácticamente todo el mundo, siempre alojada en hoteles de 5 estrellas, con todo el lujo a su disposición. Y sin embargo jamás había vuelto de un viaje, con una sonrisa tan esplendida como la que tenía al bajar del Impala en el garaje del bunker.
    Sam les había oído llegar y les esperaba de brazos cruzados en la puerta del mismo.
    Después de bajar del coche, y tras un abrazo y un agradecimiento a su cuñado por la ayuda con todo el tema del viaje, los tres suben y recorren los laberinticos pasillos, con la británica como cabeza de comitiva, y los dos hermanos acarreando las maletas rosas que hasta hace pocos minutos llenaban el maletero del Chevy.

    Habían pasado casi tres meses desde aquella fecha, y aunque los problemas seguían allí para ellos, esperándoles una vez habían vuelto, nadie podia negar que aquel viaje les había venido extraordinariamente bien a ambos.

    Los hermanos habían retomado sus investigaciones, sus salidas para acabar con hombres lobo, vampiros, espectros, demonios…
    Muchas veces ella misma participaba en los casos, del mismo modo que ya había hecho antes de sus vacaciones, pero sin un destino tan aciago como el que había encontrado en Dodge City.
    La vida había vuelto a la normalidad, a su normalidad.

    >> Eran las cuatro de la madrugada cuando la ausencia de Dean en la cama despierta a la británica, quien se incorpora mirando la luz del reloj digital como si le ofendieran aquellos números.
    Las sabanas a su lado estaban frías por lo que descarta una visita nocturna al baño.
    Podia darse la vuelta y volverse a dormir, sabía que los horarios de sueño del cazador no eran los más normales del mundo, pero en lugar de eso se levanta y se pone la bata de Dean antes de salir por la puerta, caminando descalza pero arrebujándose dentro de la enorme prenda.
    No necesita buscar demasiado, el primer lugar en el que decide mirar es donde le encuentra.
    Sentado a una de las mesas de la biblioteca, frente al portátil encendido y de espaldas a ella.

    — ¿Te parece bonito abandonarme en la cama? — Cuando llega hasta él, en completo silencio, alza sus manos hasta la nuca masculina y desde allí deja que sus uñas se deslicen hacia arriba creando diez pequeños caminos y viendo con satisfacción como la piel de aquella zona del Winchester se erizaba. — Las noticias seguirán ahí por la mañana…— pero la más joven apaga sus palabras antes de terminarlas al leer por encima del hombro masculino el titular que destacaba en la pantalla.

    ❝𝐂𝐑𝐄𝐂𝐄 𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐍𝐈𝐂𝐎 𝐍𝐈𝐍̃𝐎𝐒 𝐄𝐍 𝐂𝐎𝐌𝐀 𝐒𝐈𝐍 𝐂𝐀𝐔𝐒𝐀 𝐌𝐄𝐃𝐈𝐂𝐀❞

    — ¿De verdad crees que podría ser algo de vuestra… especialidad?
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ♥ 𝑠𝑡𝑎𝑟𝑡𝑒𝑟 𝑝𝑎𝑟𝑎: ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ⚆ [thxsoldier] La pelirroja había viajado por prácticamente todo el mundo, siempre alojada en hoteles de 5 estrellas, con todo el lujo a su disposición. Y sin embargo jamás había vuelto de un viaje, con una sonrisa tan esplendida como la que tenía al bajar del Impala en el garaje del bunker. Sam les había oído llegar y les esperaba de brazos cruzados en la puerta del mismo. Después de bajar del coche, y tras un abrazo y un agradecimiento a su cuñado por la ayuda con todo el tema del viaje, los tres suben y recorren los laberinticos pasillos, con la británica como cabeza de comitiva, y los dos hermanos acarreando las maletas rosas que hasta hace pocos minutos llenaban el maletero del Chevy. Habían pasado casi tres meses desde aquella fecha, y aunque los problemas seguían allí para ellos, esperándoles una vez habían vuelto, nadie podia negar que aquel viaje les había venido extraordinariamente bien a ambos. Los hermanos habían retomado sus investigaciones, sus salidas para acabar con hombres lobo, vampiros, espectros, demonios… Muchas veces ella misma participaba en los casos, del mismo modo que ya había hecho antes de sus vacaciones, pero sin un destino tan aciago como el que había encontrado en Dodge City. La vida había vuelto a la normalidad, a su normalidad. >> Eran las cuatro de la madrugada cuando la ausencia de Dean en la cama despierta a la británica, quien se incorpora mirando la luz del reloj digital como si le ofendieran aquellos números. Las sabanas a su lado estaban frías por lo que descarta una visita nocturna al baño. Podia darse la vuelta y volverse a dormir, sabía que los horarios de sueño del cazador no eran los más normales del mundo, pero en lugar de eso se levanta y se pone la bata de Dean antes de salir por la puerta, caminando descalza pero arrebujándose dentro de la enorme prenda. No necesita buscar demasiado, el primer lugar en el que decide mirar es donde le encuentra. Sentado a una de las mesas de la biblioteca, frente al portátil encendido y de espaldas a ella. — ¿Te parece bonito abandonarme en la cama? — Cuando llega hasta él, en completo silencio, alza sus manos hasta la nuca masculina y desde allí deja que sus uñas se deslicen hacia arriba creando diez pequeños caminos y viendo con satisfacción como la piel de aquella zona del Winchester se erizaba. — Las noticias seguirán ahí por la mañana…— pero la más joven apaga sus palabras antes de terminarlas al leer por encima del hombro masculino el titular que destacaba en la pantalla. ❝𝐂𝐑𝐄𝐂𝐄 𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐍𝐈𝐂𝐎 𝐍𝐈𝐍̃𝐎𝐒 𝐄𝐍 𝐂𝐎𝐌𝐀 𝐒𝐈𝐍 𝐂𝐀𝐔𝐒𝐀 𝐌𝐄𝐃𝐈𝐂𝐀❞ — ¿De verdad crees que podría ser algo de vuestra… especialidad?
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  • Aquella sombra recorría los pasillos, no era más que un simple espectro, un recuerdo de lo que en algún momento fue una gran mujer —
    Aquella sombra recorría los pasillos, no era más que un simple espectro, un recuerdo de lo que en algún momento fue una gran mujer —
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  • "Han pasado veinte ciclos desde aquel suceso que aún tiembla en la médula del tiempo, veinte giros de un sol que parece más viejo y más doliente con cada amanecer, veinte respiraciones del mundo en cuyo pulso se entrelazan las memorias de los caídos. Sobre mis hombros recayó el peso del deber compartido, ese yugo invisible que arde como hierro sobre la carne del alma, marcado por la ausencia de mis hermanos, aquellos que abrazaron el frío eterno con la resignación de un cometa que se entrega al vacío, besando con su luz moribunda la superficie de un planeta que apenas osa exhalar su primer suspiro.

    Veinte largos ciclos... y aún ellos, los espectros del deber, no se detienen. Jamás lo harán. Y en esa perpetuidad funesta se justifica mi presencia, mi condena y mi propósito: detener aquello que los hombres, al mirar, son incapaces de comprender antes de ser devorados por las fauces abisales de las blasfemias vivientes. Seres cuyo origen se enreda en los hilos que los dioses, crueles artesanos, tejieron sobre los cadáveres de estrellas putrefactas, deleitándose en su propia creación como niños que juegan con las sombras de un fuego que no entienden. Pensaron, en su arrogancia, que sus engendros jamás se alzarían contra ellos; pero el eco del sufrimiento también aprende a respirar.

    Ahora esas criaturas respiran, y su hálito pestilente se esparce más allá del circo moribundo donde fueron gestadas. Se revuelven en la carne de los hombres, reclamando su libertad con el aliento de los condenados. Y, como ironía de las divinidades, su quietud sólo encuentra reposo en el filo de mi espada, en la responsabilidad que me fue otorgada como una sentencia, no como un honor. Pues allí, donde ninguna lengua osa pronunciar nombre, debo recorrer los senderos olvidados por los bardos, caminos que duermen bajo siglos de silencio y sangre. En esos parajes prohibidos, las palabras se derriten como cera, y la fe se pudre en los labios de los más devotos del Sagrado Cónclave de la Llama Inmaculada, cuyos clérigos hierven su alma en rezos estériles, clamando por una paz que ellos mismos negaron al crear monstruos con las manos ensangrentadas de su dios.

    Hipócritas... todos ellos.

    Y sin embargo, aquí me encuentro. Tras escuchar, entre los ecos apagados de una taberna olvidada, el rumor de una entidad que acecha en las entrañas de una vieja taiga donde el invierno sepulta los secretos de épocas que ya nadie recuerda. Allí, donde los árboles se inclinan como testigos petrificados ante el peso de las historias no contadas. Aquí estoy, tras haber visto cómo las espadas yacen clavadas en la tierra, cual rosas fúnebres nacidas del hierro y la desesperación, entrelazadas en los brazos de los árboles que ya las reclamaron como parte de su osario natural. Las armaduras, desprovistas de propósito, se erigen ahora como tumbas sin nombre de quienes osaron caminar más allá del límite de la razón: valientes, insensatos, o simplemente avariciosos... todos unidos por el mismo destino.

    Y aquí permanezco, comprendiendo lo que ellos no alcanzaron a entender: que, en ocasiones, el monstruo no se elige. Se esculpe, poco a poco, en el silencio de la culpa, en el frío que persiste incluso cuando el fuego se extingue. Que a veces... uno no decide ser un monstruo; simplemente se despierta un día y descubre que el reflejo en la oscuridad lo ha estado observando desde siempre."
    "Han pasado veinte ciclos desde aquel suceso que aún tiembla en la médula del tiempo, veinte giros de un sol que parece más viejo y más doliente con cada amanecer, veinte respiraciones del mundo en cuyo pulso se entrelazan las memorias de los caídos. Sobre mis hombros recayó el peso del deber compartido, ese yugo invisible que arde como hierro sobre la carne del alma, marcado por la ausencia de mis hermanos, aquellos que abrazaron el frío eterno con la resignación de un cometa que se entrega al vacío, besando con su luz moribunda la superficie de un planeta que apenas osa exhalar su primer suspiro. Veinte largos ciclos... y aún ellos, los espectros del deber, no se detienen. Jamás lo harán. Y en esa perpetuidad funesta se justifica mi presencia, mi condena y mi propósito: detener aquello que los hombres, al mirar, son incapaces de comprender antes de ser devorados por las fauces abisales de las blasfemias vivientes. Seres cuyo origen se enreda en los hilos que los dioses, crueles artesanos, tejieron sobre los cadáveres de estrellas putrefactas, deleitándose en su propia creación como niños que juegan con las sombras de un fuego que no entienden. Pensaron, en su arrogancia, que sus engendros jamás se alzarían contra ellos; pero el eco del sufrimiento también aprende a respirar. Ahora esas criaturas respiran, y su hálito pestilente se esparce más allá del circo moribundo donde fueron gestadas. Se revuelven en la carne de los hombres, reclamando su libertad con el aliento de los condenados. Y, como ironía de las divinidades, su quietud sólo encuentra reposo en el filo de mi espada, en la responsabilidad que me fue otorgada como una sentencia, no como un honor. Pues allí, donde ninguna lengua osa pronunciar nombre, debo recorrer los senderos olvidados por los bardos, caminos que duermen bajo siglos de silencio y sangre. En esos parajes prohibidos, las palabras se derriten como cera, y la fe se pudre en los labios de los más devotos del Sagrado Cónclave de la Llama Inmaculada, cuyos clérigos hierven su alma en rezos estériles, clamando por una paz que ellos mismos negaron al crear monstruos con las manos ensangrentadas de su dios. Hipócritas... todos ellos. Y sin embargo, aquí me encuentro. Tras escuchar, entre los ecos apagados de una taberna olvidada, el rumor de una entidad que acecha en las entrañas de una vieja taiga donde el invierno sepulta los secretos de épocas que ya nadie recuerda. Allí, donde los árboles se inclinan como testigos petrificados ante el peso de las historias no contadas. Aquí estoy, tras haber visto cómo las espadas yacen clavadas en la tierra, cual rosas fúnebres nacidas del hierro y la desesperación, entrelazadas en los brazos de los árboles que ya las reclamaron como parte de su osario natural. Las armaduras, desprovistas de propósito, se erigen ahora como tumbas sin nombre de quienes osaron caminar más allá del límite de la razón: valientes, insensatos, o simplemente avariciosos... todos unidos por el mismo destino. Y aquí permanezco, comprendiendo lo que ellos no alcanzaron a entender: que, en ocasiones, el monstruo no se elige. Se esculpe, poco a poco, en el silencio de la culpa, en el frío que persiste incluso cuando el fuego se extingue. Que a veces... uno no decide ser un monstruo; simplemente se despierta un día y descubre que el reflejo en la oscuridad lo ha estado observando desde siempre."
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  • Qué día tan insoportablemente quieto, los relojes parecen dormidos, y yo me encuentro vagando por este lugar.

    Encontré un gato negro hace un rato. Pequeño, con los ojos como dos lunas de ónix. Pensé que al fin tendría con quién jugar, pero apenas me miró… huyó como si hubiese visto un espectro.

    No lo culpo...tal vez yo también hubiera hecho lo mismo.
    Qué día tan insoportablemente quieto, los relojes parecen dormidos, y yo me encuentro vagando por este lugar. Encontré un gato negro hace un rato. Pequeño, con los ojos como dos lunas de ónix. Pensé que al fin tendría con quién jugar, pero apenas me miró… huyó como si hubiese visto un espectro. No lo culpo...tal vez yo también hubiera hecho lo mismo.
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