• En las profundidades de los bosques más grises, ella solamente volvía al pueblo luego de una recolección de materiales exitosa, notablemente armada ya que el camino hacía donde quería ir estaba plagado de enemigos, los cuales no fueron rivales para su nueva armadura
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    En las profundidades de los bosques más grises, ella solamente volvía al pueblo luego de una recolección de materiales exitosa, notablemente armada ya que el camino hacía donde quería ir estaba plagado de enemigos, los cuales no fueron rivales para su nueva armadura · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
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  • -Ese día, la androide acaba de regresar de una misión, al fondo se ve un incendio que ella provocó, cuando se enfrentó a una base de máquinas invasoras, ella estaba de regreso a un lugar un tanto tranquilo y seguro por si en el camino se llegaba a encontrar con enemigos.

    Una vez a salvo, 12B le informaria a la comandate que se encuentra en el bunker esperando respuestas de su subordinada, pues hace días atrás, la comandante le dio órdenes de enfrentarse a esos enemigos por suerte a ser modelo de batalla, es capaz de dominar variedad de armas y variedades de estilos de pelea, mientras camina observa el objeto recuperado, seguramente regresará después al bunker a entregarle ese objeto a la comandante *
    -Ese día, la androide acaba de regresar de una misión, al fondo se ve un incendio que ella provocó, cuando se enfrentó a una base de máquinas invasoras, ella estaba de regreso a un lugar un tanto tranquilo y seguro por si en el camino se llegaba a encontrar con enemigos. Una vez a salvo, 12B le informaria a la comandate que se encuentra en el bunker esperando respuestas de su subordinada, pues hace días atrás, la comandante le dio órdenes de enfrentarse a esos enemigos por suerte a ser modelo de batalla, es capaz de dominar variedad de armas y variedades de estilos de pelea, mientras camina observa el objeto recuperado, seguramente regresará después al bunker a entregarle ese objeto a la comandante *
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  • En Futuro

    - Cahya el hijo de nyx y lancelot estaba sentado en el techo de unas de la casa viendo el castillo de liones mientras comia una mandarina -

    Me alegra aver que leones este asi de paz , mama diria que la paz es algo que se gano ...... pero creo que siempre hay enemigos , por destruir esta paz

    -se quedo pensando un poco.-

    ¿Me pregunto como era de joven tio Percival y papa o rey tristan en esos tiempo?, Seria grandioso verlos en su mejores monentos
    En Futuro - Cahya el hijo de nyx y lancelot estaba sentado en el techo de unas de la casa viendo el castillo de liones mientras comia una mandarina - Me alegra aver que leones este asi de paz , mama diria que la paz es algo que se gano ...... pero creo que siempre hay enemigos , por destruir esta paz -se quedo pensando un poco.- ¿Me pregunto como era de joven tio Percival y papa o rey tristan en esos tiempo?, Seria grandioso verlos en su mejores monentos
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    ****Edad del Caos****
    "Elun’Kaor, la Hija del Monstruo"

    La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo.

    Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó.

    Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa:
    era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó.

    No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió.

    Esto no es un rescate -Murmuró Yen.-

    Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían.

    Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.-

    No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.-

    Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas.

    Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración.

    Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría

    -Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza.

    -Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio

    Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo.

    "Es ella…"

    Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía.

    Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma.

    -Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo".

    Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella.

    Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró.

    Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN!

    Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento.

    Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir.

    Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota.
    Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
    ****Edad del Caos**** "Elun’Kaor, la Hija del Monstruo" La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo. Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó. Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa: era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó. No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió. Esto no es un rescate -Murmuró Yen.- Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían. Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.- No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.- Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas. Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración. Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría -Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza. -Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo. "Es ella…" Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía. Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma. -Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo". Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella. Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró. Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN! Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento. Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir. Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota. Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
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    CURIOSIDADES
    DE
    𝓝𝓘𝓚𝓛𝓐𝓤𝓢 𝓜𝓘𝓚𝓐𝓔𝓛𝓢𝓞𝓝

    1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No"
    2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón
    3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans
    4- Sin su familia no sería nada
    5- Su mayor temor es que lo abandonen
    6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico
    7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos
    8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente
    9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore
    10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
    CURIOSIDADES DE 𝓝𝓘𝓚𝓛𝓐𝓤𝓢 𝓜𝓘𝓚𝓐𝓔𝓛𝓢𝓞𝓝 1- Es un obseso del control y no soporta que le digan "No" 2- Dejaría arder el mundo entero para salvar a cierta rubia, que le ha robado su corazón 3- A veces extraña vivir en Nueva Orleans 4- Sin su familia no sería nada 5- Su mayor temor es que lo abandonen 6- Tiene un sentido del humor bastante negro y sarcástico 7- Siempre va dos o más pasos por delante de sus enemigos 8- Puede tirarse horas y horas, dibujando le ayuda a equilibrar la mente 9- A veces extraña las cacerías que hacía junto a Stefan Salvatore 10- Cuando se cabrea es mejor estar lo más alejado posible de el
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  • Escapando de la prisión usando mi fuerte y flexible lengua pegajosa de Vermilinguo que tengo. Los enemigos no se esperaban esto de mí.
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  • —¡Saludos, queridos oyentes de las ondas infernales! Pónganse cómodos y ajusten el dial, porque hoy traemos una sintonía un tanto... íntima. Me han hecho llegar una curiosidad que parece estar carcomiendo a más de uno entre la audiencia. ¡Qué delicia es el chisme cuando se sirve bien frío así que empecemos!—

    𝐒𝐄𝐂𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀𝐒 𝐀𝐋 𝐃𝐄𝐌𝐎𝐍𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐀𝐃𝐈𝐎

    —Veamos qué tenemos hoy en el buzón... ¡Vaya, vaya! Una pregunta con un aroma de lo más peculiar. Aquí dice:—

    —¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐲𝐨, 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨, 𝐲𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐞𝐥𝐨?—

    —¡Ja! Qué interrogante tan fascinante. Permítanme iluminar sus mentes antes de que sus sucias imaginaciones vuelen hacia el lugar equivocado. No, no es que haya una nueva cría en camino (¡por favor, ya cuento con más de media docena y creo que con eso el Infierno tiene suficiente de mí, aunque mis queridos esposos piensen que aún falta espacio en el nido!).
    La respuesta es mucho más sencilla, mis estimados pecadores: estoy plena, absoluta y maravillosamente satisfecho.
    Hubo un tiempo, lo admito con una sonrisa, en que esos ataques biológicos eran indomables y me ponían en situaciones... poco refinadas. Pero hoy en día, con tres esposos devotos y un par de pretendientes haciendo fila (llámenlo harén si eso les ayuda a dormir por las noches), mis necesidades están más que cubiertas. No hay necesidad de andar mendigando atención ni de perder los estribos cuando uno tiene la alcoba siempre llena y el apetito saciado.

    Consejo del locutor: Cuando el banquete es perpetuo, uno deja de sentir hambre en las calles. ¡Espero que eso disipe sus dudas con la misma claridad con la que yo disipo a mis enemigos!

    —Sigan enviando sus dudas por privado, ¡adoro ver cómo se retuercen en la curiosidad! Estaré encantado de responderles en nuestra próxima transmisión.—

    —¡Y recuerden, nunca están totalmente vestidos sin una sonrisa!—
    🎙️—¡Saludos, queridos oyentes de las ondas infernales! Pónganse cómodos y ajusten el dial, porque hoy traemos una sintonía un tanto... íntima. Me han hecho llegar una curiosidad que parece estar carcomiendo a más de uno entre la audiencia. ¡Qué delicia es el chisme cuando se sirve bien frío así que empecemos!—🎙️ 📻✨𝐒𝐄𝐂𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐃𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐆𝐔𝐍𝐓𝐀𝐒 𝐀𝐋 𝐃𝐄𝐌𝐎𝐍𝐈𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐑𝐀𝐃𝐈𝐎✨📻 —Veamos qué tenemos hoy en el buzón... ¡Vaya, vaya! Una pregunta con un aroma de lo más peculiar. Aquí dice:— 🎙️—¿𝐏𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞́ 𝐲𝐨, 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨, 𝐲𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐜𝐞𝐥𝐨?—🎙️ 🎙️—¡Ja! Qué interrogante tan fascinante. Permítanme iluminar sus mentes antes de que sus sucias imaginaciones vuelen hacia el lugar equivocado. No, no es que haya una nueva cría en camino (¡por favor, ya cuento con más de media docena y creo que con eso el Infierno tiene suficiente de mí, aunque mis queridos esposos piensen que aún falta espacio en el nido!). La respuesta es mucho más sencilla, mis estimados pecadores: estoy plena, absoluta y maravillosamente satisfecho. Hubo un tiempo, lo admito con una sonrisa, en que esos ataques biológicos eran indomables y me ponían en situaciones... poco refinadas. 🎙️Pero hoy en día, con tres esposos devotos y un par de pretendientes haciendo fila (llámenlo harén si eso les ayuda a dormir por las noches), mis necesidades están más que cubiertas. No hay necesidad de andar mendigando atención ni de perder los estribos cuando uno tiene la alcoba siempre llena y el apetito saciado.🎙️ ✨Consejo del locutor: Cuando el banquete es perpetuo, uno deja de sentir hambre en las calles. ¡Espero que eso disipe sus dudas con la misma claridad con la que yo disipo a mis enemigos!✨ —Sigan enviando sus dudas por privado, ¡adoro ver cómo se retuercen en la curiosidad! Estaré encantado de responderles en nuestra próxima transmisión.— 📻🎙️—¡Y recuerden, nunca están totalmente vestidos sin una sonrisa!—🎙️📻
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  • Ashveil cuyo nombre real es Lamancha, líder de los vigilantes de la Galaxia, él lleva una sombra sellada qué llega a usar para devorar a sus enemigos.
    Ashveil cuyo nombre real es Lamancha, líder de los vigilantes de la Galaxia, él lleva una sombra sellada qué llega a usar para devorar a sus enemigos.
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  • El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura.

    Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque.

    —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
    El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura. Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque. —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
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  • Elizabeth se apoyó contra la madera de la puerta de su alcoba, con la espalda y el vientre aún conservando un calor residual que parecía una traición a su propia lógica.

    ​Estaba sola.

    Caminó hacia el centro de la estancia con la elegancia fracturada. Sus pies descalzos sentían la suavidad de las alfombras, un contraste doloroso con la piedra fría y la harina que había cubierto sus pies minutos antes.
    Sin darse cuenta quedó frente al gran espejo de bronce, lo que vio la dejó sin aliento.
    ​No era solo el desorden, era la mirada...Sus ojos rojos, habitualmente gélidos y calculadores, conservaban un brillo febril, una neblina de lujuria que no terminaba de disiparse. Se despojó de los jirones de su túnica con dedos temblorosos.​Había marcas de dedos en sus muslos, el rastro de los colmillos en su cuello

    ​✴ ─¿Qué has hecho Elizabeth? —susurró para sí misma, y su voz dulce y rasgada, todavía sonaba a esa mujer que habia sido protagonista esa madrugada.

    ​Se acercó a la palangana de agua y empezó a lavarse con una urgencia casi violenta. Necesitaba quitarse el olor a madera chamuscada, a especias y, sobre todo, el aroma del Kitsune que parecía haber saturado sus poros.

    ​Se sentó en su cama sin una pizca de sueño consciente de que la verdadera batalla no sería contra sus enemigos externos, sino contra la necesidad hambrienta de volver a esa oscuridad viciada para sentirse una vez más, simplemente una mujer frente a su igual.

    ​Había probado la fruta prohibida, y el sabor todavía permanecía en su lengua como una promesa de perdición.

    ──────────
    Epílogo de https://ficrol.com/posts/364285
    Elizabeth se apoyó contra la madera de la puerta de su alcoba, con la espalda y el vientre aún conservando un calor residual que parecía una traición a su propia lógica. ​Estaba sola. Caminó hacia el centro de la estancia con la elegancia fracturada. Sus pies descalzos sentían la suavidad de las alfombras, un contraste doloroso con la piedra fría y la harina que había cubierto sus pies minutos antes. Sin darse cuenta quedó frente al gran espejo de bronce, lo que vio la dejó sin aliento. ​No era solo el desorden, era la mirada...Sus ojos rojos, habitualmente gélidos y calculadores, conservaban un brillo febril, una neblina de lujuria que no terminaba de disiparse. Se despojó de los jirones de su túnica con dedos temblorosos.​Había marcas de dedos en sus muslos, el rastro de los colmillos en su cuello ​✴ ─¿Qué has hecho Elizabeth? —susurró para sí misma, y su voz dulce y rasgada, todavía sonaba a esa mujer que habia sido protagonista esa madrugada. ​Se acercó a la palangana de agua y empezó a lavarse con una urgencia casi violenta. Necesitaba quitarse el olor a madera chamuscada, a especias y, sobre todo, el aroma del Kitsune que parecía haber saturado sus poros. ​ ​Se sentó en su cama sin una pizca de sueño consciente de que la verdadera batalla no sería contra sus enemigos externos, sino contra la necesidad hambrienta de volver a esa oscuridad viciada para sentirse una vez más, simplemente una mujer frente a su igual. ​Había probado la fruta prohibida, y el sabor todavía permanecía en su lengua como una promesa de perdición. ────────── Epílogo de https://ficrol.com/posts/364285
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