• Dilo, anciano.
    Dilo.
    ¿"Bien hecho, hijo"?
    ¿"Lo siento"?
    ¿"Te fallé"?
    Por favor, nada de eso.
    Lo que tienes que decir es simple:
    "Jason, tenías razón. Yo estaba equivocado."
    Eres tan culpable de las muertes como todos tus enemigos.
    Dilo, anciano. Dilo. ¿"Bien hecho, hijo"? ¿"Lo siento"? ¿"Te fallé"? Por favor, nada de eso. Lo que tienes que decir es simple: "Jason, tenías razón. Yo estaba equivocado." Eres tan culpable de las muertes como todos tus enemigos.
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  • Una armadura que yo mismo creé... Para uno de mis viajes en el futuro y poder luchar contra mis enemigos.
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  • "Se necesita valor para enfrentar a tus enemigos, pero aún más valor para enfrentar a tus seres queridos. Sin duda las visitas son crueles , el destierro aún más cuando te alejan de lo único que quieres."

    #Hermanos #Guerra #Traicionesdelcielo
    "Se necesita valor para enfrentar a tus enemigos, pero aún más valor para enfrentar a tus seres queridos. Sin duda las visitas son crueles , el destierro aún más cuando te alejan de lo único que quieres." #Hermanos #Guerra #Traicionesdelcielo
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  • -lotosmon, una buena amiga, su especie digimon tiene la abilidad de otorgan buenos sueños capaces de erradicar hasta la ansiedad mas arraigada, sin embargo son de poca paciencia a decir verdad, aquellos que no agradezcan su bondad se veran bajo el yugo de su baston caduceo la serpiente blanca puede curar cualquier daño, sin embargo la nrega puede provovarlo sin reparo, mientras tanto con su baston derecho prota una flor multiculor la cual usa para crear una rafaga de luz llamada fantasia de los siete, cual bella durmiente manda a sus enemigos a la cama con dulces sueños de los que jamas podran salir-
    -lotosmon, una buena amiga, su especie digimon tiene la abilidad de otorgan buenos sueños capaces de erradicar hasta la ansiedad mas arraigada, sin embargo son de poca paciencia a decir verdad, aquellos que no agradezcan su bondad se veran bajo el yugo de su baston caduceo la serpiente blanca puede curar cualquier daño, sin embargo la nrega puede provovarlo sin reparo, mientras tanto con su baston derecho prota una flor multiculor la cual usa para crear una rafaga de luz llamada fantasia de los siete, cual bella durmiente manda a sus enemigos a la cama con dulces sueños de los que jamas podran salir-
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  • - Cierto, otra vez van a dispararle a objetivos intangibles e inexistentes en el cielo con patrones y explosiones demasiado coloridos, aun que no puedo saber que tan efectivo será contra enemigos que simplemente no soy capaz de captar.

    Aterriza en lo alto de una montaña cercana a un pueblo que aun ignora la presencia del sintético pero ha visto los ensayos y sabe que pronto iluminarán el cielo con luces y ruido estridente contra un objetivo que solo ellos ven en el cielo.
    - Cierto, otra vez van a dispararle a objetivos intangibles e inexistentes en el cielo con patrones y explosiones demasiado coloridos, aun que no puedo saber que tan efectivo será contra enemigos que simplemente no soy capaz de captar. Aterriza en lo alto de una montaña cercana a un pueblo que aun ignora la presencia del sintético pero ha visto los ensayos y sabe que pronto iluminarán el cielo con luces y ruido estridente contra un objetivo que solo ellos ven en el cielo.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    —•L̶a̶ ̶E̶u̶c̶a̶r̶i̶s̶t̶í̶a̶ ̶d̶e̶ ̶H̶i̶e̶r̶r̶o̶ ̶y̶ ̶P̶l̶o̶m̶o̶.

    El traqueteo del tren era un metrónomo marcando el final de sus insignificantes vidas. Sentada, con la espalda expuesta como un cebo deliberado, escuché el amartillar de sus armas. El metal desgarró mi cráneo desde atrás con una violencia deliciosa.

    La oscuridad no fue un vacío, fue un velo negro que me envolvió con suavidad. Mientras mi cuerpo se desplomaba y la sangre comenzaba a alimentar las grietas del suelo, me quedé allí, suspendida en ese zumbido eléctrico que lo borraba todo. Mis asesinos celebraban con el aliento agitado; podía oler su miedo disfrazado de triunfo, un aroma rancio que solo servía para abrirme el apetito.

    Me puse en pie sin que un solo músculo de mi rostro traicionara la paz de mi muerte ficticia. Sentí el calor de la hemorragia deslizándose por mis mejillas, encontrando el camino hacia las comisuras de mi boca. Saboreé ese licor ferroso, espeso y sucio, y dejé que se mezclara con mi aliento. Pero lo que realmente me cautivó fueron las punzadas. La bala, incrustada como un parásito en mi cerebro, enviaba latigazos de una agonía exquisita que hacían vibrar cada nervio de mi columna. Era un dolor purificador, una confirmación de que su odio era tan real como mi superioridad. Me encantaba. Disfrutaba de la caricia del plomo caliente fundiéndose con mi propia carne mientras mis tejidos, obedientes, comenzaban a devorar el proyectil.

    Me giré. Sus gritos fueron música para mis oídos. El horror en sus ojos era la única oración que sabían rezar. Vaciaron sus cargadores contra mí en un espasmo de desesperación absoluta. Las balas golpeaban mi cuerpo, pero yo solo veía fragmentos de metal intentando herir a un abismo. Con una lentitud depredadora, levanté mi mano derecha. Los miré no como a enemigos, sino como a ganado que ha olvidado su lugar en el matadero. El vagón se volvió frío, un frío sepulcral que detuvo el tiempo. Coloqué mi dedo índice frente a sus corazones desbocados y dejé que el silencio se prolongara lo suficiente para que el terror los consumiera por dentro.

    — Bang. —

    No hubo eco, solo el sonido de la realidad rompiéndose. La presión invisible los golpeó no desde fuera, sino desde su propio núcleo, obligando a sus cuerpos a estallar de adentro hacia afuera. En un parpadeo, el vagón se convirtió en una pesadilla de vísceras; el impacto proyectó fragmentos de hueso, trozos de órganos y una lluvia densa de sesos contra las paredes y el techo. El espacio quedó perdido entre un rojo absoluto y un olor a muerte tan pesado que se podía palpar.
    Me quedé allí, en medio de la carnicería, respirando el vaho caliente que emanaba de los restos. La punzada en mi cráneo finalmente cesó cuando mi cuerpo expulsó el trozo de plomo deformado, que cayó al suelo con un tintineo metálico sobre el charco de carne. Con una tranquilidad absoluta, saqué un pañuelo y limpié el desorden de mi rostro. Cuando el tren frenó y las puertas se abrieron, salí con paso firme, dejando atrás aquel matadero sagrado sin dedicarle una sola mirada a los restos de lo que alguna vez se atrevió a atacarme.
    —•L̶a̶ ̶E̶u̶c̶a̶r̶i̶s̶t̶í̶a̶ ̶d̶e̶ ̶H̶i̶e̶r̶r̶o̶ ̶y̶ ̶P̶l̶o̶m̶o̶. El traqueteo del tren era un metrónomo marcando el final de sus insignificantes vidas. Sentada, con la espalda expuesta como un cebo deliberado, escuché el amartillar de sus armas. El metal desgarró mi cráneo desde atrás con una violencia deliciosa. La oscuridad no fue un vacío, fue un velo negro que me envolvió con suavidad. Mientras mi cuerpo se desplomaba y la sangre comenzaba a alimentar las grietas del suelo, me quedé allí, suspendida en ese zumbido eléctrico que lo borraba todo. Mis asesinos celebraban con el aliento agitado; podía oler su miedo disfrazado de triunfo, un aroma rancio que solo servía para abrirme el apetito. Me puse en pie sin que un solo músculo de mi rostro traicionara la paz de mi muerte ficticia. Sentí el calor de la hemorragia deslizándose por mis mejillas, encontrando el camino hacia las comisuras de mi boca. Saboreé ese licor ferroso, espeso y sucio, y dejé que se mezclara con mi aliento. Pero lo que realmente me cautivó fueron las punzadas. La bala, incrustada como un parásito en mi cerebro, enviaba latigazos de una agonía exquisita que hacían vibrar cada nervio de mi columna. Era un dolor purificador, una confirmación de que su odio era tan real como mi superioridad. Me encantaba. Disfrutaba de la caricia del plomo caliente fundiéndose con mi propia carne mientras mis tejidos, obedientes, comenzaban a devorar el proyectil. Me giré. Sus gritos fueron música para mis oídos. El horror en sus ojos era la única oración que sabían rezar. Vaciaron sus cargadores contra mí en un espasmo de desesperación absoluta. Las balas golpeaban mi cuerpo, pero yo solo veía fragmentos de metal intentando herir a un abismo. Con una lentitud depredadora, levanté mi mano derecha. Los miré no como a enemigos, sino como a ganado que ha olvidado su lugar en el matadero. El vagón se volvió frío, un frío sepulcral que detuvo el tiempo. Coloqué mi dedo índice frente a sus corazones desbocados y dejé que el silencio se prolongara lo suficiente para que el terror los consumiera por dentro. — Bang. — No hubo eco, solo el sonido de la realidad rompiéndose. La presión invisible los golpeó no desde fuera, sino desde su propio núcleo, obligando a sus cuerpos a estallar de adentro hacia afuera. En un parpadeo, el vagón se convirtió en una pesadilla de vísceras; el impacto proyectó fragmentos de hueso, trozos de órganos y una lluvia densa de sesos contra las paredes y el techo. El espacio quedó perdido entre un rojo absoluto y un olor a muerte tan pesado que se podía palpar. Me quedé allí, en medio de la carnicería, respirando el vaho caliente que emanaba de los restos. La punzada en mi cráneo finalmente cesó cuando mi cuerpo expulsó el trozo de plomo deformado, que cayó al suelo con un tintineo metálico sobre el charco de carne. Con una tranquilidad absoluta, saqué un pañuelo y limpié el desorden de mi rostro. Cuando el tren frenó y las puertas se abrieron, salí con paso firme, dejando atrás aquel matadero sagrado sin dedicarle una sola mirada a los restos de lo que alguna vez se atrevió a atacarme.
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  • ────𝗧𝗵𝗲 𝗟𝗮𝘀𝘁
    ❝𝑺𝒆𝒏𝒔𝒆 𝒕𝒖... 𝑵𝒐 𝒔𝒐𝒄 𝒏𝒊𝒏𝒈𝒖❞

    El año está apunto de acabarse y... Creo que es hora de volver a casa.

    Igual pasé desapercibido para la mayoría, exceptuando a mis enemigos y la agencia.

    Creo que estoy roto.... Y he roto a personas y lo peor.... He roto lo que mas amaba

    En fin.... Me iré a Rumania...Si la agencia quieren venir a buscarme y asesinarme que lo hagan...

    Mi corazón murió desde que se fue ella....

    Aquella cuyos ojos y cuyas alas me hacían volar.... Aquella que conocí tan íntimamente que fui su hermano del alma.

    Creo que todo tiene un fin y el mío ha llegado.....

    Me voy con el 2025... Allí está ella.... La chica que secuestre.... Y que luego me enseñó a amar.
    ──────────────────
    ────𝗧𝗵𝗲 𝗟𝗮𝘀𝘁 🖤 ❝𝑺𝒆𝒏𝒔𝒆 𝒕𝒖... 𝑵𝒐 𝒔𝒐𝒄 𝒏𝒊𝒏𝒈𝒖❞ El año está apunto de acabarse y... Creo que es hora de volver a casa. Igual pasé desapercibido para la mayoría, exceptuando a mis enemigos y la agencia. Creo que estoy roto.... Y he roto a personas y lo peor.... He roto lo que mas amaba 💚 En fin.... Me iré a Rumania...Si la agencia quieren venir a buscarme y asesinarme que lo hagan... Mi corazón murió desde que se fue ella.... Aquella cuyos ojos y cuyas alas me hacían volar.... Aquella que conocí tan íntimamente que fui su hermano del alma. Creo que todo tiene un fin y el mío ha llegado..... Me voy con el 2025... Allí está ella.... 💚 La chica que secuestre.... Y que luego me enseñó a amar. ──────────────────
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    Yo en la vida real molestando para hacer amigos o enemigos XDD
    https://vt.tiktok.com/ZS5RoWJGp/
    Yo en la vida real molestando para hacer amigos o enemigos XDD 🤣 https://vt.tiktok.com/ZS5RoWJGp/
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  • Seguimos con el rescate de mi hija.
    Del engendro 001.

    El plan de Axel es tan simple como suicida: entrar reventando… y salir con la bestia.
    Sin rodeos. Sin segundas oportunidades.

    Avanzamos en un APC blindado, el motor rugiendo como una declaración de guerra. Las vallas de la prisión ceden bajo el peso del vehículo, doblándose como si nunca hubieran servido para contener nada realmente peligroso.

    Al llegar a la puerta principal, Axel escala la torreta con una calma que solo tienen quienes ya han aceptado la posibilidad de no salir vivos.
    Apunta.
    Dispara.

    El misil impacta en la torre de defensa y la explosión sacude la estructura entera de la prisión. Alarmas. Gritos. Caos.
    Es entonces cuando Veythra decide actuar.

    No por amor.
    No por compasión.

    Toma mi cuerpo porque 001 le pertenece. Porque es la más excepcional de todas las aberraciones engendradas. Porque algo así no puede quedar en manos humanas.

    Mi cuerpo es débil, roto, aún pagando partos imposibles… pero Veythra no pide permiso.
    Yo dejo de ser yo.

    Salto del APC y entro en la prisión bajo una lluvia de balas. Los disparos atraviesan mi carne una y otra vez, pero no me detienen. Poco a poco el sonido de las armas se apaga, ahogado por gritos desesperados. Los guardias caen de rodillas, suplicando por su vida… o por una muerte rápida. El dolor los consume desde dentro, algo invisible, absoluto.

    Serynthia entra también.
    Su poder es majestuoso y aterrador. Las paredes se derriten a su paso. Las armas se funden en las manos de los soldados, quemándoles la piel hasta el hueso. La sangre de nuestros enemigos hierve en sus venas, matándolos sin que ella siquiera los toque.

    Llegamos al lugar donde tienen a 001.
    Un laboratorio.
    Frío. Clínico. Profano.

    La han diseccionado viva. Han estudiado su regeneración, su simbiosis con un parásito, su resistencia a límites que no deberían existir. Los documentos son un tesoro para Faust, que trabaja incluso allí, incluso ahora. Guarda informes, muestras de sangre, piel, pelo. Conecta un USB al ordenador principal y extrae todo lo que puede, sin perder un segundo.

    Y entonces…
    Veythra se retira.
    Se disipa dentro de mi alma.
    Yo vuelvo.
    Y lo único que puedo hacer es mirar.

    La niña cuelga sin vida, suspendida por cadenas. Su cuerpo pequeño está marcado, herido, profanado. Me acerco con pasos temblorosos, la bajo con cuidado y la estrecho contra mí.

    La abrazo.
    La beso.

    Y rompo el juramento que me hice a mí misma de no mostrar afecto a los engendros del Caos.
    Porque al final…
    era mi hija.

    Mis lágrimas caen sobre su rostro, recorren su piel hasta llegar a sus labios. Y cuando una de ellas toca su boca…

    Sus ojos se abren de par en par.
    Las pupilas, completamente dilatadas, me miran desde un lugar que no debería existir. Se mueve. Se acurruca contra mi pecho como una bestia herida, buscando calor, buscando refugio.

    Tiembla.

    De sus labios salen palabras.
    No debería ser posible.
    Los engendros del Caos no tienen alma.

    No hablan.

    Y sin embargo, ella lo hace.

    —Tengo… frío…

    La estrecho con más fuerza.

    Serynthia Feu [n.a.a.m.a.h] [nebula_charcoal_rat_655] Agrat Eisheth Zenunim Faust Axel Koroved
    Seguimos con el rescate de mi hija. Del engendro 001. El plan de Axel es tan simple como suicida: entrar reventando… y salir con la bestia. Sin rodeos. Sin segundas oportunidades. Avanzamos en un APC blindado, el motor rugiendo como una declaración de guerra. Las vallas de la prisión ceden bajo el peso del vehículo, doblándose como si nunca hubieran servido para contener nada realmente peligroso. Al llegar a la puerta principal, Axel escala la torreta con una calma que solo tienen quienes ya han aceptado la posibilidad de no salir vivos. Apunta. Dispara. El misil impacta en la torre de defensa y la explosión sacude la estructura entera de la prisión. Alarmas. Gritos. Caos. Es entonces cuando Veythra decide actuar. No por amor. No por compasión. Toma mi cuerpo porque 001 le pertenece. Porque es la más excepcional de todas las aberraciones engendradas. Porque algo así no puede quedar en manos humanas. Mi cuerpo es débil, roto, aún pagando partos imposibles… pero Veythra no pide permiso. Yo dejo de ser yo. Salto del APC y entro en la prisión bajo una lluvia de balas. Los disparos atraviesan mi carne una y otra vez, pero no me detienen. Poco a poco el sonido de las armas se apaga, ahogado por gritos desesperados. Los guardias caen de rodillas, suplicando por su vida… o por una muerte rápida. El dolor los consume desde dentro, algo invisible, absoluto. Serynthia entra también. Su poder es majestuoso y aterrador. Las paredes se derriten a su paso. Las armas se funden en las manos de los soldados, quemándoles la piel hasta el hueso. La sangre de nuestros enemigos hierve en sus venas, matándolos sin que ella siquiera los toque. Llegamos al lugar donde tienen a 001. Un laboratorio. Frío. Clínico. Profano. La han diseccionado viva. Han estudiado su regeneración, su simbiosis con un parásito, su resistencia a límites que no deberían existir. Los documentos son un tesoro para Faust, que trabaja incluso allí, incluso ahora. Guarda informes, muestras de sangre, piel, pelo. Conecta un USB al ordenador principal y extrae todo lo que puede, sin perder un segundo. Y entonces… Veythra se retira. Se disipa dentro de mi alma. Yo vuelvo. Y lo único que puedo hacer es mirar. La niña cuelga sin vida, suspendida por cadenas. Su cuerpo pequeño está marcado, herido, profanado. Me acerco con pasos temblorosos, la bajo con cuidado y la estrecho contra mí. La abrazo. La beso. Y rompo el juramento que me hice a mí misma de no mostrar afecto a los engendros del Caos. Porque al final… era mi hija. Mis lágrimas caen sobre su rostro, recorren su piel hasta llegar a sus labios. Y cuando una de ellas toca su boca… Sus ojos se abren de par en par. Las pupilas, completamente dilatadas, me miran desde un lugar que no debería existir. Se mueve. Se acurruca contra mi pecho como una bestia herida, buscando calor, buscando refugio. Tiembla. De sus labios salen palabras. No debería ser posible. Los engendros del Caos no tienen alma. No hablan. Y sin embargo, ella lo hace. —Tengo… frío… La estrecho con más fuerza. [pulse_green_whale_937] [n.a.a.m.a.h] [nebula_charcoal_rat_655] [f_off_bih] [demonsmile01] [nebula_onyx_lizard_690] [Akly_5]
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    Tenlo en cuenta al responder.
    : La gran unidad estará complacida.

    : ¿Verdad?

    Una estatua de 10 metros hecho con el calcio molido de los huesos recolectados de los humanos restantes del planeta, conmemorando a los derrotados, una obra que consta de una silueta masculina junto a una femenina, replicando lo mejor posible sus características fisiológicas excepto por sus aparatos reproductores o cabello.

    : Sin duda irá al registro del tesoro.

    Sin perder su más vieja costumbre, recordar a las especies extintas y derrotadas por los seres de silicio, como un recordatorio que haya afuera solo los esperan enemigos.

    🔳: La gran unidad estará complacida. 👁️‍🗨️: ¿Verdad? Una estatua de 10 metros hecho con el calcio molido de los huesos recolectados de los humanos restantes del planeta, conmemorando a los derrotados, una obra que consta de una silueta masculina junto a una femenina, replicando lo mejor posible sus características fisiológicas excepto por sus aparatos reproductores o cabello. 🔳: Sin duda irá al registro del tesoro. Sin perder su más vieja costumbre, recordar a las especies extintas y derrotadas por los seres de silicio, como un recordatorio que haya afuera solo los esperan enemigos.
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