• Algo que escribi hace no mucho.
    ¡Fue inspiración pura!
    Claro aún le faltan muchos más detalles pero no he podido sentarme bien a terminarlo.

    :Borrado en 12 horas:
    Quizá menos.


    "El Primer Trono y el Escriba del Destino
    Sobre el primer trono, el hilo dorado y el terciopelo oscuro visten a las estrellas como colgantes, mientras el manto de la noche se despliega como una prenda infinita. No hay vacío alguno donde la luz cubre los horizontes, asemejando los pliegues de un libro con letras de marfil que narran la historia del comienzo: el génesis de la creación. La mano del firmamento escribe con pluma de mármol sobre el océano de páginas del primer libro. No existe mancha ni mal venidero; solo impera la pureza del paraíso inmaculado, donde el oro traza estelas brillantes. El mar, a sus pies, refleja el atrio del cielo que cobija la creación, permitiendo que la luz del único sol esboce un sentimiento de limerencia.
    Los pilares de mármol se alzan hasta perderse de vista, sosteniendo la bóveda celeste mientras entrelazan el día y la noche a un ritmo pausado. En cada columna se perciben las vidas pasar, pero la eternidad no se inmuta ante los incontables párrafos escritos. Entre ellos, la tela ondea con el viento, dejando oír susurros de risas y llantos: ecos y estruendos de tiempos por venir. El tiempo no detiene su marcha; mueve las manecillas de péndulos y campanas que hacen resonar la vacuidad. Mientras tanto, las montañas alcanzan cimas inalcanzables hasta rozar los astros, y las aves surcan las nubes sin temor, coronándose reinas del cielo.
    La Tierra descansa sobre un pedestal en el corazón del cosmos, pues es el hogar del trono; una morada gentil que orbita al unísono del compás universal. Cada órbita danza en armonía; cada nota y cada silencio se distribuyen en líneas paralelas, vibraciones que asemejan versos escritos sobre seda.
    Cada noche, los montículos de arena son recorridos por viejos fantasmas. Llevan sobre sus espaldas estrellas antiguas en camino a ser reparadas. Las entregan a herreros cuyas manos operan hileras industriales de engranes y válvulas de vapor, moviendo martillos de ébano y oro. El golpe de la forja resuena hasta que cada estrella recupera su fulgor; entonces, son liberadas para flotar de nuevo en el firmamento, reuniéndose para contar nuevas historias.
    La Primera Entidad se dibuja entre seda y piedra, con una corona de oro a su espalda y grandes alas cuyo plumaje está adornado con hojas de borde dorado. En ellas, los versos se escriben con tinta negra y cursiva delicada. Sin necesidad de apoyo, la entidad se alza sobre el mar; su estola apenas roza la superficie, creando con su reflejo el tiempo y el destino. En su mano diestra reposa un mecanismo de esferas metálicas en rotación perpetua, el ciclo sin fin de la vida y la muerte, la creación y la destrucción. En la zurda sostiene un libro cuyas hojas se desprenden sin caer al agua; se elevan para integrarse al plumaje de sus alas. Se escucha un canto profundo cuando una hoja se desprende —un funeral para una historia terminada—, pero al elevarse, las notas se transforman en alegría y brío. Las esferas doradas resplandecen entonces con una iridiscencia solar, dando la bienvenida a las nuevas almas.
    Se susurra que, en ocasiones, esta entidad deja su corona de lado para sostener un libro con ambas manos, volcando toda su atención en una historia única. El tiempo se vuelve efímero mientras lee. Bajo ella, el mar se concentra en un solo punto, creando ondas perfectamente concéntricas. La luz de su corona se torna sutil, tenue, como quien busca una claridad que reconforte. Entonces, cruza las piernas, y continúa su lectura en un silencio sagrado. Al terminar, en un parpadeo, recupera su postura original, dejando en el misterio el destino de aquel libro. De su pluma también brotan cambios: ligeras desviaciones, un tropiezo, un desliz verbal; cambios imperceptibles que alteran el rumbo del destino según su criterio. Es un determinismo que no busca anular el libre albedrío, sino guiar las piezas para que el alma no caiga en desgracia. No es malo intervenir si se muestra luz para que cada uno tome el camino que le corresponde. Acto y consecuencia: un puente entre el día y la noche.
    Sin embargo, el tiempo transcurre y el cambio se vuelve imperativo. Lo que fue puro se mancha con cicatrices de dolor y pena. Las canciones pierden el tono; el cosmos se dilata y los compases chocan entre sí, creando una disonancia insoportable. Las hojas de las alas se marchitan y se pierden en la nada. El vacío consume el trono desde dentro. Las estrellas, en una indiferencia indigna, se distancian hasta que la entidad apenas puede divisarlas. El peso de la existencia desgarra su vestidura y sus alas se corroen; los fragmentos caen al abismo para ser devorados por el olvido. Una a una, las plumas caen hasta que de sus alas solo quedan ramas secas, como un árbol viejo. El brillo se esfuma. De la entidad solo queda un esqueleto inerte que alguna vez habitó la existencia. Queda suspendida en la penumbra, rodeada de cenizas y de historias olvidadas.
    Silencio absoluto. Ya no hay nada."
    Algo que escribi hace no mucho. ¡Fue inspiración pura! Claro aún le faltan muchos más detalles pero no he podido sentarme bien a terminarlo. :Borrado en 12 horas: Quizá menos. "El Primer Trono y el Escriba del Destino Sobre el primer trono, el hilo dorado y el terciopelo oscuro visten a las estrellas como colgantes, mientras el manto de la noche se despliega como una prenda infinita. No hay vacío alguno donde la luz cubre los horizontes, asemejando los pliegues de un libro con letras de marfil que narran la historia del comienzo: el génesis de la creación. La mano del firmamento escribe con pluma de mármol sobre el océano de páginas del primer libro. No existe mancha ni mal venidero; solo impera la pureza del paraíso inmaculado, donde el oro traza estelas brillantes. El mar, a sus pies, refleja el atrio del cielo que cobija la creación, permitiendo que la luz del único sol esboce un sentimiento de limerencia. Los pilares de mármol se alzan hasta perderse de vista, sosteniendo la bóveda celeste mientras entrelazan el día y la noche a un ritmo pausado. En cada columna se perciben las vidas pasar, pero la eternidad no se inmuta ante los incontables párrafos escritos. Entre ellos, la tela ondea con el viento, dejando oír susurros de risas y llantos: ecos y estruendos de tiempos por venir. El tiempo no detiene su marcha; mueve las manecillas de péndulos y campanas que hacen resonar la vacuidad. Mientras tanto, las montañas alcanzan cimas inalcanzables hasta rozar los astros, y las aves surcan las nubes sin temor, coronándose reinas del cielo. La Tierra descansa sobre un pedestal en el corazón del cosmos, pues es el hogar del trono; una morada gentil que orbita al unísono del compás universal. Cada órbita danza en armonía; cada nota y cada silencio se distribuyen en líneas paralelas, vibraciones que asemejan versos escritos sobre seda. Cada noche, los montículos de arena son recorridos por viejos fantasmas. Llevan sobre sus espaldas estrellas antiguas en camino a ser reparadas. Las entregan a herreros cuyas manos operan hileras industriales de engranes y válvulas de vapor, moviendo martillos de ébano y oro. El golpe de la forja resuena hasta que cada estrella recupera su fulgor; entonces, son liberadas para flotar de nuevo en el firmamento, reuniéndose para contar nuevas historias. La Primera Entidad se dibuja entre seda y piedra, con una corona de oro a su espalda y grandes alas cuyo plumaje está adornado con hojas de borde dorado. En ellas, los versos se escriben con tinta negra y cursiva delicada. Sin necesidad de apoyo, la entidad se alza sobre el mar; su estola apenas roza la superficie, creando con su reflejo el tiempo y el destino. En su mano diestra reposa un mecanismo de esferas metálicas en rotación perpetua, el ciclo sin fin de la vida y la muerte, la creación y la destrucción. En la zurda sostiene un libro cuyas hojas se desprenden sin caer al agua; se elevan para integrarse al plumaje de sus alas. Se escucha un canto profundo cuando una hoja se desprende —un funeral para una historia terminada—, pero al elevarse, las notas se transforman en alegría y brío. Las esferas doradas resplandecen entonces con una iridiscencia solar, dando la bienvenida a las nuevas almas. Se susurra que, en ocasiones, esta entidad deja su corona de lado para sostener un libro con ambas manos, volcando toda su atención en una historia única. El tiempo se vuelve efímero mientras lee. Bajo ella, el mar se concentra en un solo punto, creando ondas perfectamente concéntricas. La luz de su corona se torna sutil, tenue, como quien busca una claridad que reconforte. Entonces, cruza las piernas, y continúa su lectura en un silencio sagrado. Al terminar, en un parpadeo, recupera su postura original, dejando en el misterio el destino de aquel libro. De su pluma también brotan cambios: ligeras desviaciones, un tropiezo, un desliz verbal; cambios imperceptibles que alteran el rumbo del destino según su criterio. Es un determinismo que no busca anular el libre albedrío, sino guiar las piezas para que el alma no caiga en desgracia. No es malo intervenir si se muestra luz para que cada uno tome el camino que le corresponde. Acto y consecuencia: un puente entre el día y la noche. Sin embargo, el tiempo transcurre y el cambio se vuelve imperativo. Lo que fue puro se mancha con cicatrices de dolor y pena. Las canciones pierden el tono; el cosmos se dilata y los compases chocan entre sí, creando una disonancia insoportable. Las hojas de las alas se marchitan y se pierden en la nada. El vacío consume el trono desde dentro. Las estrellas, en una indiferencia indigna, se distancian hasta que la entidad apenas puede divisarlas. El peso de la existencia desgarra su vestidura y sus alas se corroen; los fragmentos caen al abismo para ser devorados por el olvido. Una a una, las plumas caen hasta que de sus alas solo quedan ramas secas, como un árbol viejo. El brillo se esfuma. De la entidad solo queda un esqueleto inerte que alguna vez habitó la existencia. Queda suspendida en la penumbra, rodeada de cenizas y de historias olvidadas. Silencio absoluto. Ya no hay nada."
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  • —¿Qué estás mirando? ¿Es que a ti te pagan por ser un dolor en el culo?
    —¿Qué estás mirando? ¿Es que a ti te pagan por ser un dolor en el culo?
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  • - Otro día...

    Se materializa fuera del cuerpo de Chroma, aun le duele la sierra circular que usaron contra el hombro derecho de Chroma, aun que con el vacío se ha curado pero aun persiste la incomodidad y la sensación de fibras musculares rotas si es increíblemente doloroso.

    - Al menos tienes una piel muy gruesa.
    - Otro día... Se materializa fuera del cuerpo de Chroma, aun le duele la sierra circular que usaron contra el hombro derecho de Chroma, aun que con el vacío se ha curado pero aun persiste la incomodidad y la sensación de fibras musculares rotas si es increíblemente doloroso. - Al menos tienes una piel muy gruesa.
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  • 𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐧𝐢𝐞𝐠𝐚 𝐚 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫
    Fandom Resident Evil
    Categoría Videojuegos

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟎 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    Con lo último que le quedaba de aliento, Ethan empujó a Chris en aquel paso, antes que las vid de la megamiceta cubrieran todo y obstaculizara el paso, dejando a ambos separados.

    Con su mano izquierda, la que tan solo quedó con tres dedos, sostuvo el detonador de la bomba con fuerza mientras observó por última vez a la bebé en los brazos ajenos. El ardor en sus ojos fue intenso, la culpa por no haber podido hacer más lo carcomía. Debió hacer mucho más. Pero eso era lo que quedaba y lo mínimo que pudo hacer para darles tiempo al escuadrón y su esposa e hija en irse de allí.

    —Adiós, Rosemary. —su voz tembló antes de retroceder con dificultad, tanto por toda la carga física, el estar deteriorándose y el dolor de tener que abandonar a su pequeña. Todo por ella. Por eso volvió al corazón de la megamiceta, la cual se irguió con impotencia. Pocos segundos después, apretó el detonador.

    La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose.

    O eso se creyó al principio.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟓 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    No sirvió.

    La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo.

    El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca.

    Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟔 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏

    El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando.

    La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal.

    No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión.

    ¿Qué es lo que ocurrió?

    Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes?

    Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor.

    De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda.

    —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar.

    Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo

    Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra.

    —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando.

    Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento.

    El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza.

    —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí.

    No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro.

    ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔

    𝐀𝐃𝐀 𝐖𝐎𝐍𝐆
    LEON S KENNEDY
    𝓡𝓮𝓫𝓮𝓬𝓬𝓪 𝓒𝓱𝓪𝓶𝓫𝓮𝓻𝓼

    ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟎 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 Con lo último que le quedaba de aliento, Ethan empujó a Chris en aquel paso, antes que las vid de la megamiceta cubrieran todo y obstaculizara el paso, dejando a ambos separados. Con su mano izquierda, la que tan solo quedó con tres dedos, sostuvo el detonador de la bomba con fuerza mientras observó por última vez a la bebé en los brazos ajenos. El ardor en sus ojos fue intenso, la culpa por no haber podido hacer más lo carcomía. Debió hacer mucho más. Pero eso era lo que quedaba y lo mínimo que pudo hacer para darles tiempo al escuadrón y su esposa e hija en irse de allí. —Adiós, Rosemary. —su voz tembló antes de retroceder con dificultad, tanto por toda la carga física, el estar deteriorándose y el dolor de tener que abandonar a su pequeña. Todo por ella. Por eso volvió al corazón de la megamiceta, la cual se irguió con impotencia. Pocos segundos después, apretó el detonador. La explosión cubrió toda la aldea. Un destello enorme de luz que deshizo todo a su paso sin importar el tipo de tejido o estructura, hundiendo el terreno en un gran pozo. Finalmente había terminado, Miranda no volvería, la megamiceta fue destruída. Ethan hizo todo lo que estuvo en su poder para cumplir con su promesa de que los monstruos no alcanzarían a Rose. O eso se creyó al principio. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟓 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 No sirvió. La megamiceta no cedió; en cambio, pareció enfurecerse por el intento en vano de ser eliminada. Como mutomiceta comenzó a expandirse por todos lados, abarcando diferentes territorios, diferentes pueblos. No fue una rapidez abrumadora, pero sí la suficiente para alertar. Las esporas que dejaba a su paso infectaban, mutaban a todo organismo que las inhalara por apenas un mínimo de segundo. El hongo se expandió en puntos estratégicos, unas especies de colmenas, donde se concentraba más el poder para evitar ser destruído con facilidad, fueron distribuídas en diferentes puntos. Se aferraba con total fervor a lo que tuviera cerca. Las personas que fueron desafortunadas viviendo en los pueblos más cercanos ni siquiera tuvieron el tiempo suficiente de entender lo que ocurría. Enfermaron de forma abrupta para luego despertar como mutaciones. Sin embargo, los pocos que lograron sobrevivir en lugares un poco más alejados pudieron dar el aviso. Pero no solo se trataba de personas o animales actuando raro y con malformaciones que podrían aterrar hasta el adulto más valiente, sino que hubo avistamientos de otro tipo de gente… algunos ni siquiera estaban seguros de que lo fueran. Se veían demasiado altos y con un porte intimidante, caminando de forma firme alrededor y deshaciéndose de los humanos infectados o lo que fuera que tuvieran en frente como si se trataran de simples gusanos. Nadie se quedaba lo suficiente para verlos mejor o siquiera intentar preguntar nada. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝟏𝟔 𝒅𝒆 𝒇𝒆𝒃𝒓𝒆𝒓𝒐, 𝟐𝟎𝟐𝟏 El aire quemó, pero era imposible no querer inhalar más y más para llenar sus pulmones. Tosió, se ahogó con su propia desesperación por respirar mientras que el movimiento por los espasmos apenas lo dejaba entender qué estaba pasando. La mente de Ethan era un caos de confusión, con una abrumadora sensación de dolor y de que algo estaba terriblemente mal. No podía ver demasiado, apenas unos pocos rayos de luz colándose entre los escombros. Sentía un peso encima suyo, una presión directa en su pecho que por unos segundos no supo si era real o solamente una ilusión. ¿Qué es lo que ocurrió? Apenas tenía fragmentos de los eventos anteriores que no le daban ninguna tranquilidad y solo traían más preguntas. También parecía sentir como si hubiera otra voz en su mente intentando colarse.. no, no era una sola voz. Eran muchas, superpuestas e imposibles de entender, ¿qué era? ¿quiénes? Movió apenas sus brazos, los únicos que parecían tener la libertad suficiente para hacerlo, y trató de aferrarse a lo que sea. Dolió al principio, pero pudo empezar a arrastrarse al ir elevando de a poco su cuerpo. Se sentía sospechosamente liviano a pesar de las circunstancias. No lo pensó mucho, su cabeza explotaba del dolor. De a poco la luz se hizo más intensa hasta que, al final, el aire frío chocó contra su rostro. Miró hacia todos lados, hacia la destrucción, y algunas cosas llegaron a su mente. Estaba buscando… ¿y había personas? Algo como hombres lobo. Y esos extraños sujetos… Dimitrescu, Beneviento, Moreau, Heisenberg… Sí, los recordó. Y a Miranda. —Rose… —apenas salió aire de entre sus labios antes de continuar arrastrándose, solo entonces mirando hacia abajo, a sus piernas… o donde se suponía que debían estar. Gritó, más por la sorpresa que por alguna clase de dolor. La parte inferior de su cuerpo no estaba, pero ni siquiera había sangre u órganos esparcidos, sino un líquido negro. De hecho, gran parte de lo que quedaba de su cuerpo estaba cubierto de ello. El hongo se movía de forma lenta, pero persistente, como si algo estuviera recordando cómo debía ser y tratando de reconstruirlo Al estar boca abajo se volteó, tocando con manos temblorosas su cintura, el extremo donde ya luego no había nada excepto esa masa negra. —¿Q-Qué carajos…? —su mano izquierda estaba bien, tenía sus dos dedos faltantes. Y habría sido perfecto que sus piernas también aparecieran. Pero era extraño, ¿cómo es que estaba vivo? No se suponía que lo estuviera. Se había estado deteriorando, secando. Casi como si fuera orden, el hongo continuó moviéndose, poco a poco aumentando la masa desde la cintura de Ethan, dando espacio a moldearse y tomar el aspecto de sus piernas de nuevo, incluyendo su ropa. Era extraño, como una extensión ajena a él conjunto con entumecimiento. El estar estupefacto duró poco, o más bien, no lo suficiente. Una vez sus piernas estuvieron completas se puso de pie. Tambaleó bastante hasta que logró quedar estable, una vez más viendo todo lo que lo rodeaba. Las vid de la mutomiceta se extendían, no tan gruesas como lo fueron antes, pero seguían vivas, moviéndose con sutileza. —¿Por qué nada se queda muerto a la primera? —vociferó con frustración, pero también era algo conveniente. Eso se aplicaba a él, y todavía estaba ahí. No era momento de preguntas, tenía que buscar la forma de salir de ahí. Si la bomba no funcionó entonces solo significaba una cosa: su trabajo no terminó. Daba igual su estado, primero era asegurarse que la megamiceta sea eliminada de una vez. Solo así estaría tranquilo de que su hija no correría peligro. ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔ [glimmer_salmon_owl_865] [Leon_Kennedy] [mirage_brass_snake_762] ▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
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  • Henry Grimmtael Jaegerjaquez Black Sasha Ishtar 𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫
    La previa... Khkhehe

    https://youtu.be/2bFquRBvonc?is=2ZMbfBRy8AD9oreS

    Mi piel es fina
    De porcelana
    Rota en la esquina
    Mi piel es fina
    De porcelana
    Y de ella emana
    Luz que ilumina
    O ruina divina

    El placer anestesia mi dolor
    El dolor anestesia mi placer
    Lo que tengo lo que hago mi valor
    Y el dolor siempre vuelve a aparecer
    En ti no creo
    Hasta que te derrames en mi pecho
    Dentro de mi corazón
    Y mi cerebro
    Como el cubata cae en mi garganta
    Y se vierte en mi pelo hasta el suelo

    Ego sum nihil
    Ego sum lux mundi
    Ego sum nihil
    Ego sum lux mundi
    Ego sum nihil
    Ego sum lux mundi
    Ego sum lux mundi

    I know you're scared
    Scared, scared, scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared, scared, scared
    Know that you fear
    Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear
    Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear

    Traje
    Algo pa que tú te relajes
    Aquí tienes este homenaje
    Soy la diva del tigueraje
    Traje
    Algo que te puede dar coraje
    En tu lore falta viaje
    Pero a ti te sobra equipaje

    I know that in a way that you're scared
    Scared, scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared

    Te puedo enamorar
    Yo te puedo inspirar
    Te puedo envenenar
    Y te puedo curar
    Yo te puedo elevar
    O te puedo humillar
    Pa bien o para mal
    Transformarte

    美貌なんて 捨ててやる
    君に台無しにされる前に
    ヤバい奴って思うかな
    持って生まれた才能なの
    持って生まれた才能なの
    私はカオスの女王
    だって神様が決めたこと
    だって神様が決めたこと
    (Voy a desechar mi belleza
    Antes de que tú la arruines
    ¿Pensarás que soy una loca?
    Es un talento con el que nací
    Es un talento con el que nací
    SOY LA REINA DEL CAOS
    Porque así lo decidió Dios
    Porque así lo decidió Dios)

    Traje
    Algo pa que tú te relajes
    Aquí tienes este homenaje
    Soy la diva del tigueraje
    Traje
    Algo que te puede dar coraje
    En tu lore falta viaje
    Pero a ti te sobra equipaje

    So what, you're scared?
    Scared, scared, scared, scared, scared, scared
    Scared, scared, scared, scared, scared, scared
    Know that you fear
    Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear
    Fear, fear, fear, fear, fear, fear



    [Henry] [SashaIshtar] [Ayane_Ishtar] La previa... Khkhehe https://youtu.be/2bFquRBvonc?is=2ZMbfBRy8AD9oreS Mi piel es fina De porcelana Rota en la esquina Mi piel es fina De porcelana Y de ella emana Luz que ilumina O ruina divina El placer anestesia mi dolor El dolor anestesia mi placer Lo que tengo lo que hago mi valor Y el dolor siempre vuelve a aparecer En ti no creo Hasta que te derrames en mi pecho Dentro de mi corazón Y mi cerebro Como el cubata cae en mi garganta Y se vierte en mi pelo hasta el suelo Ego sum nihil Ego sum lux mundi Ego sum nihil Ego sum lux mundi Ego sum nihil Ego sum lux mundi Ego sum lux mundi I know you're scared Scared, scared, scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared, scared, scared Know that you fear Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear Traje Algo pa que tú te relajes Aquí tienes este homenaje Soy la diva del tigueraje Traje Algo que te puede dar coraje En tu lore falta viaje Pero a ti te sobra equipaje I know that in a way that you're scared Scared, scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared Te puedo enamorar Yo te puedo inspirar Te puedo envenenar Y te puedo curar Yo te puedo elevar O te puedo humillar Pa bien o para mal Transformarte 美貌なんて 捨ててやる 君に台無しにされる前に ヤバい奴って思うかな 持って生まれた才能なの 持って生まれた才能なの 私はカオスの女王 だって神様が決めたこと だって神様が決めたこと (Voy a desechar mi belleza Antes de que tú la arruines ¿Pensarás que soy una loca? Es un talento con el que nací Es un talento con el que nací SOY LA REINA DEL CAOS Porque así lo decidió Dios Porque así lo decidió Dios) Traje Algo pa que tú te relajes Aquí tienes este homenaje Soy la diva del tigueraje Traje Algo que te puede dar coraje En tu lore falta viaje Pero a ti te sobra equipaje So what, you're scared? Scared, scared, scared, scared, scared, scared Scared, scared, scared, scared, scared, scared Know that you fear Fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear, fear Fear, fear, fear, fear, fear, fear
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  • *habiendo recibido un regalo de extraña prosendecia, que sería una poción que tendría un cartel que dice toma de mi, al no resistir la tentación, termine tomando aquel liquido de un solo golpe.

    Pronto un dolor algo alguno embargo mi cuerpo, en lo que cambiaba de forma en contra de mi voluntad, termino vuelta una Gatita*

    *habiendo recibido un regalo de extraña prosendecia, que sería una poción que tendría un cartel que dice toma de mi, al no resistir la tentación, termine tomando aquel liquido de un solo golpe. Pronto un dolor algo alguno embargo mi cuerpo, en lo que cambiaba de forma en contra de mi voluntad, termino vuelta una Gatita*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Uff... Que dolor de huevos
    Uff... Que dolor de huevos
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  • Las risas del chico hacían eco en la oficina a pesar que esta estaba completamente decorada como para evitar que el sonido rebotara entre las paredes.

    La sangre en la alfombra de decoración floral hacía juego con el tono bordó de la misma, aunque arruinaba las partes en beige.

    El pie de uno de los guardaespaldas de su jefa hacía presión contra su pecho de forma que el aire tuviera dificultad para entrar a sus pulmones. Pero eso a Stray no le importaba, estaba teniendo un momento fantástico.

    —¡Apuesto a que este grandote puede pegar más fuerte! ¿O es que quieres que me tenga consideración? —lo miró a él primero, retándolo a continuar, luego miró a la mujer que estaba de pie no muy lejos de donde estaban ellos, observando la escena.

    Se la veía cansada, hasta algo decepcionada, y eso fue lo que hizo que el muchacho sintiera una punzada corta, pero fuerte, en el pecho. No dejó de sonreír de cualquier forma.

    —Déjalo —ordenó ella mientras se dispuso a ir hasta su asiento, suspirando al sentarse—. ¿Acaso quieres que te golpeen hasta la muerte?

    Stray se incorporó una vez que el hombre se alejó, la sangre de nariz y boca todavía escurriendo. Pasó el dorso de la mano para limpiarse un poco.

    —Es de las pocas cosas que tengo, Alina. —habló en voz baja, mirando la alfombra— El resto te pertenece a ti.

    —¿Qué haré contigo, niño? Creí haberte enseñado bien...

    —Oh, sí. Sí lo hiciste... —al ponerse de pie acomodó su camisa, también manchada por algunas salpicaduras de sangre— El problema es que crecí a base de dolor. Tuve que hacerlo propio, ¿sabes?

    Tener el control en algo, ¿qué mejor que hacer inservible la tortura física? Tal vez hasta la emocional, para ese punto.

    Tomó asiento en uno de lo sillones, pasando la otra mano por su rostro antes de volver a reír.

    —Estoy roto, ¿no es así?

    La mujer se tomó su tiempo en verlo, como si fuera la primera vez que lo hacía, pero conocía muy bien al joven.

    —Para algunos, quizás... Para mí, sigues siendo completamente funcional. Porque lo eres, ¿cierto? —ella nunca alzaba la voz, pero había algo en su tono que a veces llegaba a helarle la sangre. Siempre lo confundía: un día lo trataba como el centro deo universo, al otro era como si solo fuera uno del montón.

    El silencio se extendió, el cuarto se sintió pesado antes que Alina ordenara a otro hombre que le diera un paño húmedo al menor. Cuando se lo dieron, éste lo tomó para pasarlo por su rostro y quedar más limpio.

    —Siempre seré funcional para usted, Madam Dumitru... ¿puedo retirarme ya? —se puso de pie al mismo tiempo que formuló la pregunta, mirando a la mujer.

    —Puedes. —con ese permiso se retiró, de nuevo sintiéndose nefasto, pero sin poder alejarse demasiado. Ella tenía todo, él solamente la tenía a ella.

    ¿Cuándo se acabaría?
    Las risas del chico hacían eco en la oficina a pesar que esta estaba completamente decorada como para evitar que el sonido rebotara entre las paredes. La sangre en la alfombra de decoración floral hacía juego con el tono bordó de la misma, aunque arruinaba las partes en beige. El pie de uno de los guardaespaldas de su jefa hacía presión contra su pecho de forma que el aire tuviera dificultad para entrar a sus pulmones. Pero eso a Stray no le importaba, estaba teniendo un momento fantástico. —¡Apuesto a que este grandote puede pegar más fuerte! ¿O es que quieres que me tenga consideración? —lo miró a él primero, retándolo a continuar, luego miró a la mujer que estaba de pie no muy lejos de donde estaban ellos, observando la escena. Se la veía cansada, hasta algo decepcionada, y eso fue lo que hizo que el muchacho sintiera una punzada corta, pero fuerte, en el pecho. No dejó de sonreír de cualquier forma. —Déjalo —ordenó ella mientras se dispuso a ir hasta su asiento, suspirando al sentarse—. ¿Acaso quieres que te golpeen hasta la muerte? Stray se incorporó una vez que el hombre se alejó, la sangre de nariz y boca todavía escurriendo. Pasó el dorso de la mano para limpiarse un poco. —Es de las pocas cosas que tengo, Alina. —habló en voz baja, mirando la alfombra— El resto te pertenece a ti. —¿Qué haré contigo, niño? Creí haberte enseñado bien... —Oh, sí. Sí lo hiciste... —al ponerse de pie acomodó su camisa, también manchada por algunas salpicaduras de sangre— El problema es que crecí a base de dolor. Tuve que hacerlo propio, ¿sabes? Tener el control en algo, ¿qué mejor que hacer inservible la tortura física? Tal vez hasta la emocional, para ese punto. Tomó asiento en uno de lo sillones, pasando la otra mano por su rostro antes de volver a reír. —Estoy roto, ¿no es así? La mujer se tomó su tiempo en verlo, como si fuera la primera vez que lo hacía, pero conocía muy bien al joven. —Para algunos, quizás... Para mí, sigues siendo completamente funcional. Porque lo eres, ¿cierto? —ella nunca alzaba la voz, pero había algo en su tono que a veces llegaba a helarle la sangre. Siempre lo confundía: un día lo trataba como el centro deo universo, al otro era como si solo fuera uno del montón. El silencio se extendió, el cuarto se sintió pesado antes que Alina ordenara a otro hombre que le diera un paño húmedo al menor. Cuando se lo dieron, éste lo tomó para pasarlo por su rostro y quedar más limpio. —Siempre seré funcional para usted, Madam Dumitru... ¿puedo retirarme ya? —se puso de pie al mismo tiempo que formuló la pregunta, mirando a la mujer. —Puedes. —con ese permiso se retiró, de nuevo sintiéndose nefasto, pero sin poder alejarse demasiado. Ella tenía todo, él solamente la tenía a ella. ¿Cuándo se acabaría?
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  • Tres clavos atravesaban su propia carne, y la energía maldita detonaba desde su brazo ensangrentado. Usar su propio cuerpo como conducto para la técnica Resonancia era un infierno agotador, mas era el único camino para destrozar el alma de la maldición frente a ella.

    El idiota de Gojo-sensei no le había advertido de la verdadera magnitud de los peligros de ese sitio; esa cosa bien podría ser de categoría Grado Especial, considerando que era una maldición parlante que tuvo el descaro de infectarla. Pero a Kugisaki ya no le importaba. El dolor solo la hizo sonreír.

    Una vez que se ponía seria y el instinto tomaba el control, no había fuerza capaz de doblegarla. Con el martillo firme en su mano y la sangre corriendo, Nobara estaba a punto de demostrar exactamente por qué era la novata más letal, hermosa e impresionante de toda la Academia de Hechicería... dispuesta a hacer lo que haga falta para proteger a esos idiotas.
    Tres clavos atravesaban su propia carne, y la energía maldita detonaba desde su brazo ensangrentado. Usar su propio cuerpo como conducto para la técnica Resonancia era un infierno agotador, mas era el único camino para destrozar el alma de la maldición frente a ella. El idiota de Gojo-sensei no le había advertido de la verdadera magnitud de los peligros de ese sitio; esa cosa bien podría ser de categoría Grado Especial, considerando que era una maldición parlante que tuvo el descaro de infectarla. Pero a Kugisaki ya no le importaba. El dolor solo la hizo sonreír. Una vez que se ponía seria y el instinto tomaba el control, no había fuerza capaz de doblegarla. Con el martillo firme en su mano y la sangre corriendo, Nobara estaba a punto de demostrar exactamente por qué era la novata más letal, hermosa e impresionante de toda la Academia de Hechicería... dispuesta a hacer lo que haga falta para proteger a esos idiotas.
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  • Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus.

    Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden.

    Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás.

    Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
    Habían sido días con mucho trabajo. Al estar tanto tiempo fuera, tenía que ponerse al día con sus deberes, tanto en el templo como en el reino de los espíritus. Pero una vez dejó todo nuevamente atado, Kazuo se adentro en el bosque. Su corazón palpitaba con mucha fuerza. Habían pasado más de tres días, un total de cinco, hasta estar todo orden. Quería al pasar el umbral del bosque que el paisaje cambiara, volver a aquel lugar donde la primavera aún era discreta y el frío cortaba. Deseaba que la senda se abriera para que el bosque lo devolviera del lugar que, con dolor, tuvo que dejar atrás. Necesitaba volver a Brattvåg, necesitaba volverla a ver.
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