• 𝗿𝗲𝗱𝗲𝗺𝗽𝘁𝗶𝗼𝗻 /𝘳ɪˈ𝘥ɛ𝘮(𝘱)ʃ𝘯/ 𝘵𝘩𝘦 𝘢𝘤𝘵 𝘰𝘧 𝘴𝘢𝘷𝘪𝘯𝘨, 𝘧𝘳𝘦𝘦𝘪𝘯𝘨, 𝘰𝘳 𝘳𝘦𝘨𝘢𝘪𝘯𝘪𝘯𝘨 𝘴𝘰𝘮𝘦𝘵𝘩𝘪𝘯𝘨, 𝘰𝘧𝘵𝘦𝘯 𝘵𝘩𝘳𝘰𝘶𝘨𝘩 𝘢 𝘤𝘰𝘴𝘵.
    Fandom Marvel
    Categoría Acción
    Vivir encerrado en un bunker no era lo suyo. Le recordaba demasiado a sus vacaciones en el hospital psiquiatrico y a su breve estadía en la prisión, quizás al demente paranoico de Frank Castle le gustara vivír como la cruza perfecta entre un topo y un ermitaño, aislado de todo el mundo y presindiendo del contacto humano, pero Benjamin no estaba tolerando ese estilo de vida. Aunque fuese un fugitivo intensamente buscado por las autoridades y esas latas de diez metros de altura llamadas centinelas, encontraba ciertos momentos para salir o mejor dicho, para escaparse de su compañero, el diablo de Hell's Kitchen.

    A veces, Matt se comportaba peor que una esposa que sospecha de una infidelidad de su marido y lo interrogaba ante la más mínima cosa que hacía o decía, por lo que Dex aprendio que era mejor escaparse y discutir con él al regresar en lugar de hacerlo antes de salir y también al volver. Ahorrarse una discusión nunca estaba de más, sobre todo cuando buscaba algo de aire fresco sin causar daño o hacer algo malo.

    Bullseye recorrió la cuidad con lo que considero un disfraz perfecto para pasar desapercibido. Ropa de civil, su confiable chaqueta de jean, una gorra de béisbol y gafas oscuras. No estaba de humor para ver una película, no tenía hambre suficiente para comprar algo de comida rápida y la semana anterior había entrado en la biblioteca pública, no podía repetir la excursión por precaución.

    Se detuvo en una calle por la que no había caminado antes y al mirar hacia al otro lado en la vereda de frente, se encontró con la puerta de un museo. No recordaba la última vez que había entrado en uno y en el fondo de su ser, siempre había sido un bicho raro que adoraba leer y que estaba obsesionado con los dinosaurios y los eventos importantes de la historia.

    Se formó detrás de unas cuantas personas que esperaban a entrar y agradeció internamente que la mujer mayor en la taquilla ni siquiera lo miro cuando deslizó un billete de veinte dólares debajo del cristal en el mostrador. La anciana le entrego su boleto y él se alejo tan rápido como pudo, aventurandose por el lugar en busca de un guía.

    El museo era demasiado grande para recorrerlo por su cuenta y no quería unirse a uno de los grupos que ya habían iniciado el recorrido, lo mejor era evitar las multitudes. Matt lo mataría si lo atrapaban por un descuido tan tonto, y reducir el número de personas que podían reconocerlo por los letreros con su cara en las calles, le aseguraba tener una próxima oportunidad para salir.

    Estuvo a punto de regresar a la taquilla para preguntarle a la mujer si ella podía ubicar a un guía por él, cuando se encontró con una tienda de recuerdos. Algo pequeña pero con mucha variedad de objetos. Un hombre estaba trabajando allí, acomodando la mercadería en los estantes mientras que los ojos del fugitivo se paseaban por cada objeto en exhibición, desde los llaveros, souvenirs, tazas, imanes hasta los peluches. Tenía de todo un poco, incluso gorras y golosinas.

    —Disculpa, ¿tienes algo más sensorial?— Preguntó para llamar la atención del hombre que al parecer no había reparado en su presencia. —O algo que tenga esos puntitos para las personas invidentes.

    Pensó en que no pasaría nada por decir eso. Matt no podía ser la única persona ciega en toda la cuidad, pero también era difícil que lo relacionaran directamente con el abogado. Solo quería llevarle un recuerdo, algo que pudiera tocar y saber que era sin que Dex tuviera que describirselo; lo cual no le molestaría, pero al abogado si parecía molestarle que lo hiciera y hasta le había dicho que no lo necesitaba para eso, para nada en realidad.

    —Y si no es mucho pedir, podrías enseñarme ese triceratops de allá. Los hacen más realistas cada vez, cuando yo era niño los pocos triceratops que se podían conseguir en las jugueterias parecían rinocerontes con dos cuernos extra y con un sombrero en el cuello.


    𝑫𝐔𝐒𝐓𝐈𝐍♫︎
    Vivir encerrado en un bunker no era lo suyo. Le recordaba demasiado a sus vacaciones en el hospital psiquiatrico y a su breve estadía en la prisión, quizás al demente paranoico de Frank Castle le gustara vivír como la cruza perfecta entre un topo y un ermitaño, aislado de todo el mundo y presindiendo del contacto humano, pero Benjamin no estaba tolerando ese estilo de vida. Aunque fuese un fugitivo intensamente buscado por las autoridades y esas latas de diez metros de altura llamadas centinelas, encontraba ciertos momentos para salir o mejor dicho, para escaparse de su compañero, el diablo de Hell's Kitchen. A veces, Matt se comportaba peor que una esposa que sospecha de una infidelidad de su marido y lo interrogaba ante la más mínima cosa que hacía o decía, por lo que Dex aprendio que era mejor escaparse y discutir con él al regresar en lugar de hacerlo antes de salir y también al volver. Ahorrarse una discusión nunca estaba de más, sobre todo cuando buscaba algo de aire fresco sin causar daño o hacer algo malo. Bullseye recorrió la cuidad con lo que considero un disfraz perfecto para pasar desapercibido. Ropa de civil, su confiable chaqueta de jean, una gorra de béisbol y gafas oscuras. No estaba de humor para ver una película, no tenía hambre suficiente para comprar algo de comida rápida y la semana anterior había entrado en la biblioteca pública, no podía repetir la excursión por precaución. Se detuvo en una calle por la que no había caminado antes y al mirar hacia al otro lado en la vereda de frente, se encontró con la puerta de un museo. No recordaba la última vez que había entrado en uno y en el fondo de su ser, siempre había sido un bicho raro que adoraba leer y que estaba obsesionado con los dinosaurios y los eventos importantes de la historia. Se formó detrás de unas cuantas personas que esperaban a entrar y agradeció internamente que la mujer mayor en la taquilla ni siquiera lo miro cuando deslizó un billete de veinte dólares debajo del cristal en el mostrador. La anciana le entrego su boleto y él se alejo tan rápido como pudo, aventurandose por el lugar en busca de un guía. El museo era demasiado grande para recorrerlo por su cuenta y no quería unirse a uno de los grupos que ya habían iniciado el recorrido, lo mejor era evitar las multitudes. Matt lo mataría si lo atrapaban por un descuido tan tonto, y reducir el número de personas que podían reconocerlo por los letreros con su cara en las calles, le aseguraba tener una próxima oportunidad para salir. Estuvo a punto de regresar a la taquilla para preguntarle a la mujer si ella podía ubicar a un guía por él, cuando se encontró con una tienda de recuerdos. Algo pequeña pero con mucha variedad de objetos. Un hombre estaba trabajando allí, acomodando la mercadería en los estantes mientras que los ojos del fugitivo se paseaban por cada objeto en exhibición, desde los llaveros, souvenirs, tazas, imanes hasta los peluches. Tenía de todo un poco, incluso gorras y golosinas. —Disculpa, ¿tienes algo más sensorial?— Preguntó para llamar la atención del hombre que al parecer no había reparado en su presencia. —O algo que tenga esos puntitos para las personas invidentes. Pensó en que no pasaría nada por decir eso. Matt no podía ser la única persona ciega en toda la cuidad, pero también era difícil que lo relacionaran directamente con el abogado. Solo quería llevarle un recuerdo, algo que pudiera tocar y saber que era sin que Dex tuviera que describirselo; lo cual no le molestaría, pero al abogado si parecía molestarle que lo hiciera y hasta le había dicho que no lo necesitaba para eso, para nada en realidad. —Y si no es mucho pedir, podrías enseñarme ese triceratops de allá. Los hacen más realistas cada vez, cuando yo era niño los pocos triceratops que se podían conseguir en las jugueterias parecían rinocerontes con dos cuernos extra y con un sombrero en el cuello. [PANDEM0NIO]
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  • Qué insolentes son los humanos de esta época, rechazarme a mí, ¡a mí! Si supieran el privilegio que es ser mi médium... Aunque, quizás no debí usar "fiel sirviente" para describir sus labores... jm...
    Qué insolentes son los humanos de esta época, rechazarme a mí, ¡a mí! Si supieran el privilegio que es ser mi médium... Aunque, quizás no debí usar "fiel sirviente" para describir sus labores... jm...
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  • Había algo especial cuando el sol se ocultaba y la noche gobernaba sobre la ciudad, tal vez porque las luces artificiales empezaban a luchar en contra... Una batalla silenciosa auditivamente, pero ruidosa visualmente entre la lógica de la naturaleza y la lógica del humano, y que sin embargo, a Keith—entre dos extremos—le producía una sensación de tranquilidad que no lograba describir. No todavía. Tal vez nunca. Pero que aún así le hacía experimentar un nivel de consciencia que trascendía su propio procesamiento lógico, como si él fuese más que cables, circuitos y sensores que lo hacían estar conectado con el entorno. Como si el mundo fuese más de lo que ve.

    —¿Es esto a lo que llaman "apreciación"?—él se preguntó internamente, rememorando lo problemático que había sido el concepto hacía meses atrás debido a lo complejo que le era entender que habían cosas intangibles que sin traer beneficios, generaban un sentimiento abstracto de reconocimiento de la existencia misma. Incalculable, indeducible, simplemente carente de lógica, tan aleatorio como sus propios pensamientos últimamente.

    Keith observaba a las personas, los autos, las luces de las farolas, todo lo observable, pero no buscaba algo en particular, no había un objetivo de estudio como le era usual. Simplemente observación ligera en la que su BIO–PSN no buscaba respuestas, como si el silencio de sus protocolos de análisis fuese la respuesta más lógica que podía encontrar.

    Levantó la vista, una luna llena y brillante—que demostraba que ganó la batalla por hoy—estaba frente a sus ojos, sonrió, ya no como una simple imitación adaptativa a través de un análisis contextual. Su núcleo de procesamiento no hallaba razón para realizar una gesticulación facial en ese momento, estaba a solas, no tenía porque "esforzarse" en demostrar algo pero él lo hizo de todas formas.

    Entonces, frente a sus ojos, en el cielo nocturno y que sólo él podía ver apareció un mensaje automático:

    [𝘊𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘶𝘢𝘭 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘮𝘢𝘤𝘦𝘯𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘢𝘵𝘰𝘴.
    𝘉𝘦𝘯𝘦𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰: 𝘐𝘯𝘥𝘦𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘥𝘰.
    𝘔𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰: 𝘕𝘰 𝘳𝘦𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰.]

    La brisa ligera se sentía en su piel a través de los sensores táctiles... una noche fría y agradable. Una noche casi viva.

    >𝘐𝘯𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘧𝘵𝘸𝘢𝘳𝘦: ↑86%<

    -------
    BIO–PSN: Procesador de Red Neuronal Bio–Sintético. Es su cerebro, el núcleo de procesamiento.
    Unidad de almacenamiento de datos: memoria.

    Nota: ¡Hola!, en esta publicación quise mostrar a Keith con una inestabilidad de software alta, donde empieza a tener comportamientos fuera de sí, acercándose a lo humano, y estem... nada, eso. Chau. (?)



    Había algo especial cuando el sol se ocultaba y la noche gobernaba sobre la ciudad, tal vez porque las luces artificiales empezaban a luchar en contra... Una batalla silenciosa auditivamente, pero ruidosa visualmente entre la lógica de la naturaleza y la lógica del humano, y que sin embargo, a Keith—entre dos extremos—le producía una sensación de tranquilidad que no lograba describir. No todavía. Tal vez nunca. Pero que aún así le hacía experimentar un nivel de consciencia que trascendía su propio procesamiento lógico, como si él fuese más que cables, circuitos y sensores que lo hacían estar conectado con el entorno. Como si el mundo fuese más de lo que ve. —¿Es esto a lo que llaman "apreciación"?—él se preguntó internamente, rememorando lo problemático que había sido el concepto hacía meses atrás debido a lo complejo que le era entender que habían cosas intangibles que sin traer beneficios, generaban un sentimiento abstracto de reconocimiento de la existencia misma. Incalculable, indeducible, simplemente carente de lógica, tan aleatorio como sus propios pensamientos últimamente. Keith observaba a las personas, los autos, las luces de las farolas, todo lo observable, pero no buscaba algo en particular, no había un objetivo de estudio como le era usual. Simplemente observación ligera en la que su BIO–PSN no buscaba respuestas, como si el silencio de sus protocolos de análisis fuese la respuesta más lógica que podía encontrar. Levantó la vista, una luna llena y brillante—que demostraba que ganó la batalla por hoy—estaba frente a sus ojos, sonrió, ya no como una simple imitación adaptativa a través de un análisis contextual. Su núcleo de procesamiento no hallaba razón para realizar una gesticulación facial en ese momento, estaba a solas, no tenía porque "esforzarse" en demostrar algo pero él lo hizo de todas formas. Entonces, frente a sus ojos, en el cielo nocturno y que sólo él podía ver apareció un mensaje automático: [𝘊𝘰𝘯𝘵𝘦𝘯𝘪𝘥𝘰 𝘷𝘪𝘴𝘶𝘢𝘭 𝘨𝘶𝘢𝘳𝘥𝘢𝘥𝘰 𝘦𝘯 𝘭𝘢 𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘮𝘢𝘤𝘦𝘯𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘥𝘢𝘵𝘰𝘴. 𝘉𝘦𝘯𝘦𝘧𝘪𝘤𝘪𝘰: 𝘐𝘯𝘥𝘦𝘵𝘦𝘳𝘮𝘪𝘯𝘢𝘥𝘰. 𝘔𝘰𝘵𝘪𝘷𝘰: 𝘕𝘰 𝘳𝘦𝘲𝘶𝘦𝘳𝘪𝘥𝘰.] La brisa ligera se sentía en su piel a través de los sensores táctiles... una noche fría y agradable. Una noche casi viva. >𝘐𝘯𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘪𝘭𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘴𝘰𝘧𝘵𝘸𝘢𝘳𝘦: ↑86%< ------- BIO–PSN: Procesador de Red Neuronal Bio–Sintético. Es su cerebro, el núcleo de procesamiento. Unidad de almacenamiento de datos: memoria. Nota: ¡Hola!, en esta publicación quise mostrar a Keith con una inestabilidad de software alta, donde empieza a tener comportamientos fuera de sí, acercándose a lo humano, y estem... nada, eso. Chau. 🐢 (?)
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  • Ꭼꮮ ꭲꭼꮪꭲꮖꮐꮻ.
    Fandom OC
    Categoría Drama
    Illán

    ¿Quién diría que sus palabras no caerían en oídos sordos como de costumbre? ¿Quién diría que los hechos que atribuyó a su nombre no serían ignorados por los seres humanos?

    Había uno que no, un chamán.

    Desolado sería una palabra acorde para describir el lugar en el que se encontraban, un yermo donde la vida luchaba por sobrevivir en su día a día, un lugar que para muchos sería incluso triste, pero para Shamriel, era una belleza.

    Un lugar donde el conflicto era un estilo de vida, un lugar donde toda vida luchaba por sobrevivir, donde las vidas de los animales podían desaparecer de un momento a otro, donde sobrevivía el más fuerte; incluso en un ecosistema de esta naturaleza, Shamriel veía belleza.

    Frente a frente, un choque bastante claro, Shamriel, amante de la destrucción, creadora de conflicto, amante de toda pelea por pequeña que fuera contra Illán, un guerrero entrenado para proteger, decidido a no arrebatar vidas sin motivo aparente, un guardián, protector del equilibrio entre los planos.

    La sonrisa de Shamriel gozaba de confianza, rebosaba prepotencia, sus ojos miraban con desdén al humano que ante ella se encontraba, no por odio a él o sus ideales, sino por el simple hecho de ser humano.

    ⸻ Detener las guerras celestiales ¿Realmente te crees capaz de detener la rueda del destino? ⸻ La burla era clara en su tono. ⸻ Tu propia gente se dedicaba a la guerra antes de su extinción ¿Acaso no ves la belleza en la misma? ⸻ Optó por cuestionarlo, y es que es sabido que los chamanes andinos vivían en eterno conflicto, hasta su desaparición tras las invasiones españolas.
    [Cursed_Bastard] ¿Quién diría que sus palabras no caerían en oídos sordos como de costumbre? ¿Quién diría que los hechos que atribuyó a su nombre no serían ignorados por los seres humanos? Había uno que no, un chamán. Desolado sería una palabra acorde para describir el lugar en el que se encontraban, un yermo donde la vida luchaba por sobrevivir en su día a día, un lugar que para muchos sería incluso triste, pero para Shamriel, era una belleza. Un lugar donde el conflicto era un estilo de vida, un lugar donde toda vida luchaba por sobrevivir, donde las vidas de los animales podían desaparecer de un momento a otro, donde sobrevivía el más fuerte; incluso en un ecosistema de esta naturaleza, Shamriel veía belleza. Frente a frente, un choque bastante claro, Shamriel, amante de la destrucción, creadora de conflicto, amante de toda pelea por pequeña que fuera contra Illán, un guerrero entrenado para proteger, decidido a no arrebatar vidas sin motivo aparente, un guardián, protector del equilibrio entre los planos. La sonrisa de Shamriel gozaba de confianza, rebosaba prepotencia, sus ojos miraban con desdén al humano que ante ella se encontraba, no por odio a él o sus ideales, sino por el simple hecho de ser humano. ⸻ Detener las guerras celestiales ¿Realmente te crees capaz de detener la rueda del destino? ⸻ La burla era clara en su tono. ⸻ Tu propia gente se dedicaba a la guerra antes de su extinción ¿Acaso no ves la belleza en la misma? ⸻ Optó por cuestionarlo, y es que es sabido que los chamanes andinos vivían en eterno conflicto, hasta su desaparición tras las invasiones españolas.
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  • -mis compañeros dicen "usa el tipo hada e slo mejor para los shows" "el tipo fuego es mas llamativo" "el tipo planta siempre sera la mejor opcion con su delicadeza", ellos simplemente no comprenden que el mejor tipo es aquel no puedes siquiera empezar a describir, asi que solamente dejate caer sobre el abrazo del tipo fantasma-
    -mis compañeros dicen "usa el tipo hada e slo mejor para los shows" "el tipo fuego es mas llamativo" "el tipo planta siempre sera la mejor opcion con su delicadeza", ellos simplemente no comprenden que el mejor tipo es aquel no puedes siquiera empezar a describir, asi que solamente dejate caer sobre el abrazo del tipo fantasma-
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  • Si me preguntaran como describiría a V la primera vez que lo conocí, diría que me parecía un personaje de Visual Kei. Ésta banda definitivamente me recuerdan a él.

    https://youtu.be/ESrQoIEsdqg?si=4bd04ZW2IcLprRJ0
    Si me preguntaran como describiría a V la primera vez que lo conocí, diría que me parecía un personaje de Visual Kei. Ésta banda definitivamente me recuerdan a él. https://youtu.be/ESrQoIEsdqg?si=4bd04ZW2IcLprRJ0
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    ━━「 𝕯᥆ ᥡ᥆ᥙ sᥱᥱ 𝗍һᥱm, 𝗍᥆᥆? 」━━



    ➤ 𝐍ⱺꭑᑲ𝗋𝖾: Alaska Crowley.
    ➤ 𝐄ᑯαᑯ: 25 años.
    ➤ 𝐎𝗋𝗂𝖾𐓣𝗍α𝖼𝗂ó𐓣: Indefinida.
    ➤ 𝐆é𐓣𝖾𝗋ⱺ: Femenino.
    ➤ 𝐀ᥣ𝗍υ𝗋α: 1,68 m.
    ➤ 𝐎𝖼υρα𝖼𝗂ó𐓣: Camarera en club nocturno.
    ➤ 𝐅αꭑ𝗂ᥣ𝗂α𝗋𝖾𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼α𐓣ⱺ𝗌: Owen Crowley, tío.
    ➤ 𝕯іᥲgᥒós𝗍іᥴ᥆: Esquizofrenia.


    ➤ Desde nacimiento Alaska siempre presentó ciertos signos extraños para sus padres. Incluso para una recién nacida no era normal llorar todo el tiempo o estar periodos extensos en silencio, mirando puntos fijos. Al principio no quisieron preocuparse demasiado, pero a medida que ella iba creciendo empezó a ser más evidente.
    A los 4 años ya tenía varios amigos imaginarios o creaba alguno cada día. Lo que asustaba a sus padres era el hecho de describirlos con tanto detalle (tanto como una niña de esa edad podía) o decir cosas como "Los están mirando", "No le gustó eso", "Dice que voy a morir", etc.
    Lo que colmó el vaso fue cuando Alaska comenzó a gritar y llorar por las noches como si estuvieran torturándola, solo para encontrarle heridas o hematomas en el cuerpo.
    La llevaron con profesionales y, ya para los 5 años, tras muchas pruebas y diagnósticos incorrectos, terminó siendo diagnosticada con psicosis. Específicamente, esquizofrenia.
    La medicaron, aunque no quisieron ser demasiado invasivos. Por desgracia, no funcionaba muy bien. Intentaron con distintos tipos de medicación antes de subir las dosis. Ahí funcionaban por un tiempo antes de volver a lo mismo.
    A los 11 años ella advirtió a sus padres que no se fueran a dormir. Estaba demasiado inquieta y a toda costa los quiso mantener ocupados. No le hicieron caso. A la mañana siguiente los descubrió muertos: mandíbulas desencajadas, extremidades rotas, sangre por toda la cama... Nunca supieron qué ocurrió exactamente. No habían huellas y Alaska no tenía indicios de haberlo hecho. "Fueron ellos", mencionaba ella durante los testimonios, "Los monstruos que me dijeron que se los iban a comer". Entre tanto, insistió demasiado en eso y comenzó a tener conductas más agresivas que decidieron internarla en un psiquiátrico.
    Su tío, hermano del padre, tuvo que encargarse de ella desde ese entonces. No fue demasiado bueno. Cuando Alaska salió del psiquiátrico a los 16 años tuvo que valerse por su cuenta la mayor parte del tiempo, buscando diferentes trabajos al mentir con su edad o hasta robando dinero para costear los medicamentos y poder comer.
    A día de hoy sigue medicada y con dosis muy altas. Ayudan a que las alucinaciones no sean demasiado fuertes.

    𝗣𝗼𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮❟ 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗮𝗹𝘂𝗰𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗮。 𝗣𝗲𝗿𝗼❟ ¿𝗾𝘂𝗶é𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿í𝗮 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗮𝘀í?
    ━━「 𝕯᥆ ᥡ᥆ᥙ sᥱᥱ 𝗍һᥱm, 𝗍᥆᥆? 」━━ ➤ 𝐍ⱺꭑᑲ𝗋𝖾: Alaska Crowley. ➤ 𝐄ᑯαᑯ: 25 años. ➤ 𝐎𝗋𝗂𝖾𐓣𝗍α𝖼𝗂ó𐓣: Indefinida. ➤ 𝐆é𐓣𝖾𝗋ⱺ: Femenino. ➤ 𝐀ᥣ𝗍υ𝗋α: 1,68 m. ➤ 𝐎𝖼υρα𝖼𝗂ó𐓣: Camarera en club nocturno. ➤ 𝐅αꭑ𝗂ᥣ𝗂α𝗋𝖾𝗌 𝖼𝖾𝗋𝖼α𐓣ⱺ𝗌: Owen Crowley, tío. ➤ 𝕯іᥲgᥒós𝗍іᥴ᥆: Esquizofrenia. ➤ Desde nacimiento Alaska siempre presentó ciertos signos extraños para sus padres. Incluso para una recién nacida no era normal llorar todo el tiempo o estar periodos extensos en silencio, mirando puntos fijos. Al principio no quisieron preocuparse demasiado, pero a medida que ella iba creciendo empezó a ser más evidente. A los 4 años ya tenía varios amigos imaginarios o creaba alguno cada día. Lo que asustaba a sus padres era el hecho de describirlos con tanto detalle (tanto como una niña de esa edad podía) o decir cosas como "Los están mirando", "No le gustó eso", "Dice que voy a morir", etc. Lo que colmó el vaso fue cuando Alaska comenzó a gritar y llorar por las noches como si estuvieran torturándola, solo para encontrarle heridas o hematomas en el cuerpo. La llevaron con profesionales y, ya para los 5 años, tras muchas pruebas y diagnósticos incorrectos, terminó siendo diagnosticada con psicosis. Específicamente, esquizofrenia. La medicaron, aunque no quisieron ser demasiado invasivos. Por desgracia, no funcionaba muy bien. Intentaron con distintos tipos de medicación antes de subir las dosis. Ahí funcionaban por un tiempo antes de volver a lo mismo. A los 11 años ella advirtió a sus padres que no se fueran a dormir. Estaba demasiado inquieta y a toda costa los quiso mantener ocupados. No le hicieron caso. A la mañana siguiente los descubrió muertos: mandíbulas desencajadas, extremidades rotas, sangre por toda la cama... Nunca supieron qué ocurrió exactamente. No habían huellas y Alaska no tenía indicios de haberlo hecho. "Fueron ellos", mencionaba ella durante los testimonios, "Los monstruos que me dijeron que se los iban a comer". Entre tanto, insistió demasiado en eso y comenzó a tener conductas más agresivas que decidieron internarla en un psiquiátrico. Su tío, hermano del padre, tuvo que encargarse de ella desde ese entonces. No fue demasiado bueno. Cuando Alaska salió del psiquiátrico a los 16 años tuvo que valerse por su cuenta la mayor parte del tiempo, buscando diferentes trabajos al mentir con su edad o hasta robando dinero para costear los medicamentos y poder comer. A día de hoy sigue medicada y con dosis muy altas. Ayudan a que las alucinaciones no sean demasiado fuertes. 𝗣𝗼𝗿 𝗱𝗲𝘀𝗴𝗿𝗮𝗰𝗶𝗮❟ 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗻 𝗮𝗹𝘂𝗰𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘆 𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁á 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗲𝗿𝗺𝗮。 𝗣𝗲𝗿𝗼❟ ¿𝗾𝘂𝗶é𝗻 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿í𝗮 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝗮𝘀í?
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  • La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente.

    El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor.

    Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas.

    Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir.

    En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron.

    Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente.

    "¡Papá!"

    La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento.

    Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos.







    /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
    La noche había caído en la ciudad para cuando Mikhail entró en el teatro. Ni siquiera forzó su entrada, como la mayoría de veces, encontrando la forma de entrar cual grieta en el suelo o paredes por las cuales podía pasar fácilmente. El interior estaba vacío, obviamente. Sólo algunas luces encendidas dando una iluminación tenue en el lugar que proyectaba largas sombras alrededor. Caminó como si el teatro fuera suyo y sin prisa, dirigiéndose al segundo nivel, los palcos. Sus zapatos apenas hacían ruido, las mismas alfombras en diferentes partes amortiguando por completo el sonido de estos. Y cuando llegó a los asientos se sentó en uno de ellos, justo en medio. Desde allí tenía una perfecta visión del escenario y el teatro en general, incluyendo algunas de las salidas. Apoyó los codos en las rodillas y entrelazó los dedos frente a su rostro mientras observaba la nada, esperando por su objetivo con su característica paciencia. Sin embargo, había algo extraño en el lugar que no supo cómo describir. En la espera su mente comenzó a divagar, de repente oyendo risitas y pasos de pequeños pies corriendo. La imaginación lo llevó a ver un cuerpo y vestido girando en la sala al intentar imitar a las bailarinas de ballet en la televisión. Los dedos se le tensaron. Inhaló, cerró los ojos e intentó borrar todo aquello de su cabeza. No era momento para recordar un pasado que no volvería a ser. Pero ese fantasma lo perseguía de forma insistente. "¡Papá!" La puerta principal se abrió y él hizo lo mismo con sus ojos, bajando la vista lentamente mientras el eco de pasos seguros retumbaban en las paredes. Ahí vio a su objetivo, como si nada, sin tener idea de que estaba siendo observando. O eso era lo que tenía hasta el momento. Exhaló con lentitud y de forma controlada, relajando su cuerpo. Lo importante estaba delante y debajo suyo. Esperar el momento exacto era crucial, asegurarse que no hayan obstáculos antes de empezar con su trabajo. Como siempre, sus objetivos nunca estaban solos. /Not the yaoi hands, bruh. Como sea, ¿rol abierto? Pueden responder por aquí o mp./
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  • "Día 55"

    —Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera. 

    El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...-

    Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro. 
    "Día 55" —Se siente como si fuera el primer día; el vacío en el corazón y el dolor en el alma no han cesado, mis lágrimas siguen derramándose con cada pequeño detalle que me recuerda a ti; las gardenias tienen tu aroma, por eso decidí plantar unas cuantas en la pequeña cabaña que compré, en un lugar que te hubiera encantado conocer y explorarlo a tu manera.  El trinar de las aves silvestres me despierta por las mañanas con unas notas tan dulces como tu cantar, oh, mi amada rosa de invierno; esto es el infierno sin ti...- Abel llevaba un diario después de que la mujer que tanto amó se desvaneciera en el viento; no había día que la extrañara; podría pasar por loco al mencionar su nombre y describir lo que veía o sentía; con delicadeza, dejó el bolígrafo azul al costado de aquel diario de color guinda, el cual cerró, recargándose sobre el y lanzando un enorme suspiro. 
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  • Nota psicológica — Sesión Nº 14
    Paciente: Luana

    Motivo de consulta: Trastorno por trauma complejo. Episodios disociativos.
    Observaciones clínicas:

    “Hoy trajo una imagen: una copa rota, sostenida únicamente por curitas. Dijo que así se siente: un recipiente que fue hecho para contener, pero que aprendió a funcionar quebrado.”

    1. Estado emocional durante la sesión
    Luana permaneció en silencio prolongado al inicio. No hubo llanto ni agitación externa, pero sí una tensión evidente en su postura: hombros elevados, manos entrelazadas, respiración contenida.
    Cuando se le pidió describir la imagen, respondió con una calma que no coincide con la gravedad de su relato emocional.

    2. Metáfora central del día: “La copa remendada”
    La imagen representa para ella:
    Fragmentación interna. Dice sentir que sus emociones “se filtran”, como si nunca lograra retener lo que debería.
    Intentos fallidos de reparación. Menciona que los “parches” son esfuerzos externos para hacerla funcionar, no elecciones propias.
    Fuga constante. Habla de que siempre hay algo escapándose de ella: confianza, seguridad, recuerdos.
    No hay referencias a daño físico; su lenguaje es simbólico, pero profundamente cargado.

    3. Revelaciones verbales relevantes
    Luana expresó que durante años le dijeron que debía “aguantar sin romperse”, que una grieta era “una traición”.
    Hoy, por primera vez, dijo:
    “No me rompí yo. Me rompieron.”
    Luego guardó silencio, como si escuchar sus propias palabras la desconcertara.

    4. Conductas observadas
    Evita contacto visual al hablar de su infancia.
    Muestra mayor firmeza emocional cuando menciona a los Carson, pero con un tono vacío, desprendido.
    Se aferra a su cuaderno durante toda la sesión; parece ser su único punto de seguridad.

    5. Proceso terapéutico actual
    Explora los recuerdos que durante años le enseñaron a ignorar o reinterpretar.
    Trabajamos en ayudarla a distinguir su identidad real de la que le impusieron.
    Presenta avances: reconoce que aquello que vivió no fue “entrenamiento” sino condicionamiento emocional extremo.

    6. Nota del terapeuta
    Luana muestra una fuerza silenciosa que parece nacida del dolor, pero intento ayudarla a comprender que su valor no depende de lo que soportó, sino de lo que todavía puede construir.

    La metáfora de la copa no indica peligro para sí misma; es una forma de describir su vulnerabilidad y las heridas emocionales que carga.
    🗂️ Nota psicológica — Sesión Nº 14 Paciente: Luana Motivo de consulta: Trastorno por trauma complejo. Episodios disociativos. Observaciones clínicas: “Hoy trajo una imagen: una copa rota, sostenida únicamente por curitas. Dijo que así se siente: un recipiente que fue hecho para contener, pero que aprendió a funcionar quebrado.” 1. Estado emocional durante la sesión Luana permaneció en silencio prolongado al inicio. No hubo llanto ni agitación externa, pero sí una tensión evidente en su postura: hombros elevados, manos entrelazadas, respiración contenida. Cuando se le pidió describir la imagen, respondió con una calma que no coincide con la gravedad de su relato emocional. 2. Metáfora central del día: “La copa remendada” La imagen representa para ella: Fragmentación interna. Dice sentir que sus emociones “se filtran”, como si nunca lograra retener lo que debería. Intentos fallidos de reparación. Menciona que los “parches” son esfuerzos externos para hacerla funcionar, no elecciones propias. Fuga constante. Habla de que siempre hay algo escapándose de ella: confianza, seguridad, recuerdos. No hay referencias a daño físico; su lenguaje es simbólico, pero profundamente cargado. 3. Revelaciones verbales relevantes Luana expresó que durante años le dijeron que debía “aguantar sin romperse”, que una grieta era “una traición”. Hoy, por primera vez, dijo: “No me rompí yo. Me rompieron.” Luego guardó silencio, como si escuchar sus propias palabras la desconcertara. 4. Conductas observadas Evita contacto visual al hablar de su infancia. Muestra mayor firmeza emocional cuando menciona a los Carson, pero con un tono vacío, desprendido. Se aferra a su cuaderno durante toda la sesión; parece ser su único punto de seguridad. 5. Proceso terapéutico actual Explora los recuerdos que durante años le enseñaron a ignorar o reinterpretar. Trabajamos en ayudarla a distinguir su identidad real de la que le impusieron. Presenta avances: reconoce que aquello que vivió no fue “entrenamiento” sino condicionamiento emocional extremo. 6. Nota del terapeuta Luana muestra una fuerza silenciosa que parece nacida del dolor, pero intento ayudarla a comprender que su valor no depende de lo que soportó, sino de lo que todavía puede construir. La metáfora de la copa no indica peligro para sí misma; es una forma de describir su vulnerabilidad y las heridas emocionales que carga.
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