Aquellos primeros días en el bunker, una vez había dejado claro que tenia intención de irse de allí, y de pelear con su madre por teléfono y conseguir que no fuera allí a por ella, cosa que hubiera sido realmente vergonzosa, se había dedicado a explorar el lugar.
Joder aquello era increíblemente grande, era inmenso, había, a pesar de la cantidad de personas que iban y venían (aunque pocas se quedaban de forma permanente, en ese apartado tan solo estaban ella, los hermanos y Hati, la cual le parecía tremendamente guay) muchísimas habitaciones vacías.
Había encontrado el archivo y lo había pasado por alto. No le apetecía tocar nada y liarla.
Había pasado (aunque jamás se lo diría a Dean) mas horas de las que debería en el garaje, montándose en las motos y en los coches allí aparcados.
Y en aquella ocasión había encontrado el que fácilmente se podría convertir en su lugar favorito del bunker.
La sala de tiro.
— Guay...
No tarda mas de unos pocos minutos en abrir el armario donde había una envidiable variedad de armas de fuego, e incluso algún arco de poleas, y coger una, cargarla y sin pensarlo mucho, disparar a objetivo.
Joder aquello era increíblemente grande, era inmenso, había, a pesar de la cantidad de personas que iban y venían (aunque pocas se quedaban de forma permanente, en ese apartado tan solo estaban ella, los hermanos y Hati, la cual le parecía tremendamente guay) muchísimas habitaciones vacías.
Había encontrado el archivo y lo había pasado por alto. No le apetecía tocar nada y liarla.
Había pasado (aunque jamás se lo diría a Dean) mas horas de las que debería en el garaje, montándose en las motos y en los coches allí aparcados.
Y en aquella ocasión había encontrado el que fácilmente se podría convertir en su lugar favorito del bunker.
La sala de tiro.
— Guay...
No tarda mas de unos pocos minutos en abrir el armario donde había una envidiable variedad de armas de fuego, e incluso algún arco de poleas, y coger una, cargarla y sin pensarlo mucho, disparar a objetivo.
Aquellos primeros días en el bunker, una vez había dejado claro que tenia intención de irse de allí, y de pelear con su madre por teléfono y conseguir que no fuera allí a por ella, cosa que hubiera sido realmente vergonzosa, se había dedicado a explorar el lugar.
Joder aquello era increíblemente grande, era inmenso, había, a pesar de la cantidad de personas que iban y venían (aunque pocas se quedaban de forma permanente, en ese apartado tan solo estaban ella, los hermanos y Hati, la cual le parecía tremendamente guay) muchísimas habitaciones vacías.
Había encontrado el archivo y lo había pasado por alto. No le apetecía tocar nada y liarla.
Había pasado (aunque jamás se lo diría a Dean) mas horas de las que debería en el garaje, montándose en las motos y en los coches allí aparcados.
Y en aquella ocasión había encontrado el que fácilmente se podría convertir en su lugar favorito del bunker.
La sala de tiro.
— Guay...
No tarda mas de unos pocos minutos en abrir el armario donde había una envidiable variedad de armas de fuego, e incluso algún arco de poleas, y coger una, cargarla y sin pensarlo mucho, disparar a objetivo.
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