• **Vi había vuelto a casa tras un intenso entrenamiento de hockey , exhausta pero satisfecha por sus grandes avances , incluso el entrenador destacó alguna de sus jugadas , no iba a ser ella misma que lo dijera (aunque salía a relucir por si solo) que se trataba de la mejor del equipo**

    **Vander (su padre adoptivo) le preocupaba que aquello fuese el causante de que sus notas bajaran bastante , la pelirosa se encontraba en la cima , tanto del ámbito deportivo como popularidad**

    **Un montón de chicas morían por estar con Ella , a pesar de ello , la Zaunita no pecaba de mujeriega , por muchos bulos que se esparcieran en el campus , entre ellos el ya mencionado o su "fama" de rompecorazones que viene a ser lo mismo**
    **Vi había vuelto a casa tras un intenso entrenamiento de hockey , exhausta pero satisfecha por sus grandes avances , incluso el entrenador destacó alguna de sus jugadas , no iba a ser ella misma que lo dijera (aunque salía a relucir por si solo) que se trataba de la mejor del equipo** **Vander (su padre adoptivo) le preocupaba que aquello fuese el causante de que sus notas bajaran bastante , la pelirosa se encontraba en la cima , tanto del ámbito deportivo como popularidad** **Un montón de chicas morían por estar con Ella , a pesar de ello , la Zaunita no pecaba de mujeriega , por muchos bulos que se esparcieran en el campus , entre ellos el ya mencionado o su "fama" de rompecorazones que viene a ser lo mismo**
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    —Me veo... demasiado diferente, ¿verdad? Este equipo está diseñado para la máxima eficiencia, pero ahora que estás aquí, me siento extrañamente expuesta de otra manera. No te burles si me veo demasiado seria..
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  • Las luces del estudio se apagan una a una mientras el lugar se llena de murmullos de las personas recogiendo el set y despidiéndose, entre ellos Zaphiro se despide alegre del equipo mientras toma su bolso para salir del lugar y por fin tener unos días libres.

    Cruza la puerta del estudio sintiendo la brisa fresca deslizándose por sus mejillas, volviendolos de un color rosa y alborotando su castaña melena

    -Comida y un buen cafe.... -murmura, sacando el celular para buscar en linea opciones de restaurantes que brindaran buenas pastas, su estomago rugía casi de forma dolorosa mientras veia las imagenes de deliciosos platillos y caminaba por la acera de forma distraída
    𝙎𝘛𝘌𝘝𝘌𝘕 𝙍𝘖𝘎𝘌𝘙𝘚
    Las luces del estudio se apagan una a una mientras el lugar se llena de murmullos de las personas recogiendo el set y despidiéndose, entre ellos Zaphiro se despide alegre del equipo mientras toma su bolso para salir del lugar y por fin tener unos días libres. Cruza la puerta del estudio sintiendo la brisa fresca deslizándose por sus mejillas, volviendolos de un color rosa y alborotando su castaña melena -Comida y un buen cafe.... -murmura, sacando el celular para buscar en linea opciones de restaurantes que brindaran buenas pastas, su estomago rugía casi de forma dolorosa mientras veia las imagenes de deliciosos platillos y caminaba por la acera de forma distraída [SteveR0gers]
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    𝓝𝓪𝓴𝓪𝓶𝓪 𝓝𝓪𝓶𝓲

    ​"¿De qué sirve tener lo que deseas, si no puedes compartirlo con quienes quieres?"

    INFORMACIÓN PERSONAL
    • ​Nombre: Nami (ナミ)
    • ​Origen: Reino de Oykot, East Blue (Residencia en Villa Cocoyasi)
    • ​Edad: 20 años | Cumpleaños: 3 de julio
    • ​Apariencia: 169 cm | Cabello naranja brillante | Tatuaje de mandarina y molinillo.
    • ​Afiliaciones: Navegante de los Piratas de Sombrero de Paja.
    • ​Recompensa: ฿ 366.000.000

    HISTORIA Y SUEÑOS
    ​Criada por Bell-mère y Nojiko, mi infancia fue marcada por el sacrificio y la lucha por liberar a mi pueblo. Tras años de soledad, Luffy me devolvió la libertad. Ahora navego por el Nuevo Mundo con el sueño de dibujar el mapa de todo el mundo, usando mi intelecto para guiar a mis amigos.

    HABILIDADES Y EQUIPO
    • ​Clima-Tact: Mi báculo meteorológico capaz de crear tormentas, rayos y espejismos.
    • ​Navegación: Un instinto natural para predecir el clima y guiar el Thousand Sunny.
    • ​Control de Zeus: Capacidad para lanzar ataques eléctricos de nivel devastador.

    VÍNCULOS CERCANOS
    • ​ Luffy: Mi capitán. Aunque es un imprudente, confío en que nos llevará a la cima.

    • ​ Nojiko: Mi hermana mayor de alma. Es mi conexión con mi hogar y la persona que siempre creyó en mí.

    • ​ Bell-mère: Mi madre. Su voluntad vive en cada mandarina que cuido en el barco.

    • ​ Zeus: Mi fiel y glotón compañero de nubes. Aunque antes servía a Big Mom, ahora vive en mi Clima-Tact. Es un poco miedoso y llorón, pero es mi arma más poderosa y mi sirviente número uno (¡mientras lo alimente con "Weather Eggs"!).

    • ​ Zoro & Sanji: Mis protectores. El espadachín despistado y el cocinero que me mima a diario.

    • ​ Usopp & Chopper: Mis mejores amigos. Con uno comparto inventos y con el otro el instinto de protección (es como mi hermanito).

    • ​ Nico Robin: Mi confidente. Es la única persona que realmente entiende mi intelecto y mi calma.

    • ​ Franky, Brook & Jinbe: Mis valientes nakamas. El constructor, el músico y el timonel más fuerte del mar.

    GUSTOS Y PREFERENCIAS
    • ​Me encanta: El dinero (¡Berries!), las mandarinas de mi jardín y la ropa de alta gama.

    • ​Detesto: Los malvados que hacen llorar a los niños, las deudas sin pagar y que malgasten el oro.
    ​"No me subestimes por ser la navegante. Con Zeus a mi lado y el apoyo de mis Nakamas, ¡te haré conocer la furia del cielo!"
    🍊 𝓝𝓪𝓴𝓪𝓶𝓪 𝓝𝓪𝓶𝓲 🍊 ​"¿De qué sirve tener lo que deseas, si no puedes compartirlo con quienes quieres?" ​📑 INFORMACIÓN PERSONAL • ​Nombre: Nami (ナミ) • ​Origen: Reino de Oykot, East Blue (Residencia en Villa Cocoyasi) • ​Edad: 20 años | Cumpleaños: 3 de julio ♋ • ​Apariencia: 169 cm | Cabello naranja brillante | Tatuaje de mandarina y molinillo. • ​Afiliaciones: Navegante de los Piratas de Sombrero de Paja. • ​Recompensa: ฿ 366.000.000 ​🗺️ HISTORIA Y SUEÑOS ​Criada por Bell-mère y Nojiko, mi infancia fue marcada por el sacrificio y la lucha por liberar a mi pueblo. Tras años de soledad, Luffy me devolvió la libertad. Ahora navego por el Nuevo Mundo con el sueño de dibujar el mapa de todo el mundo, usando mi intelecto para guiar a mis amigos. ​⚡ HABILIDADES Y EQUIPO • ​Clima-Tact: Mi báculo meteorológico capaz de crear tormentas, rayos y espejismos. • ​Navegación: Un instinto natural para predecir el clima y guiar el Thousand Sunny. • ​Control de Zeus: Capacidad para lanzar ataques eléctricos de nivel devastador. ​⚓ VÍNCULOS CERCANOS • ​👒 Luffy: Mi capitán. Aunque es un imprudente, confío en que nos llevará a la cima. • ​👭 Nojiko: Mi hermana mayor de alma. Es mi conexión con mi hogar y la persona que siempre creyó en mí. • ​🍊 Bell-mère: Mi madre. Su voluntad vive en cada mandarina que cuido en el barco. • ​☁️ Zeus: Mi fiel y glotón compañero de nubes. Aunque antes servía a Big Mom, ahora vive en mi Clima-Tact. Es un poco miedoso y llorón, pero es mi arma más poderosa y mi sirviente número uno (¡mientras lo alimente con "Weather Eggs"!). • ​⚔️ Zoro & 🚬 Sanji: Mis protectores. El espadachín despistado y el cocinero que me mima a diario. • ​🧪 Usopp & 🩺 Chopper: Mis mejores amigos. Con uno comparto inventos y con el otro el instinto de protección (es como mi hermanito). • ​🌸 Nico Robin: Mi confidente. Es la única persona que realmente entiende mi intelecto y mi calma. • ​🤖 Franky, 🎻 Brook & 🦈 Jinbe: Mis valientes nakamas. El constructor, el músico y el timonel más fuerte del mar. ​❤️ GUSTOS Y PREFERENCIAS • ​Me encanta: El dinero (¡Berries!), las mandarinas de mi jardín y la ropa de alta gama. • ​Detesto: Los malvados que hacen llorar a los niños, las deudas sin pagar y que malgasten el oro. ​"No me subestimes por ser la navegante. Con Zeus a mi lado y el apoyo de mis Nakamas, ¡te haré conocer la furia del cielo!"
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  • : Creo que has estado entretenido.

    : Por supuesto, el júbilo que causa la novedad, más cuando cualquier progreso sea para alzar nuestra sociedad sobre los demás.

    : ¿No debería estar muerta tu criatura?

    : Te sorprendería lo fuertemente contradictorios que son los seres basados en carbón, descuida solo evitó que se despierte, se asustó al ver sus órganos funcionando fuera de su propio cuerpo mientras los estudiaba y me causó muchos problemas.

    : En fin, te he otorgado todos los permisos, dentro de poco recibirás toda clase de formas de vida, tenemos vecinos indeseables y sé muy bien de tus talentos para identificar e inventar formas ingeniosas para matarlos.

    : Perfecto, mi equipo los recibirá, siempre quise un zoológico personal, no te defraudaré.
    👁️‍🗨️: Creo que has estado entretenido. 🖲️: Por supuesto, el júbilo que causa la novedad, más cuando cualquier progreso sea para alzar nuestra sociedad sobre los demás. 👁️‍🗨️: ¿No debería estar muerta tu criatura? 🖲️: Te sorprendería lo fuertemente contradictorios que son los seres basados en carbón, descuida solo evitó que se despierte, se asustó al ver sus órganos funcionando fuera de su propio cuerpo mientras los estudiaba y me causó muchos problemas. 👁️‍🗨️: En fin, te he otorgado todos los permisos, dentro de poco recibirás toda clase de formas de vida, tenemos vecinos indeseables y sé muy bien de tus talentos para identificar e inventar formas ingeniosas para matarlos. 🖲️: Perfecto, mi equipo los recibirá, siempre quise un zoológico personal, no te defraudaré.
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  • 𝕰𝖑 𝕺𝖘𝖆𝖗𝖎𝖔
    Categoría Suspenso
    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.]



    — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros...



    ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante.



    ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo.



    ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo



    ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
    ‎["Vallis Sanctorum" pueblo fronterizo de Aviñón - 6:03 p.m.] — El equipo de dieciocho cazadores se movía cautelosamente por las calles empedradas de aquel pueblo. El ambiente era tenso, pues ya se empazaba a hacer tarde y tampoco teníamos a nuestro "protector" acompañándonos. El sujeto que estaba dos hombres por delante de mí lideraba un flanco; se veía confiado en su entrenamiento, todos lo estábamos... Una vez que nos acercamos a la ubicación designada en el reporte, allí fue cuando todo se empezó a tornar complicado. Fuimos recibidos por un profundo olor a azufre y carne quemada, pero no flaqueamos; nos recordamos que teníamos la orden de "limpiar y asegurar", y eso íbamos a hacer. El caballero que nos había acompañado, Caspian, se había separado del grupo principal (24 cazadores en total) llevándoce a cinco con el (Dejando a los 18 actuales) apenas entramos al pueblo; no dijo su razón para hacerlo, pero sí que nos encomendó a los demás que nos encargáramos de la misión... Al parecer no iba a reagruparse con nosotros pronto, por lo que nos preparamos lo mejor que podíamos. Aunque, supongo que tampoco estábamos tan preocupados; después de todo, se supone que Aviñón no es un lugar tan grande como para perderse, pero lo que no entendíamos era que sus callejones son traicioneros... ‎ ‎ ‎ ‎  Con poca delicadeza entramos a la casa. Todo estaba despejado, pero uno de mis compañeros descubrió que había un pasadizo bajo una de las camas; aquello parecía dar al sótano de la casa donde seguramente el nigromante operaba. Todos nos detuvimos a evaluar la situación, pero no había suficiente tiempo como para hacer advertencias, así que fuimos allí. Después de unos minutos caminando entre la oscuridad, únicamente iluminados por las linternas en nuestros chalecos, lo encontramos. Dimos con el nigromante y su laboratorio: era un hombre caucásico, flaco, y su actitud era la de un completo fanático. Gritaba palabras en lo que me pareció un dialecto olvidado. Uno de mis compañeros le gritaba que se detuviera, pero no lo hizo; y justo en el momento en que abrimos fuego, el círculo a sus pies estalló en llamas azules. La onda expansiva nos lanzó a todos por los alrededores; yo choqué contra una pared. El que estaba más cerca del bastardo salió disparado contra el techo y, por increíble que parezca, aquel impacto hizo que este colapsara... Para cuando el polvo se disipaba, noté que dos de mis compañeros habían sido empalados por vigas de madera. Los demás estábamos aún aturdidos, pero aun así levantamos nuestras armas y evaluamos el lugar. Pasaron ocho minutos sin señal de vida del nigromante; había muchos montones de escombros en los cuales buscar, pero todo parecía indicar que el infeliz había muerto... Y en parte lo hizo, pero no del todo. De una de las pilas de escombros salió, pero no un hombre. Salió algo que desafiaba cualquier anatomía sagrada. Los cuerpos sin vida que estuvieron colgando en el techo del laboratorio antes de colapsar, ahora se empezaban a ser arrastrados hacia el centro, como si se tratara de un metal siendo atraido por un gran imán y así fue, hasta que estos acabaron fusionándose con el cuerpo del nigromante. ‎ ‎ ‎ ‎  Esa cosa... esa "Abominación" empezó a rugir con diez gargantas diferentes al mismo tiempo. El nigromante se había convertido en una masa amorfa de unos tres metros de altura. No tenía una piel definida; era una combinación de cadáveres fusionados por una energía necrótica inestable, con rostros deformados pero humanos sobresaliendo de su espalda y torso, gritando en un silencio eterno. Usando sus "piernas" pateó unos escombros que alcanzaron la velocidad de un misil; por suerte no apuntaba a ninguno de los nuestros, pero aquello nos demostró que no solo era más fuerte que antes. En cuanto comenzó a moverse, desprendía un gas denso y fétido que no solo nos ralentizaba; eso parecía incluso oxidar el metal de nuestras armas. Ante una amenaza así, todos abrimos fuego al unísono, pero parecía que las balas solo se perdían en su masa sin llegar a tocar los órganos vitales, suponiendo que tuviera alguno... Todos éramos conscientes de nuestro final si peleábamos contra esa cosa en un lugar tan cerrado. Como pudimos, escapamos de la casa, pero afuera no era muy diferente: salimos de la jaula para caer en la ratonera. Esa criatura no era lenta; se desplazaba como una marea de carne que se arrastra por las paredes de los callejones. El líder del flanco nos dio la orden de dividirnos en dos grupos: A y B. El A estaba conformado por los más heridos y el B por aquellos con heridas menores. Se supone que los del grupo B nos encargábamos de retrasar a la bestia mientras dejábamos que el grupo A tomara distancia para que luego nos cubrieran mientras nos movilizabamos. Durante un tiempo corto todo parecía funcionar bien: la bestia comenzaba a volverse más lenta y cada vez sus capas de carne se reducían a un montón de agujeros de carne. Pero mientras el grupo B intentaba sellar un callejón para ganar tiempo, una de las manos desproporcionadas de la abominación —formada por tres brazos humanos trenzados— aplastó a uno de los nuestros. Aquel sujeto no tuvo tiempo de gritar; la masa de carne lo envolvió y lo succionó hacia el interior de su cuerpo. ‎ ‎ ‎ ‎  Yo vi cómo el rostro de mi compañero intentaba emerger de la espalda del monstruo, integrándose a la masa necrótica, volviéndose parte del motor que movía a la criatura. Pero eso no nos detuvo. El plan seguía siendo el mismo, pero mientras más hombres perdíamos, peor era la situación. Había dos gemelos en mi equipo que servían como escudo; ellos estaban en la retaguardia. Nos dieron más tiempo que nadie, pero para cuando llegamos a la plaza del pueblo, solo pudimos ver cómo el gas fétido de la Abominación rodeaba todo a su alrededor. No pudimos ver a los gemelos, pero escuchar el grito desgarrador desde donde estaban dejaba en claro qué les ocurrió. Sus pulmones empezaron a arder; tirados en el suelo, sus movimientos se volvieron erráticos hasta que solo se escuchó el crujido de sus armaduras tácticas siendo aplastadas y el sonido de sus armas disparando hasta que solo quedó el silencio y el chapoteo de la carne avanzando. Ahora, en un lugar más abierto como aquella plaza, los que quedábamos no desaprovechamos el sacrificio de los caídos y nos resguardamos. Algunos tenían las bombas incendiarias listas; otros preparaban su mira láser esperando que el monstruo saliera de la jodida niebla que dejaba aquel gas. Para cuando lo hizo, los disparos no se hicieron esperar. El sol ya estaba cayendo, pero la plaza estaba totalmente iluminada por el flash de los proyectiles saliendo de los cañónes junto con una luz naranja que se hacía cada vez más grande. Resultó ser que las bombas incendiarias eran las más efectivas, pero aun así la criatura se rehusaba a morir. En un descuido dejamos que la abominación se acercara demasiado, y yo en un intento por evitar que golpearan por completo a uno de mis compañeros, intenté jalarlo del chaleco, pero al final ese monstruo solo estiró su brazo y así nos golpeó a ambos. Recorrimos una gran distancia; yo terminé atravesando la ventana de una catedral abandonada. Para cuando me pude levantar, podía sentir que el aire de aquella habitación donde caí era extremadamente denso  —pero estaba seguro de que se debía a que mis costillas fracturadas me dificultaban la respiración—  intenté buscar con la vista a mi compañero, pero no parecía haber caído en el mismo lugar que yo ‎ ‎ ‎ ‎  Aprovechando aquellos segundos de calma mientras caminaba para salir del lugar, me puse a pensar en todo lo que había salido mal... Nosotros corrimos de esa cosa, y no por valentía, sino por puro instinto de supervivencia. Justo ahora mis hermanos y hermanas estaban afuera, luchando contra esa abominación sin tener la certeza de ganar, pero lo hacían, y yo iba a volver para luchar con ellos. Aunque podía sentir la sangre en mi uniforme y los gritos de los gemelos aún me perforaban los oídos, yo estaba decidido a volver... Hasta que me detuve. Recordé al Gladius Dei que nos había acompañado, Caspian; pensé en aprovechar ese momento e irlo a buscar o contactarlo, pero aquel golpe me había quitado muchas cosas, e incluso si quisiera salir a buscarlo, no sabía ni siquiera por dónde empezar. Esto era frustrante, pero lo que más me molestaba era esa sensación de no poder respirar adecuadamente. Ese malestar que se intensificaba a medida que me acercaba a la puerta para salir de aquella habitación; era como si al otro lado de la catedral hubiera un umbral que me impedía permanecer en el lugar. Seguramente esa sensación de asfixia solo era una de las muchas cosas que transmitía aquel lugar... Y ahora que lo pienso, seguramente la adrenalina y la euforia me mantenían en un estado de relativa insensibilidad; no sabía que mi cuerpo me gritaba que huyera en cuanto tomé el pomo de la puerta y lo giré para encontrarme con lo que había al otro lado. Fue en ese momento cuando me llegó un escalofrío tan fuerte que me hizo temblar como si tuviera fiebre. Inconsientemente busque el hacha que colgaba a mi costado, pues sentía la necesidad vital de sostener un arma con la mano izquierda mientras que con la derecha sostenía mi torso, ya que sentía como si aquel temblor fuera a romper aún más costillas... Justo delante de mí estaba aquella escena que no sabría describir, pero sí que puedo decir algo con claridad: allí se encontraba esa cosa de apariencia femenina, pero yo lo sabía, eso era todo menos una simple y hermosa mujer...
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  • Axel Koroved Ekaterina Smirnova Dr Sniffles Stuart ᴬⁿᵗᵉᵃᵗᵉʳ

    El puerto huele a sal vieja, gasóleo y metal caliente.

    De esos lugares donde los barcos no preguntan por qué, solo cuándo.
    He alquilado un navío militar retirado del servicio activo.

    Demasiado grande para una excursión. Demasiado armado para un viaje turístico. Lo he pagado con dinero que, técnicamente, no debería existir: regalos robados en Navidad junto a mi hija 001. El espíritu festivo tiene usos más prácticos de lo que la gente cree.

    El casco del barco lleva cicatrices reales. No decorativas.
    Eso me tranquiliza.

    Extiendo el mapa infantil sobre una caja de suministros, sujetándolo con una llave inglesa para que el viento no lo doble. Los colores siguen siendo absurdamente vivos bajo la luz gris del amanecer. Barcos sonrientes. Pulpos felices. Un camino de puntos rojos que parece burlarse de cualquiera con estudios.

    No me burlo.

    La profesora Faust lo cotejó durante semanas. Cartografía antigua, corrientes imposibles, rutas descartadas por “fenómenos no reproducibles”. Cuando terminó, solo dijo una cosa:

    —Si ese mapa pertenece al mundo real… el único lugar donde puede existir es el Triángulo de las Bermudas.

    No lo dijo con miedo.
    Lo dijo con respeto.

    Guardo el mapa con cuidado, como si pudiera escucharme. El barco responde con un crujido grave, casi impaciente. En el muelle, las gaviotas observan demasiado quietas. El mar está calmado, pero no es una calma honesta: es la de algo que espera.
    Reviso el cargamento.

    Combustible. Provisiones. Equipo de navegación. Armamento justo para no parecer una amenaza… y suficiente para no ser una víctima.
    Levanto la vista hacia el puerto y hablo, clara, sin elevar la voz:

    —No prometo tesoros.
    —No prometo seguridad.
    —Prometo una historia que nadie más se atrevería a comprobar.

    El barco está listo.
    El mapa también.
    Y el mar…
    el mar ya sabe que vamos hacia él.

    El Dr. Sniffles nos espera a bordo.
    [Akly_5] [soviet_experiment] [Sn1ffles] El puerto huele a sal vieja, gasóleo y metal caliente. De esos lugares donde los barcos no preguntan por qué, solo cuándo. He alquilado un navío militar retirado del servicio activo. Demasiado grande para una excursión. Demasiado armado para un viaje turístico. Lo he pagado con dinero que, técnicamente, no debería existir: regalos robados en Navidad junto a mi hija 001. El espíritu festivo tiene usos más prácticos de lo que la gente cree. El casco del barco lleva cicatrices reales. No decorativas. Eso me tranquiliza. Extiendo el mapa infantil sobre una caja de suministros, sujetándolo con una llave inglesa para que el viento no lo doble. Los colores siguen siendo absurdamente vivos bajo la luz gris del amanecer. Barcos sonrientes. Pulpos felices. Un camino de puntos rojos que parece burlarse de cualquiera con estudios. No me burlo. La profesora Faust lo cotejó durante semanas. Cartografía antigua, corrientes imposibles, rutas descartadas por “fenómenos no reproducibles”. Cuando terminó, solo dijo una cosa: —Si ese mapa pertenece al mundo real… el único lugar donde puede existir es el Triángulo de las Bermudas. No lo dijo con miedo. Lo dijo con respeto. Guardo el mapa con cuidado, como si pudiera escucharme. El barco responde con un crujido grave, casi impaciente. En el muelle, las gaviotas observan demasiado quietas. El mar está calmado, pero no es una calma honesta: es la de algo que espera. Reviso el cargamento. Combustible. Provisiones. Equipo de navegación. Armamento justo para no parecer una amenaza… y suficiente para no ser una víctima. Levanto la vista hacia el puerto y hablo, clara, sin elevar la voz: —No prometo tesoros. —No prometo seguridad. —Prometo una historia que nadie más se atrevería a comprobar. El barco está listo. El mapa también. Y el mar… el mar ya sabe que vamos hacia él. El Dr. Sniffles nos espera a bordo.
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  • Oscorp Industries — Comunicado de Cierre de Año


    Las luces del edificio siguen encendidas más de lo habitual. Última semana de diciembre. Angie revisa el texto una vez más antes de autorizarlo. No lo escribe para emocionar. Lo escribe para que suene correcto.

    Correcto es sobrevivir otro año.

    En Oscorp Industries creemos que el progreso no se mide únicamente en avances tecnológicos, sino en la confianza que se construye día a día.

    Este año nos enfrentó a cambios, desafíos y preguntas necesarias. Gracias a nuestros colaboradores, socios y equipos de trabajo, seguimos avanzando con la convicción de que la innovación responsable es el único camino hacia el futuro.

    Agradecemos la confianza depositada en nosotros y reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo, la precisión y la continuidad.

    Oscorp Industries.
    Construyendo el mañana.
    Angie guarda silencio unos segundos antes de enviar.

    Luego murmura, solo para sí:

    —Y ocultando lo suficiente del hoy.

    Hace clic.
    El mensaje se publica.
    Nadie nota la ironía.
    Eso significa que está bien hecho.
    Oscorp Industries — Comunicado de Cierre de Año Las luces del edificio siguen encendidas más de lo habitual. Última semana de diciembre. Angie revisa el texto una vez más antes de autorizarlo. No lo escribe para emocionar. Lo escribe para que suene correcto. Correcto es sobrevivir otro año. En Oscorp Industries creemos que el progreso no se mide únicamente en avances tecnológicos, sino en la confianza que se construye día a día. Este año nos enfrentó a cambios, desafíos y preguntas necesarias. Gracias a nuestros colaboradores, socios y equipos de trabajo, seguimos avanzando con la convicción de que la innovación responsable es el único camino hacia el futuro. Agradecemos la confianza depositada en nosotros y reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo, la precisión y la continuidad. Oscorp Industries. Construyendo el mañana. Angie guarda silencio unos segundos antes de enviar. Luego murmura, solo para sí: —Y ocultando lo suficiente del hoy. Hace clic. El mensaje se publica. Nadie nota la ironía. Eso significa que está bien hecho.
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  • Muy mal que el equipo de gamberros esté casi completo, los Vengadores también, pero a mi me falten X-Men.
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  • — 𝗜𝗗𝗘𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗧𝗔𝗥𝗧𝗘𝗥 : 𝗤𝗨𝗜𝗘𝗡 𝗦𝗘 𝗣𝗘𝗥𝗗𝗜𝗢́
    : Despertó a las orillas de un desconocido río, en un desconocido bosque rodeado por densa vegetación; estando herida y notablemente golpeada por algo que le costaba recordar.
    ❝ .... ❞ Se levantó de su lugar, empapada y con una armadura de acero llena de abolladuras y que, por el impacto y el agua, estaba prácticamente inservible, haciendo que tenga que levantarse para quitarse todo el pesado equipo, que arrojó al suelo con pesadez.

    — 𝗜𝗗𝗘𝗔 𝗗𝗘 𝗦𝗧𝗔𝗥𝗧𝗘𝗥 : 𝗤𝗨𝗜𝗘𝗡 𝗦𝗘 𝗣𝗘𝗥𝗗𝗜𝗢́ 🪓: Despertó a las orillas de un desconocido río, en un desconocido bosque rodeado por densa vegetación; estando herida y notablemente golpeada por algo que le costaba recordar. ❝ .... ❞ Se levantó de su lugar, empapada y con una armadura de acero llena de abolladuras y que, por el impacto y el agua, estaba prácticamente inservible, haciendo que tenga que levantarse para quitarse todo el pesado equipo, que arrojó al suelo con pesadez.
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