• El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase.

    La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba.

    Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión.

    En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección.

    Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura.

    Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza.

    El silencio después de sus palabras se volvió viscoso.

    Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba.

    No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios.

    Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo.

    Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo:

    Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba.

    De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron.

    No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
    El viento mecía las ramas, las hojas temblaban como si de un escalofrío se tratase. La calma de la tarde fue interrumpida por un susurro, un sonido leve, casi imperceptible que llamaba. Detuvo su paso, algo no encajaba. No era fuerte, pero insistía. Un ligero temblor en sus dedos, su boca se sentía salada, como si hubiese probado el agua del mar. Entrecerró los ojos ajustando su visión. En el rincón de un jardín de lirios, un jardinero trasplantaba unas flores. Ese era el llamado, un sonido suave, casi como una súplica. Los lirios se mecían, inclinándose ligeramente en su dirección. Tragó saliva, sintiendo su boca seca, el gusto se volvió más persistente. Sus pies se movieron sin pensarlo, acudiendo al llamado. Se acercó al jardinero agachándose a su altura. Disculpe.- Anunció con voz baja.-Esas flores... están llorando. - Siguió, sin apartar su mirada de ellas. Pero el jardinero arqueó una ceja confundido por su comentario, una mezcla de duda y extrañeza. El silencio después de sus palabras se volvió viscoso. Abrió sus labios, buscando palabras que no encontraba. No, no es eso...- Expresó con torpeza, intentó explicarlo pero no pudo. Buscó una manera mucho más simple. Extendió los brazos en dirección a los lirios. Me las llevo.- Y sin decir mucho más el jardinero posó sobre ella el ramo. Las hojas de la planta respondieron al contacto rozando su piel como queriendo abrazarla, los pétalos se estremecieron agradecidos. Ella sonrió y en un murmullo que esperaba acariciar al lirio, dijo: Te plantaré en mi jardín, allí estarán a salvo. - El cuerpo recordó antes que ella el camino casa. La brisa la seguía mientras avanzaba. De repente, el aire pareció volverse más cálido, los árboles extendían sus ramas hacia ella y las hojas caían rodeándola en una danza libre. En su pecho se instaló una emoción dorada que se expandió por el cuello, sus hombros se aflojaron. No tienes porqué agradecer.- Le habló a la brisa, a los árboles, a los lirios y a las hojas. El sabor antes presente en su boca desapareció, reemplazado por un ligero dulzor.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ***Edad del Caos***
    - El Eco de la Luna

    El lago estaba en silencio, como si el tiempo no se atreviera a perturbar aquel lugar. A unos pasos de la orilla, entre la hierba que crecía libre, se alzaba una tumba sencilla. No tenía adornos ostentosos, pero siempre había flores frescas. Demasiadas para ser un acto olvidado.

    Yen lo había notado desde hacía tiempo, durante años creyó que era su padre que, en secreto, Oz regresaba a ese lugar como ella.

    Aquella tarde, sin embargo, descubrió la verdad. Una figura ya estaba allí, una mujer de cabello rubio, cubierta con una capa oscura, se encontraba arrodillada frente a la tumba. Sus manos colocaban flores con cuidado, como si cada pétalo tuviera un significado. Yen se acercó en silencio, aAlgo no encajaba.

    Cuando finalmente habló, la mujer se giró con calma y retiró la capucha, Yen frunció el ceño.
    Cabello rubio, sí, rasgos finos, similares a los Elunai, pero sus orejas eran humanas, pequeña, no alargadas, no pertenecía a esa raza, de hecho no pertenecía a ninguna que Yen conociera.

    La mujer se presentó como Cyel. Dijo haber conocido a Selin muchos años atrás, que había regresado al pueblo solo para encontrarlo congelado en el tiempo, maldito y vacío de vida. Que buscó entre los rostros inmóviles pero no encontró a su amiga hasta que llegó al lago, vio la tumba y las flores, las favoritas de Selin.

    Desde entonces, regresaba cada año, siempre en la misma fecha. Yen sintió algo en el pecho, una mezcla de alivio y tristeza, no era su padre.

    Pero tampoco estaba sola en ese recuerdo, se presentó como hija de Selin, Yen. Ambas se sentaron junto al lago, Cyel le contó historias de una Selin joven. Una Selin que Yen nunca conoció, la joven se limito a escuchar sin interrumpir, aferrándose a cada palabra como si fueran fragmentos de algo que estaba perdiendo.

    Entonces, Cyel le hizo una pregunta, si había heredado la bendición de la Luna. Yen negó, no sabía de qué hablaba.

    Cyel explicó, sin demasiados detalles, que los Elunai podían fortalecer su poder bajo la luz lunar. Que algunos nacían con poder y otros lo despertaban, que la luna respondía a quienes sabían buscarla. Aquella idea se quedó con Yen.

    No por poder, al menos no al principio sino por algo más simple, por conexión, por Selin. Se despidieron cuando el sol comenzó a caer.

    Cyel se marchó sin mirar atrás, y Yen regresó al campamento, pero su mente ya no estaba allí. Esa noche, miró la luna y no sintió nada, lo intentó de nuevo en la siguiente luna llena y en la siguiente, y en la siguiente. Entrenó fuera de la vista de los demás, golpeó el aire, movió su espada una y otra vez bajo la luz plateada.

    Nada cambiaba, pero no se detuvo, con el tiempo dejó de buscar poder y comenzó a buscar a su madre, a recordar su voz, su rostro, su presencia hasta que una noche ya no pudo.

    El miedo la alcanzó, el miedo de olvidar, de no recordar su cara, que todo se desvaneciera. Yen cayó de rodillas y lloró. No como guerrera, no como hija del caos, sino como una niña llamando a su madre.

    Fue entonces cuando algo respondió, un calor suave nació en su pecho, no fue violento, tampoco oscuro. Era, era distinto... Por un instante vio un rostro, Selin, sonriéndole y luego… todo se apagó.

    Yen cayó inconsciente, su cuerpo cambió en silencio, su piel perdió el verde, se volvió clara, pura... Elunai.

    Su cabello adquirió un tono plateado que reflejaba la luz de la luna como un espejo vivo. No era una transformación agresiva, era una revelación, la sangre que llevaba dentro despertando.

    Cuando recobro al conciencia, el amanecer ya había llegado, su cuerpo había vuelto a la normalidad, verde y fuerte como siempre pero algo era distinto, se sentía más ligera, más rápida y completa. Yen miró al cielo y sonrió suavemente, agradeció a su madre, a Cyel. Sin saber que aquella noche no había sido un simple intento.

    Había sido el inicio, el despertar de la sangre Elunai en su interior y con ello un nuevo camino.
    ***Edad del Caos*** - El Eco de la Luna El lago estaba en silencio, como si el tiempo no se atreviera a perturbar aquel lugar. A unos pasos de la orilla, entre la hierba que crecía libre, se alzaba una tumba sencilla. No tenía adornos ostentosos, pero siempre había flores frescas. Demasiadas para ser un acto olvidado. Yen lo había notado desde hacía tiempo, durante años creyó que era su padre que, en secreto, Oz regresaba a ese lugar como ella. Aquella tarde, sin embargo, descubrió la verdad. Una figura ya estaba allí, una mujer de cabello rubio, cubierta con una capa oscura, se encontraba arrodillada frente a la tumba. Sus manos colocaban flores con cuidado, como si cada pétalo tuviera un significado. Yen se acercó en silencio, aAlgo no encajaba. Cuando finalmente habló, la mujer se giró con calma y retiró la capucha, Yen frunció el ceño. Cabello rubio, sí, rasgos finos, similares a los Elunai, pero sus orejas eran humanas, pequeña, no alargadas, no pertenecía a esa raza, de hecho no pertenecía a ninguna que Yen conociera. La mujer se presentó como Cyel. Dijo haber conocido a Selin muchos años atrás, que había regresado al pueblo solo para encontrarlo congelado en el tiempo, maldito y vacío de vida. Que buscó entre los rostros inmóviles pero no encontró a su amiga hasta que llegó al lago, vio la tumba y las flores, las favoritas de Selin. Desde entonces, regresaba cada año, siempre en la misma fecha. Yen sintió algo en el pecho, una mezcla de alivio y tristeza, no era su padre. Pero tampoco estaba sola en ese recuerdo, se presentó como hija de Selin, Yen. Ambas se sentaron junto al lago, Cyel le contó historias de una Selin joven. Una Selin que Yen nunca conoció, la joven se limito a escuchar sin interrumpir, aferrándose a cada palabra como si fueran fragmentos de algo que estaba perdiendo. Entonces, Cyel le hizo una pregunta, si había heredado la bendición de la Luna. Yen negó, no sabía de qué hablaba. Cyel explicó, sin demasiados detalles, que los Elunai podían fortalecer su poder bajo la luz lunar. Que algunos nacían con poder y otros lo despertaban, que la luna respondía a quienes sabían buscarla. Aquella idea se quedó con Yen. No por poder, al menos no al principio sino por algo más simple, por conexión, por Selin. Se despidieron cuando el sol comenzó a caer. Cyel se marchó sin mirar atrás, y Yen regresó al campamento, pero su mente ya no estaba allí. Esa noche, miró la luna y no sintió nada, lo intentó de nuevo en la siguiente luna llena y en la siguiente, y en la siguiente. Entrenó fuera de la vista de los demás, golpeó el aire, movió su espada una y otra vez bajo la luz plateada. Nada cambiaba, pero no se detuvo, con el tiempo dejó de buscar poder y comenzó a buscar a su madre, a recordar su voz, su rostro, su presencia hasta que una noche ya no pudo. El miedo la alcanzó, el miedo de olvidar, de no recordar su cara, que todo se desvaneciera. Yen cayó de rodillas y lloró. No como guerrera, no como hija del caos, sino como una niña llamando a su madre. Fue entonces cuando algo respondió, un calor suave nació en su pecho, no fue violento, tampoco oscuro. Era, era distinto... Por un instante vio un rostro, Selin, sonriéndole y luego… todo se apagó. Yen cayó inconsciente, su cuerpo cambió en silencio, su piel perdió el verde, se volvió clara, pura... Elunai. Su cabello adquirió un tono plateado que reflejaba la luz de la luna como un espejo vivo. No era una transformación agresiva, era una revelación, la sangre que llevaba dentro despertando. Cuando recobro al conciencia, el amanecer ya había llegado, su cuerpo había vuelto a la normalidad, verde y fuerte como siempre pero algo era distinto, se sentía más ligera, más rápida y completa. Yen miró al cielo y sonrió suavemente, agradeció a su madre, a Cyel. Sin saber que aquella noche no había sido un simple intento. Había sido el inicio, el despertar de la sangre Elunai en su interior y con ello un nuevo camino.
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  • La vida es similar a un rompecabezas: cada pieza tiene una razón, un lugar y un porqué. No insistas en colocar piezas donde no caben o encajan.
    La vida es similar a un rompecabezas: cada pieza tiene una razón, un lugar y un porqué. No insistas en colocar piezas donde no caben o encajan.
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  • El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse.

    —Supongo que así es como viven ahora.

    Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada.

    —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio.

    Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello.

    —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba.

    La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado.

    —Eso no está mal.

    Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
    El lugar estaba tranquilo, demasiado para lo que él consideraba normal. Este caminaba con paso firme, observando todo a su alrededor, cada detalle que tuviera ser aprendido desde cero. La ropa moderna le resultaba extraña, pero funcional. No llamaba la atención, al menos no tanto como antes. En su mano sostenía una botella que claramente no sabía si usar o simplemente cargar. La giró un poco entre sus dedos, más por costumbre que por interés, mientras sus ojos seguían evaluando el entorno. Personas, luces, estructuras, todo ordenado, pero con esa sensación constante de que algo siempre estaba a punto de romperse. —Supongo que así es como viven ahora. Dice con el tono de alguien que aún no decide si lo que ve le agrada. —Demasiadas reglas… pero nadie parece tomarlas en serio. Se detuvo un momento, mirando a su alrededor con más atención, esperando encontrar algo que justificara todo aquello. —Aunque… es más silencioso de lo que esperaba. La botella volvió a girar en su mano antes de bajarla sin usarla. Claramente no era algo que le interesara demasiado. —Eso no está mal. Volvió a caminar sin cambiar el ritmo. No parecía impresionado, pero tampoco incómodo, solo adaptándose a su manera. No estaba intentando encajar exactamente. Más bien, estaba aprendiendo lo suficiente para moverse sin problemas. Para alguien como él, eso era más que suficiente por ahora.
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  • La puerta no se abre de inmediato, mala señal. Sostiene las cajas de pizza con ambas manos, equilibrándolas como si ya hubiera hecho esto demasiadas veces. Mira el número de departamento, luego la pantalla, luego otra vez hacia la puerta.

    Como no puede utilizar ambas manos, decide dar un par de golpes a la puerta con ayuda de su pie, sin apuro hasta el momento.

    —Ya llegaron 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘱𝘴𝘢𝘴.
    La puerta no se abre de inmediato, mala señal. Sostiene las cajas de pizza con ambas manos, equilibrándolas como si ya hubiera hecho esto demasiadas veces. Mira el número de departamento, luego la pantalla, luego otra vez hacia la puerta. Como no puede utilizar ambas manos, decide dar un par de golpes a la puerta con ayuda de su pie, sin apuro hasta el momento. —Ya llegaron 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘪𝘱𝘴𝘢𝘴.
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  • Nuevo destino, nueva sangre
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    Acababa de abrir su nueva consulta cuando, frente al espejo de su despacho, revisaba su rostro por si se había dejado alguna zona de su cara sin maquillar o si sus lentillas ocultaban debidamente el carmesí de sus ojos.
    Esbozó una leve carcajada al pensar en el absurdo rumor de que los vampiros no aparecen en los espejos mientras terminaba de colocar sus gafas.
    Una vez todo dispuesto, esperó sentado en la silla junto a una gran mesa, a su próximo paciente.
    Acababa de abrir su nueva consulta cuando, frente al espejo de su despacho, revisaba su rostro por si se había dejado alguna zona de su cara sin maquillar o si sus lentillas ocultaban debidamente el carmesí de sus ojos. Esbozó una leve carcajada al pensar en el absurdo rumor de que los vampiros no aparecen en los espejos mientras terminaba de colocar sus gafas. Una vez todo dispuesto, esperó sentado en la silla junto a una gran mesa, a su próximo paciente.
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  • en el escenario reposaban un muñeco de trapo y una caja musical bajo la luz de los reflectores, el traquetear de la llave moviendose en la caja musical rompio el silencio, cuando esta se abrio y mostro al cantante la musica empezo y un pokemon usando psiquico elevo el muñeco de trapo que seria el centro del show.

    -Pim pon es un muchacho muy solo en su rincon
    Con ojos apagados y roto el corazon

    Se peina lentamente mirando sin mirar
    Recuerda quien amaba y empieza a susupirar

    Pimpon ya no se rie ni canta su cancion le duele lo que siente le pesa la emocion-

    El muñeco se movia por el escenario haciendo pantomimas mientras que SUmmer cantaba desde la caja musical

    https://youtu.be/6nBm-1Uz9aw?si=E9gvoksTnp5EyAaE
    en el escenario reposaban un muñeco de trapo y una caja musical bajo la luz de los reflectores, el traquetear de la llave moviendose en la caja musical rompio el silencio, cuando esta se abrio y mostro al cantante la musica empezo y un pokemon usando psiquico elevo el muñeco de trapo que seria el centro del show. -Pim pon es un muchacho muy solo en su rincon Con ojos apagados y roto el corazon Se peina lentamente mirando sin mirar Recuerda quien amaba y empieza a susupirar Pimpon ya no se rie ni canta su cancion le duele lo que siente le pesa la emocion- El muñeco se movia por el escenario haciendo pantomimas mientras que SUmmer cantaba desde la caja musical https://youtu.be/6nBm-1Uz9aw?si=E9gvoksTnp5EyAaE
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  • The Shaman And The Suicidal
    Fandom Original/Suicide Boy.
    Categoría Slice of Life

    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026.


    ⠀⠀Un bostezo inundó el ambiente, era ya el atardecer y el pelirrojo se encontraba tirado en una de las banquetas del parque. Había terminado su encargo en Corea del Sur, específicamente en Seúl, se quedó con varios días de plazo antes de la entrega, puesto que el informante tenía programado el vuelo en susodicha franja de tiempo.
    ⠀⠀Por ende, aquel se quedó solo, no varado pero sí a la espera en un país casi desconocido para él, y rodeado de una cultura de la que no entendía nada. Para su cuerpo, hablaba coreano con cierta fluidez, no perfecta y con acento pronunciado, pero la suficiente para la comunicación.

    ⠀⠀Suspiró con pesadez, se dejó echar en la banca, mirando como el día se transformaba en noche. El lugar estaba prácticamente vacío, parecía que la gente de Corea tenía mejores cosas que hacer que recostarse a perder tiempo en el parque...

    ⠀⠀Dio una carcajada seca ⸻Je⸻ cuando ese pensamiento pasó por su cabeza. Finalmente, sintió que alguien se acercaba, pequeño... magullado, parecía golpeado, parpadeó un par de veces al verlo.

    Lee Hoon
    ⠀ ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀[Illán] - Abril de 2026. ⠀⠀Un bostezo inundó el ambiente, era ya el atardecer y el pelirrojo se encontraba tirado en una de las banquetas del parque. Había terminado su encargo en Corea del Sur, específicamente en Seúl, se quedó con varios días de plazo antes de la entrega, puesto que el informante tenía programado el vuelo en susodicha franja de tiempo. ⠀⠀Por ende, aquel se quedó solo, no varado pero sí a la espera en un país casi desconocido para él, y rodeado de una cultura de la que no entendía nada. Para su cuerpo, hablaba coreano con cierta fluidez, no perfecta y con acento pronunciado, pero la suficiente para la comunicación. ⠀⠀Suspiró con pesadez, se dejó echar en la banca, mirando como el día se transformaba en noche. El lugar estaba prácticamente vacío, parecía que la gente de Corea tenía mejores cosas que hacer que recostarse a perder tiempo en el parque... ⠀⠀Dio una carcajada seca ⸻Je⸻ cuando ese pensamiento pasó por su cabeza. Finalmente, sintió que alguien se acercaba, pequeño... magullado, parecía golpeado, parpadeó un par de veces al verlo. [fusion_orange_lobster_687]
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    Grupal
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  • Lleva meses pensando en aquel día, porque a pesar de que tenían un problema que podia robar toda la atención, pero no la de Keelan, no cuando se trataba de Freya Mikaelson. Daba lo mismo si tenían seres sobrenaturales resucitados, o si el cielo comenzaba a caerse, o el suelo se abría bajo sus pies.
    El último Malraux no iba a dejar pasar ese día, además la buena planificación había hecho posible que él recogiera el regalo varios días antes.

    Una vez llega el día del cumpleaños de la, actualmente, primogénita Mikaelson, Keelan encuentra un momento de paz y se acerca a ella, con un enorme ramo en la mano derecha, y una pequeña caja en la izquierda.

    — Feliz cumpleaños, amor. ¿Crees que podemos dejar el apocalipsis aparcado tan solo un día?

    En la pequeña caja, la cual le entrega después de las flores, hay un elegante colgante con el emblema de los Mikaelson colgando de la cadena, pero no solo era aquello, el colgante era un relicario, y si este se abría, escondía una foto de ellos tres, Freya y él mismo abrazando a un risueño Nik.
    Lleva meses pensando en aquel día, porque a pesar de que tenían un problema que podia robar toda la atención, pero no la de Keelan, no cuando se trataba de [THE0LDERSISTER]. Daba lo mismo si tenían seres sobrenaturales resucitados, o si el cielo comenzaba a caerse, o el suelo se abría bajo sus pies. El último Malraux no iba a dejar pasar ese día, además la buena planificación había hecho posible que él recogiera el regalo varios días antes. Una vez llega el día del cumpleaños de la, actualmente, primogénita Mikaelson, Keelan encuentra un momento de paz y se acerca a ella, con un enorme ramo en la mano derecha, y una pequeña caja en la izquierda. — Feliz cumpleaños, amor. ¿Crees que podemos dejar el apocalipsis aparcado tan solo un día? En la pequeña caja, la cual le entrega después de las flores, hay un elegante colgante con el emblema de los Mikaelson colgando de la cadena, pero no solo era aquello, el colgante era un relicario, y si este se abría, escondía una foto de ellos tres, Freya y él mismo abrazando a un risueño Nik.
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  • Muy buenas mí estimado público hoy les enseño esta foto tomada desde mí móvil ¿Cuál es el contenido?

    -en la imagen aparecía una joven mujer atada desde los pies hasta sus brazos la cual se encontraba en el interior de una caja-

    Les presento a la señorita Valeria Smith y ahora se preguntarán.. ¿Porque está atada? Pues ella solía ser una de mis empleados hasta que decidió pasarse de lista y trato de robar una gran cantidad de mí dinero.. pero fue descubierta~

    El motivo de que yo publique esto es para que les sirva a todos como una enseñanza.. si deciden enfrentarse a mí terminarán como Valeria.. enterrada bajo tierra siendo el alimento de los insectos
    Muy buenas mí estimado público hoy les enseño esta foto tomada desde mí móvil ¿Cuál es el contenido? -en la imagen aparecía una joven mujer atada desde los pies hasta sus brazos la cual se encontraba en el interior de una caja- Les presento a la señorita Valeria Smith y ahora se preguntarán.. ¿Porque está atada? Pues ella solía ser una de mis empleados hasta que decidió pasarse de lista y trato de robar una gran cantidad de mí dinero.. pero fue descubierta~ El motivo de que yo publique esto es para que les sirva a todos como una enseñanza.. si deciden enfrentarse a mí terminarán como Valeria.. enterrada bajo tierra siendo el alimento de los insectos
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