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    Actualmente nos encontramos en búsqueda de usuarios interesados en interpretar algunos personajes importantes dentro de nuestra trama principal.

    ✦ Maredy (Ocupada)

    Impulsiva, ruidosa y absolutamente incapaz de quedarse callada cuando tiene algo que decir.

    Maredy es una persona extremadamente sociable, confianzuda y con una preocupante facilidad para poner apodos a cualquiera que se cruce en su camino. Tiene poca tolerancia a la frustración, suele reaccionar antes de pensar y rara vez deja pasar una oportunidad para meterse en problemas.

    A pesar de su actitud despreocupada, es ferozmente leal a quienes considera parte de su círculo cercano, especialmente a Anyel y Enthon. Cuando alguien toca a los suyos, deja de ser divertida muy rápido.

    ✦ Erison

    El corazón del grupo.

    Responsable, disciplinado y siempre dispuesto a tender una mano, Erison suele actuar como una figura de apoyo para quienes lo rodean. Es constante, comprometido y alguien en quien se puede confiar incluso en los momentos más complicados.

    Le apasiona el entrenamiento físico y el cuidado personal, por lo que suele motivar al resto a mantenerse activos y saludables. Posee una gran fortaleza tanto física como emocional, aunque rara vez la utiliza para imponerse sobre los demás.

    ✦ Joahnna (Ocupada)

    La organizadora. La responsable. El dolor de cabeza colectivo.

    Mientras los demás improvisan, Joahnna ya tiene un plan preparado. Es meticulosa, observadora y extremadamente previsora, hasta el punto de que dentro del grupo existe el chiste recurrente de amenazar con "acusarlos con Joahnna".

    Prefiere los libros a las personas, la lógica a las emociones y la preparación a la improvisación. Aunque no suele recurrir a insultos o gritos, posee una honestidad brutal que puede resultar mucho más hiriente.

    ✦ Enthon

    Problemático es quedarse corto.

    Enthon es agresivo, conflictivo, rencoroso y posee un talento especial para convertir cualquier situación en una pelea. Guarda resentimientos durante años y rara vez olvida una ofensa.

    Su relación con Anyel es especialmente complicada, marcada por rivalidades, conflictos y cuentas pendientes que todavía no han sido saldadas.

    Sin embargo, quienes logran atravesar todas esas capas de hostilidad descubren que existe una pequeña excepción a sus propias reglas. Con Maredy muestra una faceta completamente distinta, una que muy pocas personas tienen el privilegio de conocer.

    Ofrecemos lore desarrollado, tramas activas y apoyo para integrarse a la historia. Las imágenes utilizadas son únicamente una referencia visual y pueden adaptarse siempre que se conserve la esencia del personaje.

    Si alguno de ellos llama tu atención o deseas conocer más detalles sobre el mundo, la historia o los personajes disponibles, puedes comunicarte por mensaje privado.
    Actualmente nos encontramos en búsqueda de usuarios interesados en interpretar algunos personajes importantes dentro de nuestra trama principal. ✦ Maredy (Ocupada) Impulsiva, ruidosa y absolutamente incapaz de quedarse callada cuando tiene algo que decir. Maredy es una persona extremadamente sociable, confianzuda y con una preocupante facilidad para poner apodos a cualquiera que se cruce en su camino. Tiene poca tolerancia a la frustración, suele reaccionar antes de pensar y rara vez deja pasar una oportunidad para meterse en problemas. A pesar de su actitud despreocupada, es ferozmente leal a quienes considera parte de su círculo cercano, especialmente a Anyel y Enthon. Cuando alguien toca a los suyos, deja de ser divertida muy rápido. ✦ Erison El corazón del grupo. Responsable, disciplinado y siempre dispuesto a tender una mano, Erison suele actuar como una figura de apoyo para quienes lo rodean. Es constante, comprometido y alguien en quien se puede confiar incluso en los momentos más complicados. Le apasiona el entrenamiento físico y el cuidado personal, por lo que suele motivar al resto a mantenerse activos y saludables. Posee una gran fortaleza tanto física como emocional, aunque rara vez la utiliza para imponerse sobre los demás. ✦ Joahnna (Ocupada) La organizadora. La responsable. El dolor de cabeza colectivo. Mientras los demás improvisan, Joahnna ya tiene un plan preparado. Es meticulosa, observadora y extremadamente previsora, hasta el punto de que dentro del grupo existe el chiste recurrente de amenazar con "acusarlos con Joahnna". Prefiere los libros a las personas, la lógica a las emociones y la preparación a la improvisación. Aunque no suele recurrir a insultos o gritos, posee una honestidad brutal que puede resultar mucho más hiriente. ✦ Enthon Problemático es quedarse corto. Enthon es agresivo, conflictivo, rencoroso y posee un talento especial para convertir cualquier situación en una pelea. Guarda resentimientos durante años y rara vez olvida una ofensa. Su relación con Anyel es especialmente complicada, marcada por rivalidades, conflictos y cuentas pendientes que todavía no han sido saldadas. Sin embargo, quienes logran atravesar todas esas capas de hostilidad descubren que existe una pequeña excepción a sus propias reglas. Con Maredy muestra una faceta completamente distinta, una que muy pocas personas tienen el privilegio de conocer. Ofrecemos lore desarrollado, tramas activas y apoyo para integrarse a la historia. Las imágenes utilizadas son únicamente una referencia visual y pueden adaptarse siempre que se conserve la esencia del personaje. Si alguno de ellos llama tu atención o deseas conocer más detalles sobre el mundo, la historia o los personajes disponibles, puedes comunicarte por mensaje privado.
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  • 。 𝗧𝗵𝗲 𝗵𝘂𝗻𝘁𝗲𝗿 𝗯𝗲𝗰𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗵𝗲 𝘀𝗵𝗶𝘁𝘁𝘆 𝗵𝘂𝗻𝘁𝗲𝗱.
    Categoría Original
    Las entrañas del Ark respiraban vapor tóxico por kilómetros de tuberías oxidadas que cruzaban el techo como venas infectas.

    El neón derramaba colores enfermizos sobre las calles mojadas: rosas violentos, azules moribundos, verdes radiactivos que convertían los charcos en heridas brillantes. La lluvia artificial caía desde los sistemas de condensación superiores arrastrando hollín, grasa industrial y el olor metálico de la sangre oxidándose al intemperie.

    Todo mantenía la fragancia de algo muriéndose lentamente.

    Y él encajaba perfectamente allí.

    El hombre permanecía sentado frente a un puesto mugriento de ramen sintético.

    Hundido en una silla de plástico mientras removía distraídamente los fideos hinchados en un grasiento caldo.

    El vapor le golpeaba el rostro cansado y mal afeitado, parcialmente oculto bajo la sombra de un sombrero viejo de ala ancha que parecía haber sobrevivido a demasiados tiroteos.

    El largo abrigo negro caía hasta debajo de las rodillas como un sudario empapado, pesado por la lluvia y el humo del bajo mundo.

    El cuero desgastado crujía cada vez que se movía, dejando entrever correas con munición, múltiples cuchillos y pequeños talismanes grabados con runas antiguas que pulsaban tenuemente.

    Era magia.

    Magia real.

    Bastante rara.

    Demasiado cara.

    Y lo bastante ilegal como para hacer que la gente desaparezca de la noche a la mañana.

    Un parche negro cubría completamente su ojo derecho, sujeto por una correa gastada que se perdía entre el cabello oscuro y descuidado. El izquierdo —grisáceo, cansado y afilado como vidrio roto— observaba el reflejo del callejón en el cristal sucio del puesto mientras fumaba un cigarro aplastado...

    Y ahí estaba, otra vez.

    La figura...

    Esa pequeña sombra.

    Quieta bajo la lluvia.

    Llevaba siguiéndolo tres días.

    Mercados negros. Túneles de carga. Clubes clandestinos. Basureros industriales.

    Siempre igual: aparecía a la distancia y se limitaba a observarlo.

    Nunca demasiado cerca.

    Nunca demasiado obvia.

    Eso era lo que empezaba a irritarlo.

    La prudencia.

    La paciencia.

    Los policías normales eran perros rabiosos; llegaban gritando, armados y con demasiada testosterona.

    Esto era diferente. Más frío. Más cuidadoso.

    Mucho más inteligente.

    Y eso lo odiaba.

    El cocinero del puesto tragó saliva al notar hacia dónde miraba el hombre.

    — ¿Problemas…?

    El cazador soltó una risa seca y cansada.

    — En esta puñetera ciudad el respirar ya cuenta como un problema.

    Su voz sonó áspera, gastada por humo y demasiado alcohol barato.

    Tomó los palillos otra vez, probó el ramen y escupió inmediatamente el caldo al suelo.

    — La puta madre... Esto sabe a lubricante.

    — Es pasta de proteína... —respondió inmediato el cocinero, pero la voz fue baja. Casi como una disculpa.

    — Pues sabe a mierda.

    El cocinero prefirió callarse.

    Sabía quién era él.

    Todos en el bajo mundo lo sabían.

    Un fantasma armado.

    Un perro rabioso.

    Un bastardo que aceptaba trabajos que ni siquiera los más fuertes e importantes querían tocar.

    Se decía que había matado traficantes con las manos desnudas.

    Que usaba magia prohibida.

    Que una vez sobrevivió tres días atrapado en la superficie infestada de mutantes alimentándose de cadáveres.

    La mitad seguramente era mentira.

    La otra mitad...

    Probablemente se quedaba corta.

    El hombre dejó unas monedas sobre el mostrador y finalmente se puso de pie.

    Alto. Ligeramente delgado. Completamente consumido por el cansancio.

    El abrigo negro cayó con peso alrededor de su figura mientras ajustaba lentamente la pistola en la funda.

    La lluvia golpeó el ala de su sombrero con un repiqueteo constante.

    Su único ojo visible volvió hacia la silueta lejana.

    Seguía ahí.

    Inmóvil.

    Observándolo bajo la lluvia y las luces del Ark.

    Entonces sonrió.

    Una sonrisa fingida.

    Vacía.

    — Perfecto... —murmuró—. O me quieren muerto o tengo un puto acosador. Y, honestamente, no sé qué mierda me da más asco...
    Las entrañas del Ark respiraban vapor tóxico por kilómetros de tuberías oxidadas que cruzaban el techo como venas infectas. El neón derramaba colores enfermizos sobre las calles mojadas: rosas violentos, azules moribundos, verdes radiactivos que convertían los charcos en heridas brillantes. La lluvia artificial caía desde los sistemas de condensación superiores arrastrando hollín, grasa industrial y el olor metálico de la sangre oxidándose al intemperie. Todo mantenía la fragancia de algo muriéndose lentamente. Y él encajaba perfectamente allí. El hombre permanecía sentado frente a un puesto mugriento de ramen sintético. Hundido en una silla de plástico mientras removía distraídamente los fideos hinchados en un grasiento caldo. El vapor le golpeaba el rostro cansado y mal afeitado, parcialmente oculto bajo la sombra de un sombrero viejo de ala ancha que parecía haber sobrevivido a demasiados tiroteos. El largo abrigo negro caía hasta debajo de las rodillas como un sudario empapado, pesado por la lluvia y el humo del bajo mundo. El cuero desgastado crujía cada vez que se movía, dejando entrever correas con munición, múltiples cuchillos y pequeños talismanes grabados con runas antiguas que pulsaban tenuemente. Era magia. Magia real. Bastante rara. Demasiado cara. Y lo bastante ilegal como para hacer que la gente desaparezca de la noche a la mañana. Un parche negro cubría completamente su ojo derecho, sujeto por una correa gastada que se perdía entre el cabello oscuro y descuidado. El izquierdo —grisáceo, cansado y afilado como vidrio roto— observaba el reflejo del callejón en el cristal sucio del puesto mientras fumaba un cigarro aplastado... Y ahí estaba, otra vez. La figura... Esa pequeña sombra. Quieta bajo la lluvia. Llevaba siguiéndolo tres días. Mercados negros. Túneles de carga. Clubes clandestinos. Basureros industriales. Siempre igual: aparecía a la distancia y se limitaba a observarlo. Nunca demasiado cerca. Nunca demasiado obvia. Eso era lo que empezaba a irritarlo. La prudencia. La paciencia. Los policías normales eran perros rabiosos; llegaban gritando, armados y con demasiada testosterona. Esto era diferente. Más frío. Más cuidadoso. Mucho más inteligente. Y eso lo odiaba. El cocinero del puesto tragó saliva al notar hacia dónde miraba el hombre. — ¿Problemas…? El cazador soltó una risa seca y cansada. — En esta puñetera ciudad el respirar ya cuenta como un problema. Su voz sonó áspera, gastada por humo y demasiado alcohol barato. Tomó los palillos otra vez, probó el ramen y escupió inmediatamente el caldo al suelo. — La puta madre... Esto sabe a lubricante. — Es pasta de proteína... —respondió inmediato el cocinero, pero la voz fue baja. Casi como una disculpa. — Pues sabe a mierda. El cocinero prefirió callarse. Sabía quién era él. Todos en el bajo mundo lo sabían. Un fantasma armado. Un perro rabioso. Un bastardo que aceptaba trabajos que ni siquiera los más fuertes e importantes querían tocar. Se decía que había matado traficantes con las manos desnudas. Que usaba magia prohibida. Que una vez sobrevivió tres días atrapado en la superficie infestada de mutantes alimentándose de cadáveres. La mitad seguramente era mentira. La otra mitad... Probablemente se quedaba corta. El hombre dejó unas monedas sobre el mostrador y finalmente se puso de pie. Alto. Ligeramente delgado. Completamente consumido por el cansancio. El abrigo negro cayó con peso alrededor de su figura mientras ajustaba lentamente la pistola en la funda. La lluvia golpeó el ala de su sombrero con un repiqueteo constante. Su único ojo visible volvió hacia la silueta lejana. Seguía ahí. Inmóvil. Observándolo bajo la lluvia y las luces del Ark. Entonces sonrió. Una sonrisa fingida. Vacía. — Perfecto... —murmuró—. O me quieren muerto o tengo un puto acosador. Y, honestamente, no sé qué mierda me da más asco...
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  • El ambiente en el salón privado había cambiado. Ya no era el choque rítmico de las fichas de Mahjong, sino el deslizamiento sedoso de las cartas sobre el tapete carmesí.

    Un juego de Occidente, decían. El Póker. ~~

    Renji observaba las cartas que caían frente a él con una curiosidad casi infantil, aunque sus ojos mantenían esa frialdad analítica de quien ve números en lugar de figuras. Sus dedos, largos y adornados con la elegancia de un modelo, jugueteaban con una ficha solitaria mientras el resto de su montículo crecía de forma obscena.

    — Interesante... —
    murmuró, dejando que una pequeña sonrisa, magnética y ensayada, asomara en sus labios.

    — Así que todo se resume en quién miente mejor, ¿no es así? —

    Era divertido, casi relajante; para un matemático como él, calcular las probabilidades de una escalera era un juego de niños comparado con el lavado de activos de una red de casinos clandestinos.
    Se sentía ligero, disfrutando de la tensión ajena, de cómo el sudor perlaba la frente de los hombres frente a él.

    Por un momento, casi podía olvidar el vacío que dejó su protector, el silencio de la celda que lo separaba del único hombre al que le debía todo.

    Pero mientras lanzaba una carta al centro con despreocupación, la realidad se filtraba por su punto ciego, ese recordatorio constante de que nada era gratis.
    Sabía leer el aire de la habitación. Las miradas de los "superiores" ya no estaban en sus cartas, sino en el ajuste de su kimono, en la línea de su cuello y en la forma en que su voz, suave como la de un cantante, vibraba en el aire.

    "Disfruta el triunfo ahora, Renji", se dijo a sí mismo, manteniendo la espalda recta y la elegancia intacta.

    Él no era solo el estratega que les hacía ganar millones. Para esos hombres de mirada turbia, él era la siguiente mano. Una pieza de colección, un trofeo carismático que usarían para "celebrar" la victoria una vez que las cartas se guardaran.

    El verdadero juego empezaría cuando las luces se atenuaran y las apuestas dejaran de ser dinero para convertirse en su propia piel.

    — Parece que he vuelto a ganar —dijo, revelando su mano con una parsimonia letal mientras sentía el peso de las miradas lujuriosas sobre él.

    — ¿Qué vamos a apostar en la siguiente ronda? ¿O prefieren pasar directamente a las ganancias...? —
    Soltó una risa baja, contenida. Sabía que era una presa en una jaula de oro, pero incluso un loto negro tiene espinas antes de ser arrancado.
    El ambiente en el salón privado había cambiado. Ya no era el choque rítmico de las fichas de Mahjong, sino el deslizamiento sedoso de las cartas sobre el tapete carmesí. Un juego de Occidente, decían. El Póker. ~~ Renji observaba las cartas que caían frente a él con una curiosidad casi infantil, aunque sus ojos mantenían esa frialdad analítica de quien ve números en lugar de figuras. Sus dedos, largos y adornados con la elegancia de un modelo, jugueteaban con una ficha solitaria mientras el resto de su montículo crecía de forma obscena. — Interesante... — murmuró, dejando que una pequeña sonrisa, magnética y ensayada, asomara en sus labios. — Así que todo se resume en quién miente mejor, ¿no es así? — Era divertido, casi relajante; para un matemático como él, calcular las probabilidades de una escalera era un juego de niños comparado con el lavado de activos de una red de casinos clandestinos. Se sentía ligero, disfrutando de la tensión ajena, de cómo el sudor perlaba la frente de los hombres frente a él. Por un momento, casi podía olvidar el vacío que dejó su protector, el silencio de la celda que lo separaba del único hombre al que le debía todo. Pero mientras lanzaba una carta al centro con despreocupación, la realidad se filtraba por su punto ciego, ese recordatorio constante de que nada era gratis. Sabía leer el aire de la habitación. Las miradas de los "superiores" ya no estaban en sus cartas, sino en el ajuste de su kimono, en la línea de su cuello y en la forma en que su voz, suave como la de un cantante, vibraba en el aire. "Disfruta el triunfo ahora, Renji", se dijo a sí mismo, manteniendo la espalda recta y la elegancia intacta. Él no era solo el estratega que les hacía ganar millones. Para esos hombres de mirada turbia, él era la siguiente mano. Una pieza de colección, un trofeo carismático que usarían para "celebrar" la victoria una vez que las cartas se guardaran. El verdadero juego empezaría cuando las luces se atenuaran y las apuestas dejaran de ser dinero para convertirse en su propia piel. — Parece que he vuelto a ganar —dijo, revelando su mano con una parsimonia letal mientras sentía el peso de las miradas lujuriosas sobre él. — ¿Qué vamos a apostar en la siguiente ronda? ¿O prefieren pasar directamente a las ganancias...? — Soltó una risa baja, contenida. Sabía que era una presa en una jaula de oro, pero incluso un loto negro tiene espinas antes de ser arrancado.
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  • El zumbido del aire acondicionado central era el único sonido que se atrevía a interrumpir la quietud en las oficinas ejecutivas del Clan Tojo. El espacio, conservaba un aroma persistente a tabaco caro; era una estancia diseñada, para proyectar una jerarquía de poder inamovible. Para el Sexto Presidente, un hombre de un idealismo frustrante que aún buscaba el sol tras cada sombra, esa habitación representaba una familia unida por el honor. Para Mine, no era más que una sala de juntas de clase alta; los hombres allí sentados eran solo activos y pasivos volátiles en un balance general.

    Mine se inclinó con movimientos fluidos y silenciosos, destacando como una silueta rígida dentro de su traje color carbón. Susurró al oído del Presidente con una frecuencia baja, casi imperceptible. En sus labios lucía esa sonrisa: una curva practicada que nunca alcanzaba sus ojos. Mientras hablaba, su mirada no se fijaba en su jefe, sino en el hombre sentado al otro lado del vasto escritorio de caoba: el patriarca de una pequeña familia subsidiaria cuya cartera mostraba más pérdidas que ganancias. El rostro del hombre, hinchado y cubierto por una fina película de sudor, delataba su pánico. Sus ojos se encontraron con los de Mine un segundo y cayeron de inmediato, estaba inquieto; para efectos prácticos, ya era culpable.

    ❛Señor, sabe cuánto respeto su deseo de armonía❜­­ ­ murmuró Mine, lanzando palabras como púas de seda. ❛Pero los rumores han dejado de serlo. Circulan, ganan tracción y, como usted bien sabe, la desinformación es el enemigo más temible.❜­­ ­

    Se incorporó y ajustó el puño de su camisa mientras el Presidente asentía con un peso de entendimiento en la mirada. El líder no necesitaba conocer los detalles de cómo Mine había verificado los hechos; solo necesitaba que el problema se resolviera. Mine era la mano que ejecutaba el trabajo sucio, el bisturí que extirpaba la podredumbre para que la conciencia de su superior permaneciera tan impoluta como sus trajes blancos.

    Mine no era una buena persona. Esto era un hecho cuantitativo, tan irrebatible como cualquier cifra en una hoja de cálculo. La variable común en cada catástrofe a su alrededor era él mismo. Había llegado a la conclusión de que era intrínsecamente malo, pero no de una forma teatral, sino de la manera en que un sistema operativo está defectuoso desde su primera línea de código. Su directiva principal era la eficiencia y la autopreservación; en su ejecución, siempre dejaba un rastro de escombros. Arruinaba vidas sin dudarlo, orquestando guerras internas para eliminar la "basura" y lograr que el Clan funcionara correctamente.
    La escena siguiente fue la conclusión lógica del proceso. Se encontraban en una habitación pequeña, estéril y sin ventanas, ubicada en el sótano que servía al departamento de auditoría interna.
    El patriarca subsidiario estaba de rodillas sobre una lona de plástico azul, con el rostro empapado en terror. Un tanto yacía sobre un paño blanco a su lado. El ritual se llamaba yubitsume: expiación mediante la amputación. Mine observaba a unos metros de distancia con un cigarrillo encendido entre los dedos, manteniendo algo irritado por los sollozos del hombre.
    ❛Dicen que es una oportunidad para la purificación❜­­ ­ dijo Mine, cortando el llanto con su voz afilada. ❛Personalmente, encuentro esa definición demasiado idealista. Su descuido al permitir el asesinato de varios oficiales de seguridad no fue un simple crimen, sino un error sísmico que atrajo investigaciones y volatilidad. Y yo, caballero, desprecio la volatilidad.❜­­ ­

    Dio una calada larga al cigarrillo. Observó la mano temblorosa alcanzar el cuchillo. Los sentimientos del hombre tenían para Mine la misma relevancia que las emociones de una hormiga.
    El hombre gritó, un sonido animal y crudo, cuando el filo penetró la piel del meñique izquierdo. El metal se hundió con una resistencia inicial antes de morder el hueso. Mine no parpadeó; escuchó el crujido húmedo de la articulación separándose. La hoja se abrió paso a través de tendones y cartílagos con un chirrido sordo contra la madera, liberando un chorro de carmesí espeso que salpicó la lona con un golpeteo rítmico. Mine se arrodilló lentamente, bajando al nivel del hombre que sollozaba, cuidando que sus zapatos de cuero no tocaran el charco que se expandía. Exhaló una pluma de humo.
    ❛Míreme❜­­ ­ ordenó en un susurro. Los ojos llenos de lágrimas del hombre se encontraron con los suyos. La sonrisa de Mine regresó, más esa sonrisa no expresaba nada.
    ❛Tome esto como una lección de responsabilidad, un concepto que parece haber olvidado al creer que podía matar oficiales de la ley sin consecuencias para el resto de nosotros.❜­­ ­ Hizo una pausa, permitiendo que el dolor se hundiera en la psique del otro.
    ❛Mañana por la mañana, su familia elegirá a un nuevo patriarca; alguien que entienda de responsabilidades. La pérdida de un dedo es un coste menor comparado con la pérdida del estatuto de toda su estirpe. Debería agradecerme la reestructuración.❜­­ ­
    El zumbido del aire acondicionado central era el único sonido que se atrevía a interrumpir la quietud en las oficinas ejecutivas del Clan Tojo. El espacio, conservaba un aroma persistente a tabaco caro; era una estancia diseñada, para proyectar una jerarquía de poder inamovible. Para el Sexto Presidente, un hombre de un idealismo frustrante que aún buscaba el sol tras cada sombra, esa habitación representaba una familia unida por el honor. Para Mine, no era más que una sala de juntas de clase alta; los hombres allí sentados eran solo activos y pasivos volátiles en un balance general. Mine se inclinó con movimientos fluidos y silenciosos, destacando como una silueta rígida dentro de su traje color carbón. Susurró al oído del Presidente con una frecuencia baja, casi imperceptible. En sus labios lucía esa sonrisa: una curva practicada que nunca alcanzaba sus ojos. Mientras hablaba, su mirada no se fijaba en su jefe, sino en el hombre sentado al otro lado del vasto escritorio de caoba: el patriarca de una pequeña familia subsidiaria cuya cartera mostraba más pérdidas que ganancias. El rostro del hombre, hinchado y cubierto por una fina película de sudor, delataba su pánico. Sus ojos se encontraron con los de Mine un segundo y cayeron de inmediato, estaba inquieto; para efectos prácticos, ya era culpable. ❛Señor, sabe cuánto respeto su deseo de armonía❜­­ ­ murmuró Mine, lanzando palabras como púas de seda. ❛Pero los rumores han dejado de serlo. Circulan, ganan tracción y, como usted bien sabe, la desinformación es el enemigo más temible.❜­­ ­ Se incorporó y ajustó el puño de su camisa mientras el Presidente asentía con un peso de entendimiento en la mirada. El líder no necesitaba conocer los detalles de cómo Mine había verificado los hechos; solo necesitaba que el problema se resolviera. Mine era la mano que ejecutaba el trabajo sucio, el bisturí que extirpaba la podredumbre para que la conciencia de su superior permaneciera tan impoluta como sus trajes blancos. Mine no era una buena persona. Esto era un hecho cuantitativo, tan irrebatible como cualquier cifra en una hoja de cálculo. La variable común en cada catástrofe a su alrededor era él mismo. Había llegado a la conclusión de que era intrínsecamente malo, pero no de una forma teatral, sino de la manera en que un sistema operativo está defectuoso desde su primera línea de código. Su directiva principal era la eficiencia y la autopreservación; en su ejecución, siempre dejaba un rastro de escombros. Arruinaba vidas sin dudarlo, orquestando guerras internas para eliminar la "basura" y lograr que el Clan funcionara correctamente. La escena siguiente fue la conclusión lógica del proceso. Se encontraban en una habitación pequeña, estéril y sin ventanas, ubicada en el sótano que servía al departamento de auditoría interna. El patriarca subsidiario estaba de rodillas sobre una lona de plástico azul, con el rostro empapado en terror. Un tanto yacía sobre un paño blanco a su lado. El ritual se llamaba yubitsume: expiación mediante la amputación. Mine observaba a unos metros de distancia con un cigarrillo encendido entre los dedos, manteniendo algo irritado por los sollozos del hombre. ❛Dicen que es una oportunidad para la purificación❜­­ ­ dijo Mine, cortando el llanto con su voz afilada. ❛Personalmente, encuentro esa definición demasiado idealista. Su descuido al permitir el asesinato de varios oficiales de seguridad no fue un simple crimen, sino un error sísmico que atrajo investigaciones y volatilidad. Y yo, caballero, desprecio la volatilidad.❜­­ ­ Dio una calada larga al cigarrillo. Observó la mano temblorosa alcanzar el cuchillo. Los sentimientos del hombre tenían para Mine la misma relevancia que las emociones de una hormiga. El hombre gritó, un sonido animal y crudo, cuando el filo penetró la piel del meñique izquierdo. El metal se hundió con una resistencia inicial antes de morder el hueso. Mine no parpadeó; escuchó el crujido húmedo de la articulación separándose. La hoja se abrió paso a través de tendones y cartílagos con un chirrido sordo contra la madera, liberando un chorro de carmesí espeso que salpicó la lona con un golpeteo rítmico. Mine se arrodilló lentamente, bajando al nivel del hombre que sollozaba, cuidando que sus zapatos de cuero no tocaran el charco que se expandía. Exhaló una pluma de humo. ❛Míreme❜­­ ­ ordenó en un susurro. Los ojos llenos de lágrimas del hombre se encontraron con los suyos. La sonrisa de Mine regresó, más esa sonrisa no expresaba nada. ❛Tome esto como una lección de responsabilidad, un concepto que parece haber olvidado al creer que podía matar oficiales de la ley sin consecuencias para el resto de nosotros.❜­­ ­ Hizo una pausa, permitiendo que el dolor se hundiera en la psique del otro. ❛Mañana por la mañana, su familia elegirá a un nuevo patriarca; alguien que entienda de responsabilidades. La pérdida de un dedo es un coste menor comparado con la pérdida del estatuto de toda su estirpe. Debería agradecerme la reestructuración.❜­­ ­
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  • 10 a 100 líneas por Semana
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    The Boys
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    Disponible
    EN FICROL FALTAN PERSONAJES DE THE BOYS

    Ahora mismo somos solo un par de personajes activos, literalmente, y… se nota. (actualmente solo estamos Soldier Boy y un OC Fem)

    Es un fandom con muchísimo potencial: supers, caos, política, Vought, violencia, humor negro… y da para tramas muy buenas. Pero sin más personajes, esto no tiene gracia.

    Nos encantaría ver llegar a personajes (3D) como Billy Butcher, Homelander, Starlight, Hughie , Queen Maeve… o cualquier otro. También seria genial ver OC’s, por supuesto.

    Gente que quiera montarse su propio grupo de supers, formar parte del grupo de Butcher, trabajar para Vought o simplemente sobrevivir en medio del desastre. Y que tengan ganas de interactuar, rolear... Y, abiertos a los headcanon de OCs

    No es una búsqueda para grupo cerrado ni nada por el estilo.

    Solo son ganas de que el fandom crezca, de ver movimiento del fandom, tener con quién interactuar y de que pasen cosas.



    No hace falta que postules, crea tu personaje y ya ^^
    EN FICROL FALTAN PERSONAJES DE THE BOYS Ahora mismo somos solo un par de personajes activos, literalmente, y… se nota. (actualmente solo estamos Soldier Boy y un OC Fem) Es un fandom con muchísimo potencial: supers, caos, política, Vought, violencia, humor negro… y da para tramas muy buenas. Pero sin más personajes, esto no tiene gracia. Nos encantaría ver llegar a personajes (3D) como Billy Butcher, Homelander, Starlight, Hughie , Queen Maeve… o cualquier otro. También seria genial ver OC’s, por supuesto. Gente que quiera montarse su propio grupo de supers, formar parte del grupo de Butcher, trabajar para Vought o simplemente sobrevivir en medio del desastre. Y que tengan ganas de interactuar, rolear... Y, abiertos a los headcanon de OCs No es una búsqueda para grupo cerrado ni nada por el estilo. Solo son ganas de que el fandom crezca, de ver movimiento del fandom, tener con quién interactuar y de que pasen cosas. No hace falta que postules, crea tu personaje y ya ^^
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ;; esta cuenta se queda en hiatus hasta nuevo aviso. la he sacado de mis personajes vinculados activos, asi que no veré tan a menudo si me llegan notificaciones, gracias por entenderlo.
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    || Terminé el Réquiem has unos días, excelente como esperaba, ahora vamos por el dlc, que pena que ya no estén tan activos los personajes para seguir el rol
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  • Uss: hace tiempo que no estábamos ya tan activos... Jajajaja

    +Lilia miraba su teléfono, comiendo un tentáculo de calamar crudo, asiente+
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  • UMBRELLA CORPORATION
    DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S.
    CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO

    CALLSIGN: LONE WOLF
    NACIONALIDAD: Canadiense
    EDAD: 32–35 (aprox.)
    FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado)
    ESTADO CIVIL: No declarado
    CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados

    ESPECIALIZACIÓN:
    – Contención biológica en entornos urbanos
    – Extracción de activos de alto valor
    – Neutralización selectiva
    – Operaciones con visibilidad reducida

    EVALUACIÓN PSICOLÓGICA:
    Operativo altamente funcional.
    Tendencia al análisis independiente.
    Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados.
    Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada.

    OBSERVACIONES DE CAMPO:
    – Cumple órdenes sin demora visible.
    – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil.
    – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado.
    – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa.

    RIESGO:
    Moderado.
    No por inestabilidad, sino por criterio.

    NOTA INTERNA:
    El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad.
    Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos.

    Monitoreo pasivo recomendado.
    UMBRELLA CORPORATION DIVISIÓN DE SEGURIDAD – U.S.S. CLASIFICACIÓN: NIVEL ROJO CALLSIGN: LONE WOLF NACIONALIDAD: Canadiense EDAD: 32–35 (aprox.) FORMACIÓN ACADÉMICA: Ingeniería aplicada / Logística estructural (verificado) ESTADO CIVIL: No declarado CONTACTOS DE EMERGENCIA: No registrados ESPECIALIZACIÓN: – Contención biológica en entornos urbanos – Extracción de activos de alto valor – Neutralización selectiva – Operaciones con visibilidad reducida EVALUACIÓN PSICOLÓGICA: Operativo altamente funcional. Tendencia al análisis independiente. Moralidad residual identificada; no interfiere con desempeño en el 93% de los casos documentados. Recomendación: mantener en equipos pequeños o en asignaciones de autonomía controlada. OBSERVACIONES DE CAMPO: – Cumple órdenes sin demora visible. – Presenta micro-pausas previas a ejecución bajo escenarios con presencia civil. – Rendimiento superior al promedio en condiciones de estrés prolongado. – Baja interacción interpersonal; no genera fricción operativa. RIESGO: Moderado. No por inestabilidad, sino por criterio. NOTA INTERNA: El sujeto no muestra signos de radicalización ni deslealtad. Sin embargo, conserva un núcleo de juicio individual no completamente alineado con protocolos corporativos. Monitoreo pasivo recomendado.
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  • Que miras? Estoy generando activos pasivos desde la comodidad de mi cama..
    Que miras? Estoy generando activos pasivos desde la comodidad de mi cama.. 💋
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