• Leía con atención su tablet. Tenía en su poder la agenda de Lorenzo, y tenía también perfectamente ubicados sus puntos de "descanso", también se las había ingeniado para investigar más sobre el chico con el que parecía estar.

    *I want It, I got It, I want It, I got It...*

    Y lo que ahora más quería, era a Lorenzo.
    Leía con atención su tablet. Tenía en su poder la agenda de Lorenzo, y tenía también perfectamente ubicados sus puntos de "descanso", también se las había ingeniado para investigar más sobre el chico con el que parecía estar. *I want It, I got It, I want It, I got It...* Y lo que ahora más quería, era a Lorenzo.
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  • Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa.

    Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant.

    A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles.
    —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo Keirot Korezu . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos.

    Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado.

    En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco.
    Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas.

    Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
    Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa. Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant. A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles. —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo [Keirot_Korezu] . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos. Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado. En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco. Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas. Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
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  • [el general se encontraba a las afueras de su castillo peleando contra varios mercenarios del infierno enviados a ejecutarlo, las traiciones eran muy normales pues todas las zonas que esté conquistó fueron tomadas a la fuerza y se ganó el odio de muchos]

    Jajajajaja
    ¡Con ese golpe no me tocarás siendo tan lento! Deberás entrenar un millón de años para alcanzarme con esa velocidad

    •el general se encontraba esquivando con facilidad y acertando golpes precisos hacia puntos frágiles en los cuerpos de los mercenarios provocando que algunos salieran volando por los aires mientras que otros eran atravezados por el puño del general debido a su inmensa fuerza fisica•

    Vamos vamos sigan viniendo me encontraron de muy mal humor así que tendrán que entretenerme para que eso se me pase.. luego de ustedes tendré que visitar el mundo humano y destrozar algunas ciudades

    •la batalla continuo pero apenas duraría 20 minutos ya que la diferencia entre el general y un grupo de mercenarios era obvia, el general terminaría llevándose la victoria en aquel encuentro•
    [el general se encontraba a las afueras de su castillo peleando contra varios mercenarios del infierno enviados a ejecutarlo, las traiciones eran muy normales pues todas las zonas que esté conquistó fueron tomadas a la fuerza y se ganó el odio de muchos] Jajajajaja ¡Con ese golpe no me tocarás siendo tan lento! Deberás entrenar un millón de años para alcanzarme con esa velocidad •el general se encontraba esquivando con facilidad y acertando golpes precisos hacia puntos frágiles en los cuerpos de los mercenarios provocando que algunos salieran volando por los aires mientras que otros eran atravezados por el puño del general debido a su inmensa fuerza fisica• Vamos vamos sigan viniendo me encontraron de muy mal humor así que tendrán que entretenerme para que eso se me pase.. luego de ustedes tendré que visitar el mundo humano y destrozar algunas ciudades •la batalla continuo pero apenas duraría 20 minutos ya que la diferencia entre el general y un grupo de mercenarios era obvia, el general terminaría llevándose la victoria en aquel encuentro•
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    &. Tengo la ficha de mi personaje lista , ya estara subida para mañana sin embargo hay unos puntos importantes que debo mencionar de ella: es ARISCA, DE MAL CARÁCTER, DESCONFIADA, BRUTA, POCO FEMENINA, ODIA LOS HALAGOS, AGRESIVA. NO es alguien facil de llevar
    &. Tengo la ficha de mi personaje lista , ya estara subida para mañana sin embargo hay unos puntos importantes que debo mencionar de ella: es ARISCA, DE MAL CARÁCTER, DESCONFIADA, BRUTA, POCO FEMENINA, ODIA LOS HALAGOS, AGRESIVA. NO es alguien facil de llevar
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    ─ Es bastante agradable compartir puntos de vista, experiencias y otros detalles. Me encanta aprender de todos. Espero seguir conviviendo con más gente.
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    Podcast de Bianca entrevista #13
    Fandom Original
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    Ⲛⳕⲥⲟⳑⲁ⳽ ⳨ⳑⲁⲙⲉⳑ ˡ ᵃˡᶜʰⁱᵐⁱˢᵗᵉ ⁱᵐᵐᵒʳᵗᵉˡ
    Bienvenidos al podcast de Bianca. Capítulo 13. En dónde entrevisto a los personajes que me parezcan más interesantes, intrigantes, curiosos o que tengan un "no se qué". En esta ocasión tenemos al elegante y refinado: Ⲛⳕⲥⲟⳑⲁ⳽ ⳨ⳑⲁⲙⲉⳑ ˡ ᵃˡᶜʰⁱᵐⁱˢᵗᵉ ⁱᵐᵐᵒʳᵗᵉˡ. Adelante. Bienvenido. *sonido de aplausos pregrabados*

    Músiquita del capítulo:https://www.youtube.com/watch?v=aYdKvkLRsDo&t=963s
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  • [Antes de la invasión de los heraldos de Alhoon. Kyrie y Owen comparten una platica en la azotea del departamento de Bianca]

    Owen: -Te comprendo perfectamente. Es sumamente extraño ser un espectro con todos nuestros recuerdos de cuándo estabámos vivos y manteniendo nuestra forma humana. Pero hey. No te deprimas. Tiene sus puntos positivos. Puedo ayudarte aprender si quieres. Aunque yo también estoy aprendiendo.

    Kyrie Hourglass: *Asiente con la cabeza y luego esboza una sonrisa* -Gracias Owen. Desde que fuimos al inframundo a buscar el alma de Drizz has sido muy amable conmigo. Aún tengo miedo de si desapareceré un día para el otro de forma repentina. O si ni siquiera alcanzaré a ver a Drizz despertar. Pero tener un amigo como tú. Ha alivianado mi pesar. ¿De verdad me enseñarías?. ¿Crees que puedo ser más que "la chica del reloj/compás"?

    Owen: -Por supuesto. Eres mucho más que eso. Ya eres parte del equipo. Ni por un segundo lo dudes. ¿De acuerdo?. *Extiende su mano y acaricio su cabeza*

    Kyrie Hourglas: -¿Lo soy? *Sonríe ampliamente y asiente con la cabeza* -Digo. Si. Lo soy. Gracias. *Sonríe cálidamente*

    [Antes de la invasión de los heraldos de Alhoon. Kyrie y Owen comparten una platica en la azotea del departamento de Bianca] Owen: -Te comprendo perfectamente. Es sumamente extraño ser un espectro con todos nuestros recuerdos de cuándo estabámos vivos y manteniendo nuestra forma humana. Pero hey. No te deprimas. Tiene sus puntos positivos. Puedo ayudarte aprender si quieres. Aunque yo también estoy aprendiendo. Kyrie Hourglass: *Asiente con la cabeza y luego esboza una sonrisa* -Gracias Owen. Desde que fuimos al inframundo a buscar el alma de Drizz has sido muy amable conmigo. Aún tengo miedo de si desapareceré un día para el otro de forma repentina. O si ni siquiera alcanzaré a ver a Drizz despertar. Pero tener un amigo como tú. Ha alivianado mi pesar. ¿De verdad me enseñarías?. ¿Crees que puedo ser más que "la chica del reloj/compás"? Owen: -Por supuesto. Eres mucho más que eso. Ya eres parte del equipo. Ni por un segundo lo dudes. ¿De acuerdo?. *Extiende su mano y acaricio su cabeza* Kyrie Hourglas: -¿Lo soy? *Sonríe ampliamente y asiente con la cabeza* -Digo. Si. Lo soy. Gracias. *Sonríe cálidamente*
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  • 𝙀𝙡 𝙨𝙤𝙣𝙞𝙙𝙤 𝙙𝙚 𝙂𝙚𝙣𝙤𝙨𝙝𝙖 𝙢𝙪𝙧𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 — 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑒𝑠 𝐼

    𝐻𝑎𝑏𝜄́𝑎 𝑝𝑜𝑙𝑣𝑜 𝑒𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠...

    No esa clase de polvo que se acumula sobre muebles olvidados o edificios viejos. Era esa clase de ceniza mezclada con concreto molido, metal y algo que prefirió no identificar demasiado rápido. Cada vez que respiraba sentía la garganta arderle un poco más, pero dejó de prestarle atención después de los primeros minutos. Había demasiadas cosas alrededor reclamando espacio dentro de su cabeza, que el hecho de pensar se volvía un lujo innecesario en esos instantes.

    𝐺𝑒𝑛𝑜𝑠𝘩𝑎 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑣𝜄́𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝘩𝑢𝑚𝑒𝑎𝑛𝑑𝑜.

    Columnas negras subían desde distintos puntos de la isla como si el suelo siguiera incendiándose desde adentro. A la distancia podían escucharse estructuras colapsando solas de vez en cuando; un estruendo seco, luego silencio otra vez. Y eso no fue lo peor. Era el silencio que, entre tanto horror, era lo que irónicamente lograba hacer más ruido. Una ciudad entera reducida a ruido de fuego, escombros y dolor.

    Avanzó entre restos de avenidas de lo que alguna vez fueron calles, pisó algo metálico ocasionalmente, después vidrio... y después ¿Una mano? Pero no se detuvo. Porque si empezaba a mirar demasiado tiempo algo específico, iba a perder el impulso de seguir caminando hasta derrumbarse.

    El comunicador en su oído no había dejado de sonar desde que aterrizaron. Voces entran y salen, intercambian información pero él no escucha. No puede escucharlos, no ahora. Coordenadas, nombres, Charles intentando mantener a todos concentrados en rescates y no en el shock emocional que eso conlleva. Pero Scott escuchaba, respondía cuando era necesario, daba órdenes incluso. El piloto perfecto, el líder, el soldado amaestrado.

    Pero existía algo acumulándose debajo de todo eso. Algo horrible, que llevaba años aprendiendo a mantener encerrado. Recordaba perfectamente una frase del profesor, mucho antes de Genosha, cuando él todavía era demasiado joven para entender lo cansado que podía llegar a sentirse alguien:

    "𝘕𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘳𝘢𝘣𝘪𝘢 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪"

    En ese entonces le había parecido sabio. Parado ahí, rodeado de millones de muertos, le parecía una broma cruel.

    Siguió avanzando entre cuerpos por todas partes. Algunos con la estructura ósea irreconocible, otros apenas mantenían sus rostros ante el horror vivido. Otros intactos, y otros... simplemente dejaron de existir en todo aspecto. Eso fue casi lo peor. Una mujer apoyada contra una pared destruida como si estuviera descansando, un chico enterrado hasta la cintura bajo el concreto. Mutantes que probablemente habían tenido una vida completa hacía menos de una hora y ahora eran parte del paraje destruido de una isla que el mundo ya empezaba a convertir en titular.

    Sintió algo quebrarse dentro suyo cuando encontró lo que quedaba de una escuela. El edificio había colapsado hacia un lado, aplastándose sobre sí mismo. Había dibujos infantiles pegados todavía en una pared partida a la mitad. Soles mal pintados, figuras con capas, y un centinela dibujado con crayones rojos.


    —𝐶𝑟𝑖𝑠𝑡𝑜... —espeta, pues escuchó algo debajo de los escombros. Quizá creyó escucharlo, por lo que las voces en el transmisor se dispararon. Entre ellas, Charles, quien pedía que esperara por ayuda, que sea sensato. Pero él sabe que la ayuda tardaría en llegar eventualmente, y sería tarde para quien esté debajo.

    Negándose a acatar la orden directa por instinto de urgencia, simplemente se movió; metió ambas manos bajo una viga hundida y empujó con todas sus fuerzas. El concreto rechinó sobre su cabeza de forma amenazante, pero él consiguió seguir pese a todo pronóstico. Fragmentos comenzaron a desprenderse alrededor suyo mientras levantaba parte de la estructura apenas lo suficiente para abrir espacio debajo. Pero las voces no cesaron. Los músculos ardieron al instante y aún así continuó; porque tenía que haber alguien vivo, tenía que existir esa esperanza por más mínima que sea.

    𝙔 𝙚𝙣𝙩𝙤𝙣𝙘𝙚𝙨 𝙡𝙤𝙨 𝙫𝙞𝙤...

    Niños. Demasiado quietos para serlo, y lamentablemente para presenciarlo. Uno seguía abrazado a una mochila contra el pecho. Otro estaba cubierto por los restos de un pupitre, y había una niña con polvo gris cubriéndole las pestañas; como si simplemente se hubiera quedado dormida durante la clase.

    Dejó de escuchar el comunicador, y la voz de Charles siguió entrando por el auricular. Él sabía que no había nadie con vida, lo supo siempre y no tuvo las agallas de decírselo a Scott. Pero él no distinguía palabras, solo ruido lejano que se perdía conforme más mira la escena. El peso de la estructura continuaba sobre uno de sus brazos mientras observa en silencio, inmóvil. El visor reflejando rojo sobre el concreto destruido y los cuerpos que yacen.

    Y por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo de sí mismo. Porque quiso tomar y destruir todo, algo. No era una sensación solo de golpear y gritar; era destruirlo todo simplemente. Quiso abrir los ojos y partir el horizonte entero en dos. Quiso encontrar cada fábrica, cada laboratorio, cada político que alguna vez permitió que existieran Centinelas y reducirlo todo a cenizas hasta no dejar nada funcionando. El impulso le atravesó el cuerpo tan rápido que tuvo que dejar de apretar la mandíbula para contenerlo, y fue lo que más lo enfermó después.

    No la muerte, no el horror; la facilidad con la que entendió que una parte de él realmente quería soltar el control y no lo hizo. Solo siguió ahí, sosteniendo toneladas de ruinas con una mano mientras miraba a los niños enterrados bajo la escuela.

    𝙉𝙤 𝙩𝙪𝙫𝙞𝙚𝙧𝙤𝙣 𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙞𝙙𝙖 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙙𝙞𝙨𝙛𝙧𝙪𝙩𝙖𝙧, 𝙮 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙣𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙢𝙖́𝙨 𝙡𝙖 𝙩𝙚𝙣𝙙𝙧𝜾́𝙖𝙣.
    𝙀𝙡 𝙨𝙤𝙣𝙞𝙙𝙤 𝙙𝙚 𝙂𝙚𝙣𝙤𝙨𝙝𝙖 𝙢𝙪𝙧𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 — 𝑚𝑒𝑚𝑜𝑟𝑖𝑒𝑠 𝐼 𝐻𝑎𝑏𝜄́𝑎 𝑝𝑜𝑙𝑣𝑜 𝑒𝑛 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑠 𝑝𝑎𝑟𝑡𝑒𝑠... No esa clase de polvo que se acumula sobre muebles olvidados o edificios viejos. Era esa clase de ceniza mezclada con concreto molido, metal y algo que prefirió no identificar demasiado rápido. Cada vez que respiraba sentía la garganta arderle un poco más, pero dejó de prestarle atención después de los primeros minutos. Había demasiadas cosas alrededor reclamando espacio dentro de su cabeza, que el hecho de pensar se volvía un lujo innecesario en esos instantes. 𝐺𝑒𝑛𝑜𝑠𝘩𝑎 𝑡𝑜𝑑𝑎𝑣𝜄́𝑎 𝑒𝑠𝑡𝑎𝑏𝑎 𝘩𝑢𝑚𝑒𝑎𝑛𝑑𝑜. Columnas negras subían desde distintos puntos de la isla como si el suelo siguiera incendiándose desde adentro. A la distancia podían escucharse estructuras colapsando solas de vez en cuando; un estruendo seco, luego silencio otra vez. Y eso no fue lo peor. Era el silencio que, entre tanto horror, era lo que irónicamente lograba hacer más ruido. Una ciudad entera reducida a ruido de fuego, escombros y dolor. Avanzó entre restos de avenidas de lo que alguna vez fueron calles, pisó algo metálico ocasionalmente, después vidrio... y después ¿Una mano? Pero no se detuvo. Porque si empezaba a mirar demasiado tiempo algo específico, iba a perder el impulso de seguir caminando hasta derrumbarse. El comunicador en su oído no había dejado de sonar desde que aterrizaron. Voces entran y salen, intercambian información pero él no escucha. No puede escucharlos, no ahora. Coordenadas, nombres, Charles intentando mantener a todos concentrados en rescates y no en el shock emocional que eso conlleva. Pero Scott escuchaba, respondía cuando era necesario, daba órdenes incluso. El piloto perfecto, el líder, el soldado amaestrado. Pero existía algo acumulándose debajo de todo eso. Algo horrible, que llevaba años aprendiendo a mantener encerrado. Recordaba perfectamente una frase del profesor, mucho antes de Genosha, cuando él todavía era demasiado joven para entender lo cansado que podía llegar a sentirse alguien: "𝘕𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘳𝘢𝘣𝘪𝘢 𝘥𝘦𝘤𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘵𝘪" En ese entonces le había parecido sabio. Parado ahí, rodeado de millones de muertos, le parecía una broma cruel. Siguió avanzando entre cuerpos por todas partes. Algunos con la estructura ósea irreconocible, otros apenas mantenían sus rostros ante el horror vivido. Otros intactos, y otros... simplemente dejaron de existir en todo aspecto. Eso fue casi lo peor. Una mujer apoyada contra una pared destruida como si estuviera descansando, un chico enterrado hasta la cintura bajo el concreto. Mutantes que probablemente habían tenido una vida completa hacía menos de una hora y ahora eran parte del paraje destruido de una isla que el mundo ya empezaba a convertir en titular. Sintió algo quebrarse dentro suyo cuando encontró lo que quedaba de una escuela. El edificio había colapsado hacia un lado, aplastándose sobre sí mismo. Había dibujos infantiles pegados todavía en una pared partida a la mitad. Soles mal pintados, figuras con capas, y un centinela dibujado con crayones rojos. —𝐶𝑟𝑖𝑠𝑡𝑜... —espeta, pues escuchó algo debajo de los escombros. Quizá creyó escucharlo, por lo que las voces en el transmisor se dispararon. Entre ellas, Charles, quien pedía que esperara por ayuda, que sea sensato. Pero él sabe que la ayuda tardaría en llegar eventualmente, y sería tarde para quien esté debajo. Negándose a acatar la orden directa por instinto de urgencia, simplemente se movió; metió ambas manos bajo una viga hundida y empujó con todas sus fuerzas. El concreto rechinó sobre su cabeza de forma amenazante, pero él consiguió seguir pese a todo pronóstico. Fragmentos comenzaron a desprenderse alrededor suyo mientras levantaba parte de la estructura apenas lo suficiente para abrir espacio debajo. Pero las voces no cesaron. Los músculos ardieron al instante y aún así continuó; porque tenía que haber alguien vivo, tenía que existir esa esperanza por más mínima que sea. 𝙔 𝙚𝙣𝙩𝙤𝙣𝙘𝙚𝙨 𝙡𝙤𝙨 𝙫𝙞𝙤... Niños. Demasiado quietos para serlo, y lamentablemente para presenciarlo. Uno seguía abrazado a una mochila contra el pecho. Otro estaba cubierto por los restos de un pupitre, y había una niña con polvo gris cubriéndole las pestañas; como si simplemente se hubiera quedado dormida durante la clase. Dejó de escuchar el comunicador, y la voz de Charles siguió entrando por el auricular. Él sabía que no había nadie con vida, lo supo siempre y no tuvo las agallas de decírselo a Scott. Pero él no distinguía palabras, solo ruido lejano que se perdía conforme más mira la escena. El peso de la estructura continuaba sobre uno de sus brazos mientras observa en silencio, inmóvil. El visor reflejando rojo sobre el concreto destruido y los cuerpos que yacen. Y por primera vez en mucho tiempo, sintió miedo de sí mismo. Porque quiso tomar y destruir todo, algo. No era una sensación solo de golpear y gritar; era destruirlo todo simplemente. Quiso abrir los ojos y partir el horizonte entero en dos. Quiso encontrar cada fábrica, cada laboratorio, cada político que alguna vez permitió que existieran Centinelas y reducirlo todo a cenizas hasta no dejar nada funcionando. El impulso le atravesó el cuerpo tan rápido que tuvo que dejar de apretar la mandíbula para contenerlo, y fue lo que más lo enfermó después. No la muerte, no el horror; la facilidad con la que entendió que una parte de él realmente quería soltar el control y no lo hizo. Solo siguió ahí, sosteniendo toneladas de ruinas con una mano mientras miraba a los niños enterrados bajo la escuela. 𝙉𝙤 𝙩𝙪𝙫𝙞𝙚𝙧𝙤𝙣 𝙪𝙣𝙖 𝙫𝙞𝙙𝙖 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙙𝙞𝙨𝙛𝙧𝙪𝙩𝙖𝙧, 𝙮 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙣𝙪𝙣𝙘𝙖 𝙢𝙖́𝙨 𝙡𝙖 𝙩𝙚𝙣𝙙𝙧𝜾́𝙖𝙣.
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  • « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 »


    La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras.

    "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢"

    Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes.

    Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor.

    Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación.

    "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..."

    —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez.

    Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia.

    —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
    « 𝙉𝙤𝙗𝙤𝙙𝙮 𝙘𝙖𝙡𝙡𝙨 𝙞𝙩 𝙛𝙚𝙖𝙧 𝙖𝙣𝙮𝙢𝙤𝙧𝙚 » La transmisión seguía encendida aunque nadie realmente estuviera viendo ya. ¿Para qué hacerlo? Sus rostros mostraban un desespero, aunque paulatino, era evidente conforme las voces de los reporteros daban la nota. Se mezclaban unas cosas con otras desde distintos puntos de vista dentro del Instituto. Televisores olvidados en salas comunes, teléfonos apoyados boca arriba sobre escritorios, pantallas abiertas en laboratorios donde estudiantes fingían continuar tareas que habían dejado de leer hacía varios minutos. El nombre de Stark Industries aparecía una y otra vez, acompañado de gráficos bursátiles, declaraciones corporativas y sonrisas cuidadosamente entrenadas frente a cámaras. "𝘜𝘯𝘢 𝘯𝘶𝘦𝘷𝘢 𝘦𝘵𝘢𝘱𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘭. 𝘔𝘰𝘥𝘦𝘳𝘯𝘪𝘻𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘵𝘦𝘤𝘯𝘰𝘭𝘰́𝘨𝘪𝘤𝘢 𝘺 𝘤𝘰𝘰𝘱𝘦𝘳𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘪𝘷𝘢" Había escuchado suficientes ruedas de prensa en su vida para reconocer cuándo alguien intentaba vender miedo utilizando lenguaje elegante. Y 𝙁𝙚𝙞𝙡𝙤𝙣𝙜 no necesitó demasiado tiempo para empezar a meter sus manos donde no debía desde que compró parte de las acciones. Ni siquiera estaba intentando esconderlo. No a ojos de los mutantes. Había algo casi insultante en la transparencia de todo aquello; como si supiera perfectamente que ya nadie iba a detenerlo. El programa SENTINEL llevaba años siendo una amenaza latente, cambiando de nombre, de financiamiento y de rostro cada vez que la opción pública necesitaba algo más cómodo que odiar. Pero seguía siendo lo mismo. Siempre era lo mismo, y siempre terminaba de mal en peor. Máquinas construidas para vigilar mutantes; máquinas para cazarlos cuando dejara de ser suficiente vigilarlos. Con la única diferencia que ahora era que lo estaban anunciando en televisión nacional como si fuese el lanzamiento de un teléfono nuevo. Permanece sentado frente a la mesa táctica de la sala de guerra, con ambos antebrazos apoyados sobre la superficie metálica. La iluminación tenue del lugar convertía el brillo rojizo de su visor en la única fuente constante de color dentro de la habitación. "...𝘦𝘭 𝘚𝘦𝘯𝘢𝘥𝘰 𝘤𝘰𝘯𝘵𝘪𝘯𝘶𝘢𝘳𝘢́ 𝘥𝘦𝘭𝘪𝘣𝘦𝘳𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘰𝘺𝘦𝘤𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘙𝘦𝘨𝘪𝘴𝘵𝘳𝘰 𝘔𝘶𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘖𝘣𝘭𝘪𝘨𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘰 𝘥𝘶𝘳𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘱𝘳𝘰́𝘹𝘪𝘮𝘢𝘴 𝘴𝘦𝘮𝘢𝘯𝘢𝘴. 𝘋𝘪𝘷𝘦𝘳𝘴𝘰𝘴 𝘴𝘦𝘤𝘵𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘴𝘰𝘴𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘦𝘥𝘪𝘥𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘳𝘢́ 𝘮𝘢𝘺𝘰𝘳 𝘵𝘳𝘢𝘯𝘴𝘱𝘢𝘳𝘦𝘯𝘤𝘪𝘢 𝘺 𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘭𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘦𝘷𝘦𝘯𝘵𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝙆𝙧𝙖𝙠𝙤𝙖..." —Siempre empieza igual... —murmuró finalmente, sin apartar la vista de las imágenes frente a él—. Primero hablan de prevención, después de control. Luego empiezan a señalar nombres como si no hubiera terminado ya en una isla llena de cadáveres una vez. Su mandíbula se tensa de tan solo recordar la tragedia. —Genosha tampoco parecía imposible hasta que ocurrió.
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  • -como su "niñera" a desaparecido y lo dejo solo por tanto tiempo y teniendo la memoria borrada robó del otro "caine" algunas hojas y colores para ponerse a dibujar abejas, figuras sin sentido y un punto rojo al que todos los demás puntos de colores aman y no lo ... Abandonan...?-
    -como su "niñera" a desaparecido y lo dejo solo por tanto tiempo y teniendo la memoria borrada robó del otro "caine" algunas hojas y colores para ponerse a dibujar abejas, figuras sin sentido y un punto rojo al que todos los demás puntos de colores aman y no lo ... Abandonan...?-
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  • Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte Sam Winchester está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker.

    — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar.
    Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
    Ha vuelto de recoger un paquete de su puntos postal, y lo cierto es que lo sujeta con cierto repelús y mucho respeto. Por suerte [MO0SE] está en la mesa de iluminada, ubicada nada mas bajar las escaleras metálicas que daban acceso al bunker. — ¡Sam! Justo a quien quería ver. Feliz cumpleaños hermano. Debo decir que este regalo no es solo mío. Hablé con Freya y ella ha accedido a ceder uno de los grimorios de su madre a la biblioteca, bueno a ti, a quien vamos a engañar. Es la ostia de viejo y esas cosas que a ti te gustan...
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