• El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio.

    En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado.

    Qué poco entendían.

    La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada.

    Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso.

    Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
    El abismo no era simplemente un lugar carente de luz; era una entidad pesada, un vacío insondable que aplastaba cualquier atisbo de vida que no perteneciera a sus profundidades. Allí, donde el calor del sol era apenas un mito y el tiempo perdía todo significado, reinaba el silencio. En el corazón de esa negrura, una masa colosal reposaba. Auden no dormía, simplemente existía en un letargo eterno. Su inmenso cuerpo, forjado de tierra negra, obsidiana afilada y raíces ancestrales tan gruesas como árboles, se camuflaba perfectamente con el entorno hostil. No había necesidad de moverse. Arriba, en la superficie bañada por la luz que tanto detestaban los suyos, los dioses hablaban de ella como una aberración destructiva, un monstruo sediento de caos que debía ser purgado. Qué poco entendían. La criatura exhaló, un suspiro lento y profundo que provocó un temblor sordo en las paredes de roca a su alrededor, desprendiendo pequeñas cascadas de polvo. Abrió lentamente los ojos. Dos esferas de un ámbar líquido y brillante rasgaron la oscuridad, siendo la única fuente de luz en kilómetros. No había furia en esa mirada incandescente, ni deseo de aniquilar el mundo de arriba; solo un vacío silencioso. Una resignación helada. Auden permaneció inmóvil, sintiendo las corrientes de la tierra profunda vibrar contra su coraza de fango petrificado. De pronto, un crujido sordo hizo eco a lo lejos, anunciando una ruptura en algún lugar remoto de las profundidades. Por un instante fugaz, una chispa de curiosidad desperezó sus instintos, incitándole a emerger de la roca y explorar aquella anomalía. Sin embargo, el peso de la profunda tristeza en la que vivía envuelto era mucho más denso que cualquier impulso. Acostumbrado al rechazo de la creación, dejó que el letargo lo anclara de nuevo al suelo. No se movió de su lugar; simplemente cerró los ojos y se envolvió aún más en sus propias raíces oscuras, aguardando en soledad a que el mundo volviera a olvidarse de su existencia.
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  • ¡¿Que es esta bebida tan deliciosa?! ¡¿¿Capuchino??! ¡Podría beberla todo el día! Ni en las profundidades del infierno hay una bebida tan acogedora.
    ¡¿Que es esta bebida tan deliciosa?! ¡¿¿Capuchino??! ¡Podría beberla todo el día! Ni en las profundidades del infierno hay una bebida tan acogedora. 🤤❤️
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    (( Descargo, otra vez: Creo que ya estoy al corriente con las deudas, pero tengo que aclarar que, si te debo rol puede ser porque se me traspapeló la escena que compartimos o bien sentí que todo lo que quieres de Samantha es el sinrespeto o una excusa para exponer los pedos mentales de tu personaje.

    Cabe aclarar que roleo a una psicóloga porque me encanta sumergirme en las historias y personalidades de otros personajes, pero si lo que dice y hace la doctora no tiene ninguna influencia en el rol, si en cada respuesta la reduces a una sexdoll o una simple espectadora, no tiene sentido que rolee contigo; puedes hacer un oneshot con el mismo contenido, más rápido y seguro más bonito.

    Dicho esto, si sientes que nuestro rol tiene profundidad y aún no te he respondido, dime aquí abajito para poder ponerme al corriente y me disculpo por el despiste. ))
    (( Descargo, otra vez: Creo que ya estoy al corriente con las deudas, pero tengo que aclarar que, si te debo rol puede ser porque se me traspapeló la escena que compartimos o bien sentí que todo lo que quieres de Samantha es el sinrespeto o una excusa para exponer los pedos mentales de tu personaje. Cabe aclarar que roleo a una psicóloga porque me encanta sumergirme en las historias y personalidades de otros personajes, pero si lo que dice y hace la doctora no tiene ninguna influencia en el rol, si en cada respuesta la reduces a una sexdoll o una simple espectadora, no tiene sentido que rolee contigo; puedes hacer un oneshot con el mismo contenido, más rápido y seguro más bonito. Dicho esto, si sientes que nuestro rol tiene profundidad y aún no te he respondido, dime aquí abajito para poder ponerme al corriente y me disculpo por el despiste. ))
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  • El aventurero estaría cazando en la profundidad del bosque, apenas armado con una ballesta de acero y su confiable espada en la cintura. Quiere que todo salga bien así puede llevarle algo de comer a su madre.
    El aventurero estaría cazando en la profundidad del bosque, apenas armado con una ballesta de acero y su confiable espada en la cintura. Quiere que todo salga bien así puede llevarle algo de comer a su madre.
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  • En las profundidades de los bosques más grises, ella solamente volvía al pueblo luego de una recolección de materiales exitosa, notablemente armada ya que el camino hacía donde quería ir estaba plagado de enemigos, los cuales no fueron rivales para su nueva armadura
    · · ─ ·𖥸· ─ · ·

    𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
    En las profundidades de los bosques más grises, ella solamente volvía al pueblo luego de una recolección de materiales exitosa, notablemente armada ya que el camino hacía donde quería ir estaba plagado de enemigos, los cuales no fueron rivales para su nueva armadura · · ─ ·𖥸· ─ · · 𝗞𝗶𝘆𝗼 : 𝗞𝗶𝘆𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗨𝗻𝗶𝘃𝗲𝗿𝘀𝗼 𝟬
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  • —¡Ah! Así que quieres comparar la velocidad de tus pistolas con la profundidad de mi corte... —esbozó una sonrisa sádica, mientras su forma humana comenzaba a vibrar con esa espesa energía púrpura, anticipando la sangre—. Sé valiente. Mi acero contra tu plomo. Veamos si tus balas pueden matar a ― 𝓔𝓷𝓸𝓬 ❞ antes de que yo te haga pedazos. (?)
    —¡Ah! Así que quieres comparar la velocidad de tus pistolas con la profundidad de mi corte... —esbozó una sonrisa sádica, mientras su forma humana comenzaba a vibrar con esa espesa energía púrpura, anticipando la sangre—. Sé valiente. Mi acero contra tu plomo. Veamos si tus balas pueden matar a [Solus_Bellator] antes de que yo te haga pedazos. (?)
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    ****Lo que se oculta en la oscuridad.****
    (Cuarta Edad)

    El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo…
    aunque sus dueños jamás volverían a moverse.

    Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada.

    Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería.

    Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era.

    No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai.

    Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo.

    Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades.
    Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros.

    Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel.

    Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas.

    A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva.

    Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba.

    -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.-

    La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más...

    Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.**** (Cuarta Edad) El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo… aunque sus dueños jamás volverían a moverse. Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada. Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería. Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era. No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai. Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo. Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades. Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros. Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel. Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas. A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva. Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba. -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.- La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más... Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
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  • ℍ𝕖'𝕤 𝕓𝕒𝕔𝕜!
    Fandom N/A
    Categoría Fantasía
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno.

    Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras.

    Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió…

    Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses.

    —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente.

    —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…—

    🜏 ☿ ♅ ♆ ♄ Dʀ Jᴏʜɴ Dᴇᴇ 0̷0̷7̷ ♄ ♆ ♅ ☿ 🜏
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno. Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras. Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió… Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses. —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente. —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…— [JD_007]
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    Cualquier línea
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  • La noche era iluminada por las luces de la ciudad y mientras todos buscaban refugio yo me quede ahí en medio de la calle, las gotas se deslizaran por mi cuerpo hasta que a los pocos minutos estaba casi completamente empapada.

    Una sonrisa se poso en mis labios, ahora estaba completamente sola sin embargo no me sentía de esa forma como tampoco sentía el frio de la lluvia.

    Fue primero un paso y luego otro hasta que termine brincando sobre los charcos que se comenzaban a formar, daba vueltas bailando sin seguir ningún ritmo y dejando que mi mente se perdiera en ese único momento.

    Con cada vuelta que daba no podía aguantarme la risa de felicidad, no por algo en especial, no tenia ni un solo motivo para estar feliz pero sentía como la lluvia se llevaba mis penas y tristezas.

    No me importaba la miradas juiciosas de otros, esto era mío, este segundo era uno que solo yo tendría para disfrutar y lo aprovecharía al máximo.

    Tropezaba con algún que otro paso, pero no me detenía, no quería. No fui consciente de que ella también lo estaba disfrutando bailando con gracia en la profundidad de mi mente, riendo con tanta fuerza como yo.

    Nunca sabría que ese fue el primer y único momento que las dos disfrutamos simultáneamente, las dos olvidamos durante ese momento la existencia de la otra.

    #Oc #Original
    La noche era iluminada por las luces de la ciudad y mientras todos buscaban refugio yo me quede ahí en medio de la calle, las gotas se deslizaran por mi cuerpo hasta que a los pocos minutos estaba casi completamente empapada. Una sonrisa se poso en mis labios, ahora estaba completamente sola sin embargo no me sentía de esa forma como tampoco sentía el frio de la lluvia. Fue primero un paso y luego otro hasta que termine brincando sobre los charcos que se comenzaban a formar, daba vueltas bailando sin seguir ningún ritmo y dejando que mi mente se perdiera en ese único momento. Con cada vuelta que daba no podía aguantarme la risa de felicidad, no por algo en especial, no tenia ni un solo motivo para estar feliz pero sentía como la lluvia se llevaba mis penas y tristezas. No me importaba la miradas juiciosas de otros, esto era mío, este segundo era uno que solo yo tendría para disfrutar y lo aprovecharía al máximo. Tropezaba con algún que otro paso, pero no me detenía, no quería. No fui consciente de que ella también lo estaba disfrutando bailando con gracia en la profundidad de mi mente, riendo con tanta fuerza como yo. Nunca sabría que ese fue el primer y único momento que las dos disfrutamos simultáneamente, las dos olvidamos durante ese momento la existencia de la otra. #Oc #Original
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tenlo en cuenta al responder.
    Y por fin, el artículo que lo desgrana todo sobre vuestro editor de confianza.

    Nunca antes me había parado en profundidad a hablar de todo lo que represento y soy, pero ahí tenéis algo. Me da la impresión de que a pesar de todo siguen faltando cosas, pero esto...está tremendamente completo.

    Aquel que os da un lugar, y que quiere ganarse el mismo de vuelta.

    Sólo resta decir TODO EL DÍA DIOS TODO EL DÍA HE ESTADO EDITANDO Y ADAPTANDO Y...ya está. Ya puedo descansar.

    Por favor, apreciadlo en todo su esplendor.
    Y por fin, el artículo que lo desgrana todo sobre vuestro editor de confianza. Nunca antes me había parado en profundidad a hablar de todo lo que represento y soy, pero ahí tenéis algo. Me da la impresión de que a pesar de todo siguen faltando cosas, pero esto...está tremendamente completo. Aquel que os da un lugar, y que quiere ganarse el mismo de vuelta. Sólo resta decir TODO EL DÍA DIOS TODO EL DÍA HE ESTADO EDITANDO Y ADAPTANDO Y...ya está. Ya puedo descansar. Por favor, apreciadlo en todo su esplendor.
    Sello VII - Jason Jaegerjaquez Ishtar
    ☩ Información general ☩Nombre completo: JasonAlias:• El Apóstol de la Cognición (únicamente conocido por el demonio de la cognición y el mismo Jason)Raza: Híbrido (Humano / Demonio)Naturaleza: Entidad de convergencia (humana, demoníaca y cognitiva)Edad: DesconocidaFecha de nacimiento: 7 de agostoGénero:...
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