-Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano.
El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él-
Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante…
-El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él-
Y durante mucho tiempo funcionó.
-Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba-
Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto.
-Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga-
Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él-
Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante…
-El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él-
Y durante mucho tiempo funcionó.
-Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba-
Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto.
-Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga-
Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
-Permanecía inmóvil frente al enorme ventanal, observando la ciudad extenderse bajo él como un océano interminable de luces y ruido distante. Desde aquella altura, todo parecía pequeño… insignificante. Los edificios, los autos, las personas viviendo sus vidas sin imaginar cuántas cosas oscuras se escondían entre las sombras de esa misma ciudad. Una de sus manos descansaba dentro del bolsillo del pantalón mientras la otra permanecía relajada a un costado de su cuerpo. Su expresión era tranquila, demasiado tranquila para alguien que años atrás habría Acabado con ya tantos seres, demonios, dragones, hadas, licántropos y todo lo que no fuese humano.
El cristal reflejaba tenuemente su silueta… pero no era exactamente la que tenía frente a él ahora. El reflejo devolvía una versión más vieja de sí mismo. Una más fría. Más violenta. Aquella mirada roja no mostraba calma, sino rabia contenida; un monstruo vestido con rostro humano que durante mucho tiempo solo supo avanzar dejando sangre detrás de cada paso. Ryuji bajó apenas la mirada, observando de reojo aquella imagen como si estuviera viendo a alguien más… aunque sabía perfectamente que seguía siendo él-
Antes pensaba que el odio servía para seguir adelante…
-El silencio volvió a llenar el lugar mientras la ciudad seguía brillando al otro lado del cristal. Su reflejo parecía observarlo también, casi desafiándolo, como si aquella versión pasada todavía siguiera viva en algún rincón dentro de él-
Y durante mucho tiempo funcionó.
-Sus ojos se entrecerraron apenas. Recordaba perfectamente esa sensación. El deseo constante de destruir algo. La necesidad de responder violencia con más violencia. Las noches donde la espada pesaba menos que los pensamientos que llevaba encima. Lentamente levantó una mano, apoyando apenas los dedos sobre el vidrio frío, justo donde el reflejo de aquella vieja versión lo observaba-
Pero el odio es un fuego extraño… al principio sientes que te hace más fuerte. Después entiendes que solo estaba consumiéndote más lento que al resto.
-Una pequeña sonrisa apareció en sus labios, cansada… casi amarga-
Supongo que sobrevivir suficiente tiempo también significa tener que mirar en qué te estabas convirtiendo.
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