• El portal se abrió en medio de ciudad pentagrama atrayendo miradas sorprendidas. ¿Por qué allí? Si sus vacaciones iban a verse interrumpidas, al menos debía asegurarse de que su retorno fuera cuanto menos escandaloso; asegurarse que todos supieran que ella estaba allí. Aún si su plan de permanecer fuera algo temporal parecía que debía recordar quién era la reina de aquel lugar; la verdadera soberana.
    Que el cielo se enterara que había abandonado la tranquilidad y confort del Edén no era algo que le preocupara ¿Qué era un par de plumas menos en las engreídas alas de Sera? De todas formas sólo el propio narcisismo de los ángeles pudo haberlos engañado con una verdad tan falsa como podía serlo ella; que la tenían como prisionera. Jamás lo había sido. ¿Cómo atraparla si no fue ella misma quien decidió dejarse atrapar para tomarse un descanso? Si es que algún plan de doble sentido impulsado por sus propias ambiciones no era el motivo real, claro. Aunque eso era algo que sólo ella sabía.

    Cruzó el portal aún con el atuendo tan casual que llevaba desde el jardín celestial; sin molestarse en quitarse sus gafas o su sombrero. Ignorando por completo las mandíbulas caer en los pecadores a su alrededor que habían presenciado su aparición, incluso algún otro que se había agotado con su bebida o los ojos desorbitados en sus espectadores.
    El silencio sepulcral en las calles infernales mientras el portal se cerraba detrás de ella. Sólo el resonar de sus tacos con aquel cautivador andar mientras se acercó al primer desdichado que encontró que parecía anonadado por su presencia y... Honestamente ¿Cómo culparlo? Con un dedo de su mano apenas si rozó el cuello del demonio, ascendiendo hasta su mentón para obligarle a mantener la mirada en alto aunque jamás se molestó en bajarse los lentes

    — Ow, mi pobre, desdichada y casi inútil alma pecadora... La fortuna parece haberte sonreído pues tendrás la oportunidad de ayudarme. ¿Por qué no me dices dónde está el hotel de mi adorada e ingenua hija? —

    ¿Podía saber aquella información por su propia cuenta? Por supuesto, pero dónde estaría la diversión si lo hiciera aquello era por mucho más entretenido.
    Temblando cual gelatina, con evidente sudor, con unos nervios que parecían superar los de un perro rosado y un tartamudeo aún peor que los de un puerquito con traje; acabó por señalarle el camino. Su encantadora sonrisa en su rostro mientras al alejarse le lanzaba un beso desde la distancia.

    — Sabía que serías útil, gracias querido —

    Con su cabello que parecía ondear en una brisa inexistente, siguió alejándose por las calles infernales en un andar casi hipnotizante como su misma apariencia. Atrajo miradas y estaba segura que incluso la de cámaras.
    La expresión perpleja en el rostro de todos mientras, tras salir del trance, el rumor comenzaba a esparcirse; en voz alta, en redes, en cada lugar donde la noticia pudiera llegar.

    Lilith había vuelto.
    El portal se abrió en medio de ciudad pentagrama atrayendo miradas sorprendidas. ¿Por qué allí? Si sus vacaciones iban a verse interrumpidas, al menos debía asegurarse de que su retorno fuera cuanto menos escandaloso; asegurarse que todos supieran que ella estaba allí. Aún si su plan de permanecer fuera algo temporal parecía que debía recordar quién era la reina de aquel lugar; la verdadera soberana. Que el cielo se enterara que había abandonado la tranquilidad y confort del Edén no era algo que le preocupara ¿Qué era un par de plumas menos en las engreídas alas de Sera? De todas formas sólo el propio narcisismo de los ángeles pudo haberlos engañado con una verdad tan falsa como podía serlo ella; que la tenían como prisionera. Jamás lo había sido. ¿Cómo atraparla si no fue ella misma quien decidió dejarse atrapar para tomarse un descanso? Si es que algún plan de doble sentido impulsado por sus propias ambiciones no era el motivo real, claro. Aunque eso era algo que sólo ella sabía. Cruzó el portal aún con el atuendo tan casual que llevaba desde el jardín celestial; sin molestarse en quitarse sus gafas o su sombrero. Ignorando por completo las mandíbulas caer en los pecadores a su alrededor que habían presenciado su aparición, incluso algún otro que se había agotado con su bebida o los ojos desorbitados en sus espectadores. El silencio sepulcral en las calles infernales mientras el portal se cerraba detrás de ella. Sólo el resonar de sus tacos con aquel cautivador andar mientras se acercó al primer desdichado que encontró que parecía anonadado por su presencia y... Honestamente ¿Cómo culparlo? Con un dedo de su mano apenas si rozó el cuello del demonio, ascendiendo hasta su mentón para obligarle a mantener la mirada en alto aunque jamás se molestó en bajarse los lentes — Ow, mi pobre, desdichada y casi inútil alma pecadora... La fortuna parece haberte sonreído pues tendrás la oportunidad de ayudarme. ¿Por qué no me dices dónde está el hotel de mi adorada e ingenua hija? — ¿Podía saber aquella información por su propia cuenta? Por supuesto, pero dónde estaría la diversión si lo hiciera aquello era por mucho más entretenido. Temblando cual gelatina, con evidente sudor, con unos nervios que parecían superar los de un perro rosado y un tartamudeo aún peor que los de un puerquito con traje; acabó por señalarle el camino. Su encantadora sonrisa en su rostro mientras al alejarse le lanzaba un beso desde la distancia. — Sabía que serías útil, gracias querido — Con su cabello que parecía ondear en una brisa inexistente, siguió alejándose por las calles infernales en un andar casi hipnotizante como su misma apariencia. Atrajo miradas y estaba segura que incluso la de cámaras. La expresión perpleja en el rostro de todos mientras, tras salir del trance, el rumor comenzaba a esparcirse; en voz alta, en redes, en cada lugar donde la noticia pudiera llegar. Lilith había vuelto.
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  • Entre olas y cócteles
    Fandom Hellaverse Crossover
    Categoría Otros
    En un "humilde" intento de ayudar a su pequeña manzanita con las actividades del hotel y toda esa parafernalia infernal de la que necesitaban escapar por lo menos 1 vez cada tanto tiempo, se tomó la libertad de organizar un día de playa en el mundo humano.

    No era secreto que, entre las playas más hermosas, Cancún-México era de envidiar y, justamente ahí, su aventura comenzaría en Isla Mujeres.

    Un enorme portal se abrió para dejar paso a la arena blanca y fina, casi como la nieve, un agua tan azul pero cristalina a la vez que parecía fundirse perfectamente con el cielo y no saber donde empezaba cada uno, el oleaje suave, el aroma salado del mar y la fresca brisa que perfectamente armonizaba con el calor a su alrededor.

    —¡Muy bien, todos! ¿Listos para un fin de semana playero?~

    Claro, él no era el mejor anfitrión y eso se notaba a leguas, pero el esfuerzo y deseo por hacer de esos días algo maravilloso estaba presente.
    Para su suerte, la temporada del año no dejaba a demasiados turistas humanos alrededor, por lo que estaban seguros al ser demonios venidos del infierno, pero eso no quitaba un posible encontronazo.

    ¿Quién sabe? Quizá no solamente humanos, también otro tipo de criaturas que hayan decidido llegar a vacacionar como ellos.
    En un "humilde" intento de ayudar a su pequeña manzanita con las actividades del hotel y toda esa parafernalia infernal de la que necesitaban escapar por lo menos 1 vez cada tanto tiempo, se tomó la libertad de organizar un día de playa en el mundo humano. No era secreto que, entre las playas más hermosas, Cancún-México era de envidiar y, justamente ahí, su aventura comenzaría en Isla Mujeres. Un enorme portal se abrió para dejar paso a la arena blanca y fina, casi como la nieve, un agua tan azul pero cristalina a la vez que parecía fundirse perfectamente con el cielo y no saber donde empezaba cada uno, el oleaje suave, el aroma salado del mar y la fresca brisa que perfectamente armonizaba con el calor a su alrededor. —¡Muy bien, todos! ¿Listos para un fin de semana playero?~ Claro, él no era el mejor anfitrión y eso se notaba a leguas, pero el esfuerzo y deseo por hacer de esos días algo maravilloso estaba presente. Para su suerte, la temporada del año no dejaba a demasiados turistas humanos alrededor, por lo que estaban seguros al ser demonios venidos del infierno, pero eso no quitaba un posible encontronazo. ¿Quién sabe? Quizá no solamente humanos, también otro tipo de criaturas que hayan decidido llegar a vacacionar como ellos.
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  • -Los domingos son aburridos. Hoy no tengo que trabajar en el Museo, tampoco tengo photoshoots ni eventos de modelaje.-

    Dijo el serafín distraídamente, mientras se fumaba su cigarro tranquilamente en la mesa de una cafetería bastante solitaria. Apenas había dos o tres personas en la terraza, quizás por el frío. Pero había salido el sol y le apetecía disfrutar un poco de esa cercanía a la primavera.
    -Los domingos son aburridos. Hoy no tengo que trabajar en el Museo, tampoco tengo photoshoots ni eventos de modelaje.- Dijo el serafín distraídamente, mientras se fumaba su cigarro tranquilamente en la mesa de una cafetería bastante solitaria. Apenas había dos o tres personas en la terraza, quizás por el frío. Pero había salido el sol y le apetecía disfrutar un poco de esa cercanía a la primavera.
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  • "Paraíso o Quiebra: El Desafío del Caribe"
    Fandom Ficrol
    Categoría Aventura
    Las pantallas de toda la ciudad se tiñen de estática azul y sombras carmesí. Vox (el demonio de la tecnología) y Alastor (el demonio de la radio) como socios han formado una alianza —tan lucrativa como peligrosa— para promocionar un paquete turístico exclusivo a las playas de Isla Mujeres.

    El Anuncio

    Vox: (Con una sonrisa digital de oreja a oreja) —¡Hola, audiencia! ¿Cansados del calor sofocante del infierno? ¡Vengan a quemarse bajo el sol de verdad! Junto a mi 'querido' colega, traemos el paquete definitivo.—

    Alastor: (Apareciendo entre estática de radio y efectos de sonido de aplausos) —¡Ciertamente, querido amigo! Un espectáculo visual y sensorial. Pero cuidado... nada en la vida es gratis, a menos que tengas el ingenio para reclamarlo y

    Las Reglas del Juego son:

    A: La mecánica se basa en una Búsqueda del Tesoro Extrema en las costas de Isla Mujeres. Los participantes son transportados a la isla con el lujo por delante, pero hay un truco no es asíi estimado colega?

    Vox: En efecto y es que Los Premios Ocultos: Hay 5 "Tótems de Oro de la Alianza" escondidos en lugares estratégicos (bajo los arrecifes, en los acantilados de Punta Sur, o enterrados en la arena de Playa Norte).
    Alastor: La Recompensa es Si el grupo encuentra todos los tótems antes de que el cronómetro de Vox llegue a cero, el viaje es 100% gratuito, incluyendo barra libre y hoteles de lujo.
    Jxjxjxjx esto es la parte más interesante El Castigo (La Trampa) Aquellos que no logren encontrar los premios antes del final del programa, tendrán que pagar el costo total del paquete, el cual tiene una tasa de interés ridículamente alta que probablemente les cueste el alma (o al menos sus ahorros de toda la vida). jxjxjxjx así que que dicen se atreven a participar mis queridos oyentes ?.
    Las pantallas de toda la ciudad se tiñen de estática azul y sombras carmesí. Vox (el demonio de la tecnología) y Alastor (el demonio de la radio) como socios han formado una alianza —tan lucrativa como peligrosa— para promocionar un paquete turístico exclusivo a las playas de Isla Mujeres. 🎙️ El Anuncio Vox: (Con una sonrisa digital de oreja a oreja) —¡Hola, audiencia! ¿Cansados del calor sofocante del infierno? ¡Vengan a quemarse bajo el sol de verdad! Junto a mi 'querido' colega, traemos el paquete definitivo.— Alastor: (Apareciendo entre estática de radio y efectos de sonido de aplausos) —¡Ciertamente, querido amigo! Un espectáculo visual y sensorial. Pero cuidado... nada en la vida es gratis, a menos que tengas el ingenio para reclamarlo y 🎲 Las Reglas del Juego son: A: La mecánica se basa en una Búsqueda del Tesoro Extrema en las costas de Isla Mujeres. Los participantes son transportados a la isla con el lujo por delante, pero hay un truco no es asíi estimado colega? Vox: En efecto y es que Los Premios Ocultos: Hay 5 "Tótems de Oro de la Alianza" escondidos en lugares estratégicos (bajo los arrecifes, en los acantilados de Punta Sur, o enterrados en la arena de Playa Norte). Alastor: La Recompensa es Si el grupo encuentra todos los tótems antes de que el cronómetro de Vox llegue a cero, el viaje es 100% gratuito, incluyendo barra libre y hoteles de lujo. Jxjxjxjx esto es la parte más interesante El Castigo (La Trampa) Aquellos que no logren encontrar los premios antes del final del programa, tendrán que pagar el costo total del paquete, el cual tiene una tasa de interés ridículamente alta que probablemente les cueste el alma (o al menos sus ahorros de toda la vida). jxjxjxjx así que que dicen se atreven a participar mis queridos oyentes ?.
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  • 📱 💬: Party at the beach!
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Un mensaje de texto habia entrado en los teléfonos móviles de las amigas de Kelly dos dias antes.

    : bip bip señoritas...
    : Fiesta en la playa
    : Isla Mujeres. México
    : En el Mayan Beach Club!
    : Solo para nosotras!!
    : Barra libre y buena música

    —No van a poder decirme que no —sonrió orgullosa la morena mientras abría su maleta sobre la cama del la habitación del hotel. Cerró sus ojos con una sonrisa en los labios disfrutando de la ligera brisa cálida del Caribe que entraba por la ventana abierta y removía perezosa las cortinas blancas.

    —Y tú tampoco —sentenció alegre girándose hacia Andrea D´amico Grimaldi y señalándole con el dedo— Vamos a disfrutar de estas vacaciones de forma merecida.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ〰〰〰

    Kelly era una chica de recursos y no le habia costado demasiado trabajo desempolvar sus conocimientos de español para poder entenderse con el dueño del Mayan Beach Club por teléfono un par de dias atrás. Normalmente no hacían ese tipo de reservas por nadie, pero una generosa suma de dinero ayudó bastante a hacer realidad la petición de la norteamericana.

    Así que esa noche, Kelly y Andrea ya estaban en el Beach Club disfrutando de sus mojitos y bailando de forma lenta y tranquila sobre la tarima de madera.

    —¿Dónde estarán? Natasha Rusell ya debería de haber llegado... Su vuelo salía temprano... —preguntó Kelly, inquieta— O... Hannah Smith , ella suele ser puntual...
    Un mensaje de texto habia entrado en los teléfonos móviles de las amigas de Kelly dos dias antes. 📱 💬: bip bip señoritas... 📱 💬: Fiesta en la playa 📱 💬: Isla Mujeres. México 📱 💬: En el Mayan Beach Club! 📱 💬: Solo para nosotras!! 📱 💬: Barra libre y buena música —No van a poder decirme que no —sonrió orgullosa la morena mientras abría su maleta sobre la cama del la habitación del hotel. Cerró sus ojos con una sonrisa en los labios disfrutando de la ligera brisa cálida del Caribe que entraba por la ventana abierta y removía perezosa las cortinas blancas. —Y tú tampoco —sentenció alegre girándose hacia [B0dyguard] y señalándole con el dedo— Vamos a disfrutar de estas vacaciones de forma merecida. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ〰〰〰 Kelly era una chica de recursos y no le habia costado demasiado trabajo desempolvar sus conocimientos de español para poder entenderse con el dueño del Mayan Beach Club por teléfono un par de dias atrás. Normalmente no hacían ese tipo de reservas por nadie, pero una generosa suma de dinero ayudó bastante a hacer realidad la petición de la norteamericana. Así que esa noche, Kelly y Andrea ya estaban en el Beach Club disfrutando de sus mojitos y bailando de forma lenta y tranquila sobre la tarima de madera. —¿Dónde estarán? [Thx1Hunter] ya debería de haber llegado... Su vuelo salía temprano... —preguntó Kelly, inquieta— O... [Mooncx_th], ella suele ser puntual...
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  • El teléfono sonó mientras su móvil se sacudía ante la vibración. No era la primera vez y sabía que tampoco sería la última. Apenas si miró la pantalla de su celular para verificar de cuál de sus dos posibles remitentes sería aunque no demoró demasiado en descifrarlo.
    Desvió su atención de la pantalla esperando a que por sí sola cortara mientras ella volvía a enfocarse en su taza de té. Tomando la taza con elegante cuidado para beber un sorbo de su contenido en lo que el celular dejaba de sonar.

    Sabía que minutos más tarde un mensaje sobre un nuevo buzón de voz le llegaría. Probablemente con un contenido similar a todos los anteriores que había escuchado.
    Dejó escapar un suspiro cuando bajó la taza, apoyándola en el posavasos antes de tomar su celular. Marcó el buzón de voz y dejó el móvil a un lado, comenzando a escuchar los mensajes de voz sin escuchar en lo que tomaba uno de los tantos bocadillos de la mesa.
    Tranquila, serena, apacible. Nada podía perturbarle la paz conseguida.... ¿Verdad? Y es que el bocadillo quedó a medio camino, sin encontrar sus labios, cuando escuchó en el mensaje de su hija oír sobre la redención. No era la primera vez que lo oía, claro, pues ya hasta el hartazgo había tenido que escuchar en innumerables mensajes respecto al hotel que su hija había fundado. Una idea que, creyó, por su carencia de realismo Charlie pronto desistiría... Pero fue ingenuo de su parte el haberse confiado.

    El primer redimido. Por primera vez desde la creación de absolutamente todo un alma había logrado ascender.
    Su mano con el bocadillo descendió y sus labios se apretaron, cortando el mensaje de voz aún sin acabar de ser escuchado. Levantándose de su asiento antes de tomar su móvil.
    Suponía que, sus vacaciones y sus propias ambiciones, debían de tomarse un pequeño receso para solucionar ciertos problemas antes de que empeorasen.
    El teléfono sonó mientras su móvil se sacudía ante la vibración. No era la primera vez y sabía que tampoco sería la última. Apenas si miró la pantalla de su celular para verificar de cuál de sus dos posibles remitentes sería aunque no demoró demasiado en descifrarlo. Desvió su atención de la pantalla esperando a que por sí sola cortara mientras ella volvía a enfocarse en su taza de té. Tomando la taza con elegante cuidado para beber un sorbo de su contenido en lo que el celular dejaba de sonar. Sabía que minutos más tarde un mensaje sobre un nuevo buzón de voz le llegaría. Probablemente con un contenido similar a todos los anteriores que había escuchado. Dejó escapar un suspiro cuando bajó la taza, apoyándola en el posavasos antes de tomar su celular. Marcó el buzón de voz y dejó el móvil a un lado, comenzando a escuchar los mensajes de voz sin escuchar en lo que tomaba uno de los tantos bocadillos de la mesa. Tranquila, serena, apacible. Nada podía perturbarle la paz conseguida.... ¿Verdad? Y es que el bocadillo quedó a medio camino, sin encontrar sus labios, cuando escuchó en el mensaje de su hija oír sobre la redención. No era la primera vez que lo oía, claro, pues ya hasta el hartazgo había tenido que escuchar en innumerables mensajes respecto al hotel que su hija había fundado. Una idea que, creyó, por su carencia de realismo Charlie pronto desistiría... Pero fue ingenuo de su parte el haberse confiado. El primer redimido. Por primera vez desde la creación de absolutamente todo un alma había logrado ascender. Su mano con el bocadillo descendió y sus labios se apretaron, cortando el mensaje de voz aún sin acabar de ser escuchado. Levantándose de su asiento antes de tomar su móvil. Suponía que, sus vacaciones y sus propias ambiciones, debían de tomarse un pequeño receso para solucionar ciertos problemas antes de que empeorasen.
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  • La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría.
    Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba...

    Solo con su madre.

    Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella.
    Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado....


    Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro.

    — ¿Mamá? —

    Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado.
    Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida.

    — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto?

    Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta.
    Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos.

    — Quédate quieta, sólo un poco más...

    Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella.

    — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi

    Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer.
    Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma.
    Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría.

    — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día.
    Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre?


    Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla.
    Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
    La cabeza le daba vueltas mientras colgaba la llamada de su teléfono... Otra llamada no atendida, otra vez de vuelta en el buzón de voz, de nuevo un mensaje que había dejado con la esperanza de una respuesta que probablemente nunca llegaría. Suspiró mientras detenía sus pasos al andar por el pasillo del hotel, sin prestar verdadera atención a su alrededor sino hasta varios minutos después donde, distraídamente, observó la pared de su costado percatándose de un viejo cuadro que allí había colgado. Uno de tantos que ella misma había distribuido por el hotel. Nunca había sido fan o de presumirse a sí misma en cuadros, tal vez fuera la costumbre pero distintos de ellos solían mostrar que no era sólo una fundadora de un hotel de segunda.... Sino la misma princesa del infierno. Cuadros sola, otros con sus padres, otros sólo con su padre y otros como aquel que ahora observaba... Solo con su madre. Ella siempre se había visto espléndida en los cuadros tan cuidadosa y rigurosamente pintados a mano. Incluso en simples pinturas se podía notar la magnificencia de su madre como reina, el poder y la seguridad que ella irradiaba sólo con su sonrisa y su mirada. Siempre perfecta, siempre.... Ella. Mientras que, por otro lado, estaba ella a su lado tan sólo intentándolo. Ni siquiera siendo la sombra de lo que su madre era, de lo que su madre también había esperado que fuera. Aquello le había removido recuerdos del día en que ese cuadro había sido pintado.... Sólo era otro día como cualquier otro, viviendo junto a su madre. Los sirvientes iban y venían mientras su madre sencillamente tarareaba en lo que se observaba en un espejo inspeccionando hasta el más mínimo de los detalles en su apariencia; que cada mechón de su cabello estuviese en su lugar, que ni una arruga se mostrara en sus prendas, que su corona estuviera perfecta sobre su cabeza e, incluso, que la sombra de sus ojos o el tinte de sus labios no se hubiera corrido ni siquiera un milímetro. — ¿Mamá? — Se había asomado por la puerta de la habitación, en realidad hacía varios minutos pero no se había atrevido a interrumpir a su madre. No cuando se la veía tan ocupada con ella misma por lo que había aguardado hasta que creyó había terminado. Recordaba a su madre voltear a su llamado, verla con el atuendo que había elegido para ella aunque portaba una postura más bien cohibida. — Ah, ah, Charlie. Cariño. ¿Qué dijimos de tu postura? No querrás verte tan.... Tú ¿No es cierto? Recordaba su sonrisa, tan cálida, tan segura, mientras se acercaba con elegante andar hasta ella para modificar su postura. Alzando su cabeza desde el mentón, la espalda recta. Al acabar la había observado con aquella mirada tan crítica, tan pensativa, tan solo un momento antes de negar con la cabeza e ir a su tocador donde revolvió entre sus cosas acercándose con un labial en manos. — Quédate quieta, sólo un poco más... Había tomado su rostro desde el mentón, pintando sus labios mientras ella se dejaba dócilmente ni siquiera atreviéndose a hablar para no arruinar el arduo trabajo que hacía en ella. — Y listo. Ahora sí te pareces un poco más a mi Su risa, tan melodiosa, elegante. Su propio corazón hinchándose de alegría cuando decía se le parecía pues nada anhelaba más que ser como su madre, tener su misma seguridad, su aura, su destreza... Ella era la reina que aspiraba a hacer. Siempre servicial pensando en el bienestar de los pecadores, de su pueblo, pero sin olvidarse de ella misma. Habiéndola tomado de los hombros la había animado a acercarse a un espejo donde ambas se posaron delante mientras los imps comenzaban a preparar los materiales para el cuadro de ambas que se pintaría. — Y no lo olvides, Charlie. Mantén la cabeza en alto, muéstrate segura y recuerda que un día el trono será tuyo... Entonces tal vez puedas ser como yo un día. Ow, pero no te preocupes. Yo sí creo en ti ¿Quién lo haría sino tu madre? Su madre creía, como siempre lo había hecho. Volvió a bajar la mirada del cuadro a su celular... Ni un mensaje. Ni una llamada devuelta. Frunció el ceño con cierta tristeza por ello pero enseguida sacudió la cabeza; debía recordar lo que su madre le había enseñado. Debía enorgullecerla aún si ahora no podía verla. Su madre creía en ella y eso era todo lo que necesitaba. Debía seguir sus pasos
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  • — A veces me preguntó si son o se hacen. — Mirando el hotdog en el microondas esperando que no explote y si explota siempre puede culpar a sus pensamientos intrusivos, que listo. ¿? Piensa Kyo, piensa.
    — A veces me preguntó si son o se hacen. — Mirando el hotdog en el microondas esperando que no explote y si explota siempre puede culpar a sus pensamientos intrusivos, que listo. ¿? Piensa Kyo, piensa.
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  • La pelea había sido innecesaria, como todas las que se hacen por exhibicionismo. Eso creía, eso se repetía mentalmente, mientras soltaba un suspiro cada poco al tratar, en vano, de dejar de pensar en ello.

    Estaba molesto.

    Pagó una habitación de un hotel cercano donde pasarían la noche al abrigo del papel tapiz viejo y las luces de la ciudad colándose por las cortinas.

    ¿Era grave? No. Ryuji tenía razón, Leo era fuerte y se recuperaría dentro de nada. Quizás al amanecer ya ni se acordaría de los golpes. Pero, por cualquier razón, eso no le importaba. Estaba molesto, incómodo, al acecho, como si Ryuji fuera a aparecer desde cualquier rincón para... ¿Para qué? Era absurdo, pero lo absurdo no le quitaba el enfado.

    Illán
    La pelea había sido innecesaria, como todas las que se hacen por exhibicionismo. Eso creía, eso se repetía mentalmente, mientras soltaba un suspiro cada poco al tratar, en vano, de dejar de pensar en ello. Estaba molesto. Pagó una habitación de un hotel cercano donde pasarían la noche al abrigo del papel tapiz viejo y las luces de la ciudad colándose por las cortinas. ¿Era grave? No. Ryuji tenía razón, Leo era fuerte y se recuperaría dentro de nada. Quizás al amanecer ya ni se acordaría de los golpes. Pero, por cualquier razón, eso no le importaba. Estaba molesto, incómodo, al acecho, como si Ryuji fuera a aparecer desde cualquier rincón para... ¿Para qué? Era absurdo, pero lo absurdo no le quitaba el enfado. [Cursed_Bastard]
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  • Charlie Morningstar
    +Michael (Demi) se encontraba en el bar del hotel de su sobrina, sonando unos tragos, para ser un lugar de pecadores en ocasiones no dejaba de pensar que estaba realmente vacío, por lo que se fue a ese lugar a pasar un rato+

    [M0RNINGSTAR] +Michael (Demi) se encontraba en el bar del hotel de su sobrina, sonando unos tragos, para ser un lugar de pecadores en ocasiones no dejaba de pensar que estaba realmente vacío, por lo que se fue a ese lugar a pasar un rato+
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