• Un cumpleaños para no olvidar
    Fandom The vampire diaries
    Categoría Drama
    Si no fuera por Elena y el resto no había hecho nada por este día. En teoría si no habría pasado lo que hizo Katherine yo hoy había cumplido los años.

    Pero me siento bien al menos ya tengo más control con la sangre, además de que había recuperado mi relación con mi madre y estábamos mejor que nunca, además de que estaba con Tyler. Si tengo que decir algo negativo de esto es que ahora vivimos con el miedo de la sombra del híbrido original va tras Elena, pero eso no nos impide hacer cosas.

    Estábamos saliendo del The Mystic Grill riendo, al doblar la esquina un hombre vino directo a mí y trate de quitármelo de encima pero recibí un mordisco en mi mano.

    - ¡ Auch ! -

    Me miro la herida viendo que era distinta, mire a Damon que justo estaba allí con la diferencia de que no estaba con esa mujer que me daba escalofríos solo verla.

    Damon Salvatore
    Liz Forbes
    Niklaus Mikaelson
    Si no fuera por Elena y el resto no había hecho nada por este día. En teoría si no habría pasado lo que hizo Katherine yo hoy había cumplido los años. Pero me siento bien al menos ya tengo más control con la sangre, además de que había recuperado mi relación con mi madre y estábamos mejor que nunca, además de que estaba con Tyler. Si tengo que decir algo negativo de esto es que ahora vivimos con el miedo de la sombra del híbrido original va tras Elena, pero eso no nos impide hacer cosas. Estábamos saliendo del The Mystic Grill riendo, al doblar la esquina un hombre vino directo a mí y trate de quitármelo de encima pero recibí un mordisco en mi mano. - ¡ Auch ! - Me miro la herida viendo que era distinta, mire a Damon que justo estaba allí con la diferencia de que no estaba con esa mujer que me daba escalofríos solo verla. [BourbonBlack_7] [Sheriff065] [Oscuridad_00]
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  • Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse.
    Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre.

    — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó —

    Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia.
    Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación.

    — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? —

    No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada.
    Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
    Nada era mejor después de una exitosa jornada de cacería, y la plenitud de los estómagos llenos, que compartir el rato sencillamente con la compañía que entre todos podían darse. Por supuesto, ronquidos no se hicieron esperar pero ella, lejos de sentir sueño, se sintió amena sobretodo al charlar con su padre. — ... Le insistí que no metiera las narices donde no debía ¡Pero aseguraba que esa madriguera estaba deshabitada! ¡Su cara de espanto al ver salir a ese animal del interior fue tan divertido! Desde entonces no la he visto volver a meter las narices donde nadie la llamó — Aunque intentó controlar su risa para no despertar a sus compañeros dormidos fue algo que simplemente no pudo contener ante el recuerdo. Por un momento sus ojos se cerraron por ello pero al abrirlos volvió a notar en su padre aquella mirada que tantas veces vió desde su infancia. Sus orejas descendieron y la expresión alguna vez alegre en su rostro se convirtió en una de entristecida preocupación. — Padre, piensas en él de nuevo ¿No es cierto? — No por mucho tiempo fue hija única; alguna vez tuvo un hermano. Aún era demasiado pequeña para recordarlo correctamente, algún sueño de forma ocasional la había asaltado mientras dormía sobre su infancia. Un recuerdo borroso, algo tan lejano que al despertar ni siquiera estaba segura de qué había soñado. Pero la mención de su hermano fue algo que siempre estuvo presente en la manada. Incluso sus padres no fueron capaces de buscar tener un nuevo cachorro luego de ello, quedándose ella como hija única. Enseguida se estiró lo suficiente para frotar su cabeza bajo el mentón de su padre y en su melena. Una forma en la que ella buscó consolarle de aquel dolor que desde hacía tanto tiempo pesaba en su corazón
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  • #SeductiveSunday

    —Se encontraba sentado en la silla de la sala mas alta del castillo de la melena roja, en Caelid. Sin parte de su armadura debido a la alta temperatura del día.—

    ꜱɪ Qᴜᴇ ʜᴀᴄᴇ ᴄᴀʟᴏʀ ʜᴏʏ...
    #SeductiveSunday —Se encontraba sentado en la silla de la sala mas alta del castillo de la melena roja, en Caelid. Sin parte de su armadura debido a la alta temperatura del día.— ꜱɪ Qᴜᴇ ʜᴀᴄᴇ ᴄᴀʟᴏʀ ʜᴏʏ...
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    Luego de la primera temporada de Daredevil, necesito rol para mi Yelena. Lo se, una temporada no es suficiente, pero soy desesperada y quiero rol.
    Luego de la primera temporada de Daredevil, necesito rol para mi Yelena. Lo se, una temporada no es suficiente, pero soy desesperada y quiero rol. :STK-4:
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  • -Neon ajustaria el micrófono y rasguea la guitarra-

    A ver, a ver... No soy cantante, pero me vas a escuchar, ¿Entendido?

    -Sonreiría-

    Veamos si aguantas mi ritmo.

    -Eso ultimo lo mencionó con tono desafiante, mientras comenzaba a tocar Helena de My Chemical Romance-

    https://youtu.be/d4DxaXRAGJk?si=szpD85_X5kmwxWXG
    -Neon ajustaria el micrófono y rasguea la guitarra- A ver, a ver... No soy cantante, pero me vas a escuchar, ¿Entendido? -Sonreiría- Veamos si aguantas mi ritmo. -Eso ultimo lo mencionó con tono desafiante, mientras comenzaba a tocar Helena de My Chemical Romance- https://youtu.be/d4DxaXRAGJk?si=szpD85_X5kmwxWXG
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    El sol de San Petersburgo apenas comenzaba a teñir de oro las agujas de la ciudad cuando Maral Romanov abrió los ojos. No fue el despertador lo que la sacó del sueño, sino el peso familiar y el calor sofocante de una melena blanca como la nieve presionando contra el borde de su cama.

    Maral se incorporó lentamente, estirando los brazos. A su lado, Koldun emitió un rumbido vibrante que hizo eco en las paredes de la habitación. El león blanco no era solo una fiera; era un espectro de elegancia salvaje. Cuando el animal levantó la cabeza, sus ojos azules, gélidos y profundos como glaciares, se clavaron en los de Maral con una inteligencia casi humana.

    — "Cinco minutos más, Koldun" — murmuró ella, acariciando el pelaje áspero pero limpio detrás de sus orejas.

    El león respondió con un bostezo que dejó ver sus colmillos de marfil, para luego apoyar su enorme mentón sobre las sábanas de seda. Sabía que Maral no podía resistirse a esa mirada.

    Maral se puso de pie, su figura reflejada en los altos espejos del palacio. Mientras ella se vestía con la sobriedad que su apellido exigía —telas oscuras y cortes impecables—, Koldun la seguía como una sombra pálida por los pasillos de mármol.

    Cada guardia que encontraban en el camino inclinaba la cabeza, no solo por respeto a la Romanov, sino por el temor instintivo que provocaba el felino que caminaba a su flanco sin necesidad de correa.

    En la terraza acristalada, Maral bebía un té negro fuerte mientras observaba el jardín cubierto de escarcha. Koldun se sentó a sus pies, vigilante. Sus ojos azules escaneaban el horizonte, siempre alerta, siempre protector.

    —Hoy será un día largo —dijo Maral, dejando la taza de porcelana sobre la mesa.

    Koldum se puso en pie al instante, soltando un rugido bajo que era más una afirmación que una queja. Ella le puso una mano firme sobre el lomo, sintiendo la potencia de sus músculos. Juntos, la última heredera del frío y su guardián de ojos de hielo, abandonaron la estancia para enfrentar al mundo. El día de los Romanov no acababa de empezar; acababa de ser reclamado.
    El sol de San Petersburgo apenas comenzaba a teñir de oro las agujas de la ciudad cuando Maral Romanov abrió los ojos. No fue el despertador lo que la sacó del sueño, sino el peso familiar y el calor sofocante de una melena blanca como la nieve presionando contra el borde de su cama. Maral se incorporó lentamente, estirando los brazos. A su lado, Koldun emitió un rumbido vibrante que hizo eco en las paredes de la habitación. El león blanco no era solo una fiera; era un espectro de elegancia salvaje. Cuando el animal levantó la cabeza, sus ojos azules, gélidos y profundos como glaciares, se clavaron en los de Maral con una inteligencia casi humana. — "Cinco minutos más, Koldun" — murmuró ella, acariciando el pelaje áspero pero limpio detrás de sus orejas. El león respondió con un bostezo que dejó ver sus colmillos de marfil, para luego apoyar su enorme mentón sobre las sábanas de seda. Sabía que Maral no podía resistirse a esa mirada. Maral se puso de pie, su figura reflejada en los altos espejos del palacio. Mientras ella se vestía con la sobriedad que su apellido exigía —telas oscuras y cortes impecables—, Koldun la seguía como una sombra pálida por los pasillos de mármol. Cada guardia que encontraban en el camino inclinaba la cabeza, no solo por respeto a la Romanov, sino por el temor instintivo que provocaba el felino que caminaba a su flanco sin necesidad de correa. En la terraza acristalada, Maral bebía un té negro fuerte mientras observaba el jardín cubierto de escarcha. Koldun se sentó a sus pies, vigilante. Sus ojos azules escaneaban el horizonte, siempre alerta, siempre protector. —Hoy será un día largo —dijo Maral, dejando la taza de porcelana sobre la mesa. Koldum se puso en pie al instante, soltando un rugido bajo que era más una afirmación que una queja. Ella le puso una mano firme sobre el lomo, sintiendo la potencia de sus músculos. Juntos, la última heredera del frío y su guardián de ojos de hielo, abandonaron la estancia para enfrentar al mundo. El día de los Romanov no acababa de empezar; acababa de ser reclamado.
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  • Parte 4.
    Cabe resaltar que Lupita tenía una condición médica, que era tratada desde los dos años de vida, su madre, trabajaba día y noche para pagar la estancia, pues el lugar estaba sumamente retirado, pues dicho hospital estaba en la frontera del este con Colombia.  Abel se mantuvo calmado; muchas ideas nacieron en su mente, recordó que no le habían permitido el darle el último adiós a su amada Yelena, pues la noticia llegó a el demasiado tarde. 

    —Lupita, ¿Te gustaría que te acompañara esta vez a tus terapias?.

    La niña volvió a su lugar, viendo frente a frente al mayor; con una sonrisa en los labios asintió con la cabeza y, de un brincó, corrió a ver a su mamá y a su abuelo, diciéndoles que los acompañaría, María su madre, contenta, pues era la primera vez que saldría con Abel.

    Abel sonrió, realizó una seña a la mujer y se retiró; mientras llegaba a su destino, las interrogantes en su cabeza no cesaban, los sueños eran más crueles que antes y esa voz femenina, no dejaba de llamarle. 

    — ¿Será posible?, y si ...¿fingió su muerte?, No sería la primera vez, pero las fotografías del crimen, su empleado de confianza fue quien me informó, y la enfermera también. - Esa noche se mantuvo sereno, pero pendiente a lo que la infanta le había dicho; en unos cuantos días se quitaría la duda, era incertidumbre, miedo y ansiedad tal vez, aunque cabía la posibilidad de que aquel ángel de venda en los ojos se tratara de otra mujer. 
    Parte 4. Cabe resaltar que Lupita tenía una condición médica, que era tratada desde los dos años de vida, su madre, trabajaba día y noche para pagar la estancia, pues el lugar estaba sumamente retirado, pues dicho hospital estaba en la frontera del este con Colombia.  Abel se mantuvo calmado; muchas ideas nacieron en su mente, recordó que no le habían permitido el darle el último adiós a su amada Yelena, pues la noticia llegó a el demasiado tarde.  —Lupita, ¿Te gustaría que te acompañara esta vez a tus terapias?. La niña volvió a su lugar, viendo frente a frente al mayor; con una sonrisa en los labios asintió con la cabeza y, de un brincó, corrió a ver a su mamá y a su abuelo, diciéndoles que los acompañaría, María su madre, contenta, pues era la primera vez que saldría con Abel. Abel sonrió, realizó una seña a la mujer y se retiró; mientras llegaba a su destino, las interrogantes en su cabeza no cesaban, los sueños eran más crueles que antes y esa voz femenina, no dejaba de llamarle.  — ¿Será posible?, y si ...¿fingió su muerte?, No sería la primera vez, pero las fotografías del crimen, su empleado de confianza fue quien me informó, y la enfermera también. - Esa noche se mantuvo sereno, pero pendiente a lo que la infanta le había dicho; en unos cuantos días se quitaría la duda, era incertidumbre, miedo y ansiedad tal vez, aunque cabía la posibilidad de que aquel ángel de venda en los ojos se tratara de otra mujer. 
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  • Su voz era un eco, que me llamaba sin parar, mis ojos la buscaron sin encontrarla, un camino de piedra se formó bajo mis pies, los pétalos de los árboles caían formando una alfombra colorida, sin más seguí aquel camino, al final la figura de una mujer de espaldas, era ella, su melena rubia y piel pálida la delataron.

    -¿Ye... Yelena?.

    Me mantuve inmóvil, hasta que aquella mujer dió medía vuelta, me quedé aterrado, las cuencas de sus ojos estaban vacías, mi cara de horros al verlas así.

    - No, no... ¡Yelenaaa!.

    Un grito desenfrenado me hizo volver a mi realidad, empapado en sudor sobre la cama, un sueño sumamente cruel.
    Su voz era un eco, que me llamaba sin parar, mis ojos la buscaron sin encontrarla, un camino de piedra se formó bajo mis pies, los pétalos de los árboles caían formando una alfombra colorida, sin más seguí aquel camino, al final la figura de una mujer de espaldas, era ella, su melena rubia y piel pálida la delataron. -¿Ye... Yelena?. Me mantuve inmóvil, hasta que aquella mujer dió medía vuelta, me quedé aterrado, las cuencas de sus ojos estaban vacías, mi cara de horros al verlas así. - No, no... ¡Yelenaaa!. Un grito desenfrenado me hizo volver a mi realidad, empapado en sudor sobre la cama, un sueño sumamente cruel.
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  • Entre los pasillos del hospital y de vez en cuando entre los patios había una paciente que no daban de alta.

    Antes de fallecer, Yelena donó todo su imperio a aquel hospital, con el único requerimiento de que mantuvieran un tiempo a aquella señorita sin nombre, sin registros.

    ¿Qué nombre debería utilizar ahora?
    Yelena Antonov había muerto.
    Jessica Hawkins también.
    .
    .
    .
    Su nombre temporal o más bien, su apodo es Angel o Ángela y junto a los niños, o con los ancianos, ella siempre está... A veces le susurra secretos a los niños, con la esperanza de que su amado la encuentre.
    Entre los pasillos del hospital y de vez en cuando entre los patios había una paciente que no daban de alta. Antes de fallecer, Yelena donó todo su imperio a aquel hospital, con el único requerimiento de que mantuvieran un tiempo a aquella señorita sin nombre, sin registros. ¿Qué nombre debería utilizar ahora? Yelena Antonov había muerto. Jessica Hawkins también. . . . Su nombre temporal o más bien, su apodo es Angel o Ángela y junto a los niños, o con los ancianos, ella siempre está... A veces le susurra secretos a los niños, con la esperanza de que su amado la encuentre.
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  • Parte 3...

    Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente.

    —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado.

    —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema. 

    Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros.
    —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes.
    — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
    Parte 3... Su rostro era de confusión ante las palabras de la infanta, quien trataba de mantener el flujo nasal en la nariz.  — Ya niña, deja de dar lata y vete a desayunar. - Musitó don Fermín, a lo que Abel rápido se despidió dándole a Lupita un gran beso en la frente. —Nos vemos pronto. - Salió por donde entró, montando la motocicleta y restableciendo su camino a la única fábrica industrial de aceros y laminados, cuál era la fuente que mantenía a la economía del pueblo. A punto de ser retardo, logró astutamente colocar su pulgar en el checador, cerrándose las puertas de acero tras él.  — ¡Uff!, por poco y no entro. - Los jefes estaban impartiendo los anuncios matutinos, como todos los días; algo distrajo su pensamiento de la charla tan “importante” que se estaba impartiendo... "Es como un ángel".- Esa frase que la niña mencionó no la pudo sacar de su mente. Se cuestionaba aquello, pero cayó en razón; era una niña y a esa edad fantasean con todo usando la imaginación, respiró profundo volviendo a su realidad, escuchó el desenlace de las palabras de aquel señor con cabello cano y traje importado. —A sus labores, no quiero a nadie fuera de lugar, señores, mujeres, aquí se viene a trabajar no a perder el tiempo. - Ese que hablaba era el encargado, típico ascendido por los jefes, creyéndose el dueño; muchos tenían problemas con él, por los malos manejos de poder que hacía, pero Abel, mientras no se metieran con él, no había problema.  Las horas pasaron; unos acomodaban, otros soldaban o distribuían en los pueblos vecinos, "B", se encargaba de los pedidos y de cargar los camiones; con bitácora en mano, llevaba los registros. —Está lleno, solo faltan las jaulas para la veterinaria; no tardan en llegar. - Uno de los empleados informó, ya que antes de partir pasaba la revisión por Abel, si el producto no estaba bien hecho, se echaba para atrás y el camión se retrasaba. Pasó la prueba final; 5 camiones salieron distribuyendo en diferentes partes. — Por fin el almuerzo. - Dijo Abel, la chicharra anunciaba que el comedor estaba servido. La comida no estaba mal, por lo menos no hacía daño; los comedores llenos, Abel comía solo la mayoría de las veces en la mesa del rincón como niño castigado, no por falta de compañía, sino porque así lo deseaba, de nuevo esa frase inundó su mente. — "Es como un ángel".- No se percató, pero sus labios se abrieron para mencionarla.  — Mi Yelena era como un ángel. - Sin duda, la primera vez que la vio eso fue lo que creyó, una belleza tan distinta, tan dulce, tan especial que solo ella poseía y que él amaba tanto; sus ojos se llenaron de lágrimas, haciendo tan difícil el pasar el alimento, eran cuchillas que cortaban su garganta por tanto sentimiento; el no tenerla era la muerte en vida para "B".
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