Su voz era un eco, que me llamaba sin parar, mis ojos la buscaron sin encontrarla, un camino de piedra se formó bajo mis pies, los pétalos de los árboles caían formando una alfombra colorida, sin más seguí aquel camino, al final la figura de una mujer de espaldas, era ella, su melena rubia y piel pálida la delataron.

-¿Ye... Yelena?.

Me mantuve inmóvil, hasta que aquella mujer dió medía vuelta, me quedé aterrado, las cuencas de sus ojos estaban vacías, mi cara de horros al verlas así.

- No, no... ¡Yelenaaa!.

Un grito desenfrenado me hizo volver a mi realidad, empapado en sudor sobre la cama, un sueño sumamente cruel.
Su voz era un eco, que me llamaba sin parar, mis ojos la buscaron sin encontrarla, un camino de piedra se formó bajo mis pies, los pétalos de los árboles caían formando una alfombra colorida, sin más seguí aquel camino, al final la figura de una mujer de espaldas, era ella, su melena rubia y piel pálida la delataron. -¿Ye... Yelena?. Me mantuve inmóvil, hasta que aquella mujer dió medía vuelta, me quedé aterrado, las cuencas de sus ojos estaban vacías, mi cara de horros al verlas así. - No, no... ¡Yelenaaa!. Un grito desenfrenado me hizo volver a mi realidad, empapado en sudor sobre la cama, un sueño sumamente cruel.
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