• Hice un trato con Elisabeth Argent, yo seré un ser de luz responsable durante toda su boda. A cambio ella no puede decir que no, aceptará todos los planes y ella no tiene ni idea de que las chicas y yo vamos a su casa para secuestrarla.
    Dafne Turner y Anne Halliwell le arán una maleta, mientras Lillith Swan y yo la distraemos.
    𝐆𝐑𝐀𝐘𝐒𝐎𝐍 𝐀𝐑𝐆𝐄𝐍𝐓 es él único que sabe que vamos a venir.
    Hice un trato con [Turney_thcx], yo seré un ser de luz responsable durante toda su boda. A cambio ella no puede decir que no, aceptará todos los planes y ella no tiene ni idea de que las chicas y yo vamos a su casa para secuestrarla. [ThcxWitcher_13] y [Featherington_cx] le arán una maleta, mientras [CxLillith] y yo la distraemos. [ThxArgent] es él único que sabe que vamos a venir.
    5 turnos 0 maullidos
  • † 𝓓𝓮𝓶𝓸𝓷 𝓱𝓾𝓷𝓽𝓮𝓻 †
    Categoría Suspenso
    < Sol, maldito sol. >

    El cielo era un auténtico lienzo azul, apenas unas cuantas nubes intentaban oponerse, pero el azul dominaba, lo que quería decir que el sol se alzaba con una fuerza e intensidad, a la que Catherine no quería enfrentarse. El celular sonó una, dos, tres veces. Tampoco quería responder, pero debía.

    La llamada fue corta, apenas unos segundos para recibir el jodido mensaje. "La entrega será a un par de calles de la Catedral de San Peter, no más allá de las 3am"

    Catherine siempre dictaba las órdenes, pero, ahora tenía que ceder un poco. Si ya se había metido a su patio de juegos favorito en el Vaticano, ahora debía obtener aquello que ella deseaba. Un libro de la biblioteca a la que ni astralmente se podría acceder con tanta facilidad. ¿Lo raro? El precio fue demasiado pequeño, apenas una ridiculez para lo que ella obtendría.

    Le sonaba a trampa. ¿Sabría esa persona que no cualquiera podría eliminar a un híbrido como ella? Las palabras le sabían amargas, pero ese libro era de tanta importancia, como el de darle un nuevo propósito a su maldita eternidad.

    < Espera, maldita espera. >

    Pasaron las horas, no había perdido la costumbre de usar capas cuando salía, pero en medio de esas calles... No dudó en llevar incluso un par de familiares, esos hermosos cuervos que tenía desde que nació. Tan inmortales y demoníacos como la mismísima Catherine.

    Salió, los cuervos le mostraban ciertas áreas, pero no eran suficientes, la noche mostraba sus garras lentamente, no era capaz de concebir el miedo, pero si el fastidio. 2:59 am. Justo dónde se le indicó, pero... ¿No había nadie?
    < Sol, maldito sol. > El cielo era un auténtico lienzo azul, apenas unas cuantas nubes intentaban oponerse, pero el azul dominaba, lo que quería decir que el sol se alzaba con una fuerza e intensidad, a la que Catherine no quería enfrentarse. El celular sonó una, dos, tres veces. Tampoco quería responder, pero debía. La llamada fue corta, apenas unos segundos para recibir el jodido mensaje. "La entrega será a un par de calles de la Catedral de San Peter, no más allá de las 3am" Catherine siempre dictaba las órdenes, pero, ahora tenía que ceder un poco. Si ya se había metido a su patio de juegos favorito en el Vaticano, ahora debía obtener aquello que ella deseaba. Un libro de la biblioteca a la que ni astralmente se podría acceder con tanta facilidad. ¿Lo raro? El precio fue demasiado pequeño, apenas una ridiculez para lo que ella obtendría. Le sonaba a trampa. ¿Sabría esa persona que no cualquiera podría eliminar a un híbrido como ella? Las palabras le sabían amargas, pero ese libro era de tanta importancia, como el de darle un nuevo propósito a su maldita eternidad. < Espera, maldita espera. > Pasaron las horas, no había perdido la costumbre de usar capas cuando salía, pero en medio de esas calles... No dudó en llevar incluso un par de familiares, esos hermosos cuervos que tenía desde que nació. Tan inmortales y demoníacos como la mismísima Catherine. Salió, los cuervos le mostraban ciertas áreas, pero no eran suficientes, la noche mostraba sus garras lentamente, no era capaz de concebir el miedo, pero si el fastidio. 2:59 am. Justo dónde se le indicó, pero... ¿No había nadie?
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    // Bueno, por si no se notaba, y porque parece que a la gente le cuesta trabajo leer en un sitio en el que venimos a leer y escribir (?) mejor digo directamente: Catherine es homosexual.

    Aún así no me cierro únicamente a tramas relacionadas con ello y agradezco su interés en mi personaje pero, si se acercan buscando interacciones +18 hetero deben saber que no sucederá, sepan disculpar.
    // Bueno, por si no se notaba, y porque parece que a la gente le cuesta trabajo leer en un sitio en el que venimos a leer y escribir (?) mejor digo directamente: Catherine es homosexual. Aún así no me cierro únicamente a tramas relacionadas con ello y agradezco su interés en mi personaje pero, si se acercan buscando interacciones +18 hetero deben saber que no sucederá, sepan disculpar.
    Me encocora
    2
    6 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Katherine Marie Williams
    Traficante de Drogas de diseño /Cirujana en el hospital universitario de Salem
    Katherine Marie Williams Traficante de Drogas de diseño /Cirujana en el hospital universitario de Salem
    Me encocora
    4
    0 comentarios 0 compartidos
  • 𝖀𝖓... ¿𝖗𝖔𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖋𝖆𝖒𝖎𝖑𝖎𝖆𝖗?
    Categoría Original
    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: Eʀɪɴ



    𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑

    El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar.

    Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias.

    Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad.

    Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor.

    Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo.


    𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖

    El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos.

    Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto.

    Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien.

    Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer.
    El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso.

    Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo.

    —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí.

    Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás.

    —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: [Black.Rose] 𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑 El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar. Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias. Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad. Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor. Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo. 𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖 El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos. Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto. Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien. Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer. El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso. Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo. —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí. Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás. —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
    Tipo
    Grupal
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    2
    1 turno 1 maullido
  • 1 a 30 líneas por Día
    Fandom
    OC / Cualquiera
    Búsqueda de
    Shipping
    Estado
    Disponible
    -- Concepto/Trama del Rol --
    Catherine es una ama de casa atrapada en un matrimonio arreglado por su padre, frío y sin amor. Tiene 36 años, pero es muy inexperta e incluso un poco inocente, porque se casó a los 19 sin un noviazgo previo y su marido no la toca desde hace mucho.

    Ella es dulce, empática y amable, siempre muestra una sonrisa, pero vive con un enorme pesar, pues cada día que pasa, Cathie siente que se le escapa más y más la posibilidad de conocer el amor verdadero.

    Esto es hasta que una chica más joven que ella, pero con mucha más experiencia, se muda al apartamento de enfrente y empieza a mostrar un interés que para Cathie era completamente nuevo y desconocido...

    -- Lo que pido/ofrezco --
    - Rol de temática GL (girl's love)
    - Dinámicas: Age difference (NO se admiten personaje/usuarios menores de 18 años), romance, drama, +18
    -Mucha fidelidad, constancia, respuestas frecuentes y respeto mutuo (si no pueden responder diario está bien, sé ser muy paciente y comprendo los tiempos de los demás)
    -Puede ser cualquier personaje femenino mientras sea menor que ella
    -No pido exclusividad/partneo, pero si la otra persona busca eso podemos dialogarlo
    -- Concepto/Trama del Rol -- Catherine es una ama de casa atrapada en un matrimonio arreglado por su padre, frío y sin amor. Tiene 36 años, pero es muy inexperta e incluso un poco inocente, porque se casó a los 19 sin un noviazgo previo y su marido no la toca desde hace mucho. Ella es dulce, empática y amable, siempre muestra una sonrisa, pero vive con un enorme pesar, pues cada día que pasa, Cathie siente que se le escapa más y más la posibilidad de conocer el amor verdadero. Esto es hasta que una chica más joven que ella, pero con mucha más experiencia, se muda al apartamento de enfrente y empieza a mostrar un interés que para Cathie era completamente nuevo y desconocido... -- Lo que pido/ofrezco -- - Rol de temática GL (girl's love) - Dinámicas: Age difference (NO se admiten personaje/usuarios menores de 18 años), romance, drama, +18 -Mucha fidelidad, constancia, respuestas frecuentes y respeto mutuo (si no pueden responder diario está bien, sé ser muy paciente y comprendo los tiempos de los demás) -Puede ser cualquier personaje femenino mientras sea menor que ella -No pido exclusividad/partneo, pero si la otra persona busca eso podemos dialogarlo
    Me encocora
    Me shockea
    4
    1 comentario 1 compartido
  • Ekaterina fué encerrada en un lugar que no conoce, aún estando esposada, sigue sin saber si fué manipulada o no, si su amiga Shiori está en peligro o no, sólo le quedaba esperar un rato hasta saber algo.
    Ekaterina fué encerrada en un lugar que no conoce, aún estando esposada, sigue sin saber si fué manipulada o no, si su amiga Shiori está en peligro o no, sólo le quedaba esperar un rato hasta saber algo.
    Me entristece
    Me gusta
    Me shockea
    10
    9 turnos 0 maullidos
  • DESAPARICIÓN REPORTADA.

    Justo cuándo Nicole y Judith decidieron fundar el Sindicato Negro, la tercera integrante Ekaterina Smirnova desapareció, entonces las hermanas Thompson optaron por visitarla a su antiguo apartamento, de paso Nicole decidió visitar a su amiga Bianca Auditore ya que recibió información de que lo que le pasó a su amigo Jero, por lo que tuvo un acto de bondad y decidió visitarla en su apartamento.

    Judith toca la puerta del apartamento de Bianca, y las hermanas Thompson deciden esperar a que ella las reciba.

    Judith Thompson
    DESAPARICIÓN REPORTADA. Justo cuándo Nicole y Judith decidieron fundar el Sindicato Negro, la tercera integrante Ekaterina Smirnova desapareció, entonces las hermanas Thompson optaron por visitarla a su antiguo apartamento, de paso Nicole decidió visitar a su amiga [Freaky_Ghost_Ovni_531] ya que recibió información de que lo que le pasó a su amigo Jero, por lo que tuvo un acto de bondad y decidió visitarla en su apartamento. Judith toca la puerta del apartamento de Bianca, y las hermanas Thompson deciden esperar a que ella las reciba. [illusion_amethyst_horse_472]
    Me entristece
    Me shockea
    Me encocora
    7
    10 turnos 0 maullidos
  • "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..."

    ¿Y es que así va esto, no?

    Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro.

    Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás.

    Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia.

    Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte.

    Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno.

    Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega.

    Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético.

    El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina.

    Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
    "Como una pintura nos iremos borrando. Como una flor, nos iremos secando..." ¿Y es que así va esto, no? Últimamente todo se siente extraño, como si el mundo hubiese olvidado la forma que tenía cuando aún parecía familiar. Todo parece desvanecerse demasiado rápido; nombres, promesas, personas... como polvo que el viento arrastra sin dejar rastro. Quizá no debí permitir que aquella luz llamada esperanza me cegara. Fue hermosa, sí, pero también traicionera. Tan brillante que no me dejó ver los precipicios que escondía detrás. Y ahora aquí estoy otra vez, sosteniendo una pequeña vela en la inmensidad de una oscuridad que siempre me recibió con los brazos abiertos. La conozco demasiado bien. A veces parece burlarse de mi ingenuidad, pero nunca me rechaza. Permanece ahí, como un hogar al que uno vuelve después de perderse demasiado tiempo. Porque hay palabras que otros olvidan haber dicho, pero que permanecen dentro de uno para siempre. Se adhieren a la piel, se mezclan con los pensamientos y terminan convirtiéndose en una voz propia. Quizá por eso sigo sintiéndome fuera de lugar. Como una pieza de otro rompecabezas. Como alguien que observa a los demás encajar mientras aprende a convivir con la sensación de no pertenecer a ninguna parte. Así que continúo caminando con mi vela entre las manos. Ya no discuto con las sombras; hay cansancios que terminan formando parte de uno. Ahora solo me queda permanecer aquí, entre los colores cambiantes del cielo, observando cómo las horas nacen y mueren. Tal vez ese sea mi lugar: el breve instante entre una luz que se apaga y otra que nunca llega. Y mientras el mundo sigue avanzando hacia destinos que nunca parecieron llevar mi nombre, esperaré en silencio, sabiendo que algún día también me tocará desvanecerme entre los colores del cielo, igual que todo lo demás... —Releyo una vez más el escrito. No había nada que "corregir", porque era más un sentimiento del momento, que algo poético. El rastro de las ojeras era evidente en su rostro, y ni siquiera se molestaría en cubrirlas. Era algo habitual en Katherina. Cerró la libreta, y con ello sus pensamientos. Dejando caer su cabeza sobre el cuero del cuaderno.
    Me gusta
    Me encocora
    9
    0 turnos 0 maullidos
  • LAS PACES.

    En un lugar montañoso, Judith esperaría la llegada de alguien que su versión corrupta enfrentó, esta quizá podría ser la oportunidad de que tanto ella cómo Aikaterine y quizá el Consejo, hagan las paces, incluso, la versión normal de Judith tenga la oportunidad de conocerla y dialogar con ella, el objetivo tal vez sería dejar de lado todo lo que su versión corrupta ocasionó, y que no la vean cómo una enemiga, sino que también, en alguien más con quién confíar, aunque está demasiado difícil, y Judith es consciente de ello.

    Aikaterine Ouro
    LAS PACES. En un lugar montañoso, Judith esperaría la llegada de alguien que su versión corrupta enfrentó, esta quizá podría ser la oportunidad de que tanto ella cómo Aikaterine y quizá el Consejo, hagan las paces, incluso, la versión normal de Judith tenga la oportunidad de conocerla y dialogar con ella, el objetivo tal vez sería dejar de lado todo lo que su versión corrupta ocasionó, y que no la vean cómo una enemiga, sino que también, en alguien más con quién confíar, aunque está demasiado difícil, y Judith es consciente de ello. [Mercenary1x]
    Me encocora
    Me gusta
    Me endiabla
    7
    11 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados