• "¿No es irónico? Los policías alardean sus placas y logros como símbolo de justicia, pero con unos cuantos billetes ya están a tus pies, listos en tu nómina. Supongo que papá estaba lejos de ser perfecto, pero… vaya, siento que me ayuda desde el mas allá."
    "¿No es irónico? Los policías alardean sus placas y logros como símbolo de justicia, pero con unos cuantos billetes ya están a tus pies, listos en tu nómina. Supongo que papá estaba lejos de ser perfecto, pero… vaya, siento que me ayuda desde el mas allá."
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  • "All I want for Christmas..."
    Fandom Criminal Minds (Mentes Criminales)
    Categoría Slice of Life


    ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑
    ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ Angie Brooks


    ㅤㅤㅤㅤㅤ
    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión.

    Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto.

    Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia.

    En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid.

    Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año.

    Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos.

    Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien.

    No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía.

    Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo.

    Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie?

    Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta.

    -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen.

    Jack asintió suavemente.

    -Hola, Doreen… No sabía si debía venir…

    Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban.

    Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke…

    Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo…

    -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz…

    En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack.

    -Me alegro de que ahora seas feliz…

    En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura.

    No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía.

    Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado.

    Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack.

    Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente.

    -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña…

    Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente.

    -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia.

    -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó.


    #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
    ㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤ⧽ 𝐒𝐓𝐀𝐑𝐓𝐄𝐑 ㅤㅤㅤㅤㅤ˹ [AngieBrooks] ㅤㅤㅤㅤㅤ ㅤㅤㅤㅤㅤㅤSi echaba la vista atrás y revisaba el último año, podía sentir incluso vértigo. Habían cambiado demasiadas cosas y el Jack que habia existido en las Navidades del año 2011 nada tenia que ver con el hombre que afrontaba esas festividades aquel nuevo año. Su vida habia dado un giro radical desde que Angie habia aparecido de nuevo en su vida y le habia ayudado a encontrar esa versión mejorada de sí mismo. No solo eso, le habia ayudado a encontrar una felicidad que creía extinta. Y sentía que habia rejuvenecido, minimo, diez años. Eso le habia dicho Dave Rossi en alguna ocasión. Desde la boda de JJ y Will habían ocurrido demasiadas cosas a un ritmo vertiginoso. Pero, vayamos por partes. Pues los hechos son largos y el camino es corto. Tal y como Angie habia prometido, se reincorporó a la Unidad de Análisis de Conducta. Y Jack, ahora instaurado definitivamente como nuevo Jefe de Equipo del Equipo B de la UAC, habia decidido darle a la joven agente el tiempo necesario para volver a retomar el trabajo bajo sus términos, tal y como le habia prometido. No la eximia del trabajo de campo, pero sus horas sobre el terreno eran más limitadas y siempre, absolutamente siempre, formaba equipo con él. Aquello habia logrado aumentar la confianza de la joven Brooks y, para cuando se sintió totalmente segura de nuevo, apenas habían pasado un par de meses. Por otro lado, Hammond se mantenía más callado de lo habitual. Acataba normas sin rechistar y trataba de mantener un perfil bajo. Lo que no ayudaba a Jack a eliminar sus dudas sobre él después de su intento de puñalada trapera con la directiva del FBI. Algo tramaba y JT no podía bajar la guardia. En el resto de la UAC, las cosas marchaban bien. Tras la marcha de la agente Prentiss en Mayo, Rossi habia bromeado con la posibilidad de robarles a Angie, pero finalmente Hotchner tomó una sabia decisión al contratar a la profesora Alex Blake. Una cerebrito al nivel de Reid. Los dos equipos de la UAC se enfrentaban a sus propios casos semana tras semana y con la llegada del verano llegó el momento de conceder vacaciones a sus diversos miembros de forma alterna. Primero el equipo B, luego el equipo A. Asi pues, durante esas vacaciones, JT y Angie afianzaron aun más, y mejor, su relacion sentimental. Incluso, Jack habia decidido cumplir su promesa de pasar más tiempo con su familia y amigos. Por eso, el 4 de Julio acudió hasta la casa de Lana y Jeremy para ser participe de los festejos de aquella celebración nacional. Volvieron a hacer barbacoa en el jardín, volvieron a lanzar fuegos artificiales… Una costumbre que inauguró Keith muchos años atrás y que habían decidido conservar año tras año. Lana estaba de los nervios y ponía nervioso tambien a Jeremy ante la perspectiva de la llegada de su primer bebé. Incluso invitaron a la mujer que les daría su hijo en adopción a pasar aquella festividad con ellos. Por fin, después de tanto tiempo, las cosas parecían salir bien. No supo bien como surgió, ni como llegaron a esa conversacion, pero era agradable poder hablar de ello sin dolor, el nombre de Grace salió a colación. Angie tenia muchas preguntas y Jack agradeció poder hablar de su difunta mujer sin sentir dolor o culpa. La terapia funcionaba bastante bien y JT habia aprendido que debía perdonarse y a quitarse de encima la culpa que no le pertenecía. Y entonces, mientras hablaban de Grace, Jack mencionó que los padres de Grace vivían cerca de allí y que no los habia vuelto a ver desde poco después del funeral. La madre de Grace, Doreen, lo llamaba alguna vez… Pero Jack habia pasado tanto tiempo culpándose que ahora… no sabia como recuperar el contacto. Y fue la propia Angie quien lo animó a volver a hacerlo. Prometiendo acompañarlo. Y asi fue, un par de dias más tarde, antes de regresar a casa, decidieron desviarse a la casa del matrimonio Ryan. Los nervios de JT estaban a flor de piel, era obvio. Demasiadas dudas asaltaban su mente: ¿Cómo mirarlos a la cara después de lo que le habia pasado a Grace? ¿Qué decirles después de cinco años de casi absoluto silencio? ¿Era buena idea presentarse allí sin avisar? ¿Era aun peor idea presentarse allí con Angie? Tuvo el impulso de darse la vuelta a pesar de incluso estar esperando en el umbral de la puerta. Pero esta se abrió y Doreen Ryan lo miró con una expresión que navegaba entre la alegría más pura y la confusión más absoluta. -¿Jack? ¿Jack Tessaro? ¿Eres tú? -preguntó Doreen. Jack asintió suavemente. -Hola, Doreen… No sabía si debía venir… Pero las palabras de Jack se esfumaron de sus pensamientos como vaho en el aire cuando Doreen lo estrechó fuertemente entre sus brazos. Obviamente Jack respondió a aquel abrazo sintiendo que una de las muchas heridas de su pasado se cerraban. Doreen los hizo pasar, y llamó animadamente a su marido, Paul. Puede que la persona a quien mas temía Jack enfrentar. ¿Cómo mirar a la cara del padre de su mujer muerta? Le constaba todavia que las consecuencias para el propio Hotchner habían sido terribles tras la muerte de su exmujer ocurrida dos años atrás. Y habían sido esas consecuencias las que le habían hecho temer a él tambien la posible reacción de los padres de Grace. Pero los padres de Grace no eran el padre de Hayley Hotchner… Lo habían querido como un hijo y se habían preocupado por él tanto o más que Lana, Jeremy o Luke… Por otro lado, no hizo falta que Jack mencionara nada de la naturaleza de su relacion con Angie. Doreen lo entendió con solo ver el lenguaje corporal entre los dos. Y pareció… contenta de verlo feliz. De ver que habia conseguido rehacer su vida. Al menos eso fue lo que dijo… -Nunca quisimos que te culparas, Jack…- dijo la mujer mientras los cuatro compartían un tentempié preparado por Paul- Nos preocupados tanto por ti en el funeral… No parecías tú… Paul ha amenazado cien veces con ir a meterte en vereda y que encontraras tu camino… -sonrió Doreen- Pero yo sabía que lo encontrarías a tu propio ritmo. Grace te queria muchisimo. Y ella hubiera querido que fueras feliz… En ese momento, Doreen Ryan le dedicó una mirada cómplice a Angie y volvió a mirar a Jack. -Me alegro de que ahora seas feliz… En cuanto a más cambios en la vida de Jack… Angie habia logrado que la casa del federal dejara de parecer un piso piloto dispuesta para la siguiente visita. Entre marcos de fotos con fotos de ambos, fotos familiares y cuadros de la propia Angie la casa proto pareció habitada de verdad. Las cosas de Grace habían desaparecido de la habitación vacía de la planta superior. Jack le habia entregado la mayoría a Paul y Doreen. Les pertenecían… Salvo un par de recuerdos que Jack quiso conservar. Asi pues esa habitación quedó disponible. Y Jack la acondicionó para que Angie tuviera allí tambien su propio estudio de pintura. No habían sido cambios realizados de forma impulsiva. Cualquier persona que conociera a Jack sabría que él era de todo menos impulsivo. Incluso habia realizado una lista de pros y contras y otra de usos para la habitación una vez quedase vacía. Pero con el paso de aquellos meses, desde que empezara su relacion con Angie, Jack habia entrado en un importante proceso de cambio. Cambiar para avanzar. Y se sentía bien… Liberado. Y entre asesinos en serie y asuntos de la vida cotidiana llegó el aniversario de la incorporación de Angie al equipo. Si bien el 13 de Diciembre los cogió en mitad de un caso, en cuanto regresaron a casa, Jack preparó una cena de celebración. Mientras tanto, la UAC enfrentaba a un peligroso asesino. Alguien llevaba semanas repitiendo los crímenes que la Unidad habia resuelto desde hacia varios meses. Lo cual no opacaba la celebración de Angie y Jack. Y asi… llegaron los preparativos para la cena de Navidad. Por supuesto, Lana queria celebrarlo en su casa a pesar de su reciente maternidad. Jack habia sugerido hacerlo en su casa para liberarla del jaleo y los preparativos, pero Lana se habia negado tajantemente. -Ni hablar -le dijo por teléfono- Mi casa siempre ha sido bulliciosa y mi hija tendrá que acostumbrarse -luego su tono de voz cambió- Además, me da miedo sacarla de casa. Es que es muy pequeña… Asi que, una vez más, la casa de Lana y Jeremy acogería los festejos de Navidad. Y con estos festejos a la vuelta de la esquina, la fecha límite que Jack y Angie se habían puesto para revelar la naturaleza de su relacion a su familia se acercaba terriblemente. -Creo que se lo tomará bien… -comentó Jack aquella mañana mientras preparaban la maleta- Lana confía en mí, me conoce y sabe que soy de fiar. Se dará cuenta de que soy el novio perfecto. O de que tienes problemas paternos…- bromeó Jack. Y ante la cara de agobio por parte de Angie, el federal dejó el jersey que habia estado doblando y se acercó a la rubia. -Eh… - dijo acercándola hacia si y rodeando su cintura con un brazo para tomar su mano con la otra y asi dejar un beso en sus nudillos- Lo haremos juntos. Y después del día de Navidad se terminaron los secretos. Si Lana tiene alguna critica que me la haga saber a mí. Pero… creo que has tenido una buena idea invitando a Dave… Lana se sentirá menos predispuesta a matarnos… -bromeó. #Personajes3D #3D #Comunidad3D #NuevoStarter #CriminalMinds
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    Grupal
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    Disponible
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  • No dejo de encontrarme con almas conflictuadas: necesitadas de libertad, víctimas tanto de las circunstancias como de malas decisiones. El mundo puede fallar en contener a quienes lo habitan, pero ninguna adversidad justifica la maldad al momento de obrar.

    Esta convicción me concede una profunda tranquilidad. El tiempo se vuelve irrelevante, no por carecer de valor, sino porque reafirma que vale la pena defender todo aquello que ha sido construido hasta ahora.

    A quienes han encontrado humanidad en mí, les digo esto: me honra formar parte de sus vidas y haber tenido un impacto positivo en ellas.

    Cada individuo es distinto, y las circunstancias que lo moldean son demasiado complejas para reducirlas a una simple definición. Estaré junto a ustedes, guiando a quienes busquen orientación, acompañando a quienes hayan forjado una amistad sincera, y brindando apoyo incondicional a quienes han conocido la crueldad de esta existencia.

    Haré todo lo que esté a mi alcance para que el porvenir de sus vidas sea más amable. Ese es mi compromiso, mi anhelo.
    No dejo de encontrarme con almas conflictuadas: necesitadas de libertad, víctimas tanto de las circunstancias como de malas decisiones. El mundo puede fallar en contener a quienes lo habitan, pero ninguna adversidad justifica la maldad al momento de obrar. Esta convicción me concede una profunda tranquilidad. El tiempo se vuelve irrelevante, no por carecer de valor, sino porque reafirma que vale la pena defender todo aquello que ha sido construido hasta ahora. A quienes han encontrado humanidad en mí, les digo esto: me honra formar parte de sus vidas y haber tenido un impacto positivo en ellas. Cada individuo es distinto, y las circunstancias que lo moldean son demasiado complejas para reducirlas a una simple definición. Estaré junto a ustedes, guiando a quienes busquen orientación, acompañando a quienes hayan forjado una amistad sincera, y brindando apoyo incondicional a quienes han conocido la crueldad de esta existencia. Haré todo lo que esté a mi alcance para que el porvenir de sus vidas sea más amable. Ese es mi compromiso, mi anhelo.
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  • ¿Qué es todo esto?
    Fandom Original
    Categoría Drama
    Escena de rol para: Xander

    El último encuentro con Xander, sin duda había sido el más tranquilo, el invernadero y una posible adopción canina, había dado pie a la conversación amena.

    Pero ahora, todo estaba lejos de ser así. Shacya había tenido que visitar algunos lugares que eran de todo, menos tranquilos, todo gritaba problemas en su máxima potencia. Si no hubiera sido de urgencia, lo hubiera dejado pasar, pero la nota que había sido dejada en su casa daba todo indicio de una amenaza.

    Esta vez el punto de encuentro era una ring clandestino. Luces parpadeando, gritos y música en alto volumen, la dejaban algo ida. Eran demasiados estímulos a la vez.

    Se hizo paso entre la gente, hasta llegar al frente, fue ahí cuando lo vio, tan despreocupado como siempre.

    - Bingo...-Susurró a sus adentros. Lo siguió una vez que bajo del ring, era su oportunidad - ¡Oye! -lo llamó, pero entre la gente podía ser cualquiera, así que tuvo que sujetar su hombro.

    - Te he estado buscando, tenemos que hablar -Su mirada fue directo a su rostro. Su otra mano estaba metida en el bolsillo de su chaqueta, en ese espacio llevaba la nota de muerte.
    Escena de rol para: [spirit_ruby_buffalo_890] El último encuentro con Xander, sin duda había sido el más tranquilo, el invernadero y una posible adopción canina, había dado pie a la conversación amena. Pero ahora, todo estaba lejos de ser así. Shacya había tenido que visitar algunos lugares que eran de todo, menos tranquilos, todo gritaba problemas en su máxima potencia. Si no hubiera sido de urgencia, lo hubiera dejado pasar, pero la nota que había sido dejada en su casa daba todo indicio de una amenaza. Esta vez el punto de encuentro era una ring clandestino. Luces parpadeando, gritos y música en alto volumen, la dejaban algo ida. Eran demasiados estímulos a la vez. Se hizo paso entre la gente, hasta llegar al frente, fue ahí cuando lo vio, tan despreocupado como siempre. - Bingo...-Susurró a sus adentros. Lo siguió una vez que bajo del ring, era su oportunidad - ¡Oye! -lo llamó, pero entre la gente podía ser cualquiera, así que tuvo que sujetar su hombro. - Te he estado buscando, tenemos que hablar -Su mirada fue directo a su rostro. Su otra mano estaba metida en el bolsillo de su chaqueta, en ese espacio llevaba la nota de muerte.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ╔══════════════════════════════════════╗
    ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE
    Infernal Glamour · VIP Edition
    ╚══════════════════════════════════════╝

    ✦ PORTADA OFICIAL · ISHTAR’S VIP ✦

    El poder del rojo · Dominio · Estilo real

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MODELO PRINCIPAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Nombre: Ignia Ishtar
    Título editorial: El Rey del Glamour Infernal
    Estado: Soltero · Inalcanzable · Absoluto

    Ignia Ishtar pisa la alfombra roja no para ser visto… sino para ser recordado. Su sola presencia redefine el concepto de exclusividad, convirtiendo la noche en su reino personal.

    Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour (VIP) representa la coronación de Ignia Ishtar como ícono de poder, deseo y elegancia oscura. Esta sesión mezcla moda real, mitología infernal y lujo nocturno, presentando a un rey moderno que no necesita compañía para dominar.

    El rojo no es un color.
    Es una advertencia.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ NARRATIVA VISUAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Bajo la luna llena, Ignia avanza por la alfombra roja mientras flashes lo rodean como relámpagos. No posa: avanza.
    Cada paso declara independencia, control y magnetismo.

    La ciudad observa.
    La prensa arde.
    El rey sonríe.

    ✦ DIRECCIÓN ARTÍSTICA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ Estilo: Royal Infernal · Dark VIP · High Fantasy Fashion
    ✦ Inspiración: Realeza moderna, dioses del fuego, galas exclusivas
    ✦ Mood: Elegante, dominante, seductor, intocable

    Todo está diseñado para que Ignia sea el centro del universo visual.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Piel impecable, iluminada por flashes
    👁 Mirada segura, ligeramente desafiante
    Sonrisa de quien sabe que no necesita competir

    El maquillaje realza su aura: belleza peligrosa, carisma sobrenatural.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ ESCENOGRAFÍA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    🏙 Ciudad nocturna de fondo
    Prensa internacional rodeándolo
    Alfombra roja: su territorio

    Ignia no asiste a la gala.
    La gala ocurre porque él llegó.

    ✦ SIMBOLOGÍA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    El rojo: dominio, deseo, linaje
    ⚔ La lanza: poder real, protección, conquista
    La luna: soberanía nocturna
    Los flashes: adoración pública

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    “El rey no busca pareja.
    Busca imperios.”

    ISHTAR’S VIP presenta a Ignia Ishtar como el nuevo estándar del glamour infernal: soltero, poderoso y absolutamente exclusivo.

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    ✦ IMPACTO DE MARCA ✦

    ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

    Consolida a ISHTAR’S VIP como revista de élite
    Eleva la moda a narrativa mitológica
    Convierte el estado “soltero” en símbolo de poder
    ╔══════════════════════════════════════╗ 👑🔥 ISHTAR’S DEMONIC DÈESSE 🔥👑 Infernal Glamour · VIP Edition ╚══════════════════════════════════════╝ ✦ PORTADA OFICIAL · ISHTAR’S VIP ✦ El poder del rojo · Dominio · Estilo real ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MODELO PRINCIPAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🩸 Nombre: Ignia Ishtar 👑 Título editorial: El Rey del Glamour Infernal 💔 Estado: Soltero · Inalcanzable · Absoluto Ignia Ishtar pisa la alfombra roja no para ser visto… sino para ser recordado. Su sola presencia redefine el concepto de exclusividad, convirtiendo la noche en su reino personal. Ishtar’s Demonic Dèesse – Infernal Glamour (VIP) representa la coronación de Ignia Ishtar como ícono de poder, deseo y elegancia oscura. Esta sesión mezcla moda real, mitología infernal y lujo nocturno, presentando a un rey moderno que no necesita compañía para dominar. El rojo no es un color. Es una advertencia. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ NARRATIVA VISUAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ Bajo la luna llena, Ignia avanza por la alfombra roja mientras flashes lo rodean como relámpagos. No posa: avanza. Cada paso declara independencia, control y magnetismo. La ciudad observa. La prensa arde. El rey sonríe. ✦ DIRECCIÓN ARTÍSTICA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ Estilo: Royal Infernal · Dark VIP · High Fantasy Fashion ✦ Inspiración: Realeza moderna, dioses del fuego, galas exclusivas ✦ Mood: Elegante, dominante, seductor, intocable Todo está diseñado para que Ignia sea el centro del universo visual. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MAQUILLAJE & LOOK ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 💄 Piel impecable, iluminada por flashes 👁 Mirada segura, ligeramente desafiante 😈 Sonrisa de quien sabe que no necesita competir El maquillaje realza su aura: belleza peligrosa, carisma sobrenatural. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ ESCENOGRAFÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🏙 Ciudad nocturna de fondo 🎥 Prensa internacional rodeándolo 🔴 Alfombra roja: su territorio Ignia no asiste a la gala. La gala ocurre porque él llegó. ✦ SIMBOLOGÍA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 El rojo: dominio, deseo, linaje ⚔ La lanza: poder real, protección, conquista 🌕 La luna: soberanía nocturna 📸 Los flashes: adoración pública ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ MENSAJE EDITORIAL ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 🔥 “El rey no busca pareja. Busca imperios.” ISHTAR’S VIP presenta a Ignia Ishtar como el nuevo estándar del glamour infernal: soltero, poderoso y absolutamente exclusivo. ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ ✦ IMPACTO DE MARCA ✦ ━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━ 👑 Consolida a ISHTAR’S VIP como revista de élite 🔥 Eleva la moda a narrativa mitológica 🩸 Convierte el estado “soltero” en símbolo de poder
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  • El rugido de los motores llena el desierto del Outer Ring como un trueno rodante. Lighter va al frente, bufanda roja ondeando como bandera de guerra, gafas de sol reflejando el sol implacable.
    Caesar a su derecha, riendo a carcajadas mientras acelera para alcanzarlo, la moto rugiendo como si tuviera vida propia.
    Lucy y Piper detrás, Lucy gritando algo sobre "¡no me dejen atrás, idiotas!" mientras Piper solo sonríe tranquila, el viento revolviéndole el pelo.
    Lighter levanta una mano sin mirar atrás, señalando la ruta que se pierde entre dunas y rocas. Grita por encima del ruido:
    -¡Vamos, Sons! ¡El que llegue último paga la siguiente ronda en el bar de Big Daddy!
    El rugido de los motores llena el desierto del Outer Ring como un trueno rodante. Lighter va al frente, bufanda roja ondeando como bandera de guerra, gafas de sol reflejando el sol implacable. Caesar a su derecha, riendo a carcajadas mientras acelera para alcanzarlo, la moto rugiendo como si tuviera vida propia. Lucy y Piper detrás, Lucy gritando algo sobre "¡no me dejen atrás, idiotas!" mientras Piper solo sonríe tranquila, el viento revolviéndole el pelo. Lighter levanta una mano sin mirar atrás, señalando la ruta que se pierde entre dunas y rocas. Grita por encima del ruido: -¡Vamos, Sons! ¡El que llegue último paga la siguiente ronda en el bar de Big Daddy!
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  • Las garras de la inocencia

    Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia.

    El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles.

    Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca.

    Entonces, un crujido.

    Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno.

    Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín.

    El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados.

    Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco.

    La risa de uno de los hombres se apagó de golpe.

    Un impacto seco. Brutal.

    Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo.

    +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando!

    Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron.

    +¡Es solo un niño!
    —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos!

    Se lanzó.

    Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes.

    No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto.

    +¡No puede ser… tiene una Visión!

    Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación.

    Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo.

    Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya.

    Convenció a los lobos de no matar.

    La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra.

    Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato.

    -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
    Las garras de la inocencia Razor era conocido en Mondstadt como un chico enérgico, tranquilo e inocente. Para muchos, incluso tierno. Sin embargo, bajo esa apariencia se escondía una mente alerta al peligro, una inteligencia nata para el combate y, por encima de todo, un instinto feroz por proteger a su manada, a quienes consideraba su verdadera familia. El mercado negro surtía de todo a quienes buscaban lo que no podía conseguirse por medios legales: pociones adulteradas, alcohol, ingredientes a sobreprecio, armas, materiales… y pieles. Demasiadas pieles. Tras los últimos aullidos, profundos y majestuosos, la noche cayó sobre el bosque. La manada dormía. Razor se encontraba acurrucado bajo el tronco de un árbol, abrazado a uno de los lobos más viejos; los cachorros descansaban junto a sus madres, y el alfa vigilaba desde lo alto de una roca. Entonces, un crujido. Las orejas del alfa se alzaron de golpe. Razor abrió los ojos al mismo tiempo, conteniendo la respiración. No era un animal nocturno. Las antorchas se encendieron de repente, rodeando a la manada. El fuego crepitó, proyectando sombras torcidas entre los árboles. Humanos avanzaban con cautela, cuchillos y mazos en mano, sonriendo mientras hablaban del botín. El alfa saltó frente a su manada, erizando el pelaje y gruñendo. Dudaron un segundo… pero eran demasiados. Desde un punto ciego, varios bandidos se lanzaron sobre una de las lobas. Los chillidos de los cachorros cortaron el aire cuando fueron arrancados de su madre y metidos en un saco. La risa de uno de los hombres se apagó de golpe. Un impacto seco. Brutal. Razor había caído sobre él, clavándole la rodilla en el pecho. El bandido quedó inconsciente antes de tocar el suelo. +¿Q-qué fue eso? ¡Dijeron que no había nadie cuidando! Las espadas se alzaron. Entonces lo vieron. +¡Es solo un niño! —¡Yo… proteger… familia! —gruñó Razor, con los colmillos apretados—. ¡Ustedes… ser… malos! Se lanzó. Los lobos se unieron al ataque. Dientes, garras, gritos. Cada alarido de dolor de su manada hacía que los golpes de Razor fueran más fuertes, más salvajes. No luchaba como un caballero. No había técnica elegante, solo reflejos afilados, agilidad y una fuerza nacida del instinto. +¡No puede ser… tiene una Visión! Las garras Electro brillaron en la oscuridad. Uno a uno, los bandidos cayeron. Razor sangraba, respiraba con dificultad… pero en sus ojos no había dolor. Solo furia. Y determinación. Cuando el silencio volvió al bosque, todos yacían en el suelo. Razor los ató con ayuda de la manada. El bosque exigía sangre, y él lo sabía. Lo sentía. Pero recordó voces. Jean. Lisa. Kaeya. Convenció a los lobos de no matar. La ley del bosque era una. La de Mondstadt, otra. Y esta vez, eligió confiar. Herido y cansado llegó a Mondstadt bajo los primeros rayos del sol, dando pasos lentos con un pie y leves arrastres con el otro, herias en el cuerpo que si bien no eran mortales la cantidad de ellas hubieran dejado fuera de combate a cualquier otro. Los guardias de la puerta principal a la ciudad reconocieron a Razor de inmediato y, al ver el estado en el que se encontraba fueron a su auxilio de inmediato. -Gente...mala....bosque... -Alcanzó a decir a penas había sido alcanzado por uno de los guardias sosteniéndolo en brazos. Razor cayó inconsciente.-
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  • La mosca en la nuca
    Categoría Contemporáneo
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera.

    Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas.

    Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche.

    «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria.

    Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero.

    Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica.

    [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti."

    Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
    El asfalto mojado bajo las ruedas de la motocicleta parecía un espejo oscuro que reflejaba un cielo que no le pertenecía. Alberto apretó el embrague, sintiendo la vibración del motor entre sus muslos como un recordatorio de que, en este mundo, todo era mecánico, tangible y finito. Exactamente como él quería que fuera. Había dejado atrás la ciudad hacía tres horas, pero el olor a ozono y azufre —ese rastro invisible que solo los de su clase podían detectar— no se despegaba de su nuca. No era una persecución ruidosa; era una sombra que se alargaba, un susurro entre el viento que le recordaba que la sangre de Belcebú no se limpia con agua, ni se esconde con identidades falsas. Se detuvo en una gasolinera olvidada, una mancha de luces de neón parpadeantes en mitad de la carretera nacional. Al bajar de la moto, sus manos temblaron ligeramente. No de miedo, sino de fatiga. Cada vez que usaba su don, cada vez que esa "anomalía" de su linaje brotaba para salvar una vida humana, su rastro en el mapa infernal brillaba como una bengala en la noche. «Curar es destruir el orden natural de la decadencia», le decía su ancestro. Alberto escupió a un lado, desafiando a la memoria. Entró en el pequeño local, compró un café aguado que sabía a plástico y regresó a su moto. El silencio del lugar era absoluto, roto solo por el clic metálico del motor enfriándose. Fue entonces cuando sintió la vibración en el bolsillo de su chaqueta de cuero. Sacó el móvil. No había número de remitente. No había prefijo. Solo un mensaje de texto que iluminó su rostro cansado con una luz blanca y aséptica. [Desconocido]: "La podredumbre siempre vuelve a su origen, Alberto. No importa cuántas veces remiendes la carne, el alma sigue teniendo nuestra marca. Mira detrás de ti." Alberto no se giró. Bloqueó la pantalla, guardó el teléfono y arrancó la moto de una patada, haciendo que el motor rugiera contra la oscuridad del bosque circundante. Sabía que la tregua se había terminado. Otro mensaje le llegó, pero ésta vez no se trataba de uno hostil:
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  • ────Cuidado, Gorgona. Si sigues golpeando de esa forma tan bruta, terminarás partiendo la forja en dos –le advertí a Ferrus.

    Ella resopló. No levantó la vista para mirarme, y contrario a lo que le dije, comenzó a golpear el metal con más fuerza de la necesaria. La base sólida sobre la que trabajábamos fue sabia y supo absorber sus brutales impactos. Poco refinados, como era su costumbre. Me irritaba cuando hacía eso.

    ────El metal no necesita halagos –gruñó absorta en su labor–. Necesita disciplina. Aguantar.

    ────Claro que sí –respondí, ladeando la cabeza. A diferencia suya, cada impacto de mi martillo sobre el bloque era preciso, exacto. Tomé el metal con las pinzas, me calentó el rostro al alzarlo frente a mí–. El metal de este no solo será certero en combate, despertará admiración en cualquiera que vea quién lo está portando.

    ────Un arma no es un accesorio de belleza. –replicó. Hizo un ademán despectivo, ceñuda, como si hubiera desafiado cualquier lógica existente. Por fin me miraba–Además, ¿qué es esa cosa?

    Abrí los ojos, exageradamente ofendida.

    ────Que comentario tan cruel. «Esa cosa», como tú lo llamas, no solo será hermoso, será devastador con quién se interponga en su camino en la Gran Cruzada.

    Ferrus negó con la cabeza y retomó su trabajo. Jamás se lo dije, pero era adorable cuando lograba sacarla de sus casillas. Su ceja espesa dramatizaba sus gestos, el color le trepaba por el cuello y un brote de manchas rojas le salpicaba el rostro severo. Parecía una fresa fresca salida de los jardines de Iax. Solo que si yo le hincaba el diente, lo que explotaría no sería precisamente un sabor que se quedaría impreso en mi boca.

    ────Si se rompe en batalla, no vengas llorando.

    ────Si se rompe –sonreí–, será porque la galaxia no estaba preparada para él. Y tú sabes bien que, para cualquier cosa que pase en mis manos, eso es... imposible.

    Fui infantil en ese instante y le sacudí de lado a lado el bloque incandescente junto a ella. Solo con Ferrus me permitía bromear de esa forma. El metal emitió un leve zumbido. Casi un ronroneo de un felino peludo.

    ────¿Ves? Le agradas. Pero... –hice una pausa y miré el bloque como si fuera mi mayor confidente– yo te agrado más, ¿verdad?

    ────Cersei, estoy a punto de arrojar a tu amiguito a la lava, como sigas así.

    ────Una amenaza vacía. No lo admites, pero puedes observar la calidad y la perfección con la que esta arma se está forjando. Te conozco, Ferrus, y sé que nunca dejarías salir de tu forja una pieza tan bien trabajada sin terminar.

    Su columna permaneció quieta por un momento. La siguiente sucesión de golpes sobre el yunque confirmó mis sospechas. Ella nunca permitiría que se corriera la voz de que un trabajo mal hecho había salido del calor de su forja.

    ────Haces demasiadas bromas –gruñó. Más golpes brutales se precipitaron sobre el metal, este se desplegó como un pergamino antiguo sobre nuestro espacio de trabajo. Lo que estaba creando sería una espada–. Hablas mucho y trabajas tan poco.

    Le sonreí, dejé mis herramientas a un lado y me senté en el borde del área de trabajo. El sudor me resbalaba por la piel como una película líquida de la que quería deshacerme con el vapor de una ducha caliente.

    ────Porque eres aburrida hasta la muerte.

    ────Idiota.

    ────Una idiota perfecta –la corregí–. Y tú una herrera cabeza dura... con gran talento.

    Levanté una ceja cuando me observó de reojo. Yo no exageraba; no era un elogio dicho a la ligera, jamás lo eran. Ferrus era una herrera excepcional, nadie superaba su destreza en el arte de la forja. Ningunas manos podrían igualarla, ni replicar nada de lo que ella era capaz de hacer. Y aún así allí estaba yo, aceptando aquel desafío, apunto de descubrir quién de las dos sería capaz de crear el arma perfecta. La respetaba.

    Entonces la vi. Justo debajo de su mejilla, se dibujó una sonrisa. La primera en aquellas interminables horas. No recuerdo cuánto tiempo pasamos dentro de esa forja, trabajando hombro con hombro, rodeadas por el incesante golpear de los martillos, intercambiando insultos y bromas sanas que nos lanzábamos mutuamente. El metal siseó al enfriarse, hasta que su brillo se apagó.

    Esos largos días dieron dos frutos. Yo forjé un martillo de guerra, recio y de peso formidable. En la cabeza tenía esculpida una gloriosa águila, su pico se alzaba amenazante, marcando el punto de impacto, capaz de someter a una montaña. Lo llamé Rompeforjas.

    Ferrus, en cambio, fabricó una espada dorada que ardía permanentemente, conteniendo en su hoja afilada el calor de la forja. Su nombre era Filo de Fuego.

    Me quedé sin palabras al observar su creación en sus manos. Filo de Fuego era imponente, pensé en las tantas formas con las que se podría bailar con ella en el campo de batalla; perforando el acero y cauterizando heridas al mismo tiempo que las trazaba sobre la piel. Bajé a Rompeforjas y mi frente ante la Gorgona. Admití mi derrota, su espada era mejor que mi martillo.

    Y para mi sorpresa, ella hizo exactamente mismo.

    Intercambiamos nuestras armas; yo me quedé con la espada, y ella con el martillo. La forja no solo moldeó a nuestras creaciones, también una amistad que creíamos eterna. Hasta que el destino la puso a prueba de la peor forma posible.

    Y... esa fue toda la historia. ¿Quieres más vino de la victoria? Yo sí. Aún conserva ese sabor añejado que Eidolon le dio al barril. Sería una descortesía desperdiciarlo. Mi garganta está seca.
    ────Cuidado, Gorgona. Si sigues golpeando de esa forma tan bruta, terminarás partiendo la forja en dos –le advertí a Ferrus. Ella resopló. No levantó la vista para mirarme, y contrario a lo que le dije, comenzó a golpear el metal con más fuerza de la necesaria. La base sólida sobre la que trabajábamos fue sabia y supo absorber sus brutales impactos. Poco refinados, como era su costumbre. Me irritaba cuando hacía eso. ────El metal no necesita halagos –gruñó absorta en su labor–. Necesita disciplina. Aguantar. ────Claro que sí –respondí, ladeando la cabeza. A diferencia suya, cada impacto de mi martillo sobre el bloque era preciso, exacto. Tomé el metal con las pinzas, me calentó el rostro al alzarlo frente a mí–. El metal de este no solo será certero en combate, despertará admiración en cualquiera que vea quién lo está portando. ────Un arma no es un accesorio de belleza. –replicó. Hizo un ademán despectivo, ceñuda, como si hubiera desafiado cualquier lógica existente. Por fin me miraba–Además, ¿qué es esa cosa? Abrí los ojos, exageradamente ofendida. ────Que comentario tan cruel. «Esa cosa», como tú lo llamas, no solo será hermoso, será devastador con quién se interponga en su camino en la Gran Cruzada. Ferrus negó con la cabeza y retomó su trabajo. Jamás se lo dije, pero era adorable cuando lograba sacarla de sus casillas. Su ceja espesa dramatizaba sus gestos, el color le trepaba por el cuello y un brote de manchas rojas le salpicaba el rostro severo. Parecía una fresa fresca salida de los jardines de Iax. Solo que si yo le hincaba el diente, lo que explotaría no sería precisamente un sabor que se quedaría impreso en mi boca. ────Si se rompe en batalla, no vengas llorando. ────Si se rompe –sonreí–, será porque la galaxia no estaba preparada para él. Y tú sabes bien que, para cualquier cosa que pase en mis manos, eso es... imposible. Fui infantil en ese instante y le sacudí de lado a lado el bloque incandescente junto a ella. Solo con Ferrus me permitía bromear de esa forma. El metal emitió un leve zumbido. Casi un ronroneo de un felino peludo. ────¿Ves? Le agradas. Pero... –hice una pausa y miré el bloque como si fuera mi mayor confidente– yo te agrado más, ¿verdad? ────Cersei, estoy a punto de arrojar a tu amiguito a la lava, como sigas así. ────Una amenaza vacía. No lo admites, pero puedes observar la calidad y la perfección con la que esta arma se está forjando. Te conozco, Ferrus, y sé que nunca dejarías salir de tu forja una pieza tan bien trabajada sin terminar. Su columna permaneció quieta por un momento. La siguiente sucesión de golpes sobre el yunque confirmó mis sospechas. Ella nunca permitiría que se corriera la voz de que un trabajo mal hecho había salido del calor de su forja. ────Haces demasiadas bromas –gruñó. Más golpes brutales se precipitaron sobre el metal, este se desplegó como un pergamino antiguo sobre nuestro espacio de trabajo. Lo que estaba creando sería una espada–. Hablas mucho y trabajas tan poco. Le sonreí, dejé mis herramientas a un lado y me senté en el borde del área de trabajo. El sudor me resbalaba por la piel como una película líquida de la que quería deshacerme con el vapor de una ducha caliente. ────Porque eres aburrida hasta la muerte. ────Idiota. ────Una idiota perfecta –la corregí–. Y tú una herrera cabeza dura... con gran talento. Levanté una ceja cuando me observó de reojo. Yo no exageraba; no era un elogio dicho a la ligera, jamás lo eran. Ferrus era una herrera excepcional, nadie superaba su destreza en el arte de la forja. Ningunas manos podrían igualarla, ni replicar nada de lo que ella era capaz de hacer. Y aún así allí estaba yo, aceptando aquel desafío, apunto de descubrir quién de las dos sería capaz de crear el arma perfecta. La respetaba. Entonces la vi. Justo debajo de su mejilla, se dibujó una sonrisa. La primera en aquellas interminables horas. No recuerdo cuánto tiempo pasamos dentro de esa forja, trabajando hombro con hombro, rodeadas por el incesante golpear de los martillos, intercambiando insultos y bromas sanas que nos lanzábamos mutuamente. El metal siseó al enfriarse, hasta que su brillo se apagó. Esos largos días dieron dos frutos. Yo forjé un martillo de guerra, recio y de peso formidable. En la cabeza tenía esculpida una gloriosa águila, su pico se alzaba amenazante, marcando el punto de impacto, capaz de someter a una montaña. Lo llamé Rompeforjas. Ferrus, en cambio, fabricó una espada dorada que ardía permanentemente, conteniendo en su hoja afilada el calor de la forja. Su nombre era Filo de Fuego. Me quedé sin palabras al observar su creación en sus manos. Filo de Fuego era imponente, pensé en las tantas formas con las que se podría bailar con ella en el campo de batalla; perforando el acero y cauterizando heridas al mismo tiempo que las trazaba sobre la piel. Bajé a Rompeforjas y mi frente ante la Gorgona. Admití mi derrota, su espada era mejor que mi martillo. Y para mi sorpresa, ella hizo exactamente mismo. Intercambiamos nuestras armas; yo me quedé con la espada, y ella con el martillo. La forja no solo moldeó a nuestras creaciones, también una amistad que creíamos eterna. Hasta que el destino la puso a prueba de la peor forma posible. Y... esa fue toda la historia. ¿Quieres más vino de la victoria? Yo sí. Aún conserva ese sabor añejado que Eidolon le dio al barril. Sería una descortesía desperdiciarlo. Mi garganta está seca.
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    Rhett Zakharov

    Una invitación había sido entregada.

    Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia.

    Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas.

    En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo.

    Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios".

    El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta.

    Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
    [theannoyingcriminal75] Una invitación había sido entregada. Ella y el hombre habían tenido un pequeño encuentro en una situación peculiar. Morana se encontraba en su apartamento, un lugar lujoso en lo alto de un edificio. Se podían ver las luces de la ciudad a la distancia. Era una noche de lluvia, las gotas golpeaban los cristales, el humo del tabaco se acumulaba en el salón, ya que estaba todo cerrado. El aire acondicionado mantenía el lugar a una temperatura agradable. La luz del lugar era blanca y tenue, a Morana nunca le gustaron las luces intensas. En una pequeña mesa de cristal reposaban dos copas, una botella de Pétrus (Vino francés de alta calidad). Rodeando la mesa había un sofá grande en forma de L, de tono grisáceo. Morana no acostumbraba a ser paciente, pero ahora mismo no tenía prisa y había encargado a su "compañera" de piso que saliera a hacer unos trabajos para ella, así habría soledad para ambos al momento de hablar de "negocios". El sonido de la puerta se hizo presente, Morana se levantó con calma... El sonido de los tacones se hizo notar al acercarse a la puerta. Abrió la puerta con calma. — Parece que alguien llega pronto. — Comentó con una tenue sonrisa, abriendo la puerta por completo y permitiendo el paso a su "invitado".
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