• ¿Puedes morir por mí? ¿Por favooooor?
    ¿Puedes morir por mí? ¿Por favooooor?
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  • “Cada vez que nace un Targaryen, los dioses lanzan una moneda al aire y el mundo contiene la respiración para ver de qué lado cae: Grandeza o Locura"
    “Cada vez que nace un Targaryen, los dioses lanzan una moneda al aire y el mundo contiene la respiración para ver de qué lado cae: Grandeza o Locura"
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  • Aun asi debo cumplir una promesa a alguien y es ser un mejor rey , no me rendire .
    Aun asi debo cumplir una promesa a alguien y es ser un mejor rey , no me rendire .
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  • ((Escena para quien quiera entrar a rol ))

    Aquella tarde en París era hermosa. Hubiese sido un delito no aprovechar aquel hermoso sol, dando el clima unos días de tregua.

    El ángel salió a dar un paseo en su día libre. Pidió un café amargo para llevar y se dejó guiar por la marea que daba vida a aquella hermosa ciudad.

    Esperaba no ser reconocido; últimamente sus recientes trabajos le habían dado un poco de popularidad. Aunque confiaba en que en las fotos se viera lo suficientemente cambiado como para no llamar la atención por la calles.

    Caminaba tranquilamente, parándose en algún que otro show callejero. Daba igual la temperatura o clima que hiciera; siempre iba con sus guantes para evitar algún contacto desafortunado. Quería disfrutar la de la tarde sin que por accidente le restará tiempo de vida a aquella persona que hubiese sido tocada.
    ((Escena para quien quiera entrar a rol 💛)) Aquella tarde en París era hermosa. Hubiese sido un delito no aprovechar aquel hermoso sol, dando el clima unos días de tregua. El ángel salió a dar un paseo en su día libre. Pidió un café amargo para llevar y se dejó guiar por la marea que daba vida a aquella hermosa ciudad. Esperaba no ser reconocido; últimamente sus recientes trabajos le habían dado un poco de popularidad. Aunque confiaba en que en las fotos se viera lo suficientemente cambiado como para no llamar la atención por la calles. Caminaba tranquilamente, parándose en algún que otro show callejero. Daba igual la temperatura o clima que hiciera; siempre iba con sus guantes para evitar algún contacto desafortunado. Quería disfrutar la de la tarde sin que por accidente le restará tiempo de vida a aquella persona que hubiese sido tocada.
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  • 𝑙𝑎 𝑣𝑖𝑑𝑎 𝑑𝑒 𝐼𝑠𝑎𝑏𝑒𝑙𝑙𝑎.
    Nombre: Isabella Rossi. Edad: Veintiséis años. Ocupación: Médica por enseñanza directa, actualmente es una de las figuras de asistencia más importantes del grupo. Red familiar:  ― Nombre. Alistair Rossi. Madelaine Rossi. Rose Fitzgerald. Anthony Grey. ― Edad. Cincuenta y dos años. Cuarenta y ocho años....
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  • Tiene calor, que se quita toda la ropa quedando desnudo, en casa.*(?????)
    Tiene calor, que se quita toda la ropa quedando desnudo, en casa.*(?????)
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  • — Claro que puedo argumentar y tratar de convencerte que estás equivocado, pero tengo una pistola y es más fácil llegar a un acuerdo de esta manera.
    — Claro que puedo argumentar y tratar de convencerte que estás equivocado, pero tengo una pistola y es más fácil llegar a un acuerdo de esta manera.
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  • Gracias por el detalle, estatua. No me lo esperaba.
    Gracias por el detalle, estatua. No me lo esperaba.
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  • Meredith ya sabía que Billy estaría ahí.

    No porque alguien se lo hubiera dicho, sino porque el aire alrededor del estacionamiento se sentía distinto: cargado, tenso, como cuando una tormenta se queda suspendida sin decidirse a caer. Él siempre venía acompañado de esa sensación.

    Se apoyó contra la baranda, el cuaderno abierto sobre las piernas, dibujando sin mirar demasiado el papel. No necesitaba hacerlo. Sus manos sabían qué trazar solas. A unos metros, el Camaro rugía bajo el peso del silencio, y Meredith podía sentir la presencia de Billy incluso sin voltearse.

    —Estás haciendo mucho ruido —comentó, sin alzar la voz, como si continuara una conversación que nunca había terminado.

    Sus ojos se desviaron hacia ese punto vacío, apenas a la derecha del auto. El murmullo volvió, suave, insistente. Meredith frunció el ceño y apoyó el lápiz contra la hoja, marcando una línea más fuerte de lo necesario.

    —Hoy están inquietos —añadió, sin explicarse. Billy nunca pedía explicaciones, y por eso ella hablaba.

    Cerró el cuaderno al fin y levantó la vista hacia él, expresión serena, curiosa, completamente libre de interés romántico. Con Billy no necesitaba fingir. No intentaba impresionarlo ni esquivarlo. Era una rareza compartida, un acuerdo tácito.

    —¿Tú también lo sientes?—preguntó, ladeando la cabeza—. O sólo estás de mal humor otra vez.

    La pregunta quedó flotando entre ambos, junto con el ruido lejano de Hawkins fingiendo normalidad.

    Meredith esperó, paciente, mientras algo invisible parecía moverse justo detrás de él.


    Billy Hargrove
    Meredith ya sabía que Billy estaría ahí. No porque alguien se lo hubiera dicho, sino porque el aire alrededor del estacionamiento se sentía distinto: cargado, tenso, como cuando una tormenta se queda suspendida sin decidirse a caer. Él siempre venía acompañado de esa sensación. Se apoyó contra la baranda, el cuaderno abierto sobre las piernas, dibujando sin mirar demasiado el papel. No necesitaba hacerlo. Sus manos sabían qué trazar solas. A unos metros, el Camaro rugía bajo el peso del silencio, y Meredith podía sentir la presencia de Billy incluso sin voltearse. —Estás haciendo mucho ruido —comentó, sin alzar la voz, como si continuara una conversación que nunca había terminado. Sus ojos se desviaron hacia ese punto vacío, apenas a la derecha del auto. El murmullo volvió, suave, insistente. Meredith frunció el ceño y apoyó el lápiz contra la hoja, marcando una línea más fuerte de lo necesario. —Hoy están inquietos —añadió, sin explicarse. Billy nunca pedía explicaciones, y por eso ella hablaba. Cerró el cuaderno al fin y levantó la vista hacia él, expresión serena, curiosa, completamente libre de interés romántico. Con Billy no necesitaba fingir. No intentaba impresionarlo ni esquivarlo. Era una rareza compartida, un acuerdo tácito. —¿Tú también lo sientes?—preguntó, ladeando la cabeza—. O sólo estás de mal humor otra vez. La pregunta quedó flotando entre ambos, junto con el ruido lejano de Hawkins fingiendo normalidad. Meredith esperó, paciente, mientras algo invisible parecía moverse justo detrás de él. [Billy_Hargrove]
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  • - Ah, que bonito es tener esclavos que hagan las cosas por ti. Así uno tiene tiempo para estirarse... -

    Mentiris, gracias por cargar mis cosas [1Jasuke]. Ahora si te daré tu almohada.
    - Ah, que bonito es tener esclavos que hagan las cosas por ti. Así uno tiene tiempo para estirarse... - Mentiris, gracias por cargar mis cosas [1Jasuke]. Ahora si te daré tu almohada.
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