• Podría llenarte de palabras bonitas, pero no le harían justicia a la inmensidad que recorre mi interior, a la sensación abrumadora y única que despierta navegar la intensidad de los mares que portas como ojos o la perdición en la que caigo cada vez que pruebo el sabor de tus labios. Quiero seguir allí cuando la tormenta sacuda esas aguas, cuando tu oscuridad salga a opacar la belleza de tu luz, quiero amarte por completo, de forma detallada; festejar tus victorias, abrazar tus derrotas, volver de manera silenciosa todas tus heridas como mías, que cada día mis acciones cargadas de amor puro y honesto le den valor a aquellas palabras que quedan eclipsadas por el latir de mi corazón por ti.

    Kazuo
    Podría llenarte de palabras bonitas, pero no le harían justicia a la inmensidad que recorre mi interior, a la sensación abrumadora y única que despierta navegar la intensidad de los mares que portas como ojos o la perdición en la que caigo cada vez que pruebo el sabor de tus labios. Quiero seguir allí cuando la tormenta sacuda esas aguas, cuando tu oscuridad salga a opacar la belleza de tu luz, quiero amarte por completo, de forma detallada; festejar tus victorias, abrazar tus derrotas, volver de manera silenciosa todas tus heridas como mías, que cada día mis acciones cargadas de amor puro y honesto le den valor a aquellas palabras que quedan eclipsadas por el latir de mi corazón por ti. [8KazuoAihara8]
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  • Viendo un partido de futbol con mi mejor amigo Nutty y demás, amistades Handy y Mime.
    Viendo un partido de futbol con mi mejor amigo Nutty y demás, amistades Handy y Mime.
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  • ARCHIVO CEREBRO INSTITUTO XAVIER PARA JÓVENES SUPERDOTADOS
    Registro interno — Nivel Alfa Negro Acceso restringido: Charles Xavier únicamente         Nombre registrado: Angelique Gaunt Alias civil: Angie Alias detectado en redes urbanas: Reverie Clasificación genética: Mutante Rango de poder estimado: Omega Estado: Consciente / Autónoma / No afiliada Ubicación primaria: Brooklyn,...
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  • Los jueves eran sus noches favoritas. Layla esperaba ese día porque el señor Tanaka siempre llegaba a la misma hora, pedía por ella y ocupaba la mesa del rincón sin hacer preguntas raras. No hablaba de su familia ni de su trabajo, y eso le agradaba. En cambio, pasaba la noche comentando películas antiguas o cintas extrañas que Layla nunca había visto, describiéndolas con emoción. Él pedía un whisky con soda y un cóctel de ciruela para ella. Un poco extraño, pero bonito.
    Los jueves eran sus noches favoritas. Layla esperaba ese día porque el señor Tanaka siempre llegaba a la misma hora, pedía por ella y ocupaba la mesa del rincón sin hacer preguntas raras. No hablaba de su familia ni de su trabajo, y eso le agradaba. En cambio, pasaba la noche comentando películas antiguas o cintas extrañas que Layla nunca había visto, describiéndolas con emoción. Él pedía un whisky con soda y un cóctel de ciruela para ella. Un poco extraño, pero bonito.
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  • El paseo había sido engañosamente tranquilo.

    Desde la playa, la brisa salada había acariciado mi piel como un falso consuelo, y Caceus caminaba a mi lado sin saber que cada paso despertaba algo en mi vientre. Al adentrarnos en el barrio gótico antiguo, las piedras ennegrecidas parecían reconocerme. Los muros susurraban, las sombras se estiraban un poco más de lo normal… como si supieran qué estaba creciendo dentro de mí.

    Al llegar al centro, el hambre ya no era mía.

    En el restaurante pedí sushi sin pensar:
    bandejas y bandejas, nigiris, makis, sashimi…
    el arroz desaparecía, el pescado también,
    y aun así no había alivio.

    Nada.

    Comí hasta que el último plato quedó vacío, hasta que el camarero evitó mirarme a los ojos, hasta que Caceus guardó silencio, incómodo, percibiendo que aquello no era un simple antojo de embarazada.

    Entonces lo sentí.

    En mi interior, las bestias del Caos se retorcían, inquietas, hambrientas. No pedían alimento:
    pedían sustento.

    Mi vientre se tensó, no por dolor, sino por presión. Como si algo empujara desde dentro, probando la realidad, arañando los límites de mi cuerpo. No eran uno. No eran pocos.
    Eran muchos.
    Y todos querían nacer.

    Apoyé una mano sobre mi abdomen, respirando hondo, intentando imponer orden donde solo hay hambre ancestral.

    —Aún no… —susurré, más para mí que para ellos—. Aún no es el momento.

    Pero el Caos no escucha.
    Solo espera.

    Y mientras salíamos del restaurante, con la ciudad latiendo alrededor, supe una verdad incómoda y terrible:

    > No importa cuánto coma.
    No importa cuánto me esfuerce.
    Nada saciará a lo que estoy gestando.

    Sólo las amas...

    Caceus Mori [n.a.a.m.a.h] Eisheth Zenunim Agrat
    El paseo había sido engañosamente tranquilo. Desde la playa, la brisa salada había acariciado mi piel como un falso consuelo, y Caceus caminaba a mi lado sin saber que cada paso despertaba algo en mi vientre. Al adentrarnos en el barrio gótico antiguo, las piedras ennegrecidas parecían reconocerme. Los muros susurraban, las sombras se estiraban un poco más de lo normal… como si supieran qué estaba creciendo dentro de mí. Al llegar al centro, el hambre ya no era mía. En el restaurante pedí sushi sin pensar: bandejas y bandejas, nigiris, makis, sashimi… el arroz desaparecía, el pescado también, y aun así no había alivio. Nada. Comí hasta que el último plato quedó vacío, hasta que el camarero evitó mirarme a los ojos, hasta que Caceus guardó silencio, incómodo, percibiendo que aquello no era un simple antojo de embarazada. Entonces lo sentí. En mi interior, las bestias del Caos se retorcían, inquietas, hambrientas. No pedían alimento: pedían sustento. Mi vientre se tensó, no por dolor, sino por presión. Como si algo empujara desde dentro, probando la realidad, arañando los límites de mi cuerpo. No eran uno. No eran pocos. Eran muchos. Y todos querían nacer. Apoyé una mano sobre mi abdomen, respirando hondo, intentando imponer orden donde solo hay hambre ancestral. —Aún no… —susurré, más para mí que para ellos—. Aún no es el momento. Pero el Caos no escucha. Solo espera. Y mientras salíamos del restaurante, con la ciudad latiendo alrededor, supe una verdad incómoda y terrible: > No importa cuánto coma. No importa cuánto me esfuerce. Nada saciará a lo que estoy gestando. Sólo las amas... [tempest_platinum_tiger_912] [n.a.a.m.a.h] [demonsmile01] [f_off_bih]
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  • - ¿Listos para esta navidad?, porque mi regalo es tu sonrisa
    - ¿Listos para esta navidad?, porque mi regalo es tu sonrisa
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  • ¿Erik...?
    Quiero decir, ¿señor Lensherr...?

    O mejor... ¿Magneto?

    Ya no se muy bien como denominarte...denominarle. Dios, ya ni siquiera se tampoco como dirigirme a tu persona.
    ¿Erik...? Quiero decir, ¿señor Lensherr...? O mejor... ¿Magneto? Ya no se muy bien como denominarte...denominarle. Dios, ya ni siquiera se tampoco como dirigirme a tu persona.
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  • Un placer conocerla, señorita Gaunt.

    Me gusta su pelo, muy... ardiente.
    Un placer conocerla, señorita Gaunt. Me gusta su pelo, muy... ardiente.
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  • — Y ahora más que nunca soy tu guardaespaldas.
    — Y ahora más que nunca soy tu guardaespaldas.
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  • — Fufuh. Cuando pegas bien la oreja, se escucha lo que dicen los vecinos de abajo. — (?)
    — Fufuh. Cuando pegas bien la oreja, se escucha lo que dicen los vecinos de abajo. — (?)
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