Enola se movía por el hogar de Sherlock con suma familiaridad. No sólo por las veces que se había colado cuando todavía evitaba a Sherlock, sino también porque, por una vez, no había irrumpido en el lugar a escondidas... Ni tampoco en esos momentos en los que Sherlock no estaba.
—Me ha abierto la señora Hudson. —Informó, sin saludar ni nada, porque en eso era como cualquier Holmes. Le gustaba ir directamente al grano.
Se recogió la falda de su vestido y se dirigió a la biblioteca de su hermano, empezando a analizar, buscando algo.
—Me ha abierto la señora Hudson. —Informó, sin saludar ni nada, porque en eso era como cualquier Holmes. Le gustaba ir directamente al grano.
Se recogió la falda de su vestido y se dirigió a la biblioteca de su hermano, empezando a analizar, buscando algo.
Enola se movía por el hogar de Sherlock con suma familiaridad. No sólo por las veces que se había colado cuando todavía evitaba a Sherlock, sino también porque, por una vez, no había irrumpido en el lugar a escondidas... Ni tampoco en esos momentos en los que Sherlock no estaba.
—Me ha abierto la señora Hudson. —Informó, sin saludar ni nada, porque en eso era como cualquier Holmes. Le gustaba ir directamente al grano.
Se recogió la falda de su vestido y se dirigió a la biblioteca de su hermano, empezando a analizar, buscando algo.