• Deberíamos ir juntos a un lugar donde nadie nos vea y podremos hacer mucho ruido... ¿Te parece?
    Deberíamos ir juntos a un lugar donde nadie nos vea y podremos hacer mucho ruido... ¿Te parece?
    Me encocora
    Me shockea
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Soy una monja del templo de la lujuria, un buen cuerpo, un vientre preñable ¿Que más necesitas de mi?
    Soy una monja del templo de la lujuria, un buen cuerpo, un vientre preñable ¿Que más necesitas de mi?
    Me shockea
    Me encocora
    3
    1 turno 0 maullidos
  • Vaya!...no crei tener muchos visitantes apenas dije me iría..
    Vaya!...no crei tener muchos visitantes apenas dije me iría..
    Me gusta
    Me encocora
    Me shockea
    11
    2 turnos 0 maullidos
  • "Navidad", una festividad cuyo interés siempre fue nulo aunque, en vida, siempre mantuvo falsas fachadas que hiciera creer al resto que el espíritu navideño lo llenaba tanto como al resto. Aunque su espíritu navideño acabase en cenarse a un desgraciado como cena en la nochebuena... Claro, siempre y cuando no estuviese en algún evento social.
    Incluso ahora, su habitación carecía de aquel espíritu de navidad que parecía haber poseído el hotel.
    Árbol de navidad, bastoncillos de caramelo, luces y otras decoraciones demasiado alegres que sólo podían coincidir con la ingenua alegría positiva de la princesa del infierno.

    Como no podía ser de otra forma, todos yacían reunidos en el hall mientras él observaba todo desde distancia calculada. Arriba en lo alto de las escaleras, en el pequeño balconcillo que separaba ambas escalinatas.
    Su mirada se paseó entre los huéspedes del hotel que reían y charlaban animadamente. Tan sólo los mismos de siempre; su mascota con aquella araña con la que había decidido enroscarse y las dos pequeñas criaturas que tal vez fueran lo único que le causaran ternura... Y tal vez que pudieran generar en él un aprecio similar como el que tenía por Niffty. Por supuesto, esta última demasiado unida al enano pez que en el último tiempo se le había acercado demasiado.
    Charlie con su insoportable novia... Incluso la mujer explosiva.
    Su mirada paseó por todos ellos y, más allá, por fin encontró a alguien interesante; solo, para variar.

    En un pequeño rincón junto al árbol navideño y la chimenea encendida, un poco más lejos del barullo del bar donde todos se encontraban distraídos, un rey solitario que, irónicamente, él siempre andaba rondando. S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 , si más ni menos.
    Desapareció entre las sombras, justo antes de aparecer detrás de él.

    — ¿Acaso el espíritu navideño lo abandonó? — Resonó su voz burlona para hacerle percatarse de su presencia.

    Una amplia sonrisa divertida mientras se apoyaba levemente en el cabezal del sillón individual. -¿Necesita ayuda para recuperar un poco de su alegría navideña? - Continuó molestándolo... O tal vez no.
    Un pequeño tentáculo de sombra había emergido desde el costado de ambos. En su punta sosteniendo un pequeño racimo de muérdago que había arrancado de algún lado al escabullirse entre las sombras hasta llegar donde él y que ahora sostenía justo sobre sus cabezas.
    Su mirada en ningún momento apartándose del rostro del rey, la sonrisa incluso ampliándose cuando el otro se percatara de la pequeña planta sobre él. Y tan solo para que no tuviera excusas porque los terceros los vieran, su sombra siempre cómplice, disimuladamente se había encargado de derribar adrede varias copas de licor dispuestas sobre la barra para que cayeran sobre su mascota. Por supuesto, su sombra se había encargado de desaparecer antes de siquiera ser notada; tan solo un pequeño accidente que atraería las miradas confundidas y sorprendidas de todos para que no se percataran de lo que en una esquina más alejada sucedía.
    "Navidad", una festividad cuyo interés siempre fue nulo aunque, en vida, siempre mantuvo falsas fachadas que hiciera creer al resto que el espíritu navideño lo llenaba tanto como al resto. Aunque su espíritu navideño acabase en cenarse a un desgraciado como cena en la nochebuena... Claro, siempre y cuando no estuviese en algún evento social. Incluso ahora, su habitación carecía de aquel espíritu de navidad que parecía haber poseído el hotel. Árbol de navidad, bastoncillos de caramelo, luces y otras decoraciones demasiado alegres que sólo podían coincidir con la ingenua alegría positiva de la princesa del infierno. Como no podía ser de otra forma, todos yacían reunidos en el hall mientras él observaba todo desde distancia calculada. Arriba en lo alto de las escaleras, en el pequeño balconcillo que separaba ambas escalinatas. Su mirada se paseó entre los huéspedes del hotel que reían y charlaban animadamente. Tan sólo los mismos de siempre; su mascota con aquella araña con la que había decidido enroscarse y las dos pequeñas criaturas que tal vez fueran lo único que le causaran ternura... Y tal vez que pudieran generar en él un aprecio similar como el que tenía por Niffty. Por supuesto, esta última demasiado unida al enano pez que en el último tiempo se le había acercado demasiado. Charlie con su insoportable novia... Incluso la mujer explosiva. Su mirada paseó por todos ellos y, más allá, por fin encontró a alguien interesante; solo, para variar. En un pequeño rincón junto al árbol navideño y la chimenea encendida, un poco más lejos del barullo del bar donde todos se encontraban distraídos, un rey solitario que, irónicamente, él siempre andaba rondando. [LuciHe11] , si más ni menos. Desapareció entre las sombras, justo antes de aparecer detrás de él. — ¿Acaso el espíritu navideño lo abandonó? — Resonó su voz burlona para hacerle percatarse de su presencia. Una amplia sonrisa divertida mientras se apoyaba levemente en el cabezal del sillón individual. -¿Necesita ayuda para recuperar un poco de su alegría navideña? - Continuó molestándolo... O tal vez no. Un pequeño tentáculo de sombra había emergido desde el costado de ambos. En su punta sosteniendo un pequeño racimo de muérdago que había arrancado de algún lado al escabullirse entre las sombras hasta llegar donde él y que ahora sostenía justo sobre sus cabezas. Su mirada en ningún momento apartándose del rostro del rey, la sonrisa incluso ampliándose cuando el otro se percatara de la pequeña planta sobre él. Y tan solo para que no tuviera excusas porque los terceros los vieran, su sombra siempre cómplice, disimuladamente se había encargado de derribar adrede varias copas de licor dispuestas sobre la barra para que cayeran sobre su mascota. Por supuesto, su sombra se había encargado de desaparecer antes de siquiera ser notada; tan solo un pequeño accidente que atraería las miradas confundidas y sorprendidas de todos para que no se percataran de lo que en una esquina más alejada sucedía.
    Me encocora
    1
    13 turnos 0 maullidos
  • —Tengo la teoría de que el aburrimiento es un agujero negro que devora almas. Por eso me meto en líos. No por impulsividad, sino por pura supervivencia...
    —Tengo la teoría de que el aburrimiento es un agujero negro que devora almas. Por eso me meto en líos. No por impulsividad, sino por pura supervivencia...
    Me enjaja
    Me gusta
    Me encocora
    10
    21 turnos 0 maullidos
  • Oh, empezó el verano y mi cuerpo lo sabe. (?)
    Oh, empezó el verano y mi cuerpo lo sabe. (?)
    Me encocora
    Me endiabla
    4
    5 turnos 0 maullidos
  • —Mire, seño, así es la cosa: O paga lo que debe, o me veré obligado a seguir insistiendo amable pero firmemente, porque el servicio al cliente es mi pasión. (?)
    —Mire, seño, así es la cosa: O paga lo que debe, o me veré obligado a seguir insistiendo amable pero firmemente, porque el servicio al cliente es mi pasión. (?)
    Me gusta
    Me enjaja
    Me shockea
    6
    1 turno 0 maullidos
  • ¿Por qué siempre hago tantos postres si vivo solo? ¿Depresión?
    ¿Por qué siempre hago tantos postres si vivo solo? ¿Depresión?
    Me encocora
    1
    19 turnos 0 maullidos
  • ¿Que haces ahi? Acércate y veamos el cielo nocturno..
    ¿Si tengo frío? Para nada, esta bastate calurosa la noche....
    ¿Que haces ahi? Acércate y veamos el cielo nocturno.. ¿Si tengo frío? Para nada, esta bastate calurosa la noche....
    Me encocora
    Me gusta
    Me shockea
    5
    5 turnos 0 maullidos
  • La tarde había resultado tranquila, extrañamente familiar. Jamás se imaginó, o al menos no desde los sucesos que pasó en vida, que iba a poder algún día tener una charla tan amena y sincera con Arackniss. Mucho menos que pasaría una especie de "tarde familiar" con él y los niños. Y sin embargo, había pasado.
    Ahora los menores volvían no sólo alegres, sino también agotados. De tanto haber corrido, jugado y hasta cantado, no podían sino volver con las baterías agotadas. Incluso había tenido que volver trayéndolos en brazos completamente dormidos.

    Al entrar al hotel fue directo hacia sus habitaciones. Tras todas las emociones, reencuentros y la vuelta de su alegre personalidad, supuso que ya era hora de intentar devolverios a sus habitaciones. Aunque tras recostar a cada uno en su cama y arroparios, sólo por si acaso, volvió a su propia habitación para buscar al cerdito. Sí. Ese puerco que tanto le huía a las travesuras infantiles pero que a veces también le tocaba el trabajo de niñera.

    — Ya sabes qué hacer — Fue todo lo que le dijo al animal tras dejarlo en la habitación de los infantes, cerrando la puerta después. Sólo entonces soltó un suspiro cansado y se estiró, incluso desplegando las alas junto con un bostezo.
    Había estado todo el día fuera por lo que decidió que era mejor quedarse en el bar lo que quedara de jornada y tal vez un poco más. No quería reproches ni jodidas de Alastor después. Sin embargo, al pasar por delante de la puerta de la habitación que compartía con Angel se detuvo. Una idea cruzando por su mente.

    Tal vez los menores ya estuvieran mejor, pero había alguien cuya atención no le había podido dedicar como le hubiera gustado. Entrando al cuarto, comenzó a rebuscar tranquilamente entre las cosas, sólo notando entonces la extraña nieve cayendo en el exterior. Eso le hizo alzar una ceja pero también le arrebató una sonrisa nostálgica, tomando un suéter también porque previó que podría comenzar a refrescar. Había oído hablar a la princesa sobre una celebración navideña, decorar el hotel Y sin duda estaba decorado, se había encargado de eso, pero a él le faltaba hacerlo aún en el bar. Por lo que no demoraría en ir hasta su lugar de trabajo, tras encontrar lo que buscaba, y decorario sutilmente antes de ocultarse tras la barra del bar donde Angel Dust no pudiera verie.

    Sabía que dejando todas las luces encendidas la araña podría llegar a buscarie y no sería hasta que se acercara para encontrarlo que él iría por detrás para sorprenderlo. Tocando de repente su cintura de forma juguetona para que se diera la vuelta y entonces él, repentinamente, abrazario por las piernas para alzarlo. Una pequeña risa escapando de entre sus labios acompañado por un suave ronroneo.
    No diría ni una sola palabra, tan solo levantando la vista un momento. Una sutil señal para que mirase para arriba y así encontrar, sobre sus cabezas, un pequeño racimo de muérdago.
    La tarde había resultado tranquila, extrañamente familiar. Jamás se imaginó, o al menos no desde los sucesos que pasó en vida, que iba a poder algún día tener una charla tan amena y sincera con Arackniss. Mucho menos que pasaría una especie de "tarde familiar" con él y los niños. Y sin embargo, había pasado. Ahora los menores volvían no sólo alegres, sino también agotados. De tanto haber corrido, jugado y hasta cantado, no podían sino volver con las baterías agotadas. Incluso había tenido que volver trayéndolos en brazos completamente dormidos. Al entrar al hotel fue directo hacia sus habitaciones. Tras todas las emociones, reencuentros y la vuelta de su alegre personalidad, supuso que ya era hora de intentar devolverios a sus habitaciones. Aunque tras recostar a cada uno en su cama y arroparios, sólo por si acaso, volvió a su propia habitación para buscar al cerdito. Sí. Ese puerco que tanto le huía a las travesuras infantiles pero que a veces también le tocaba el trabajo de niñera. — Ya sabes qué hacer — Fue todo lo que le dijo al animal tras dejarlo en la habitación de los infantes, cerrando la puerta después. Sólo entonces soltó un suspiro cansado y se estiró, incluso desplegando las alas junto con un bostezo. Había estado todo el día fuera por lo que decidió que era mejor quedarse en el bar lo que quedara de jornada y tal vez un poco más. No quería reproches ni jodidas de Alastor después. Sin embargo, al pasar por delante de la puerta de la habitación que compartía con Angel se detuvo. Una idea cruzando por su mente. Tal vez los menores ya estuvieran mejor, pero había alguien cuya atención no le había podido dedicar como le hubiera gustado. Entrando al cuarto, comenzó a rebuscar tranquilamente entre las cosas, sólo notando entonces la extraña nieve cayendo en el exterior. Eso le hizo alzar una ceja pero también le arrebató una sonrisa nostálgica, tomando un suéter también porque previó que podría comenzar a refrescar. Había oído hablar a la princesa sobre una celebración navideña, decorar el hotel Y sin duda estaba decorado, se había encargado de eso, pero a él le faltaba hacerlo aún en el bar. Por lo que no demoraría en ir hasta su lugar de trabajo, tras encontrar lo que buscaba, y decorario sutilmente antes de ocultarse tras la barra del bar donde [Ange1Dust] no pudiera verie. Sabía que dejando todas las luces encendidas la araña podría llegar a buscarie y no sería hasta que se acercara para encontrarlo que él iría por detrás para sorprenderlo. Tocando de repente su cintura de forma juguetona para que se diera la vuelta y entonces él, repentinamente, abrazario por las piernas para alzarlo. Una pequeña risa escapando de entre sus labios acompañado por un suave ronroneo. No diría ni una sola palabra, tan solo levantando la vista un momento. Una sutil señal para que mirase para arriba y así encontrar, sobre sus cabezas, un pequeño racimo de muérdago.
    Me encocora
    Me gusta
    4
    3 turnos 1 maullido
Patrocinados