• —se quedó rendido después de viajar durante mucho tiempo—
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  • Vamos a prepararnos un poco antes de ir a cazar.
    Vamos a prepararnos un poco antes de ir a cazar.
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  • Bien bien bien...

    No se donde diablos estoy. Que novedad...

    En fin. Al menos esta vez no llegue desarmado. Veamos que tal me va
    Bien bien bien... No se donde diablos estoy. Que novedad... En fin. Al menos esta vez no llegue desarmado. Veamos que tal me va
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  • Perdió una apuesta y le prometió una cita, él era hombre de palabra pero de pocos recursos. Tardó varios días en reunir el suficiente dinero para comprar la caravana y adecentarla para ella.

    La cita no era una cita, era un viaje a Islandia para allí tener la cita que se merecía, Intentaría que fuera algo inolvidable y bonito, últimamente no lo había pasado bien. Ya era hora de que le pasarán cosas buenas y él... Intentaba serlo.

    — ¿Tan difícil es preparar la maleta? Llevo un rato esperando.
    Perdió una apuesta y le prometió una cita, él era hombre de palabra pero de pocos recursos. Tardó varios días en reunir el suficiente dinero para comprar la caravana y adecentarla para ella. La cita no era una cita, era un viaje a Islandia para allí tener la cita que se merecía, Intentaría que fuera algo inolvidable y bonito, últimamente no lo había pasado bien. Ya era hora de que le pasarán cosas buenas y él... Intentaba serlo. — ¿Tan difícil es preparar la maleta? Llevo un rato esperando.
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  • Se había puesto a jugar con Ally en la estancia, debía admitir que, para ser extraño, era jodidamente adorable y y le había empezado a tomar mucho cariño, sonriendo.

    —Eres jodidamente espeluznante y adorable~
    Además de muy consentido~

    Riendo leve, le acariciaba las orejas suavemente.
    Se había puesto a jugar con Ally en la estancia, debía admitir que, para ser extraño, era jodidamente adorable y y le había empezado a tomar mucho cariño, sonriendo. —Eres jodidamente espeluznante y adorable~ Además de muy consentido~ Riendo leve, le acariciaba las orejas suavemente.
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  • Estupendo, como siempre los hombres fallando cuando más necesito de ellos... Porque ya nada me extraña

    -aun con los dolores de la contracción del parto tuvo que buscar en su celular como autoasistirse en el parto ya que tiene ese leve presentimiento de que está completamente sola con el fantasma de Adán, que por primera vez su locura a medias le está ayudando a no sentirse terriblemente mal y en completa soledad de algo le sirvió la esquizofrenia (?.
    Tomaba profundas bocanadas de aire expulsando la lentamente buscando rápido la información antes de que su hijo decida nacer por cuenta propia -
    Estupendo, como siempre los hombres fallando cuando más necesito de ellos... Porque ya nada me extraña -aun con los dolores de la contracción del parto tuvo que buscar en su celular como autoasistirse en el parto ya que tiene ese leve presentimiento de que está completamente sola con el fantasma de Adán, que por primera vez su locura a medias le está ayudando a no sentirse terriblemente mal y en completa soledad de algo le sirvió la esquizofrenia (?. Tomaba profundas bocanadas de aire expulsando la lentamente buscando rápido la información antes de que su hijo decida nacer por cuenta propia -
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  • โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐ทí๐‘Ž ๐‘™๐‘–๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘ฆ ๐‘™๐‘Ž ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘›๐‘ž๐‘ข๐‘–๐‘™๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘Ž๐‘‘๐‘’๐‘๐‘ข๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž. โ”€โ”€โ”€โ”€

    [] ๐ต๐‘’๐‘Ÿ๐‘™í๐‘›, ๐ด๐‘™๐‘’๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿถ๐Ÿธ:๐Ÿน๐Ÿถ ๐‘ƒ.๐‘€

    Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado.

    Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos.

    Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio.

    Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice :

    โ ๐Š๐€๐…๐…๐„๐„ & ๐Š๐”๐‚๐‡๐„๐ โž

    y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí.

    Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada.

    El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada.

    ๐˜— : โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ถ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜›๐˜ข๐˜จ. ๐˜ž๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎö๐˜ค๐˜ฉ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต ๐˜ฅ๐˜ถ? โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด ¿๐˜˜๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ข? )

    Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ถ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜›๐˜ข๐˜จ. ๐˜Œ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜Š๐˜ข๐˜ฑ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ค๐˜ค๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ, ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ต๐˜ต๐˜ฆ. โ”€โ”€โ”€โ”€ (¡๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด! ๐˜œ๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ข๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ, ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ง๐˜ข๐˜ท๐˜ฐ๐˜ณ.)

    Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜œ๐˜ฏ๐˜ฅ. . . ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ช๐˜ค๐˜ฉ๐˜ต ๐˜ฆ๐˜ช๐˜ฏ ๐˜š๐˜ตü๐˜ค๐˜ฌ ๐˜ˆ๐˜ฑ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ถ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ, ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜จ๐˜ช๐˜ฃ๐˜ต. โ”€โ”€โ”€โ”€ ( ๐˜ . . . ๐˜˜๐˜ถ๐˜ช๐˜ปá๐˜ด ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ป๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ถ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ป๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข, ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฉ๐˜ข๐˜บ.)

    Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes.

    Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco.

    Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento.

    Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio.

    Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐ทí๐‘Ž ๐‘™๐‘–๐‘๐‘Ÿ๐‘’ ๐‘ฆ ๐‘™๐‘Ž ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘›๐‘ž๐‘ข๐‘–๐‘™๐‘–๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘Ž๐‘‘๐‘’๐‘๐‘ข๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž. โ”€โ”€โ”€โ”€ [๐Ÿ‡ฉ๐Ÿ‡ช] ๐ต๐‘’๐‘Ÿ๐‘™í๐‘›, ๐ด๐‘™๐‘’๐‘š๐‘Ž๐‘›๐‘–๐‘Ž — ๐Ÿถ๐Ÿธ:๐Ÿน๐Ÿถ ๐‘ƒ.๐‘€ Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado. Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos. Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio. Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice : โ ๐Š๐€๐…๐…๐„๐„ & ๐Š๐”๐‚๐‡๐„๐ โž y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí. Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada. El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada. ๐˜— : โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ถ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜›๐˜ข๐˜จ. ๐˜ž๐˜ข๐˜ด ๐˜ฎö๐˜ค๐˜ฉ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต ๐˜ฅ๐˜ถ? โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด ¿๐˜˜๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ข? ) Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜Ž๐˜ถ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜›๐˜ข๐˜จ. ๐˜Œ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜Š๐˜ข๐˜ฑ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ค๐˜ค๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ, ๐˜ฃ๐˜ช๐˜ต๐˜ต๐˜ฆ. โ”€โ”€โ”€โ”€ (¡๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด! ๐˜œ๐˜ฏ ๐˜ค๐˜ข๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ, ๐˜ฑ๐˜ฐ๐˜ณ ๐˜ง๐˜ข๐˜ท๐˜ฐ๐˜ณ.) Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜œ๐˜ฏ๐˜ฅ. . . ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ญ๐˜ฆ๐˜ช๐˜ค๐˜ฉ๐˜ต ๐˜ฆ๐˜ช๐˜ฏ ๐˜š๐˜ตü๐˜ค๐˜ฌ ๐˜ˆ๐˜ฑ๐˜ง๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ถ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ, ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ธ๐˜ฆ๐˜ญ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜จ๐˜ช๐˜ฃ๐˜ต. โ”€โ”€โ”€โ”€ ( ๐˜ . . . ๐˜˜๐˜ถ๐˜ช๐˜ปá๐˜ด ๐˜ถ๐˜ฏ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ป๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ถ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ป๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข, ๐˜ด๐˜ช ๐˜ฉ๐˜ข๐˜บ.) Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes. Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco. Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento. Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio. Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
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  • Aun que sea solo un sueño ..... es mi sueño contigo
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  • Extraño demasiado a mi amado Ruiseñor.
    Espero este bien..
    Extraño demasiado a mi amado Ruiseñor. Espero este bien..
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  • โ” โ๐“๐ž๐ง๐ ๐จ ๐ฌ๐ข๐ง๐ญ๐จ๐งí๐š ๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐š๐ฅ... ๐ฆ๐ž ๐Ÿ๐จ๐ซ๐ญ๐š๐ฅ๐ž๐ณ๐œ๐จ ๐œ๐จ๐ง ๐ญ๐ฎ ๐š๐ฅ๐ฆ๐š. ๐ƒ๐ž๐ฌ๐๐ž ๐ฆ๐ข ๐ฉ๐ฎ๐ง๐ญ๐จ ๐๐ž ๐ฏ๐ข๐ฌ๐ญ๐š ๐ญ๐จ๐๐จ๐ฌ ๐ฌ๐จ๐ง ๐ฉ๐ž๐จ๐ง๐ž๐ฌ ๐ž๐ง ๐ฎ๐ง ๐ ๐ซ๐š๐ง ๐ญ๐š๐›๐ฅ๐ž๐ซ๐จ ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐š๐ง๐๐จ ๐š ๐œ๐ฎ๐ฆ๐ฉ๐ฅ๐ข๐ซ ๐ฌ๐ฎ ๐ฅ๐š๐›๐จ๐ซ ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฒ๐จ ๐ฌ๐ž๐š ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐š๐ฌ ๐Ÿ๐ฎ๐ž๐ซ๐ญ๐ž ๐ฒ ๐ž๐ซ๐ซ๐š๐๐ข๐ช๐ฎ๐ž ๐š ๐ฅ๐š ๐ก๐ฎ๐ฆ๐š๐ง๐ข๐๐š๐, ¿๐๐ž๐ฅ ๐จ๐ญ๐ซ๐จ ๐ฆ๐ฎ๐ง๐๐จ?, ๐ง๐จ...โž โ€• [๐‘กโ„Ž๐‘’ ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ก๐‘ข๐‘Ÿ๐‘› ๐‘œ๐‘“ ๐‘กโ„Ž๐‘’ ๐‘‘๐‘’๐‘š๐‘œ๐‘›]

    โ” โ๐“๐ž๐ง๐ ๐จ ๐ฌ๐ข๐ง๐ญ๐จ๐งí๐š ๐ฆ๐ž๐ง๐ญ๐š๐ฅ... ๐ฆ๐ž ๐Ÿ๐จ๐ซ๐ญ๐š๐ฅ๐ž๐ณ๐œ๐จ ๐œ๐จ๐ง ๐ญ๐ฎ ๐š๐ฅ๐ฆ๐š. ๐ƒ๐ž๐ฌ๐๐ž ๐ฆ๐ข ๐ฉ๐ฎ๐ง๐ญ๐จ ๐๐ž ๐ฏ๐ข๐ฌ๐ญ๐š ๐ญ๐จ๐๐จ๐ฌ ๐ฌ๐จ๐ง ๐ฉ๐ž๐จ๐ง๐ž๐ฌ ๐ž๐ง ๐ฎ๐ง ๐ ๐ซ๐š๐ง ๐ญ๐š๐›๐ฅ๐ž๐ซ๐จ ๐ž๐ฌ๐ฉ๐ž๐ซ๐š๐ง๐๐จ ๐š ๐œ๐ฎ๐ฆ๐ฉ๐ฅ๐ข๐ซ ๐ฌ๐ฎ ๐ฅ๐š๐›๐จ๐ซ ๐ฉ๐š๐ซ๐š ๐ช๐ฎ๐ž ๐ฒ๐จ ๐ฌ๐ž๐š ๐ž๐ฅ ๐ฆ๐š๐ฌ ๐Ÿ๐ฎ๐ž๐ซ๐ญ๐ž ๐ฒ ๐ž๐ซ๐ซ๐š๐๐ข๐ช๐ฎ๐ž ๐š ๐ฅ๐š ๐ก๐ฎ๐ฆ๐š๐ง๐ข๐๐š๐, ¿๐๐ž๐ฅ ๐จ๐ญ๐ซ๐จ ๐ฆ๐ฎ๐ง๐๐จ?, ๐ง๐จ...โž โ€• [๐‘กโ„Ž๐‘’ ๐‘Ÿ๐‘’๐‘ก๐‘ข๐‘Ÿ๐‘› ๐‘œ๐‘“ ๐‘กโ„Ž๐‘’ ๐‘‘๐‘’๐‘š๐‘œ๐‘›]
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