Miguel que asi se hacia llamar ahora paseaba con la mochila al hombro, deambulaba de ciudad en ciudad, transitando los caminos, escuchando a los ancianos de los pueblos y nutriendose de la sabiduria que tenian estos. Cada dia que pasaba aprendia mas, habia demonios, que caminaban entre ellos, obviamente si habia luz debían existir las tinieblas.
Miguel que asi se hacia llamar ahora paseaba con la mochila al hombro, deambulaba de ciudad en ciudad, transitando los caminos, escuchando a los ancianos de los pueblos y nutriendose de la sabiduria que tenian estos. Cada dia que pasaba aprendia mas, habia demonios, que caminaban entre ellos, obviamente si habia luz debían existir las tinieblas.