• —De repente, abrió los ojos. No reconocía la estancia pero, al menos sabía que allí estaba Husk. O lo estuvo, pues la ultima vez que le vio, Ángel ya estaba medio inconsciente.

    Por fortuna, parecía que estaba fuera de peligro, aún así necesitaba una explicación —
    —De repente, abrió los ojos. No reconocía la estancia pero, al menos sabía que allí estaba Husk. O lo estuvo, pues la ultima vez que le vio, Ángel ya estaba medio inconsciente. Por fortuna, parecía que estaba fuera de peligro, aún así necesitaba una explicación —
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  • Realmente estos días estubo bastante, tranquilo eso es bueno .
    Realmente estos días estubo bastante, tranquilo eso es bueno .
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  • Uno de los sirvientes insulta a la cachorra por siempre salirse con la suya cuando quieren deshacerse de ella, la pequeña lo mira algo nerviosa y confundida por tantas palabrotas...

    Sirviente: eres una tonta, por qué simplemente no te mueres y ya?!



    *Yoli está en su 5to viaje astral*
    Uno de los sirvientes insulta a la cachorra por siempre salirse con la suya cuando quieren deshacerse de ella, la pequeña lo mira algo nerviosa y confundida por tantas palabrotas... Sirviente: eres una tonta, por qué simplemente no te mueres y ya?! — :STK-24: *Yoli está en su 5to viaje astral*
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  • '╭❥ Hay días en los que simplemente la tristeza me absorbe, las energías bajan y todo el día quisiera pasarla dormida, tu ausencia es un largo trago amargo cuyo sabor perdura en la garganta y no se marcha... ¿Cómo se superan esta clase de pérdidas? Aún siendo lo que soy, sabía que iba a tener que padecer tu partida pero aún no lo puedo asimilar, simplemente tu corazón dejó latir y ya no estabas aquí. ¿Qué puedo hacer para dejar de ser ruinas? y volver a brillar con mi esplendor... Necesito salir adelante.

    https://www.youtube.com/watch?v=26PAL9Ep32g
    '╭❥ Hay días en los que simplemente la tristeza me absorbe, las energías bajan y todo el día quisiera pasarla dormida, tu ausencia es un largo trago amargo cuyo sabor perdura en la garganta y no se marcha... ¿Cómo se superan esta clase de pérdidas? Aún siendo lo que soy, sabía que iba a tener que padecer tu partida pero aún no lo puedo asimilar, simplemente tu corazón dejó latir y ya no estabas aquí. ¿Qué puedo hacer para dejar de ser ruinas? y volver a brillar con mi esplendor... Necesito salir adelante. https://www.youtube.com/watch?v=26PAL9Ep32g
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  • La luna llena se alzaba imponente en el cielo despejado, su luz plateada bañando el bosque en una quietud aterradora. Bipper lo sentía en lo más profundo de su ser, una energía latente que se acumulaba lentamente desde el primer destello de la luna. Sabía lo que venía. Cada fibra de su cuerpo lo advertía, y aunque lo había vivido antes, el terror de perderse una vez más ante la bestia nunca desaparecía. Su respiración se volvía más pesada, su corazón martilleaba en sus oídos, y una sensación de urgencia lo envolvía mientras caminaba entre los árboles.

    El bosque parecía mantener el aliento, las hojas inmóviles bajo la brisa gélida de la noche. Bipper avanzaba, sus pasos tambaleantes, como si algo dentro de él comenzara a luchar por el control. Era cuestión de tiempo. Un dolor sordo se instaló en su pecho, extendiéndose hacia sus extremidades. El sudor cubría su frente, a pesar del aire frío que lo rodeaba. Con un jadeo, cayó de rodillas.

    El primer latigazo de dolor lo atravesó, arrancándole un grito ahogado. La transformación había comenzado. Sentía sus huesos retorciéndose, alargándose y rompiéndose bajo su piel. Sus músculos se hinchaban, las garras emergían lentamente de sus dedos, desgarrando la tierra bajo sus manos. Su piel se estremecía mientras las venas se marcaban como líneas oscuras. Los colmillos brotaban de su mandíbula, afilados y amenazantes. Los ojos, que alguna vez fueron de un azul profundo, comenzaron a cambiar. Un resplandor rojo, como brasas encendidas, reemplazó el azul mientras la conciencia de Bipper se desvanecía, ahogada por el rugido de la bestia.

    Las runas, siempre presentes bajo su piel, se encendieron con un fulgor carmesí, como si respondieran al llamado de la luna llena. Ya no era Bipper. La criatura que ahora se alzaba era mucho más antigua, más salvaje. El Gran Alfa había despertado. Su cuerpo enorme y monstruoso respiraba poder y furia desatada. Las garras se enterraron en la tierra mientras sus ojos rojos, brillantes como brasas, escaneaban el entorno.

    El bosque lo sentía. Los animales, conscientes de su presencia, huían en silencio. Los sonidos nocturnos, el viento susurrante, el crujir de las hojas, todo se volvía más agudo, más penetrante. Pero la bestia no prestaba atención. No esta vez. Había algo más, una urgencia distinta, un vacío en su pecho que lo empujaba a buscar. La necesidad de encontrar algo, alguien, lo impulsaba en cada luna llena. Y esta noche no sería diferente.

    El aroma de la noche lo inundaba, los olores del bosque se mezclaban con el viento. Pero había un olor distinto, algo que despertaba un instinto más profundo. Era una atracción ineludible, una llamada que no podía ignorar. El Gran Alfa tensó sus músculos, sus garras apretaron el suelo, y con un rugido ensordecedor, se lanzó en busca de esa fuente, de esa necesidad que lo consumía.

    Pero no sabía qué era. No sabía a quién buscaba.

    El impulso lo arrastraba, como siempre, hacia lo desconocido. La bestia, salvaje e indomable, se movía con precisión letal, pero el vacío seguía allí, profundo y constante, como una herida que no sanaba. Cada luna llena lo arrastraba más cerca de esa verdad que no lograba comprender, una verdad que se escapaba de sus garras cada vez.

    Y cuando finalmente el amanecer comenzó a iluminar el horizonte, el Gran Alfa se detuvo. Su cuerpo, que había sido tan inmenso y poderoso, comenzó a encogerse. Las garras desaparecieron, los colmillos se retrajeron, y los ojos rojos se apagaron lentamente, volviendo a ser el azul profundo de siempre. Las runas dejaron de brillar, desvaneciéndose bajo la piel ahora humana.

    Bipper cayó de rodillas nuevamente, cubierto de sudor y tierra. Su respiración era errática, su pecho subía y bajaba con dificultad mientras su mente se nublaba. No recordaba nada. Como siempre.

    La luna llena había pasado, pero el vacío en su pecho seguía presente, esperando la próxima noche en que la bestia volvería a reclamarlo.
    La luna llena se alzaba imponente en el cielo despejado, su luz plateada bañando el bosque en una quietud aterradora. Bipper lo sentía en lo más profundo de su ser, una energía latente que se acumulaba lentamente desde el primer destello de la luna. Sabía lo que venía. Cada fibra de su cuerpo lo advertía, y aunque lo había vivido antes, el terror de perderse una vez más ante la bestia nunca desaparecía. Su respiración se volvía más pesada, su corazón martilleaba en sus oídos, y una sensación de urgencia lo envolvía mientras caminaba entre los árboles. El bosque parecía mantener el aliento, las hojas inmóviles bajo la brisa gélida de la noche. Bipper avanzaba, sus pasos tambaleantes, como si algo dentro de él comenzara a luchar por el control. Era cuestión de tiempo. Un dolor sordo se instaló en su pecho, extendiéndose hacia sus extremidades. El sudor cubría su frente, a pesar del aire frío que lo rodeaba. Con un jadeo, cayó de rodillas. El primer latigazo de dolor lo atravesó, arrancándole un grito ahogado. La transformación había comenzado. Sentía sus huesos retorciéndose, alargándose y rompiéndose bajo su piel. Sus músculos se hinchaban, las garras emergían lentamente de sus dedos, desgarrando la tierra bajo sus manos. Su piel se estremecía mientras las venas se marcaban como líneas oscuras. Los colmillos brotaban de su mandíbula, afilados y amenazantes. Los ojos, que alguna vez fueron de un azul profundo, comenzaron a cambiar. Un resplandor rojo, como brasas encendidas, reemplazó el azul mientras la conciencia de Bipper se desvanecía, ahogada por el rugido de la bestia. Las runas, siempre presentes bajo su piel, se encendieron con un fulgor carmesí, como si respondieran al llamado de la luna llena. Ya no era Bipper. La criatura que ahora se alzaba era mucho más antigua, más salvaje. El Gran Alfa había despertado. Su cuerpo enorme y monstruoso respiraba poder y furia desatada. Las garras se enterraron en la tierra mientras sus ojos rojos, brillantes como brasas, escaneaban el entorno. El bosque lo sentía. Los animales, conscientes de su presencia, huían en silencio. Los sonidos nocturnos, el viento susurrante, el crujir de las hojas, todo se volvía más agudo, más penetrante. Pero la bestia no prestaba atención. No esta vez. Había algo más, una urgencia distinta, un vacío en su pecho que lo empujaba a buscar. La necesidad de encontrar algo, alguien, lo impulsaba en cada luna llena. Y esta noche no sería diferente. El aroma de la noche lo inundaba, los olores del bosque se mezclaban con el viento. Pero había un olor distinto, algo que despertaba un instinto más profundo. Era una atracción ineludible, una llamada que no podía ignorar. El Gran Alfa tensó sus músculos, sus garras apretaron el suelo, y con un rugido ensordecedor, se lanzó en busca de esa fuente, de esa necesidad que lo consumía. Pero no sabía qué era. No sabía a quién buscaba. El impulso lo arrastraba, como siempre, hacia lo desconocido. La bestia, salvaje e indomable, se movía con precisión letal, pero el vacío seguía allí, profundo y constante, como una herida que no sanaba. Cada luna llena lo arrastraba más cerca de esa verdad que no lograba comprender, una verdad que se escapaba de sus garras cada vez. Y cuando finalmente el amanecer comenzó a iluminar el horizonte, el Gran Alfa se detuvo. Su cuerpo, que había sido tan inmenso y poderoso, comenzó a encogerse. Las garras desaparecieron, los colmillos se retrajeron, y los ojos rojos se apagaron lentamente, volviendo a ser el azul profundo de siempre. Las runas dejaron de brillar, desvaneciéndose bajo la piel ahora humana. Bipper cayó de rodillas nuevamente, cubierto de sudor y tierra. Su respiración era errática, su pecho subía y bajaba con dificultad mientras su mente se nublaba. No recordaba nada. Como siempre. La luna llena había pasado, pero el vacío en su pecho seguía presente, esperando la próxima noche en que la bestia volvería a reclamarlo.
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  • -Se aburre. Solo puede mirar al techo y escuchar a las enfermeras ir y venir por otros pacientes que llegan a emergencias. Escuchó que pronto la cambiarían de habitación y esperaba estuviera más tranquilo. Quería dormir, pero todo ese ajetreo no se lo permitía.

    Sin embargo, no todo es tan malo. Puede escuchar en una radio no muy lejos de ella, en el escritorio del médico de guardia una canción bastante conocida y que le gusta, por eso comienza a tararearla en voz baja, incluso pronunciando algunas palabras de la misma.

    Don't say you want me ♪
    Don't say you need me ♫
    Don't say you love me ♪
    It's understood ♫
    Don't say you're happy ♪
    Out there without me ♪
    I know you can't be ♫
    'Cause it's no good ♪♫♪
    -Se aburre. Solo puede mirar al techo y escuchar a las enfermeras ir y venir por otros pacientes que llegan a emergencias. Escuchó que pronto la cambiarían de habitación y esperaba estuviera más tranquilo. Quería dormir, pero todo ese ajetreo no se lo permitía. Sin embargo, no todo es tan malo. Puede escuchar en una radio no muy lejos de ella, en el escritorio del médico de guardia una canción bastante conocida y que le gusta, por eso comienza a tararearla en voz baja, incluso pronunciando algunas palabras de la misma. Don't say you want me ♪ Don't say you need me ♫ Don't say you love me ♪ It's understood ♫ Don't say you're happy ♪ Out there without me ♪ I know you can't be ♫ 'Cause it's no good ♪♫♪
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  • Así que... S𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗 quiere negociar conmigo... —una pequeña risa de satisfacción se escapó de sus labios, mientras sacudía la ceniza de su pitillo—.Bien. Esto va a ser divertido.
    Así que... [LuciHe11] quiere negociar conmigo... —una pequeña risa de satisfacción se escapó de sus labios, mientras sacudía la ceniza de su pitillo—.Bien. Esto va a ser divertido.
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  • Hola! , para lo que no sepan soy Nyx
    Hija de Zeldris (actual rey demonio) y Gelda , así es un híbrido o una mezcla de dos razas vampiro y demonio ....
    La princesa del reino Demoníaco,
    Sobrina de Meliodas y Elizabeth claro prima de Tristán.
    Hola! , para lo que no sepan soy Nyx Hija de Zeldris (actual rey demonio) y Gelda , así es un híbrido o una mezcla de dos razas vampiro y demonio .... La princesa del reino Demoníaco, Sobrina de Meliodas y Elizabeth claro prima de Tristán.
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  • *Aimi con curiosidad se acercó al contrario, miró a muchacho adroginado, mientras lo analiza. *

    Tampoco eres humano ¿Cierto?

    *Pregunto llena de curiosidad pues rara vez se encontraba con seres que no lo eran. *
    *Aimi con curiosidad se acercó al contrario, miró a muchacho adroginado, mientras lo analiza. * Tampoco eres humano ¿Cierto? *Pregunto llena de curiosidad pues rara vez se encontraba con seres que no lo eran. *
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  • Valentino

    Tras haber dejado a Husk y Angel en su palacio, se aseó y salió del mismo en busca de aquella polilla proxeneta.
    Tenía más que claro que la salud de su amigo era delicada, cosa que no podría dejar de lado y menos conociendo a ese hijo de puta que no le importaba más que su imperio del p*rn*, por lo cual tendría que llegar a un acuerdo, una negociación bastante peculiar pero sin dejar en evidencia el estado actual de la araña.

    Al llegar al pie de la torre, observó hacia las últimas plantas, suspirando y acomodándose el sombrero antes de abrirse paso al interior.
    No tardó en llamar la atención de los empleados, incluso provocando un pequeño caos pues no era usual, al menos para él, visitar a los V's, pero esa situación era excepcional.

    —Diganle a Valentino que he venido a hablar con él y es importante.

    Ordenó, sabiendo que mucho no podía esperar con ese jodido ego crecidito, pero esperando que no olvidara quien era el rey a fin de cuentas.
    [Mothp1mp] Tras haber dejado a Husk y Angel en su palacio, se aseó y salió del mismo en busca de aquella polilla proxeneta. Tenía más que claro que la salud de su amigo era delicada, cosa que no podría dejar de lado y menos conociendo a ese hijo de puta que no le importaba más que su imperio del p*rn*, por lo cual tendría que llegar a un acuerdo, una negociación bastante peculiar pero sin dejar en evidencia el estado actual de la araña. Al llegar al pie de la torre, observó hacia las últimas plantas, suspirando y acomodándose el sombrero antes de abrirse paso al interior. No tardó en llamar la atención de los empleados, incluso provocando un pequeño caos pues no era usual, al menos para él, visitar a los V's, pero esa situación era excepcional. —Diganle a Valentino que he venido a hablar con él y es importante. Ordenó, sabiendo que mucho no podía esperar con ese jodido ego crecidito, pero esperando que no olvidara quien era el rey a fin de cuentas.
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