• Buenos dias a todos, feliz jueves. A ver como se desarrolla el dia
    Buenos dias a todos, feliz jueves. A ver como se desarrolla el dia💕
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • *comenzaba a poner adornos de hallowen, día de muerto y navidad * owo .... ouo
    *comenzaba a poner adornos de hallowen, día de muerto y navidad * owo .... ouo
    Me encocora
    Me enjaja
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • A veces caminar bajo la lluvia es lo único que se necesita para despejarse de un día pesado ♥ amo los días lluviosos ♥
    A veces caminar bajo la lluvia es lo único que se necesita para despejarse de un día pesado ♥ amo los días lluviosos ♥
    Me gusta
    1
    1 turno 0 maullidos
  • Mi resurección, mi principio, mi eternidad, heme aquí vida maldita, sigo en pie, orgulloso y fuerte, mis rodillas no se doblarán para rogar, si he de morir lo haré con honor, cuando sea el tiempo, pero ese día no ha llegado todavía, viviré hasta ver el cielo caer sobre los hombres y a los malvados arder en el fuego eterno, yo viviré, dejaré mi cuerpo mortal, me convertiré en un dios, voy a renacer en la eternidad como verdugo y juez, un dios guerrero, uno que existe para destruir al malvado y nada mas, solitario por naturaleza, pero ese día no llega todavía, heme aquí vida maldita, mis ojos lo ven todo y lo se todo, a los que hablaron mal a mi espalda los vi, a los que empañaron con perversidad mi casa yo los vi, y no hice nada para sumar a ustedes pecados, pecados que me servirán para no tenerles piedad en el dia de mi amanecer, porque no les castigare, los destruiré, yo se los prometo, a ustedes que mirando a mis ojos mintieron yo los vi, he visto sus pensamientos y su envidia, me abrazan y me desean mal, hipócritas, yo los veo, y para el amor, no tengo nada, alguna vez talvez lo conocí, pero eso fue, no tengo más perdón tampoco rencor, me queda el alma ardiendo en fuego sagrado que desea quemar el mundo por venganza, puedo con lo que sea y contra lo que sea, da lo mismo si salgo herido, me levantaré, para mi es la muerte o la victoria, y si te preguntas porque.. porque quiero y porque puedo y no existe otra razón, soy un mundo complejo que se pinta de sencillo para aparentar algo atractivo, quizás y ya no escriba más versos, se me gastaron las mentiras bonitas .
    Mi resurección, mi principio, mi eternidad, heme aquí vida maldita, sigo en pie, orgulloso y fuerte, mis rodillas no se doblarán para rogar, si he de morir lo haré con honor, cuando sea el tiempo, pero ese día no ha llegado todavía, viviré hasta ver el cielo caer sobre los hombres y a los malvados arder en el fuego eterno, yo viviré, dejaré mi cuerpo mortal, me convertiré en un dios, voy a renacer en la eternidad como verdugo y juez, un dios guerrero, uno que existe para destruir al malvado y nada mas, solitario por naturaleza, pero ese día no llega todavía, heme aquí vida maldita, mis ojos lo ven todo y lo se todo, a los que hablaron mal a mi espalda los vi, a los que empañaron con perversidad mi casa yo los vi, y no hice nada para sumar a ustedes pecados, pecados que me servirán para no tenerles piedad en el dia de mi amanecer, porque no les castigare, los destruiré, yo se los prometo, a ustedes que mirando a mis ojos mintieron yo los vi, he visto sus pensamientos y su envidia, me abrazan y me desean mal, hipócritas, yo los veo, y para el amor, no tengo nada, alguna vez talvez lo conocí, pero eso fue, no tengo más perdón tampoco rencor, me queda el alma ardiendo en fuego sagrado que desea quemar el mundo por venganza, puedo con lo que sea y contra lo que sea, da lo mismo si salgo herido, me levantaré, para mi es la muerte o la victoria, y si te preguntas porque.. porque quiero y porque puedo y no existe otra razón, soy un mundo complejo que se pinta de sencillo para aparentar algo atractivo, quizás y ya no escriba más versos, se me gastaron las mentiras bonitas .
    0 turnos 0 maullidos
  • Quien hace por complacer a otros sin tener disposición ni alegría de lo que hace no se conoce así mismo y no tiene entendimiento para el amor
    Quien hace por complacer a otros sin tener disposición ni alegría de lo que hace no se conoce así mismo y no tiene entendimiento para el amor
    0 turnos 0 maullidos
  • Como era costumbre, Carmina estaba sentada detrás del mostrador de la tienda de su abuela, jugueteando con un bolígrafo mientras el lento tic-tac del reloj en la pared marcaba el paso del tiempo. Afuera, el aire fresco y crujiente del otoño barría las hojas secas por la acera, llevándolas de un lado a otro en pequeños remolinos. Pocos clientes se aventuraban a entrar en la tienda, preferían quedarse en casa o pasear por el parque cercano, disfrutando del clima templado. Carmina se acomodaba en su silla, estirándose de vez en cuando, mientras observaba cómo las nubes grises se movían lentamente por el cielo, presagio de una posible llovizna.
    Con un suspiro, dejó caer la cabeza sobre el mostrador, su cabello cayendo como una cortina desordenada frente a sus ojos. Levantó la mirada y recorrió con aburrimiento los estantes llenos de productos: latas de sopa, paquetes de galletas, refrescos alineados de manera impecable. Todo se le hacía monótono. Los días sin clientes eran así, largos y pesados, especialmente en aquella tienda de conveniencia que había sido parte de su vida desde que tenía memoria.

    De repente, comenzó a tararear suavemente para romper el silencio. Era una canción que tenía atrapada en la cabeza, algo melancólica pero también reconfortante. —" Devuélveme la vida ~" —murmuró, dejando que las palabras salieran casi sin pensar. La voz de Carmina era apenas un susurro, acompañada por el suave murmullo del refrigerador de bebidas.

    Se enderezó en su asiento y tamborileó con los dedos sobre la madera del mostrador, mirando a la puerta, esperando que alguien —cualquiera— entrara a darle algo de acción. Pero nadie entraba, y el tedio seguía. —" Y el no querer odiarte…~" —continuó, esta vez un poco más fuerte, dejando que el eco de su voz llenara el pequeño espacio de la tienda. Sonrió para sí misma, atrapada en el ritmo de la canción, dejando que su mente se evadiera por un momento.

    Su abuela, Lucia, apareció de repente desde la trastienda, cargando una caja de productos. La observó desde el otro lado del mostrador, con una sonrisa cariñosa, aunque sus ojos siempre parecían algo apagados desde la partida de Pietro.

    —"¿Aburrida otra vez, Carmina?" —preguntó con ese tono que mezclaba paciencia y cariño. Carmina se encogió de hombros, aun canturreando.
    —"Un poquito" —respondió, alzando las cejas con una mueca juguetona—. Aunque estaba en mi concierto privado, ¿sabes? —bromeó antes de volver a cantar en un susurro—. "Alíviame esta herida…"

    Lucia sonrió, pero esta vez fue una sonrisa más débil, casi nostálgica. Dejó la caja en el suelo y sacudió las manos, sus dedos arrugados como el tiempo que había pasado desde que Pietro ya no estaba. —"Tu abuelo siempre decía que tu voz llenaba esta tienda más que cualquier cliente" —comentó en voz baja, mirando el mostrador que él solía ocupar. Carmina se quedó en silencio un momento, su canción atrapada en su garganta. Miró a su abuela, sintiendo el peso de la ausencia, pero luego dejó que las palabras fluyeran otra vez, como un bálsamo.

    —" O dame de perdida mi corazón por partes…~" —repitió en un susurro, más suave esta vez, pero con un sentimiento que resonaba más profundo. El día seguía siendo lento y monótono, pero su canto ahora parecía llenar algo más que el silencio, como si también calmara los recuerdos que flotaban en la tienda, junto con el aire pesado de la tarde.
    Como era costumbre, Carmina estaba sentada detrás del mostrador de la tienda de su abuela, jugueteando con un bolígrafo mientras el lento tic-tac del reloj en la pared marcaba el paso del tiempo. Afuera, el aire fresco y crujiente del otoño barría las hojas secas por la acera, llevándolas de un lado a otro en pequeños remolinos. Pocos clientes se aventuraban a entrar en la tienda, preferían quedarse en casa o pasear por el parque cercano, disfrutando del clima templado. Carmina se acomodaba en su silla, estirándose de vez en cuando, mientras observaba cómo las nubes grises se movían lentamente por el cielo, presagio de una posible llovizna. Con un suspiro, dejó caer la cabeza sobre el mostrador, su cabello cayendo como una cortina desordenada frente a sus ojos. Levantó la mirada y recorrió con aburrimiento los estantes llenos de productos: latas de sopa, paquetes de galletas, refrescos alineados de manera impecable. Todo se le hacía monótono. Los días sin clientes eran así, largos y pesados, especialmente en aquella tienda de conveniencia que había sido parte de su vida desde que tenía memoria. De repente, comenzó a tararear suavemente para romper el silencio. Era una canción que tenía atrapada en la cabeza, algo melancólica pero también reconfortante. —" Devuélveme la vida ~" —murmuró, dejando que las palabras salieran casi sin pensar. La voz de Carmina era apenas un susurro, acompañada por el suave murmullo del refrigerador de bebidas. Se enderezó en su asiento y tamborileó con los dedos sobre la madera del mostrador, mirando a la puerta, esperando que alguien —cualquiera— entrara a darle algo de acción. Pero nadie entraba, y el tedio seguía. —" Y el no querer odiarte…~" —continuó, esta vez un poco más fuerte, dejando que el eco de su voz llenara el pequeño espacio de la tienda. Sonrió para sí misma, atrapada en el ritmo de la canción, dejando que su mente se evadiera por un momento. Su abuela, Lucia, apareció de repente desde la trastienda, cargando una caja de productos. La observó desde el otro lado del mostrador, con una sonrisa cariñosa, aunque sus ojos siempre parecían algo apagados desde la partida de Pietro. —"¿Aburrida otra vez, Carmina?" —preguntó con ese tono que mezclaba paciencia y cariño. Carmina se encogió de hombros, aun canturreando. —"Un poquito" —respondió, alzando las cejas con una mueca juguetona—. Aunque estaba en mi concierto privado, ¿sabes? —bromeó antes de volver a cantar en un susurro—. "Alíviame esta herida…" Lucia sonrió, pero esta vez fue una sonrisa más débil, casi nostálgica. Dejó la caja en el suelo y sacudió las manos, sus dedos arrugados como el tiempo que había pasado desde que Pietro ya no estaba. —"Tu abuelo siempre decía que tu voz llenaba esta tienda más que cualquier cliente" —comentó en voz baja, mirando el mostrador que él solía ocupar. Carmina se quedó en silencio un momento, su canción atrapada en su garganta. Miró a su abuela, sintiendo el peso de la ausencia, pero luego dejó que las palabras fluyeran otra vez, como un bálsamo. —" O dame de perdida mi corazón por partes…~" —repitió en un susurro, más suave esta vez, pero con un sentimiento que resonaba más profundo. El día seguía siendo lento y monótono, pero su canto ahora parecía llenar algo más que el silencio, como si también calmara los recuerdos que flotaban en la tienda, junto con el aire pesado de la tarde.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Simplemente, se desploma sobre una banca, desafortunadamente para la banca de madera, el cuerpo de la criatura es mucho más pesado y termina cediendo ante el exceso de peso del recién desplomado ser.

    Gruñe un poco molesto en el piso con los trozos de alguna vez fue una vieja banca de madera.
    Simplemente, se desploma sobre una banca, desafortunadamente para la banca de madera, el cuerpo de la criatura es mucho más pesado y termina cediendo ante el exceso de peso del recién desplomado ser. Gruñe un poco molesto en el piso con los trozos de alguna vez fue una vieja banca de madera.
    0 turnos 0 maullidos
  • — You're born alone and you die alone and this world just drops a bunch of rules on top of you to make you forget those facts. But I never forget. I'm living like there's no tomorrow, because there isn't one..
    — You're born alone and you die alone and this world just drops a bunch of rules on top of you to make you forget those facts. But I never forget. I'm living like there's no tomorrow, because there isn't one..
    Me entristece
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Si , te vuelves a acercar de esa manera a mi .... No solo recibirás un bofetada, si no perderás más la vida .

    - molesta y enojada por querer coquetear con ella .-
    Si , te vuelves a acercar de esa manera a mi .... No solo recibirás un bofetada, si no perderás más la vida . - molesta y enojada por querer coquetear con ella .-
    0 turnos 0 maullidos
  • Chambeando de jardinero. Cualquier trabajo, llamen y se hace a domicilio.
    Nota: Nada de andar albureando.
    Chambeando de jardinero. Cualquier trabajo, llamen y se hace a domicilio. Nota: Nada de andar albureando.
    Me enjaja
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
Patrocinados