• Eternamente seré tuya, mi amor.
    Aaron Mckein
    Eternamente seré tuya, mi amor. [Aaron_Mckein]
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  • ㅤ⸻ Tan...ni siquiera encuentro palabras para describirlo.
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  • La sala de tratamiento estaba en silencio, salvo por el tenue zumbido de los tubos fluorescentes. Shoko se inclinaba sobre una camilla vacía, limpiando las manchas de sangre seca en las sábanas con movimientos metódicos. No le gustaba dejar el trabajo a medias, aunque odiaba admitir que aquello le daba cierto sentido de control. El olor metálico de la sangre persistía, mezclándose con el desinfectante que había usado momentos antes.

    Se enderezó, encendiendo un cigarrillo con el encendedor desgastado que siempre llevaba en el bolsillo. Dio una larga calada, dejando que el humo llenara sus pulmones y luego se disipara en el aire. Miró el reloj en la pared: las tres de la madrugada. Esa era la hora en la que todo parecía más crudo, más honesto. La hora donde los pensamientos no pedían permiso para invadirla.

    Shoko caminó hacia la ventana abierta. Afuera, la luna bañaba el patio en una luz tenue y fría. El viento helado rozó su rostro, pero no hizo ningún intento por cerrarla. Era extraño cómo aquella brisa nocturna parecía ser lo único que le recordaba que aún estaba viva, que aún existía más allá de las sombras de los demás.

    Pensó en todo lo que había visto ese día: maldiciones que apenas lograron ser exorcizadas, estudiantes heridos que le pedían que no dejara de curarlos, aunque apenas podían hablar del dolor. Se había acostumbrado al trabajo, al horror constante. Pero a veces, como ahora, la acumulación de esas imágenes se filtraba en su mente, quedándose atrapadas en un rincón donde ni el humo podía alcanzarlas.

    Dejó escapar una risa seca. Había tenido la oportunidad de escoger una vida más sencilla. Podría haber sido médica en cualquier hospital ordinario, tratando enfermedades normales y lidiando con problemas humanos. Pero no, había elegido esto: sangre, maldiciones y cicatrices que nadie más podía ver.

    "¿Por qué lo hago?" murmuró en voz baja, dirigiéndose al reflejo borroso de su rostro en el vidrio de la ventana. "¿Por qué sigo aquí?"

    La respuesta no llegó. Nunca llegaba. Tal vez no existía.

    Apagó el cigarrillo contra el borde de la ventana y dejó que la colilla cayera al suelo del patio. Volvió a la sala de tratamiento, recogiendo las herramientas que había usado y guardándolas con precisión casi ritual. Cada objeto tenía su lugar, y esa rutina era lo único que le daba estructura a su caos interno.

    Finalmente, se sentó en la silla giratoria junto al escritorio, encendiendo otra vez su encendedor sin intención de usarlo. La llama bailaba delante de sus ojos, proyectando sombras que parecían figuras familiares: rostros de amigos que ya no estaban, de estudiantes que se habían marchado demasiado pronto. Cerró el encendedor con un chasquido y apoyó la cabeza entre las manos.

    El amanecer no estaba lejos, pero Shoko sabía que esa noche, como tantas otras, no dormiría. No porque no pudiera, sino porque no quería.
    La sala de tratamiento estaba en silencio, salvo por el tenue zumbido de los tubos fluorescentes. Shoko se inclinaba sobre una camilla vacía, limpiando las manchas de sangre seca en las sábanas con movimientos metódicos. No le gustaba dejar el trabajo a medias, aunque odiaba admitir que aquello le daba cierto sentido de control. El olor metálico de la sangre persistía, mezclándose con el desinfectante que había usado momentos antes. Se enderezó, encendiendo un cigarrillo con el encendedor desgastado que siempre llevaba en el bolsillo. Dio una larga calada, dejando que el humo llenara sus pulmones y luego se disipara en el aire. Miró el reloj en la pared: las tres de la madrugada. Esa era la hora en la que todo parecía más crudo, más honesto. La hora donde los pensamientos no pedían permiso para invadirla. Shoko caminó hacia la ventana abierta. Afuera, la luna bañaba el patio en una luz tenue y fría. El viento helado rozó su rostro, pero no hizo ningún intento por cerrarla. Era extraño cómo aquella brisa nocturna parecía ser lo único que le recordaba que aún estaba viva, que aún existía más allá de las sombras de los demás. Pensó en todo lo que había visto ese día: maldiciones que apenas lograron ser exorcizadas, estudiantes heridos que le pedían que no dejara de curarlos, aunque apenas podían hablar del dolor. Se había acostumbrado al trabajo, al horror constante. Pero a veces, como ahora, la acumulación de esas imágenes se filtraba en su mente, quedándose atrapadas en un rincón donde ni el humo podía alcanzarlas. Dejó escapar una risa seca. Había tenido la oportunidad de escoger una vida más sencilla. Podría haber sido médica en cualquier hospital ordinario, tratando enfermedades normales y lidiando con problemas humanos. Pero no, había elegido esto: sangre, maldiciones y cicatrices que nadie más podía ver. "¿Por qué lo hago?" murmuró en voz baja, dirigiéndose al reflejo borroso de su rostro en el vidrio de la ventana. "¿Por qué sigo aquí?" La respuesta no llegó. Nunca llegaba. Tal vez no existía. Apagó el cigarrillo contra el borde de la ventana y dejó que la colilla cayera al suelo del patio. Volvió a la sala de tratamiento, recogiendo las herramientas que había usado y guardándolas con precisión casi ritual. Cada objeto tenía su lugar, y esa rutina era lo único que le daba estructura a su caos interno. Finalmente, se sentó en la silla giratoria junto al escritorio, encendiendo otra vez su encendedor sin intención de usarlo. La llama bailaba delante de sus ojos, proyectando sombras que parecían figuras familiares: rostros de amigos que ya no estaban, de estudiantes que se habían marchado demasiado pronto. Cerró el encendedor con un chasquido y apoyó la cabeza entre las manos. El amanecer no estaba lejos, pero Shoko sabía que esa noche, como tantas otras, no dormiría. No porque no pudiera, sino porque no quería.
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  • — ¡Recuento del estilo de las fotos de mis alumnos!

    [echo_aqua_shark_961]: fotos de ella, parece a las de las chicas de instagram en busca de seguidores

    [Megumi_Fushiguro]: ¿Si quiera se la cambia?

    [Itadori]:Que miedo...
    — ¡Recuento del estilo de las fotos de mis alumnos! [echo_aqua_shark_961]: fotos de ella, parece a las de las chicas de instagram en busca de seguidores [Megumi_Fushiguro]: ¿Si quiera se la cambia? [Itadori]:Que miedo...
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  • Linaje de Hechicera
    Una parte de mi linaje materno, y genética recesiva está ligado a la magia hechicera de mi abuelo por parte de mi Madre, Simeón Alfonzo, un gran hechicero que casi toda su vida invirtió su magia para proteger la Manada y pueblo de Rudeltlantik, ubicada en Alemania a un lado del río Elba. No soy una hechicera pura,  mas bien me considero mestiza y ni mucho...
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  • ⸻ 𝑪𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒏̃𝒂𝒔 𝒏𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒍𝒊𝒏𝒅𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒃𝒐𝒔𝒒𝒖𝒆. 𝑩𝒖𝒆𝒏𝒂𝒔 𝒐 𝒎𝒂𝒍𝒂𝒔, 𝒏𝒐 𝒍𝒐 𝒔𝒆́, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒏.
    ⸻ 𝑪𝒐𝒔𝒂𝒔 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒏̃𝒂𝒔 𝒏𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒍𝒊𝒏𝒅𝒆𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝒃𝒐𝒔𝒒𝒖𝒆. 𝑩𝒖𝒆𝒏𝒂𝒔 𝒐 𝒎𝒂𝒍𝒂𝒔, 𝒏𝒐 𝒍𝒐 𝒔𝒆́, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒏𝒐𝒔 𝒍𝒍𝒂𝒎𝒂𝒏.
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  • — Hoy de blanco. Creo que me sienta bien... Mimi alien me acompaña, jeje —Le había editado antenitas a su gatita.
    — Hoy de blanco. Creo que me sienta bien... Mimi alien me acompaña, jeje —Le había editado antenitas a su gatita.
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  • ⸻ 𝐍𝐨 𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐬𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐠𝐨𝐬, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐬 𝐬𝐮𝐭𝐢𝐥 𝐲 𝐫𝐚́𝐩𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐧𝐟𝐚𝐝𝐚𝐫𝐬𝐞.
    ⸻ 𝐍𝐨 𝐭𝐞 𝐦𝐞𝐭𝐚𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐬𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐦𝐚𝐠𝐨𝐬, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬 𝐞𝐬 𝐬𝐮𝐭𝐢𝐥 𝐲 𝐫𝐚́𝐩𝐢𝐝𝐨 𝐞𝐧𝐟𝐚𝐝𝐚𝐫𝐬𝐞.
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  • Eres un pequeño travieso. Mi pequeño travieso .
    Eres un pequeño travieso. Mi pequeño travieso 🖤.
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  • — oye amor, estas segura de querer esto?...si aun no quieres no te sientas presionada —

    Daniel habia estado trabajando y un dia su papá le dijo que queria conocerla, conocer por quien vio a su hijo pelear en el juicio que casi hizo que lo perdiera todo

    Ademas un dia mientras cocinaba su mamá se le acerco y dijo que tambien queria conocer a su "Nuera" y que harian una comida y que si queria podria invitar a Adriana

    entonces ahi estaban en la puerta apunto de entrar , Daniel nervioso de presentarle su pareja a sus padres, el niño que siempre obedecio, yendo contra todo su pueblo por una mujer

    — Les puedo decir que estabas muy ocupada con cosas del reino, si es lo que quieres—

    [spark_violet_giraffe_485]
    — oye amor, estas segura de querer esto?...si aun no quieres no te sientas presionada — Daniel habia estado trabajando y un dia su papá le dijo que queria conocerla, conocer por quien vio a su hijo pelear en el juicio que casi hizo que lo perdiera todo Ademas un dia mientras cocinaba su mamá se le acerco y dijo que tambien queria conocer a su "Nuera" y que harian una comida y que si queria podria invitar a Adriana entonces ahi estaban en la puerta apunto de entrar , Daniel nervioso de presentarle su pareja a sus padres, el niño que siempre obedecio, yendo contra todo su pueblo por una mujer — Les puedo decir que estabas muy ocupada con cosas del reino, si es lo que quieres— [spark_violet_giraffe_485]
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