• — 𝑬𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒓𝒐𝒎𝒑𝒆 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒗𝒆𝒓𝒊𝒈𝒖𝒂𝒓 𝒒𝒖𝒆́ 𝒆𝒔, 𝒉𝒂 𝒂𝒃𝒂𝒏𝒅𝒐𝒏𝒂𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒎𝒊𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒖𝒓𝒊́𝒂.
    — 𝑬𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒓𝒐𝒎𝒑𝒆 𝒂𝒍𝒈𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒂𝒗𝒆𝒓𝒊𝒈𝒖𝒂𝒓 𝒒𝒖𝒆́ 𝒆𝒔, 𝒉𝒂 𝒂𝒃𝒂𝒏𝒅𝒐𝒏𝒂𝒅𝒐 𝒆𝒍 𝒄𝒂𝒎𝒊𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒔𝒂𝒃𝒊𝒅𝒖𝒓𝒊́𝒂.
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  • Noche de Cazeria
    Fandom Varios
    Categoría Otros
    Heinrich avanzaba entre los árboles con paso silencioso, los sentidos alertas. La neblina comenzaba a envolver el bosque, como una capa espesa que oscurecía aún más el entorno. La luz de la luna, filtrándose entre las copas de los árboles, apenas tocaba su rostro, y el suave murmullo del viento era el único sonido que acompañaba sus pasos.

    Había salido de su finca en busca de animales, la necesidad de su vino especial lo había empujado a adentrarse más allá de los límites conocidos, un lugar donde no solía ir. Sin embargo, el temor de encontrar algo o alguien más le rondaba la mente, y por un momento, no pudo evitar preguntarse si debería haber esperado hasta el amanecer.

    Su mirada, con aquellos ojos tan brillantes como brasas, se movía rápidamente entre los árboles, buscando cualquier rastro, cualquier señal. Los animales no solían estar tan cerca de los límites del bosque, pero esa noche algo le decía que las reglas podrían haberse alterado.

    —No debo encontrarme con nadie… —murmuró para sí mismo, como una mantra, mientras sus pasos lo llevaban más profundo en la oscuridad.

    // Rol con Darian Ardentide //
    Heinrich avanzaba entre los árboles con paso silencioso, los sentidos alertas. La neblina comenzaba a envolver el bosque, como una capa espesa que oscurecía aún más el entorno. La luz de la luna, filtrándose entre las copas de los árboles, apenas tocaba su rostro, y el suave murmullo del viento era el único sonido que acompañaba sus pasos. Había salido de su finca en busca de animales, la necesidad de su vino especial lo había empujado a adentrarse más allá de los límites conocidos, un lugar donde no solía ir. Sin embargo, el temor de encontrar algo o alguien más le rondaba la mente, y por un momento, no pudo evitar preguntarse si debería haber esperado hasta el amanecer. Su mirada, con aquellos ojos tan brillantes como brasas, se movía rápidamente entre los árboles, buscando cualquier rastro, cualquier señal. Los animales no solían estar tan cerca de los límites del bosque, pero esa noche algo le decía que las reglas podrían haberse alterado. —No debo encontrarme con nadie… —murmuró para sí mismo, como una mantra, mientras sus pasos lo llevaban más profundo en la oscuridad. // Rol con [Sonosand] //
    Tipo
    Individual
    Líneas
    5
    Estado
    Disponible
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  • — 𝑬𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒍𝒍𝒆𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒆𝒍𝒊𝒈𝒓𝒐𝒔, 𝒚 𝒆𝒏 𝒆́𝒍 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓𝒆𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒐𝒔; 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒗𝒊́𝒂 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒐𝒏 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒐𝒔.
    — 𝑬𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒍𝒍𝒆𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒑𝒆𝒍𝒊𝒈𝒓𝒐𝒔, 𝒚 𝒆𝒏 𝒆́𝒍 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒍𝒖𝒈𝒂𝒓𝒆𝒔 𝒐𝒔𝒄𝒖𝒓𝒐𝒔; 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒗𝒊́𝒂 𝒉𝒂𝒚 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒔𝒐𝒏 𝒋𝒖𝒔𝒕𝒐𝒔.
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  • - Un pequeño paseo por las montañas del mundo terrenal no se desperdicia de ninguna manera, aunque... Creo que de cierta forma extraño lo atormentante y sombrío que puede ser el infierno... ¿Que opinas?

    *Te mira fijamente a los ojos expectante, puedes notar una tranquilidad en su mirada y una relajación en su respirar*
    - Un pequeño paseo por las montañas del mundo terrenal no se desperdicia de ninguna manera, aunque... Creo que de cierta forma extraño lo atormentante y sombrío que puede ser el infierno... ¿Que opinas? *Te mira fijamente a los ojos expectante, puedes notar una tranquilidad en su mirada y una relajación en su respirar*
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  • Aveces me da ganas , de cerrar los ojos y no despertar más Pero luego me viene la mente ellos y su alegría , la felicidad que me dieron también su luz .
    Aveces me da ganas , de cerrar los ojos y no despertar más Pero luego me viene la mente ellos y su alegría , la felicidad que me dieron también su luz .
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  • — ¿Cuándo dejarán de caer? —Elam resopló con pesadez. Ya no sabía si estaba harto del interminable trabajo o se debía a algo más. Quizás se debía a esa mezcolanza de sentimientos que le oprimían el pecho cada vez que se detenía a mirar el camino a la pequeña cabaña en que vivía; siempre había sido un ser errante, un vagabundo que parecía ir divirtiéndose por la vida, pero quedarse tanto tiempo en un solo lugar comenzaba a hacer mella en él.— ¿En qué rayos estoy pensando? —Expresó entre dientes, después de arrojar la escoba al piso y hacer un escándalo con las hojas que pateó. Detestaba las labores del hogar, porque jamás se había sentido parte de uno, pero allí estaba, jugando a la casita y a la familia. De seguro se veía ridículo, como un completo tonto que se tragaba el orgullo porque le podía más el corazón.

    — Lo mejor será que me vaya de una vez. Además, ¿qué importa? Ni que me fuesen a extrañar esas brujas. —Bufó, pateó la escoba con fuerza y la hizo volar un poco hasta estrellarse de nuevo al suelo. Allí miró el cielo, tan brillante y tan claro como en días no lo había visto, sin duda pintaba bien para lavar las sábanas y los pañuelos con que limpiaba los frascos de sus pociones. Quizá sería buen tiempo también para arrancar las malezas del jardín y sembrar algunas fresas, quizá hornear una tarta o preparar un poco de té.

    La expresión de su rostro cambió y en sus labios se mostró su incredulidad al separarlos. Le pesaba la realidad y la conclusión a la que llegaba tan rápido: Se había acostumbrado a vivir allí, en ese lugar, con esas personas y sin darse cuenta ya adoptaba una rutina junto a sus hábitos. Elam suspiró, entre hastiado y melancólico, caminó unos cuántos pasos hasta llegar a su escoba de paja y la recogió del suelo. Derrotado, volvió a mirar el camino que conducía desde esa cabaña hasta la villa, se apoyó en el palo de la escoba con ambas manos, y suspiró dejando salir toda esa frustración que se acomodó en su corazón.

    — Ojalá no se pierdan otra vez. Aunque a mí qué más me da. —Volvió a refunfuñar, renuente de aceptar que en su corazón podía existir un poco de aprecio ante esas dos. Negó en repetidas ocasiones y, tras una breve reflexión, se ocupó en barrer las hojas que había desperdigado en su frustración.— Brujas tontas. Me las pagarán, las obligaré a enseñarme más pociones o las convertiré en ranas. No, en cucarachas. Sí, cucarachas es mejor.
    — ¿Cuándo dejarán de caer? —Elam resopló con pesadez. Ya no sabía si estaba harto del interminable trabajo o se debía a algo más. Quizás se debía a esa mezcolanza de sentimientos que le oprimían el pecho cada vez que se detenía a mirar el camino a la pequeña cabaña en que vivía; siempre había sido un ser errante, un vagabundo que parecía ir divirtiéndose por la vida, pero quedarse tanto tiempo en un solo lugar comenzaba a hacer mella en él.— ¿En qué rayos estoy pensando? —Expresó entre dientes, después de arrojar la escoba al piso y hacer un escándalo con las hojas que pateó. Detestaba las labores del hogar, porque jamás se había sentido parte de uno, pero allí estaba, jugando a la casita y a la familia. De seguro se veía ridículo, como un completo tonto que se tragaba el orgullo porque le podía más el corazón. — Lo mejor será que me vaya de una vez. Además, ¿qué importa? Ni que me fuesen a extrañar esas brujas. —Bufó, pateó la escoba con fuerza y la hizo volar un poco hasta estrellarse de nuevo al suelo. Allí miró el cielo, tan brillante y tan claro como en días no lo había visto, sin duda pintaba bien para lavar las sábanas y los pañuelos con que limpiaba los frascos de sus pociones. Quizá sería buen tiempo también para arrancar las malezas del jardín y sembrar algunas fresas, quizá hornear una tarta o preparar un poco de té. La expresión de su rostro cambió y en sus labios se mostró su incredulidad al separarlos. Le pesaba la realidad y la conclusión a la que llegaba tan rápido: Se había acostumbrado a vivir allí, en ese lugar, con esas personas y sin darse cuenta ya adoptaba una rutina junto a sus hábitos. Elam suspiró, entre hastiado y melancólico, caminó unos cuántos pasos hasta llegar a su escoba de paja y la recogió del suelo. Derrotado, volvió a mirar el camino que conducía desde esa cabaña hasta la villa, se apoyó en el palo de la escoba con ambas manos, y suspiró dejando salir toda esa frustración que se acomodó en su corazón. — Ojalá no se pierdan otra vez. Aunque a mí qué más me da. —Volvió a refunfuñar, renuente de aceptar que en su corazón podía existir un poco de aprecio ante esas dos. Negó en repetidas ocasiones y, tras una breve reflexión, se ocupó en barrer las hojas que había desperdigado en su frustración.— Brujas tontas. Me las pagarán, las obligaré a enseñarme más pociones o las convertiré en ranas. No, en cucarachas. Sí, cucarachas es mejor.
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  • ⸻ 𝑬𝒓𝒖 𝒗ǫ𝒍𝒖𝒓 𝒂𝒍𝒍𝒂𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑽𝒊ð𝒐𝒍𝒇𝒊
    𝑽𝒊𝒕𝒌𝒂𝒓 𝒂𝒍𝒍𝒊𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑽𝒊𝒍𝒎𝒆𝒊ð𝒊
    𝑬𝒏 𝒔𝒆𝒊ð𝒃𝒆𝒓𝒆𝒏𝒅𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑺𝒗𝒂𝒓𝒕𝒉ǫ𝒇ð𝒂
    𝑭𝒓𝒂́ 𝑺𝒗𝒂𝒓𝒕𝒉ǫ𝒇ð𝒂.
    ⸻ 𝑬𝒓𝒖 𝒗ǫ𝒍𝒖𝒓 𝒂𝒍𝒍𝒂𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑽𝒊ð𝒐𝒍𝒇𝒊 𝑽𝒊𝒕𝒌𝒂𝒓 𝒂𝒍𝒍𝒊𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑽𝒊𝒍𝒎𝒆𝒊ð𝒊 𝑬𝒏 𝒔𝒆𝒊ð𝒃𝒆𝒓𝒆𝒏𝒅𝒓 𝒇𝒓𝒂́ 𝑺𝒗𝒂𝒓𝒕𝒉ǫ𝒇ð𝒂 𝑭𝒓𝒂́ 𝑺𝒗𝒂𝒓𝒕𝒉ǫ𝒇ð𝒂.
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  • ㅤSe estaba planteando seriamente si debería pedir algo de comer. No estaba comiendo bien últimamente y ya había fumado tres cigarrillos. ¿Debería intentar con comida?
    ㅤSe estaba planteando seriamente si debería pedir algo de comer. No estaba comiendo bien últimamente y ya había fumado tres cigarrillos. ¿Debería intentar con comida?
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  • No cabe duda el color azul oscuro me queda bien .
    No cabe duda el color azul oscuro me queda bien .
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  • Nada más relajante que dar un paseo por los jardines con la corte blanca.
    Nada más relajante que dar un paseo por los jardines con la corte blanca.
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