—¿Qué se supone que haces mortal?
Preguntaba observándote. Sus brazos se cruzaban por debajo de su pecho, mostrando un aura de control completo, incluso imponente. Mantenía detrás a sus espaldas sus espadas, la de su hermano menor y la de ella. Sus ropajes ahora habían cambiado, eran rojos con algunos patrones en las ligeras tela que la cubría como si fuese una galleta y blanca en el vestido y falda.
—Quitate de mi camino, cariño, no quiero matar a más personas que colman mi paciencia hoy.
—¿Qué se supone que haces mortal?
Preguntaba observándote. Sus brazos se cruzaban por debajo de su pecho, mostrando un aura de control completo, incluso imponente. Mantenía detrás a sus espaldas sus espadas, la de su hermano menor y la de ella. Sus ropajes ahora habían cambiado, eran rojos con algunos patrones en las ligeras tela que la cubría como si fuese una galleta y blanca en el vestido y falda.
—Quitate de mi camino, cariño, no quiero matar a más personas que colman mi paciencia hoy.